La cruz en América (Arqueología Argentina)

Part 17

Chapter 173,584 wordsPublic domain

De la revista minuciosa que hemos practicado de objetos cruciformes calchaquíes tanto en la alfarería funeraria (urnas y pucos) como en ídolos, amuletos, petrografías y pictografías, ha resultado que la Cruz en estas regiones argentinas fué un símbolo sagrado transcendental, cuyo valor atmosférico y acuático es indiscutible.

Nuestros descubrimientos fundamentales han sido: en primer lugar, la determinación representativa de esa figuración antropo-zoomorfa, reproducida reiteradamente sobre las paredes anterior y posterior de las urnas, la que no es otra cosa, en definitiva, que la gran divinidad de la Atmósfera ó del Cielo fetiche, portadora del Vaso del Trueno[326], dispensadora de las lluvias; en segundo lugar, la equivalencia del símbolo antes misterioso del Avestruz ó Suri, que aquella representación mítica lleva pintado entre los arcos de sus brazos singulares, resolviendo de una manera concluyente que el ave de nuestros desiertos es ese mismo Pájaro de la Tormenta de otros pueblos, ó la figuración ornitomorfa de las nubes de la lluvia[327].

Y no tan solo el Ave-suri, sino también otros volátiles, al parecer, simbolizan la Nube: el cóndor v el loro; pues si fijamos la atención en los diversos pájaros reproducidos en la alfarería funeraria que ofrecimos en el capítulo VI, y especialmente en la forma de sus cabezas, con sus ojos y picos, al instante notaremos que en muchos casos son cóndores y loros, ó pájaros convencionalmente mixtos ó dobles, más que suris sencillos, los volátiles que el artista se ha propuesto figurar. El cóndor, ave negra de gran tamaño, podrá representar la obscura nube de la tempestad; el loro, pájaro pequeño, las primeras nubes que anuncian la tormenta, ó las nubes irisadas, por los colores amarillo, verde y rojo de las plumas del ave, siendo muy oportuno recordar que en el lejano norte el _Quetzal_ de la tormenta es un papagayo. Los hermosos loros de cuentas de malaquita, que Lafone Quevedo encontró dentro de las urnas de Chañar Yaco (entre Andalgalá y Belén), nos ofrecen, sin duda, una prueba concluyente de la representación atmosférica de estos verdes volátiles, que en largas bandadas atraviesan los secos horizontes de Calchaquí, figurando los movimientos accidentados de una nube que se desliza por el espacio. Los loros de malaquita, dentro de las urnas para propiciar agua del cielo, claro es que son, en su carácter de símbolos de la nube de la lluvia, el motivo del acto cruento propiciatorio, en aquel lugar desierto de Chañar Yaco, antes habitado, que ha poco visitamos, y en el cual escasamente brota un miserable raudal de agua salobre[328].

En la solución de aquellos dos interesantísimos, cuanto intrincados problemas arqueológicos, ninguna dificultad se nos podía oponer para establecer el valor mítico de la Cruz, que los suris llevan reproducida en la caja de sus cuerpos, símbolo que excepcionalmente aparece sólo y sin combinaciones en el rostro de la figura antropo-zoomorfa, ó en la sección ventral de las urnas, como un signo sintético, en este caso, por la eliminación de los demás, de reconocido valor acuático.

Si el Avestruz, figura simbólica en el conjunto atmosférico de las urnas, es la Nube, claro que la Cruz que el animal alado lleva como emblema en su cuerpo, al centro mismo de la figuración del Ave de la Tormenta, representará el fenómeno que la nube produce, ó sea la Lluvia.

Esta Cruz, figuración gráfica de los cuatro vientos que han acarreado las nubes de la tormenta, es invariablemente, en el caso en cuestión, de palos iguales, ó Cruz griega, por los motivos que en los lugares pertinentes se adujeron.

Muchos ídolos, de indiscutible carácter acuático, llevan la Cruz sobre su pecho, indicando el símbolo uno de sus atributos potenciales. Tal símbolo cruciforme suele generalmente aparecer pintado en los ídolos en los lugares correspondientes á ambas mamas, con lo que el indio se propone expresar de una manera metafórica, mediante una concepción imaginativa, que el líquido vital, como la leche nutritiva, sale y surge del seno fecundo de sus divinidades, para alimentar con aquel cuanto en la tierra germina, nace y crece.

