La situacion de Puerto-Rico Las falacias de los conservadores y los compromisos del partido radical

Part 7

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Como una pequeña muestra de los órganos subvencionados de los conservadores, hace unos dias publicamos la descripcion que apareció en _El Debate_ del motin de Yabucoa, y para que se comprenda cuál es la conciencia de esos escritores, insertamos á continuacion lo que el mismo _Debate_ decia á _La Correspondencia_ con motivo de no tener el periódico noticiero el menor conocimiento de ese soñado motin. Dice así _El Debate_:

"_La Correspondencia_ dice que las cartas que ha recibido de Puerto-Rico no hablan del motin de Yabucoa. Lo que prueba que _La Correspondencia_ tiene muy malos corresponsables en aquella isla, ó que tienen ojos y no ven, ó como si dijéramos, que son reformistas."

"¿Ha contado todavía _La Correspondencia_ nada de lo mucho que ayer y anteayer referiamos de Puerto-Rico? ¿Ha contado nada de lo mucho que desde el dia 1.º de Setiembre hemos publicado sobre el estado alarmante en que la isla se encuentra? Diga _La Correspondencia_ que no puede defender al elemento español de Puerto-Rico, poniendo en evidencia el proceder descabellado de los señores La Torre y Ayuso, y no desautorice sin fundamento á los que queremos hacerlo y lo hacemos."

No basta haber inventado esa farsa ridícula, de la que nos reiríamos si no supiésemos hasta donde alcanzan los arteros tiros de la calumnia: es menester dar la última prueba de cinismo y sostener impudentemente la mentira.

Ahora vean nuestros lectores otro suelto que encontramos en el número 520 del citado periódico correspondiente al dia 3 del próximo pasado Octubre, en cuya fecha se da cuenta de haber sido espulsado de esta isla y enviado á la de Cuba, antes de que el gobierno de Madrid tuviera conocimiento de ello, el Sr. D. Manuel Cortés, jefe de estado mayor que ha sido de esta isla. El suelto dice así:

"Ya se ha vengado el capitan general de Puerto-Rico del señor D. Manuel Cortés, digno jefe de estado mayor de aquella isla. Referimos dias atrás el modo grosero, la falta completa de educacion con que el Sr. La Torre contestó al Sr. Cortés cuando este, llamado por aquel, le respondió que no podia contribuir á infringir terminantemente las leyes autorizando con su firma la separacion de dos comandantes de departamento durante el período electoral, que el Sr. La Torre queria autorizara, y á quienes despues, y no obstante las buenas razones y advertencias del Sr. Cortés, separó por sí solo el actual capitan general de Puerto-Rico."

"Pues bien, D. Manuel Cortés ha sido espulsado de la isla por el Sr. La Torre y enviado á la de Cuba, antes de que el gobierno de Madrid tuviera conocimiento de ello y antes que llegara á Puerto-Rico la órden, que con posterioridad ha enviado el general Córdova. El ministro de la Guerra, que en todo procede como quien es y con el más completo desconocimiento de toda nocion de justicia, ha dispuesto que el Sr. Cortés se traslade á Cuba, con lo que el general Córdova ha querido, sin duda, dar una satisfaccion á los separatistas y ultra-reformistas que le han elegido allá diputado por el distrito de Ponce."

No hallamos palabras para pintar con sus propios colores las muestras de cariño y de la simpatía, que el recto proceder y los sentimientos altamente españoles han granjeado entre los leales al Sr. Cortés.

Entusiasta hasta el más alto grado fué la despedida que á aquel militar se ha hecho en Puerto-Rico, teniendo la inmensa satisfaccion de poder estrechar entre sus brazos á lo más distinguido, á lo más elevado, lo más patriótico y español de la isla, elocuente manifestacion que prueba como aquellos honrados y buenos españoles saben venerar á los que sirven con verdad y lealtad á la causa de nuestra patria.

Se nos dice que se preparaba en la Habana al Sr. Cortés un recibimiento tan entusiasta como lo fué su despedida de Puerto-Rico.

