Chapter 5
Diabólica refriega Dentro de una bodega Se trabó entre infinitos Bebedores Mosquitos. (Pero extraño una cosa: 5 Que el buen Villaviciosa No hiciese en su _Mosquea_ Mención de esta pelea.) Era el caso que muchos, Expertos y machuchos, 10 Con tesón defendían Que ya no se cogían Aquellos vinos puros, Generosos, maduros, Gustosos y fragantes, 15 Que se cogían antes. En sentir de otros varios, A esta opinión contrarios, Los vinos excelentes Eran los más recientes, 20 Y del opuesto bando Se burlaban, culpando Tales ponderaciones Como declamaciones De apasionados jueces, 25 Amigos de vejeces. Al agudo zumbido De uno y otro partido Se hundía la bodega, Cuando héteme que llega 30 Un anciano Mosquito, Catador muy perito; Y dice, echando un taco: "¡Por vida del dios Baco...! (Entre ellos ya se sabe 35 Que es juramento grave): Donde yo estoy, ninguno Dará más oportuno Ni más fundado voto; Cese ya el alboroto. 40 A fe de buen Navarro, Que en tonel, bota o jarro, Barril, tinaja, o cuba, El jugo de la uva Difícilmente evita 45 Mi cumplida visita; Y en esto de catarle, Distinguirle y juzgarle, Puedo poner escuela De Jerez a Tudela, 50 De Málaga a Peralta, De Canarias a Malta, De Oporto a Valdepeñas. Sabed, por estas señas, Que es un gran desatino 55 Pensar que todo vino Que desde su cosecha Cuenta larga la fecha, Fué siempre aventajado. Con el tiempo ha ganado 60 En bondad, no lo niego; Pero si él desde luego Mal vino hubiera sido, Ya se hubiera torcido; Y al fin también había, 65 Lo mismo que en el día, En los siglos pasados, Vinos avinagrados. Al contrario, yo pruebo A veces vino nuevo, 70 Que apostarlas pudiera Al mejor de otra era. Y si muchos agostos Pasan por ciertos mostos De los que hoy se reprueban, 75 Puede ser que los beban Por vinos exquisitos Los futuros Mosquitos. Basta ya de pendencia; Y por final sentencia 80 El mal vino condeno, Le chupo cuando es bueno, Y jamás averiguo Si es moderno o antiguo." Mil doctos importunos, 85 Por lo antiguo los unos, Otros por lo moderno, Sigan litigio eterno. Mi texto favorito Será siempre el Mosquito. 90
FÁBULA LXIV
_La Rana y la Gallina_
(_Al que trabaja algo, puede disimulársele que lo pregone; el que nada hace, debe callar._)
Desde su charco una parlera Rana Oyó cacarear a una Gallina. "Vaya (le dijo), no creyera, hermana, Que fueras tan incómoda vecina. Y con toda esa bulla, ¿qué hay de nuevo?" 5 --"Nada, sino anunciar que pongo un huevo." --"¿Un huevo solo? ¡Y alborotas tanto!" --"Un huevo solo; sí, señora mía. ¿Te espantas de eso, cuando no me espanto De oírte cómo graznas noche y día? 10 Yo, porque sirvo de algo, lo publico; Tú, que de nada sirves, calla el pico."
FÁBULA LXV
_El Escarabajo_
(_Lo delicado y ameno de las buenas letras no agrada a los que se entregan al estudio de una erudición pesada y de mal gusto._)
Tengo para una fábula un asunto, Que pudiera muy bien... pero algún día Suele no estar la musa muy en punto. Esto es lo que hoy me pasa con la mía; Y regalo el asunto a quien tuviere 5 Más despierta que yo la fantasía; Porque esto de hacer fábulas requiere Que se oculte en los versos el trabajo, Lo cual no sale siempre que uno quiere. Será, pues, un pequeño Escarabajo 10 El héroe de la fábula dichosa, Porque conviene un héroe vil y bajo. De este insecto refieren una cosa: Que, comiendo cualquiera porquería, Nunca pica las hojas de la rosa. 15 Aquí el autor con toda su energía Irá explicando, como Dios le ayude, Aquella extraordinaria antipatía. La mollera es preciso que le sude Para insertar después una advertencia 20 Con que entendamos a lo que esto alude; Y según le dictare su prudencia, Echará circunloquios y primores, Con tal que diga en la final sentencia: Que así como la reina de las flores 25 Al sucio Escarabajo desagrada, Así también a góticos doctores Toda invención amena y delicada.
