Chapter 4
A una Mona Muy taimada Dijo un día Cierta Urraca: "Si vinieras 5 A mi estancia, ¡Cuántas cosas Te enseñara! Tú bien sabes Con qué maña 10 Robo, y guardo Mil alhajas. Ven, si quieres, Y veráslas Escondidas 15 Tras de una arca." La otra dijo: "Vaya en gracia;" Y al paraje La acompaña. 20 Fué sacando Doña Urraca Una liga Colorada, Un tontillo 25 De casaca, Una hebilla, Dos medallas, La contera De una espada, 30 Medio peine, Y una vaina De tijeras; Una gasa, Un mal cabo 35 De navaja, Tres clavijas De guitarra, Y otras muchas Zarandajas. 40 "¿Qué tal? dijo; Vaya, hermana, ¿No me envidia? ¿No se pasma? A fe que otra 45 De mi casta En riqueza No me iguala." Nuestra Mona La miraba 50 Con un gesto De bellaca; Y al fin dijo: "¡Patarata! Has juntado 55 Lindas maulas. Aquí tienes Quien te gana, Porque es útil Lo que guarda. 60 Si no, mira Mis quijadas. Bajo de ellas, Camarada, Hay dos buches 65 O papadas, Que se encogen Y se ensanchan. Como aquello Que me basta, 70 Y el sobrante Guardo en ambas Para cuando Me haga falta. Tú amontonas 75 Mentecata, Trapos viejos, Y morralla; Mas yo, nueces, Avellanas, 80 Dulces, carne Y otras cuantas Provisiones Necesarias." Y esta Mona 85 Redomada ¿Habló sólo Con la Urraca? Me parece Que más habla 90 Con algunos Que hacen gala De confusas Misceláneas Y fárrago 95 Sin substancia.
FÁBULA XLVIII
_El Ruiseñor y el Gorrión_
(_Nadie crea saber tanto, que no tenga más que aprender._)
Siguiendo el son del organillo un día, Tomaba el ruiseñor lección de canto, Y a la jaula llegándose entre tanto El Gorrión parlero, así decía: "¡Cuánto me maravillo 5 De ver que de ese modo Un pájaro tan diestro A un discípulo tiene por maestro! Porque al fin lo que sabe el organillo A ti lo debe todo." 10 --"A pesar de eso (el Ruiseñor replica), Si él aprendió de mí, yo de él aprendo. A imitar mis caprichos él se aplica: Yo los voy corrigiendo Con arreglarme al arte que él enseña; 15 Y así pronto verás lo que adelanta Un Ruiseñor que con escuela canta." ¿De aprender se desdeña El literato grave? Pues más debe estudiar el que más sabe. 20
FÁBULA XLIX
_El Jardinero y su Amo_
(_La perfección de una obra consiste en la unión de lo útil y de lo agradable._)
En un jardín de flores Había una gran fuente, Cuyo pilón servía De estanque a carpas, tencas y otros peces. Únicamente al riego 5 El jardinero atiende, De modo que entre tanto Los peces agua en que vivir no tienen. Viendo tal desgobierno, Su amo le reprende; 10 Pues aunque quiere flores, Regalarse con peces también quiere. Y el rudo jardinero Tan puntual le obedece, Que las plantas no riega 15 Para que el agua del pilón no merme. Al cabo de algún tiempo El amo al jardín vuelve, Halla secas las flores, Y amostazado, dice de esta suerte: 20 "Hombre, no riegues tanto, Que me quede sin peces; Ni cuides tanto de ellos, Que sin flores, gran bárbaro, me dejes." La máxima es trillada, 25 Mas repetirse debe: Si al pleno acierto aspiras, Une la utilidad con el deleite.