Otros ídolos de carácter ofilátrico portan también la Cruz, la que en algunas ocasiones, como en el grupo atmosférico de Capayán y en un yuro de cuatro serpientes de nuestra colección, aparece formada por cabezas de ofidios, siendo en tales casos indiscutible su valor de símbolo atmosférico combinado y mixto.

La Mamazara ó monolito esculpido de Tafí aparece con signos cruciformes; y en la lámina del Pachacuti una Cruz en forma de X lleva, con la leyenda de «chacana en general», la de «zara-mama». Estas mamazaras son piedras paradas, protectoras de los sembrados, y, por lo tanto, huacas á las cuales se imploran lluvias.

Los Caylles, protectores de las siembras, más de una vez llevan el signo cruciforme labrado sobre la plancha de cobre; ó las pequeñas figuras que adornan los mismos, aparecen de tal manera alternados sobre el objeto sagrado, que forman las cuatro radicales de una Cruz. Y estos Caylles, aparte de ser preciados amuletos para propiciar la producción de los frutos de la tierra, sabemos que pertenecen al culto de Huiracocha, el mito acuático por excelencia, ó son atributos del dios, conocido también, según la relación del P. Molina, con el nombre de «Caylla Uiracochan».

En los amuletos de fecundación ó de procreación, hemos visto figurar á la Cruz; y en cuanto á los huacanquis que la llevan, labrados estos con material de piedra lanzado por el rayo, tenemos, á más de su origen, el dato elocuente de que son cuidadosamente guardados en una «cesta de plumas», alusión al volátil de la tormenta.

La Cruz se ha esculpido con regular profusión en los petroglyfos de Calchaquí, apareciendo generalmente al lado de figuraciones acuáticas. Las _cochas_, ó depósitos de agua, se reproducen atravesadas por cruces, hecho que recuerda la Cruz de cuerdas en el lago de Batchué. Los petroglyfos, en general, son huacas sagradas para implorar lluvias.

En las pictografías las cruces aparecen excepcionalmente, y su valor es igual al de los petroglyfos.

Los símbolos combinados de la Cruz y del Sapo, fetiche animado que vive en la humedad ó en el agua, su medio, y que en algunas leyendas míticas es el granizo ó la piedra que caen de las nubes,—concluyen por determinar de una manera definitiva el valor sagrado del signo cruciforme, tantas veces empleado con insinuantes motivos.

Interesantísimo es el hallazgo realizado el año pasado, 1900, en el valle de Yocavil, en lo más alto de un cerro, entre San José y Punta de Hualasto. Buscándose un derrotero de minas, se notó en el suelo una rara prominencia á manera de _mound_, y muchas piedras encima de ella, que se reconoció que fueron amontonadas por la mano del hombre. Practicada la excavación, dióse con una huaca que contenía cinco cadáveres, acostados de espaldas, sucesivamente en línea; uno de ellos presentaba el cráneo fracturado, visiblemente á golpes de maza. En medio de los cadáveres, con sus brazos abiertos á manera de T, pues el palo superior era muy poco alargado, habíase colocado una Cruz de madera, regularmente conservada, de un metro y cuarto de alto, más ó menos. Los cadáveres eran de nativos, tanto por las formas de sus cráneos, como por las telas que vestían, por las armas y otros objetos enterrados con ellos. La Cruz aparecía indiscutiblemente americana, recordando en sus formas á la de Tláloc, llevando grabados caracteres simbólicos nativos, algunos de ellos regularmente visibles[329].

¿Se trataría en el caso de la huaca de Yocavil de un sacrificio de adultos en tiempo de las grandes sequías, que de cuando en cuando ponen en peligro la vegetación y matan de sed á los animales del valle, en el cual los sacrificios cruentos estuvieron en boga en otras épocas, como lo delata la profusión de urnas funerarias con cadáveres de párbulos?—Nosotros no lo sabemos; pero posiblemente ha sucedido así en la región en que se imploraba á la Huayrapuca, y en que se rociaban con sangre humana las huacas de piedra de Ampajango y Andaguala, con su misteriosa escritura ideológica, alusiva á la producción de los anhelados fenómenos meteorológicos.

