La situacion de Puerto-Rico Las falacias de los conservadores y los compromisos del partido radical

Part 2

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Ahí está la prensa radical de Madrid en el momento de subir al poder el partido dominante. _El Imparcial_ decia el 3 de Julio:

"Sería chusco que el partido radical, sólo por imitar á los conservadores, que tanto han explotado las cuestiones ultramarinas para hacerles servir á sus fines en la Península; que el partido radical, decimos, no procediera respecto á aquellas provincias tal y como en sus manifestaciones ha dicho al país, así en el Parlamento como fuera de él, lo mismo por la voz autorizada de sus jefes en el poder y en la oposicion, que por los solemnes documentos que de vez en cuando se ha visto obligado á publicar."[14]

[14] Artículo _Hablar por hablar_.

Y más tarde, el dia 4, añadía:

"_Nosotros no hemos dicho por cuenta propia que no existe política radical para Ultramar._ Es una opinion de los conservadores y del mismo _Debate_ cuando asegura que allí no es posible hacer otra política que la española. La nuestra y la del colega son españolas y sin embargo, _difieren en muchos puntos que no hay para qué nombrar ahora_."

"Cuando ayer hablamos de la política ultramarina de nuestro partido, nos referimos á las declaraciones que el partido ha dirigido al país. _Ahí están nuestros manifiestos, los programas de los gabinetes radicales. Las opiniones individuales que difieren en más ó en menos del resto del partido, no constituye dogma en la iglesia radical_."[15]

[15] Artículo _Dos palabras á El Debate_.

_La Tertulia_ en su número del 14 de Julio combatiendo á los que como _La Discusion_, temian que el gobierno retrocediese en la política colonial y á los que, como _El Debate_, le invitaban á entrar en sus aguas, decia:

"¿Duda nadie que nuestros hombres cumplirán sus compromisos y sus ofertas en puntos tan graves como las quintas, el jurado, el derecho de asociacion, etc. etc.? Pues ¡porqué ha de retroceder en la cuestion de Ultramar!!!....."

"Que dentro de un gran partido haya grados y matices, todo el mundo lo sabe, y esto prueba la riqueza del partido. Así, no es estraño que entre los radicales haya muchos que crean, sobre Ultramar, tal ó cual reforma preferible á esta ó la otra..."

"Se trata, por ejemplo, de la abolicion de la esclavitud. Muchos de nuestros amigos son partidarios de la abolicion inmediata, y otros de la lenta ó aplazada, todos empero, y este es el compromiso del partido, _son defensores, no sólo de la abolicion, sino á comenzar desde luego á realizarla_."

"Y hay más. Dentro del partido radical, como dentro de todos los partidos, caben hombres que no están en un todo y absolutamente de acuerdo con el programa ó el credo de la Iglesia, si bien aceptan ó defienden la mayor parte, la casi totalidad de sus artículos. No por esto los rechazamos; pero en cambio sostenemos que esos hombres no pueden tomar el nombre ni valerse de la autoridad del partido para realizar sus opiniones particulares. _Un enemigo de las reformas_, por ejemplo, _sería imposible en el ministerio de Ultramar_, como lo sería un partidario de las reformas políticas inmediatas en Cuba."[16]

[16] Artículo _Censuras injustas_.

_El Universal_ escribia el 5 de Julio:

"... Precisa, por tanto fijar bien el estado de las cosas. Ni carantoñas, ni ladridos podrán conseguir del partido radical que renuncie á sus compromisos ni falte á su palabra. Nosotros tenemos un programa, y nadie, ni alto, ni bajo, puede faltar á él sin incurrir en nota que todos los hombres honrados miran con horror."

"Nadie puede alegar duda respecto de lo que hará el partido radical. Al aire tiene desplegada su bandera la víspera del 16 de Junio, y todo el mundo conoce su manifiesto programa del 15 de Octubre de 1871."

"En lo relativo á Ultramar es terminante."

