La emancipacion de los esclavos en los Estados Unidos
Part 6
De estas escuelas, 333 (la cuarta parte) estaban sostenidas exclusivamente por libertos, y 290 dependian en gran parte de estos mismos; 286 edificios habian sido construidos por los negros; 972 maestros eran blancos y 458 de color. Los alumnos de dia llegaban á 77.998. El coste de las escuelas subia al mes á 40.271 dollars, de los que 11.377 eran pagados por los libertos y 21.013 por el _Bureau_.
Dos años despues, en Julio de 1869, las escuelas habian alcanzado la cifra de 2.118: los maestros eran 2.455 y los discípulos 114.522. Sobre estas escuelas regulares habia que contar las _irregulares_, que eran 794, con 902 maestros y 34.722 alumnos,--aparte de las llamadas _escuelas dominicales_. Unido todo, resultan estos datos:
Total de escuelas de todas clases 4.424 Id. de maestros 9.503 Id. de alumnos 256.353
Comparadas estas cifras con las del semestre anterior, resulta un aumento de 444 escuelas, 855 maestros y 16.407 alumnos.
Todavía llegó á más el celo de los abolicionistas, fundando en Washington la «Universidad de Howard para la gente de color.» Instalada el 19 de Marzo de 1867, cuatro años despues tenia 443 alumnos, subiendo sus gastos (de 1870 á 1871) á 96.630 pesos. Sus entradas habian sido de 134.745 pesos[37].
[37] La educacion de los libertos en los Estados-Unidos por _I. Rodriguez_. V. La América Ilustrada.
De modo que si efectivamente la importancia y el desarrollo dados á la educacion de los negros por la Administracion de libertos y las sociedades emancipadoras impone y encanta, mayor sorpresa y aun más satisfaccion debe producir el ardor con que esos mismos libertos, cuya instruccion era un crímen (y como tal perseguido, dos ó tres años antes, en Estados como las Carolinas, Missisipí y Luisiana), despues de 1863 toman en Georgia la iniciativa para fundar escuelas, crean por sí solos 26 en Tejas, y cuando la autoridad de Luisiana suprime el impuesto especial que en aquel Estado se pagó casi desde 1861 para la enseñanza de los negros y de que se aprovecharon hasta 50.000 libertos, estos elevan al Gobierno peticiones cuajadas de innumerables cruces (señales de pobres esclavos de ayer que no conocian aún lo más elemental de la escritura) para que se creara una contribucion que los negros solo pagarian, destinada al sostenimiento de las escuelas de color del Estado. ¡Y sin embargo, estas escuelas eran quemadas y arrasadas por los blancos! ¡Y los blancos se estremecian llenos de horror ante el crédito de 3 millones de dollars que el Congreso votó para la compra de terrenos destinados á aquellos establecimientos de instruccion y á otros de beneficencia, como asilos de huérfanos! ¡Y Mr. Peabody, el célebre filántropo, fué rudamente calumniado por haber destinado otro millon de pesos á esta misma nobilísima y patriótica empresa! ¡Qué contraste tan elocuente y tan favorable á la raza ofendida y deshonrada![38]
[38] _Jouveaux._ L'Amerique actuelle. 1870.
Así, mientras Mr. Alvord escribia: «un millon por lo ménos de los cinco de libertos (principalmente la nueva generacion) están perfectamente dispuestos para el estudio,» otro viajero inglés, Mr. Zincke, que á pies juntillas creia en la inferioridad fundamental de la raza negra, no titubeaba en consignar en su _Last Winter in the United States_ las siguientes palabras:
«Confieso mi asombro á la vista de la vivacidad de espíritu de aquellos cuatrocientos niños de color. En poco tiempo habian adquirido una suma de conocimientos verdaderamente notable. Jamás, en ninguna otra escuela de Inglaterra (y muchas he visitado), encontré una semejante prontitud para comprender el sentido de las lecciones leidas ante ellos; jamás oí observaciones tan juiciosas y que demostraran una tan clara inteligencia del texto.»
