La simulación en la lucha por la vida
Part 16
Si la intensidad de la lucha disminuye, debe disminuir la intensidad de los medios requeridos para ella. En otras palabras, a medida que disminuye la resistencia, debe disminuir la cantidad de energía empleada. En un ambiente social primitivo, donde la producción es escasa e insuficiente, la lucha por la vida es más intensa contra la naturaleza, siendo mayores los esfuerzos que debe hacer el individuo para sobrevivir. En cambio, cuando en los agregados humanos aumenta la capacidad de producción, el bienestar medio se eleva, la asociación para la lucha se organiza, y los individuos necesitan desplegar menos esfuerzos para vivir en condiciones de mayor bienestar.
Cuando las resistencias de la lucha equivalen a cien, el individuo desarrolla medios de lucha que representan un esfuerzo igual a cien; cuando la asociación atenúa la lucha en un treinta por cien, los medios de lucha empleados sólo ascienden a setenta. Esta noción es simple; aumenta su sencillez explicándola en forma numérica.
Pero en esa atenuación de los medios de lucha se establecen diferencias cualitativas. La violencia y el fraude no siguen el mismo curso, ni se modifican caprichosamente. En los agregados sociales primitivos los medios violentos predominan en la lucha por la vida sobre los astutos; basta pensar que la violencia es correlativa del sentimiento de antagonismo, propio de agregados donde la lucha es mayor; el freno a la violencia es el sentimiento de solidaridad social, correlativo de la asociación para la lucha.
En la evolución humana el antagonismo se atenúa y la asociación aumenta; con ésta crece la solidaridad, disminuyendo los medios violentos de lucha por la vida, sustituidos por medios fraudulentos; o, como suele decirse, "la violencia se transforma en fraude".
Prueba de ello encontramos en la evolución del delito. Este ejemplo es expresivo; en último análisis, el delincuente es un sujeto que, en la lucha por la vida, ha excedido los límites fijados por la ética del medio social en que actúa. Sin entrar en otras consideraciones, superfluas para nuestro objeto, damos por demostrada esa evolución de la delincuencia, enviando al lector a los estudios especiales de Ferri, Sighele, Tarde, Ferrero, Niceforo y otros. El hecho es ése; poco importa que ese aumento se considere absoluto, relativo a la delincuencia violenta, o un resultado de una transformación del delito violento en fraudulento. El hecho existe, es indudable.
Podemos formular un principio general. _En relación a la lucha por la vida_, los medios violentos tienden a disminuir, y los medios fraudulentos tienden a aumentar. Hay sustitución de la violencia por el fraude, o bien transformación de aquélla en éste.
Pero, según hemos visto, la intensidad de la lucha por la vida no es constante; atenúase progresivamente. Podemos, pues, formular este otro principio, más complejo pero igualmente exacto:
_Relativamente a la evolución social_ los medios violentos de lucha tienden a atenuarse; los fraudulentos (aumentando siempre con relación a los violentos) tienden a un aumento absoluto mientras predomina la lucha, pero disminuyen cuando comienza a predominar la asociación.
Un cuadro gráfico dará expresión más tangible a estas ideas sobre la evolución de los medios violentos y fraudulentos en la lucha por la vida, en su doble concepto absoluto y relativo. (_Diagrama II._)
Sólo cabe repetir que _la simulación es uno de los medios fraudulentos de lucha por la vida; su evolución se involucra en la del grupo de los medios fraudulentos_.
[Ilustración: DIAGRAMA II--EVOLUCIÓN DE LOS MEDIOS DE LUCHA POR LA VIDA.]
IV.--DISMINUCIÓN REGRESIVA DE LA SIMULACIÓN EN EL PORVENIR
Es llegado el momento de ensayar una recapitulación sintética, antes de formular las últimas conclusiones.
