Part 7
Un miércoles, a veinte y siete del mes de abril del año 1435, fue denunciado al dicho Señor Obispo, que después de haber tenido su consejo algunos Judíos, de renovar al vivo, en cuanto pudiesen la pasión sacrosanta del Hijo de Dios y destinado para ello un moro, esclavo de uno de ellos, lo habían ejecutado, atrevidos, desde el prendimiento hasta ponerlo en una cruz, poco menos que hasta morir. Y recibidas informaciones del caso y habido a manos el moro paciente (que se pudo tener por el más dichoso de los hombres, si supo quererlo ser) y dos Judíos que se acusaron por cómplices, se procedió en las deposiciones hasta que después de muchos requerimientos y alteraciones, hubo de cederlos y se entregó de ellos la curia del Gobernador, quien apresando a los Judíos para declarar los otros cómplices, halló ser muchos y entre ellos diez y seis que por cierto tumulto estaban ya en la cárcel. Y en fin concluída la causa se les dió sentencia de ser quemados vivos a cuatro los más culpados en el crímen, más porque no se faltase a la piedad cristiana, se templó la sentencia para que en caso de que se hicieran cristianos, muriesen ahorcados y quemados sus cuerpos después. Ya el jueves a diez y seis de mayo, intimada la sentencia, se disponía la ejecución. Pero persuadidos los cuatro, el Rabino Estruch, Sibili, Farrig y Estallada, con las eficaces exhortaciones de cuatro doctores y fervorosos teólogos y, a lo que se puede creer alumbrados de la luz del cielo, abjuraron de su locura y se redujeron a la Fe del que poco antes tanto habían querido perseguir y ultrajar. Fueron bautizados los cuatro y tomando los nombres de sus padrinos, el Sibili se llamó Gil Callar y el Farrig Gil Muñoz y los otros en esta conformidad.
Añaden dichas memorias, que por ser los cuatro sobre dichos los más principales, y sabios de su ley, pudo su ejemplo mover a todos los demás a su imitación, y así a la nueva de este suceso, conversión y bautismo fue admirable la general conmoción de toda la sinagoga, queriendo Dios acreditar en ellos la gloria de sus misericordias infinitas y de la omnipotente eficacia de su gracia, haciendo de aquellas piedras duras, hijos verdaderos de Abraham en el espíritu. Salieron todos de sus casas hombres y mujeres, mancebos y viejos, niños y niñas y en ordenada procesión se condujeron a la Iglesia mayor, clamando con muestras de arrepentimiento, misericordia y bautismo, de manera, que así en la Seo como en la Parroquia de Santa Eulalia se bautizaron aquel propio día pasadas de doscientas personas, preciándose la mayor nobleza de la Ciudad de ser en aquel Santo Sacramento sus Padrinos y honrar con sus nombres y renombres a sus ahijados. Continuóse por algunos días con singularísimas demostraciones de gozo en toda la Ciudad la función sagrada de bautizar a todos, sin quedar, ni de los que estaban en la cárcel, ni de los que se habían hecho al monte fugitivos, ni de los que por otros accidentes se hallaban ausentes de la Ciudad, Judío alguno, que no se bautizara: de manera que quemados los Talmudes y otros libros y alhajas de la sinagoga, concluyen dichas memorias con afirmar, que ahora ya ni hay judería, ni Judíos, pues todos se han hecho Cristianos; por donde dice el Ilustrísimo Obispo: _Podemos decir con ellos, lo que aquel Santo Varón Simeon dijo teniendo en sus manos al Redentor de la vida, prometido en la ley y anunciado por los Profetas, que había de venir, para la salud del mundo: hoy enviais Señor en paz a vuestro siervo; pues han visto mis ojos vuestra salud, y la lumbre, y la Gloria de vuestro pueblo Cristiano_.
