Historia de Venezuela, Tomo II
Part 4
Asi constreñidos de esta calamidad, se uajaron al rreparo del ualle de Abreua, donde estuuieron descansandose y rreformandose algunos dias, en los quales les uinieron a uisitar, aunque con las armas en las manos, mucha cantidad de yndios de la otra uanda de la cordillera de Abreua, gente muy lucida y crescida, dieron de rrepente en el alojamiento de los españoles: no hicieron ningun daño, mas antes lleuaron la peor parte de la pelea, siendo hen ella muertos algunos yndios; y aunque se rretiraron y apartaron de pelear los yndios, no por eso se fueron a su tierra, mas antes estuuieron a la mira de los españoles, de suerte que el Gouernador tuuo lugar de llamallos y trahellos de paz y a su amistad, mediante su buena diligencia; y fuele muy util la paz destos yndios a los españoles, porque con ellos bajaron de las montañas muy gruesos maderos para hazer vna puente en vn rrio furioso y caudaloso que les hera forcado pasar, porque la rrepentina buelta que auia echo auian tomado casi diferente camino del que a la ida lleuaron por lo qual se les opuso la pasada deste rrio de Abreua.
Hicieronse las puentes, y por ellas pasaron los españoles. Echaron los cauallos por el agua para que pasasen nadando, y con la gran corriente y malas salidas que el rrio hazia se les ahogaron los mas de los cauallos, que despues les hicieron mucha falta.
Traian todos estos yndios muchas joyas de oro y otros aderecos para el hornato de sus personas, lo qual rrescatauan y contratauan con los españoles. Dauanles ricos y gruesos caracoles y pedazos de oro, por cosas de poco precio y de poco prouecho, y quedauan muy contentos los yndios con ello, y los españoles[51] mucho mas con el oro, que hera muy fino y muy bueno.
Prosiguieron su torna buelta con arto trauajo y necesidad y falta de comida que auian tenido y algunas guazauaras de yndios. Llegaron al Fincenu, donde el casique y su muger les aguardo[52] de paz con mas de siete mil pesos que dio de presente al Gouernador en un cataurillo[53], los quales dijo que auian sacado de una de las ssepulturas que los españoles les auian cauado y por no auer sauido buscar el oro se auian dejado alli aquel poco. Los soldados estauan muy bien con aquella tierra del Fincenu, por el mucho oro que de sepulturas auian sacado y por lo que pretendian sacar; y por este rrespeto rrogaron con grande ainco al Gouernador que se detuuiese e hiciese asiento en aquel pueblo, para sacar algun oro de las sepulturas, ofreciendose de sustentar al pueblo de comidas de la comarca, y que harian vn bergantin en el rrio del Cenu, en el qual fuesen a dar mandado y auiso a Cartaxena, que por aquella uia estaua zerca, para que proueyese de lo necesario.
Comenco a decir que no lo queria hazer, por el desabrimiento que con algunos soldados tenia, y en el permanescio tan obstinadamente que con rruegos ni rrequirimientos ni por otra uia ninguna no le pudieron sacar del, de que se marauillaron mucho los soldados a causa de ser Pedro de Heredia de noble condicion y que no permanecia en el enojo mucho tiempo. Finalmente, se hizo y cunplio su boluntad contra la de todos sus soldados; y prosiguiendo su camino a Cartaxena entraron en ella quatro o cinco dias antes de San Joan de Junio del propio año, donde hallaron mucha jente española que alli auia quedado y se auian juntado y cada dia se yban juntando.
CAPITULO SSEIS
Como el Gouernador Pedro de Heredia enbio a Alonso de Heredia, su hermano, a descubrir el Pancenu, y como el propio Gouernador salio despues tras el por cierta ocasion, y como fue poblada Uraua por el capitan Alonso de Heredia.
Hallo el governador Heredia en Cartaxena a Alonso de Heredia, su hermano, que auia llegado o uenido de Nicaragua con algunos soldados hallarse en conpañia del Gouernador su hermano. Holgose mucho Pedro de Heredia de hallar alli a Alonso de Heredia, y luego determino de dalle gente con que entrase la tierra adentro en demanda del Panzenu. Diole ducientos hombres de a pie y de a cauallo, y entre hellos muchos de los que con el propio Gouernador se auian hallado en la jornada que de suso e contado.