FÁBULA LXVI
_El Ricote erudito_
(_Descubrimiento útil para los que fundan su ciencia únicamente en saber muchos títulos de libros._)
Hubo un Rico en Madrid (y aun dicen que era Más necio que rico), Cuya casa magnífica adornaban Muebles exquisitos. "¡Lástima que en vivienda tan preciosa 5 (Le dijo un amigo) Falte una librería, bello adorno, Útil y preciso!" --"Cierto, responde el otro. ¡Que esa idea No me haya ocurrido!... 10 A tiempo estamos. El salón del norte A este fin destino. "Que venga el ebanista y haga estantes Capaces, pulidos, A toda costa. Luego trataremos 15 De comprar los libros." Ya tenemos estantes. "Pues ahora, El buen hombre dijo, ¡Echarme yo a buscar doce mil tomos! ¡No es mal ejercicio! 20 "Perderé la chabeta, saldrán caros, Y es obra de un siglo... Pero ¿no era mejor ponerlos todos De cartón fingidos? "Ya se ve. ¿Por qué no? Para estos casos 25 Tengo un pintorcillo Que escriba buenos rótulos, e imite Pasta y pergamino." Manos a la labor. Libros curiosos, Modernos y antiguos, 30 Mandó pintar, y, a más de los impresos, Varios manuscritos. El bendito señor repasó tanto Sus tomos postizos, Que, aprendiendo los rótulos de muchos, 35 Se creyó erudito. Pues ¿qué más quieren los que sólo estudian Títulos de libros, Si con fingirlos de cartón pintado Les sirven lo mismo? 40
FÁBULA LXVII
_La Víbora y la Sanguijuela_
(_No confundamos la buena crítica con la mala._)
"Aunque las dos picamos (dijo un día La Víbora a la simple Sanguijuela), De tu boca reparo que se fía El hombre, y de la mía se recela." La Chupona responde: "Ya, querida; 5 Mas no picamos de la misma suerte: Yo, si pico a un enfermo, le doy vida; Tú, picando al más sano, le das muerte." Vaya ahora de paso una advertencia: Muchos censuran, sí, lector benigno; 10 Pero a fe que hay bastante diferencia De un censor útil a un censor maligno.
FÁBULA LXVIII
_El Ricacho metido a Arquitecto_
(_Los que mezclan voces anticuadas con las de buen uso, para acreditarse de escribir bien el idioma, le escriben mal y se hacen ridículos._)
Cierto Ricacho, labrando una casa De arquitectura moderna y mezquina, Desenterró de una antigua ruína, Ya un capitel, ya un fragmento de basa, Aquí un adorno y allá una cornisa, 5 Media pilastra y alguna repisa. Oyó decir que eran restos preciosos De la grandeza y del gusto romano, Y que arquitectos de juicio muy sano Con imitarlos se hacían famosos. 10 Para adornar su infeliz edificio, En él a trechos los fué repartiendo. ¡Lindo pegote! ¡gracioso remiendo! Todos se ríen del tal frontispicio, Menos un quídam que tiene unos lejos 15 Como de docto, y es tal su manía, Que desentierra vocablos añejos Para amasarlos con otros del día.
FÁBULA LXIX
_El Médico, el Enfermo y la Enfermedad_
(_Lo que en medicina parece ciencia y acierto, suele ser efecto de pura casualidad._)
Batalla el enfermo Con la enfermedad, Él por no morirse, Y ella por matar. Su vigor apuran 5 A cual puede más, Sin haber certeza De quién vencerá. Un corto de vista, En extremo tal, 10 Que apenas los bultos Puede divisar, Con un palo quiere Ponerlos en paz: Garrotazo viene, 15 Garrotazo va; Si tal vez sacude A la enfermedad, Se acredita el ciego De lince sagaz; 20 Mas si, por desgracia, Al enfermo da, El ciego no es menos Que un topo brutal. ¿Quién sabe cuál fuera 25 Más temeridad, Dejarlos matarse O ir a meter paz? Antes que te dejes Sangrar o purgar, 30 Ésta es fabulilla Muy medicinal.
FÁBULA LXX
_El Canario y el Grajo_
(_El que para desacreditar a otro recurre a medios injustos, suele desacreditarse a sí propio._)
Hubo un Canario que, habiéndose esmerado en adelantar en su canto, logró divertir con él a varios aficionados y empezó a tener aplauso. Un Ruiseñor extranjero, generalmente acreditado, hizo particulares elogios de él, animándole con su aprobación.
