La emancipacion de los esclavos en los Estados Unidos

Part 3

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Es sabido que así como en los Artículos de la Confederacion de 1778 (la primer Constitucion de los Estados-Unidos) se concedia á los negros libres los mismos derechos y privilegios que á los blancos, en la Constitucion de 1789 se huyó de consignar la palabra _esclavo_, diciéndose que para el efecto de la fijacion de los impuestos y de la representacion en el Congreso, se contasen «las tres quintas partes de las _otras personas_ con el total de las personas libres:» entendiéndose que en la fórmula de _las otras personas_ se comprendia á los negros esclavos.

Por otro lado, una convencion de demócratas de Georgia decia en 1775: «Sépase que execramos la esclavitud tal cual existe en nuestro país. Por más de que para escusarla se alegue la falta de brazos ú otros argumentos especiosos, siempre es una costumbre contra-natura, fundada sobre la injusticia y la crueldad, peligrosa en sumo grado para nuestras vidas y nuestras libertades, que pone á una porcion de nuestros semejantes por bajo del hombre y corrompe la moral y la virtud de los demás.»

El Sínodo presbiteriano de la Carolina del Sur escribia años despues: «Estamos atados á un cadáver en putrefaccion. Llevamos una piedra al cuello, que nos sumerge en el océano del vicio. Nuestros hijos están corrompidos por el contacto del negro desde sus primeros pasos, y todas nuestras relaciones con los esclavos nos causan un verdadero deterioro intelectual y moral.»

Faulkner, uno de los primeros estadistas de la Virginia, decia en 1832: «La esclavitud es un mal; nadie lo niega. Es una institucion que pesa gravemente sobre los más preciosos intereses de la nacion. Escluye el trabajo libre de los blancos, extermina al obrero, al artesano, al fabricante: trasforma en indolencia la energía de un país; cambia su fuerza en debilidad, y su poder en incapacidad notoria. Siendo la esclavitud tan funesta, ¿no tenemos el derecho de pedir su destruccion? ¿La sociedad entera debe sufrir que el fomentador de esclavos lleve la carne humana al mercado? ¿Qué significan las pretensiones pecuniarias comparadas con los grandes intereses del bien público? ¿Es preciso que el país languidezca y muera á fin de que prosperen los mercaderes de negros? ¿Se han de someter todos los intereses á uno solo? ¿Las clases medias no tienen tambien sus derechos, sus derechos incompatibles con la existencia de la esclavitud?»

Clay, uno de los más ardientes promotores de la colonizacion de Liberia y el principal autor del compromiso del Missouri, usaba frases no ménos severas para conseguir de la legislatura de Kentucky que en 1848 aboliese la servidumbre. Bastantes años antes Madison afirmaba que «la idea de que un hombre podia tener derecho de propiedad sobre otro, era universalmente tenida en su tiempo por monstruosa.» Y Jefferson, el gran Jefferson, declaraba hace ya un siglo, con no ménos energía que Franklin y que despues lo ha hecho Channing, que «la abolicion de la servidumbre doméstica era el gran fin de todos los deseos de las colonias, que desgraciadamente habian sido dotadas con aquella infamia en la época de su minoría.» Y más tarde añadia (en 1826): «La hora de la emancipacion avanza: y llegará, traida, ya por nuestra resolucion espontánea, ya por procedimientos tan sangrientos como los de Santo Domingo, y que escitará y dirigirá nuestro actual enemigo si logra establecer puestos permanentes en el país, ofreciendo un asilo y armas á los oprimidos. Esta es una página de nuestra historia, que no está aún hojeada»[20].

[20] _Sargent._--Les Etats Confederés et l'esclavage.--Chap. I.

_Helper._--The Impending Crisis, etc., etc.

¡Quién habia de decir que en los mismos paises en que esto se escribia y se hablaba públicamente, habia de ser ahorcado John Brown, perseguido furiosamente el libro de Helper y promulgadas leyes como aquella de la Carolina del Sur, que establecia que «todo esclavo ú hombre de color que enseñase á leer ó escribir á uno de sus iguales, seria castigado con 50 foetazos, si era siervo, y con una multa de 50 pesos si era libre!»