Salio Alonso de Heredia con esta jente de Cartaxena por el mes de Agosto siguiente del propio año; y como ya los soldados se sauian el camino tuuieron menos trauajo en andallo que pasaron los primeros que lo descubrieron, y asi por sus jornadas contadas, casi sin tener guerras con los yndios, llegaron al Fincenu, donde hallaron cauadas mas de trecientas sepulturas que los propios naturales las auian auierto y sacado el oro dellas que[54].
Cajauanse[55] los soldados de Pedro Heredia, porque por su causa no auian hellos sacado el oro de aquellas sepulturas, que presumian ser gran cantidad, y no perdiendo la esperanza de auello, procuraron ynquirir y sauer de algunos yndios donde lo auia escondido el casique, pero no les aprouecho nada su dilijencia y deseo; solamente supieron y alcancaron que la primera vez que el gouernador Heredia dio en este pueblo, lo tenian escondido en vna asperisima montaña que llamauan la montaña de Faraquie[56], por estar hen ella un pueblo de yndios deste nombre y apartado de este Fincenu ocho leguas y mas, en la qual montaña el principal auia echo vn buhio, en lugar de tenplo, en seruicio del demonio, cuya hera la sepultura mayor y principal de aquel pueblo, en el qual ofrecieron todo el oro que, como e dicho, sacaron de las sepulturas y el que los propios yndios poseian. Pero con todo esto no perdieron los soldados punto de su codicia ni dejaron de hazer alli sus diligencias para sacar oro de las sepulturas que quedauan por sacar, para el qual efeto se concertaron e hizieron conpañia entre todos, que unos cauasen y otros fuesen a buscar comidas y sustentasen los cauadores de lo necesario, y que despues se partiesse lo que se sacase[57].
En esta conpañia no quiso entrar el capitan Alonso de Heredia, porque pretendia sacar mas el solo con la jente que tenia, que lo que de la conpañia le pudiese cauer de parte; y con auer los yndios sacado gran cantidad de oro, y Pedro de Heredia quando estuuo en este lugar asi mesmo saco mucho, todauia quedo oro que sacaron los que agora fueron, pero no lo estimauan ni tenian en tanto como en este tiempo se tiene, aunque siempre tuuo balor[58].
Aflojaron los soldados y aun[59] el capitan Alonso de Heredia en la pasada al Panzenu, por algunas ocasiones que se les ofrecieron y por parecelles tan trauajoso como dificultoso el camino y descubrimiento de aquella rrica noticia, por lo qual el capitan Alonso de Heredia enuio a Francisco de Ciesa, su theniente general, a la costa que cae sobre el Darien con parte de la jente que tenia, a que uiese y descubriese lo que por aquella parte ouiese que uer.
Ciesa hizo lo que se le encargo, y con la gente que lleuo descubrio la prouincia que llamo de las Uasillas, que agora es llamada Tolu, y el mismo puerto donde esta poblado el pueblo de Tolu. Paresciole uien a Ciesa aquella tierra para que hen ella permaneciesen españoles, y entendiendo quan cerca estaua de Cartagena, procuro dar auiso al gouernador Pedro de Heredia, y porque no tenia bergantin ni otra cosa con que nauegar, hizo hazer vna balsa de maderos la mas rrecia que pudo ser, y en ella se metio Alonso Lopez de Ayala, persona principal y de quien se hazia ya y se haze[60] mucha quenta en Cartaxena, donde rreside, y con el otros quatro soldados, buenos nadadores. Pusieronse a gran peligro asi de mar como de yndios de tierra, y fue Dios seruido que sin que peligrase o muriese ninguno, aportaron a Cartaxena, donde dieron rrelacion al gouernador Heredia de lo que auia y pasaua, asi sobre las sepulturas del Fincenu y estado en que quedavan, como de la nueua tierra que auian descubierto[61].