Lo que el Canario ganó, así con este favorable voto, como con lo que procuró estudiar para hacerse digno de él, excitó la envidia de algunos pájaros. Entre éstos había unos que también cantaban, bien o mal, y justamente por ello le perseguían. Otros nada cantaban, y por lo mismo le cobraron odio. Al fin un Grajo, que no podía lucir por sí, quiso hacerse famoso con empezar a chillar públicamente entre las aves contra el Canario. No acertó a decir en qué cosa era defectuoso su canto; pero le pareció que para desacreditarle bastaba ridiculizarle el color de la pluma, la tierra en que había nacido, etc., acusándole, sin pruebas, de cosas que nada tenían que ver con lo bueno o malo de su canto. Hubo algunos pájaros de mala intención que aprobaron y siguieron lo que dijo el Grajo.
Empeñóse éste en demostrar a todos que el que habían tenido hasta entonces por un Canario diestro en el canto, no era sino un borrico, y que lo que en él había pasado por verdadera música era en la realidad un continuado rebuzno. "¡Cosa rara! decían algunos; el Canario rebuzna; el Canario es un borrico." Extendióse entre los animales la fama de tan nueva maravilla, y vinieron a ver cómo un Canario se había vuelto burro. El Canario, aburrido, no quería ya cantar; hasta que el Águila, reina de las aves, le mandó que cantase para ver si en efecto rebuznaba o no; porque, si acaso era verdad que rebuznaba, quería excluirle del número de sus vasallos los pájaros. Abrió el pico el Canario, y cantó a gusto de la mayor parte de los circunstantes. Entonces el Águila, indignada de la calumnia que había levantado el Grajo, suplicó a su señor, el dios Júpiter, que le castigase. Condescendió el dios, y dijo al Águila que mandase cantar al Grajo. Pero cuando éste quiso echar la voz, empezó, por soberana permisión, a rebuznar horrorosamente. Riéronse todos los animales y dijeron: _Con razón se ha vuelto asno el que quiso hacer asno al Canario._
FÁBULA LXXI
_El Guacamayo y el Topo_
(_Por lo general pocas veces aprueban los autores las obras de los otros, por buenas que sean; pero lo hacen los inteligentes que no escriben._)
Mirándose al soslayo Las alas y la cola un Guacamayo Presumido, exclamó: "¡Por vida mía, Que aun el Topo, con todo que es un ciego, Negar que soy hermoso no podría!..." 5 Oyólo el Topo y dijo: "No lo niego; Pero otros guacamayos por ventura No te concederán esa hermosura." El favorable juicio Se ha de esperar más bien de un hombre lego Que de un nombre capaz, si es del oficio. 11
FÁBULA LXXII
_El Canario y otros Animales_
(_Hay muchas obras excelentes que se miran con la mayor indiferencia._)
De su jaula un día Se escapó un Canario, Que fama tenía Por su canto vario. "¡Con qué regocijo 5 Me andaré viajando, Y haré alarde, dijo, De mi acento blando!" Vuela con soltura Por bosques y prados, 10 Y el caudal apura De dulces trinados. Mas ¡ay! aunque invente El más suave paso, No encuentra viviente 15 Que de él haga caso. Una Mariposa Le dice burlando: "Yo de rosa en rosa Dando vueltas ando. 20 "Serás ciertamente Un músico tracio; Pero busca oyente Que esté más despacio." --"Voy, dijo la Hormiga, 25 A buscar mi grano... Mas usted prosiga, Cantor soberano." La Raposa añade: "Celebro que el canto 30 A todos agrade; Pero yo entre tanto "(Esto es lo primero) Me voy acercando Hacia un gallinero 35 Que me está esperando." --"Yo, dijo un Palomo, Ando enamorado, Y así el vuelo tomo Hasta aquel tejado. 40 "A mi palomita Es ya necesario Hacer mi visita; Perdone el Canario." Gorjeando estuvo 45 El músico grato; Mas apenas hubo Quien le oyese un rato. ¡A cuántos autores Sucede otro tanto! 50
FÁBULA LXXIII
_El Mono y el Elefante_
(_Muchos autores celebran solamente sus propias obras y las de sus amigos o condiscípulos._)