¡Quién habia de sospechar que la misma patria de Jefferson, de los demócratas del dia de la Independencia, fuera la tierra en que Calhoun escribiera, entre los aplausos de sus compatriotas, párrafos como este: «El peligro de una guerra servil está lejano. Lo que más tememos es la accion de los abolicionistas sobre la conciencia de los mismos propietarios de esclavos. Tememos la introduccion de sus heregías en nuestras escuelas, en nuestras cátedras, en nuestros círculos domésticos. Alarmando el espíritu de los débiles y difundiendo un sentimiento de malestar entre nosotros, los abolicionistas podrán realizarlo todo.»

¡Quién hubiera podido creer que aquellos Estados que dieron la voz de alarma contra la servidumbre de los negros, prohibiendo, como Virginia en el segundo cuarto del siglo pasado, la _trata_ africana, fueran los que en 1859, en el paroxismo del despecho y en la ceguedad de la avaricia, prohibiesen la permanencia en su territorio á todo negro libre, y aun le amenazasen, como hicieron las legislaturas de Arkansas, Missouri, Luisiana y Missisipí, con reducirlos á nueva servidumbre!

Pues, á pesar de esto, el cambio se hizo; y esos mismos Estados del Sur, antes celosos de la dignidad y de la libertad humanas, fueron los más ardientes defensores del esclavismo. Cómo llegó á verificarse esta trasformacion, es materia casi para un libro. Frecuentemente se atribuye este fenómeno á la complicacion, efectiva sin duda alguna, de la cuestion de la esclavitud con la de la independencia de los Estados, de que fueron siempre celosísimos los sudistas. Pero al decir esto, confúndese generalmente el efecto con la causa.

El cultivo del algodon y la cria y fomento de esclavos constituyeron en el espacio de treinta años los más fuertes intereses del Sur: y como quiera que estos hubieran sido lastimados por el progreso de las ideas democráticas y el imperio del poder central, de aquí la pasion con que, á partir de 1830, los sudistas abogan por la causa de los Estados, que ahora representaba un sentido perfectamente opuesto al de los wighs y los demócratas de 1776 y 1789.

Pero, como tambien he dicho al principio de este capítulo, la historia de la abolicion en los Estados-Unidos ofrece otra particularidad; y es la de que la obra emancipadora, con toda su violencia y todo su rigor, haya sido el resultado, antes que de la iniciativa de los abolicionistas, de la ceguedad y la intemperancia del esclavismo.

Todo el esfuerzo de los primeros se habia enderezado á circunscribir el imperio de la servidumbre y á dejar al tiempo y al progreso de las ideas la empresa de estinguir la esclavitud en cada uno de los Estados particulares.

En este sentido, el Congreso continental de 1776 prohibió la importacion de esclavos en la América del Norte. Ocho años despues, en 1784, fué propuesto y obtuvo mayoría de votos individuales, aunque no los votos de Estados necesarios para su aprobacion, un _bill_ en cuya virtud debia quedar en 1800 abolida la servidumbre en todos los territorios inhabitados, cedidos por los Estados particulares para constituir el _dominio público_ afecto al pago de la deuda nacional. En 1784 el Congreso decretó que no pudiese ser instituida la esclavitud en los territorios del N. O., más allá del Ohio. Cerca de diez y seis años despues, en 1820, los abolicionistas se opusieron al aumento de los Estados de esclavos por la admision del Missouri en la Confederacion, y si bien al fin transigieron mediante la admision del Maine (Estado libre), estableciendo que en lo sucesivo la servidumbre no pudiera llevarse más allá del grado 36, latitud Norte. Por último, en 1833 se fundó la _Sociedad Anti-esclavista Americana_, sociedad que sin ser la primera establecida en la República (donde ya habian aparecido la de Pensilvania, de que fué presidente Franklin en 1775; la de Nueva-York, que presidió Jay en 1785; la del Ohio, que fundó Lundy en 1815, y la de Boston de 1832, que abogaba por la abolicion inmediata), no obstante fué la que más sensacion produjo en el país y la que mayor extension y más viveza dió á su propaganda, sosteniendo que el poder central no tenia facultad para abolir la servidumbre en los Estados esclavistas, pero que las Legislaturas locales debian hacerlo en honor de la justicia y la moral, así como en obsequio de su propia y más vulgar conveniencia[21].