De todo esto resulta que sin poderse negar el abandono de muchas fincas á primera hora, la vagancia de muchos negros que se encontraron libres en medio del fragor de la lucha, la aficion de los libertos más cultos á abandonar los trabajos del campo por el servicio de las ciudades, y, en fin, todas las contrariedades anejas á la violentísima trasformacion de la vida social del Sur, es de todo punto falso que los negros huyesen del trabajo, en el sentido de que este suceso viniera á revestir el carácter de un hecho general. Y de igual manera es inexacto que solo el vicio y la ignorancia hubieran sustituido en aquellas comarcas al imperio del látigo.
Respecto de los capitales y de la industria existentes en el Sur antes de 1861, ya se ha dicho que la última era de poca importancia y los primeros se hallaban comprometidos totalmente en la agricultura--en particular en el cultivo del algodon, la caña, el tabaco, el maíz, etc., etc. Bastaria el mero hecho de la trasformacion del trabajo esclavo en trabajo libre, para que todo el órden económico de la sociedad sudista se hubiese resentido profundamente; pero como si esto no fuera suficiente, la guerra se encargó de causar todos los estragos y todas las perturbaciones imaginables. No en balde los ejércitos de Mac-Dowel, de Lee, de Sherman, de Sheridan, de Grant y de tantos otros, recorrieron una y cien veces los territorios más ricos del Sur; y como en otro capítulo he indicado, para el logro de su empeño no repararon los sudistas en sacrificios pecuniarios, llegando, despues de todo, á constituir una deuda de muchos millones de dollars, repudiada hasta hoy por el Congreso de la República[39].
[39] Mr. Boutet, en un artículo de _l'Annuarie Encyclopedique_, 1865-66, dice que las demandas de indemnizacion presentadas al Gobierno federal por ciudadanos leales del Sur, con motivo de las pérdidas sufridas durante la guerra, subieron á 300 millones de dollars: que la deuda confederada llegó á 4.000 millones: que la pérdida de las cosechas de arroz, tabaco, algodon, etc., se evaluaron en 900 millones: la de la propiedad esclava en 2.500 millones; y las producidas por los estragos generales de la guerra en 900. Total de pérdidas: 4.300 millones--con más otros 4.000 de la deuda ó sea 8.300 millones de dollars.
De todas estas causas resultó: primero, el abandono de muchas fincas; segundo, la confiscacion de otras con arreglo á la ley de 1862, y tercero, la ruina de muchos hacendados, que al fin y á la postre se quedaron solo con el suelo de sus posesiones y sin los recursos metálicos necesarios para pagar los jornales de sus obreros.
Por fortuna, el _Freedmen's Bureau_ se aprovechó del abandono y confiscacion de las fincas para repartirlas entre los libertos, con ciertas condiciones; y respecto de la situacion precaria de los dueños, hay que advertir que esto determinó, unas veces, la enajenacion de una buena parte de las inmensas haciendas del Sur, imposibles ya de cómoda explotacion, como sucedió, por ejemplo, en el Tennessee y la Virginia; otras veces, la situacion del gran cultivo por el pequeño cultivo y la aparcería, como en Georgia; en no pocas ocasiones, la participacion de los libertos en los productos de la finca, como en las dos Carolinas (principalmente la del Norte) y en el Missisipí,--si bien, á decir verdad, los libertos preferian de ordinario el jornal á las eventualidades de la cosecha; y en fin, frecuentemente, un mayor cuidado de parte de los plantadores que, con la mira de atraer brazos, levantaban verdaderos barrios de obreros (aunque las casas por lo comun no pasaran de barracas) en la proximidad de sus posesiones.