"Extinguir á todo trance, etc... y que han comenzado á plantearse en Puerto-Rico, donde la tranquilidad no se ha turbado, y donde el _complemento de estas reformas y la abolicion de la esclavitud_ no ha de influir en que se turbe."

"He aquí nuestros compromisos:"

"... Lo que se puede pedir, lo que hay perfecto derecho de pedir de nuestro partido, y por tanto al ministro actual, lo dice claro el párrafo que hemos copiado; _y nosotros podemos afirmar, que á fuer de sincero y honrado el partido radical hará la reforma en Puerto-Rico y abolirá la esclavitud. Para esto ha subido al poder_."[17]

[17] Artículo _Entendámonos_.

_La Nacion_ decia el 3 de Julio:

"... (Despues de copiar las palabras del Manifiesto de Octubre del 71.)"

"Pues bien, cuando tan terminantemente se consignan esos propósitos por un partido, ¿es justo abrigar sospechas sobre ellos? De ningun modo. Nosotros venimos sosteniendo constantemente la opinion de _que si en Cuba no es posible intentar reforma alguna, en Puerto-Rico muy al contrario, estamos obligados á llevar aquellas á que se han hecho acreedores con su conducta sensata, y tan solemnemente les tenemos prometidas_."

"Que fuera gran torpeza y notoria injusticia condenar á la menor de las Antillas á misma suerte que su vecina la isla de Cuba, por el solo hecho de su proximidad á la insurreccion. Esto, en vez de atraer culpabilidad sobre Puerto-Rico, es un timbre glorioso para los fieles borinqueños que no se contagian con la traicion de sus hermanos y que saben conservarse fieles á la madre patria." [18]

[18] Artículo _Una palabra sobre Ultramar_.

Ahí está la contestacion del Mensaje de la corona en las actuales Córtes. El del Congreso decia:

"Conseguido el propósito, pacificada la isla, salvo el honor, que ya no podrán estimarse las reformas ni motejarse la libertad como muestras de flaqueza ó complacencias exigidas y arrancadas, anhelan el Congreso y el gobierno que goce Cuba de libertades y derechos, cumpliéndose lealmente las solemnes promesas hechas por las Córtes Constituyentes."

"En la otra Antilla, donde la paz no se ha turbado, y donde el pleno goce de los derechos políticos y la abolicion de la esclavitud no han de influir en que se turbe, no tardarán sin duda, como el Congreso desea, en verse totalmente realizadas las promesas de la revolucion."[19]

[19] Firman este documento los señores diputados siguientes: D. Manuel Becerra (presidente), D. Tomás M. Mosquera, D. Augusto Comas, D. Sabino Herrero, D. Manuel Gomez Marin, don Pedro Mata, D. Francisco de P. Canalejas.

El del Senado como sigue:

"Ese venturoso restablecimiento de la calma en la parte más considerable y feraz de la isla, permite esperar que en breve han de estenderse los beneficios de la paz á la escasa porcion de territorio agitada todavía por el furor de las bandas insurrectas, y que entonces, puestos á salvo de toda sospecha los generosos móviles del gobierno, será dado cumplir, sin nota de flaqueza, los solemnes compromisos de la revolucion."

"Parte de esta deuda está satisfecha ya con las acertadas reformas que, despues de salvar la crísis económica, han regularizado la administracion, introduciendo en ella escrupulosa moralidad."

"En más breve plazo podrá gozar de mayores ventajas la pacífica isla de Puerto-Rico, la cual, encerrada en los limites del deber por la sola fuerza de su lealtad, merece ver atendidas sin temor ni recelo sus justas aspiraciones, y conseguir que los poderes públicos, secundando la generosa conducta de sus habitantes, promuevan la abolicion de la esclavitud."[20]

[20] Firman este documento los senadores D. Eugenio Moreno Lopez (presidente), D. Eulogio Eraso, D. Vicente Morales Diaz, Marqués de Seoane, D. Cándido Pieltain, D. Juan Manuel Acebedo, D. Federico Balart (secretario).

