Part 5
San Bernardo hablando de ciertos herejes castigados como pertinaces, escribe: _Mori magis eligunt quan converti: sed horum finis, interitus: horum novíssima, incendium: mirabantur aliqui quod non modo patienter, sed laeti, ut videbatur, duceren tur ad mortem: sed qui minús advertunt, quanta sit potestas Diaboli, non modo in corpora hominum, sed etiam in corda quae semel permissus possedit._ Serm. 76 in Cantica. Que más querían morir que convertirse, cuyo paradero es la muerte, cuyas postrimerías el fuego. Y contrayéndose aun más a nuestro caso, prosigue; admirábanse algunos de verles ir a la muerte, no solo pacientes sino, según parecía, alegres. Pero admirábanse, dice, los que no advierten cuanto es el poder del Diablo, no solo sobre los cuerpos de los hombres, pero aun sobre sus corazones cuando se le permite entregarse de ellos. Tanto es más, añade, que obligara el Demonio a Judas a entregar a su Maestro según aquello _Cum Diabolus iam misisset in cort, ut traderet cum_ Joan 13. 2. Que llevarle desesperado a prenderse de un tronco, echarse de él y matarse; cuanto va del alma al cuerpo y cuanto es más absoluto el dominio del albedrío humano sobre las potencias del alma, que sobre las operaciones del cuerpo. Pues qué hay que extrañar que el Demonio que pudo moverles a estos tres míseros a tan execrables atrocidades queriendo ellos les moviera a un exterior furibundo, protervo, desesperado, que se mostrase despreciador de las llamas. O cuan con diferente serenidad de rostro, hijo de la paz y gozo del corazón, vió Roma tal día como éste entrar al apóstol San Juan en la tina de óleo hirviendo; de aquella con que miraba Mallorca, que se acercaban al brasero los tres pertinaces a pesar de su mentida afectación? Córrome de tan soberano cortejo. Ni es menester ir tan lejos; a los ojos tuvimos la diferencia, aun de los menos advertidos, reparable entre los reducidos y los pertinaces. Estos iban formidable el semblante; horrorosos, inquietos, perturbados y vomitando furias los ojos y en todo su aspecto tan endemoniados que al pasar se oía por las calles frecuentemente: JESUS; qué cara de condenado! Ni hay que extrañarlo, pues un tal huésped, hecho tan dueño del alma, cómo no había de tener todo alborotos la casa? Lo contrario se hacía admirar en los conversos, redundando según se puede presumir, la paz y gracia del alma, en la gracia, compostura, serenidad, animosidad y consuelo del cuerpo, índice de la resignación, reconocimiento y esperanzas de Cielo que llevaban.
Y es menester confesar que dista mucho el furor de la constancia, como del valor la rabia. Aun allá decía el bilbilitano que es manifiesto furor matarse por no morir: _Crede mihi furor est, ne moriare mori_. Mal puede ser capaz del verdadero valor un bruto y vemos tiene furor un venenoso alacrán, para hincarle la punta de su extremidad y morir de su rabia por no morir de la muerte, que le quiere dar quien le tiene forzado a morir. El despecho y la desesperación furiosa pinta menos horrorosa la muerte a mano propia que a la agena: y así más cobardía es no poderse sufrir miserable bajo el brazo de quien aborrece que saberse vencer en mirarse y sufrirse vencido, según el otro. _Ille sapit veré qui miser esse potest._ Por donde en las historias, más mujeres se encuentran que se mataron desesperadas, que no hombres: sin que por eso nadie las alabe de valientes, o las deje de abominar por furiosas, con que no viene a ser más que una vil cobardía, lo que a la necedad parecía valor, como discurrí largamente en otro escrito _Olimpo Máxima_ 9. Dígase la verdad, que como los reducidos recibieron con ojos serenos la soga y se sentaron en el palo con ánimo sosegado, así al contrario estos impenitentes al ver de cerca la llama comenzaron a mostrar su furor, forcejando a toda rabia por desprenderse de la argolla, lo que al fin consiguió el Terongí, aunque, ya sin poderse tener, cayó de lado sobre el mismo fuego que huía. Y su hermana Catalina que antes se había jactado de que había de arrojarse al incendio, al lamerle las llamas gritó repetidas veces que la sacaran de allí, aunque siempre pertinaz en no querer invocar a JESUS. Ni le bastó al Valls la estoica insensibilidad afectada, (que va mucho de hablar a obrar y donde llega fácil la lengua, no acompaña siempre el corazón). Mientras llegó solo el humo, era una estátua; en llegando la llama, se defendió, se cubrió y forcejó como pudo y hasta que no pudo más. Estaba gordo, como un lechonazo de cría y encendióse en lo interior de manera, que aun cuando no llegaban las llamas, ardían sus carnes como un tizón y rebentando por medio se le cayeron las entrañas como a Judas. _Crepuit medius & difusa sunt omnia viscera eius._ Actuun 1. 18.
