Las fiestas de San Juan Reseña histórica de lo que han sido y de lo que son relación verídica de las que se celebran en este año de 1868

Part 7

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Volvamos á las fiestas cuya descripcion interrumpí en el capítulo anterior para ocuparme de la exposicion de pinturas. A medida que adelantaba el mes de San Juan íbase notando mayor animacion en la Ciudad y ya el dia 11, que se celebró la fiesta del Corpus, veíanse muchos forasteros atraidos por el deseo de disfrutar de las diversiones con que la Capital celebraba á su Santo Patron.

En los tres dias anteriores á esa gran festividad del Catolicismo se efectuó otra, tambien religiosa, en la iglesia de los PP. de la Compañía de Jesus, en honor de los Beatos Mártires del Japon, que atrajo á aquel templo una concurrencia tan numerosa como lo es siempre la que asiste á las funciones de los Jesuitas, notables sin duda alguna por la solemnidad que saben darles y el buen gusto con que adornan la Iglesia. Esta presentaba un golpe de vista tan nuevo como encantador en los dias á que me refiero: sus sencillos arcos se habian convertido en elegantes arcos de estilo gótico, pintados con esquisito gusto y que se armonizaban perfectamente con las espaciosas bóvedas del hermoso templo de los antiguos Domínicos; y grandes guirnaldas de flores exhornaban los macizos de las paredes, en cuya parte baja aparecian inscripciones en latin, de estilo antiguo, alusivas á la festividad y á las virtudes de los Santos; del centro de los arcos pendian elegantes arañas y en el interior de los mismos lucian hermosos ramilletes en sencillos pero bonitos jarrones.

El altar mayor se elevaba hasta la altura de las cornisas del edificio por medio de un transparente de grandes dimensiones que representaba en su parte baja una galería en que figuraban todos los nuevos Santos, en cuyo honor se hacia la fiesta; y sobre esta galería se descubria la gloria, en el momento de entrar en ella los mártires; los símbolos de su martirio completaban este cuadro, que así por su dibujo como los efectos de luz, revela la inteligencia del artista Mr. Petit para la pintura decorativa. En las tres noches que duraron las fiestas se hizo la apología de los Santos por boca de algunos de nuestros mas ilustres oradores; y en las misas se ejecutaron composiciones de grandes maestros por una orquesta tan numerosa como escogida. Justicia será consignar que no fué de las que menos brilló, apesar de la terrible competencia que hubo de sufrir, la gran misa del Sr. Aruti, artista italiano que hace algun tiempo reside en este país y que ha revelado su buen gusto y su inteligencia música en la obra de que me ocupo. Toda la composicion pero especialmente los kiries son notables por la brillantez y las bellezas que contienen.

Los PP. Jesuitas no se redujeron solo á las funciones religiosas, sino que celebraron una academia literaria la noche del 14, en el gran pátio del Colegio-Seminario, en cuyo testero principal se habia levantado un bonito escenario de gusto oriental, iluminado como todo el pátio por arañas y faroles de color. En aquel se colocaron los alumnos que debian leer composiciones y en el último el numeroso y escogido público que concurrió al acto.

Dióse principio á este por una prolusion en que se describia la historia de la canonizacion de los Mártires y la satisfaccion que experimentara la Iglesia al aumentar el número de sus intercesores en el Cielo, precisamente cuando tanta necesidad tiene de ellos, por las aflicciones y los peligros en que se halla. Siguió á esto una sinfonía ejecutada por una banda de música militar y se leyeron despues siete composiciones poéticas, entre las que sobresalieron, en mi humilde juicio, por sus bellezas literarias y la cadencia y armonía de sus versos una oda alcáica-latina "La Iglesia pidiendo á Dios la conversion de los Japoneses" y una cancion castellana "Los misioneros fugitivos," que leyeron con bastante propiedad, los jóvenes D. Federico Perez y D. Félix Echavarría.

