Granada, Poema Oriental, precedido de la Leyenda de al-Hamar, Tomo 2
Part 11
Misteriosa pasión devastadora, Inexplicable, incomprensible, insana, Voy á lanzarme en tu región ahora. Yo, en el templo de amor alma profana, Yo, cuya inspiración amó hasta ahora Las bellas sombras de la edad lejana, Voy á hundirme en la sima en que se encierra El infierno á que amor llama la tierra.
Pasión irresistible, cuya esencia Se compone de hiel y fuego y lava, Cuyo instinto feroz con complacencia Al alma ve del corazón esclava, Cuyo aliento letal de la existencia Consume el germen y el vigor acaba; Vil pasión de la fe competidora, Tú sola puedes inspirarme ahora.
Ven, pues, á germinar en mi garganta El secreto poder de los hechizos Con que tu magia al universo encanta: En mis palabras pon los bebedizos Con que al amor tu espíritu amamanta, Con que hace á los creyentes tornadizos; Para cantarte, en fin, pon en mi seno De tu esencia infernal todo el veneno.
Corazón de Boabdil, ante mis ojos El libro pon de tu secreta historia; Dame á leer los sueños, los antojos Que te hicieron perder imperio y gloria, Que de Dios te atrajeron los enojos, Que mancharon tu vida y tu memoria, Que te dieron al fin fatal y obscura Muerte sin funeral ni sepultura.
¡Venid á mis conjuros!, yo os evoco, Sombras enamoradas de Baena; Almas á quienes dió por su amor loco Lecho la eternidad, la vida pena; Tú, hermosa, á cuyo amor faltó bien poco Para abrazar traidor la fe agarena, Y tú, africano Rey, cuya alma insana Vendió su corazón á una cristiana.
Á la vida volved por un momento: Recobrad vuestro sér á mi conjuro, Vuestra faz, vuestra voz y movimiento: Mas sólo lo poético y lo puro De vuestro sér tomad, y al pensamiento Mostraos á través del tiempo obscuro Como fantasmas blancos y halagüeños, Cual sombras puras de encantados sueños.
I
Descuella del castillo de Baena La torre superior del homenaje Sobre las otras torres de su fábrica, Cual pino erguido sobre humildes sauces. Compónese esta antigua fortaleza De un vasto cuadrilátero que, iguales, Flanquean cuatro torres, que en sus ángulos Colocadas se ven y equidistantes, Y á las que unen de robustos muros Cuatro sólidos lienzos, según arte Militar de aquel tiempo, coronados De almenas, aspilleras y baluartes. De cada lienzo en la extensión, esbeltos, Cuatro torreoncillos sobresalen, Que á la par que duplican la defensa, Dan adorno á su fábrica elegante. Estos lindos y aéreos torreones Del muro en la mitad toman arranque, Y en él apoyan sus ligeros cubos Rematando en graciosas espirales, Y, en el muro colgados, asemejan Borlones de arabesco cortinaje, Y sus cabezas almenadas, nidos De cigüeñas y de águilas rëales. En medio de esta fábrica se eleva La torre principal, de la que parten Cuatro arcadas que, uniéndola á los muros, Su comunicación mantienen fácil. Dividida en dos cuerpos esta torre, Concluye el inferior en un adarve Sobre el que cuatro puentes levadizos Dejan aislada la maciza base: De modo que si en caso de un asalto Los muros exteriores se ganasen, Aun quedarán sus bravos defensores Señores de su centro inexpugnable. Del cuerpo superior se alza orgullosa La cabeza magnífica y gigante, Ceñida de almenados torreones En que ondea de Cabra el estandarte: Y le cerca, partido por los puentes, Hermoseando los sólidos adarves, Un cinturón de huertos y jardines, Copia gentil de los pensiles árabes. Recreo de sus nobles Castellanos, Cuando tiempo les dejan sus afanes Guerreros ó políticos, en ellos Se entregan á domésticos solaces. La Condensa de Cabra al fin del día Á sus floridos cenadores sale, Y sus hijas en ellos de preciosas Plantas cultivan tiestos á millares. Y desde lejos á las dos hermanas Viendo vagar entre sus flores y árboles, Tal vez las cree el patán supersticioso Del castillo los genios tutelares.
