Part 5
896 Un pastel, como un paquete, se llevarlo con limpieza; dende quc a salir empiezan no hay carta que no recuerde; sé cuál se gana o se pierde en cuanto cain en la mesa.
897 También por estas jugadas suele uno verse en aprietos; mas yo no me comprometo porque sé hacerlo con arte, y aunque les corra el descarte no se descubre el secreto.
898 Si me llamaban al dao, nunca me solía faltar un cargado que largar, un cruzao para el mas vivo, y hasta atracarles un chivo sin dejarlos maliciar.
899 Cargaba bien una taba, porque la sé manejar; no era manco en el billar, y por fin de lo que esplico, digo que hasta con pichicos era capaz de jugar.
900 Es un vicio de mal fin el de jugar, no lo niego; todo el que vive del juego anda a la pesca de un bobo, y es sabido que es un robo ponerse a jugarle a un ciego.
901 Y esto digo claramente porque he dejao de jugar; y le puedo asigurar, como que fuí del oficio: más cuesta aprender un vicio que aprender a trabajar.
XXIII
902 Un nápoles mercachifle que andaba con un arpista, cayó también en la lista sin dificultá ninguna: lo agarré a la treinta y una y le daba bola vista.
903 Se vino haciendo el chiquito, por sacarme esa ventaja; en el pantano se encaja, aunque robo se le hacía; lo cegó santa lucía y desocupó las cajas.
904 ¡Lo hubieran visto afligido llorar por las chucherías! "Me gañao con picardía", decía el gringo y lagrimiaba, mientras yo en un poncho alzaba todita su mercheria.
905 Quedó allí aliviao del peso sollozando sin consuelo; había caido en el anzuelo, tal vez porque era domingo, y esa calidá de gringo no tiene Santo en el cielo.
906 Pero poco aproveché de fatura tan lucida; el diablo no se descuida, y a mí me seguía la pista un ñato muy enredista que era Oficial de partida.
907 Se me presentó a esigir la multa en que había incurrido, que el juego estaba prohibido, qus iba a llevarme al cuartel tuve que partir con él todo lo que había alquirido.
908 Empecé a tomarlo entre ojos por esa albitrariedá; yo había ganao, es verdá, con recursos, eso sí; pero el me ganaba a mí fundao en su autoridá.
909 Decían que por un delito mucho tiempo anduvo mal; un amigo servicial lo compuso con el Juez, y poco tiempo después lo pusieron de Oficial.
910 En recorrer el partido continuamente se empleaba; ningún malevo agarraba, pero traia en un carguero gallinas, pavos, corderos que por ahi recoletaba.
911 No se debía permitir el abuso a tal estremo. Mes a mes hacía lo mesmo, y ansí decía el vecindario: "Este ñato perdulario ha resucitao el diezmo."
912 La echaba de guitarrero y hasta de concertador: sentao en el mostrador lo hallé una noche cantando y le dije: "Co...mo...quiando con ganas de oir un cantor."
913 Me echó el ñato una mirada que me quiso devorar, mas no dejó de cantar y se hizo el desentendido; pero ya había conocido que no lo podía pasar.
914 Una tarde que me hallaba de visita... vino el ñato, y para darle un mal rato dije juerte: "na...to...ribia, no cebe con la agua tibia", y me la entendió el mulato.
915 Era todo en el juzgao, y como que se achocó, ahi no más me contestó: "Cuanto el caso se presiente te he de hacer tomar caliente, y has de saber quién soy yo."
916 Por causa de una mujer se enredó más la cuestión; le tenía el ñato afición; ella era mujer de ley, moza con cuerpo de güey, muy blanda de corazón.
917 La hallé una vez de amasijo; estaba hecha un embeleso, y le dije: "Me intereso en aliviar sus quehaceres, y ansí, señora, si quiere yo le arrimaré los güesos."
918 Estaba el ñato presente sentado como de adorno; por evitar un trastorno ella, al ver que se dijusta, me contestó: "Si usté gusta, arrímelos junto al horno."
919 Ahi se enredó la madeja y su enemistá conmigo; se declaró mi enemigo, y, por aquel cumplimiento, ya sólo buscó el momento de hacerme dar un castigo.
920 Yo vía que aquel maldito me miraba con rencor, buscando el caso mejor de poderme echar el pial; y no vive más el lial que lo que quiere el traidor.