Un intermedio de canto dió algun descanso á los jóvenes académicos; concluido el cual se recitaron otras nueve composiciones, siendo notables entre ellas una elegía francesa "Los fieles lloran la muerte de los misioneros;" unos tercetos castellanos "La cristiandad del Japon desolada;" y unos bellísimos exámetros latinos, "Los mártires glorificados por la Iglesia en su beatificacion." Creo imparcialmente que la elegía francesa lució mas que todas las otras composiciones por la pureza de pronunciacion, la buena entonacion y la propiedad en la expresion con que fué recitada por el jóven D. Calixto Romero, que dió así una prueba de lo familiarizado que se halla con el idioma francés.

Al terminar esta agradable fiesta, hermosas luces de Bengala, de variados colores, iluminaron la concurrencia que llenaba el pátio y las galerías, al mismo tiempo que se quemaron diversos fuegos de artificio; todos los allí presentes, se retiraron con el sentimiento de ver terminar un espectáculo que tanto decia al corazon y á la inteligencia; y satisfechos de las dulces horas que con su reconocidas ilustracion habian sabido proporcionarles los amables PP. Jesuitas, que probablemente, sin intencion en lelo, contribuyeron así al mayor esplendor de las fiestas populares.

Tres dias antes de esto, el 11 por la noche, el Ayuntamiento ofreció otro espectáculo de los que mas favor gozan en el público, cuales son los fuegos artificiales. Demás está decir que una apiñada muchedumbre llenaba no solo la plaza y las calles que la rodean y las avenidas de las que á ella confluyen, sino tambien los balcones y las azoteas de las casas de los alrededores, tratando cada cual de buscar el mejor sitio para gozar de la fiesta. Una banda de música amenizaba el acto que dió principio á las ocho de la noche.

Quemáronse como en la primera noche arcos, ruedas, cohetes, llamas, monteros y otras muchas piezas en que lució su habilidad el pirotécnico; sin embargo de que habria razon para decirle lo que la abeja dijo al cuclillo, segun nos cuenta Iriarte:

Pero en obra destinada Solo al gusto y diversion, Si no es varia la invencion, Todo lo demás es nada.

La invencion con todo no dejó de variar algo, pues la pieza principal de los fuegos era un gran templete con la imágen del Santo Patron que lucia ornada de brillantes luces de distintos colores, en medio de caprichosas combinaciones de ruedas, cohetes, velas Romanas y otros adornos de muy buen gusto y que ofrecian un hermoso conjunto de fuego, de luz, de movimiento y de colores. El público sorprendido agradablemente aplaudió al constructor; y transcurrieron dos horas de sencilla y entretenida diversion, de que disfrutaron todas las clases de la sociedad, sin que el mas leve incidente desagradable turbase ni por un momento el órden y la compostura que forman el distintivo de este pueblo, siempre que se reune en grandes masas.

Despues cada cual se retiró á su hogar contento de haber disfrutado de una de las fiestas que mas favor gozan hoy entre este público, que sabe perfectamente amoldarse á todo lo que sea de buen gusto y represente un progreso; por mas que, como antes lo he dicho, no se le haya dado hasta ahora educacion, siquiera no sea mas que hasta donde lo exijen la importancia de su crecida poblacion y de los intereses que representa.

El domingo siguiente, ó sea el dia 14 del mes, hubo otro espectáculo, si no nuevo porque ya otra vez lo hemos visto efectuar con muy buen éxito, de mucho gusto tambien y de gran variedad relativamente á lo que podia esperarse por el programa publicado.