Rresciuio gran contento el Gouernador de todo lo que se le dijo, y singularmente de la esperanza que le davan de que todauia se sacaua oro en las sepulturas del Fincenu, porque la cudicia deste Gouernador hera tan ynsaciable como la de otros muchos que con cargos y sin ellos an pasado a las Indias, y asi no auia para el nueua de mas contento ni alegria que dezille que auia oro o que sacauan oro y que le darian oro; y aunque el Gouernador hera adornado de otras muchas y buenas partes, esta hera en el tan estimada que desconponia y afeava lo demas, por no ser en su mano el dejar de dar muestras dello. Enbio luego socorro a Francisco de Ciesa, que lo esperaua en Tolu, y de la jente que a la sazon se hallo en Cartaxena metio en vnas carauelas hasta ciento y beinte honbres, de los que a la fama de Piru cada dia uenian despaña, y juntamente con este socorro, ynbio a decir a su hermano y a los demas soldados y capitanes, que le ynuiasen todo el oro que entre todos se ouiese sacado de las sepulturas y auido de otros rrancheos.
Los soldados que con Ciesa estauan sintieron mucho el ynuialles a pedir su oro el Gouernador, y como cosa que tan caro les auia costado, lo procuraron conseruar y no dallo, y asi le ynuiaron a dezir al Gouernador que por entonzes perdonase, porque no se podia cunplir su mandamiento a causa de que entre todos auia echa conpañia y hasta quel oro se partiese ninguno era señor de lo que tenia para podello dar ni disponer dello; y con esto se metieron la tierra adentro y se boluieron al Cenu, donde el capitan Alonso de Heredia auia quedado, por apartarse de la vecindad Gouernador, conjeturando que por no lleualle el oro que pedia auia luego de benir a dar sobre hellos y tomarselo por fuerca o de grado.
Hera en este tienpo la tirania de los Capitanes y Gouernadores que en las Indias mandauan tanto y tan grande, que por las uias que podian procurauan juntar y sacar de los pobres soldados qualquier cantidad de oro que tuuiesen; a los unos se lo tomauan por fuerza, a los otros por alagos, a los otros por amenazas, y a otros con dalles buenas esperancas de gratificacion, y quando por esta bia no podian sacallo todo, echauan otros rrodeos que serian largos de contar, hasta que los dejauan despojados de todo punto de lo que tenian, poco o mucho; y desto no nos deuemos marauillar, porque como las ganancias de los vnos y de los otros heran tan torpes y el oro tan mal avido, ni los vnos lo gozauan ni los otros lo poseian mucho tienpo, porque al soldado se lo sacaua el Capitan o Gouernador y al Capitan o Gouernador se lo sacaua el que le uenia a tomar rresidencia, y otros muchos desaguaderos que se le ofrecian por donde el oro, contra su pesadisima naturaleza, corria muy lijeramente y se perdia, y muchas ueces su dueño con ello, como lo pudiera yo muy bien señalar aqui por evidentes y particulares sucesos acaecidos en las Indias; pero al que con atencion pasare por el discurso de mi Istoria, lo uera escrito en diuersas partes muy claramente.
Luego que el gouernador Heredia rreciuio la respuesta de los soldados de Ciesa, y no el oro, se ayro y enojo demasiadamente, y dejandose uencer de su colera, que hera mucha, determino de salir luego tras el capitan Ciesa y los que con el estauan y castigallos rrigurosamente por ynouedientes a su mandado. Junto con presteza casi quatrocientos soldados, todos chapetones, que los mas dellos se auian hallado en Bolonia, en la coronación del Enperador, y unos en el saco de Rroma, y enuarcandose con ellos la noche de Nauidad, tomo la uia de las Balsillas e Tulo[62] y fue en seguimiento de Ciesa y de su hermano Alonso de Heredia, que asi mesmo, temiendo su yda y aun su hira, se metio la tierra adentro en demanda del Panzenu, despues de auerse juntado con el Francisco de Ciesa y los demas que auian suuido de la costa en su conpañia y socorro, de los quales tuuo noticia de como el Gouernador auia ynuiado a pedir el oro que tenian, de donde presumieron lo que auia de hazer.
