Historia de Venezuela, Tomo I

Part 6

Chapter 64,232 wordsPublic domain

Los yndios, por el senblante o aspeto que en los españoles vieron, entendieron lo que les pedian y abian menester, y asi se fueron el rrio arriba a donde tenian su poblazon, y tomando la comida que les pareçio que era bastante para tan poca gente, bolvieron a donde los españoles estaban, los quales, como los vieron bolver, pareçiendoles que el mantenimiento que podian traer seria poco, determinaron que se tomasen los yndios y se matasen y asasen en barbacoas[45] para guardar y tener de respecto para su comida. Los yndios llegaron sinçeramente, sin rreçelo de rreçebir daño ninguno de los españoles, a quien con tan buena voluntad trayan de comer, y saltaron en tierra, sacando el mayz y otras rrayzes y legunbres que trayan. Los españoles, desque los vieron que les pareçia que podian ser señores de ellos, cada vno echo mano de su yndio para poner por obra lo que antes abian tratado, y como su flaqueza era tanta y sus fuerças tan pocas, poca fuga fue menester para que los yndios se soltasen de sus manos; y visto que los yndios se les yvan, juntaronse todos a vno de los yndios, y asiendose del lo mataron y despedaçaron muy liberalmente y asaron en barbacoa para su sustento.

Esto de asar[46] en barbacoa esta carne es vna costumbre casi general en las Indias entre algunos yndios, los quales jamas acostumbran a salar carne ni pescado, avnque tengan bundancia de sal, mas haziendo vnas barbacoas que no sean muy altas del suelo, que son vnas estacas hincadas en tierra, del altor que les pareçe, encima de las quales hazen vn cañizo algo rralo de varas que llaman barbacoa, y alli ponen la carne a asar y mucha candela debaxo, hasta que se consume todo el xugo y vmor y queda del todo seca: y con esto se entretiene mucho tiempo la carne, avnque sea de puerco, y el pescado y todas otras cosas que despues de muertas se pueden corronper y dañar; y a falta de sal, los españoles, en las jornadas y nuevas poblazones se aprovechan deste vso de los naturales, y asi lo hizieron estos de quien al presente vamos hablando; que muerto su yndio y hecho sacrifiçio del a su dios el vientre, lo asaron en barbacoa por sus puestas[47], y luego alli comieron el asadura, pies y manos, y el menudo, con tanta alegria como si fuera de otro animal de los acostumbrados a comer entre cristianos.

Y rrecelandose que los yndios que se escaparon de sus manos no conbocasen gente y viniesen sobre ellos, acordaron de yrse de donde estaban, y asi començaron a caminar rribera arriba de aquel rrio todos ellos, eceto vno llamado Françisco Martin, que por tener vna llaga en vna pierna muy enconosa no pudo caminar y le fue forçoso quedarse alli; y los demas, prosiguiendo su desesperado camino el rrio arriba, padeçieron como todos los otros avian hecho y acabaron sus vidas con bien largas y penosas muertes. Y porque en lo deste capitulo me queda y en el siguiente, he de deçir el subçeso deste Françisco Martin, que por la enfermedad de su pierna no pudo seguir a sus compañeros en la muerte como los abia seguido en la bida, dire lo que este honbre hizo, antes de llegar a este rrio.

Andaban sus compañeros y el tan acosados de la hanbre que se podia bien dezir por ellos que rrabiaban de hanbre. Cupole a vn yndio que les abia que dado la suerte del sacrifiçio, y asi lo sacrificaron y mataron, dandole por sus propias manos la muerte, porque fuese mas açeto. Estando haziendo puestas o pedaços el cuerpo muerto, para dar a cada vno su parte, quitaron el mienbro genital, como cosa mas ynmunda, y echaronlo a mal, lo qual, como biese este Françisco Martin arremetio a el y alçandolo del suelo, sin esperar a ponello en el fuego se lo comio asi crudo, como se abia quitado del cuerpo; que fue cosa por çierto, no de honbre sino de mas que bruto y carniçero animal; y por esto no quento la diligencia que todos ponian en que no se perdiese cosa ninguna de lo que en vn cuerpo humano ay. La sangre no era menester llegalla al fuego, porque en abriendo el muerto, con las manos la sacaban y se la bebian, y avn como suelen deçir, se quedaban lambiendo las manos; y por no ser molesto no quiero pasar adelante con estos abominables enxemplos de crueldad.

