Las fiestas de San Juan Reseña histórica de lo que han sido y de lo que son relación verídica de las que se celebran en este año de 1868

Part 10

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[12] Especie de montura que forma una banasta de cada lado en la parte superior.

El pueblo, que siempre tiene, por decirlo así, frases gráficas para expresarlo todo, cada vez que veia una _cumarracha_ exclamaba en seguida: _¡á la cantera!_[13] ó _¡cuidado con la cantera!_, segun el carácter del que gritaba; y estas simples palabras envolvian la idea de escenas que yo no permitiria jamas que mi pluma reprodujera, porque aun á traves de los años y existiendo solo como recuerdos ofenderian al público.

[13] Lugar fuera de poblado que se halla en el campo del Morro y donde se arrojaban las basuras de la poblacion.

En vista de lo expuesto, que estoy cierto nadie podrá rechazar como falso, creo que las carreras de San Juan eran un espectáculo, no diré salvage como lo he oido calificar por algunos, pero sí impropio de un pueblo culto; y esta es la razon porque á medida que el nuestro ha ido adelantando en el camino de la civilizacion ha ido dejando aquellas costumbres que no pueden menos de rechazar sus nuevos gustos cada vez mas cultos; y justo será añadir que de veinte años á esta parte, en aquellos en que ha habido carreras, han presentado estas una fisonomía bastante distinta de la que en otras épocas ofrecian; lo cual prueba la trasformacion de las costumbres, que se efectúa, aquí lo mismo que todas partes, desapercibida y lentamente.

Lenta y desapercibidamente tambien fueron cesando las carreras hasta que concluyeron del todo, sin que las contradicciones que esperimentaron hace algunos años sirvieran mas que para reanimarlas momentáneamente, cual las últimas llamaradas de una lámpara próxima á apagarse. Hoy ya no es posible hacer revivir esta diversion, porque ni las condiciones ni los gustos del pueblo son los que fueron en las épocas en que tan concurridas y animadas eran las carreras.

Aunque el caballo sea todavia muy necesario por las razones que he indicado al hablar del concurso de estos animales; la distinta manera de ser de la poblacion, sino reconcentrada por lo menos agrupada en su mayor parte en las costas, en donde los intereses mercantiles é industriales superan á los agrícolas, por mas que no puedan vivir sin ellos; no teniendo la misma necesidad de moverse que cuando se hallaba desparramada por el interior; ó aun cuando la tenga, poseyendo la facilidad de hacerlo por mar; el caballo ha perdido su importancia en una considerable estension de terreno, en la que casi no figura mas que como artículo de lujo; y de aquí el que no se le tenga en ese territorio en la estimacion de que otro tiempo disfrutó y por consiguiente que se vea con indiferencia la mejora de sus razas: de donde proviene que no se vean con el mismo interes que antes aquellas fiestas que no eran en realidad, como ya he tenido ocasion de decirlo, mas que unas ferias anuales.

Agréguese á esto que, á medida que iba desapareciendo la necesidad de andar á caballo en todo el territorio del litoral, se iba tambien perdiendo el gusto y el hábito de montar, como no podia menos de acontecer; y se comprenderá fácilmente que haya dejado de ser diversion para el público lo que en otro tiempo lo fué y tan predilecta.

¿Hemos ganado ó hemos perdido con este cambio?

Bajo el punto de vista de la conveniencia nada hay que decir porque las cuestiones de interes se resuelven por sí solas en el sentido favorable para este y ya vemos que al paso que se adelanta en las vias y medios de comunicacion se va relegando el caballo, hasta el estremo de que en los paises mas adelantados solo sirve hoy para los trabajos agrícolas ó para solaz de algunas pocas personas que se hallan en posicion de gastar su tiempo y su dinero en objetos y pasatiempos de lujo. En general el caballo no se estima en la actualidad mas que como un motor, aplicable solo en ciertos casos; y es indudable que á este punto se tenderá tambien en nuestra Isla á proporcion que aumente en ella el progreso material. Nada hay por consecuencia que justifique la diversion de las carreras de caballos bajo el punto de vista de los intereses; si bien creo que deben sostenerse los concursos de esos animales, no tan solo porgue hay una gran parte de la Isla que los necesita como medios de locomocion, sino tambien porque, de cualquier modo que se los considere, debe siempre tenderse á mejorar su raza, tratando de que predominen en ellos las cualidades que mas útiles puedan ser.