Ahí están, en fin, los discursos del Sr. D. Manuel Ruiz Zorrilla; uno al terciar en el debate sobre las actas de Puerto-Rico; otro al resumir los solemnes debates de la contestacion del Mensaje en el Congreso. En el primero decia:

"La cuestion de Puerto-Rico es completamente distinta, y así lo han consignado el gobierno y la comision en el discurso de la corona y en la contestacion al mismo: aquí discutiremos lo que más convenga al bien de la patria y al reposo de este país tan perturbado, mirando si una medida prematura puede traer la pérdida de unos ó de otros intereses de los que debemos mirar con predileccion en las Antillas."

"Examinaremos las cuestiones de Puerto-Rico, oiremos á sus diputados; pero lo mismo acerca de esto que acerca de todo lo demás, voy á hablar con sinceridad, como mi conciencia me dicta; creo que así opinan mis compañeros de gabinete y la mayoría de ambos cuerpos colegisladores: todo lo que pueda perjudicar á la integridad del territorio, no lo hemos de hacer, ni lo hemos de proponer ni lo hemos de procurar nosotros; todo lo que pueda favorecer la integridad de la patria, nosotros lo hemos de hacer y proponer y procurar. Y en _cuanto al cumplimiento de las promesas que la revolucion ha hecho, hechas están, y los hombres que las votaron no han de decir que no quieren cumplirlas. Si creyeran que se habian equivocado, lo dirian; pero no lo creen, y están dispuestos á sostener y realizar aquellas promesas_."

"Pero, ¿le parece al Sr. Sanromá que se puede marchar tan de prisa como S. S. desea? Pues qué ¿hemos hecho aquí todo lo que teniamos que hacer? ¿No está puesto en tela de juicio todo, desde la dinastía hasta la última conquista revolucionaria? Si esto es verdad, si los ánimos están agitados, si las conciencias no están formadas sobre multitud de asuntos; si las opiniones están divididas, y más que en nada en la cuestion de Ultramar, ¿no han de creer los amigos que piensan que allí nada se puede hacer, y los amigos que opinan que se puede hacer todo; no han de creer, contando con la buena fé y el liberalismo de este gobierno, que se han de conseguir estas dos cosas: para los unos la pacificacion de la isla, defendiendo la integridad del territorio; para los otros despues las reformas en las Antillas, recibiendo las bendiciones de los que hoy las pretenden, y convenciendo á los que hoy las combaten? (Aplausos.)"[21]

[21] Sesion del 12 de Octubre de 1872.

En el segundo discurso decia el Sr. Zorrilla, despues de hablar del _statu quo_ en Cuba, mientras durase la guerra:

"Y vamos á Puerto-Rico, que es la otra colonia. En Puerto-Rico, señores, éstos como los otros gobiernos de la revolucion, éste como los otros Congresos, han marcado siempre la diferencia que habia respecto de Cuba. Tomad los programas de los gobiernos; tomad los discursos de todos los oradores; tomad la contestacion al discurso de la Corona; tomad el proceder de todos los ministros, y vereis cómo siempre se han propuesto, cómo siempre se han trazado una marcha completamente distinta en la una y en la otra isla, en la una y en la otra provincia. Respecto de esto dije tambien terminantemente, en nombre de todos mis compañeros, que sosteniamos todas y cada una de las promesas hechas por la revolucion."

"Pero viene despues la segunda parte; y dicen los amigos, y dicen los partidarios de las reformas en más ó menos escala en aquella Antilla: "pero ¿y cuándo? porque esto lo han dicho todos los gobiernos, hasta los gobiernos moderados. ¿Y qué reformas son las que vais á llevar? porque esto lo necesitamos saber." Pues yo os digo, despues de haber tomado antecedentes de ministros de distintas opiniones, de unos oyéndolos de viva voz, de otros porque hay datos en el ministerio de Ultramar, que la cuestion de la esclavitud en la isla de Puerto-Rico es una cuestion fácil, es una cuestion sencilla, es una cuestion que se podrá realizar pronto; pero que no puede el gobierno, ni podia el gobierno, ni tenia nadie derecho á exigirle que cuando no hay una sola ley todavía empezada á discutir de las que ha presentado sobre la mesa á pesar de haber muchas ó algunas que le hacen falta, pusiera sobre todas la cuestion de la esclavitud en Puerto-Rico."