Esto es lo substancial de la relación sobredicha, que trae más dilatadamente el Sargento mayor Don Vicente Mut, libro 7 capítulo 15, en que parece se le puede dar la enhorabuena, a Mallorca, de ser, como algunos quieren, la primera de toda España, que vió la conversión general y en comunidad de sus Judíos, y de quedar limpia de tan pestilente contagio. Mas para que se vea lo poco que hay que fiar en la Fe, y conversión de estos hombres es dignísimo de reparo, que constando por las Historias, que el año 1435 no quedó en esta Ciudad y Reino, Judío alguno en su perfidia obstinada: sin embargo por las mismas historias, y por lo que dice el Doctísimo Albertino cuyas palabras traeremos largo, ya el año 1488 y 1490 se hubo de publicar perdón general, y ofrecer tiempo de gracia, y misericordia a los Judíos; aunque, como el mismo atestigua, todo vino a ser sin provecho. Si no quedó ninguno como asegura el Obispo Múñoz, de donde salieron éstos? Cómo tan gran mudanza en tan pocos años? Si es que fue mudanza de estado a estado, y no continuación en la misma perfidia, que solo en lo exterior, y por puras conveniencias se abjuró. Lo mismo observó Paramo lib. 2. Tit. 2. cap. 3 de los muchos que en Sevilla había convertido el Angel del Apocalipsis San Vicente Ferrer en los años atrás; pues de los diez y siete mil, que en tiempo del Rey Don Fernando y Doña Isabel se denunciaron voluntarios, publicado, y concedido el tiempo de gracia eran los más, o hijos, o descendientes de los que había convertido aquel Santo. Y sin salir de nuestra Isla, merecen todo reparo unas palabras, que trae el Ilustrísimo Arnaldo Albertino Canónigo y Deán de esta Iglesia, electo Obispo Pacense e Inquisidor Apostólico en el Reino de Valencia en el tomo, que escribió sobre el capítulo primero de Hæreticis lib. 6. cuestione 12. número 4. agens de tempore gratiæ, seu misericordiæ: _Et hœc evenerunt in hac nostra Civitate Regni Maioricarum anno Domini 1488 tempas misericordiœ anno Domini 1490 quo tempore ego eram œtatis decem annorum. Et nihilominus parum prosuerunt gratia, & misericordia; quia ab illis temporibus usque ad hœc nostra tempora anni 1534 nunc currentis, nunquam cessavit Inquisitio contra illos, plures quœ fuerunt traditi curiœ seculari, & quamplurimi ad verecundiam profiti, & carceribus perpetuis mancipati, bonis illorum confiscatis: & nunquam se emendare voluerunt. Et bene prophetavit de eis Jeremías capite 8. non audierunt me, nec inclinaverunt aurem, suam, sed induraverunt cervicem, & pejus operati sunt quam patres eorum._ De manera, que aunque se les ofreció en general el tiempo de gracia y misericordia, ni la misericordia les valió, ni la gracia, para que se convirtieran de veras y con constancia, pues desde aquellos tiempos en que escribe como testigo de vista, que fueron treinta y cuatro años, dice, nunca pudo cesar la Inquisición sobre su obstinación y perfidia, relajando en varias ocasiones a muchos relapsos o pertinaces al brazo seglar para ser quemados vivos y muchísimos expuestos a la vergüenza, condenados a cárcel perpetua y confiscación de sus bienes, sin quererse enmendar jamás, verificándose en ellos lo de Jeremías. No quisieron oirme, ni atender a mis palabras, antes rebeldes siempre obraron peor que sus Padres. Válese de este texto el Doctísimo Sousa en sus Aforismos libro 4, Cap. 20, número 1. Para probar que ya no puede ser de provecho otro general perdón o tiempo de gracia y lo confirma con la autoridad de Peña, que hablando de los Judíos de Portugal afirma lo mismo, que de los de Mallorca Albertino y es concluyente a mi ver la razón, que trae en el número 8, si es verdadero el supuesto, como parece, que la experiencia lo comprueba, que de los innumerables, que en aquel tiempo de gracia se redujeron para el foro externo, apenas hubo quien sacramentalmente se confesara para alcanzar el perdón de sus almas. Y a la verdad, o aquellos que pedían la gracia se querían reconciliar con la Iglesia y con Cristo, o no? Si querían? Cómo no se confesaban sacramentalmente, como era necesario? Si no querían? Luego solo pedían perdón, para conservar oculto el veneno de su judaismo, para que no fueran descubiertos por cómplices: y en fin para subsistir en su apostasía sin el temor del suplicio. Y en fin en estos últimos de este año, en que se han quemado treinta y cuatro Reos en persona por relapsos penitentes; tres obstinados o impenitentes de vivo en vivo, y diez en estátua, todos fueron convencidos de relapsia, en el judaismo, que en el año 1676 abjuraron y muchos de ellos dijeron, que no obstante su abjuración pública siempre se habían quedado protervos y obstinados en su pérfido error.