En el concepto de fiesta solo tengo que exponer que no habiendo nada que coarte la libertad del pueblo para entregarse á las carreras de caballos como antes lo hacia, prueba es de que ya no gusta de ellas, como en otro tiempo gustaba; y entre la diversion en que por lo menos se corria el peligro de una caida que lo inutilizara á uno y los sencillos espectáculos de bailes, funciones dramáticas y otros en que hasta pueden mejorarse las costumbres, nadie podrá titubear en la eleccion, como no ha titubeado el pueblo al decidirse por los últimos, dando así una prueba de muy buen sentido.

Creo pues en conciencia y con la lealtad que siempre trato de observar que hemos ganado con que desaparezcan las carreras de caballos, como ganaremos todavia mas el dia que se acaben las jugadas de gallos, por mas que en estos momentos lluevan sobre mí las censuras, que no temo en verdad porque las ataco por el bien del país y con la confianza de que han de desaparecer.

Las carreras de caballos y las riñas de gallos eran las dos diversiones típicas de esta poblacion antiguamente; las primeras han terminado al dar los primeros pasos en el progreso material; cuando se dén algunos mas en el progreso moral é intelectual terminarán tambien las segundas sin que nadie las prohiba y solo porque las ha de rechazar por sí solo el mismo pueblo que tanto las acoge hoy.

No he tratado de hacer un artículo necrológico sobre las carreras de San Juan, porque rehuyo siempre el declamar contra lo que puede ser del gusto de la mayoría; me he concretado á poner de relieve los hechos, como era necesario lo hiciera, al tratar de escribir una crónica: así pues, si ha salido una necrología no se me culpe de ello, cúlpese sí á la misma cosa que ha muerto de puro vieja y extemporánea ya en la época que atravesamos.

Paréceme, sin embargo, que sobre este cadáver solo tienen que derramarse lágrimas de alegría y de pura satisfaccion, cual debe experimentarse siempre que se da un paso de verdadero adelanto.

[Ilustración]

XV.

_Fiesta de los militares.--Concierto._

Deseando la clase militar, como ella misma lo decia en su programa, coadyuvar á las funciones con que esta poblacion celebraba las fiestas de su Patron San Juan Bautista; y queriendo todos participar de la espansiva alegría de aquellos dias, no solo dió el baile que antes dejo descrito, sino que tomó un dia tanto para el aumento de las diversiones, cuanto para manifestar sus afectuosas simpatías por los habitantes de esta Capital.

Ese dia fué el 26 de Junio y además se habian preparado muchos y variados fuegos artificiales para la noche del 25, pero desgraciadamente un descuido involuntario hizo que ardieran todos instantáneamente á las tres de la tarde del dia anterior, en la casa del pirotécnico que los confeccionaba, quitando la diversion al vecindario y ocasionando no pequeño susto por la fuerte detonacion que se sintió en todos los ámbitos de la Ciudad y que en el primer momento hizo temer á muchas personas que se repitieran los pasados conflictos. El temor, sin embargo, desapareció bien pronto porque, como de costumbre, un numeroso concurso se reunió inmediatamente en el punto de la catástrofe y á los pocos instantes habia cesado el fuego sin tener que lamentarse desgracia alguna ni otras pérdidas que las de los fuegos que representaban un valor de quinientos duros próximamente y las averías sufridas por la casa en que se hallaban.

La alborada del dia siguiente fué anunciada á la poblacion por las bandas de música y tambores de todos los cuerpos de la guarnicion, que con sus armoniosos sonidos recordaron á los habitantes, que medio dormidos se refocilaban en el lecho, que aun no habia terminado el alegre mes de Junio; y pronto los gratos ecos de la diana llevaron á todas partes el anuncio de un nuevo dia de fiestas y regocijo públicos. El sol al levantarse sobre nuestro horizonte iluminó otra vez la ciudad engalanada con sus mil banderas de vívidos colores, y los alegres habitantes se dispusieron á gozar por última vez de los festejos del Patron.