"Y viene una segunda cuestion, de la cual tambien hay antecedentes en el ministerio de Ultramar, sobre la cual ha discutido el gobierno, y sobre la cual tiene formada su opinion; y con esto contesto á los que el otro dia tradujeron, sin acordarse de mi carácter, sin reconocer mi franqueza, porque cuando no quiero decir una cosa me la callo, pero nunca digo lo contrario, á los que el otro dia creyeron que cuando yo decia: "estudiaremos todo lo que hay que hacer en Puerto-Rico," yo decia: "estamos lo mismo que hace diez años, estamos lo mismo que la víspera de la revolucion; estamos lo mismo que si aquí hubiera un gobierno que se propusiera que las Antillas estuvieran, en la situacion en que estaban hace veinte años." Hay, pues, una cosa importantísima que desean, que piden la mayor parte de los españoles de Puerto-Rico, y es el planteamiento de la ley de ayuntamientos. El gobierno ha de resolver tambien sobre esta cuestion, y el gobierno os ha de traer á las Córtes la resolucion que acerca de ella recaiga; pero estad seguros que aunque no sea más que para cargarse de mucha más razon y de mucho más derecho con los rebeldes de Cuba, ha de manifestar su gratitud, su cariño y su consideracion á los leales de Puerto-Rico. ¿Qué quereis que os diga esta noche? ¿Estos y estos artículos tendrá este proyecto de ley y el otro proyecto de ley? ¿Es esta la discusion en que estamos? ¿Hemos descendido á esto en ninguno de los párrafos de que se ocupa el discurso de la Corona?"

"Y despues de todo, si creeis que el gobierno tarda, si creeis que el gobierno no cumple sus promesas, ¿no teneis la iniciativa del diputado ó para escitar su celo, ó para escitar á la Cámara para que cumpla las promesas que el gobierno no quiere cumplir?"

"No tengo más que decir sobre la cuestion de Ultramar. El párrafo del discurso de la Corona relativo á este punto es el que los individuos de todos los partidos votaron en las Córtes del año anterior, cuando existia el ministerio de conciliacion. Ese es nuestro programa; ese es nuestro pensamiento; eso fué lo que se dijo en el manifiesto del 12 de Noviembre, eso es lo que yo he dicho cuando se ha reunido el partido radical; eso es lo que yo dije antes del 15 de Octubre, y eso es lo que como hombres leales estamos dispuestos á cumplir. ¿Hay algo más de lo que yo os he dicho, porque exigen esta explicacion el estado de los ánimos y la importancia que á esta cuestion se ha dado en estos dias; hay algo más en el párrafo? Pues el gobierno está dispuesto á cumplirlo. ¿Hay algo menos? Pues ya sabeis lo que el gobierno ha agregado á lo que en el párrafo se dice."[22]

[22] Sesion del 15 de Octubre.

Tales son no solo los compromisos del partido radical en la cuestion de Puerto-Rico, sino las manifestaciones que los hombres más importantes del radicalismo han hecho, lo mismo en la oposicion que en las esferas del poder: comentario el más autorizado del Manifiesto de 15 de Octubre de 1871.

III.

Pero es de notar el carácter gravísimo de estos compromisos, porque no han sido meramente contraidos á la ventura y entregados á los caprichos del aire; sí que aceptados solemnemente por un pueblo que ha obrado en su conformidad y tiene hoy un derecho incuestionable á su exacto cumplimiento.

