Historia natural y moral de las Indias (vol. 2 of 2)
Part 10
Las escrituras que usan los Chinos, piensan muchos, y aun es común opinion, que son letras como las que usamos en Europa, quiero decir, que con ellas se puedan escribir palabras ó razones, y que solo difieren de nuestras letras y escritura en ser sus caractéres de otra forma, como difieren los Griegos de los Latinos, y los Hebreos y Caldeos; y por la mayor parte no es así, porque ni tienen alfabeto, ni escriben letras, ni es la diferencia de caractéres, sino en que principalmente su escribir es pintar ó cifrar, y sus letras no significan partes de dicciones como las nuestras, sino son figuras de cosas, como de Sol, de fuego, de hombre, de mar, y así de lo demás. Pruébase esto evidentemente, porque siendo las lenguas que hablan los Chinos, innumerables, y muy diferentes entre sí, sus escrituras y chapas igualmente se leen y entienden en todas lenguas, como nuestros números de guarismo igualmente se entienden en Francés y Español, y en Arábigo; porque esta figura 8, donde quiera dice ocho, aunque ese número el Francés le llama de una suerte, y el Español de otra. De aquí es, que como las cosas son en sí innumerables, las letras ó figuras que usan los Chinas, para denotarlas, son cuasi infinitas, porque el que ha de leer ó escribir en la China, como los Mandarines hacen, ha de saber, por lo menos, ochenta y cinco mil figuras ó letras; y los que han de ser perfectos en esta lectura ciento y veinte y tantas mil. Cosa prodigiosa, y que no fuera creíble, si no lo dijeran personas tan dignas de fé, como lo son los Padres de nuestra Compañia, que estan allá actualmente aprendiendo su lengua y escritura; y ha mas de diez años que de noche y de dia estudian en esto con inmortal trabajo, que todo lo vence la caridad de Cristo y deseo de la salvacion de las almas. Esta misma es la causa porque en la China son tan estimados los letrados, como de cosa tan dificil; y solos ellos tienen oficios de Mandarines, Gobernadores, Jueces y Capitanes; y así es grande el cuidado de los padres en que sus hijos aprendan á leer y escribir. Las Escuelas donde esto aprenden los niños ó mozos, son muchas y ciertas, y el Maestro de dia en ellas, y sus padres de noche en casa, les hacen estudiar tanto, que traen los ojos gastados, y les azotan muy á menudo con cañas, aunque no de aquellas rigurosas con que azotan los malhechores: ésta llaman la lengua Mandarina, que ha menester la edad de un hombre para aprenderse; y es de advertir, que aunque la lengua en que hablan los Mandarines, es una, y diferente de las vulgares, que son muchas, y allá se estudia como acá la Latina ó Griega, y solo la saben los letrados que están por toda la China; pero lo que se escribe en ella, en todas las lenguas se entiende, porque aunque las Provincias no se entienden de palabra unas á otras, mas por escrito sí, porque las letras ó figuras son unas mismas para todos, y significan lo mismo; mas no tienen el mismo nombre, ni prolacion, porque, como he dicho, son para denotar cosas, y no palabras, así como en el ejemplo de los números de guarismo que puse, se puede facilmente entender. De aquí tambien procede, que siendo los Japones y Chinas naciones y lenguas tan diferentes, leen y entienden los unos las escrituras de los otros; y si hablasen lo que leen ó escriben, poco ni mucho no se entenderian. Estas, pues, son las letras y libros que usan los Chinos tan afamados en el mundo; y sus impresiones son grabando una tabla de las figuras que quieren imprimir, y estampando tantos pliegos como quieren, en la misma forma que acá estampamos imágenes, grabando el cobre ó madera; mas preguntará cualquier hombre inteligente, como pueden significar sus conceptos por unas mismas figuras, porque no se puede con una misma figura significar la diversidad que cerca de la cosa se concibe, como es decir, que el Sol calienta, ó que miró al Sol, ó que el dia es del Sol: finalmente, los casos, conjunciones y artículos que tienen muchas lenguas y escrituras, ¿cómo es posible denotarlos por unas mismas figuras? á esto se responde, que con diversos puntos, rasgos y posturas hacen toda esa variedad de