A las tres de la tarde, segun lo anunciaba el programa, diferentes comparsas representando distintos provinciales de la Madre patria, salieron á recorrer las calles, ofreciendo un espectáculo, sinó nuevo, poco comun en nuestro pueblo y que siempre es visto con gusto, así por aquellos en quienes despierta el recuerdo del suelo natal, como por los demás que miran como propio todo lo de aquellos con quienes los une el dulce lazo de una misma nacionalidad. Habia Catalanes, Salamanquinos, Montañeses, Valencianos, Aragoneses y Gallegos; y todos ellos llevaban la música propia de sus bailes provinciales que ejecutaban con la propiedad del que nada tiene que copiar y el gozo del que trae á su memoria los alegres dias de la juventud, pasados en los atractivos placeres del hogar doméstico.

La noche anterior los cuerpos sacaron una gran _alborada_, en la que se cantó el himno cuya letra encontrarán los lectores en el apéndice; dando esto motivo á que hubiera extraordinaria concurrencia en la plaza principal y grande animacion en las calles que aquella recorrió. En esta fiesta fué de notarse, además de la espansiva alegría que en todas las otras reinó, la franca cordialidad con que se vieron unidos el pueblo y el ejército, dando así una nueva prueba de que son comunes sus pensamientos, como es comun en ambos el amor de la patria que ambos reconocen.

Con las fiestas de los militares que proporcionaron dos dias de regocijo al pueblo y terminaron con el baile que antes queda descrito, concluyeron las fiestas del Patron; pero creo justo decir dos palabras sobre el concierto dado en las Salas de la Sociedad Económica por algunos jóvenes artistas; pues aunque no entrara en el programa de aquellas, contribuyó á su mayor lucimiento y ofreció uno de esos espectáculos puramente artísticos, tan poco comunes por desgracia entre nosotros.

El salon en que se dió el concierto era el mismo en que se hallaba la exposicion de pinturas del Sr. Oller, cuya circunstancia daba mayor realce á la fiesta y ofrecia un enlace entre la música, la poesía y la pintura que decia al corazon mas que todo lo que hubieran podido expresar los artistas que llevaron á cabo el espectáculo. Eran dichos artistas los jóvenes D. Manuel Tavarez, D. Francisco Oller y don Ignacio Marti, ventajosamente conocidos en nuestro país y fuera de él, el primero como un notable pianista, el segundo como pintor que revela el genio en sus obras y el tercero como requinto que no solo brilla por su maestria en la ejecucion sino por el sentimiento con que ejecuta. Unióse á ellos además el jóven D. Lorenzo Puente que leyó una bonita composicion escrita por él mismo y la señorita doña Josefa Gautier y Benitez que, con voz de timbre mas dulce y puro que las tiernísimas notas arrancadas por Tavarez al piano para acompañarla, leyó una melópea escrita por el mismo Puente Acosta. Oller que, como buen artista, rinde tambien culto á Euterpe, nos hizo gustar, con su simpática y segura voz de barítono, distintas piezas de diversas óperas y algunas canciones de muy buen gusto. Tavarez entusiasmó, como de costumbre, á la concurrencia que, cualquiera que sea, admirará siempre su genio músico no contenido ni aun por los obstáculos que ha querido oponerle su naturaleza física, víctima de una terrible enfermedad; y Marti dió á comprender una vez mas lo que puede el arte sabiendo arrancar dulcísimas melodías aun al mas ingrato instrumento.

La fiesta de los jóvenes artistas no pudo menos de dejar agradabilísimas impresiones en todos los que á ella concurrieron; y cerró de una manera cumplida y digna el largo cortejo de fiestas que, en obsequio del Santo Patron, se habian sucedido, casi sin intermision, durante todo el mes de Junio.

CONCLUSION.

