La emancipacion de los esclavos en los Estados Unidos
Part 2
A esto habria que agregar, para tener una ligerísima idea de la produccion agrícola de los Estados, el trigo cultivado con preferencia en el Illinois, el Wisconsin y los Estados del N. O. y la explotacion del ganado, en que rivalizaban los valles del Far-West con las magníficas praderas del Missisipí y de Arkansas.
De todos estos productos, la casi totalidad del maíz y del ganado se consumian en el país: las cuatro quintas partes del algodon se exportaban principalmente para Inglaterra, y la exportacion del tabaco no bajaba de 16 millones de pesos anuales[11].
[11] Mr. Bigelow, de quien tomo una buena parte de estos datos, dice que los 2/5 del tabaco que se consume en Europa procede de los Estados-Unidos. En cambio en estos entran cigarros de Cuba por 3.000.000 de pesos.
Livre VIII. Ressources agricoles.
La explotacion agrícola se hacia por los sudistas en grande escala, y mediante la gran propiedad y el cultivo extensivo. Así es, que el tipo de 200 acres[12] que por término medio venian á tener las haciendas en la República americana, quedaba generalmente muy por bajo de la realidad en las Carolinas, Georgia, Virginia y la Luisiana. Además, mientras en los Estados del Centro y en los del Norte, por ejemplo, las tierras cultivadas representaban respectivamente el 35 y el 26 por 100 del total del territorio, en los Estados del Sur apenas pasaban del 16, y en los del S. O. del 10. En tanto, la proporcion de las tierras cultivadas con la superficie total de la República era de 14'72 por 100 en los Estados libres; el 10'09 en los de esclavos, y en general en todos los Estados el 7'71, cifras verdaderamente notables si se considera que el territorio de los Estados esclavistas representaba casi igual, en superficie, al de los Estados libres. Por último, mientras el precio del acre era en el Centro de 28 dollars, en el Norte de 20, y en el N. E. de 11, en el Sur no excedia de 6[13].
[12] El acre equivale á 40 áreas y 16 centiáreas.
[13] Estos tienen 1.001.891 millas cuadradas y los otros 926.944.
Todo esto demuestra perfectamente lo artificial del régimen de la propiedad en los Estados del Sur y los grandes vacíos que en el órden de la produccion existian en ellos. Sin duda la soberbia del _plantador_ no le permitia ver estos defectos y mucho ménos confesarlos. Su abandono y el mismo corruptor refinamiento de sus costumbres no toleraban el exámen detenido de la situacion económica del país; como hacia imposible toda mejora en el órden de la servidumbre, que allí alcanzó un grado de dureza célebre en los anales de la esclavitud moderna, llevando á la sociedad americana á la negacion más perfecta de todo sentimiento levantado y todo progreso moral.
Calhoun decia que «la esclavitud era el más seguro y sólido fundamento de las instituciones libres.» Stephens afirmaba que «la servidumbre era la condicion que la naturaleza y la moral asignaban al negro.» El doctor Thornwell--un pastor protestante--escribia que «la _trata_ era la más bella de todas las sociedades de misiones;» y un grupo considerable de ministros de varias iglesias cristianas osaba declarar «que el abolicionismo era un obstáculo á los planes de Dios.»
La prensa sudista continuaba estas predicaciones. _El Southern Literary Messenger_ se enfurecia contra los abolicionistas, de quienes afirmaba «que en el fondo de su alma no deseaban ver difundida y perpetuada en toda la tierra la esclavitud, como medio de reforma humana, medio que en importancia, en dignidad y en santidad no cede á la religion cristiana.»--_El Richmond Enquirer_ añadia: «...Una sociedad libre, á la larga, es una sociedad imposible, una sociedad hambrienta, desmoralizada, insurrecta. La política y la humanidad exigen de consumo que no se impongan á los pueblos nuevos y á las generaciones futuras las desdichas de la libertad. Hasta hoy los defensores de la esclavitud se quedaban á medio camino. No legitimaban más que la servidumbre de los negros. Así abandonaban el principio, pues que equivalia á convenir en que la servidumbre aplicada á otros que á los africanos es mala. Hoy afirmamos que la esclavitud es justa, natural y necesaria. Salta á los ojos que los negros deben ser, mejor que los blancos, esclavos, porque por naturaleza son capaces solo de trabajar, y no de mandar; pero no es ménos verdad que en sí mismo el principio de la esclavitud es indiferente al color de la piel.»[14]
[14] _Sargent._--Les Etats Confederés, etc. Chap. II.