Lo creemos: el Sr. Cortés es digno de la consideracion y el cariño de los españoles leales.

Ahora bien, todo el mundo ha podido ver en la _Gaceta_ que el Sr. Cortés ha pasado á continuar sus servicios en la Isla de Cuba, _por disposicion del Gobierno Supremo_, habiendo salido de aquí en el vapor correo hace cuatro dias. Esto no necesita comentarios. Así se escribe la historia por los periódicos conservadores; así estará escrita seguramente la de Lares.

Esa senda por donde se han lanzado los conservadores, es el instrumento que con más vigor y actividad trabaja en favor de nuestra causa. Nos duele y nos repugna ver á los enemigos de las reformas usar de tan malas artes para combatir una causa santa; pero lo decimos francamente, si nosotros quisiéramos apresurar su triunfo, nada nos parecería más útil que mantener una prensa tan desatentada como la que se llama conservadora en los asuntos de Puerto-Rico.

Los artículos de _El Debate_ están como las lenguas de los senadores romanos que, agitados por el terror al ver desmoronarse el grande imperio exclamaban: ¡Qué se van los dioses! Y en efecto los reaccionarios aquí y en la Península ya no son otra cosa que lo que es la nieve cuando para derretirla aparecen los rayos del sol en un hermoso dia de primavera.

Convénzase el partido conservador de que se halla en plena descomposicion y si quiere reconstituirse empiece por renunciar todo lo que constituye su organismo actual. De otro modo, siguiendo el camino que han emprendido, demolerán creyendo que conservan y anularán teniendo la preocupacion de que perpetúan.

Con ese sistema de mentiras y calumnias podrán, tal vez, descarriar en la Península, por un momento, la opinion pública; pero ¡cuán efimero será ese tiempo y cuán ventajosa á nuestra causa la reaccion que necesariamente se ofrece en el espíritu público!

Comprendan los hombres del partido conservador que si sus doctrinas no hallan eco en el país, ni son aceptadas en las regiones del gobierno; que si para conservar una apariencia de vida necesitan derramar el oro por todas partes y envilecen su conciencia cual hace _El Debate_, es porque esas doctrinas han muerto, es porque la idea que alienta el partido radical lo mismo en esta provincia que en las 49 restantes de la península, significa en los presentes momentos históricos, algo grande, algo trascendental para la gloria y el porvenir de España y para la honra de la revolucion de Setiembre. (_El Progreso_, periódico radical de San Juan de Puerto-Rico, de Octubre de 1872).

Número IV.

Protesta de los vecinos de «Yabucoa» contra las falsedades propaladas en Madrid por un periódico conservador.

_El Progreso_ en su número 124, correspondiente al 20 de Octubre del año corriente, reproduce un artículo de _El Debate_, órgano en Madrid de los conservadores de Puerto-Rico, en el que, faltándose á la verdad de la manera más descarada, se refieren como ocurridos en Yabucoa acontecimientos que no han sucedido, ni pueden suceder, porque estando aquí en inmensa mayoría los radicales que tenemos probado, con hechos y no con vana palabrería, nuestro amor al órden y nuestro respeto al gobierno constituido, sea cual fuere su color político, no consentiremos que por nada ni por nadie se turbe jamás la tranquilidad pública, que tan interesados estamos en sostener. Razon tiene _El Progreso_ al decir que suprime comentarios sobre el trabajo conservador, que por lo grosero y mal urdido se recomienda por sí solo; pero los que suscribimos, vecinos de Yabucoa, infamemente calumniados, faltaríamos á nuestro deber si no levantáramos nuestra voz para desmentir el cúmulo de falsedades que contiene el espresado artículo, y para protestar llenos de indignacion contra la grave ofensa que se nos ha inferido en nuestros sentimientos de lealtad y patriotismo.