Los datos recogidos por el folk-lore autorizan á afirmar que la Cruz es hasta hoy el símbolo conspícuo de los cambios atmosféricos. La eliminación de la cabeza del Suri, ó de la Nube portadora de la Cruz, en los sacrificios al Chiqui; la colocación de cruces en los altos morros; en medio de los rastrojos sembrados en sustitución de las mamazaras y huazas, y sobre los trojes ó pirhuas que guardan el maíz y la algarroba de las exiguas cosechas rurales, son hechos insinuantes, reveladores, que delatan á través del tiempo la persistente trascendencia de un culto extinto.

En conclusión: la adoración al Agua y á las masas líquidas es un hecho innegable, universalmente reconocido y comprobado en toda nuestra América. La Cruz es la figura transcendental en el simbolismo del culto acuático, que hacía del hombre primitivo un observador constante de la atmósfera, á la cual levantaba sus ojos para ver flotar entre las nubes á esas divinidades cuyo rostro y cuyas formas ideó su fantasía, portadoras del vaso resplandeciente y estruendoso.

En una palabra: la LLUVIA es el motivo fundamental de la religión, y la CRUZ, su símbolo.

FIN

NOTAS:

[319] Barros Grez (_Gaucho_, Actas del Primer Congr. Latino-Amer., sec. IV, págs. 21 y 22) sostiene, por ejemplo, que los antiguos indios que poblaron á Cauquenes pasaron de las Pampas Argentinas á Chile, y que lejos de ser originarios de la Pampa, procedían de un pueblo venido de las zonas intertropicales.

[320] A D’Orbigny, _L’Homme Américain_, tom. II, págs. 90 y siguientes; P. Mantegazza, _Río de la Plata_, etc., pág. 400 y sigtes. (Milán, 1877); G. Pelleschi, _Otto mesi nel Gran Ciacco_, pág. 247 y siguientes (Firenze, 1881); F. F. Outes, _Los Querandíes_, caps. I y III (Bs. Aires, 1897); Guido Boggiani, _Lingüística Sudamericana_. Congreso Lat-Amer. cit., sec. IV, § V, págs. 242 y sigtes.; Lafone Quevedo, _La Raza Pampeana y la Raza Guaraní_, Actas del Congreso cit., part. 4^a, § III (1900); Benigno T. Martínez, _Etnografía del Río de la Plata_ (1898); P. Scalabrini, _Demostración filológica de los conocimientos de los Indios_ (1898); F. Ameghino, _Excursiones en la Prov. de Buenos Aires_ (Bolet. de la Academia de Ciencias de Córdoba, VI), y las monografías de M. R. Trelles, V. F. López, G. Burmeister, F. P. Moreno, etc. Generalidades sobre el asunto, pueden verse en _La Antropología y Craneología_ de Robert Lehmann Nitsche (Rev. del Museo de la Plata, tom. IX, págs. 21 y sigtes., 1898) y en las obras _General Anthropology and Ethnology_ (1886) y _The American Race_ (New York, 1891) de D. G. Brinton, etc.

[321] J. W. Harshberger, _Maize_ (1893).

[322] Los nombres de los cuatro hermanos Wabun, Kabun, Kabibonokka y Shawano, significan en algolkin los cuatro cardinales y los cuatro vientos que de ellos soplan.

[323] Barros Grez (_Congr. Cient. Lat.-Americano_, IV., pág. 200), en su estudio de interpretación de las pictografías de Tinguiririca, á propósito de la Fig. 11 de su lámina, ó de la Cruz griega, dice que ella es el signo de la _tierra_, con sus cuatro puntos cardinales, que han figurado con esta misma significación en otras piedras escritas.

[324] Este dios, no obstante haber sido sustituido más tarde por Motezuma, el último continuó siendo «el Señor de los vientos y de las aguas» (Squier, _Travels in Nicaragua_, II, págs. 3 y 4).

[325] Además de la nuestra, la de Lafone Quevedo, Museo Nacional, de la Plata é Instituto Geográfico, la colección Zavaleta (cuyo material no hemos podido aprovechar en este trabajo, á causa de estar encajonada en el Museo Nacional) es rica en alfarerías con cruces, y como lo hicimos notar en una monografía describiendo y clasificando la misma, cruces de cuadrados alternados, rojos y amarillos, pueden verse en diez urnas funerarias de Tafí y en cinco de Amaicha; los suris con cruces son también numerosos, sobre la parte ventral de otras urnas, siendo dignas de especial mención las que llevan los nos. 11, 19, 42, 63 etc. (Adán Quiroga, _La Colección Zavaleta_—tom. VII., cuads. 4 á 7 n^o II del Bolet. del Institut. Geográf. Argent., Buenos Aires, 1896).