En este tienpo que Cesa[63] llego al Fincenu, obo cierta ocasion por donde, segun todos decian, lo prendio el capitan Alonso de Heredia a el y a otros cinco o seis soldados principales, y sin justa ni aun rraconable causa los condeno a muerte, pero no obo quien osase executar la sentencia, por no quedar obligados a dar quenta de la ynjusticia que en matar a quien no lo merescia se hazia, y asi quedaron saluos y con las uidas.
Siguio con toda la jente su derrota y demanda del Pancenu el capitan Alonso de Heredia; engolfose la tierra adentro, faltaronle las guias al mejor tienpo, por lo qual, caminando ciegamente, torcio la uia que auia de lleuar y fue a parar a la prouincia de Monpox, dos o tres jornadas apartado del pueblo principal; y porque ya a este tienpo le auia alcancado vn capitan con cierta jente que el Gouernador en su seguimiento auia ynuiado, dio la buelta al Fincenu, y dende a pocos dias[64] se encontro en las savanas del Braco de San Jorje con el Gouernador su hermano, que todauia yba en su seguimiento. Despues de juntos quiso el Gouernador proceder contra los que no le auian querido dar el oro y castigallos, pero oyolos, y ellos dieron tan buenos descargos que toda la ira se mitigo, y se conformaron todos juntos, y muy conformes dieron la buelta al Fincenu, donde despues de llegados y uisto el poco rrecurso de comida que en toda aquella comarca auia, por ser los labradores pocos y los comedores muchos, enuio el Gouernador al capitan Alonso de Cazeres, con trecientos soldados, que se fuese la bueta del Rrio Grande, que hera tierra mas fertil y mas entera, y por sus riueras gastasen el tienpo, sustentandose y comiendo, o se boluiesen por aquella uia a Cartaxena[65].
Iban casi todos estos soldados, o los mas, muy deuilitados por la falta que de comida auian tenido, y por auerse dado a comer cierta fruta llamada guacuna, con que se auian estreñido, y metidos desta suerte en vn camino tan largo y malo, comenzaron a yrse quedando por los caminos arrimados a aruoles, perecidos de anbre, contando de los regalos que en Italia auian tenido quando se hallaron hen ella; y asi, de los trecientos soldados o mas que el capitan Caceres saco del Cenu, no metio en Cartaxena mas de noventa, que todos los demas perecieron y murieron de hambre por el camino.
El Gouernador ynbio luego que Cesar[66] se aparto del, al capitan Alonso de Heredia, su hermano, con ciento y tantos honbres a poblar a Uraua, y desta uez entro hen ella Alonso de Heredia y poblo el pueblo que llamo Sant Seuastian de la Buena Vista, y estuuose con su jente haciendo de paz los naturales sin rresceuir ningun daño, asta que al cauo de seis meses salio hazer una jornadilla algo apartado del pueblo, donde le mataron nueve españoles. Rrecojiose con tienpo y diose a pacificar los naturales, y asi hizo algunos pueblos de paz.
CAPITULO SSIETE
De como en Cartaxena quisieron matar al gouernador Heredia, y como el gouernador Barrionueuo ynuio a Julian Gutierrez a poblar en Urana y como el gouernador Heredia fue con jente a echallo de la tierra.
El Gouernador Heredia se estuuo algunos dias en el Fincenu cauando sepolturas y sacando el oro dellas, y despues que se enfado de estar en aquella tierra se uoluio a Cartaxena, donde le ovieran de matar honbres naturales de su propia tierra, asi por auerse mostrado muy pertinaz y auer rretenido en si todo el oro que de las sepulturas se auia sacado, como por odios particulares nacidos de antiguas enemistades que desde España auia tenido con un Lureña, hermano de otro Lureña que a la sazon estaua en Cartaxena, con el qual Pedro de Heredia tuuo muy rreñidas pendencias y pasiones; y como este Lureña que en Cartaxena estaua tenia alli otros amigos y conocidos y aun parientes, los quales aborrecian al gouernador Pedro de Heredia, porque no hazia de hellos la quenta que hera rrazon, juntose con esto el propio y particular ynteres de su trauajo, que el Gouernador les tenia vsurpado, porque todo el oro que en la primera y segunda uez se auia auido del Cenu y de otras partes, todo lo auia rrecoxido el Gouernador y sacadolo por diuersos modos de poder de los soldados y se auia quedado con ello sin querelles acudir con ninguna parte dello, antes se presumia y aun tenia asi por cierto, que lo auia enterrado y escondido todo en la isla de Carex, que esta una legua de Cartaxena, y que el propio Gouernador y dos criados suyos auian por rromanas pesado el oro que auia juntado, y auia hallado hen ello pasados de trecientos mill pesos, que son treinta quintales de oro.