He llegado al término de mi trabajo; y si bien no me es posible ni aun suponer el juicio que de él haya de formar cada uno de los lectores que encuentre, por pocos que sean; tengo al menos la pretension de creer que, cualquiera que sea su número, habrán de convenir en que no he faltado ni en lo mas mínimo á la verdad de los hechos que me propuse narrar; así como que las apreciaciones que haya podido emitir son conformes á las que de antemano habia formado la generalidad de los habitantes.

Justificada como queda la necesidad de las fiestas y consignado el entusiasmo con que fueron recibidas por el pueblo, así como lo que benéficamente influyeron en el espíritu público, decaido completamente por causa de los funestos acontecimientos de que fué testigo el año de 1867, la historia no podrá menos de aplaudir el pensamiento que en su realizacion se tuvo por objeto y fallar favorablemente en pro de aquellos que, guardianes de los intereses de este pueblo, supieron trabajar en su favor por todos los medios de que pudieron disponer, teniendo el buen acierto de elegir los mas eficaces.

Si causas que hayan aparecido posteriormente han inutilizado algun tanto su obra, la responsabilidad será de los que las hayan promovido; y en esto, como en todo, sabrá tambien ser justiciera la historia.

[Ilustración]

APENDICE.

HIMNO

DEDICADO AL EXCELENTÍSIMO SEÑOR GOBERNADOR Y CAPITAN GENERAL

D. JULIAN JUAN PAVIA,

EN LA ALBORADA DE LAS CUATRO COMPAÑIAS DE Borriqueros, Caleteros, la Providad y la Borinqueña.

CORO.

Puerto-Rico al Progreso camina, Ya vé el sol en su oriente salir, Vuestra estrella, Señor, ilumina, Su esperanza y feliz porvenir.

"Borriqueros" de un pueblo tranquilo Llegue á vos su leal pensamiento, Como un eco del fiel sentimiento Que inspirais al país, General. "Caleteros" que ven el trabajo Como un bello principio en que el hombre, Vive honrado y conserva su nombre, Hoy os vienen tambien á cantar.

"Providad" es un lema que ostenta Nuestra humilde y feliz compañía; Al brillar cada aurora del dia Se repite en su centro esa voz. "Borinqueña" es la cinta patriótica Que nos hace servir con firmeza, Conservarla con brillo y nobleza Es del alma la grata impresion.

¿No es glorioso que un pueblo entusiasta Ovaciones de amor os tribute, Que se ligue y que unido disfrute, Contemplando un Gobierno de paz? Vuestro brazo, Señor, lo encamina A la senda del bien, de la gloria, Puerto-Rico mañana en su historia, Vuestro nombre lo hará recordar.

Esos cambios inciertos del tiempo En la triste inaccion nos tenia, Triste crísis que el pueblo sufria Y que vos combatísteis, Señor. Hombres somos del pueblo; el trabajo Nuestra clase industriosa lo indica, La proteje el "Comercio" y suplica PUERTO FRANCO al Gobierno español.

AL EXCMO. SEÑOR

D. JULIAN JUAN PAVIA Y LACY.

EL GREMIO DE DETALLISTAS EN LAS FIESTAS DE SAN JUAN.

Ya luce en Oriente De SAN JUAN el dia, De grata armonía De plácido ambiente.

De la verde alfombra Que esmaltan las flores, La luz y colores Destierran la sombra.

Soltemos al viento La patria bandera, Que en nuestra ribera Ya reina el contento.

De los astros rey Alegra el espacio, El campo, el palacio, Y la humana grey.

Un astro radiante De paz y alegría, El astro es PAVIA La enseña, ¡adelante!

Venid borinqueñas De rasgados ojos, Las de lábios rojos Y trovas risueñas.

Venid, y diadema De rosas y olivas, Tejed espresivas Del amor emblema.

Ponedla en la senda Del héroe que amamos, Al que tributamos Nuestra pobre ofrenda.

De la patria el dia Preside la fiesta Repita la orquesta ¡Que viva PAVIA!