[326] El _Vaso_, como símbolo de agua, fuente de la vida, es una figura conspicua en los mitos y artes americanos. El gran vaso Huecomitl juega un gran rol en el drama de la creación, entre mayas y aztecas. El vaso Ticci ó Ticcu del Perú, es un interesante símbolo atmosférico. En el valle de Méjico, en Tlascala y Yucatán se han exhumado imágenes portadoras de vasos. Estos vasos son una representación de los dioses del lago, de las aguas y de la agricultura.

D. Jesús Sánchez ha hecho una buena colección de interesantes ejemplares de vasos-símbolos en un artículo que publicó en el tom. I de los _Anales del Museo de Méjico_. Leo V. Frobenius, en la _Revista Antrop. de Berlín_ (1895) estudio al vaso en las primitivas concepciones cosmogónicas (Brinton, _The Myths of the New World_, cap. V., página 152).

Nosotros poseemos una regular colección de vasos simbólicos de nuestro Calchaquí, que aún no hemos estudiado.

[327] De la propia manera que en las razas del sur y del centro, en las del norte figura invariablemente un ave mítica en sus cosmogonías y en las leyendas diluvianas, que guardan íntima conexión con las de la creación.

Los algonquines tienen su cuervo sagrado; lo mismo los thlinquit, con su gran volátil de la tormenta. A sus pájaros míticos llaman respectivamente Estas, Nikilstlas, Kanoakeluh y Caugy, los carrier, haidah, kwakiutl y tshimsshians. Yetl es el pájaro de los esquimales; los natchez tienen su ave cardinal; un pájaro sobre un árbol aparece en el diluvio del Codex Mejicano; un ave es un gran personage entre los aztecas, y en el Codeice Chimalpopoca figuran las aves míticas Xecotcovach, Cotzbalam y Tecumbalam (A. Krause, _The Thlinquit Indian_., cap. X; Brasseur, _Le Liv. Sacré_, pág. 27; Id., _Hist. du Mexique_, Cod. Chimolpop.; F. Desjardins, _Le Pérou avant la Conq. Espagn._, págs. 26 y sigtes).

[328] Lafone Quevedo, en sus _Huacas de Chañar Yaco_, limitóse á consignar el hallazgo curioso de los loros de malaquita dentro de las urnas funerarias, sin darse cuenta de este hecho, de sencilla explicación para nosotros.

[329] El facultativo alemán Dr. Bruno S. Scharn se ha dignado darnos estas noticias, desde su residencia de Santa María, por considerar muy interesante el caso.

ÍNDICES

ÍNDICE GENERAL PÁG.

CAPÍTULO I

LA CRUZ EN AMÉRICA

JUICIO DEL CONQUISTADOR

La Cruz en los siglos XVI, XVII y XVIII—Juicio del Conquistador—Idea de un cristianismo antecolombiano—Los PAY americanos y los hechiceros nativos—Juicio del indio—Monumentos y mitos continentales—Pachacàmac, Atticci Viracocha, Tonapa y Taapac—El tricéfalo de Cundinamarca y el Tangatanga de Chuquisaca—Escrituras petrográficas—Quetzalcòatl, Votán, Wixepecocha, Bochica y Huiracocha—Manco Càpac y el Inca Roca—Pies esculpidos—El hombre blanco y barbado—La Cruz como símbolo nativo. 1

CAPÍTULO II

EL SIGNO CRUCIFORME

SU PROFUSIÓN CONTINENTAL

Universalidad del símbolo—La combinación cruciforme como hecho matemático—La Cruz entre los Pieles Rojas—En Méjico—En la América Central—Sepulcros mejicanos en Cruz—Las tumbas de los Muyscas—El símbolo de la Vida Futura—Opinión de Brinton—Orientación de los sepulcros—La Cruz de Cozumel—Cruces de Guatulco y de Anáhuac—Cruz de Palenque—Su valor arqueológico—El emblema de los Vientos—La Cruz en Cundinamarca—La Cruz en el Perú—Cruces de Carabuco, de Santa Cruz, de los Chunchos y del Cuzco—La Cruz en Chile y en el Tucumán—Profusión del símbolo en Calchaquí—Opinión del marqués de Nadaillac 31