921 No hay matrero que no caiga, ni arisco que no se amanse; ansí, yo, dende aquel lance, no salía de algún rincón, tirao como el San Ramón después que se pasa el trance.
XXIV
922 Me le escapé con trabajo en diversas ocasiones; era de los adulones; me puso mal con el Juez; hasta que al fin una vez me agarró en las eleciones.
923 Ricuerdo que esa ocasión andaban listas diversas; las opiniones dispersas no se podían arreglar: decían que el Juez, por triunfar, hacía cosas muy perversas.
924 Cuando si riunió la gente vino a proclamarla el ñato, diciendo con aparato "Que todo andaría mal, si pretendía cada cual votar por un candilato."
925 Y quiso al punto quitarme la lista que yo llevé, mas yo se la mesquiné, y ya me gritó: "¡anarquista! Has de votar por la lista que ha mandao el Comiqué."
926 Me dió verguenza de verme tratado de esa manera; y como si uno se altera ya no es fácil que se ablande, le dije: "Mande el que mande, yo he de votar por quien quiera."
927 "En las carpetas de juego y en la mesa eletoral, a todo hombre soy igual, respeto al que me respeta, pero el naipe y la boleta naides me lo ha de tocar."
928 Ahi no más ya me cayó a sable la polecía; aunque era una picardía me decidí a soportar, y no los quise peliar por no perderme ese día.
929 Atravesao me agarró y se aprovechó aquel ñato; dende que sufrí ese trato no dentro donde no quepo; fi a jinetiar en el cepo por cuestión de candilatos.
930 Injusticia tan notoria no la soporté de flojo; una venda de mis ojos vino el suceso a voltiar: vi que teníamos que andar como perro con tramojo.
931 Dende equellas eleciones se siguió el batiburrillo; aquél se volvió un ovillo del que no había ni noticia, ¡es señora la justicia... Y anda en ancas del mas pillo!
XXV
932 Después de muy pocos días, tal vez por no dar espera y que alguno no se juera, hicieron citar la gente, pa riunir un contingente y mandar a la frontera.
933 Se puso arisco el gauchaje: la gente está acobardada; salió la partida armada y trujo como perdices unos cuantos infelices que entraron en la voltiada.
934 Decía el ñato con soberbia: "¡Esta es una gente indina! Yo los rodié a la sordina: no pudieron escapar; y llevaba orden de arriar todito lo que camina."
935 Cuando vino el Comendante dijeron: "¡Dios nos asista!" Llegó les clavó la vista (yo estaba haciendome el zonzo); le echó a cada uno un responso y ya lo plantó en la lista.
936 "¡Cuadráte!", Le dijo a un negro. "Te estás haciendo el chiquito, cuando sos el más maldito que se encuentra en todo el pago. Un servicio es el que te hago, y por eso te remito."
A OTRO
937 "Vos no cuidás tu familia ni le das los menesteres; visitás otras mujeres, y es preciso, calavera, que aprendás en la frontera a cumplir con tus deberes."
A OTRO
938 "Vos también sos trabajoso; cuando es preciso votar hay que mandarte llamar y siempre andás medio alzao; sos un desubordinao, y yo te voy a filiar."
A OTRO
939 "¿cuánto tiempo hace que vos andás en este partido? ¿Cuantas veces has venido a la citación del juez? No te he visto ni una vez: has de ser algún perdido."
A OTRO
940 "Este es otro barullero que pasa en la pulpería predicando noche y día y anarquizando a la gente: irás en el contingente por tamaña picardía."
A OTRO
941 "Dende la anterior remesa vos andás medio perdido; la autoridá no ha podido jamás hacerte votar: cuando te mandan llamar te pasás a otro partido."
A OTRO
942 "Vos siempre andas de florcita: no tenés renta ni oficio; no has hecho ningún servicio; no has votado ni una vez. ¡Marchá!... Para que dejés de andar haciendo perjuicio."
A OTRO
943 "Dame vos tu papeleta: yo te la voy a tener. Esta queda en mi poder; despúes la recogerás, y ansí, si te resertás, todos te puedan prender."
A OTRO
944 "Vos, porque sos ecetuao, ya te querés sulevar; no vinistes a votar cuando hubieron eleciones; no te valdrán ececiones: ¡yo te voy a enderezar!"
945 Y a éste por este motivo y a otro por otra razón, toditos, en conclusión, sin que escapara ninguno, jueron pasando uno a uno a juntarse en un rincón.