Naturalmente, esto no fué obra de un dia, como no lo fué la sustitucion de las huertas y de la explotacion de frutales, en las inmediaciones de las ciudades y las villas, por el cultivo del algodon; ni la competencia establecida entre los terrenos viejos del E. y los nuevos del O. dedicados tambien á aquella planta: ni el gusto que por la produccion directa de los géneros exportables se desarrolló entre los blancos, apartados antes de todo trabajo agrícola y en particular del algodon, la caña y el tabaco; ni el establecimiento de sociedades agrícolas y el progreso de la agricultura, allí donde precisamente aparecia más atrasada, como en Georgia; ni el aumento del valor de las fincas que en los primeros dias de la abolicion bajaron extraordinariamente, ya por el abandono ó la prisa de dividir y de vender sus primitivos dueños,--que pusieron de este modo al alcance de muchos libertos la propiedad territorial, disminuyendo el número de obreros,--ya por la súbita carencia de brazos que sostuvieran la produccion, harto comprometida desde el instante en que la guerra habia reducido los 400.000 esclavos mayores de diez y siete años y menores de cuarenta y cinco que se atribuian al Sur antes de 1861, á 200.000 hombres aptos para las rudas faenas de la industria y del campo; ni, en fin, la importancia que tomaron los _poor whites_ y el elemento blanco inmigrante, que comenzó á bajar al Sur una vez rehabilitado el trabajo[40].
[40] _Boutet_, Les Etats Unis, etc.--1865-66.
Pero donde la fuerza de estos hechos se palpa es en la produccion general del país. A la atencion del actual ministro de los Estados-Unidos en Madrid (general Sickles) debo un _Report_ de carácter semi-oficial, sobre las consecuencias de las medidas emancipadoras de 1863 y 1865.
Hé aquí los datos que arroja este _Report_:
«_Algodon._ En 1869 la cosecha del algodon fué de 2.500.000 balas de 400 libras cada una.
En 1869, el mismo territorio produjo 3.200.000 balas.
En 1871, lo recolectado hasta 1.º de Junio (esto es, durante nueve meses del actual _año algodonero_) fué ya más de 3.800.000 balas; de modo que en 1.º de Setiembre podrian llegar estas á 4 millones.
El término medio de 1850 á 1860 en tiempos de la esclavitud, fué de _tres_ millones.
_Tabaco._ En 1866, el primer año despues de la paz y el primero industrial despues de la emancipacion, se produjeron 307.934.000 libras de tabaco.
El término medio de 1850 á 60 fué de 261.000.000 de libras.
_Maiz._ En 1867, la produccion fué de 400 millones de _buskels_ de 50 libras cada uno.
El término medio de 1850 á 60 fué de 300 millones de buskels: y la mejor cosecha del tiempo de la esclavitud no pasó de 435 millones.
_Arroz._ En la Luisiana, uno de los primeros Estados arroceros, el año que más se produjo fué el de 1869-70, con el trabajo libre.
_Caña de azúcar._ El área del territorio de los Estados-Unidos donde la caña se cultiva, está sujeto á los desbordamientos del Missisipí y del rio Rojo. Esta region necesita ser protegida contra las inundaciones por _levees_ ó diques, los cuales fueron tan maltratados durante la guerra, que el cultivo del azúcar vino á ser comparativamente impracticable, despues de la emancipacion. El peligro de la pérdida fué tan grande, que los plantadores del área expuesta á las inundaciones, solo cultivaron la caña en el sitio más seguro. Además es preciso advertir que muchas de las fábricas de azúcar que pertenecian á las plantaciones, fueron destrozadas en el curso de la guerra, y que los menguados recursos de los plantadores impidieron frecuentemente su restablecimiento, y dejaron el sitio á otras cosechas de ménos gastos.
Sobre esto hay que constar que mucha de la caña recientemente producida, se ha usado para trasplantar y renovar campos abandonados ó devastados durante el conflicto. Así es imposible hacer una comparacion entre los resultados del trabajo libre y el trabajo esclavo en el particular de la caña de azúcar.
Sin embargo, aparece que en proporcion del área plantada y el número de trabajadores empleados, y haciendo la parte debida á las consideraciones antes apuntadas, el producto de la caña de azúcar con el trabajo libre no ha sido ménos lisonjero que el cultivo del algodon y del tabaco»[41].
[41] Memorandum in relation to the abolition of Slavery in the United States.
Fué pasado al Ministerio de Estado de España en 1871.
Más concretamente sobre la produccion del azúcar, da noticias un corresponsal que el _New-York Herald_ ha enviado recientemente á los Estados del Sur de la República norte-americana. «Durante el período de esclavitud, la produccion anual del azúcar fué de 200.000 á 300.000 hogsheads. Esta cifra bajó despues de la guerra casi á 30.000; pero el monto ha ido subiendo gradualmente, y este año (1872) ha pasado de 100.000 hgds»[42].