REOS RELAJADOS EN PERSONA, O EN ESTATUA, que salieron en el tercer Auto del día 6 de Mayo de 1691.
RELAJADOS EN PERSONA
1. Miguel Martí del Arpa, negociante de oficio, natural y vecino de esta Ciudad, de edad de cincuenta años, reconciliado y preso segunda vez por judaizante relapso. Estando con insignias de relajado; coroza, Capotillo con llamas y Cruz verde en las manos (traje en que salieron todos los que se siguen en este Auto): leyósele su sentencia con méritos y fue relajado a la Justicia y brazo seglar con confiscación de bienes por hereje, apóstata, judaizante, relapso, convicto y confeso.
2. Rafael Ventura Cortés, soltero, hijo de Rafael José Cortés, difunto y de Isabel Cortés, alias la Moyaneta, negociante, natural y vecino de esta Ciudad, de edad de veinte y nueve años, reconciliado y preso segunda vez por judaizante relapso; leyósele su sentencia con méritos y fue relajado a la Justicia y brazo seglar con confiscación de bienes por hereje, apóstata, judaizante, relapso y confeso.
4. Isabel Pomar, viuda de Francisco Bonnin, negociante de oficio; natural y vecina de esta Ciudad, de edad de setenta y un años: reconciliada y presa segunda vez por judaizante relapsa; leyósele su sentencia con méritos y fue relajada al brazo seglar con confiscación de bienes por hereje, apóstata, judaizante, relapsa, convicta y confesa.
5. Isabel Terongí, mujer de Agustín Cortés de Rafael, alias Bruguea, negociante de oficio; natural y vecina de esta Ciudad, de edad de cuarenta y tres años; reconciliada y presa segunda vez por judaizante relapsa; leyósele su sentencia con méritos y fue relajada a la Justicia y brazo seglar con confiscación de bienes por hereje, apóstata, judaizante, relapsa, convicta y confesa.
6. Isabel Martí, mujer de Bartolomé Terongí, alias el Conde, mercante de oficio; natural y vecina de esta Ciudad, de edad de cuarenta y dos años, reconciliada y presa segunda vez por judaizante relapsa; leyósele su sentencia con méritos y fue relajada a la justicia y brazo seglar, con confiscación de bienes por hereje, apóstata, judaizante, relapsa, convicta y confesa.
7. Juana Cortés, viuda de Bartolomé Forteza, alias menjús, negociante de oficio; natural y vecina de esta Ciudad, de edad de cincuenta y ocho años; reconciliada y presa segunda vez por judaizante relapsa; oída su sentencia con méritos, fue relajada al brazo seglar con confiscación de bienes, por hereje, apóstata, judaizante, relapsa, convicta y confesa.
8. Margarita Terongí, Doncella, hija de Rafael José Terongí, alias jelós, botiguero de oficio y de Francisca Terongí, ambos difuntos; natural y vecina de esta Ciudad, de edad de veinte y nueve años, reconciliada y presa segunda vez por judaizante relapsa; leyósele su sentencia con méritos y fue relajada al brazo seglar, con confiscación de bienes por hereje, apóstata, judaizante, relapsa, convicta, impenitente negativa.
9. Beatríz Cortés, mujer de Melchor José Forteza, alias menjús, negociante; natural y vecina de esta Ciudad, de edad de veinte y ocho años, reconciliada y presa segunda vez por judaizante relapsa; leyósele su sentencia con méritos y fue relajada, con confiscación de bienes por hereje, apóstata, judaizante, relapsa, convicta y confesa.