significacion. Mas dificultad tiene entender, como pueden escribir en su lengua nombres propios, especialmente de extranjeros, pues son cosas que nunca vieron, ni pudieron inventar figura para ellos: yo quise hacer experiencia de esto hallándome en Méjico con unos Chinas, y pedí que escribiesen en su lengua esta proposicion: Josef de Acosta ha venido del Perú, ó otra semejante; y el China estuvo gran rato pensando, y al cabo escribió, y despues él y otro leyeron en efecto la misma razon, aunque en el nombre propio algun tanto variaban; porque usan de este artificio, tomando el nombre propio, y buscan alguna cosa en su lengua con que tenga semejanza aquel nombre, y ponen la figura de aquella cosa; y como es dificil en tantos nombres hallar semejanza de cosas, y sonido de su lengua, así les es muy trabajoso escribir los tales nombres: tanto, que nos decia el Padre Alonso Sanchez, que el tiempo que anduvo en la China, trayéndole en tantos Tribunales, de Mandarin en Mandarin para escribirle su nombre en aquellas chapas, que ellos usan, estaban gran rato, y al cabo salían con nombrarle á su modo, en un modo ridículo que apenas acertaban con él. Este es el modo de letras y escritura que usan los Chinos. El de los Japones es muy semejante á éste, aunque de los Señores Japones que estuvieron en Europa afirman, que escribian fácilmente en su lengua cualquiera cosa, aunque fuesen de nombres propios de acá, y me mostraron algunas escrituras suyas, por donde parece que deben de tener algun género de letras, aunque lo mas de su escritura debe de ser por caractéres y figuras, como está dicho de los Chinos.
CAPÍTULO VI
_De las Universidades y Estudios de la China._
De Escuelas mayores y Universidades de Filosofía y otras ciencias naturales, los Padres de la Compañía que han estado allá, dicen, que no las vieron, ni pueden creer que las haya, y que todo su estudio es de la lengua Mandarin, que es dificilísima y amplísima, como está referido. Lo que tambien estudian son cosas que hay en esta lengua, que son historias, sectas, leyes civiles, moralidad de proverbios, fábulas y otras muchas composiciones: y los grados que hay son en estos estudios de su lengua y leyes. De las ciencias divinas ningun rastro tienen: de las naturales no mas que algun rastro, con muy poco, ó ningun método, ni arte, sino proposiciones sueltas, segun es mayor ó menor el ingenio y estudio de cada uno; en las Matemáticas por experiencia de los movimientos y estrellas, y en la Medicina por conocimiento de yerbas, de que usan mucho, y hay muchos que curan. Escriben con pinceles: tienen muchos libros de mano, y muchos impresos, todos mal aliñados. Son grandes representantes, y hácenlo con grande aparato de tablado, vestidos, campanas y atambores, y voces á sus tiempos. Refieren Padres haber visto comedia de diez ó doce dias con sus noches, sin faltar gente en el tablado, ni quien mire: van saliendo personages y escenas diferentes, y mientras unos representan, otros duermen ó comen. Tratan en estas comedias cosas morales, y de buen ejemplo; pero envueltas en otras notables de gentilidad. Esto es en suma lo que los nuestros refieren de las letras y ejercicios de ellas de la China, que no se puede negar sea de mucho ingenio y habilidad. Pero todo ello es de muy poca substancia, porque en efecto toda la ciencia de los Chinos viene á parar en saber escribir y leer no mas, porque ciencias mas altas no las alcanzan; y el mismo escribir y leer no es verdadero escribir y leer, pues no son letras las suyas, que sirvan para palabras, sino figurillas de innumerables cosas, que con infinito trabajo y tiempo prolijo se alcanzan; y al cabo de toda su ciencia sabe mas un Indio del Perú ó de Méjico, que ha aprendido á leer y escribir, que el mas sabio Mandarin de ellos, pues el Indio con veinte y cuatro letras que sabe escribir y juntar, escribirá, y leerá todos cuantos vocablos hay en el mundo, y el Mandarin con sus cien mil letras estará muy dudoso para escribir cualquier nombre propio de Martin ó Alonso, y mucho menos podrá escribir los nombres de cosas que no conoce, porque en resolucion el escribir de la China es género de pintar ó cifrar.