Este honbre llamado Françisco Martin, permitiendolo Dios, para questos castigos fuesen notorios, vino a escapar con la vida y a bolver a poder y conpañia despañoles de la manera que por el discurso desta Istoria se vera; mas para llegar a este tiempo paso muchos trances que tanbien ire declarando. Viendose el triste solo en aquella playa o rribera donde sus conpañeros lo abian dexado, acordo echarse el rrio abaxo, pareçiendole que pues por alli nabegaban canoas, que no dexaria de aber algunas poblazones donde, o le conservarian la bida o con mas brevedad lo despenarian. Sabia nadar, y ayudandose de vn madero o palo grueso que alli hallo, se hecho por el rrio abaxo, y giandolo sus hados fue a dar a vna poblazon de yndios que en la rribera deste rrio estaba, gente de buena dixistion o condiçion, los quales como lo biesen, admirados de ver vn honbre barbado y tan blanco, cosa que ellos nunca abian hasta entonces visto, lo tomaron y lo llevaron al caçique y señor de aquella prouinçia, el qual, con la misma admiraçion que sus vasallos, lo mando recojer y tener en su casa por cosa de grandeza, sin hazer ningun mal ni consentir que se le hiziese por ninguno de sus subditos.

CAPITULO DIEZ

Como prosiguiendo Miçer Ambrosio su jornada, paso por el rrio del Oro y provincia de Guane, y fue a salir a los paramos y tierras donde agora esta poblada la ciudad de Panplona.

En tanto questas cosas subçedieron al capitan Gascuña y a su gente, el gobernador Miçer Ambrosio, despues de haberse entretenido algunos dias en aquella provinçia de Tamalameque, porque el socorro que de Coro le viniese y Gascuña le truxese, con más façilidad lo alcançase, prosiguieron su viaje y descubrimiento por lo baxo de la cordillera ó sierra[48] que confina con las rriberas del rrio grande, avnque algo apartado del; porque se debe notar que por desta parte del rrio grande por do Miçer Anbrosio caminava sienpre ay tierra llana entre el rrio y la sierra que va casi subçesive hasta sus nacimientos, y esta serrania que va sienpre á bista deste rrio grande, toda es rramos y gajes que quiebran de la cordillera que desde Chile viene entera çiñendo y rrodeando casi toda esta parte de Tierra Firme, donde está poblado el Piru y Chile, los Charcas, Quito y Nuebo Rreyno, y la gobernaçion de Venençuela, y otras gobernaçiones y provinçias, lo cual parece ques diviso de la tierra de la Nueba España y Florida y esotros Rreynos que de aquella parte están. Por la mucha angostura y estrechura que entre estas provinçias hace la tierra, desde el Nombre de Dios, poblado en la mar del Norte, a Panama, poblado en la mar del Sur, que de vn pueblo á otro, o del vn mar al otro ay deziocho leguas, antes menos que mas, y esta estrechura que aquí haze la tierra parece que divide estos dos grandes Rreynos y provinçias, la vna de la otra, no embargante que toda es Tierra Firme y que de Nueba España se pude yr a Piru y a Chile por tierra y andar toda la rredondez de aquesta quarta parte del mundo, desde la tierra que dizen del Labrador, que cae bien debaxo del Norte, hasta el estrecho de Magallanes, que por el contrario esta ó cae casi debaxo del Sur, que casi pareçe questas dos provinçias estan frontera la vna de la otra metiendose el Oçeano mar en medio, que haze hazer a la tierra vn ancon al Ocidente, cuyo rremate es el estrecho que he dicho, donde esta poblado el Nombre de Dios y Panama.