En la tarde del indicado dia, varios jóvenes del comercio de mercería sacaron una gran mascarada que recorrió todas las calles de la poblacion. Diez y seis ó diez y ocho coches, precedidos por un gran carro triunfal, bonitamente exhornado con todos los atributos del comercio y superado por el dios Mercurio, y seguidos de una brillante orquesta que ejecutaba preciosas danzas, llevaban cincuenta ó sesenta máscaras, en las que se hallaban representados desde el chistoso andaluz con su galana chaquetilla y su calañé hasta el taciturno turco envuelto en los interminables pliegues del tradicional turbante. Allí iban mezcladas en alegre confusion todas las naciones y todas las edades; y no era extraño ver junto á un finchado hidalgo, que de seguro habria sabido gozar á sus anchas de un feudo si le hubiera pillado á mano, un hijo del Celeste imperio con toda la estupidez propia de aquella tierra en que los conocimientos humanos son el privilegio esclusivo de un número muy reducido de hombres. En otro coche departian amistosamente Polichinela, ese hijo espureo de la moderna sociedad, que con solo levantar una pierna en Maville pone en movimiento toda la policía francesa, y un pensativo Nostradamus que de fijo, lo mismo que le ha sucedido á todos sus antecesores, se ha quedado sin encontrar la piedra filosofal.

Por fortuna, en los momentos de la mascarada, no se trataba de vencer tamañas dificultades, á las que tan inútilmente para sí y con tanto provecho á veces de la ciencia, ha consagrado su vida entera ese respetable número de individuos á quienes dice Racine:

Toi qui riche en fumée oh sublime alchimiste!

Tratábase solo de divertirse, lo cual es siempre mas fácil para el hombre, sin duda en cambio de que las penas vienen por sí solas; y lo hacian á las mil maravillas moros y cristianos; feudos y vasallos, chinos y europeos; llevando la alegría á todas partes y repartiendo por todas dulces y versos con profusion.

La mascarada salió del Teatro y recorriendo la calle de la Fortaleza, en toda su estension, fué á detenerse en el estremo oeste, en el palacio del Gobernador Superior, subiendo dos ó tres máscaras á saludar á S. E. y á su apreciable familia, quienes los recibieron con toda la finura que los distingue. Hubo _speechs_, aunque cortos, y en ellos se manifestaron los deseos por la felicidad y bienestar del Gefe de la provincia, así como por el engrandecimiento del comercio de esta; á lo que contestó S. E. que por su parte hacia cuanto le era dable por conseguirlo y que cada dia tenia nuevos motivos para trabajar con mas empeño en ello; encontrándonos así con que la alegre fiesta, cuyo objeto era solo la pública diversion, reunia en sí el _utile dulce_, de que nos habla el viejo poeta latino.

Terminado el acto de cortesía, volvió á ponerse en marcha la mascarada rodeada de un inmenso concurso de toda clase de gentes, que la acompañó en su escursion por las demás calles de la ciudad; y se pasó la tarde alegre y divertida, merced al bonito espectáculo discurrido y ejecutado por los jóvenes merceros.

A los cuatro dias de esta fiesta nos ofreció otra, no menos alegre, nueva y favorecida, el gremio de Comisionistas que, deseando tomar parta en los regocijos públicos, dispuso una diversion digna de la buena sociedad que en ella tomó parte y digna de los que preciándose con razon de cultos, no olvidan por lo mismo que los sentimientos caritativos son uno de los mas sólidos fundamentos en que puede apoyarse la cultura de cualquier pueblo.

Dió principio esta fiesta por la distribucion de siete limosnas á igual número de huérfanas pobres, una de cada barrio de la Capital, cuyo acto se verificó el sábado 20 de Junio por la tarde en el salon de la plaza principal y ante un concurso numerosísimo que se habia reunido para presenciar la fiesta. Veinte y cinco duros fueron entregados á cada una de las favorecidas por la suerte entre las que se habian considerado acreedoras á gozar de aquel donativo; y al regocijo público que produjo esta accion benéfica se unió, con mucho mas motivo, el de las siete familias que se encontraban con un socorro inesperado y de gran estimacion para las que, luchando con las escaceses de una horfandad desvalida, no tienen mas esperanzas regularmente que ver una mano generosa que hácia ellas se extienda.