CAPÍTULO VII
_Del modo de letras y escritura que usaron los Mejicanos._
Hállase en las naciones de la Nueva-España gran noticia y memoria de sus antiguallas. Y queriendo yo averiguar en qué manera podian los Indios conservar sus historias y tantas particularidades, entendí, que aunque no tenian tanta curiosidad y delicadeza como los Chinos y Japones, todavía no les faltaba algun género de letras y libros, con que á su modo conservaban las cosas de sus mayores. En la Provincia de Yucatán, donde es el Obispado que llaman de Honduras, habia unos libros de hojas á su modo encuadernados ó plegados, en que tenian los Indios sabios la distribucion de sus tiempos, y conocimiento de planetas y animales, y otras cosas naturales, y sus antiguallas; cosa de grande curiosidad y diligencia. Parecióle á un Doctrinero, que todo aquello debia de ser hechizos y arte mágica, y porfió, que se habian de quemar, y quemáronse aquellos libros, lo cual sintieron despues no solo los Indios, sino Españoles curiosos, que deseaban saber secretos de aquella tierra. Lo mismo ha acaecido en otras cosas, que pensando los nuestros que todo es supersticion, han perdido muchas memorias de cosas antiguas y ocultas, que pudieran no poco aprovechar. Esto sucede de un celo necio, que sin saber, ni aun querer saber las cosas de los Indios, á carga cerrada dicen, que todas son hechicerías, y que éstos son todos unos borrachos, que ¿qué pueden saber, ni entender? Los que han querido con buen modo informarse de ellos, han hallado muchas cosas dignas de consideracion. Uno de los de nuestra Compañia de Jesus, hombre muy práctico y diestro, juntó en la Provincia de Méjico á los ancianos de Tuscuco, y de Tulla, y de Méjico, y confirió mucho con ellos, y le mostraron sus librerías, y sus historias y kalendarios; cosa mucho de ver. Porque tenian sus figuras y geroglíficos con que pintaban las cosas en esta forma, que las cosas que tenian figuras las ponian con sus propias imágenes, y para las cosas que no habia imágen propia, tenian otros caractéres significativos de aquello, y con este modo figuraban cuanto querian, y para memoria del tiempo en que acaecia cada cosa, tenian aquellas ruedas pintadas, que cada una de ellas tenia un siglo, que eran cincuenta y dos años, como se dijo arriba; y al lado de estas ruedas, conforme al año en que sucedian cosas memorables, las iban pintando con las figuras y caractéres que he dicho, como con poner un hombre pintado con un sombrero y sayo colorado en el signo de caña, que corría entonces, señalaron el año que entraron los Españoles en su tierra, y así de los demás sucesos; pero porque sus figuras y caractéres no eran tan suficientes como nuestra escritura y letras, por eso no podian concordar tan puntualmente en las palabras, sino solamente en lo substancial de los conceptos. Mas porque tambien usan referir de coro arengas y parlamentos que hacian los oradores y retóricos antiguos, y muchos cantares que componian sus poétas, lo cual era imposible aprenderse por aquellos geroglíficos y caractéres. Es de saber, que tenian los Mejicanos grande curiosidad en que los muchachos tomasen de memoria los dichos parlamentos y composiciones, y para esto tenian Escuelas, y como Colegios ó Seminarios, adonde los ancianos enseñaban á los mozos éstas y otras muchas cosas, que por tradicion se conservan tan enteras, como si hubiera escritura de ellas. Especialmente las naciones famosas hacian á los muchachos que se imponian para ser retóricos, y usar oficio de oradores, que las tomasen palabra por palabra; y muchas de éstas, cuando vinieron los Españoles, y les enseñaron á escribir y leer nuestra lengua, los mismos Indios las escribieron, como lo testifican hombres graves, que las leyeron; y esto se dice, porque quien en la historia Mejicana leyere semejantes razonamientos largos y elegantes, creerá fácilmente que son inventados de los Españoles, y no realmente referidos de los Indios; mas entendida la verdad, no dejará de dar el crédito que es razon á sus historias. Tambien escribieron á su modo por imágenes y caractéres los mismos razonamientos; y yo he visto, para satisfacerme en esta parte, las oraciones del Pater noster, Ave María, Símbolo y la Confesion general en el modo dicho de Indios, y cierto se admirará cualquiera que lo viere, porque para significar aquella palabra: yo pecador me confieso, pintan un Indio hincado de rodillas á los pies de un Religioso, como que se confiesa; y luego para aquella: á Dios Todopoderoso, pintan tres caras con sus coronas al modo de la Trinidad; y á la gloriosa Virgen María, pintan un rostro de nuestra Señora, y medio cuerpo con un niño; y á San Pedro y á San Pablo, dos cabezas con coronas, y unas llaves, y una espada, y á este modo va toda la Confesion escrita por imágenes; y donde faltan imágenes, ponen caractéres, como: en que pequé, &c, de donde se podrá colegir la viveza de los ingenios de estos Indios, pues este modo de escribir nuestras oraciones y cosas de la Fé, ni se lo enseñaron los Españoles, ni ellos pudieran salir con él, si no hicieran muy particular concepto de lo que les enseñaban. Por la misma forma de pinturas y caractéres ví en el Perú escrita la confesion que de todos sus pecados un Indio traía para confesarse, pintando cada uno de los diez Mandamientos por cierto modo; y luego allí haciendo ciertas señales como cifras, que eran los pecados que habia hecho contra aquel mandamiento. No tengo duda, que si á muchos de los muy estirados Españoles les dieran á cargo de hacer memoria de cosas semejantes, por via de imágenes y señales, que en un año no acertáran, ni aun quizá en diez.