Tal es la fortaleza de Baena Cuya historia es famosa en los romances, Y á cuya antigua fábrica del mío La descosida narración nos trae.
II
Es una noche clara en que ilumina El firmamento azul la luna llena, Con esa luz templada y argentina Que extiende por la atmósfera serena Un velo de fantástica neblina. Las torres del castillo de Baena Vense á su tibia claridad distintas, Tomando en ella nacaradas tintas.
En paz reposa el señorial castillo; Todo tranquilo en su recinto calla: Del vigía que vela en el rastrillo Y el centinela puesto en la muralla, De las móviles armas radia el brillo: Todo cerrado y barreado se halla; No hay más que una ventana que no encaje En la torre feudal del homenaje.
De ella asomado á la robusta reja Contempla la campiña un prisionero, Y á su ánima vagar por ella deja, Dando un solaz mezquino y pasajero Al rudo afán que el corazón le aqueja, Y al pie de su ventana un ballestero Vigila en el adarve, murmurando La estrofa de un cantar de cuando en cuando.
Mas no es tan sólo al campo á lo que mira, Sin duda, el melancólico cautivo; Ni es para la aflicción con que suspira La libertad el solo lenitivo. Lo que espera no es, ni á lo que aspira, Seña exterior, ni á verse fugitivo: Su esperanza tal vez está pendiente En un balcón del torreón de Oriente.
De él su mirada pertinaz no quita, De su reja teniéndole frontero: Mas que sorprenda cuidadoso evita Su mirada el sombrío ballestero, Cuya curiosidad acaso excita La vigilia tenaz del prisionero; Es ya empero la noche bien entrada Y nada justifica su mirada.
La media noche al fin cantó el vigía, Cuando he aquí que del balcón del muro Lentamente se abrió la celosía; Hundióse de su cárcel en lo obscuro Al ver el prisionero que se abría, Y á poco en la región del aire puro, De una guzla morisca acompañada, Se derramó una voz á ella acordada.
Y bien fuera por seña convenida, Ó por acaso inmeditado fuera, La guzla tras la reja fué tañida, Del balcón al abrirse la vidriera: Mas entonada por azar ú oída Desde el balcón por alguien que la espera, El cautivo esta cántiga entonaba, Y hasta el balcón el viento la llevaba.
SERENATA MORISCA
ESTRIBILLO
Azucena--de Baena, Abre tus hojas al sol del día: Desdeñosa--Nazarena, Abre á mi canto tu celosía: Abre, Sultana del alma mía.
1.ª
Sultana hermosa de los jardines, Ramo de mirra, tazón de flores, Bajo la huella de tus chapines Nacen rosales, mirto y jazmines: En cuyas ramas llenas de olores Hacen su nido los colorines, Duermen los genios de los amores, Y buscan sombra los serafines. ¿Dónde hay belleza de criatura Que se compare con tu hermosura? Tienes el cuello airoso De la paloma, Y el aliento oloroso Como el aroma; Tus ojos puros Son ojos de gazela, Dulces y obscuros. Cristiana bella, Por ver un rayo de tu mirada, Sentir tu aliento, seguir tu huella, Yo te daría El mejor carmen de mi Granada, Mi mejor torre de Andalucía.
ESTRIBILLO
Azucena--de Baena, Abre tus hojas al sol del día: Desdeñosa--Nazarena, Abre á mi canto tu celosía: Abre, Sultana del alma mía.
2.ª
Sultana, hermana de las huríes, Que los jardines del cielo moran, Tus dos mejillas son carmesíes Como granadas que se coloran; Tus labios rojos como rubíes, Y me parecen cuando sonríes Los dientes puros que en sí atesoran, Corderos blancos entre alhelíes. ¿Quién es el hombre que te merece? ¿Quién la que hermosa te se parece? Tu cintura es esbelta Como las palmas; Tu cabellera suelta, Red de las almas; Suave tu acento Como el rumor del agua Y el són del viento. Cristiana hermosa, De tus cabellos por solo un rizo, Por tu sonrisa más desdeñosa, Yo te daría Mi castillejo más fronterizo, Mi mejor puerto de Andalucía.
ESTRIBILLO
Azucena--de Baena, Abre tus hojas al sol del día: Desdeñosa--Nazarena, Abre á mi canto tu celosía: Abre, Sultana del alma mía.