Todo esto persuade cuanto hay que sospechar siempre de la fidelidad de este linaje de hombres por lo cual los Serenísimos Reyes Católicos Don Fernando y Doña Isabel después de haber probado todos los medios posibles de benignidad y rigor, siempre vanos si no se llegaba a cortar la raíz de tan mal fecundos daños, se resolvieron el año 1492, doscientos años hará presto, después de muchas consultas de Teólogos y Justicias, a aquel Decreto, tan desinteresado, celoso y católico, en que mandaron que dentro tres meses salieran de España los Judíos todos, so pena de muerte y confiscación de todos sus bienes, como latamente lo trae Paramo de origine Sancti Officii, Libro 2. tit. 2. Cap. 6. A que dió ocasión, dice Paramo en el mismo Cap. número 10. Una y otra atrocidad de los Judíos de la Guardia. La primera fue cuando con bárbara rabia trataron inícua y blasfemamente una sacrosanta Hostia consagrada, que siempre milagrosamente se conservó ilesa, a pesar de su rabia y su furor; la otra cuando en odio de Nuestro Redentor JESUCRISTO crucificaron a un inocente, ejecutando en la imagen viva lo que en el representado no podían sino en la complacencia obstinada de lo que sus mayores hicieron. Una y otra ferocidad enorme ha lamentado Mallorca en sus Judíos. Vele y discurra ahora a quien le toque el remedio eficaz de tanto mal.
REFLEXION 3.
INDEMNIDAD DE ESTE CONTAGIO en la limpieza Mallorquina.
Donde brilla todo el sol, es necia o estóica superfluidad sacar la luz de una vela y querer probar lo que se ve, como el resplandor del día, es bisoñería afectada y así lo reconozco fuera en mí si intentara probar este asunto para los que de cerca lo vemos y sabemos. Mas como la distancia, aun en la Luna y el Sol que son luceros tan bellos y tan puros, sino pone en la verdad, equívoca a lo menos, no sé que raridades por manchas, no parecerá de ser del todo ocioso el hacer demostración para todos que esta polilla vil del judaismo no destruye sino el paño que la crió; que este fuego no echa ni una llama ni un ardor, ni un leve humo fuera de su selva para abrasar, ni aun tiznar otra hierba alguna, ni este contagio pestilente saca ni sacó jamás el pie fuera de su barrio o su calle, porque como es maldición que sobre sí, sus ascendientes se echaron ellos mismos: _Sanguis ejus super nos, & super filios nostros_. Mtt. 27. 25. Si se hereda por desgracia, ni con la sociedad se transfunde ni con la vecindad se pega.
Y qué pierde de su nativa generosidad el León Rey porque se llame León el Leopardo manchado? O qué se deslustró Judas Tadeo en que se llamara también Judas, el Iscariote? Pues qué se les puede pegar a los nobilísimos renombres de Zafortezas, Suredas, Pomares, Fusteres... y otros, de que gozándose puros en el cielo de su limpieza, como unos Soles, se permitan retratar en un charco? Vanidad pudo ser de los Romanos, no querer condecorar con su nombre a los vencidos hebreos, mas la piedad de la Nobleza Mallorquina no hizo punto de estas ceremonias altivas, antes apreció más lo piadoso que la vanidad de esta gloria. Y a la verdad, a quien veían que admitía por hijos suyos el mismo Dios en el bautismo, cómo podían desdeñarse de participar su apellido? Si los ahijaban Padrinos, cómo no habían de participarles su nombre? Del Apóstol de las gentes dicen muchos, que de Paulo Sergio, convertido y bautizado, tomó el nombre de Paulo. Pues porqué a un Judío convertido y limpiado con el agua del bautismo, no podía darle su apellido un cristiano noble su Padrino? Verdad es que el grande Alejandro, a un Soldado que se llamaba como él le mandó, o que dejara su nombre glorioso o que no le profanara cobarde. Mas este es pleito de nombres; la sustancia, es que como no todos los Franciscos somos Javieres, así ni todos los de un noble nombre son nobles y bajo el mismo nombre de hijos de Abrabram va tanto entre unos y otros cuanto entre los luceros del firmamento y el polvo vil de la tierra: _Multiplicabo semen tuum, sicut Stellas cœli, & sicut arenam, quœ est in littore maris_. Gen. 22. 17. Sin que la participación del propio nombre en el polvo pueda con su vileza ofuscarle la gloria en los luceros. Antes, si bien se mira, el mismo tener aquellos antiguos apellidos estos cristianos nuevos es glorioso blasón del propio nombre; pues estar en tales sujetos, es decir que ha más de doscientos cincuenta años, era ya de tal calidad su nobleza, que les sobraban créditos a sus dueños, para dorar toda la infamia del judaismo, que las aguas del bautismo limpiaban y sin que se pudiera recelar que de la equivocación del renombre se pudiera pegar algo a su antiquísima nobleza. Y eso se atendió sin duda en aquella general conversión de los Judíos del año 1435 en dar a los dos primeros bautizados el nombre de Gil Callar y el de Gil Múñoz, que se ponen por ejemplos, advirtiendo que así lo hizo con el resto de los otros, la más calificada Nobleza. Porque sabían bien el Ilustrísimo Señor Obispo Don Gil Múñoz, los Callares, los Fortezas, Galianas y los otros, que tan acreditados renombres, nada aventuraban su gloria por la indignidad de sus ahijados.