A un congreso de varios animales Con toda seriedad el Mono expuso Que, a imitación del uso Establecido entre hombres racionales, Era vergüenza no tener historia, 5 Que, al referir su origen y sus hechos, Instruirlos pudiese y darles gloria. Quedando satisfechos De la propuesta idea, El Mono se encargó de la tarea, 10 Y el rey León en pleno consistorio Mandó se le asistiese puntualmente Con una asignación correspondiente, Además de los gastos de escritorio. Pide al ganso una pluma 15 El nuevo autor; emprende su faena, Y desde luego en escribir se estrena Una histórica suma, Que sólo contenía los anales Suyos y de los monos compañeros; 20 Mas pasando después años enteros, Nada habló de los otros animales, Que esperaron en vano Volver a ver más letra de su mano. El Elefante, como sabio, un día 25 Por tan grave omisión cargos le hacía, Y respondióle el Mono: "No te espantes; Pues aun en esto a muchos hombres copio. Obras prometo al público importantes, Y al fin no escribo más que de mí propio." 30
FÁBULA LXXIV
_El río Tajo, una Fuente y un Arroyo_
(_Los escritores sensatos, aunque se digan desatinos de sus obras, continúan trabajando._)
En tu presencia, venerable Río, (Al Tajo de este modo habló una Fuente) De un Poeta me quejo amargamente, Porque ha dicho (y no hay tal) que yo _me río_. Un Arroyo añadió: Sí, Padre mío; 5 Es una furia lo que ese hombre miente. Yo voy a mi camino, no censuro, Y, con todo, ha fingido que _murmuro_. Dicen que el Tajo luego Así les respondió con gran sosiego: 10 "¿No tengo yo también oro en mi arena? ¿Pues qué? ¿De los Poetas os espantan Los falsos testimonios?.... No os dé pena. Mayores entre sí se los levantan. _Reid y murmurad_ enhorabuena." 15
FÁBULA LXXV
_El Caracol y los Galápagos_
(_Aunque se reúnan varios sujetos para escribir una obra, si carecen de ciencia, tan despreciable saldrá como si la hubiese escrito un ignorante solo._)
Aunque no es bueno el todo Si no lo son las partes, Y vale poco el Cuerpo En que cada individuo poco vale, Muchos que obras no estiman De los particulares, 5 Si estos las hacen juntos, Con respeto las miran al instante. Un Caracol terrestre Al caer de la tarde Salió a tomar el fresco, 10 Y a un Galápago vió, que iba de viaje. No se apresure hermano, (Le dijo por burlarse Del paso que llevaba) Añadiendo otras pullas bien picantes. 15 Diez Galápagos juntos Topó mas adelante, Que de un pequeño charco Pasaban a buscar otro mas grande. Y el Caracol entonces 20 A cuadrilla tan grave Dejó libre el camino, Diciendo Únicamente; "Ustedes pasen." Al Galápago solo Tuvo por despreciable; 25 Pero a los diez unidos Tuvo como a personas de carácter.
FÁBULA LXXVI
_La Verruga, el Lobanillo y la Corcova_
(_De las obras de un mal poeta, la más reducida es la menos perjudicial._)
Cierto Poeta (Que por oficio Era de aquellos Cuyos caprichos Antes que puedan 5 Ponerse en limpio Ya en los Teatros Son aplaudidos) Trágicos dramas, Comedias hizo, 10 Varios Sainetes De igual estilo. Aunque pagado De sus Escritos, Pidió, no obstante, 15 A un docto amigo Que le dijera Sin artificio Cuál de su aprecio Era más digno. 20 Él le responde: "Yo más me inclino A los sainetes." --"¿Por qué motivo?" --"Tenga paciencia; 25 Voy a decirlo... Óigame un cuento Nada prolijo. "Una Verruga, Un Lobanillo 30 Y una Corcova, ¡Miren qué trío! Diz que tenían Cierto litigio Sobre cuál de ellos 35 Era más lindo. Doña Joroba, Por lo crecido, La primacía Llevarse quiso. 40 Quiso, porque era Don Lobanillo Proporcionado, Ser más pulido. Mas la Verruga 45 Pidió lo mismo, Porque su gracia Funda en lo chico. "Esta contienda Oyó un perito; 50 Dióle gran risa, Y al punto dijo: ¡Vaya, Verruga, Que hablas con juicio! Sois todos tres, a la verdad, tan buenos, 55 Que bien puedes decir: _Del mal el menos._"
PRINTED IN ENGLAND AT THE OXFORD UNIVERSITY PRESS