Si _El Debate_ se hubiera contentado con lanzar la bola del motin en Yabucoa, del ataque á la guardia civil y de la muerte del cabecilla insurgente que hace perecer en la refriega, acostumbrados como estamos á las peregrinas invenciones de la prensa conservadora, miraríamos con desprecio este nuevo cuento; pero el periódico conservador, partiendo de los hechos falsos que ha inventado, deduce á su gusto consecuencias necesariamente falsas tambien y entra á hacer suposiciones que nuestra lealtad y amor á la madre patria no nos permiten dejar pasar desapercibidas sin protestar, como lo hacemos, con toda la energía de que somos capaces.

Los firmantes declaramos, pues, que es falso, absolutamente falso el despreciable artículo de que nos venimos ocupando. En Yabucoa no ha habido tal motin, ni la guardia civil, institucion que todos respetamos, ha sido atacada por nadie, ni hemos tenido que lamentar desgracias ni la muerte que se mencionan; y desafiamos á los individuos de la guardia civil de este puesto y á cualesquiera, otra persona á que nos desmienta, como desmentimos nosotros al articulista de _El Debate_.--Protestamos una y mil veces contra las falsas cuanto calumniosas aseveraciones de este periódico, llamando públicamente al autor del artículo _falsario é impostor_, y asegurando solemne á la nacion, á S. M. el rey, al gobierno Supremo y á su dignísimo representante en esta isla, que España no tiene súbditos más leales ni más amantes de su nacionalidad que los pacíficos vecinos de Yabucoa.

Cierto que la gran mayoría de este vecindario somos radicales; cierto que firmes en nuestros principios los sostenemos con energía y trabajaremos siempre por el triunfo de nuestro partido, moviéndonos constantemente dentro del círculo de la legalidad, como la demostramos en las memorables elecciones de Abril en que aceptamos una lucha desigual cuyo resaltado conocíamos de antemano, por no desatender la voz del gobierno que nos llamaba á los comicíos; cierto que deseamos la realizacion de nuestras aspiraciones que no son otras que ser _ciudadanos españoles de hecho_ como creemos serlo de derecho; pero sépase una vez por todas que tenemos fé en nuestra santa causa y que firmemente persuadidos de que al fin lucirá para Puerto-Rico el sol de la justicia, esperamos confiados y perseverantes tan glorioso dia, sin que jamás pueda cruzar por nuestra mente la inícua idea de desgarrar el seno de la Madre Patria bajo cuyo egregio pabellon hemos nacido, á cuya sombra nos hemos hecho hombres y cuyo estandarte deseamos sea el ciprés que adorne nuestras tumbas.

Yabucoa, Octubre 24 de 1872.--Isodoro Cintron, Raimundo Diaz, José C. Carrasquillo, Antonio Berrios, Pedro Dávila, Catalino Colon, Pascasio Berrios, Aurelio Dapena, Gonzalo de Soto, José de la O. Colon, Ulises V. de la Fuente, Manuel María Carrasquillo, Pablo Font y Martelo, José R. Rodriguez, Zoilo M. Abril, Justiniano Artiguez, Santos de Torres, Isidro Berrios, Juan de la Cruz Cintron, Pedro J. de la Fuente, Luis María Cintron, Zoilo T. Cintron, Cornelio Santana, Paulino Rodriguez, José E. Pacheco, Ezequiel Diaz, José J. Alvarez, Ramon Martinez, Jacinto Casablanca, Manuel García, Pablo Iraris, Zenon Fanquier, José I. Rodriguez, José V. Cintron, Emilio Colon, Demetrio Lao, Juan A. Nuñez, Gregorio Pagan, Zenon Cintron, Emiliano Lopez, Justiniano Lopez, Ricardo Colon, Juan P. Pacheco, Jesús María Carrasquillo, Rafael Lebron, Juan Morales, Juan Ortiz Lopaz, Modesto Carrasquillo, José Artiguez, Fidel Ortiz, Anselmo Berrios, Vicente Rodriguez, José L. Dávila, Pedro P. Cintron, José Ortiz, Juan V. Cintron, José María Lebron, Juan P. Berrios, Francisco Martinez, Francisco Ortiz, Luis Carrasquillo, Cirilo Cintron, Francisco Villafaña, Manuel María Marin, Eugenio Lebron, Gregorio Rivera, Juan R. Lebron, Gregorio Dávila, Aquiles Fuentes, Vicente Cintron, Miguel Ramos, Evangelistra García, Francisco J. Lebron, Santos Dávila, David Carrion, Juan Lopez, Salomen García, Juan J. Ortiz, Eugenio Colon, Ramon Lebron, Laureano Colon, Pedro Mato, Juan P. Colon, Juan de la Cruz Rodriguez, Lorenzo Ortiz y Balaguer, Bernardo Fontela, Perfecto Rocafort, Eleuterio Colon, Pedro García, Pablo J. Berrios, Antonio Berrios 2.º, José T. Delgado, Antonio M. Ortiz, José J. Dávila, Juan B. Delgado, Tomás A. Dávila, Manuel Pernas, Juan N. Carrasquillo, Luis Marin, Juan F. Yejo, José J. Sanchez, Valentin Colon, Cesáreo Lopez.