[21] En 1826 se verificó en Baltimore una reunion de delegados de las sociedades abolicionistas de los Estados-Unidos, y resultó que estas eran 81. Al año siguiente su número subia á 180, de las cuales nada ménos que 106 existian en Estados que poseian esclavos.

El primer número del _Liberator_ salió en Enero de 1831. En 1821 salió el _Genius of universat Emancipation de Lundy_.

En Agosto de este mismo año tuvo efecto una insurreccion de esclavos en Virginia, y desde entonces se comenzó en el Sur á perseguir las _Sociedades Abolicionistas_.

On emancipation in the United States by _John Jay_. Report. 1867.

A esta actitud correspondió el esclavismo norte-americano con incesantes agresiones. Por su influencia, el Congreso de 1787 derogó la disposicion prohibitiva de la _trata_, declarando que esta seria permitida hasta 1808; acuerdo que aprovechó la Carolina del Sur para importar sobre 20.000 africanos en los cinco últimos años. En aquella misma fecha, los Estados del Sur se negaron á ceder, con destino al _dominio público_, el territorio que poseian por bajo del Ohio, y sobre el que se constituyeron en época posterior, cuatro Estados esclavistas. Del propio modo pretendieron en 1820 que se admitiese como Estado al Missouri, reconociendo la esclavitud que en él existia; y á pesar del llamado _Compromiso del Missouri_, que dió á los esclavistas el Arkansas y la Florida, á los doce años exigieron y lograron que fueran tambien admitidos como Estados de esclavos los territorios de Kansas y Nebraska, situados fuera de la latitud 36°30, Norte. En este camino, á poco comenzaron sus gestiones para que no tan solo los Estados libres devolviesen á los poseedores de esclavos los negros que huyendo se hubiesen refugiado en aquellos paises, sino para que los poderes centrales declararan que la esclavitud era una institucion consagrada, en ciertas condiciones, por la Constitucion, y por tanto, que el derecho de un propietario sudista debia ser respetado donde quiera que este se hallase. Y tal monstruosidad es conseguida mediante la sentencia del Tribunal Supremo en el negocio de Dred Scott, como es lograda la ley contra los esclavos fugitivos. A poco, los trabajos del esclavismo se dedican á lanzar á la República en la vía de los conflictos internacionales para adquirir territorios de esclavos que aumenten el poderío de los Estados del Sur, y en este concepto fomentan, en 1854 y 58, las expediciones filibusteras contra Nicaragua y Cuba, y acogen con entusiasmo los acuerdos del célebre Congreso de Ostende para la adquisicion violenta ó de grado de la grande Antilla. Por último, ya la víspera de la ruptura con los Estados del Norte se deciden por el restablecimiento de la _trata_, y con este fin se reunen la convencion comercial de Savannah en 1856 y la Asamblea de Vicksburg en 1859, mientras Mr. Buchanam (presidente de la República, pero presidente sudista), protesta contra el derecho de visita, ejercido por los cruceros ingleses sobre los buques americanos. De aquí al _bill_ de 1861, votado por el primer Congreso rebelde, y en el cual el crímen del tráfico negrero se reducia á la categoría de un delito penable solo por la confiscacion del género, no habia más que un paso[22].

[22] _Bigelow._--Les Etats Unis.

_Abbot._--History of the Civil War.

_Appleton._--Annual Cyclopedia.--1861-62-63.