Pues como la necesidad que todos los mas principales del pueblo tenian del oro que de sus partes les pertenecian, era mucha y muy grande y bil la tirania que en todo vsaua el Gouernador con ellos, juntaronse una noche los mas agrauiados con animo de matar al Gouernador, y juntandose con otros del pueblo a quien no dieron parte de su conspiracion, se fueron a donde el Gouernador estaua, algo temeroso del suceso, y llegados a el los conspirados, comencaron a ultrajallo y a poner las manos en el. El Gouernador hera honbre de animo y que por ninguna uia sufria vltrajes, procuro por armas sastifazer lo que con el cargo no podia; pero como los de la liga heran muchos y el vno solo, y que de su uando no tenia mas de a Suer de Naua, que con el se auia hallado, trataronle mal, que con las lanzas le dieron dos o tres botes sobre un jubon estofado que tenia, con que le hizieron arrodillar, y asiendo con las manos la una de las lancas se leuanto, sacando sola vna mano herida. Ayudole mucho al Gouernador la conpañia de Suer de Naba, porque entranbos se defendieron muy bien de los del motin, que eran muchos; y de los propios que en su conpañia yban, que no savian de la conspiracion, se pasaron luego al lado del Gouernador y le ayudaron a defender su parte, de suerte que los contrarios no tuuieron lugar de matallo como pretendian.
Suer de Naua hera honbre de estimacion y afable. Tomo la mano por la mejor uia que pudo en apaciguar este fuego, de suerte que el gouernador Heredia tuno lugar de salirse de Cartaxena aquella propia noche y meterse con algunos criados suyos en vn bergantin en la mar y hazerse a lo largo, apartandose de tierra, porque la turba de los del motin no le ofendiesen, y apartandose del paraje de Cartaxena, echo mas adelante en tierra vn criado suyo, llamado Terreo, para que fuese ha llamar los yndios comarcanos a Cartaxena, con desinio de pegar fuego al pueblo, quemallo y arruinallo, y con esto tomar benganza de los que le auian ofendido, abrasandolos e matandolos por mano de los yndios; pero el Suer de Naua, que ya se auia juntado en el vergantin con el Gouernador, lo uino a entender y lo rremedio, de suerte que se aparto el Gouernador de su mal proposito y sestubo dos o tres dias en el uergantin en la mar, donde muchos de los de Cartaxena se le desculparon de no auer sido participes de aquella traicion ni ser en ninguna manera culpantes hen ella, diziendo que los de Madrid, avtores de la traicion, y sus criados, heran mas de treinta honbres, y aprouechandosse de la escuridad de la noche auian ydo a yntentar aquel tan maluado negocio de que hellos no heran partifeces, pero por entonzes se pacifico todo y quedaron todos confederados y amigos con el Gouernador, hecepto los agresores principales, que con estos nunca tuuo fija amistad.