HIMNO DEDICADO AL EXCELENTÍSIMO SEÑOR GOBERNADOR Y CAPITAN GENERAL

D. JULIAN JUAN PAVIA,

EN LA ALBORADA DE LA CLASE DE ALBAÑILES EN LAS FIESTAS DE SAN JUAN

CORO.

Salve, salve, cien veces, Señor, ¡Que regís este bello País! Gloria, gloria al buen hombre español ¡Que nos brinda una vida feliz!

Sólo el hábil piloto que guia Hoy la nave del pueblo riqueño, Pudo darle un aspecto risueño A un país que encontró en el dolor: ¿Quién mejor que esos hombres que nunca, Con la trama del arte han finjido, Son la prueba de un Gefe querido, Recto, justo, leal, bienhechor?

¡Plegue á Dios que esa estrella de gracia Que en el cielo se vé de esta Antilla, Que sin mancha y purísima brilla, No se llegue mañana á ocultar! Estos son nuestros votos fervientes, Ecos puros que brotan del alma, Cual las notas del ave en la palma De esta bella region tropical.

¡Ay Señor, Puerto-Rico ya es otro! Ya olvidó su pesar, su amargura; Ya entre sueños de dicha y ventura Vuelve á abrirse su hermosa ilusion: Ya hoy un aire de amor se respira, ¡Salve, salve, do quiera se aclama, Al Gobierno feliz que nos ama Y animó nuestro Santo Patron!

AL EXCMO. SEÑOR

D. JULIAN JUAN PAVIA.

El Gremio de ZAPATEROS, en su alborada EN LAS FIESTAS DE SAN JUAN.

CORO.

Al alzarse en su carro la aurora Le dá el ave su dulce cancion, Y una voz de la Patria sonora ¡Salve, salve, le dice al PATRON!

Esa voz, General, es del pueblo Que no ha mucho sus ayes lanzaba, Que volver á su dicha anhelaba Y entregarle al trabajo con paz. Quiso Dios inspirar á la Reina Y mandaros, Señor, á esta Antilla, Y PAVIA es el nombre que brilla ¡En la inmensa ovacion popular!

No tenemos riquezas, ni glorias, Que venir á ostentar en Palacio, Nuestra esfera, Señor, nuestro espacio El trabajo lo indica y el bien. Pero en cambio del oro y del lujo Es mejor nuestra fiel simpatía, Que los hijos del pueblo en el dia, Son ovejas que van al PODER.

Los dos mundos se juntan y ligan Por un lazo de amor soberano, Vuestra hija es del pueblo cubano, Y vos, honra del pueblo español. Era ayer nuestra patria un sepulcro, Una noche sin luz, sin estrellas, Y hoy un grupo de vírgenes bellas Van cantando sus himnos de AMOR.

¡Bello cambio de un bello Gobierno Que nos brinda un raudal de esperanza, Y que sábio ha formado esa alianza Que promete la paz y la union! ¡ARTESANOS! nos toca el obsequio Ofreceros, Señor, este dia! ¡Viva, viva el ilustre PAVIA! ¡Viva, viva SAN JUAN el Patron!

HIMNO

AL PATRON SAN JUAN BAUTISTA,

POR LOS MUSICOS En la noche de su alborada.

CORO.

Los pueblos cristianos, Henchidos de amor, Celebran contentos Al Santo PATRON.

San Juan el BAUTISTA, Por Dios destinado A ser denodado El nuestro PATRON. Sus dones envia Del cielo á raudales, Y cesan los males De nuestra afliccion.

Su gracia invoquémos Con júbilo santo, Y en místico canto Su nombre ensalzad. Porque él nos proteje Y bienes derrama Humilde al que clama, Su dulce piedad.

Salud y abundancia Prodiga al porteño Y el timbre halagüeño, De noble y leal: La MUSICA bella, La hermosa PINTURA, Le dió por natura Con Lira inmortal.

Sus dones preciosos Do quiera los vemos, Y mas que tenemos Un buen General. Que el SANTO le inspira Pureza y justicia, Cumplida pericia, Bondad sin igual.