Serán doscientas familias hoy las de que consta este gremio y habrá pocas, que no sean parientes entre sí por consanguineas o afines; sin que se vea en toda la Ciudad un casamiento de la calle, fuera de la calle. Así me lo ha asegurado su Párroco de Santa Eulalia el Doctor Raimundo Llinás Excatedrático de Teología en esta Universidad, Examinador Sinodal y Calificador del Santo Oficio, después de haberme hecho merced de mirar los libros de Matrimonios, de veinte años a esta parte: añadiendo, que el mayor número de dichos casamientos, se han habido de hacer con dispensación. Allí pues se tienen sus bodas, donde corre la paridad de su mancha, para que no pueda quejarse el uno del otro, pues la tienen los dos por cuatro cuartos. Y es tan innata la aversión a esta gente en los Cristianos antiguos Mallorquines, aún de la plebe, que se han visto doncellas, que apesar de su horfandad y pobreza, han querido más pordiosear pobres y huérfanas, que escuchar partidos de muchas comodidades, que les ofrecían. Blasón glorioso, que me gozo poder decir por boca extranjera y así desapasionada de un grave Autor, que le heredaron los Mallorquines con la sangre Catalana de sus ascendientes, de quien lo celebra Diego Velázquez _super flatutum Toletanum_ fol. 78, por estas palabras: _Qua in re singulari laude digni sunt Catalani; qui praecligunt paupertate premi, quám antiquissima nobilitatem suam pecunionis coniugijs obscurare_. Véase Torrejoncillo en su Centinela contra Judíos Cap. 4, pág. 48 y así se puede reparar en las listas de los penitentes arriba nombrados, que el renombre de los unos, es el que otros tienen por nombre. San Agustín sobre el Psalm 58, concione. I, hablando de la señal, que puso Dios en Caín, que decía a todos quien era, añade: _Hoc est signum quod habent Judaei_, que esta es la seña, que heredaron los Judíos de sus mayores, que llevan sobreescrito en la cara su oprobio, (aunque Hugo Cardenal y San Vicente Ferrer traen de otros), otro más oculto y abominable oprobio, del cual dicen les sale aquel exangüe color y amarillez de su cara. Véase Lorino in Psalm 77. v. 66. Marcelino en su Historia y Carrafa de antiquit. desde el fol. 307. Y todo se funda bien, en el texto del Deuteronomio Cap. 28. v. 46. _Et erunt in te signa, atque prodigia, & in semine tuo usque in sempiternum._ Veránse en tí señales y prodigios de abominación y heredaránlos sus hijos, para siempre. Y es lo cierto, que en Mallorca aún los niños les conocen por la pinta, como dicen, del aspecto. Que todo indica la nativa oposición que les tienen. Es esta en tanto grado, que llamándoles antes con nombre de Judíos y quejándose ellos de la ignominia, se prohibió el llamarles así; mas luego les sacaron el nombre poco menos afrentoso de chuietas, con que les improperan por ironía, que no comen tocino.