FÁBULA L
_Los dos Tordos_
(_No se han de apreciar los libros por su bulto ni por su tamaño._)
Persuadía un tordo abuelo, Lleno de años y prudencia, A un tordo, su nietezuelo, Mozo de poca experiencia, A que, acelerando el vuelo, 5 Viniese con preferencia Hacia una poblada viña E hiciese allí su rapiña. "¿Esa viña dónde está? (Le pregunta el mozalbete), 10 ¿Y qué fruto es el que da?" --"Hoy te espera un gran banquete (Dice el viejo), ven acá; Aprende a vivir, pobrete." Y no bien lo dijo, cuando 15 Las uvas le fué enseñando. Al verlas saltó el rapaz: "¿Y ésta es la fruta alabada De un pájaro tan sagaz? ¡Qué chica! ¡qué desmedrada! 20 ¡Ea, vaya! es incapaz Que eso pueda valer nada. Yo tengo fruta mayor En una huerta, y mejor." --"Veamos, dijo el anciano: 25 Aunque sé que más valdrá De mis uvas solo un grano." A la huerta llegan ya; Y el joven exclama ufano: "¡Qué fruta! ¡qué gorda está! 30 ¿No tiene excelente traza?..." ¿Y qué era? Una calabaza. Que un tordo en aqueste engaño Caiga, no lo dificulto, Pero es mucho más extraño 35 Que hombre tenido por culto Aprecie por el tamaño Los libros, y por el bulto. Grande es, si es buena, una obra; Si es mala, toda ella sobra. 40
FÁBULA LI
_El Fabricante de Galones y la Encajera_
(_No basta que sea buena la materia de un escrito; es menester que también lo sea el modo de tratarla._)
Cerca de una Encajera Vivía un Fabricante de galones. "Vecina, ¡quién creyera (Le dijo) que valiesen más doblones De tu encaje tres varas 5 Que diez de un galón de oro de dos caras!" --"De que a tu mercancía (Esto es lo que ella respondió al vecino) Tanto exceda la mía, Aunque en oro trabajas, y yo en lino, 10 No debes admirarte, Pues más que la materia vale el arte." Quien desprecie el estilo, Y diga que a las cosas sólo atiende, Advierta que si el hilo 15 Más que el noble metal caro se vende, También da la elegancia Su principal valor a la substancia.
FÁBULA LII
_El Cazador y el Hurón_
(_A los que se aprovechan de las noticias de otros, y tienen la ingratitud de no citarlos._)
Cargado de conejos, Y muerto de calor, Una tarde de lejos A su casa volvía un Cazador. Encontró en el camino, 5 Muy cerca del lugar, A un amigo y vecino, Y su fortuna le empezó a contar. "Me afané todo el día (Le dijo); pero ¡qué! 10 Si mejor cacería No la he logrado, ni la lograré. "Desde por la mañana Es cierto que sufrí Una buena solana; 15 Mas mira qué gazapos traigo aquí. "Te digo y te repito, Fuera de vanidad, Que en todo este distrito No hay cazador de más habilidad." 20 Con el oído atento Escuchaba un Hurón Este razonamiento, Desde el corcho en que tiene su mansión. Y el puntiagudo hocico 25 Sacando por la red, Dijo a su amo: "Suplico Dos palabritas, con perdón de usted. "Vaya, ¿cuál de nosotros Fué el que más trabajó? 30 ¿Esos gazapos y otros Quién se los ha cazado sino yo? "¡Patrón! ¿tan poco valgo, Que me tratan así? Me parece que en algo 35 Bien se pudiera hacer mención de mí." Cualquiera pensaría Que este aviso moral Seguramente haría Al Cazador gran fuerza; pues no hay tal. 40 Se quedó tan sereno Como ingrato escritor Que del auxilio ajeno Se aprovecha, y no cita al bienhechor.
FÁBULA LIII
_El Gallo, el Cerdo y el Cordero_
(_Suelen ciertos autores sentar como principios infalibles del arte aquello mismo que ellos practican._)
Había en un corral un gallinero; En este gallinero un Gallo había; Y detrás del corral, en un chiquero, Un Marrano gordísimo yacía. Ítem más, se criaba allí un Cordero, 5 Todos ellos en buena compañía; Y ¿quién ignora que estos animales Juntos suelen vivir en los corrales? Pues (con perdón de ustedes) el Cochino Dijo un día al Cordero: "¡Qué agradable, 10 Qué feliz, qué pacífico destino Es el poder dormir! ¡Qué saludable! Yo te aseguro, como soy gorrino, Que no hay, en esta vida miserable, Gusto como tenderse a la bartola, 15 Roncar bien y dejar rodar la bola." El Gallo por su parte al tal Cordero Dijo en otra ocasión: "Mira, inocente, Para estar sano, para andar ligero, Es menester dormir muy parcamente. 20 El madrugar, en Julio u en Febrero, Con estrellas, es método prudente, Porque el sueño entorpece los sentidos, Deja los cuerpos flojos y abatidos." Confuso, ambos dictámenes coteja 25 El simple Corderillo, y no adivina Que lo que cada uno le aconseja No es más que aquello mismo a que se inclina. Acá entre los autores ya es muy vieja La trampa de sentar como doctrina 30 Y gran regla, a la cual nos sujetamos, Lo que en nuestros escritos practicamos.