Hemos analizado el valor de todos los fenómenos de simulación, usados como medios de lucha por la vida para adaptarse a las condiciones del medio. Con ese objeto procuramos reconstruir la filogenia de la simulación, estudiándola desde sus formas rudimentarias, donde aparece como fenómeno casual, desprovisto de rol selectivo; la vimos luego desempeñar una función selectiva importante, siendo todavía un fenómeno inconsciente; en etapas superiores de la vida orgánica la encontramos ya conscientemente usada por el simulador con fines útiles; ella nos apareció por fin, no solamente consciente sino también voluntaria. Desde sus manifestaciones en el mundo inorgánico pasamos a las del mundo orgánico y de la vida social.
Hemos visto que la simulación es uno de los principales medios fraudulentos de lucha por la vida, incluyéndose, por consiguiente, su evolución en la de todos los fenómenos de este grupo. Y, llegados a formular un juicio respecto de su evolución en la especie humana, podemos confiar en el método seguido y en el criterio con que ha sido aplicado.
La simulación ha seguido en los agregados humanos una progresión creciente, sustituyéndose los medios astutos a los medios violentos. Ha aumentado en absoluto, mientras predominó el sentimiento de antagonismo; ¿disminuirá en etapas venideras de la evolución, si llega a predominar el sentimiento de solidaridad social, nacido de la asociación para la lucha contra la naturaleza?
No basta que en las sociedades civilizadas se pueda ir por las calles sin ser agredido, cruzar los campos sin temer salteadores, surcar los mares sin encontrar piratas. La asociación crea entre los hombres sentimientos comunes, que constituyen la moralidad social, desenvuelven la solidaridad y engendran aspiraciones convergentes hacia ideales que no excluyan la verdad y la justicia.
El deseo, no lo ignoramos, engendra ilusiones; pero la experiencia social, si no estamos engañados por un optimismo legítimo, autoriza a creer que la humanidad ha dado ya algunos pasos hacia un solidarismo ético, fundado en el incremento de la asociación y a expensas de la lucha.
¿No es Ésa la orientación futura de las sociedades más civilizadas?
Felices los hombres que puedan preocuparse de _ser_ y olvidarse de _parecer_; los que puedan fiar en la sinceridad ajena, sin vivir en perpetua alarma entre la común hipocresía; los que puedan amar la verdad y aborrecer la mentira; los que puedan ser leales y sentirse correspondidos; los que puedan creer a sus padres, a sus amadas, a sus hijos, a sus amigos, a sus vecinos, a los hombres todos, esclavos hoy de la ficción organizada y acaso redimidos mañana por la inutilidad de vivir en perpetuo engaño recíproco.
V.--CONCLUSIONES
De la animalidad primitiva hasta la civilización presente, han disminuido entre los hombres los medios violentos de lucha por la vida y han aumentado los medios fraudulentos. En formas venideras de organización social, y dada la creciente tendencia de los hombres a asociarse contra la naturaleza, la simulación parece destinada a disminuir en la medida en que se atenúe la lucha por la vida.
NOTAS:
[12] En su excelente _Philosophie des sciences sociales_, demuestra Worms haber reaccionado contra sus primitivos excesos organicistas.--(Nota de la 3.ª edición).
=Conclusiones sintéticas=
I.--Donde hay vida hay "lucha por la vida", concepto que debe entenderse en el sentido amplio y figurado que le atribuyó Darwin. Para esa lucha todas las especies vivientes poseen medios especiales de protección o de ofensa, que adquieren un valor psicológico cada vez más explícito desde las especies inferiores hasta el hombre. Los primitivos medios de lucha son violentos y se complementan progresivamente con medios fraudulentos; entre éstos, uno de los más importantes en la especie humana, es la simulación. En todas sus manifestaciones la simulación es útil en la lucha por la vida y se presenta como un resultado de la adaptación a condiciones propias del medio en que la lucha se desenvuelve.