CAPÍTULO III

LA CRUZ SIMBÓLICA

EN LA ARQUEOLOGÍA PERUANA

Influencia de la religión en el valor del símbolo—La Cruz entre los Aymarás y los Quichuas—Atlas de Rivero y Tschudi y reproducciones de Wiener—El palacio del Chimu—Aticci Viracocha y el ídolo de Collo-Collo—Monumentos sepulcrales con Cruz—Material iconográfico de Jiménez de la Espada—La Cruz en los huaqueros—Telas de la Horca, Paramonga, Pachacàmac, Chancay y Ancón—Opiniones de Jiménez de la Espada y M. Bollaert—La lámina simbólica del Yamqui Pachacuti—La Zara-Mama y la Cruz—Una cita del P. Cobo—El Tau de Allchurch—La Cruz como símbolo astrolátrico y atmosférico 47

CAPÍTULO IV

LA CRUZ EN LOS DIOSES DEL AIRE

Y EN LOS MITOS ATMOSFÉRICOS

Culto al Aire y á la Tormenta—El Dios Huracán—El Haida Wind Spirit—Tláloc, Quetzalcóatl, Itzamna, Gucumatz, Huizlopochtli, Chuchavira, Catequil, Pillán y Huayrapuca—Tláloc y su insignia cruciforme—Cruz en el escudo de Amimitl—Chalchihuitlicue y su Cruz—Quetzalcóatl y su túnica con cruces—Nanihehecatl y la Cruz de sus vientos—Wixepecocha y su Cruz en el Cempoaltepec—Huizlopochtli y su blasón cruciforme—Cruces de Cozumel—«El Arbol de Nuestra Vida»—La diosa azteca de la Lluvia y su Cruz—Los cuatro Bacabs—Batchué y la Cruz del lago—El Tau del dios del Aire de Squier—La Huayrapuca calchaquí y el grupo atmosférico de Capayán—La Cruz ofídica—La Cruz y los fenómenos meteorológicos. 75

CAPÍTULO V

LA CRUZ Y EL NÚMERO CUATRO

Los números y su valor simbólico—Predilección por el Cuatro en la raza americana—Los hechiceros Chypeway—El número cuatro y el dios Viztcilipuztli—Lo que escribe D. Antonio de Solís—El número cuatro entre aztecas, nahuas, mayas, quichés y muyscas—Entre peruanos y araucanos—Entre calchaquíes—Los cuatro puntos cardinales y los cuatro vientos—Los cuatro palos de la Cruz—La Cruz como emblema acuático—Vaso ceremonial de los Sia—Opinión de Stevenson—Disentimiento con Brinton—La Cruz como símbolo de la Lluvia. 103

CAPÍTULO VI

EL SÍMBOLO CRUCIFORME EN CALCHAQUÍ

LA CRUZ EN LA ALFARERÍA FUNERARIA

El símbolo cruciforme en Calchaquí—La Cruz en las urnas funerarias—Urnas ó cántaras ceremoniales—La Tormenta y su representación antropo-zoomorfa—Lenguaje escrito simbólico-atmosférico—Líneas zig-zag, guardas griegas, meandros, espirales y puntos—Inti-Illapa y la Serpiente-rayo—Urna ofídica de San José—Taus ofídicos—La Nube y el Ave-Suri—La fiesta del Chiqui y la cabeza del Avestruz—Serpientes emplumadas—Las varas emplumadas y las plumas en el culto al Trueno y al Rayo—Figuración del Iris—El Vaso del Trueno—Himno «Sumaac Ñusta»—Suris con cruces—La Cruz y los símbolos atmosféricos—Los Pucos y sus figuras simbólicas—Puco de Fuerte Quemado. 123

CAPÍTULO VII

LA CRUZ EN LOS ÍDOLOS

EN LOS FETICHES Y AMULETOS

El símbolo cruciforme en los Ídolos—No lo llevan los Fetiches—Tampoco los Cacllas, Guauques, Pururaucas y demás dioses personales—La Cruz en las figuraciones acuáticas—Idolo-tinaja de Amaycha—Vaso antropomorfo del Trueno—Por qué sus cruces son griegas—Vasija antropomorfa de Ambato—Disco de Lafone Quevedo—Mamazara monolítica de Tafí—Cruces cristianas protectoras—Pirhuas de Colpes con Cruz—Huacanquis con Cruz—Signos totémicos—Figuraciones antropo atmosféricas—Una cita de Schoolcraft: la Cruz de Wingemund—Símbolos totémicos atmosféricos—El tótem de la Cruz sobre los escudos calchaquíes—Cruces y emblemas cruciformes en los Caylles—Caylla Huiracocha—Amuletos con Cruz. 165