CAPÍTULO VIII
_De los memoriales y cuentas que usaron los Indios del Perú._
Los Indios del Perú, antes de venir Españoles, ningun género de escritura tuvieron, ni por letras, ni caractéres ó cifras, ó figurillas, como los de la China, y los de Méjico; mas no por eso conservaron menos la memoria de sus antiguallas, ni tuvieron menos su cuenta para todos los negocios de paz, guerra y gobierno, porque en la tradicion de unos á otros fueron muy diligentes, y como cosa sagrada recibian y guardaban los mozos lo que sus mayores les referian, y con el mismo cuidado lo enseñaban á sus sucesores. Fuera de esta diligencia, suplian la falta de escritura y letras, parte con pinturas como los de Méjico, aunque las del Perú eran muy groseras y toscas; parte, y lo mas, con quipos. Son quipos unos memoriales ó registros hechos de ramales, en que diversos ñudos y diversas colores significan diversas cosas. Es increíble lo que en este modo alcanzaron, porque cuanto los libros pueden decir de historias, leyes, ceremonias y cuentas de negocios, todo eso suplen los quipos tan puntualmente, que admira. Habia para tener estos quipos ó memoriales oficiales diputados, que se llaman hoy dia Quipo camáyo, los cuales eran obligados á dar cuenta de cada cosa, como los Escribanos públicos acá, y así se les habia de dar entero crédito; porque para diversos géneros, como de guerra, de gobierno, de tributos, de ceremonias, de tierras, habia diversos quipos ó ramales; y en cada manojo de estos tantos ñudos, ñudicos é hilillos atados, unos colorados, otros verdes, otros azules, otros blancos, y finalmente tantas diferencias, que así como nosotros de veinte y cuatro letras, guisándolas en diferentes maneras, sacamos tanta infinidad de vocablos, así éstos de sus ñudos y colores sacaban innumerables significaciones de cosas. Es esto de manera, que hoy dia acaece en el Perú á cabo de dos y tres años, cuando van á tomar residencia á un Corregidor, salir los Indios con sus cuentas menudas y averiguadas, pidiendo, que en tal pueblo, le dieron seis huevos, y no los pagó, y en tal casa una gallina, y allá dos haces de yerba para sus caballos, y no pagó sino tantos tomines y queda debiendo tantos; y para todo esto hecha la averiguacion allí al pié de la obra con cuantidad de ñudos y manojos de cuerdas, que dan por testigos y escritura cierta. Yo ví un manojo de estos hilos, en que una India traía escrita una confesion general de toda su vida, y por ellos se confesaba, como yo lo hiciera por papel escrito; y aun pregunté de algunos hilillos, que me parecieron algo diferentes, y eran ciertas circunstancias que requeria el pecado para confesarle enteramente. Fuera de estos quipos de hilo tienen otros de pedrezuelas, por donde puntualmente aprenden las palabras que quieren tomar de memoria; y es cosa de ver á viejos ya caducos con una rueda hecha de pedrezuelas aprender el Padre nuestro, y con otra el Ave Maria, y con otra el Credo, y saber cual piedra es: que fué concebido de Espíritu Santo, y cual: que padeció debajo del poder de Poncio Pilato, y no hay mas que verlos enmendar cuando yerran, y toda la enmienda consiste en mirar sus pedrezuelas, que á mí, para hacerme olvidar cuanto sé de coro, me bastára una rueda de aquellas. De éstas suele haber no pocas en los cimenterios de las Iglesias para este efecto; pues verles otra suerte de quipos, que usan de granos de maíz, es cosa que encanta; porque una cuenta muy embarazosa, en que tendrá un muy buen contador que hacer por pluma y tinta, para ver á como les cabe entre tantos, tanto de contribucion, sacando tanto de allá, y añadiendo tanto de acá, con otras cien retartalillas, tomarán estos Indios sus granos, y pondrán uno aquí, tres allá, ocho no sé donde; pasarán un grano de aquí, trocarán tres de allá, y en efecto ellos salen con su cuenta hecha puntualísimamente sin errar un tilde; y mucho mejor se saben ellos poner en cuenta y razon de lo que cabe á cada uno de pagar ó dar, que sabremos nosotros dárselo por pluma y tinta averiguado. Si esto no es ingenio, y si estos hombres son bestias, júzguelo quien quisiere, que lo que yo juzgo de cierto es, que en aquello á que se aplican, nos hacen grandes ventajas.