Esa mano representa un don espléndido de la Providencia, el de la misericordia; y no puede menos de ser besada con respeto y con amor por aquellos á quienes favorece. Terminado el acto de caridad reuniéronse en el mismo salon de la plaza las amazonas y caballeros que iban á tomar parte en la cabalgata; mientras que en las calles de los alrededores se colocaban en hileras los coches para las demás señoras y señores que tambien pertenecian á ella. A poco rato y cuando ya se hallaban todos reunidos, se puso en marcha la comitiva por la calle de San Francisco. Rompian aquella diversos criados que llevaban las banderas contraseñas de las casas comisionistas; seguía detrás una banda numerosa de música que ejecutaba preciosas danzas; despues y sobre un pequeño carro preparado para el efecto se levantaba una pirámide trunca en cuya parte superior ardian mas tarde variadas luces de Bengala para alumbrar el alegre cortejo; en seguida lucian sus gracias cincuenta esbeltas ginetas que vestian variados y caprichosos trages, presentando así un conjunto mas agradable; y junto á ellas otros tantos apuestos caballeros que hacian los debidos honores á sus damas, no obstante que junto á cada una de estas marchaba un lacayo. Por último, venian los coches en que lucian muchas otras señoritas y señoras, así como tambien numerosos señores.

La elegante comitiva reunia á no dudarlo todo lo principal de la sociedad puerto-riqueña; y fué un espectáculo, tan nuevo como agradable, ver tantas jóvenes hermosas y elegantes prestarse con la amabilidad que les es propia al buen éxito de tan culta diversion; por eso el gremio de Comisionistas anduvo asaz acertado cuando las ofreció en justo tributo de su bondad la bellísima serenata escrita por el distinguido poeta Dr. D. J. G. Padilla, con todas las galas de su inagotable fantasía, con toda la armonía de su rico laud. Delicada composicion que tiene en sí tanta ternura como una enamorada hija de los trópicos, tantas bellezas como los rostros angelicales de aquellas á quienes ha sido dedicada.

Pero volvamos á la Cabalgata, que la he dejado en marcha por la calle de San Francisco, la cual recorrió en toda su extension hasta dar la vuelta por la plazuela de Santiago y tomar la de la Fortaleza en direccion al palacio del Gobernador Superior, con objeto de presentar sus respetos al Gefe que tambien tomaba parte en la fiesta, puesto que su niña era la primera y bien apuesta amazona de la cabalgata.

Una vez terminado este acto de justa deferencia, la comitiva recorrió las principales calles de la ciudad, encontrando por todas ellas curiosos espectadores de todos sexos y condiciones que se agrupaban á las puertas y balcones de las casas, en las avenidas de las calles y en todos los sitios, desde donde podian admirar aquel bello y alegre cortejo.

Para terminar la fiesta la comitiva se dirijió á la casa de uno de los principales comerciantes, cuyos hermosos salones se habian exhornado con el mejor gusto y despues del descanso necesario y de haberse servido profusamente dulces escogidos, sorbetes y refrescos, se dió principio á un animado baile que duró hasta cerca de las once de la noche, en medio del contento y satisfaccion de todos los que habian tomado parte en fiesta tan distinguida; haciéndonos conocer que no siempre están en riña, como á veces tenemos que creer, la primacía del bolsillo con la del buen gusto y los mas bellos sentimientos. Por eso, en mi imparcialidad, tengo un verdadero placer en consignar que la fiesta de los señores comisionistas fué una de las mejores con que se celebró el San Juan del presente año; y que han correspondido, como todos los demás gremios, pero en la esfera que les es propia, á la indicacion hecha por el Ayuntamiento; supliendo la vulgar alborada con una fiesta que no pudo menos de ser bien aceptada por el público.