El art. 108 era terminante: convocáronse los comicios puerto-riqueños y vinieron á la Metrópoli, abandonando sus intereses y arrastrando los peligros de una no corta navegacion, quince hombres, cuya llegada se esperaba únicamente para _reformar el sistema de gobierno de las provincias ultramarinas_--segun decia el art. 108 de esa Constitucion de 1869, que _no habian hecho los representantes de Puerto-Rico_, á pesar de las promesas del manifiesto del Gobierno Provisional. Y llegan esos hombres en Setiembre de 1869, y si á los dos meses está presentado el proyecto de Constitucion en el Congreso por el Sr. Becerra (el 24 de Noviembre) á poco (el 24 de Enero) la comision del Congreso da dictámen sobre él y lo pone en la mesa para que el presidente--Ruiz Zorrilla--señale el dia de su discusion.

¡Y todavía el 21 de Febrero de 1870 presentaban los señores Romero Robledo, Figueroa, Navarro y Rodrigo, Barreiro, Merelles, Ayala y Alarcon una proposicion pidiendo que «se aplazase el deliberar sobre el proyecto de Constitucion de Puerto-Rico» en vista de las exposiciones venidas de Cuba; proposicion retirada á instancias del Sr. Figuerola, ministro de Hacienda, que convenia en acceder hasta cierto punto á los deseos del Sr. Romero Robledo, recomendándolos á la presidencia de la Cámara, que los hizo efectivos, á pesar de la protesta del diputado puerto-riqueño Sr. Padial![23]

[23] Sesion del 21 de Febrero de 1870.

Meses despues, la Cámara constituyente, desestimando el voto particular del Sr. Romero Robledo, declaraba la urgencia de la Constitucion puerto-riqueña; y sin embargo, á pesar de las reclamaciones de los diputados puerto-riqueños Sres. Becerra Delgado, Baldorioty y Hernandez Arbizu, autores de varias proposiciones, sostenidas por muchos diputados radicales y republicanos, y acogidas con buenas palabras por el Sr. Moret, á la sazon ministro de Ultramar, ante cuyas promesas de que los debates continuarian próximamente, eran retiradas las mociones, entablándose así un verdadero pacto; todavía Puerto-Rico, casi al año de haber acudido á los comicios, tenia que leer estas frases del Sr. Moret....[24]

[24] Sesiones del 9 de Abril de 1870, de 23 de Mayo y del 10 de Junio.

"Pero, decís, han pasado ocho meses y no se ha hecho nada. Yo comprendo vuestra impaciencia, pero en este puesto, al oiros decir que han trascurrido ocho meses, casi me sonreia pensando en lo breves que son en la vida de los pueblos los meses y los años. Ocho meses para el que espera, para el que busca, para el que anhela, es ciertamente un plazo muy largo; pero ocho meses, despues de haber ganado la representacion nacional, no es un plazo estraordinario, sobre todo, si en ese tiempo habeis obtenido, mejor dicho, habeis realizado una série de mejoras que me voy á permitir recordar á la Cámara!"

Y S. E. hablaba del presupuesto rebajado á 39 millones de 69; y de las leyes municipal y provincial, y del voto de la Cámara, contrario al particular del Sr. Romero Robledo; y decia:

"La Cámara ha decidido que es llegado el momento de aplicar las reformas á Puerto-Rico y al desechar el voto particular del Sr. Romero Robledo _ha aceptado en principio la Constitucion política para aquella isla; de modo que desde entonces el que ocupe este sitio, el que gobierne como el que administre para Ultramar, ya tiene un principio fijo y seguro á que atenerse_. De hoy en adelante, las leyes de Indias, como la real órden de 1825, son letra muerta delante de esa afirmacion. Se podrá ir más ó menos de prisa, se podrá tardar más ó menos tiempo, pero el principio está aquí y los que gobiernen, como tienen que inspirarse en esta atmósfera, lejos de retroceder, habrán de llevar adelante las consecuencias de ese mismo principio. Verdad que esto no es todavía ley, pero es ya la jurisprudencia."[25]

[25] Sesion de 10 de Junio de 1870.