3.ª
Si tú admitieras, linda cristiana, Las verdaderas creencias mías, Á mi suntuosa corte africana Como mi esposa me seguirías. Tendrías fiestas todos los días, Sortija y toros cada semana, Y en mis palacios habitarías De mis vasallos como Sultana. ¿Quién no te hablara puesto de hinojos? ¿Quién en ti osara poner los ojos? Garza sobre una peña Mal anidada, Ven conmigo á ser dueña De mi Granada. Vuela sin ruido, Las torres del Alhambra Serán tu nido. Bella cristiana, Si te vinieras á ser mi esposa, Para que fueras sola y Sultana Yo te daría Para tu esclava mi alma amorosa, Para tu alcázar mi Andalucía.
ESTRIBILLO
Azucena--de Baena, Abre tus hojas al sol del día: Desdeñosa--Nazarena, Ven á ser Reina de Andalucía. Ven ¡oh Sultana del alma mía!
Así dando la voz y el instrumento El amante cantar por concluído, Calló la guzla y expiró el acento: De sus últimas notas el sonido Fugaz el eco remedó en el viento Con un suave y dulcísimo gemido. Y al perderse en el aire la harmonía, Se cerró del balcón la celosía.
Fin de los versos contenidos en el tomo segundo.
Zorrilla no pasó de aquí en su composición del POEMA Á GRANADA. Durante los cuarenta años transcurridos desde que imprimió esos últimos versos hasta su muerte, ofrecía continuar la obra, á veces dando á entender que iba á constar de varios tomos, á veces de sólo un tercero, que dejó anunciado en este segundo como próximo á publicarse. Sin embargo, ni en las lecturas privadas que hacía constantemente de sus composiciones, ni en los apuntes ó fragmentos de ellas que se han encontrado entre sus papeles, figuraron nunca trozos inéditos del POEMA ó proyectos alusivos á su desarrollo y terminación. Últimamente, cuando en 1889 el poeta fué coronado en Granada, dijo que si se le alojaba un año en la Alhambra escribiría ese tomo tercero, sobre el cual fundaba muchas ilusiones, aunque no se detuvo á explicarlas, ni menos á indicar los resortes artísticos de que iba á valerse.
Es, pues, de presumir que Zorrilla llevaba en su cerebro el POEMA, y en disposición á toda hora de vaciarlo sobre el papel sin grandes preparaciones, como sin ellas había vaciado tantos miles de versos en leyendas, odas, dramas y romances, más pronto quizá compuestos que concebidos. Todo puede creerse de su oriental fantasía, que esta vez se cansó, por desgracia, antes de concluir una obra guardada para sí sola en los anales del Parnaso español.
[Ilustración]
ÍNDICE DE LOS TÍTULOS CORRESPONDIENTES Á LAS DIVERSAS PARTES DEL POEMA
TOMO PRIMERO
DEDICATORIA Á DON BARTOLOMÉ MURIEL
PÁGINAS
Fantasía 17
Las dos luces 31
Inspiración 44
LEYENDA DE AL-HAMAR
_Libro de los sueños_ 49
_Libro de las Perlas_ 69
_Libro de los Alcázares_ 95
Alhambra 100
Generalife 103
Al-Hamar en sus Alcázares 109
_Libro de los espíritus._
Recuerdos 117
La carrera 127
_Libro de las Nieves._
Inspiración 147
La carrera 151
Alcázar de Azäel 162
GRANADA.--POEMA
_Libro primero.--Exposición._
Invocación 191
Narración 205
_Libro segundo.--Las Sultanas._
El camarín de Lindaraja 223
El salón de Comares 251
_Libro tercero.--Zahara._
Gonzalo Arias de Saavedra 263
TOMO SEGUNDO
Invocación 5
_Libro cuarto.--Azäel._ 9
_Libro quinto._
Introducción 67
Narración 71
_Libro sexto._
Las torres de la Alhambra 117
Narración 122
_Libro séptimo._ 189
_Libro octavo.--Delirios._ 227
Oriental 253
Kaleb 258
_Libro noveno._
Introducción 275
Serenata morisca 287
FIN DEL TOMO SEGUNDO
End of Project Gutenberg's Granada, Poema Oriental, Tomo II, by José Zorilla