946 Y allí las pobres hermanas, las madres y las esposas redamaban cariñosas sus lágrimas de dolor; pero gemidos de amor no remedian estas cosas.
947 Nada importa que una madre se desespere o se queje, que un hombre a su mujer deje en el mayor desamparo; hay que callarse, o es claro que lo quiebran por el eje.
948 Dentran despúes a empeñarse con este o aquel vecino; y, como en el masculino, el que menos corre, vuela, deben andar con cautela las pobres, me lo imagino.
949 Muchas al Juez acudieron, por salvar de la jugada; el les hizo una cuerpiada, y, por mostrar su inocencia, les dijo: "Tengan pacencia pues yo no puedo hacer nada."
950 Ante aquella autoridá permanecían suplicantes, y, después de hablar bastante, "Yo me lavo"; dijo el Juez, "Como Pilatos los pies: esto lo hace el Comendante."
951 De ver tanto desamparo el corazón se partía; había madre que salía con dos; tres hijos o más, por delante y por detrás, y las maletas vacías.
952 "¿Dónde irán?", Pensaba yo, "¿a perecer de miseria? Las pobres, si de esta feria hablan mal, tienen razón; pues hay bastante materia para tan justa aflición."
XXVI
953 Cuando me llegó mi turno dije entre mí: "Ya me toca", y aunque mi falta era poca no sé por que me asustaba; les asiguro que estaba con el Jesús en ia boca.
954 Me dijo que yo era un vago, un jugador, un perdido; que dende que fí al partido andaba de picaflor; que había de ser un bandido como mi antesucesor.
955 Puede que uno tenga un vicio y que de él no se reforme, mas naides esta conforme con recebir ese trato: yo conocí que era el ñato quien le había dao los informes.
956 Me dentro curiosidá, al ver que de esa manera tan siguro me dijera que jué mi padre un bandido; luego, lo habrá conocido, y yo inoraba quien era.
957 Me empeñé en aviriguarlo; promesas hice a Jesús; tuve por fin una luz y supe con alegría que era el autor de mis días el guapo sargento Cruz.
958 Yo conocía bien su historia y la tenía muy presente: sabía que Cruz, bravamente, yendo con una partida, había jugado la vida por defender a un valiente.
959 Y hoy ruego a mi Dios piadoso que lo mantenga en su gloria; se ha de conservar su historia en el corazón del hijo; el al morir me bendijo yo bendigo su memoria.
960 Yo juré tener enmienda y lo conseguí de veras; puedo decir ande quiera que, si faltas he tenido, de todas me he corregido dende que supe quién era.
961 El que sabe ser güen hijo a los suyos se parece; y aquel que a su lado crece y a su padre no hace honor, como castigo merece de la desdicha el rigor.
962 Con un empeño costante mis faltas supe enmendar; todo conseguí olvidar, pero, por desgracia mía, el nombre de Picardía no me lo pude quitar.
963 Aquel que tiene güen nombre muchos dijustos se ahorra, y entre tanta mazamorra no olviden esta alvertencia: aprendí por esperencia que el mal nombre no se borra.
XXVII
964 He servido en la frontera en un cuerpo de milicias; no por razón de justicia como sirve cualesquiera.
965 La bolilla me tocó de ir a pasar malos ratos por la facultá del ñato, que tanto me persiguió.
966 Y sufrí en aquel infierno esa dura penitencia, por una malaquerencia de un Oficial subalterno.
967 No repetiré las quejas de lo que se sufre allá: son cosas muy dichas ya y hasta olvidadas, de viejas.
968 Siempre el mesmo trabajar, siempre el mesmo sacrificio, es siempre el mesmo servicio, y el mesmo nunca pagar.
969 Siempre cubiertos de harapos, siempre desnudos y pobres, nunca le pagan un cobre ni le dan jamás un trapo.
970 Sin sueldo y sin uniforme lo pasa uno aunque sucumba: confórmese con la tumba; y si no... No se conforme.
971 Pues si usté se ensoberbece o no anda muy voluntario, le aplican un novenario de estacas... Que lo enloquecen.
972 Andan como pordioseros sin que un peso los alumbre, porque han tomao la costumbre de deberle años enteros.
973 Siempre hablan de lo que cuesta; que allá se gasta un platal: ¡pues yo no he visto ni un rial en lo que duró la fiesta!