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II.--En el mundo biológico la simulación y la disimulación están representadas por los fenómenos de homocromía y de mimetismo. Son generalmente ajenos a la voluntad del animal mimetizante, y resultan de la selección natural o de la acción del medio; en ciertos casos, sin embargo, son activos y voluntarios. A medida que progresa el desenvolvimiento mental de las especies, aumenta la posibilidad de las simulaciones individuales y es mayor la conciencia que de ellas tiene el simulador. Sean activos o pasivos, conscientes o inconscientes, voluntarios o accidentales, los fenómenos de simulación son útiles al animal en que se observan y le sirven para la mejor adaptación a las condiciones de lucha por la vida.
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III.--En las sociedades humanas, la lucha por la vida reviste múltiples aspectos individuales y colectivos; a cada forma de lucha el hombre adapta maneras especiales de simulación y disimulación. Existe un franco paralelismo entre las formas de lucha y las simulaciones correspondientes. Para el común de los hombres, "saber vivir" equivale a "saber simular"; sólo algunos individuos superiores, dotados de especiales condiciones para la lucha por la vida, pueden imponer su personalidad al ambiente, sin someterse a simular o disimular para adaptarse. Los hombres, en general, adáptanse tanto mejor al medio en que luchan por la vida, cuanto más desarrollada tienen la aptitud para simular.
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IV.--El carácter humano, como instrumento de adaptación de la conducta al medio, es una expresión sintética de la personalidad. El estudio de la psicología de los simuladores se refiere a una modalidad sintética del carácter, caracterizada por el predominio de la simulación.
En la composición del carácter intervienen diversos elementos de la personalidad; el predominio de algunos produce tipos que pueden clasificarse como sensitivos, intelectuales y volitivos. Sobre esos tipos las cualidades predominantes constituyen los diversos "caracteres humanos".
Los "hombres de carácter" luchan intensamente por la vida y están diferenciados de la masa compuesta por los "sin carácter". La mayor intensidad en la lucha por la vida implica una intensificación de los medios de lucha.
Todos los hombres son simuladores, en mayor o menor grado, siendo ello indispensable para la adaptación de la conducta a las condiciones del medio. Pero la simulación es la nota dominante en el "simulador característico", en quien la simulación es el medio preferido en la lucha por la vida.
Existen dos grupos de simuladores: los congénitos y los adquiridos. En los primeros predomina el temperamento individual; en los segundos la influencia del medio social. En otros casos la tendencia a simular surge sobre fondo patológico.
Por la combinación de su carácter fundamental con otros secundarios, los simuladores pueden clasificarse en tres grupos y seis tipos principales. Los simuladores mesológicos ("astutos" y "serviles"); los simuladores por temperamento ("fisgones" y "refractarios"); los simuladores patológicos ("psicópatas" y "sugestionados").
Los simuladores mesológicos, determinados por el ambiente, exageran una forma normal de lucha por la vida; los astutos y los serviles son harto numerosos.--Los simuladores por temperamento y los patológicos constituyen una minoría; la simulación no es, para éstos, un medio de adaptación a las condiciones de la lucha por la vida, sino el exponente de una modalidad psíquica especial.
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V.--Las simulaciones de estados patológicos se encuadran en el principio común a los demás fenómenos de simulación, siendo, como todos ellos, simples medios adaptativos a las condiciones de la lucha por la vida. Sus móviles más comunes son tres: la explotación de la beneficencia, eludir el servicio militar y la simulación de la locura para obtener la irresponsabilidad penal. Son casos particulares de la ley general que comprende a todos los fenómenos de simulación.
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VI.--De la animalidad primitiva hasta la civilización presente, han disminuido entre los hombres los medios violentos de lucha por la vida y han aumentado los medios fraudulentos. En formas venideras de organización social, y dada la creciente tendencia de los hombres a asociarse contra la naturaleza, la simulación parece destinada a disminuir en la medida en que se atenúe la lucha por la vida.