[42] New-York Herald, 14 Diciembre 1872.
Ya en este terreno de las cifras, seria indiscreto prescindir de las que consignan dos publicaciones de verdadera importancia.
El _Annuaire Enciclopedique de 1866-67_, en su artículo _Estados-Unidos_, dice:
«El departamento de agricultura de Washington anuncia oficialmente que jamás ha tenido que registrar una perspectiva tan generalmente favorable de cosechas de toda especie. Hay, sobre los productos del año anterior (1866), un aumento evaluado en cerca de 500 millones de dollars. La cosecha del trigo ha sido la más considerable que jamás se ha logrado en los Estados-Unidos. Ha alcanzado la cantidad de 225 millones _boisseaux_, mientras que el año último estos no habian pasado de 180 millones. En una larga série de años, el término medio de la produccion fué de 5 _boisseaux_ por 5 1/2 habitantes; en 1867 es de 6.
»La cosecha de algodon que en 1862 habia descendido á 72.500 balas, en vez de 2.580.000, cifra la más elevada del período anterior, pasaba de 2.500.000 en 1867-68: un aumento de 750.000 (más de un tercio) respecto de 1866, en cuyo año la produccion total habia sido más de 1.750.000 balas, repartidas de este modo: Texas, 300.000; Missisipí, 270.000; Alabama, 220.000; Georgia, 205.000; Arkansas, 182.000; Tennesse, 148.000; Luisiana, 109.000; Carolina del Sur, 102.000; Carolina del Norte, 91.000; Florida, 36.000, y el resto 87.000.
La industria no ha quedado atrás, etc., etc.»
Por otra parte, en el _Report_ presentado por mister B. F. Nourse, como comisionado de los Estados-Unidos en la última Exposicion de París, aparecen estos datos relativos al algodon:
_Trabajo esclavo._
1858-59 4.019.000 balas. 1859-60 4.861.000 1860-61 3.850.000
_Trabajo libre._
1866 1.900.000 balas. 1867 2.340.000 1868 2.380.000
Ultimamente, si de estas noticias generales quiere venirse á pormenores, la observacion de M. Sommers ofrece abundantes datos.
Se trata de Virginia.
«Las cosechas de tabaco en los cuatro años anteriores y los cuatro siguientes á la guerra, fueron estas:
1856-57 52.909 Hhds. 1857-58 72.720 1858-59 68.593 1859-60 76.950 1866-67 43.717 1867-68 47.211 1868-69 47.400 1869-70 33.721
El término medio del valor de cada _hhd._ era 150 dollars. La última cosecha fué excepcionalmente corta; pero su deficiencia será compensada, así en lo relativo á la cantidad como á la calidad, por la cosecha próxima, dado lo favorable que este año (1870) ha sido al algodon. El _Tobacco Exchanges_ ha calculado que la cosecha de este año podrá dar al mercado de 50.000 á 60.000 _hhds._ de Virginia superior. En Virginia hay dedicados al cultivo de la planta algodonera 120.000 acres.
La cosecha del algodon habia sido antes de la guerra de 10 á 12.000 balas de 400 libras cada una, si bien por el puerto de Norfolk habia entrado mucha mayor cantidad procedente de otros Estados. En donde el abandono del cultivo y la baja de la produccion se ha notado más ha sido en la produccion del trigo. En 1860 Virginia producia 13.130.977 _buskels_; en 1868 la cosecha subia solo á 6.914.000.»