974 Es servicio estrordinario bajo el jusil y la vara, sin que sepamos qué cara le ha dao Dios al comisario.
975 Pues si va a hacer la revista se vuelve como una bala: es lo mesmo que luz mala para perderse de vista.
976 Y de yapa cuando va, todo parece estudiao: van con meses atrasaos de gente que ya no está.
977 pues si adrede que lo hagan, podrán hacerlo mejor: cuando cai, cai con la paga del contingente anterior.
978 porque son como sentencia para buscar al ausente, y el pobre que está presente que perezca en la endigencia;
979 hasta que, tanto aguantar el rigor con que lo tratan o se resierta, o lo matan, o lo largan sin pagar.
980 De ese modo es el pastel, porque el gaucho -ya es un hecho- no tiene ningún derecho, ni naides vuelve por él.
981 ¡La gente vive marchita! Si viera cuando echan tropa: les vuela a todos la ropa que parecen banderitas.
982 De todos modos lo cargan, y al cabo de tanto andar, cuando lo largan, lo largan como pa echarse a la mar.
983 Si alguna prenda le han dao se la vuelven a quitar: poncho, caballo, recao, todo tiene que dejar.
984 Y esos pobres infelices, al volver a su destino, salen como unos longinos sin tener con que cubrirse.
985 A mí me daba congojas el mirarlos de ese modo, pues el más aviao de todos es un perejil sin hojas.
986 Aura poco ha sucedido, con un invierno tan crudo, largarlos a pie y desnudos pa volver a su partido.
987 Y tan duro es lo que pasa que, en aquella situación, les niegan un mancarrón para volver a su casa.
988 ¡Lo tratan como a un infiel! Completan su sacrificio no dándole ni un papel que acredite su servicio.
989 Y tiene que regresar más pobre de lo que jué; por supuesto, a la mercé del que lo quiere agarrar.
990 Y no averigüe después de los bienes que dejó: de hambre, su mujer vendió por dos lo que vale diez.
991 Y como están convenidos a jugarle manganeta, a reclamar no se meta, porque ése es tiempo perdido.
992 Y luego, si a alguna estancia a pedir carne se arrima, al punto le cain encima con la ley de la vagancia.
993 Y ya es tiempo, pienso yo, de no dar más contingente: si el Gobierno quiere gente, que la pague y se acabó.
994 Y saco así en conclusión, en medio de mi inorancia, que aquí el nacer en estancia es como una maldición.
995 Y digo, aunque no me cuadre decir lo que naides dijo: la provincia es una madre que no defiende a sus hijos.
996 Mueren en alguna loma en defensa de la ley, o andan lo mesmo que el güey, arando pa que otros coman.
997 Y he de decir ansí mismo porque de adentro me brota que no tiene patriotismo quien no cuida al compatriota.
XXVIII
998 Se me va por donde quiera esta lengua del demonio: voy a darles testimonio de lo que vi en la frontera.
999 Yo sé que el único modo, a fin de pasarlo bien, ee decir a todo: amén, y jugarle risa a todo.
1000 El que no tiene colchón en cualquier parte se tiende; el gato busca el jogón y ese es mozo que lo entiende.
1001 De aquí comprenderse debe, aunque yo hable de este modo, que uno busca su acomodo siempre lo mejor que puede.
1002 Lo pasaba como todos este pobre penitente; pero salí de asistente, y mejoré en cierto modo;
1003 pues aunque esas privaciones causen desesperación, siempre es mejor el jogón de aquel que carga galones.
1004 De entonces en adelante algo logré mejorar, pues supe hacerme lugar al lado del Ayudante.
1005 El se daba muchos aires: pasaba siempre leyendo; decían que estaba aprendiendo pa recebirse de flaire.
1006 Aunque lo pifiaban tanto, jamás lo vi dijustao; tenía los ojos paraos como los ojos de un Santo.
1007 Muy delicao, dormía en cuja; y no sé por qué sería, la gente lo aborrecía y le llamaban La Bruja.
1008 Jamás hizo otro servicio ni tuvo mas comisiones que recebir las raciones de víveres y de vicios.
1009 Yo me pasé a su jogón al punto que me sacó, y ya con el me llevó a cumplir su comisión.
1010 Estos diablos de milicos de todo sacan partido: cuando nos vían riunidos se limpiaban los hocicos.
1011 Y decían en los jogones como por chocarrería: "Con La Bruja y Picardía van a andar bien las raciones."
1012 A mí no me jué tan mal, pues mi Oficial se arreglaba; les diré lo que pasaba sobre este particuiar.
1013 Decían que estaba de acuerdo La Bruja y el provedor, y que recebía lo pior; puede ser, pues no era lerdo.
1014 Que a más en la cantidá pegaba otro dentellón, y que por cada ración le entregaban la mitá.
1015 y que esto lo hacía del modo como lo hace un hombre vivo: firmando luego el recibo, ya se sabe, por el todo.