«¿Qué progreso--dice M. Sargent (de Filadelfia), de cuyo libro sobre _Los Estados confederados y la esclavitud en 1863_, tomo estas curiosísimas citas,--qué progreso podia esperarse de un país en que el clero, los escritores, el pueblo y los hombres de gobierno estaban penetrados, ó más bien _infestados_ de las ideas antes expuestas?»
No faltó, empero, quien procurase sacar á los esclavistas de su estúpida confianza, con el elocuente é irrebatible lenguaje de los números. Lo que en el órden moral hizo la ilustre Enriqueta Stowe, y en el órden político realizaron el mártir Brown y el infatigable Greely, lo intentó y consiguió Helper, con su libro _The Impending Crisis at the South and how to meet it_[15].
[15] Este libro produjo tanta sensacion, que los esclavistas de Washington llegaron á pretender que en castigo Mr. Helper no pudiera ser nunca _Speaker_ de las Cámaras.
El principal empeño de Helper fué petentizar la inferioridad escandalosa de los Estados del Sur respecto de los del N.; y su obra (perseguida brutalmente por los esclavistas) no dejó argumento alguno que desear.
La riqueza de los Estados del Sur era más antigua. Su poblacion al principio habia sido el doble ó el triple de la de los Estados del Norte. Virginia deslumbraba cuando el Ohio era un desierto. Massachussetts tenia 378.000 habitantes cuando la Carolina del Norte tenia 393.000. El poder habia estado siempre en manos de los sudistas. La esclavitud les habia dado brazos baratos y recursos al parecer excepcionales. Pues bien: casi á los 70 años de construida la República, los resultados eran estos:
_Produccion agrícola._
Estados libres 214.422.527 dollars. Idem esclavos 155.123.415
_Exportaciones._
Estados libres 167.520.693 Idem esclavos 107.480.688
_Importaciones._
Estados libres 236.847.810 Idem esclavos 24.586.058
_Productos industriales._
Estados libres 842.586.528 Idem esclavos 165.413.027
_Capital de Bancos._
Estados libres 230.100.340 Idem esclavos 102.078.940
_Canales y caminos de hierro._
Estados libres 3.682 millas. 28.739 kilómetros. Idem esclavos 1.116 idem. 14.712 idem.
_Escuelas, periódicos, bibliotecas._
Estados libres 2.769.901 discíp. 1.970 periódicos. 14.901 bibliotecas.
Idem esclavos 581.861 discíp. 704 periódicos. 695 bibliotecas.
_Patentes de invencion._
Estados libres 1.923 Idem esclavos 268
Tal era la proporcion que guardaban unos y otros Estados en 1850, cuando Helper publicó su libro. La misma se observaba en 1860, y la víspera de la guerra de separacion.
A estos datos habria que añadir otros tomados, ya no de un libro abolicionista, sí que de la obra titulada _Industrial Resources of the South_, cuyo autor, Mr. de Bow, era una de las autoridades del esclavismo.