Hablando de la Luisiana, dice el mismo escritor:
«El rápido restablecimiento de los negocios en Nueva Orleans no se muestra en ningun otro ramo mejor que en el algodon; si bien para comprender debidamente este hecho conviene reparar que Nueva Orleans figura en el extremo Sur de la faja algodonera (_Cotton Belt_), y que es muy escaso el algodon que se produce en un espacio de 100 millas alrededor de la ciudad. En virtud de su ventajosa situacion geográfica (sobre el Missisipí y sus tributarios, que recorren las más ricas comarcas, y penetran por el E. y el O. en las tierras cultivadas hasta los límites septentrionales de la region algodonera; y al propio tiempo cerca de la desembocadura del gran rio, como para dar salida al Golfo y al Atlántico), Nueva Orleans, enfrente de la interseccion de las líneas de ferro-carriles que la unen á otras plazas y ponen á disposicion de ésta la magnífica vía fluvial norte-americana, ha llegado á ser el mercado de cerca de un tercio de todo el algodon que se produce en los Estados-Unidos. La exportacion de este producto llegó en 1860-61 á la enorme suma de 1.915.852 balas, cifra algo excepcional, pero que demuestra donde hay seguridad de hallar la salida de una gran cosecha. Tan pronto como terminó la guerra, aparece la preeminencia de Nueva Orleans. La exportacion en 1865-66 fué de 768.545 balas, y el año último (1869-70) subió á 1.185.050, de cuya suma, medio millon se envió á Liverpool, un cuarto de millon fué al Havre, 115.000 balas á New-York, 53.000 á Boston, 70.000 á Bremen, y algunas pequeñas partidas á Veracruz y á varios centros manufactureros próximos á San Petersburgo. Este año (1870), ya á la mitad de la estacion, se han desembarcado 850.000 balas.
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Mientras Nueva Orleans así vuelve á ocupar su antiguo puesto por lo que hace al algodon, es chocante que en el azúcar, el primer producto de Luisiana, el restablecimiento sea flojo y lentísimo. La exportacion de azúcar y mieles de Nueva Orleans no puede dar un criterio de general progreso como en el caso del algodon, porque el azúcar de Luisiana es consumido principalmente no solo en el propio país, si que en las comarcas del Oeste, con las cuales Nueva Orleans tiene relaciones marítimas tan naturales como indisputables.
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En 1866-67 se exportaron de Nueva Orleans 2.529 _hhds._ y 2.199 _barrels_ de azúcar con 21.893 b. de miel. En 1869-70 se exportaron 1.805 _hhds._ y 4.094 b. azúcar con 42.212 b. miel. Segun un informe publicado con anuencia del comercio, la produccion azucarera en 1861-62, por el método antiguo (_old process of open Kettles_) fué de 389.264 _hhds._--y segun el procedimiento nuevo (_of refining and clarifying_) de 7.146.--Total, 528.321.500 lbs. En 1868-70, la produccion del azúcar bajo el primer concepto fué de 73.471 _hhds._ y bajo el segundo, de 13.619.--Total, 99.452.946 lbs.
De modo que mientras la produccion algodonera en los Estados del Sur ha casi alcanzado en cinco años el nivel que tenia antes de la guerra, la produccion del azúcar apenas es de un quinto de lo que era en 1861-62 y lo que habia sido, con algunas fluctuaciones, muchos años antes. El contraste es tan notable y de ningun modo atribuible á dificultad alguna del trabajo libre que implica algunos especiales obstáculos que afectan á este ramo de la produccion de Luisiana y exigen investigacion muy esmerada y detenida[43].
[43] Recuérdese lo que hace poco he dicho de las inundaciones del Missisipí.
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El mercado de tabaco de Nueva Orleans, aunque con más aparente razon, recobra con lentitud la importancia que tenia antes de la guerra. Las entradas de tabaco en este puerto en 1859-60 fueron 80.955 _hhds._ En 1867-68 (despues de haber desaparecido casi totalmente durante la guerra) subian solo á 15.304: en 1868-69 aumentaron hasta 28.026: y otra vez disminuyeron en 1869-70 hasta quedar en 19.093. Las entradas y exportaciones de tabaco en Nueva Orleans quedan por bajo de las ordinarias en los últimos cincuenta años--excepcion hecha de los cinco de la guerra. La razon principal está en que los comerciantes de Nueva-York, llevando sus capitales á los cosecheros del Oeste cuando Nueva Orleans estaba bloqueada, consiguieron afirmar allí su influencia, que hoy mantienen con tenacidad, y Louisville, aprovechando el mismo estado de cosas, se convirtió en uno de los mayores mercados de tabaco de los Estados-Unidos...[44]
[44] Sommers.--The Southern, etc. Chap. IV y XVIII.