1016 Pero esas murmuraciones no faltan en campamento. Déjenme seguir mi cuento, o historia de las raciones.
1017 La Bruja las recebía, como se ha dicho, a su modo; las cargabamos, y todo se entriega en la mayoría.
1018 Sacan allí en abundancia lo que les toca sacar, y es justo que han de dejar otro tanto de ganancia.
1019 Van luego a la compañía; las recibe el Comendante, el que, de un modo abundante, sacaba cuanto quería.
1020 Ansí la cosa liviana va mermada, por supuesto; luego se le entrega el resto al oficial de semana. Araña, ¿quien te arañó? Otra araña como yo.
1021 Este le pasa al sargento aquello tan reducido, y, como hombre prevenido, saca siempre con aumento.
1022 Esta relación no acabo si otra menudencia ensarto, el sargento llama al cabo para encargarle el reparto.
1023 El también saca primero y no se sabe turbar: naides le va a aviriguar si ha sacado más o menos.
1024 Y sufren tanto bocao y hacen tantas estaciones, que ya casi no hay raciones cuando llegan al soldao.
1025 ¡Todo es como pan bendito! Y sucede de ordinario tener que juatarse varios para hacer un pucherito.
1026 Dicen que las cosas van con arreglo a la ordenanza. ¡Puede ser! Pero no alcanzan; ¡Tan poquito es lo que dan!
1027 Algunas veces, yo pienso, y es muy justo que lo diga, solo llegaban las migas que habían quedao en los lienzos.
1028 Y esplican aquel infierno en que uno está medio loco diciendo gue dan tan poco porque no paga el Gobierno.
1029 Pero eso yo no lo entiendo, ni a aviriguarlo me meto; soy inorante completo nada olvido y nada apriendo.
1030 Tiene uno que soportar el tratamiento mas vil: a palos en lo civil a sable en lo militar.
1031 El vistuario es otro infierno; si lo dan, llega a sus manos en invierno el de verano, y en el verano el de invierno.
1032 Y yo el motivo no encuentro ni la razón que esto tiene, mas dicen que eso ya viene arreglao dende adentro.
1033 Y es necesario aguantar el rigor de su destino; el gaucho no es argentino sino pa hacerlo matar.
1034 Ansi ha de ser, no lo dudo; y por eso decía un tonto: "Si los han de matar pronto, mejor es que estén desnudos,"
1035 pues esa miseria vieja no se remedia jamás; todo el que viene detrás como la encuentra la deja.
1036 Y se hallan hombres tan malos que dicen de güena gana: "El gaucho es como la lana: se limpia y compone a palos."
1037 Y es forzoso el soportar aunque la copa se enllene; parece que el gaucho tiene algún pecao que pagar.
XXIX
1038 Esto contó Picardía y después guardó silencio, mientras todos celebraban con placer aquel encuentro. Mas una casualidá, como que nunca anda lejos, entre tanta gente blanca llevó tambien un moreno, presumido de cantor y que se tenía por güeno. Y como quien no hace nada, o se descuida de intento, pues siempre es muy conocido todo aquel que busca pleito, se sentó con toda calma, echo mano al estrumento y ya le pegó un ragido: era fantástico el negro; y para no dejar dudas, medio se compuso el pecho. Todo el mundo conoció la intención de aquel moreno: era claro el desafío dirigido a Martín Fierro, hecho con toda arrogancia, de un modo muy altanero. Tomó Fierro la guitarra, pues siempre se halla dispuesto, y ansí cantaron los dos, en medio de un gran silencio:
XXX
MARTÍN FIERRO 1039 Mientras suene el encordao, mientras encuentre el compás yo no he de quedarme atrás sin defender la parada, y he jurado que jamás me la han de llevar robada.