Siguiendo Micer Ambrosio aquesta serrania, sin dexar el rrio grande que llevaba a la mano derecha, camino algunos dias con buena esperança asi de lo que adelante esperaba hallar como del socorro y a ayuda que con el capitan Gascuña le abia de venir, y pasado algun intervalo de tienpo y viendo la tardança del socorro, y que la tierra por donde yva era muy enferma a cavsa de las ynundaçiones que el rrio grande por alli hazia, con que se crian muchas sabandijas y mosquitos de todas suertes, que les era a ellos plaga y muy pesada carga, aviendolos de sufrir por fuerça, con cuyas picaduras se cavsaban llagas e hinchazones en las piernas a los soldados y en las manos y en otras partes de sus cuerpos, determino y acordo Miçer Anbrosio meterse en las sierras, porque generalmente toda tierra alta en las Indias es mas sana que la baxa, y a esta sazon estaba en el paraje de las provinçias donde agora esta poblada Panplona; y poniendo en efecto sus desinios y determinaçion començo a marchar con el campo y gente que hasta aqui le abia quedado, por tierras muy asperas y faltas de comida, con que se les acreçento o doblo el trabaxo a los españoles, y quedandose algunos que con la flaqueça y falta de fuerças no podian subir la aspereça de las sierras por los arcabucos y montañas, eran muertos de tigres y otros animales que por estas tierras se crian, fue a salir Miçer Anbrosio a donde agora dizen el rrio del Oro, que avnque esta çerca de la çivdad de Panplona es termino de la çivdad de Velez, en cuyos vecinos estan encomendados los naturales del, de quien trataremos mas particularmente a su tiempo.

Llegado aqui Miçer Ambrosio, traya su gente tan fatigada de hambre que casi no podian caminar ni en aquella parte del rrio donde abian llegado y estaban no abia poblaciones ningunas de yndios de do pudieran aber algun rrecurso de comida; y porque caminando de aquella suerte era acrecentar los trabajos a los soldados y ponerse en abentura de perderse todos, como subçedio a los de Gascuña. Hallose cerca de vna çienaga o lago pequeño que en aquella parte estaba, en el qual se criaban mucha cantidad de caracoles, que fue vn particular rremedio para tolerar algo su hambre, de que se sustentaron muchos días, porque proveyo Dios que fuesen en tanta abundancia que bastasen alimentar toda la conpañia. Y de alli evbio vn cavdillo llamado Esteban Martin con sesenta hombres de los más sanos y en mejor dispusiçion para caminar, a que fuesen a descubrir algunas poblazones, porque alli donde estaban abian hallado algunos rrastros y bestigios de naturales que les abia dado esperança de hallallos çerca de alli: y avn les abian puesto a todos animo con la esperança que tenian para mejor caminar y seguir su descubrimiento.

Partiose Esteban Martin, y caminando a la provinçia de Guane, que esta cercana al rrio del Oro y es sufragana a la çiudad de Velez, donde hallo mucha cantidad de naturales y abundancia de comidas, y rreformandose alli y descansando con sus compañeros, rrecogió la comida que pudo llevar en las pieças o yndios que consigo traya y con otros que en esta provinçia de Guane abia tomado, y dio la buelta a donde Miçer Ambrosio abia quedado, llegando a cabo de veynte dias de como se aparto del, que en todo este tiempo Miçer Ambrosio y los que con el quedaron no se sustentaron ni comieron otra cosa mas de los caracoles que de la çienega o lago que he dicho podian sacar.

Holgose el Gobernador y toda su gente de las buenas nuebas que le traya Esteban Martin, y luego otro dia siguiente marcho con toda la gente junta la buelta de Guane, por el camino que el cavdillo y gente que abia enbiado descubrieron; y llegados a Guane se entretuvieron algunos dias a descansar y rreformarse, por venir tan maltratados y cansados del camino pasado quanto de lo dicho se puede colegir y conoçer. Desde esta provinçia de Guane camino Miçer Ambrosio con toda su gente junta hazia los paramos que agora son territorio de Panplona, tierra fria y poblada de muchos naturales. Estos paramos fue por donde despues andubo Hernan Perez de Quesada, hermano del adelantado Don Gonçalo Ximenez de Quesada, que despues de descubierto y poblado el Nuebo Rreyno por el dicho Adelantado, salio en descubrimiento de vna famosa notiçia que dezian de la casa del Sol, y llego a estos paramos y poblazones mas de diez años despues, y hallo los vestigios y rrastros desta gente de Miçer Ambrosio; y rreconoçida la tierra por algunos que con el yvan de los que abian escapado desta jornada de Miçer Ambrosio, dio la buelta y se torno al Rreyno, de do abia salido, como de todo esto hemos tratado mas largo en la Istoria del descubrimiento y paçificaçion del Nuebo Rreyno.