FÁBULA LIV
_El Pedernal y el Eslabón_
(_La naturaleza y el arte han de ayudarse reciprocamente._)
Al eslabón de cruel Trató el pedernal un día, Porque a menudo le hería Para sacar chispas de él. Riñendo éste con aquél, 5 Al separarse los dos, "Quedaos, dijo, con Dios. ¿Valéis vos algo sin mí?" Y el otro responde: "Sí, Lo que sin mí valéis vos." 10 Este ejemplo material Todo escritor considere, Que el largo estudio no uniere Al talento natural. Ni da lumbre el pedernal 15 Sin auxilio de eslabón, Ni hay buena disposición Que luzca faltando el arte. Si obra cada cual aparte, Ambos inútiles son. 20
FÁBULA LV
_El Juez y el Bandolero_
(_La costumbre inveterada no debe autorizar lo que la razón condena._)
Prendieron por fortuna a un Bandolero, A tiempo cabalmente Que de vida y dinero Estaba despojando a un inocente. Hízole cargo el Juez de su delito; 5 Y él respondió: "Señor, desde chiquito Fuí gato algo feliz en raterías; Luego hebillas, relojes, capas, cajas, Espadines robé, y otras alhajas; Después, ya entrado en días, 10 Escalé casas; y hoy, entre asesinos, Soy salteador famoso de caminos. Conque, vueseñoría no se espante De que yo robe y mate a un caminante; Porque este y otros daños 15 Los he estado yo haciendo cuarenta años." ¿Al Bandolero culpan? Pues ¿por ventura dan mejor salida Los que, cuando disculpan En las letras su error o su mal gusto, 20 Alegan la costumbre envejecida Contra el dictamen racional y justo?
FÁBULA LVI
_La Criada y la Escoba_
(_Hay correctores de obras ajenas, que añaden más errores de los que corrigen._)
Cierta criada la casa barría Con una escoba muy puerca y muy vieja. "Reniego yo de la escoba (decía): Con su basura y pedazos que deja Por donde pasa, 5 Aun más ensucia que limpia la casa." Los remendones, que escritos ajenos Corregir piensan, acaso de errores Suelen dejarlos diez veces más llenos... Mas no haya miedo que de estos señores 10 Diga yo nada: Que se lo diga por mí la criada.
FÁBULA LVII
_El Naturalista y las Lagartijas_
(_A ciertos libros se les hace demasiado favor en criticarlos._)
Vió en una huerta Dos Lagartijas Cierto curioso Naturalista. Cógelas ambas, 5 Y a toda prisa Quiere hacer de ellas Anatomía. Ya me ha pillado La más rolliza; 10 Miembro por miembro Ya me la trincha; El microscopio Luego le aplica. Patas y cola, 15 Pellejo y tripas, Ojos y cuello, Lomo y barriga, Todo lo aparta, Y lo examina. 20 Toma la pluma, De nuevo mira, Escribe un poco, Recapacita. Sus mamotretos 25 Después registra; Vuelve a la propia Carnicería. Varios curiosos De su pandilla 30 Entran a verle: Dales noticia De lo que observa; Unos se admiran, Otros preguntan, 35 Otros cavilan. Finalizada La anatomía, Cansóse el sabio De Lagartija. 40 Soltó la otra, Que estaba viva. Ella se vuelve A sus rendijas, En donde hablando 45 Con sus vecinas, Todo el suceso Les participa. "No hay que dudarlo, No (las decía): 50 Con estos ojos Lo ví yo misma. Se ha estado el hombre Todito un día Mirando el cuerpo 55 De nuestra amiga. ¿Y hay quien nos trate De sabandijas? ¿Cómo se sufre Tal injusticia, 60 Cuando tenemos Cosas tan dignas De contemplarse Y andar escritas? ¡No hay que abatirse, 65 Noble cuadrilla! Valemos mucho, Por más que digan." ¡Y querrán luego Que no se engrían 70 Ciertos autores De obras inicuas! Los honra mucho Quien los critica. No seriamente, 75 Muy por encima, Deben notarse Sus tonterías; Que hacer gran caso De Lagartijas, 80 Es dar motivo De que repitan: "¡Valemos mucho, Por más que digan!"
FÁBULA LVIII
_La Discordia de los Relojes_
(_Los que piensan que con citar una autoridad, buena o mala, quedan disculpados de cualquier yerro, no advierten que la verdad no puede ser más de una, aunque las opiniones sean muchas._)
Convidados estaban a un banquete Diferentes amigos, y uno de ellos, Que, faltando a la hora señalada, Llegó después de todos, pretendía Disculpar su tardanza. "¿Qué disculpa 5 Nos podrás alegar?" (le replicaron). Él sacó su reloj, mostróle, y dijo: "¿No ven ustedes cómo vengo a tiempo? Las dos en punto son."--"¡Qué disparate! (Le respondieron); tu reloj atrasa 10 Más de tres cuartos de hora."--"¡Pero, amigos! (Exclamaba el tardío convidado) ¿Qué más puedo yo hacer que dar el texto? Aquí está mi reloj"... Note el curioso Que era este señor mío como algunos 15 Que un absurdo cometen, y se excusan Con la primera autoridad que encuentran. Pues, como iba diciendo de mi cuento, Todos los circunstantes empezaron A sacar sus relojes en apoyo 20 De la verdad. Entonces advirtieron Que uno tenía el cuarto, otro la media, Otro las dos y veinte y seis minutos, Éste catorce más, aquél diez menos: No hubo dos que conformes estuvieran. 25 En fin, todo era dudas y cuestiones. Pero a la astronomía cabalmente Era el amo de casa aficionado; Y consultando luego su infalible, Arreglado a una exacta meridiana, 30 Halló que eran las tres y dos minutos, Con lo cual puso fin a la contienda, Y concluyó diciendo: "¡Caballeros! Si contra la verdad piensan que vale Citar autoridades y opiniones, 35 Para todo las hay; mas, por fortuna, Ellas pueden ser muchas, y ella es una."