1040 Atiendan, pues, los oyentes y cáyense los mirones; a todos pido perdones, pues a la vista resalta que no está libre de falta quien no está de tentaciones.
1041 A un cantor le llaman güeno cuando es mejor que los piores; y sin ser de los mejores, encontrándose dos juntos, es deber de los cantores el cantar de contrapunto.
1042 El hombre debe mostrarse cuando la ocasión le llegue; hace mal el que se niegue, dende que lo sabe hacer; y muchos suelen tener vanagloria en que los rueguen.
1043 Cuando mozo fuí cantor (es una cosa muy dicha); mas la suerte se encapricha y me persigue costante: de ese tiempo en adelante canté mis propias desdichas.
1044 Y aquellos años dichosos trataré de recordar; veré si puedo olvidar tan desgraciada mudanza, y quien se tenga confianza tiemple, y vamos a cantar.
1045 Tiemple y cantaremos juntos; trasnochadas no acobardan. Los concurrentes aguardan, y porque el tiempo no pierdan, haremos gemir las cuerdas hasta que las velas no ardan.
1046 Y el cantor que se presiente, que tenga o no quien lo ampare, no espere que yo dispare aunque su saber sea mucho: vamos en el mesmo pucho a prenderle hasta que aclare.
1047 Y seguiremos si gusta hasta que se vaya el día; era la costumbre mía cantar las noches enteras: había entonces, donde quiera, cantores de fantasía.
1048 Y si alguno no se atreve a seguir la caravana, o si cantando no gana, se lo digo sin lisonja: haga sonar una esponja o ponga cuerdas de lana.
EL MORENO 1049 yo no soy, señores míos, sino un pobre guitarrero, pero doy gracias al Cielo porque puedo, en la ocasión, toparme con un cantor que esperimente a este negro.
1050 Yo también tengo algo blanco, pues tengo blancos los dientes; sé vivir entre las gentes sin que me tengan en menos: quien anda en pagos ajenos debe ser manso y prudente.
1051 Mi madre tuvo diez hijos, los nueve muy regulares; tal vez por eso me ampare la providencia divina: en los güevos de gallina el décimo es el mas grande.
1052 El negro es muy amoroso, aunque de esto no hace gala; nada a su cariño iguala ni a su tierna voluntá; fs lo mesmo que el macá: cría los hijos bajo el ala.
1053 Pero yo he vivido libre y sin depender de naides; siempre he cruzado los aires como el pájaro sin nido; cuanto se lo he aprendido porque me lo enseñó un flaire.
1054 Y sé como cualquier otro el porqué retumba el trueno; por qué son las estaciones del verano y del invierno; sé también de donde salen las aguas que cain del cielo.
1055 Yo sé lo gue hay en la tierra en llegando al mesmo centro; en dónde se encuentra el oro, en dónde se encuentra el Fierro y en dónde viven bramando loe volcanes que echan juego.
1056 Yo sé del fondo del mar donde los pejes nacieron; yo sé por que crece el árbol, y por que silban los vientos: cosas que inoran los blancos las sabe este pobre negro.
1057 Yo tiro cuando me tiran; cuando me aflojan, aflojo; no se ha de morir de antojo quien me convide a cantar; para conocer a un cojo lo mejor es verlo andar.
1058 Y si una falta cometo en venir a esta riunión, echándola de cantor, pido perdón en voz alta pues nunca se halla una falta que no esista otra mayor.
1059 De lo que un cantor esplica no falta qué aprovechar y se le debe escuchar aunque sea negro el que cante: apriende el que es inorante, y el que es sabio, apriende más.
1060 Bajo la frente mas negra hay pensamiento y hay vida. La gente escuche tranquila, no me haga ningún reproche: tambien es negra la noche y tiene estrellas que brillan.
1061 Estoy, pues, a su mandao; empiece a echarme la sonda, si gusta que le responda, aunque con lenguaje tosco: en leturas no conozco la jota, por ser redonda.
MARTÍN FIERRO 1062 ¡Ah, negro!, si sos tan sabio no tengás ningun recelo: pero has tragao el anzuelo y al compás del estrumento has de decirme al momento cuál es el canto del Cielo.
EL MORENO 1063 cuentan que de mi color Dios hizo al hombre primero, más los blancos altaneros, los mesmos que lo convidan, hasta de nombrarlo olvidan y sólo le llaman negro.