Los diputados de Puerto-Rico aceptaron en aquella sesion que se aplazase para la próxima legislatura el debate sobre el proyecto de Constitucion. El Sr. Moret habrá visto despues, cómo los ocho meses han sido tres años, que la ley municipal no se ha aplicado, que las leyes de Indias rigen y que todo su discurso se redujo á buenos deseos y bellas palabras.

Pero vino la segunda legislatura: este era el momento prometido por el ministro de Ultramar para debatir el proyecto de Constitucion; la hora llegaba; los diputados de Puerto-Rico anhelantes y satisfechos estaban en sus puestos..... Pero es preciso _coronar el edificio revolucionario_; es indispensable elegir un rey. Despues de varias tentativas suena la candidatura del duque de Saboya.

Mas el partido conservador, la antigua Union liberal, apartada más ó menos visiblemente de los demócratas y progresistas desde el voto particular del Sr. Romero Robledo sobre la Constitucion de la pequeña Antilla, resiste. Comiénzanse los tanteos; iniciánse las conferencias; suavízanse las antipatías. Es posible; más aun, es fácil la reconciliacion..... á costa de la libertad de Puerto-Rico.

Búscase á los diputados de la pobre Antilla; preséntaseles la suerte difícil de la Patria; el momento es crítico; el porvenir de la Revolucion está comprometido; la Constitucion de Puerto-Rico será un hecho en otras Córtes... Es preciso ceder... Es necesario callar... Es indispensable el sacrificio de Desdémona.

Y el rey Amadeo es votado. Y sigue el absolutismo en la infeliz Borinquen. Y el ministro de Ultramar al cerrarse las Constituyentes dice solemnemente: «Queda para las próximas Córtes la Constitucion de Puerto-Rico... El Gobierno cree que sus compromisos no concluyen en esta Asamblea, sino que siguen y seguirán hasta que tengan completa satisfaccion.»[26]

[26] Sesion del 29 de Diciembre de 1870.

¡Cómo el partido radical puede olvidar este supremo sacrificio!

Pero llegan las primeras Córtes ordinarias de 1871. Por un olvido inesplicable--muy parecido al de la Regencia en 1810--el Sr. Ayala deja de convocar los comicios puerto-riqueños al propio tiempo que los de la Península y hace imposible que los diputados de la pequeña Antilla vengan á la primera legislatura. Cúpole al Sr. D. Rafael M. de Labra, diputado á la sazon por Infiesto--Asturias--la honra de volver por los fueros de la representacion nacional y por el derecho de los habitantes de Puerto-Rico, en su proposicion de 10 de Julio de 1871, proposicion que llevó por vez primera á la Cámara española los vastos problemas políticos de Cuba, Puerto-Rico y Filipinas.

Mas al cabo los diputados puerto-riqueños vinieron en Setiembre; esto es, en los instantes en que despues de rota la conciliacion y entronizado el partido radical, los progresistas templados y los hombres procedentes de la Union liberal se concertaban para dar una batalla al gabinete Zorrilla en la votacion de presidente del Congreso. Los catorce diputados de Puerto-Rico--el décimo quinto era un conservador--no titubearon un momento; á pesar de las muchas quejas que los más tenian de la administracion del general Baldrich en la isla y de no estar unidos con ningun vínculo personal ni político al partido radical.

Pero á él le llevaban sus ideas y sus patrioticas inspiraciones. Por esto si no pudieron estar con sus votos--todavía no habian sido aprobadas sus actas por el Congreso--al lado de Rivero, en la eleccion de presidente el 1.º de Octubre, con toda lealtad se pusieron en seguida de parte de los radicales _caidos_, ocupando los escaños de la izquierda, con Ruiz Zorrilla y resistiendo quizá, sin un momento de vacilacion, tentaciones que hombres menos enérgicos y menos dignos hubieran estimado, pues que por los contrarios solo se trataba de lograr de ellos la abstencion en los asuntos particulares de los dos partidos contendientes.

¡Podrá olvidar nunca esto el partido radical de la Península!