Con efecto, en el volumen 2.º de la obra citada se leen estas líneas:
«Si alguno, poco al corriente de los negocios del S. O., supiese que la cosecha del algodon se vendia por 12.500.000 pesos al año, deduciria que aquel distrito algodonero es el más rico del mundo. Se imaginaria que todos los _plantadores_ viven en palacios y en terrenos mejorados por toda clase de procedimientos científicos; que los canales, las carreteras, los caminos de hierro, que todo lo útil y lo agradable abunda en el país, y que en éste jamás se ha hecho sentir la falta de dinero. Su imaginacion le pintaria espléndidos edificios consagrados al culto religioso ó á la instruccion; se figuraria que todas las artes liberales se han aclimatado en el Sur como en una nueva patria. Pero ¡cuál no seria su sorpresa al saber que, lejos de habitar en _chateaux_, muchos de los plantadores viven en chozas verdaderamente primitivas, y tan mal construidas que no proporcionan una suficiente proteccion contra el viento y la lluvia! Los campos vecinos agotados, hundidos, abandonados; nada hecho por la navegacion en las corrientes naturales y mucho ménos para aprovecharlas por medio de la canalizacion; los caminos apenas practicables para carros, los edificios destinados á la instruccion ó al culto, construidos muchas veces con troncos groseramente ajustados. En cuanto á las bellas artes, tan poco protegidas y fomentadas, que puede decirse que no se las conoce... Tras esto, nuestro hombre supondria, que este país se hallaba habitado por avaros que amontonan sus escudos en algun escondrijo, para daño de las gentes que le rodean. Pero su asombro aumentaria al saber que los habitantes no son avaros, que lejos de apilar dollars, necesitan frecuentemente de ellos y que son muchos los pobres y los quebrados.»
Y luego sigue:
«Podriamos citar ejemplos de nuestro propio país, de Estados que han empobrecido con un sistema de trabajo poco juicioso: tales son los Estados atlánticos, situados al S. del Potomac. Nadie negará que hoy son más pobres que hace veinte años. Los trabajadores han aumentado un poco: son quizá más aptos: pero el suelo, esta gran riqueza de un país agrícola, se ha deteriorado mucho, casi se ha agotado. Y puede afirmarse, sin temor de contradiccion, que ninguna comarca, y particularmente ninguna comarca agrícola, podrá aumentar su riqueza, mientras se empobrece su suelo.»
Y concluye:
«En vista de que mis observaciones parecen como que atribuyen especialmente el sistema de cultivo agotador á los Estados de esclavos, los enemigos de nuestra institucion podrian pretender que en mi opinion el trabajo servil y el agotamiento del terreno están en la relacion de causa y efecto. Admito de grado que nuestro trabajo esclavo ha contribuido grandemente á aquel agotamiento; pero solo en cuanto ofrece una accion mayor y un modo de operacion más expeditivo. Si nuestras operaciones agrícolas destruyen la fertilidad del suelo, por otro lado las fuerzas más abundantes y ménos costosas que tenemos á nuestra disposicion nos permiten proceder en este trabajo de agotamiento, como en cualquier otro, con más rapidez y más eficacia».
Despues de estas consideraciones que se refieren á todos y cada uno de los Estados esclavistas de la República norte-americana, quiero llamar brevísimamente la atencion del lector sobre dos comarcas.
La una es Virginia, vasto Estado de una superficie de 159.000 kilómetros (aproximadamente), y una poblacion de 1.596.318 repartidos--como ya se ha visto--del siguiente modo: 490.000 esclavos ó sea el 30 por 100 de la poblacion total; 58.000 negros libres ó sea el 3'6, y 1.047.000 blancos ó sea el 66'4.
Tiene esta comarca, para el efecto que ahora me ocupa, verdadera importancia. Históricamente considerada, Virginia es el primer Estado esclavista de la República norte-americana, porque en sus playas desembarcaron en 1620 los primeros negros que á la América septentrional condujo un buque holandés, y en su territorio, donde ya existian desde 1619 varios criminales cedidos como esclavos á los favoritos de los reyes de Inglaterra y vendidos por estos á los colonos americanos, tomó vida y cuerpo antes que en ninguna otra parte la organizacion aristocrática de la propiedad, que luego distinguió á los Estados del Sur.
Allí tambien adquirió un desarrollo excepcional el cultivo del tabaco, uno de los tres ó cuatro productos exclusivos,--se puede decir que característicos--de los paises esclavistas; poniéndose de relieve en esta comarca, como en pocas, los graves inconvenientes que el régimen de la esclavitud entraña para la produccion de la riqueza y el afianzamiento del órden económico.