Entrado Miçer Ambrosio con su gente en los lugares dichos, hizo alli algun asiento con el canpo para mejor rreconoçer la tierra, y ver y determinar la derrota que abian de tomar, y hazer algunas correrias o entradas a vna parte y a otra con sus cavdillos, para rreconoçidos los alrrededores y las partes hazia donde se ynclinaba mas la poblazon de los naturales, seguir lo que mas les conviniese.

CAPITULO ONZE

En el qual se escribe como prosiguiendo Miçer Ambrosio su descubrimiento hazia la laguna, fue muerto de çiertas heridas que en vna guaçabara le dieron yndios.

Andando de estas poblazones y alojamiento donde Miçer Ambrosio estaba y sus cavdillos, descubriendo a vna parte y a otra, y rreconoçiendo todas las dispusiçiones de las tierras de que estaban çercados, pareçioles la tierra de hazia el Rreyno que tenian al Sur, mas alta y mas quebrada y menos poblada, y la tierra de hazia la parte de abaxo, al Nordeste, a do las aguas yvan a la laguna de Maracaybo, mas apaçible y andadera y avn mas poblada, por donde se ynclinaron mas a seguir la derrota o bia de hazia la laguna, avnque por diferente camino del que abian traydo, que no la del Rreyno. Y esto no fue porque entendiesen entonçes que aquella derrota que tomaban era a la laguna, de do abian salido, por aber rrodeado mucho camino, y en esto fue esta gente desgraçiada, y como suelen deçir, de corta ventura; porque si siguieran su derrota como la abian començado, entraban en el Rreyno, donde obieran las rriquezas que despue obo el adelantado Ximenez, y poseyeran aquella tierra, que es cierto que no estuvieron diez leguas de la primera gente mosca que hazia aquella parte se dice chicamocha. Mas siguiendo su camino por donde los guiaba su fortuna, pasaron vnos paramos que desde estas poblazones ay, para yr al balle que agora los de Panplona llaman de Rrabucha[49], en vn dia tan turbio y cargado de aguas y viento, que generalmente puso en gran detrimento a toda la gente y conpañia, y vbieran de pereçer alli de frio y elados, que ni con el caminar ni con el arroparse podian rresistir la fresca[50] del paramo, y asi murieron alli elados y enparamados mucha cantidad de yndios y algunos españoles y caballos, que fue cosa açerbiçima ver como sin poderse socorrer vnos a otros se quedaban muertos y riendose o rregañando los dientes.

Los que de la tempestad deste paramo escaparon, lo tubieron en mas que aberse librado de las hambres y calamidades pasadas.

Entrando en el valle de Rabicha hallaronlo muy poblado y los naturales del muy a punto de guerra, y asi el tienpo que por este valle y los a el comarcanos andubo esta gente, nunca dexaron de rreçebir guaçabaras de los naturales, que con buen animo les acometian; mas sienpre yvan con la peor parte, porque como sus armas son tan flacas y sus animos tan debiles acaboseles presto todo y rretiranse o rrecojense tan sin horden que sienpre son mas mal tratados en los alcançes que les ban dando que en disparate de sus guaçabaras.