10. Violante Forteza, mujer de Rafael José Cortés, alias filoa, negociante; natural y vecina de esta Ciudad, de edad cincuenta y tres años; reconciliada y presa segunda vez por judaizante relapsa; leyósele su sentencia con méritos, fue relajada al brazo seglar con confiscación de bienes por hereje, apóstata, judaizante, relapsa, convicta, impenitente negativa.
11. Isabel Aguiló, mujer de Pedro Juan Aguiló, de Pedro Juan, negociante; natural y vecina de esta Ciudad, de edad de veinte y ocho años; reconciliada y presa segunda vez por judaizante, relapsa; leída su sentencia con méritos, fue relajada al brazo seglar con confiscación de bienes, por hereje, apóstata, judaizante, relapsa, convicta, impenitente negativa.
12. Catalina Terongí, mujer de Guillermo Terongí, alias morrofés, botiguero de oficio; natural y vecina de esta Ciudad, de edad de cuarenta y cinco años; reconciliada, presa segunda vez por judaizante relapsa. Salió con mordazas por pertinaz y con insignias de condenada; leída su sentencia fue relajada al brazo seglar para ser quemada viva con confiscación de bienes por hereje, apóstata, judaizante, relapsa, convicta, confesa y pertinazmente obstinada.
13. Rafael Benito Terongí, hermano de dicha Catalina; soltero, hijo de José Terongí, alias jelós, y de Francisca Terongí, ambos difuntos; negociante de oficio, natural y vecino de esta Ciudad, de edad de veinte y un años; preso por delitos de judaismo; estando con insignias de condenado como su hermana Catalina, se le leyó su sentencia con méritos y fue relajado a la Justicia seglar para ser abrasado vivo, con confiscación de sus bienes, por hereje, apóstata, judaizante, relapso, convicto, confeso y pertinacísimamente obstinado.
14. Rafael Valls, mayor, jabonero de oficio, que era como el Rabino de todos, de edad de cincuenta y un años, natural y vecino de esta Ciudad, reconciliado y preso segunda vez por judaizante relapso. Salió con las mismas insignias de condenado que los dos últimos, y habiéndosele leído su sentencia con méritos, fue relajado al brazo seglar para arder vivo en las llamas con confiscación de bienes por hereje, apóstata, judaizante, relapso, convicto, confeso y obstinadísimamente pertinaz.
RELAJADOS EN ESTATUA Y EN sus huesos
15. Leonor Cortés, mujer de José Martí de Francisco, alias bruy, negociante de oficio; de edad de sesenta y dos años, natural y vecina de esta Ciudad, reconciliada y presa segunda vez por judaizante relapsa; murió en las cárceles, salió al Auto en estátua con insignias de relajada; leída su sentencia con méritos, fue condenada su memoria y fama y relajada a la Justicia seglar, con sus huesos, que salieron también al Auto y confiscación de bienes por hereje, apóstata, judaizante, relapsa, convicta y confesa.
16. Leonor Martí, viuda de Rafael Jerónimo Cortés, botiguero que fue de oficio; natural y vecina de esta Ciudad, de edad de setenta y dos años, reconciliada y presa segunda vez por judaizante relapsa; murió en las cárceles; salió al Auto en estátua y una caja de sus huesos, con insignias de relajada; leyósele su sentencia con méritos; fue relajada a la Justicia seglar con sus huesos y confiscación de bienes, por hereje, apóstata, judaizante, relapsa, convicta y confesa.
17. Agustín Cortés, mayor, difunto, de oficio que fue negociante, natural y vecino de esta Ciudad, de edad de sesenta y cinco años; reconciliado y preso segunda vez por judaizante relapso; salió al auto en estátua, con insignias de relajado y una caja de sus huesos; leyósele su sentencia con méritos, fue condenada su memoria y fama, relajado a la Justicia y brazo seglar, con sus huesos, con confiscación de bienes por hereje, apóstata, judaizante, relapso, impenitente convicto.