De esta misma oposición natural salió el Decreto de la Pragmática Real y Privilegio, que entre otros otorgó y estableció el Serenísimo Rey Don Jaime de Aragón, fecha en Valencia en 12 de Agosto de 1274 en que dispone que si aconteciere haber de ser presos algún Cristiano y algún Judío, no lo pueden estar en una casa, sino en diferentes. Pues si ni presos pueden estar juntos, como es verosímil que libres se busquen para la cohabitación y parentesco? Así mismo a ninguno de dicha calle es permitido, sinó prohibido por expresa ley, el entrar o concurrir en la administración de algún oficio público de la Universidad, ni alistarse en Cofradías de estamentos u oficios y así casi todos son negociantes.
Y está este punto en tan vigorosa observancia que de veinte años a esta parte, por hallarse algunos de ellos con gruesísimas haciendas y mucho poder, intentaron, con la más eficaz negociación ser habilitados para algunos oficios de la República y aunque les favorecía la mano superior, no pudieron jamás salir con ello.
Lo propio se halla cautelado en los Colegios o Cofradías de estamentos u oficios, con Decretos expresos en los Capítulos de su gobierno, confirmados con la autoridad del Ilustrísimo Señor Virrey. Y puedo asegurar como testigo de vista que he tenido en mi poder la fe auténtica y legalizada de varios de ellos, en particular de los Cirujanos, Sucreros, Cereros, Especieros y de los Torcedores de seda, desde el año 1549, 1581, 1585 y generalmente ya el año 1285, entre otros Capítulos del Privilegio del Rey Don Alfonso, su fecha de cinco de enero, se halla éste: _También os otorgamos, que Judíos, ni alguno de otra ley, no haya, ni tenga, por nos oficio de Señor en la Ciudad e Isla de Mallorca_. Así está registrado en el Libro dicho de San Pedro que se guarda en el Archivo inferior de la Universidad.
Y fue muy notable lo que se reparó comunmente, que ni en la ejecución de las sentencias, ni en el camino, siendo tan natural la compasión en quien mira padecer, de quien no se halla ofendido y más en mujeres y con mujeres y de pocos años, no se escuchó una voz de lástima, como sucede a cada paso cuando se lleva a la horca un malhechor. Testimonio manifiesto, no solo del entrañado celo, que se aviva en los corazones mallorquines para con la fe católica, sinó también de aquel género de aversión natural que tiene a esta gente.
De todo lo cual con bastante evidencia se convence la limpieza de la sangre mallorquina tanto más pura cuanto más al lado de la impureza judaica se acredita, para gloria de sus linajes, exaltación de su nobleza, abonos de su piedad, y eternos trofeos de la Fe Católica triunfante, en adoraciones perpetuas del Soberano nombre de JESUS, cuya sea la mayor honra y gloria para siempre. Amén.
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ADVERTENCIA AL LECTOR
Aquí había concluído, lector amigo, mi mal limada relación y pensaba alzar la pluma de mi trabajo, cuando se me advirtió y lo juzgo así, que no es justo que el mundo ignore del todo la gran felicidad de este Nobilísimo Reino en producir, para su gloria y su bien, eminentes Sujetos en virtud, letras y celo de la Fe, capaces de ilustrar muchos Reinos. Y pués en esta ocasión se lucieron tan piadosamente sus fatigas, aunque no de todos sus hijos, si de muchos en servicio de la Iglesia Santa, no debo callar sus nombres ya que no puedo elogiar dignamente sus méritos. Contentáreme pues con referirlos sencillamente, como quien sabe que cada uno en su Nombre tiene el mayor elogio de sí mismo.
ASISTIERON EN EL SEGUNDO Auto.
1. A Francisca Cortés, mujer de Onofre Aguiló de Onofre. El Doctor Juan Bautista Oliver, Beneficiado en San Miguel. El R. P. Presentado Fray Miguel Ferrandell, Ministro que fue del Convento de la Santísima Trinidad, Calificador del Santo Oficio. El P. Fray Miguel Estela, Lector en Filosofía de San Francisco de Paula.
2. A Catalina Pomar, Viuda de Rafael Martí menor, alias del arpa. El Doctor Raimundo Llinás, Excatedrático de esta Universidad, Rector de Santa Eulalia, Calificador del Santo Oficio y Examinador Sinodal. El Reverendo P. Maestro Fray José Artigues de S. Domingo, Examinador Sinodal. El P. Fray Nadal Perelló, Lector de Teología de San Francisco de Paula.