Y antes que se pase esta ocasion, pues voy tratando destos naturales, dire lo que hizieron, segun lo que se puede colegir, por permision divina, con vn hombre ymitador de abominables crueldades con yndios. Miçer Ambrosio traya este hombre por criado, que no le servia de otra cosa sino de traer a cargo vna cadena, en la qual venian aprisionados çierta cantidad de yndios que trayan cargado la muniçion y el demas fardaje que era del rrancho y tienda del governador, y estan puestos por tal horden con sus colleras al pescueço que avnque vayan caminando y cargados, nunca se les quita la cadena; y como los yndios sientan tanbien la hambre como los españoles e yvan cargados, cansabanse, y faltandoles las fuerças, de flaqueza se cayan y sentaban en el camino. Este alcayde o verdugo del demonio de Miçer Ambrosio, por no detenerse y abrir la cadena y sacar el yndio que se cansaba, y por otros diabólicos respetos que le mobian, cortabale luego la cabeça para quitallo de la collera, y dexabaselo alli muerto. Y desta suerte se certifica aber quitado la bida a muchos yndios; y como Dios nuestro Señor no consienta que semejante tirania y crueldades queden sin exemplar castigo, subçedio que en el valle de Rrabicha, de quien bamos tratando, salieron los yndios vn dia a dar guaçabara a los españoles, y se açercaron tanto a ellos que casi de entre las manos les tomaron los yndios a este verdugo, criado de Miçer Ambrosio, y sin se lo poder quitar y estorvar los españoles, alli delante de sus ojos le cortaron la cabeça a macanazos, y dexando el cuerpo a bista de los españoles, se llevaron la cabeça consigo en pago de quantas este miserable honbre abia quitado ynjusta y cruelmente a los yndios:

El Gobernador con su gente siguio su descubrimiento, y saliendo deste valle y pasando otras poblazones de yndios, fue a dar al balle que dixeron de Miçer Ambrosio, que es el propio que agora dizen los de Panplona, Chinacota, que es nombre propio de la tierra. Estaba este valle muy poblado de naturales y era abundante de arboles, que avnque en este tiempo se pareçe la prosperidad que entonçes pudo tener, por aberse muerto y consumido por diversos rrespectos muchos naturales del. Alojose Miçer Ambrosio en vna parte deste valle con su gente por ser abazible[51] su estalaje, para de alli enbiar a descubrir lo que adelante obiese. Los naturales, como vieron esta nueva gente en su tierra y tenian ya por odidas notiçia de la mala vezindad que a do quiera que llegaban hazian, dexaron sus casas desiertas, y rrecogiendose con sus mugeres, hijos y haziendas a las montañas comarcanas, a ponello todo en cobro, acordaron venir a berse con los españoles, y si pudiesen, echallos de su tierra. Y subçedio quel dia questo obieron de hazer, Miçer Ambrosio y Estevan Martin, su capitan o cavdillo, se apartaron paseando fuera de su alojamiento descuydadamente, porque nvnca abian visto ni oydo ningun rremor[52] de aquellos yndios, antes tenian entendido que de miedo se abian ahuyentado por la notiçia que de ellos les abian dado. Los yndios, con mano armada, les venian a dar guaçavara, y los dos capitanes echaron mano a sus espadas, y teniendose con ellos se defendieron balerosamente sin que los yndios les pudiesen echar mano, antes hirieron y mataron muchos de ellos; y como Miçer Ambrosio no tenia alli su sayo de armas con que mejor guardar su persona, rreçibio algunas heridas de los yndios malas y peligrosas; y no hera esto tan lexos del alojamiento que la gente que en el estava no oyeron la grita de los yndios, y sospechando lo que era salieron a ellos y hallaron a su governador con su conpañero rrebueltos con los yndios, como se a dicho, y como acudieron alli luego todos los españoles, fueron los yndios desbaratados y ahuyentados, avnque vitoriosos, que asi se puede decir, pues de las heridas que dieron a Miçer Ambrosio murio dende a pocos dias, y fue alli, en aquel valle[53], enterrado por los suyos, de donde le quedo la nombradia y apellido del valle de Miçer Ambrosio, que hasta oy tura(A).

De las proprias naturalezas destas provinçias y de las que en estas comarcas de Panplona andubo esta gente, y de los yndios dellas, no trato aqui por no ser este su lugar.

NOTAS AL CAPITULO XI

(A) El P. Aguado no resulta muy bien enterado en lo relativo á la labor de Ambrosio Alfinger, por lo cual, para completar su relato, se reproducen los siguientes párrafos de la mencionada _Relación_ del licenciado Pérez de Tolosa.

«Habiendo reposado el dicho Ambrosio de Alfinguer con la dicha gente, en la dicha ciudad de Coro, fue en descubrimiento de la laguna de Maracaybo, con ciento y cincuenta hombres de pie y de caballo; dondes la laguna se detuvo año y medio, poco más ó menos; poblo junto á la laguna un lugar que se dixe Maracaybo. Dejole poblado de cinquenta ó sesenta españoles, y volviose con muy poca gente á la ciudad de Coro, porque mucha de la que llevó se le murió.