Número V.

Las noticias de sensacion de los reaccionarios ultramarinos de Madrid.

Para que se puedan apreciar las especies que se vertian en Madrid sobre la situacion de Puerto-Rico, reproduciremos algunos párrafos tomados al azár de ciertos periódicos.

_El Debate_ del 16 de Setiembre habia escrito:

EL MOTIN DE YABUCOA.

"Cada correo que llega de Puerto-Rico, cada nueva carta que recibimos, nos proporciona una nueva prueba de la situacion estrema, alarmante, desesperada en que la isla se encuentra, gracias á la proteccion oficial que al elemento separatista dispensa el capitan general y el secretario del gobierno superior civil de la Antilla."

"Dos dias solamente han trascurrido entre la llegada á Madrid del correo francés y el inglés, y, sin embargo, ya tenemos que añadir á los gravísimos y trascendentales hechos que referiamos en nuestro número del sábado, otro que viene á confirmar cuán cierto es que Puerto-Rico se pierde, pero se pierde muy aprisa, si no se releva pronto, muy pronto á las autoridades que han provocado tales acontecimientos, dando aliento y osadía con su antipatriótica proteccion, á los más descarados enemigos de la patria."

"En Yabucoa, pueblo del distrito de Guayama, los ultra-reformistas ó separatistas, atacaron á la Guardia civil, trabando un verdadero combate con las fuerzas de esta benemérita institucion, del que resultó, entre otras desgracias dignas de lamentarse, la muerte de uno de los cabecillas que promovieron el motin. ¡Qué hubiera sucedido si los rebeldes hubieran podido deshacer y poner en dispersion al destacamento de la Guardia civil, puede fácilmente considerarse!"

"En la embriaguez de su azaña y dadas las ideas y predicaciones que se han difundido de mes y medio á esta parte por la isla: tenida en cuenta la exaltacion de los insurgentes, que ya se creen seguros del triunfo, que ya se deleitan ante la idea de que nada ha de poder impedirles ahora conseguir sus trainores y descabellados propósitos, no es difícil prever que hubieran vuelto contra el partido español las armas vencedoras de la guardia civil, y empezando por apoderarse, otra vez como en Lares, de los más conocidos y decididos españoles para fusilarles, hubieran concluido, unidos con los negros y separatistas de los pueblos circunvecinos, por levantar el pabellon de la estrella soletaria que se alzó en Lares, y por formar el núcleo de una insurreccion que á manera de la de Cuba, quizás costará despues á España un tesoro y muchas vidas leales si al cabo se conseguiria destruirla, como ya puede asegurarse que moralmente y casi materialmente lo está aquella."

"La providencia, pues, poniendo su poder del lado de la bandera española, ha evitado recientemente en Puerto-Rico los terribles y espantosos acontecimientos que hubieran surgido, á no tener los guardias civiles de Yabucoa la decision y el arrojo suficiente para rechazar la violenta agresion de que fueron objeto, poniendo en dispersion al grupo rebelde, merced al pánico que en ellos produjo la muerte de uno de sus cabecillas."