18. Margarita Martí, viuda de Miguel Terongí, de la volta, de oficio que fue botiguero; difunta, natural y vecina de esta Ciudad, reconciliada, judaizante relapsa, salió en estátua con insignias de relajada; leyósele su sentencia con méritos y condenada su memoria y fama, fue relajada al brazo seglar, con confiscación de bienes por hereje, apóstata, judaizante, relapsa, convicta, impenitente y confesa. Esta fue aquella infeliz sobre quien cayó su casa y se ahogó desastradamente en el algibe de aceite el año 1688.
AUSENTES
19. Francisco José Terongí, soltero, hijo de Rafael José Terongí, alias jelós y Francisca Terongí su mujer, ambos difuntos, de oficio negociante, natural y vecino de esta Ciudad, reconciliado por este Santo Oficio el año pasado de 1679, ausente fugitivo; salió al auto en estátua con insignias de relajado; leyósele su sentencia con méritos, fue relajado al brazo seglar con confiscación de bienes, por hereje, apóstata, judaizante, relapso, convicto y contumaz e impenitente.
20. Jerónimo Tomás Terongí, hermano de dicho Francisco, de oficio estudiante, natural y vecino de esta Ciudad, reconciliado por este Santo Oficio el año pasado de 1679, ausente fugitivo; salió al Auto en estátua con insignias de relajado; leyósele su sentencia con méritos y fue relajado a la Justicia seglar, con confiscación de bienes por hereje, apóstata, judaizante, relapso, convicto y contumaz e impenitente.
21. Agustín Cortés de Alfonso, alias formatge, negociante de oficio; natural y vecino de esta Ciudad, reconciliado por este Santo Oficio el año pasado de 1679, ausente fugitivo; salió al Auto en estátua con insignias de relajado y leída su sentencia con méritos fue relajado a la Justicia y brazo seglar, con confiscación de bienes por hereje, apóstata, judaizante, relapso, convicto, contumaz e impenitente.
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AUTO CUARTO Y ÚLTIMO DE ESTA COMPLICIDAD CELEBRADO EN MALLORCA a 2 de Junio 1691.
Vivo en este Auto solo dos mujeres relajadas en persona, que asistidas de cuatro Religiosos de la Compañía y otros cuatro de otras Religiones se puede esperar murieron bien: uno más en estátua, por ausente fugitivo, contumaz e impenitente, pero no reconciliado aun; tres reconciliados en estátua, por haber muerto en las cárceles con señas de cristiandad y dolor y quince penitenciados, que abjuraron de levi por no haber sido convictos, ni confesos en la relapsa. Mandóseme predicar este día, que me pareció el más feliz y dichoso por representárseme, 1. santificada la tierra con tanto sacrificio de justicia: _Consecratis manus vestras hodie Domino_ Exo. 32. 29. 2. Gozoso el Cielo con el sacrificio de las lágrimas de los arrepentidos y penitentes: _Gaudium erit in Cœleo su per uno pecatore, paenitentiam agente_. Lucæ 15. 7. Y tercero, desagraviado Dios de sus ofensas, cometidas atrozmente contra la Magestad de su Ser Trino: contra la inefable caridad de su hijo, hecho hombre y contra la suprema autoridad de su Palabra Evangélica, con tres sacrificios aceptables; con el de justicia, que le desagravia: _placavit & cessavit quassatio_ Psal. 105. 30. Con el de las lágrimas contritas, que le desenoja _Sacrificium Deo spiritus contribulatus_ Psal. 50. 19. Y en fin, con el de la Fe que cautiva la razón natural a su autoridad soberana y florece tan bella en el resto de la Piedad Mallorquina. En todo lo demás corrieron las cosas de este Auto con el orden, lucimiento, esplendor y autoridad que los otros.