En este mismo tienpo el gouernador Barrionueuo, que tenia a su cargo la governacion de Castilla de Oro, parte de la qual es lo que agora llaman Nonbre de Dios, tuuo noticia de como Alonso de Heredia auia poblado a San Seuastian de Buenauista, que tenia por terminos de su gouernacion, la qual dezia llegar asta el Cabo de la Uela, rreciuio enojo dello y determino ynbiar jente de armada que se apoderasen del pueblo y de lo que hen el auia, o lo despoblasen: pero pasosele presto el enojo y estaua ya quitado de aquel proposito, si Julian Gutierrez no le persuadiera de nueuo a hello, por su propio y particular ynteres, porque segun paresce, era este Julian Gutierrez casado con vna yndia, sobrina del señor de Uraua, donde estaua poblado San Seuastian, y mediante esta unidad[67] Julian Gutierrez, desde Acla, donde hera uezino, entraua con jente por toda la tierra de la costa a rrescatar oro, y donde mejores rrescates hazia y mas oro sacaua hera en esta prouincia de Uraba, y pareciole que con estar poblado hen ella Alonso de Heredia no tendria lugar de entrar con la liuertad que solia a rrescatar oro y a contratar con los yndios, y por estas causas, como e dicho, persuadia al gouernador Barrionueuo que echase los españoles de Cartajena de la tierra de Uraba; y sobre ello hizo tanto, que el gouernador Barrionuevo le ouo de encargar a el propio Julian Gutierrez la enpresa, y dalle gente con que fuese a uerse con Alonso de Heredia y con la gente que con el estaua, y a echallos del pueblo y de la tierra, y para este efecto se enbarco con la gente que pudo juntar el Julian Gutierrez, y vino sobre la costa y tierra de Uraba, en la qual echo su jente, apartado de donde Alonso de Heredia estaua, quatro leguas, con desinio de no ponerse en bentura de batalla, sino poblar vn pueblo en aquella parte, y despues, mediante el parentesco que su muger, la qual traia alli consigo, tenia[68] con el casique de Uraba, juntar asi toda la tierra y hazer que los yndios no siruieran a Heredia, lo qual pudiera muy bien hazer, y lo puso por hobra.
Mas turole poco tiempo, porque luego que Alonso de Heredia supo como Julian Gutierrez estaua en tierra de Uraba y lo que pretendia y aun hauia enpezado a hazer, enbio a Cartaxena por jente española que fuese en su ayuda y fauor, para por fuerza o como pudiese echar de la tierra a la jente del gouernador Barrionueuo.
Llego el mensaje de Alonso de Heredia a Cartaxena a tienpo que se acauauan de mitigar las sediciones de entre el gouernador Heredia y los de Madrid, por lo cual le convino al Gouernador allanarse mas para juntar y atraher a si mas jente e ir en socorro de su hermano y de su pueblo, y mitigado todo, junto y tomo los soldados que pudo y metiose con ellos en dos uergantines y otros barcos, y fuese la buelta de Uraba, donde hallo a su hermano vcupado en hazer rrequirimientos a Julian Gutierrez que se saliese de la tierra y que no le alborotase ni ynquietase la jente y naturales de su jurisdiccion, y otras cosas que entre hellos auian pasado, mas tocantes a la pluma que a la lanza.
Llegado el gouernador Heredia a Uraba y junta la jente que lleuaua con la que con su hermano estaua, saco cien honbres de a pie y de a cauallo por tierra y los uergantines por mar y se fue a uer con Julian Gutierrez, questaua alojado junto a la mar y a la rriuera de un rrio caudaloso que por alli cerca pasaua.
Alojose el gouernador Heredia con su gente en la parte y rriuera contraria del rrio, de suerte questauan a uista los unos de los otros. El gouernador Heredia tomo el termino de su hermano, y comenzo a hazer rrequirimientos a Julian Gutierrez, el qual, asi mesmo, rreplicaua por papeles, aunque mezclados con muchas pelotas de algunos versos[69] que consigo tenia, pero no hazia ningun daño con ellas en el alojamiento de Heredia, por estar ssituado en lugar bajo e yr a esta causa por alto las pelotas, y demás desto estauan rreparados con cierta montaña o arcabuco que los defendia. Obo tratos de paz, de suerte que los soldados de un capitan y del otro se juntaron y hablaron, pero no se efetuo cosa ninguna de lo que se pretendia, y de todas partes auia alguna perplexidad en los capitanes, de suerte que casi no se determinauan de uenir sobre esto a las manos ni lo que harian, pero pronosticando Queuedo, natural de Hamusco, soldado de la parte de Julian Gutierrez, que auia juntadose con el capitan Heredia para los medios y conciertos, lo que auia de suceder, dijo hablando con Martin Núñez Tafur: abracame, amigo, porque yo ueo estos negocios de suerte y en terminos que an de parar en las manos, y por uentura haziendo yo el deuer abre de morir el primero. Lo qual paso a la letra como luego se dira.