Asimismo Virginia ofrece la circunstancia particular de que en su seno, como en el de ningun otro Estado sudista, se haya podido apreciar la coexistencia, y, en último caso, la lucha del trabajo libre y del trabajo esclavo, porque en aquella comarca el número de los blancos dedicados á las labores del campo, bien como _farmers_, bien como simples braceros, es un tanto considerable.
Por último, Virginia era de una poblacion casi análoga á la de Cuba, si bien su densidad ocupaba un grado bastante inferior, siendo su extension más del doble de la de nuestra grande Antilla.
Además, sin poder rivalizar en rigor con la Carolina del Sur, verdadero templo del esclavismo americano la víspera de la guerra civil, ni en despilfarro y abandono con la Luisiana, donde la esplendidez corria parejas con el vicio y donde en mayor escala se ponian de manifiesto todos los errores morales y económicos de la servidumbre; sin embargo, Virginia, á última hora, tenia gran importancia entre los Estados de esclavos, no solo por el valor de sus plantaciones de tabaco, si que por la execrable industria de la cria y fomento de siervos que á partir de 1830 se desarrolla en la noble tierra de Washington y Jefferson.
Pues bien: la situacion de Virginia--el primer ensayo de la colonizacion inglesa en América; la comarca fértil y maravillosa dedicada por el caballeresco Walter Raleigh á la Reina Vírgen; la patria, en fin, de Madison y de Monroe--la situacion de Virginia era dificilísima en 1860. El cultivo del tabaco, y más que esto los procedimientos esclavistas de aquel cultivo, habian concluido con la mayor parte de los terrenos. Ya en 1830, un periódico de gran autoridad en el país--_The Southern Planter_--lamentaba la ruina de las plantaciones de tabaco. «La mayor parte de las fincas están hipotecadas por el total de su valor; las casas amenazan undirse, pues que no se hacen en ellas las reparaciones absolutamente indispensables; ninguna construccion se intenta.....» Y un miembro de la legislatura en 1822, exclamaba: ......«El lugar en que nuestros antepasados desembarcaron há dos siglos, está á punto de ser frecuentado de nuevo por las bestias, salvajes.» En 1852, una Convencion reunida para fundar una sociedad agrícola declaraba que la poblacion del Estado habia crecido en los últimos diez años un 11,66 por 100, mientras la de Nueva-York habia aumentado un 27,52 y la de Massachussetts un 34,81. «Con un vasto dominio agrícola--decia--un suelo generoso, un sol que irradia fertilidad y rocíos que destilan abundancia, nuestra heredad está devastada, y nuestros ojos se entristecen contemplándola.»[16]
[16] V. _Sargent_.
La Luisiana todavía tiene en este trabajo más valor por su proximidad á Cuba y su analogía con nuestras Antillas, resultado así de la importancia capital que en ella ha adquirido el cultivo de la caña, como de la semejanza de costumbres de unos y otros paises, colonizados por la misma raza, por la raza latina.
La Luisiana tiene una extension de 116.000 kilómetros. Su poblacion era de 908.000 habitantes, lo que da 97 habitantes por k. c. Los esclavos subian á 301.100; los negros libres, 18.600, y el número de blancos (mayores de 15 años) dedicados á la agricultura, en 1850, apenas pasaba de 11.500.
Las preferencias de los plantadores de la Luisiana fueron siempre para el azúcar, por más de que en su territorio se cultivase algun tabaco, un poco de algodon y bastante arroz. La importancia de Nueva Orleans (capital del Estado) era esencialmente comercial, bien por constituir el primer mercado agrícola de la República, bien por sus frecuentes y extensas relaciones con la América meridional y casi todos los puertos de Europa.
Es difícil precisar el momento de la produccion azucarera de la Luisiana, en razon á que el consumo del producto se hacia generalmente en el mismo país productor y en los Estados del S. O. y aun del O. de la Confederacion, saliendo muy pocos bocoyes por Nueva Orleans para New-York, con destino á las refinerías del Norte, y ménos aún para los mercados de Europa. El Norte de la República se surtia, y aun surte generalmente, de las Antillas españolas é inglesas, y alguna vez de la India británica, sucediendo casi siempre que los productos extraños vengan á ser refinados en los Estados septentrionales de la Confederacion.