Tal osadía y tales trasgresiones, así de la ley moral como de los pactos celebrados entre esclavistas y abolicionistas en el período de cincuenta años, debian producir por oposicion el desarrollo de las opiniones más avanzadas en el sentido de la emancipacion del negro.

Las ideas radicales del _Liberator_, fundado por William Lloyd Garrison en Boston, hácia 1831, tomaron cuerpo, entrando por mucho en la constitucion primero de la _Sociedad Abolicionista_ de Boston (1833), despues, en 1840, de la _Sociedad Anti-esclavista Americana y Extranjera_; más tarde, en 1848, del partido liberal americano; en seguida del partido del _suelo libre_; luego, en 1856, del partido republicano y últimamente del partido abolicionista que sostuvo con todo calor y hasta el último trance la guerra de los cinco años.

De todo esto resulta:

Que la esclavitud era el fundamento de _todo_ el órden moral, político y económico de los Estados del Sur.

Que la servidumbre tenia en aquellos paises tales condiciones de solidez, que lejos de temer los esclavistas las agresiones del abolicionismo, se creian con fuerzas bastantes para extender el imperio de sus repugnantes ideas y sus bastardos intereses sobre el mismo Norte.

Que desde 1830, lejos de haberse tomado en aquellos Estados medida alguna para preparar la emancipacion del negro, se habian dictado muchas, haciendo cada vez más dura la situacion del esclavo.

Y que la existencia de la esclavitud estaba íntimamente enlazada con la de la autonomía é independencia de los Estados particulares.

III.

La abolicion.

Inútil parece decir que la abolicion de la esclavitud en los Estados-Unidos fué un resultado de la guerra civil, pero se hace preciso insistir en esto, dándole todo el posible desarrollo, supuesta la aficion que muchas gentes demuestran á sostener que la abolicion fué solo un accidente de la guerra de los cinco años, un medio de que el Norte se valió para aumentar las filas de sus partidarios y debilitar el poder de sus enemigos; un castigo, en fin, impuesto por el vencedor al caido y que por tanto se aparta de las condiciones que deben acompañar á toda medida política en los pueblos ordenados y pacíficos.

Indudablemente los que de esta última manera entienden la abolicion llevada á efecto en los Estados-Unidos, no carecen en absoluto de razon. Es verdad que todo lo que dicen sucedió en la República americana. Su error está en desconocer ó en callar que sucedió _algo más_; y este _algo_ es de tal importancia, que hace variar grandemente el carácter de la obra emancipadora.

Ante todo precisa recordar el diverso sentido que la guerra de separacion tuvo desde el primer dia para los Estados rebeldes y para los Estados del Norte. La razon verdadera del separatismo, y por tanto la razon públicamente confesada de la lucha, fué siempre, para el Sur, la conservacion de la esclavitud. Es cierto que los defensores más ó ménos francos que en el mismo Norte tuvieron los sudistas, es cierto que los famosos _copper heads_ alegaron en pro de la causa de estos el principio de la autonomía de los Estados, pretende la Union, pero sí por todos el desmembramiento diciendo, no que se aceptase que una vez más se reconociera, bien con relacion á la esclavitud, bien á otras gravísimas cuestiones, el poder anterior ó inviolable de las Legislaturas locales. Pero este sentido que inspiraba á los demócratas del Norte en los mismos años de la lucha y que antes habia sido aceptado (en 1860) por la misma Convencion nacional republicana reunida en Chicago el 16 de Mayo, no fué el que determinó la actitud de los seis Estados (Missisipí, Florida, Alabama, Georgia, Luisiana y Tejas) que antes de Febrero de 1861 se declararon de acuerdo con la Carolina del Sur para separarse de la gran República americana.

Para convencerse de ello solo es preciso pasar la vista por las declaraciones y las proposiciones de los sudistas durante la administracion Buchanam, así como sobre la Constitucion votada en Mayo de 1861, por los confederados y que las sirvió de bandera durante los cinco años de guerra civil.