3. A Isabel Cortés, Viuda de Rafael José Cortés. El Reverendo P. F. Antonio Llenzor, Lector Jubilado y Guardián del Convento de Jesús, de San Francisco de Asís. El Reverendo P. Presentado Fray Juan Llobera, Comendador que fue del Convento de la Merced. El P. Gabriel Ferragut, de la Compañía de JESUS, Lector que fue de Teología y Calificador del Santo Oficio.
4. A Catalina Bonnin, mujer de Rafael Augustín Pomar, alias Xotento. El Doctor Antonio Genovard, Beneficiado en la Catedral. El Reverendo P. M. F. Miguel Barceló, Ministro que fue en el Convento de la Santísima Trinidad, habiendo sido Visitador y Definidor de la Provincia de Aragón. El P. F. Francisco Bennasser, Lector de Teología, Franciscano.
5. A Mariana Cortés y Moyá, Viuda de Augustín Cortés mayor. El Doctor Nadal Rotger, Beneficiado en Santa Eulalia. El Reverendo P. Juan Cerdá, Lector Jubilado y Prior del Convento de San Augustín. El P. Fr. Vicente de Huesca, Predicador Capuchino.
6. A Teresa Cortés, Viuda de Onofre Aguiló de Pedro. El Reverendo P. M. Fray Antonio Roig, Prior que fue del Convento de S. Augustín y ahora nombrado Provincial de Sicilia, Calificador del S. Oficio. El P. Jaime Ferriol, Lector de Teología de S. Francisco de Paula. El P. Antonio Garriga de la Compañía de JESUS.
7. A Isabel Martí, mujer de Juan Bautista Martí, alias Verdet. El Dr. Miguel Font, Beneficiado en la Catedral. El Doctor P. M. F. Alberto Monjo, Prior electo del Convento del Carmen. El P. F. Guillermo Ramonell, Predicador de S. Francisco de Paula. Añadiéronse el Dr. Rafael Busquets beneficiado en la Catedral y el Dr. Arnaldo Barceló Domero, que fue en la Catedral y ahora Maestro de Pajes en el Palacio del Sr. Obispo.
8. A Rafael José Cortés de Augustín, alias Filoa. El Doctor Antonio Vives, Rector de Felanitx. El Dr. Juan Bautista Bonafé, de S. Eulalia. El P. P. F. Bernardo Arades de S. Domingo. El P. P. F. Tomás Maltés, Carmelitano.
9. A Ana Martí, Viuda de Augustín Salvador Cortés. El Doctor Miguel Amer, Catedrático de Prima en la Universidad. El P. Fr. Raimundo Mora, Lector de Vísperas en la misma Universidad, Dominico. El Padre Fray Nicolás Ferrer, Lector de Filosofía de S. Francisco de Paula.
10. A Rafael Crespí Cortés, alias Billa. El Reverendo P. Fray Antonio Coll, Lector Jubilado y Exprovincial de San Francisco de Asís. El P. F. Augustín Pipia, Catedrático de Prima en Santo Domingo. El P. Juan Antonio Ferrando de la Compañía de JESUS, Lector que fue de Filosofía. Añadióse a petición de este mismo, el Padre Francisco Doms de la Compañía de JESUS, Rector que fue del Colegio de S. Martín de la misma Compañía y Catedrático de Teología.
11. A Onofre Cortés de Augustín. El Reverendo P. Fray Francisco Estapoll, Lector Jubilado, de San Francisco de Asís, Calificador del Santo Oficio. El Padre Antonio Vallés, Catedrático de Prima del Colegio de Montesión de la Compañía de JESUS. El P. F. Pedro Aliaga, Predicador Capuchino.
12. A María Forteza, Viuda de José Cortés. El P. Fray Mateo Horrach, Lector de Teología, Trinitario. El P. Fr. Guillermo Tocho, Mínimo, Lector de Filosofía. El Padre Lorenzo Socíes de la Compañía de JESUS.
13. A Isabel Cortés, mujer de Miguel Alejos Cortés. El Doctor Francisco Pou, Rector que fue de Alayor en Menorca. El Padre Fray José Palou, Franciscano, Lector de Teología. El P. F. José Miguel, Lector Jubilado, Mercenario.