Así y todo, gracias al trabajo publicado por Mr. L. Bouchérean, hace poco, con el título de _Statement of Sugar and Rice Crops_, es posible registrar algun dato. Segun este diligente escritor, Luisiana produjo en 1861-62 sobre 389.264 hogds-heads de moscabado y 70146 hhds. de refino; un total de 528.321 lbs.
En cambio, respecto del tabaco, del algodon y del arroz, carezco de informes. Mr. Somers en su libro _The Southern States since the war_ habla sólo del mercado de tabaco de Nueva Orleans, consignando que la importacion fué en 1859-60 de 80.955 hhds.
Algo más esplícito es (prescindiendo ya de la produccion de todo el Estado) al hablar del movimiento mercantil de Nueva Orleans en 1860. La exportacion de algodones subió entonces á 1.915.852 balas. Pero la importancia de estas cifras solo puede apreciarse al compararlas con las de 1865, por ejemplo, ó 1871; esto es, despues de la guerra civil. Esta comparacion vendrá en otro capítulo.
Para terminar, y volviendo la vista al grupo entero de los Estados verdaderamente esclavistas, quiero reproducir las cifras que en un trabajo hecho por mister Nourse, con carácter oficial, se presentaron á la última Exposicion universal de París. Refiérense á la produccion del algodon, y son estas:
1858-59 4.019.000 balas. 1859-60 4.861.000 1860-61 3.850.000
II.
Antecedentes de la abolicion.
La historia de la abolicion en los Estados-Unidos ofrece dos circunstancias por todo extremo singulares. Una es, que precisamente los más ardientes enemigos de la esclavitud fueron, á los comienzos del siglo, los prohombres del Sur. Otra, que la abolicion de la servidumbre, con el carácter general y violento que revistió en 1863 y 1865, no fué la obra de la iniciativa y la pasion de los abolicionistas, si que el resultado de la agresion y la intemperancia de los partidarios de la esclavitud.
Los primeros negros desembarcados, en el concepto de esclavos, en el Norte de América fueron veinte, traidos á Jamestown, en la Virginia, por un barco holandés en 1620. Un escritor americano ha hecho notar esta peregrina coincidencia: el desembarco de los puritanos en Plymouth, el comienzo del cultivo del algodon y la introduccion de la esclavitud en los Estados-Unidos datan de una misma fecha[17].
[17] _Bigelow._--Les Etats Unis, etc. Livre VI.
Sin embargo, Mr. Bigelow (que es el escritor aludido) olvida que antes de 1620 existia ya en Virginia, fundada hacia cerca de catorce años, la esclavitud blanca: la esclavitud de los _convicts_ y los _intended servants_. En aquella fecha ya Inglaterra habia enviado al otro lado de los mares á un cierto número de sus presidiarios, y algunos de los soldados vencidos en las luchas políticas que llenan la historia británica del siglo VXII. Del propio modo, por aquel entonces ya los especuladores habian principiado á contratar obreros y á trasportarlos á América, mediante la obligacion que estos reconocian de pagarles el pasaje y algunos adelantos con cinco ó seis años de trabajo, que por lo ordinario se dedicaba al cultivo del tabaco. Tal importancia tenia la servidumbre blanca, que hasta el último cuarto del siglo XVII, la importacion de negros en Virginia apenas guarda relacion con la de caucásicos. En 1671, dice Berkeley (uno de los Gobernadores de Virginia) que en una poblacion de 40.000 habitantes habia 6.000 _intended servants_ (contratados) y 2.000 negros, y en un período de siete años, mientras el número de cargamentos de africanos no pasó de tres, la entrada anual de blancos contratados (los más ingleses, pocos de Escocia y muy pocos de Irlanda), vino á ser de 1.500 hombres[18].