La Convencion de la Carolina del Sur de 1860, exponiendo los motivos que aconsejaban la ruptura del vínculo federal, claramente se referia á la esclavitud al acusar á catorce Estados del Norte de no perseguir á los esclavos fugitivos, y de haber «elevado á la dignidad de Presidente de los Estados-Unidos á un hombre (Lincoln) cuyas aspiraciones y cuyos deseos eran hostiles á la servidumbre.»--Mr. Buchanam, al proponer al Congreso, en su Mensaje de Diciembre de 1860, medios de contener el movimiento separatista, se referia exclusivamente á la esclavitud en los territorios y en los Estados libres. Por otra parte, la Constitucion confederada, idéntica en un todo á la del Norte, se diferenciaba de esta en dos puntos. El primero, tocado ligeramente, establecia que no se pudiesen «conceder primas ni derechos sobre la importacion para proteger ó animar un ramo cualquiera de la industria.» El otro, tratado prolijamente, se referia á la esclavitud, llevándola con toda franqueza á los territorios y garantizando su existencia en todos los Estados. Así Alejandro Stephens, el primer vicepresidente de la Confederacion del Sur, podia decir, explicando la flamante Constitucion: «La nueva Constitucion ha sofocado para siempre los fermentos de discordia inherentes á nuestras instituciones. La esclavitud africana, tal cual existe actualmente entre nosotros, el _status_ particular del negro en nuestra forma de civilizacion; esta fué la causa inmediata de la última ruptura y de la presente revolucion. Jefferson, en su sabiduría, habia previsto que esta era la piedra en que tropezaria la vieja Union. Habia la conviccion (y los jefes políticos del tiempo de la formacion de la Constitucion antigua participaban de ella) de que la reduccion del africano á esclavitud era una violacion flagrante de las leyes naturales: que este acto era una falta, en principio, y bajo los puntos de vista social, moral y político... Nuestro actual Gobierno, nuestro nuevo Gobierno tiene por base ideas diametralmente opuestas; sus fundamentos están establecidos, su piedra angular reposa sobre la gran verdad de que el negro no es igual al blanco, y que la esclavitud, la sujecion á una raza superior, es la condicion moral y natural del negro. Nuestro Gobierno es el primero en la historia del mundo que ha tomado este hecho física, filosófica y moralmente verdadero.»

De la parte del Norte, es preciso reconocer que la idea que agrupaba más defensores, la que determinó el ataque á los Estados rebeldes, la que hizo titubear á los _Border States_ que al fin cayeron, en su mayoría, del lado del Sur, fué la conservacion de la Union nacional, la del respeto al pacto federativo. A esta idea respondieron la convencion democrática de Charleston, la convencion del partido unionista constitucional de Baltimore, la misma convencion republicana de Chicago, y, en fin, la casi totalidad de los _meetings_ verificados en 1860, con motivo de las elecciones de Presidente de la República. A esta misma idea respondió la proposicion de Mr. Clark, aprobada por el Senado en el mismo año 60, para que se declarase «que todas las fuerzas de la Administracion, toda la energía de los buenos ciudadanos debian dirigirse hacia el mantenimiento de la Union y de la Constitucion tales como á la sazon existian.» A la misma idea obedecieron las proposiciones hechas por la convencion que se reunió en Washington el 4 de Febrero de 1861 para arreglar las diferencias del Norte y del Sur, y en la cual brillaron los sudistas por su ausencia. Del mismo propósito fué eco fiel la enmienda constitucional votada por el Congreso (para que corriese los trámites de ley, por más de que el éxito no correspondiera al deseo) y que á la letra decia: «Ninguna enmienda se introducirá en la Constitucion que de al Congreso autoridad ó poder para ocuparse de la esclavitud ó para abolirla en los Estados cuyas Constituciones locales admiten aquella institucion, comprendiendo en esta á los individuos obligados al servicio ó al trabajo por las leyes de dichos Estados.» Por último, á estos principios se ajustó el discurso pronunciado por Lincoln en 4 de Marzo, al tomar posesion de su cargo. «Lejos de mí--dijo--la idea de entrometerme directa ni indirectamente en la cuestion de la esclavitud, en aquellos Estados donde esta institucion se halle en vigor. Creo no tener derecho para ello: y no tengo intencion de obrar de este modo..... En lo que concierne á la Constitucion y á las leyes, pienso que la Union no está disuelta; y en el límite de mis poderes, velaré como la Constitucion me manda expresamente por que las leyes de la Union sean fielmente ejecutadas en todos los Estados.»