En un sentido análogo se expresa Mr. Harrison Reed, Gobernador de Florida, consultado sobre los efectos de la abolicion en este Estado, por el Cónsul de España en Nueva Orleans, D. Cárlos Pie.
Escribe en 29 de Marzo de 1871 y dice: «Antes y despues de la abolicion, la teoría del Sur era que los negros no trabajarian sino por la fuerza, y que el algodon, el gran producto del Sur, no podia ser obra del trabajo libre. La falsedad de este argumento ha sido demostrada por la cosecha de 1870, la cual iguala al término medio de los últimos cuatro años antes de que la guerra destruyese el trabajo servil.
Tambien se sostenia que en libertad y sin el cuidado de sus amos, los esclavos se tornarian en vagos y disolutos, expuestos al hambre y la muerte; de modo que pronto la raza seria exterminada. Y se aseguraba que la reduccion producida por esta desmoralizacion seria en 1870 igual á la mitad de la poblacion de 1860. ¿Cuáles han sido los hechos?
Aunque algunos miles de negros han perecido durante la guerra y otros han muerto por falta de socorros y frecuentemente víctimas de la venganza de sus despechados y rabiosos amos que aún poseian el suelo, sin embargo, el censo que acaba ahora de hacerse establece que la poblacion de los Estados algodoneros ha aumentado desde 1860 en 8 3/4 por 100.
En el Estado de Florida, el aumento de poblacion y de riqueza durante los tres últimos años de gobierno republicano no tiene análogo en su anterior historia. El aumento de poblacion ha sido, por lo ménos, de 50 por 100, y en recursos industriales más de 200 por 100.
El inevitable efecto de la esclavitud es concentrar la riqueza en manos de unos pocos, mientras el efecto de la libertad es completamente el opuesto--difundir la riqueza entre las masas. La esclavitud rebaja el trabajo á la categoría de una mera regla. Mientras la libertad lo ennoblece y hace de él un conveniente asociado de la cultura moral intelectual..., etc.»[45]
[45] Anti Slavery Reporter.--Vol. 17, 1871.
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Hora es ya de resumir, despues de haber dejado hablar á autoridades competentes, por lo conocedoras de la cuestion, por el estudio especialísimo que de ella han hecho, así como por su desinterés ó imparcialidad--generalmente hablando.
Visto está que la abolicion encontró el terreno fatalmente preparado, no solo por las pasiones políticas, si que por los estragos de una de las más colosales guerras de la Edad moderna.
Visto está que en su desarrollo tropezó constantemente con las dificultades extraordinarias que le suscitaba y oponia la cuestion política de la reconstruccion del Sur.
Visto está que decretada la abolicion en 1865, en todos los Estados, aún no ha trascurrido el segundo período de espera y reparacion que exigen todas las reformas, para que sus efectos puedan ser debidamente apreciados en la época de calma y de equilibrio que nunca amanece hasta el año décimo.
Y, sin embargo, sólo son hechos ciertos, positivos, incontestables:
Que la produccion del algodon, en cifra, cuando ménos, es ya igual á la de los buenos años de la esclavitud.
Que el tabaco se repone rápidamente y que si las cifras relativas al azúcar no son al parecer tan consoladoras, débese á circunstancias excepcionales,--prescindiendo de que son muchos los que aseguran que hoy se produce más, habiendo en cuenta que los terrenos ahora dedicados á la caña son ménos que los dedicados á la misma hace seis años.
Que la masa de obreros es menor que en 1860, los capitales menores y menor la extension de las fincas dedicadas á la produccion de la caña y del tabaco en particular.
Que la bondad del género, sobre todo del algodon, ha aumentado, distinguiéndose particularmente el producido por los pequeños cultivadores.
Que la propiedad se ha dividido difundiéndose la riqueza por todas las clases y creando por donde quiera sólidos intereses.
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Esto así, ¿con qué derecho se habla del fracaso de la abolicion en los Estados-Unidos?