Solo me queda que ponderar brevemente, lo que no puede dejar de hacer reparo y es como en materias de Fe hubo más mujeres engañadas, que hombres? Pues de ochenta y ocho personas que salieron en todas, ya en persona, ya en estátua, en los cuatro Autos, las cincuenta fueron mujeres y si quitamos las cuatro que salieron por otros crímenes de los ochenta y cuatro que quedan, mujeres fueron las cuarenta y seis y solo treinta y ocho los hombres. De esto se infiere con evidencia, que el seguirse tan obstinadamente esta Secta, ni es por razón, ni por estudio, ni por saber: pues no puede sospecharse en ellas que se entienden solo de aliñarse, hilar, coser y vender, sinó puramente por engaño, error, tema y pasión ciega y torpe, que todo es tan connatural en este sexo. Engañábanlas sus maridos, o parientes, a unas con especie de piedad, a otras de codicia. A aquellas les ponían delante que no podían perderse en aquella ley en que había salvado Abraham y que había publicado con tantos milagros Moisés; como si se negara en la Iglesia la ley, que la naturaleza imprime en los corazones de todos, que es precisamente la que escribió en las tablas primero el dedo de Dios y después por orden suya Moisés. Exod. 34. 28. y son los preceptos, que como eternos mandó Dios se guardaran en el Arca. Contra esta ley ni se mandará, ni podrá mandarse jamás. Mas las ceremonias y ritos de la ley vieja, cuando, o dónde se quitó la libertad Dios para mudarlos? si salvó al mismo Abraham, sin lo más de ellas y a Noé y a Abel sin nada de ellas; porque no las pudo mudar con la venida de su hijo, como prometió que lo había de hacer, por Jeremías, cuando después de haber prometido la novedad de su hijo en las entrañas de una mujer añadió: _Ecce dies venient dicit Dominus: & feriam Domui Israel, & Domui Juda fœdus novum: non secundum pactum, quod pepigi cum Patribus eorum &_ c. Jeremías, 31. v. 31. Texto, en que siempre ví enmudecer con rabia a sus Rabinos.
Para introducir y establecer más este error, se valían de dos medios, ambos invención antigua del Infierno. Lo primero levantaban mil necios testimonios a nuestra Fe: decían, que idolatrábamos continuamente en la adoración de las Imágenes de la Cruz y del Santísimo Sacramento y que creíamos en tres Dioses, sin querer entender jamás que creemos una naturaleza Divina misma subsistente en tres Divinas Personas: ni, que si adoramos la Hostia, es porque en ella consagrada está realmente el mismo Dios en persona, por infinita dignación de su bondad, ni en fin, que no damos el culto al pincel, al nicolor, sinó al representado por ellos y en cuanto en lo representado se venera el agrado del mismo Dios. Decían lo segundo, no menos atrevidos que injuriosos, que aunque en la Iglesia se veían tantos ministros graves, doctos, celosos y virtuosos, todo era para tener, o ganar lucimiento, autoridad y aún que comer, desacreditando con esto la virtud verdadera, por más que la solidez de la humildad, pobreza, entereza y desinterés dieran voces al corazón contra tan impía mentira.
A otras engañaban, como me consta, con ciertas supersticiones, a fin de verdadera codicia. Decíanlas que para que les salieran bien los negocios y ganaran mucho, habían de ayunar los ayunos de la Reina Ester y otras supercherías, con que las hacían judaizar materialmente, para inducirlas después al judaismo formal. Y en todo caso las encargaban sumamente, que no confesaran estos delitos a Sacerdote alguno, añadiendo blasfemos, que para estos crímenes contra la fe no había sigilo de confesión, sinó que luego los delataban al Tribunal. Invención diabólica que perdió a muchas, pues con ello les cerraban la puerta al remedio que podría darles aquel Sacro Santo y Secretísimo Tribunal del Sacramento de la Penitencia, que por medio de la doctrina, discreción y prudencia de quien le regenta, que es su Ministro, tiene para todos medicina y salud. Quiera Dios, que estas causas, que como ignoradas fueron la ruína y desdicha de tantas almas: sabidas y entendidas ya, sean en adelante para todos preservativo remedio, que ha sido el fin de este trabajo, para mayor gloria de JESUS.
REOS RELAJADOS, RECONCILIADOS Y penitenciados, que salieron en persona y en estátua al cuarto Auto el día 2 de Julio 1691
RELAJADOS EN PERSONA
1. Francisca Martí, viuda de Francisco Martí, alias verdera negociante de oficio; natural y vecina de esta Ciudad, de edad de cincuenta y ocho años; reconciliada y presa segunda vez por judaizante relapsa: salió al Auto con insignias de relajada, coroza, Capotillo de llamas y Cruz verde en las manos; oída su sentencia con méritos, fue relajada al brazo seglar con confiscación de bienes, por hereje, apóstata, judaizante, relapsa, convicta y confesa.