En la tarde del dia siguiente al de esta fiesta, el Ayuntamiento celebró la regata anunciada en el programa, y que tuvo efecto en la línea de la bahía que corre desde la dársena de los botes hasta la mitad del trayecto que se hace para llegar á la punta de Cataño. Frente á la dársena se levantaban dos bonitos palcos, uno para el Gefe Superior de la provincia y su familia y otro para el Jurado que habia de dar los premios y delante de ellos se habian colocado asientos para el público; al otro estremo de la línea que debian recorrer los botes luchadores hallábase una esbelta goletita empavesada con mil banderas de todos colores y conteniendo además del Comisionado del jurado una banda de música militar que recibia alegremente á los contendientes. Toda la carrera se hallaba limpia de embarcaciones, para que los regateadores no encontraran obstáculo alguno.

A las cinco de la tarde llegó al sitio designado el Excmo. Sr. Gobernador Superior Civil, en union de su familia y ayudantes, siendo recibido por la Comision del Ayuntamiento y saludado por otra música militar que habia preparada con dicho objeto, y en seguida dió principio la diversion.

La tarde no podia presentarse mas apropósito. El cielo despejado lucia ese azul brillante que solo muestra en nuestra zona; una hermosa brisa rizaba suavemente la superficie transparente del mar y embalsamaba el ambiente que se respiraba, y la temperatura deliciosa de primavera que en aquellos momentos se disfrutaba, hacia olvidar que estábamos ya en la época de los fuertes calores.

Siete ú ocho mil personas se agrupaban en los muelles, en las azoteas de los almacenes de la Marina, en botes particulares que no habian de tomar parte en la lucha, en las murallas de todo el recinto que da á la bahía y en los balcones y azoteas de las casas de la ciudad que tienen frente al mismo sitio. Contemplado el cuadro que ofrecian desde el medio de la bahía, era un anfiteatro inmenso, lleno de gentes de todas clases que, cual en los antiguos circos, se disponian bulliciosas para gozar de la fiesta que iba á celebrarse, sinó con mas entusiasmo, por lo menos con mas tranquilidad de espíritu que aquellos romanos que se congratulaban en ver correr la sangre de los infelices gladiadores. La lucha que aquí iba á presenciarse era mas pacífica, mas dulce; y tan provechosa para el adelanto del trabajo y de la industria, como perjudicial era la de los tiempos antiguos para aquellos pobres seres que habia degradado la feroz altivez de los que, aun cuando señores del mundo, profesaban los disolventes y anti-humanitarios principios del paganismo.

El espectáculo dió comienzo por una regata á remo en que tomaron parte hasta unos once botes, de diferentes formas y dimensiones y variado número de remeros. Como sucede siempre en estos espectáculos, en el momento de partir los contendientes se despierta en los espectadores un sentimiento de ansiedad, en tanto que alguno de aquellos no toma una reconocida ventaja sobre los demás; una vez declarada esta, las simpatías del público se pronuncian en favor del que la obtiene, porque, desgraciadamente, la humanidad siempre se adhiere al vencedor, aun cuando no le falte una lágrima de compasion para el vencido y aun cuando conozca que las circunstancias adversas hayan sido las únicas que á tal extremo hayan traido al último.

A los diez minutos la partida estaba terminada y el bote _Pájaro_, de los del tráfico de la bahía, volvia triunfante ostentando la bandera de premio que habia conseguido al llegar el primero al término de la carrera.

La segunda regata fué á la vela; y aquí la ansiedad de los espectadores estribaba especialmente en ver los ligeros botes que casi presentaban sus quillas al aire, doblados por el escesivo empuje del viento en el voluminoso velámen de que se habian armado. Pocos fueron los contendientes, pues si mal no recuerdo apenas conté cinco al partir de la dársena; y muy pocos momentos tambien fueran bastantes para prever en favor de quien se decidia la suerte. El bote _Bella Gabriela_, del tráfico de la bahía, tomó desde luego notable ventaja sobre sus competidores, y sin esfuerzo alguno alcanzó la bandera de premio que volvió ostentando al poco rato.