"Pero ya que la chispa que amenazaba encender la hoguera no prendió; ya que por esta vez la isla de Puerto-Rico, gracias al auxilio de la Providencia, no vió lanzarse á sus campos y á las calles de sus poblaciones una turba desenfrenada contra la madre patria, téngase por cierto que, si no se releva inmediatamente á los señores La Torre y Ayuso, los combustibles, que seguirán hacinados, arderán fácilmente á otra intentona como la de Yabucoa, aunque no alcance en su principio las proporciones que ésta llegó á tener."

"Si continúan la proteccion que en la actualidad se dispensa á los separatistas, y la persecucion sañuda, implacable que al elemento español viene haciéndose, exaltados, envalentonados los insurgentes, levantarán osados y audaces la bandera de los insurrectos de Cuba y el decrépito general carlista de ayer, pero hoy ciertamente radical del más sobresaliente tipo que el gobierno pudiera haber enviado allá y á quien tan antipatrióticamente sostiene con su secretario el antiguo escribiente de Ruiz Zorrilla, será impotente para detener el movimiento. Y entonces veremos á casi todos los que aquí y allí están sosteniendo ante el gobierno la política anti-española que en Puerto-Rico se hace, en el campo de la insurreccion, á la manera que no pocos de ellos estuvieron comprometidos directa ó indirectamente en lo de Lares."

"Puerto-Rico se pierde á ciencia y paciencia de los radicales. Si nuestras constantes advertencias no deciden al gobierno á separar de allá esas desatentadas autoridades, servirán al menos para que el país le exija el dia de mañana la terrible responsabilidad á que se ha hecho acreedor."

Decia _La Epoca_ del 4 de Noviembre:

"Es inconcebible lo que en Puerto-Rico está pasando. Necesario es que lo digan cartas de personas formales para que no creamos ser víctimas de una alucinacion al ver de qué manera aquellas autoridades menosprecian y vejan á los que se honran con el título de españoles."

Una reunion de estos á que asistian personas como los marqueses de la Esperanza y de Casa-Caracena, y el ex-diputado Sr. Diaz Romero, fué disuelta por el corregidor, bajo el ridículo pretesto de que allí se conspiraba.

Los jefes militares de Puerto-Rico han sido todos separados y deportados algunos de ellos, á la manera de lo que se ha hecho con el propietario redactor del _Boletin_ y secretario del comité español, D. Francisco Larroca.

Hablábase del desarme de los voluntarios, para dar las armas á los reformistas y del destierro de las principales personas del partido español. He aquí lo que dice _El Debate_:

"La insurreccion, pues, y en resúmen, se prepara en Puerto-Rico á conciencia y paciencia del gobierno de Madrid. Los alcaldes y corregidores separatistas están organizando sus huestes, y sus hombres se distinguen ya públicamente poniéndose por distintivo una cinta azul en el sombrero. Se siguen concediendo licencias de armas á los que pagan por ellas 12 pesetas, siquiera sea negro ó separatista, y todo está ya dispuesto para dar el golpe último en favor de la insurreccion, que á decir de los separatistas es ya seguro, publicando en la _Gaceta_ de la isla un decreto mandando entregar las armas en un término perentorio á los voluntarios españoles, con lo que lograrán aquellos laborantes lo que el Sr. Topete les negó con indignacion al rechazar un célebre y conocido _Memorandum_."

"Este es el estado, el horrible estado en que Puerto-Rico se encuentra. ¡Ah, Sres. Zorrilla, Córdova y Gasset, qué responsabilidad!"

"Nosotros hemos dado á tiempo aun la voz de alarma. El gobierno nos desoye, sin embargo."

"El país juzgará á los que voluntariamente le han arrastrado á tan inmensa vergüenza, poniendo á una de sus más queridas provincias al borde de un abismo, en que solamente la Providencia es ya capáz de evitar se precipite."

A nosotros, en carta de Puerto-Rico, que copiamos, se nos dice lo siguiente:

"Estamos atravesando una situacion política sumamente difícil é insostenible: tenemos acontecimientos de mucha gravedad que comprometan la integridad del territorio."