CAPÍTULO IX
_Del órden que guardan en sus escrituras los Indios._
Bien es añadir á lo que hemos notado de escrituras de Indios, que su modo no era escribir renglon seguido, sino de alto abajo, ó á la redonda. Los Latinos y Griegos escribieron de la parte izquierda á la derecha, que es el comun y vulgar modo que usamos. Los Hebreos al contrario, de la derecha comienzan hácia la izquierda; y así sus libros tienen el principio donde los nuestros acaban. Los Chinos no escriben, ni como los Griegos, ni como los Hebreos, sino de alto abajo; porque como no son letras, sino dicciones enteras, que cada una figura ó carácter significa una cosa, no tienen necesidad de trabar unas partes con otras, y así pueden escribir de arriba abajo. Los de Méjico, por la misma razon, no escribian en renglon de un lado á otro, sino al revés de los Chinos, comenzando de abajo, iban subiendo, y de esta suerte iban en la cuenta de los dias, y de lo demás que notaban; aunque cuando escribian en sus ruedas ó signos, comenzaban de en medio, donde pintaban al Sol, y de allí iban subiendo por sus años hasta la vuelta de la rueda. Finalmente, todas cuatro diferencias se hallan en escrituras: unos escriben de la derecha á la izquierda: otros de la izquierda á la derecha: otros de arriba abajo: otros de abajo arriba, que tal es la diversidad de los ingenios de los hombres.
CAPÍTULO X
_Cómo enviaban los Indios sus mensageros._
Por acabar lo que toca á esto de escribir, podrá con razon dudar alguno, cómo tenian noticia de todos sus Reinos, que eran tan grandes, los Reyes de Méjico y del Perú; ó qué modo de despacho daban á negocios que ocurrian á su Corte, pues no tenian letras, ni escribian cartas: á esta duda se satisface con saber, que de palabra, y por pintura ó memoriales se les daba muy á menudo razon de todo cuanto se ofrecía. Para este efecto habia hombres de grandísima ligereza, que servian de correos, que iban y venian, y desde muchachos los criaban en ejercicio de correr, y procuraban fuesen muy alentados, de suerte que pudiesen subir una cuesta muy grande corriendo sin cansarse; y así daban premio en Méjico á los tres ó cuatro primeros, que subian aquella larga escalera del templo, como se ha dicho en el libro precedente: y en el Cuzco los muchachos orejones en la solemne fiesta del Capacráyme subian á porfia el cerro de Yanacáuri; y generalmente ha sido y es entre Indios muy usado ejercitarse en correr. Cuando era caso de importancia, llevaban á los Señores de Méjico pintado el negocio de que les querian informar, como lo hicieron cuando aparecieron los primeros navíos de Españoles, y cuando fueron á tomar á Toponchan. En el Perú hubo una curiosidad en los correos extraña, porque tenia el Inca en todo su Reino puestas postas ó correos, que llaman allá Chasquís, de los cuales se dirá en su lugar.
CAPÍTULO XI
_Del gobierno y Reyes que tuvieron._