2. Magdalena Forteza, mujer de Gabriel Piña alias cap de olleta, de oficio vendedor de trigo en la cuartera; natural y vecina de esta Ciudad, de edad de setenta y tres años, reconciliada y presa segunda vez por judaizante, relapsa: salió al Auto como la antecedente: leyósele su sentencia con méritos y fue relajada al brazo seglar, con confiscación de bienes por hereje, apóstata, judaizante, relapsa, convicta, impenitente, negativa.
RELAJADOS EN ESTATUA
3. Miguel Forteza, alias butzeta, soltero, hijo de Rafael Forteza de Gaspar, de oficio negociante; natural y vecino de esta Ciudad, ausente fugitivo: salió al Auto en estátua con insignias de relajado: se le leyó su sentencia con méritos y fue relajado al brazo seglar, con confiscación de bienes, por hereje, apóstata, judaizante, relapso, convicto y confeso.
RECONCILIADOS EN ESTATUA
4. Leonor Forteza y Valls, viuda de Gregorio Forteza, de oficio que fue botiguero; natural y vecina de esta Ciudad, de edad de setenta y cinco años, cuando murió el año pasado de 1678 por delitos de judaismo: salió al Auto en estátua con insignias de reconciliada: leyósele su sentencia con méritos, declaróse haber sido hereje, apóstata, judaizante y absuelta de las censuras, con confiscación de bienes.
5. Mariana Miró, mujer de Rafael Ventura Cortés, de oficio platero; natural y vecina de esta Ciudad, de edad de cuarenta y tres años, cuando murió el año pasado de 1678 estando presa en este Santo Oficio por delitos de judaismo: salió al Auto en estátua, con insignias de reconcialiada: leyósele su sentencia con méritos, declaróse haber sido hereje, apóstata, judaizante y haber muerto en estado de ser absuelta, reconciliada en forma, con confiscación de bienes.
6. Miguel Piña, pasamanero, natural y vecino de la Villa de Felanitx en este Reino, de edad de veinte y seis años cuando fue preso por este Santo Oficio en el año pasado de 1678 por delitos de judaismo. Murió en las cárceles poco tiempo después de preso: salió al Auto en estátua con insignias de reconciliado: leyósele su sentencia con méritos, declaróse haber sido hereje, apóstata, judaizante y haber muerto en estado de Poder ser reconciliado y haber sido absuelto Sacramentalmente y dádosele eclesiástica sepultura, con confiscación de bienes.
PENITENCIADOS EN DICHO AUTO, QUE abjuraron de levi.
PENITENCIADOS
7. Jerónimo Cortés, soltero, hijo de Gabriel Cortés de Agustín, alias cap alt y de Jerónima Martí difunta; de oficio botiguero, natural y vecino de esta Ciudad, de edad de treinta y un años, reconciliado y preso segunda vez. Estando en forma de penitente con vela verde en la mano y soga de esparto al pescuezo, se le leyó su sentencia con méritos, abjuró de levi, fue gravemente advertido, reprendido y conminado y condenado en tres años de Galeras y doscientas libras.
8. Ana Aguiló, mujer de Rafael Cortés de Gabriel, negociante; natural y vecina de esta Ciudad, de edad de treinta y seis años, reconciliada y presa segunda vez por judaizante. Estando en forma de penitente con vela verde en las manos, se le leyó su sentencia con méritos, abjuró de levi y gravemente advertida, reprendida y conminada, fue condenada en un año de destierro en una Villa y que no salga del Reino, pena de doscientos azotes y en cien libras.
9. Isabel Martí, del arpa, doncella, hija de Rafael Martí, menor, del arpa, negociante de oficio, difunto y de Catalina Pomar su mujer; natural y vecina de esta Ciudad, de edad de cuarenta años, reconciliada y presa segunda vez, por judaizante: salió al Auto en forma de penitente y leída su sentencia con méritos, abjuró de levi: fue gravemente advertida, reprendida, conminada y condenada en doscientas libras y destierro por tres años en una Villa con confinación en el Reino, pena de doscientos azotes.