CAPÍTULO VIII

LA CRUZ EN LAS PETROGRAFÍAS

Y PICTOGRAFÍAS

Escritura figurativa é ideográfica en las Petrografías y Pictografías de Calchaquí—Opiniones de Mallery, de Brinton y de Keane—El símbolo de la Cruz en los Petroglyfos—Por qué las cruces no son profusas en ellos—La Cruz no es una combinación figurativa, sino simbólica—Pictografías de la Gruta de Tinguiririca: interpretación de Barros Grez—Gruta de Carahuasi: monografía de Ambrosetti—Gran Gruta de Siquimí—Cruces en los petroglyfos de San Lucas, Quilmes, Andaguala, Encalilla, Ampajango, San Fernando y Cerro Negro—Rosetas y Cochas con Cruz—Patas de Suris: roca de Quilmes—El Ave-Suri de la Gruta de Cafayate—Estanques unidos en Cruz—Ejemplares de Loma Colorada, Quilmes y Ampajango—Andenes con cruces: ejemplares de Ampajango y Cerro Negro—Hombrecillos con los brazos en Cruz—Deducciones. 197

CAPÍTULO IX

LOS SÍMBOLOS COMBINADOS

DE LA CRUZ Y DEL SAPO

El Sapo-fetiche—El Sapo en las vasijas de agua—El Sapo y la Lluvia—Folk-lore calchaquí, puntano, entreriano y pampa—Ceremonia con la Cruz de ceniza—Batracios simbólicos en la alfarería ceremonial y funeraria—Urnas de Santa María y San José—El Sapo, la Serpiente y el Suri—Pucos del Instituto Geográfico Argentino—Los símbolos combinados del Sapo y de la Cruz—El Urubú y el Sapo: folk-lore brasileño—El «Señor del Agua»—Conclusiones. 221

CAPÍTULO X

RESUMEN SINTÉTICO

CONCLUSIONES FINALES

Síntesis de la obra—La Cruz como emblema sagrado—Motivos con que se la ha empleado—Su adopción general como combinación mítica y artística—Unidad de su valor simbólico—Contactos y migraciones de las naciones americanas—La forma geométrica de la Cruz—La Cruz en Calchaquí—Síntesis arqueológica—El volátil de la Tormenta—Loros en las Huacas de Chañar Yaco—Huaca de Yocavil—La Cruz y los fenómenos atmosféricos—Universalidad del culto al Agua y á las masas líquidas—La Cruz es el símbolo de la Lluvia. 239

ÍNDICES PARCIALES

I.—DE AUTORES

Acosta, J. de, 16, 42, 96. Adam, L., 33. Alfaro, F. de, 7. Alfonso, P., 203. Allchurch, 71. Ambrosetti, J. B., 14, 17, 29, 175, 186, 190, 191, 199, 208, 224, 233. Ameghino, F., 244. Anales de la S. Cient. Argent., 29. Anales del Museo de Méjico, 248. Angrand, M., 202. Animal Report of the Bureau of Ethnology, 78, 79, 94, 104, 118, 119, 174, 179, 198, 217. Arias Dávila, P., 44, 65. Atlas de Rivero-Tschudi, 49.

Bárcena, P. A., 28. Barros Grez, D., 203, 205, 243, 246. Brasseur de Bourbourg, 9, 10, 15, 22 á 25, 28, 29, 39, 48, 81, 82, 83, 88, 90, 91, 157, 249. Beauvais, M. E., 8. Bertonio, L., 12. Biart, L. 90, 91, 92, 109, 159. Boletín del Inst. Geográf. Argentino, 11, 13, 14, 29, 100, 124, 127, 150, 192, 199, 208, 247. Boletín de la Academia de Ciencias de Córdoba, 246. Bollaert, M., de, 50, 63, 67. Boggiani, G., 244. Brinton, D. G., 9, 25, 37, 81, 82, 83, 85, 86, 89, 90, 91, 93, 95, 96, 104, 105, 107, 110, 111, 116, 117, 120, 145, 146, 158,160, 199, 200, 244, 248. Burmeister, G., 244.