FÁBULA LIX
_El Topo y otros animales_
(_Nadie confiesa su ignorancia, por más patente que ella sea._)
Ciertos animalitos, Todos de cuatro pies, A la gallina ciega Jugaban una vez. Un Perrillo, una Zorra 5 Y un Ratón, que son tres; Una Ardilla, una Liebre Y un Mono, que son seis. Éste a todos vendaba Los ojos, como que es 10 El que mejor se sabe De las manos valer. Oyó un Topo la bulla, Y dijo: "Pues, pardiez, Que voy allá, y en rueda 15 Me he de meter también." Pidió que le admitiesen; Y el Mono, muy cortés, Se lo otorgó (sin duda Para hacer burla de él). 20 El Topo a cada paso Daba veinte traspiés, Porque tiene los ojos Cubiertos de una piel; Y a la primera vuelta, 25 Como era de creer, Facilísimamente Pillan a su merced. De ser gallina ciega Le tocaba la vez; 30 Y ¿quién mejor podía Hacer este papel? Pero él, con disimulo, Por el bien parecer, Dijo al Mono: "¿Qué hacemos? 35 Vaya ¿me venda usted?" Si el que es ciego, y lo sabe, Aparenta que ve, ¿Quien sabe que es idiota, Confesará que lo es? 40
FÁBULA LX
_El Volatín y su Maestro_
(_En ninguna facultad puede adelantar el que no se sujeta a principios._)
Mientras de un Volatín bastante diestro Un principiante mozalbillo toma Lecciones de bailar en la maroma, Le dice: "Vea usted, señor Maestro, "Cuánto me estorba y cansa este gran palo 5 Que llamamos chorizo o contrapeso; Cargar con un garrote largo y grueso Es lo que en nuestro oficio hallo yo malo. "¿A qué fin quiere usted que me sujete, Si no me faltan fuerzas ni soltura? 10 ¿Por ejemplo, este paso, esta postura No la haré yo mejor sin el zoquete? "Tenga usted cuenta... No es difícil... nada..." Así decía, y suelta el contrapeso. El equilibrio pierde... ¡Adiós! ¿Qué es eso? 15 ¿Qué ha de ser? una buena costalada. "¡Lo que es auxilio juzgas embarazo, Incauto joven! (el Maestro dijo): ¿Huyes del arte y método? ¡Pues, hijo, No ha de ser éste el último porrazo!" 20
FÁBULA LXI
_El Sapo y el Mochuelo_
(_Hay pocos que den sus obras a luz con aquella desconfianza y temor que debe tener todo escritor sensato._)
Escondido en el tronco de un árbol Estaba un Mochuelo; Y pasando no lejos un Sapo, Le vió medio cuerpo. "¡Ah de arriba, señor solitario! 5 Dijo el tal escuerzo: Saque usted la cabeza, y veamos Si es bonito o feo." --"No presumo de mozo gallardo, Respondió el de adentro; 10 Y aun por eso a salir a lo claro Apenas me atrevo; Pero usted, que de día su garbo Nos viene luciendo, ¿No estuviera mejor agachado 15 En otro agujero?" ¡Oh qué pocos autores tomamos Este buen consejo! Siempre damos a luz, aunque malo, Cuanto componemos; 20 Y tal vez fuera bien sepultarlo; Pero ¡ay, compañeros! Más queremos ser públicos Sapos Que ocultos Mochuelos.
FÁBULA LXII
_El Burro del Aceitero_
(_A los que juntan muchos libros, y ninguno leen._)
En cierta ocasión un cuero Lleno de aceite llevaba Un Borrico, que ayudaba En su oficio a un Aceitero. A paso un poco ligero 5 De noche en su cuadra entraba, Y de una puerta en la aldaba Se dió el golpazo más fiero. "¡Ay! clamó: ¿no es cosa dura Que tanto aceite acarree, 10 Y tenga la cuadra obscura?" Me temo que se mosquee De este cuento quien procura Juntar libros que no lee; ¿Se mosquea? Bien está; 15 Pero este tal, ¿por ventura Mis fábulas leerá?
FÁBULA LXIII
_La Contienda de los Mosquitos_
(_Es igualmente injusta la preocupación exclusiva a favor de la literatura antigua o a favor de la moderna._)