En la tercera regata, el número de los contendientes fué tan numeroso como en la primera, porque tambien se efectuaba á remo; pero la fortuna se decidió desde el principio por un elegante botecito del vapor _Triunfo_, que sin grande lucha volvió al cuarto de hora engalanado con la banderola de premio.

Estas banderolas fueron despues cangeadas por las que el Gobernador Superior entregó como premio á los vencedores, las cuales á su vez debian servirles para recoger los premios pecuniarios que dió el Ayuntamiento; y numerosos vivas y aclamaciones resonaron por todas partes, haciendo conocer el contento general de los que presenciaban tan agradable fiesta.

Aquí debió haber concluido esta, segun el programa, pero estando poco avanzada la tarde y en consideracion á los buenos servicios de policía marítima que habian prestado los botes de los buques de guerra nacionales surtos en el puerto, el Jurado decidió otorgar en aquel momento otro premio mas que solo habia de disputarse por las citadas embarcaciones; y prévio el beneplácito del Gefe Superior, diéronse las órdenes oportunas al efecto, con gran contentamiento por parte del público que veia así prolongarse la diversion.

Esta nueva lucha presentaba mas igualdad por parte de los contendientes, puesto que los esquifes, poco mas ó menos, tenian las mismas condiciones y los remeros eran todos expertos y acostumbrados á la uniformidad tan necesaria para el rápido y cómodo movimiento. Entre todos los que tomaron parte en la regata, distinguióse la canoa del Sr. Comandante del vapor _Blanco de Garay_, que, más rápida que sus compañeros, llegó antes que ellos al término, ganando el premio que se disputaba y volviendo á la dársena en medio de las aclamaciones de la muchedumbre; que viendo terminada la fiesta volvió á entrar en la ciudad, satisfecha de la agradable tarde que habia pasado.

No tuvo, sin embargo, mucho tiempo para dispersarse; pues apenas habia cerrado la noche cuando la alborada del gremio de almacenistas, volvió á llamarla á las calles para concluir aquel dia en medio de la alegría y la fiesta. Despues de recorrer la música algunas calles hubo fuegos artificiales en la plaza principal; y como de costumbre se reunió un gentío inmenso, que pasó algunas horas agradablemente entretenido, dispersándose enseguida que concluyó la diversion.

[Ilustración]

XI.

_Concurso de Caballos._

"Todos sabemos el furor de corridas, apuestas & que hay en las principales capitales de Europa; mas no es esto lo que yo pretendo que pudiera plantearse en Puerto-Rico: porque á mi modo de ver, el premiar el caballo que corra mas en media hora, no es, como nota muy bien nuestro festivo Fr. Gerundio, el modo de mejorar la raza: además aquello de que el mismo dueño no sea el que monte su caballo sino que sea un _Yokey_, aunque muy bueno para las capitales de Europa, lo juzgo inoportuno y hasta ridículo en mi país; y así otras muchas cosas que, atendida la diversidad de costumbres, fuera errado el querer trasplantar.

"Yo preferiría á todo que hubiese una junta de criadores y aficionados, que no faltan en la isla, que tienen actividad, buenos deseos y que se alegrarían mucho de que hubiese para ello un estímulo.

"Que esta junta presidida por la autoridad superior, ú otra que esta nombrase, hiciese un reglamento sin mas artículos que los precisos, para señalar á cada uno sus atribuciones y los premios que habian de darse.

"1º.--A la mejor yegua de vientre.

"2º.--Al caballo mas ligero.

"3º.--Al mas bien domado y enseñado.

"4º.--Al mas corpulento y de mas fuerza.

"5º.--Al de mejor estampa.

"Que cada año por San Juan y San Pedro se reuniesen en la Capital, como lo verifican ahora, para la prueba, comparacion y adjudicacion de premios, en cuyo acto se desplegase todo el aparato posible.

"Que se publicasen en los periódicos los nombres del dueño y del caballo premiados, y que se luciesen algunas otras cosas que son buenas para dichas en un reglamento, y agenas de un artículo como este."