"Nuestro actual gobernador D. Simon de La Torre no hace mas que política francamente contraria á España. Todos los buenos y leales españoles, tanto insulares como peninsulares, son perseguidos y vejados; muchos han sido encarcelados y otros amenazados con tener que salir de la isla y tener que ir á comer el pan del ostracismo; los voluntarios con ser desarmados, y en cambio formar otra milicia con el nombre de voluntarios de la libertad, que se compondria, si se llegase á verificar, de todo lo más separatista que tiene la isla."

¡Qué inmensa responsabilidad para el gobierno!

Número VI.

LAS ELECCIONES DE 1872 EN PUERTO-RICO.

Cartas publicadas en «El Imparcial» de Madrid.

I.

Sr. Director de _El Imparcial_.

Muy señor mio: La insistencia con que los periódicos conservadores han dado en extraviar la opinion pública respecto de lo que ha sucedido en las últimas elecciones de Puerto-Rico; la gravedad de todas las cuestiones que afectan á nuestra política colonial y la actitud del popular diario que le dirige, me escitan á molestar su atencion con estas líneas, dedicadas á referir exacta y brevemente cuanto respecto de la cuestion electoral puerto-riqueña ha acontecido, respondiendo yo de la verdad de los hechos con pruebas de todo género que obran en mi poder y que comunicaria á Vd. si hubiese quien deseara verificarlas.

No pretendo poner de manifiesto ni menos sincerar la conducta y la intencion de los conservadores. Eso será tarea de otro momento: mas sí me permitiré recordar que los mismos gritos y las mismas inexactitudes con que hoy se procura producir la alarma en la península, prevaliéndose de la distancia á que Puerto-Rico está y el poco conocimiento que aquí se tiene de aquellas cosas y aquellos hombres, los mismos gritos y las mismas inexactitudes se utilizaron hace poco más de un año, cuando los conservadores fueron derrotados en las elecciones de Junio de la pequeña Antilla. Vd. recordará que llegó el caso de que se vendiese por las calles de Madrid á grito pelado un periódico que anunciaba la revolucion de Puerto-Rico y no sé cuántas catástrofes, cuyo anuncio, en efecto, alarmó al público hasta que se supo que todo era una farsa. Preciso es, por tanto, estar en guardia, y bajar en todas estas cosas ultramarinas al fondo de la cuestion.

Ahora las censuras han comenzado por denunciar ante el país al presidente del Consejo de ministros como decidido protector de los diputados electos por Puerto-Rico, al señor ministro de Ultramar como opuesto al Sr. Zorrilla, inclinándose á los conservadores, enemigos aquí y allá de la actual situacion política y al general La Torre como autor de no sé cuántos desaguisados que han dado la victoria á los laborantes puerto-riqueños.

Conviene que se sepa que al abrirse el período electoral dos comisiones se personaron cerca del jefe del actual gabinete, para tratar de los asuntos de Puerto-Rico. La una la constituian los ex-diputados conservadores Sres. Esperanza, Oteiza, Sanz, Diz Romero y no sé qué otro más. La otra los Sres. Castro, Becerra, Labra, Rodriguez, Padial, Sanromá, Mosquera y otras cinco ó seis personas. Ignoro el pormenor de esa conferencia de los primeros, aunque debo declarar que á correligionarios suyos he oido que los conservadores pretendian que su actitud en el próximo Congreso, no debia preocupar al gobierno, toda vez que se inspirarian en la conducta de los diputados vascos y en una idea que repiten con frecuencia, á saber: que la política ultramarina es completamente extraña á las cuestiones de nuestros partidos; á pesar de todo lo que, siempre hemos visto á nuestros conservadores aquí haciendo de un modo perfecto, pura y simplemente política de partido.

Respecto de la conferencia de los radicales, puedo asegurar que se redujo á recabar del ministerio la seguridad de una ámplia libertad electoral y que no hubiese en Puerto-Rico ni asomo de candidaturas ministeriales. En este sentido se explicaron las personas citadas, y esto se consignó en una nota firmada por todas ellas, que obra de seguro en el ministerio de Ultramar, al cual se pasó.