[18] _Laboulaye._--Histoire des Etats Unis depuis les premiers essais de colonisation de la Constitution jurqui'a l'adoption de la Constitution federale.--Leccion 4.ª
Pero con el siglo XVIII la esclavitud negra tomó gran vuelo. Las insurrecciones de los _convicts_ y de los _contratados_, la sobriedad y robustez del africano, y su misma inferioridad de cultura movieron á los _plantadores_ á preferir la inmigracion de negros, hasta el punto de prohibir la de presidiarios en Virginia, en 1670. Treinta años más tarde el mismo legislador tenia que imponer una contribucion á la entrada de cada africano para contener un poco la importacion, que, sin embargo, logró que en 1790 el número de esclavos de color subiese á 203.427 al lado de 450.800 hombres blancos y libres.
Con el desarrollo de la esclavitud negra coincidió la del cultivo del algodon, que en 1736 era, en las Carolinas, una planta de jardin. Pronto la caña atrajo una parte de los esclavos; pero puede bien asegurarse que á partir del siglo XVIII, el algodon fué la planta esclavista por excelencia de la América sajona.
El contingente de la esclavitud fué suministrado por espacio de dos siglos por la _trata_, cuya primera prohibicion lleva la fecha de 1776 y es obra del primer Congreso de la Confederacion norte-americana, si bien efectivamente no quedó vedado el tráfico hasta 1808.
Desde este momento (y sin que los _tratantes_ de Africa dejasen de hacer algun contrabando) la provision del mercado de esclavos corre á cargo del mismo país; y entonces nace y toma importancia la «cria y fomento de negros,» que constituyó una de las dos bases de la riqueza de Virginia.
El grito de independencia sorprendió á los Estados-Unidos con 300.000 esclavos, que residian en casi todos los Estados (exceptuando Massachussetts) si bien con la diferencia de que en algunos, como Vermont, los siervos no llegaban á 20, y en otros, como en las Carolinas, se contaban por millares. Al año de votada la Constitucion (en 1790) los esclavos habian subido á más del doble: á 697.897 individuos; y en 1810 llegaban á 1.191.364; producto del gran desarrollo que tomó en estos veinte años la _trata_.
A partir de esta fecha los progresos de la servidumbre, sin llegar al grado del período anterior, son incesantes y adquieren una importancia política excepcional. En 1820 el número de esclavos era 1.538.038: en 1830 excedian de 2.009.000: en 1840, llegaban á 2.407.000: en 1850, á 3.204.313, y en 1860, á 3.952.801.
La progresion habia sido en el primer decenio del siglo actual de 33'40 por 100: en el segundo, de 28'79; en el tercero de 30'61; en el cuarto, de 23'81; en el quinto, de 28'82, y en el sexto, de 23'37[19]. [19] _Bigelow._--Les Etats Unis.
Sin embargo, este desarrollo de la esclavitud no satisfacia aun á los hombres del Sur, que á partir de 1850 comenzaron á pensar sériamente en el restablecimiento de la _trata_, siendo célebre en este sentido la convencion comercial reunida en 1856 en Savannah para discutir las necesidades é intereses del Sur. Y esto sucedia precisamente cuando las exigencias de los distritos algodoneros habian sido atendidas con la importacion de más de 488.000 negros (en el espacio de veinte años) procedentes de los Estados del centro, esto es, de la Virginia, Kentucky y el Maryland, donde se estableció la cria y fomento de esclavos.
Pero antes de llegar á esta situacion, y, por tanto, antes de que el Gobernador Adams, de la Carolina del Sur, declarase en su mensaje de 1857 á la Legislatura del Estado que «la prohibicion de la trata era una violacion de la Constitucion,» los hombres más enemigos de la servidumbre eran los del Sur.
En esa misma Carolina, de la cual fué Gobernador Mr. Adams, se votaba en 1774 la siguiente decision: «Todo súbdito de S. M. en la América del Norte, sin distincion alguna de color ú otro accidente, tiene derecho á las mismas libertades de que gozan, desde su nacimiento (y por imprescriptible derecho), todos los súbditos de S. M. en la Gran Bretaña.»