Ahora, que aparte de estas ideas existiesen otras, influyendo poderosamente en el espíritu público de la República, punto es que no admite controversia de género alguno. El abolicionismo no determinó la guerra de los cinco años, pero indudablemente la sostuvo; y en él se empapó el espíritu de las tropas federales, y él fué el que mató las embozadas simpatías que en el seno del Norte tenian los sudistas. Así, los abolicionistas que en 1860 no constituian más que una vasta agrupacion de hombres que aspiraban vagamente á borrar de la República la mancha de la servidumbre, en 1863 eran ya un poderosísimo partido político, distinto del republicano y del demócrata.

Dados estos antecedentes, se comprende muy bien, no ya la complicacion que para una política abolicionista debia entrañar la guerra de separacion sostenida por el Norte solo á nombre de la integridad nacional, sí que el carácter de las medidas de Lincoln, á quien la ignorancia ha calificado de abolicionista gradual, sirviéndose torpemente de su ejemplo para combatir las exageradas pretensiones (así se dice) de los que en este, como en otros problemas, somos francamente radicales.

Las primeras medidas que sobre la esclavitud se tomaron fueron de un carácter puramente militar. El general Fremont, en Agosto de 1861, y el general Hunter, en Mayo del 62, decretaron al frente de sus tropas la emancipacion de los esclavos, del Missouri el primero, y el segundo de Georgia y la Florida; siendo inmediatamente revocados ambos decretos por el Gobierno central.

Algo antes, el general Butler, famosísimo en toda la guerra de separacion, habia declarada á los esclavos contrabando de guerra, viniendo por este camino á la libertad de los negros que sus tropas hacian prisioneros. Pero ninguna disposicion de carácter general se publicó hasta 1862.

Antes Lincoln, comprometido en la lucha, habia pedido á los Estados 75.000 hombres por tres años (15 de Abril de 1861), y proclamado el bloqueo de los puertos del Sur (19 de Abril), y llamado á las armas por tres años á 42.000 voluntarios (3 de Mayo), y escitado al Congreso, despues de la rota de Bull-Run, á votar el armamento de 500.000 hombres (4 de Julio), y prohibido toda relacion con los Estados rebeldes (16 de Agosto) y, en fin, apurado todos los medios militares para vencer la insurreccion. Desgraciadamente esta tomaba más vuelo cada dia.

La mala fé de la administracion Buchanam habia permitido que casi todo el armamento federal estuviese en los almacenes del Sur, y los buques de guerra de la República confinados en Asia y en Europa, de modo que no pudiesen acudir en defensa de la Union en el momento del conflicto. La mayor parte de la oficialidad del ejército federal era sudista, y obtuvo su licencia así que se rompió el fuego contra el fuerte Sumter. Los _Border States_ comenzaron á ingresar en las filas de los separatistas. La prision de Mason y Slidell, á bordo del _Trent_, dió orígen á un sério conflicto con Inglaterra, y mientras en Europa (escepcion hecha de España) la causa del Sur era acogida con simpatías, los descalabros de Bull-Run, de Happer's Ferry y de Dug Spring, despues de obligar al Congreso á reunirse en _Sesion especial_ por espacio de un mes desde el 4 de Julio, y de reanudar sus tareas ordinarias antes de la fecha acostumbrada, hicieron pensar á Lincoln en los recursos extremos.