»En este comedio vinieron dos armadas; en la una de las quales vino un Jorje Ynguer, con poder de Enrique Ynguer y Geronimo Sayler, y sin provision real; este no fue obedecido ni recibido por Gobernador. Después llegó otra armada de tres naos, con pasados de trezientos hombres, y en ella venia un micer Juan Sinser-Jofer, el qual se nombraba por Gobernador, con los mismos poderes y sin provision real. Fue recibido este Micer Juan por Gobernador, por la justicia, regimiento y oficiales, estando ausente el dicho Ambrosio de Alfinguer; el qual, llegado en Coro dentro de quince dias, fue obedecido por Gobernador como lo era de antes, y el dicho Juan Sinser-Jofer voluntariosamente quedó sin la dicha gobernacion, y dende á tiempo quedó en Coro. Estas naos trajeron muchas provisiones y mercadurias, las quales se vendieron á los españoles, al fiado, en precios mas baratos que nunca han valido, obligándose de dos en dos y tres en tres; en esta armada postrera vinieron, asi mismo, treinta alemanes mineros, de los quales casi ningunos viven. El dicho Ambrosio de Alfinguer trajo de la dicha entrada siete mill pesos de oro de _chafalonia_, los quales se dieron al factor de los Velzares, para en pago de la ropa y mantenimientos que en nombre de república se tomaron, y fuese á curar de una enfermedad rezia que traia de la entrada. Dejó por teniente á Niculao Fedreman, que habia servido en compañia del difunto Jorje Ynguer, con que le mandó que no saliese de la ciudad de Coro y treinta leguas á la redonda en descubrimiento alguno. Partido que fue el dicho Ambrosio de Alfinguer á Santo Domingo, el dicho Fredreman, ecediendo la comision que tenia, con ciento y quinze hombres de pie y de caballo se metió la tierra adentro y descubrió el valle de Bariquicimeto y de las Damas, y dió la vuelta para Coro, donde halló ya de vuelta al dicho Ambrosio de Alfinguer; el qual le prendió, y hecho proceso le dió un liviano castigo. Este Fedreman trujo de la dicha entrada siete mill pesos de oro de _chafalonia_, en nombre de toda la gente, los quales se dieron á los factores de los Velzares para en quenta y parte de pago de lo que se debe en nombre de república.

»Antes quel dicho Gobernador partiese para Santo Domingo, envió sesenta hombres de pie y de caballo, con muchos mantenimientos á costa de los Velzares, á socorrer el pueblo que dejaba en Maracaybo, porque dejó la gente muy desnuda y necesitada; y con esta gente envió por teniente á un Luis Gonçalez de Leyva, el qual, esta ida, hizo algunos esclavos, y envio dos navios cargados, los quales se perdieron eceto uno que aportó en la Isla de Cuba, de que se hizo alguno dinero; y con todo ello se acudió al Factor de los Velzares. Estos esclavos, se dice que hizo el dicho teniente Luis Gonçalez sobre haber fecho los requerimientos contenidos en un capitulo de la capitulacion que con Enrique Inguer y Gerónimo Sailer se hizo.

»Vuelto el dicho Ambrosio de Santo Domingo, partió para el dicho pueblo de Maracaybo, y dejando aquel pueblo á recaudo, con ciento y sesenta hombres de pie y de caballo fue en el descubrimiento de los Pacabueyes y Rio Grande de Santa Marta, que es la mejor tierra que se ha descubierto en esta gobernacion. Con el primer oro que alli hubo, que fueron, segun dizen, hasta treinta mill pesos, parte dello fino y parte de _chafalonia_, con todo ello envió al capitán Basconia, con veinte y cinco hombres escojidos, de pie, dirigidos al Factor de los Velzares, para que aquella moneda emplease en vestidos y provisiones. Este capitán Basconia, con toda la gente se perdió, y el oro con ellos: escapó solo un cristiano, que acaso se halló á cabo de tiempos entre los indios haziendo vida de indio, el qual dió relación. Andando mas adelante, descubriendo la tierra, se hubieron quarenta mill pesos de oro de _chafalonia_; y de alli empezó á dar la vuelta hacia Coro.