LOS CARPINTEROS

FESTEJAN A SAN JUAN BAUTISTA.

Henchidos de contento y entusiasmados saludando á vuecencia todos cantamos, y le traemos la gratitud humilde de nuestros pechos.

Entre alegres festines la gente salta revelando tan solo goces del alma; y con delirio nosotros revelamos lo que sentimos.

A SAN JUAN entonemos sencillos cantos, porque es el patron nuestro que festejamos, y que los vivas, se repitan por todos con alegría.

Cuando un padre no olvida nunca á sus hijos siempre le están aquestos agradecidos; así nosotros cuando vuecencia goza; gozamos todos.

Esta alborada inmensa que aquí traemos, se compone de todos los carpinteros, y algunos otros que al mirarnos alegres saltan de gozo.

Vuecencia abrió la puerta á la alegría, y hácia ella la gente voló en seguida, pues es tan bueno, que es digno que le siga el pueblo entero.

Se ha llamado bastante la atencion vuestra, y por eso nos vamos con su licencia, y le pedimos que siempre sea tan bueno como ahora ha sido.

HIMNO.

CANTADO EN EL PALACIO DE SANTA CATALINA, LA NOCHE DEL 12 DE JUNIO DE 1868. En la Serenata del Gremio de Barberos.

Todo pueblo sensato y cristiano Entusiasta celebra al Patron, Que le envia del cielo el Eterno Para darle eficaz proteccion.

Si es Borínquen feraz y salubre; Si sus campos se visten de flores; Si los pájaros son trovadores, Suave y pura la brisa del mar; Si apacible, eternal primavera Fertiliza dichoso este suelo, Bellos dones los trajo del cielo El amado Patrono SAN JUAN.

Celebremos su fiesta, porteños, Recordando los años pasados; No seamos de aquellos menguados Que olvidaron al Santo Patron. Elevemos magníficos globos Ledo canto resuene do quiera, Que figure la hermosa bandera Y se adorne con lujo el balcon.

Vengan luego briosos corceles Manejados por lindas cagüeñas, Que son lindas las porto-riqueñas, Amazonas con gracia gentil. Y la bulla, algazara y la vela Nos presente al SAN JUAN animado, Que gozaban en tiempo pasado Desde el viejo hasta el niño infantil.

Hoy tenemos un Gefe preclaro, El ilustre PAVIA querido; Que el amor conquistarse ha sabido De este pueblo que es digno y muy fiel. A su nombre gozamos tranquilos, Dulce paz, espansion y contento; Apreciemos feliz el momento Y al PATRONO pidamos por él.

SERENATA.

Mariposas galanas, tiernas palomas, Flores que dan al viento suaves aromas, Arreboladas nubes de la mañana Que en el espacio vierten nácar y grana; Perlas que entretejidas en cien collares, Abrillantan la orilla de nuestros mares; Angeles hechiceros, hadas risueñas.... ¡Así son las gallardas Puerto-riqueñas! ¡Preciosas niñas, Gala, encanto y orgullo de estas campiñas! ¡Niñas preciosas, Angeles, perlas, flores y mariposas!

De sus ojos brillantes á los fulgores Ilumínase el cielo de los amores, El carmin de su boca la miel derrama En armónico arrullo, que el pecho inflama: En su frente trigueña pura luz brilla, Los claveles resaltan en su mejilla, La delgada cintura con garbo mueve, Con lijero abandono la planta breve: ¡Cuánta belleza, Cuántas gracias, encantos y gentileza! ¡Cuánta hermosura, En ojos y mejillas, boca y cintura!

¿Quién al ver tanta dama gentil y apuesta Celebrando la grata popular fiesta? ¿Quién al verlas reunidas como este dia Por do quiera vertiendo dulce alegría, No se enagena, Y á la red de sus gracias no se encadena? ¿Quién dejaria De exclamar con el alma de gozo llena? ¡Viva el Patrono, Pues las niñas Riqueñas son en su abono! ¡El San Juan viva Y siempre de las bellas culto reciba!

J. G. P.

AL EXCMO. SR. CAPITAN GENERAL