Part 13
Don Eugenio había declarado que era cierto que él había conspirado contra el Estatuto; pero que no tenía cómplices; que el infante don Francisco y la infanta Luisa Carlota le habían instigado a que trabajase por la Regencia Trina; pero que esta solución no estaba en sus convicciones.
Respecto a Palafox, dijo que no le conocía, y afirmó que tampoco conocía al conde de Parcent, aunque alguien pudiera suponer que sí, porque había estado viviendo escondido en la casa de la calle de Cedaceros, que era propiedad del conde.
Cada nueva declaración era una maraña más. Don Eugenio iba dando detalles y detalles, mezclando un sinfín de personajes en la intriga, dejándolo todo en la penumbra. La aparición de un figurón respetable, mezclado en el relato del preso, le hacía dar al juez un respingo.
Aviraneta vivía en la cárcel en un cuarto obscuro y desagradable, y para pasear iba a la sala de políticos, en donde todos o casi todos en esta época eran carlistas, trabucaires catalanes y valencianos, curas, frailes y abogados y guerrilleros de la Mancha.
Había también ladrones complicados en la matanza y en el robo de los conventos.
A estas miserias se añadía el azote del cólera, que se cebaba en la Cárcel de Corte. El único entretenimiento que tenía don Eugenio era oír a Romero Alpuente, que, a fuerza de miedo al cólera y al Gobierno, llegaba a ser pintoresco y divertido.
Un día le dijeron a Aviraneta que el padre Mansilla quería hablar con él. Lleno de emoción fué al locutorio.
Estaba el alcaide delante, y a pesar del respeto que podía inspirarle un cura, y un cura que había venido en coche particular como Mansilla, le dijo a éste que no le permitiría tener una conversación a solas con Aviraneta.
--¿Aunque tuviera que confesarle?--preguntó el cura con orgullo.
--Tengo la orden del señor presidente del Consejo de Ministros de no dejar hablar al preso con nadie sin estar yo delante.
--Está bien--dijo Mansilla--; hablaré con él en presencia de usted.
Llegó el conspirador a la reja del locutorio.
--¿Qué tal, padre Mansilla? ¿Qué tal?--preguntó.
--Bien, ¿y usted, señor Aviraneta?
--Muy bien.
--Le doy a usted las más expresivas gracias por haber venido a visitar a un pobre preso en estos tiempos calamitosos.
--Para la desgracia son los amigos. Y ya sabe usted, Aviraneta, lo que yo le estimo.
Aviraneta, cambiando de voz, preguntó:
--¿Y el cónclave, qué tal va?
--Bien, muy bien--contestó Mansilla--. Vamos trampeando.
--¿Y el número Uno, por dónde anda?
--El número Uno ha muerto del cólera--dijo el cura con voz triste.
--¡Eh! ¿Es posible?
--Sí; de una manera casi fulminante.
--¿Y usted habló con él?
--No; perdió en seguida el conocimiento.
Mansilla le dió detalles acerca de la muerte de Tilly. El alcaide oía distraído este relato, porque constituía la conversación de todos los días. Aviraneta estaba torturado, en prensa, intentando recordar cómo se decía en la clave inventada por Tilly y la palabra documento. Como no la encontraba, se decidió y le dijo al cura en francés:
--¿No se ha encontrado en su casa una maleta con papeles?
--No se ha encontrado nada. ¿Tenía algunos papeles?
--Sí; unos que yo le di para que guardara.
El alcaide se acercó:
--¿Qué hablan ustedes?
--Nada; me preguntaba por un francés conocido de los dos.
Siguieron una conversación vulgar de frases hechas, y, pasado un rato, el padre Mansilla se despidió de Aviraneta y se marchó a la calle.
El preso volvió cabizbajo a su calabozo.
--Estoy perdido, sin defensa--murmuró--, me van a aplastar.
Itzea, febrero, 1919.
FIN
ÍNDICE
LIBRO PRIMERO
DOS HISTORIAS PARALELAS
Páginas
I.--Un ex claustrado 9
II.--En que el padre Chamizo comienza su historia y no la puede terminar 13
III.--La Casa del Jardín 23
IV.--La protección del cura Mansilla 27
V.--Tres ambiciosos 31
LIBRO SEGUNDO
EL TRUENO
I.--El padre Chamizo en Madrid 33
II.--Una librería de viejo 39
III.--Un jesuíta 45
IV.--Siluetas de conspiradores 49
V.--La canción del Trueno 55
LIBRO TERCERO
EL TRIÁNGULO DEL CENTRO
I.--Explicaciones 61
II.--Trabajos del primer Triángulo del Centro 71
III.--La agitación popular 81
LIBRO CUARTO
LA MUERTE DEL REY
I.--Las primeras noticias 85
II.--La taberna de la Bibiana 89
III.--La reunión liberal 95
IV.--Los militares 103
V.--En la buñolería 107
VI.--Vacilaciones 113
VII.--La cena en casa de Celia 123
LIBRO QUINTO
INTRIGAS Y OBSCURIDADES
I.--El comadrón teósofo 133
II.--Las pasiones hierven 141
III.--Una proposición de Paquito Gamboa 147
IV.--El conde de Toreno en el callejón del Gato 151
V.--Las razones de la Triple Regencia 157
VI.--Los infantes 163
VII.--Los hilos de la intriga 167
LIBRO SEXTO
UN VIAJE FRACASADO
I.--Preparativos 175
II.--Las intenciones 183
III.--Aviraneta, detenido 187
IV.--Candelas en el mesón del Cuco 195
V.--La Lagarta 203
LIBRO SÉPTIMO
VIEJAS INTRIGAS Y NUEVOS INTRIGANTES
I.--Martínez de la Rosa 209
II.--El secreto del enviado de Barcelona 213
III.--Malos presagios 219
LIBRO OCTAVO
LAS DESILUSIONES DE CELIA
I.--Una mujer romántica 223
II.--Los amores de Celia 229
III.--La sobrina de don Narciso 233
LIBRO NOVENO
EL MOMENTO TRÁGICO
I.--El despecho de Aviraneta 237
II.--El 17 de julio 245
III.--La acusación del jesuíta 251
IV.--La tía Sinfo y Gasparito 255
V.--El Santo Negro 263
VI.--Los isabelinos 267
VII.--Aviraneta en la Trena 271
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Nota del Transcriptor:
Se ha respetado la ortografía y la acentuación del original.
Errores obvios de imprenta han sido corregidos.
Páginas en blanco han sido eliminadas.