Fábulas literarias

Chapter 2

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(_Los que empiezan elevando el estilo, se ven tal vez precisados a humillarle después demasiado._)

Harta de paja y cebada Una Mula de alquiler Salía de la posada, Y tanto empezó a correr, Que apenas el caminante 5 La podía detener. No dudo que en un instante Su media jornada haría; Pero algo más adelante La falsa caballería 10 Ya iba retardando el paso. "¿Si lo hará de picardía?... "¡Arre!... ¿te paras?... Acaso Metiendo la espuela... Nada. Mucho me temo un fracaso. 15 "Esta vara, que es delgada... Menos... Pues este aguijón... Mas ¿si estará ya cansada?" Coces tira... y mordiscón: Se vuelve contra el jinete... 20 ¡Oh qué corcovo, qué envión! Aunque las piernas apriete... Ni por ésas... ¡Voto a quién! Barrabás que la sujete... Por fin dió en tierra... ¡Muy bien! 25 ¿Y eras tú la que corrías?... ¡Mal muermo te mate, amén! No me fiaré en mis días De mula que empiece haciendo Semejantes valentías. 30 Después de este lance, en viendo Que un autor ha principiado Con altisonante estruendo, Al punto digo: "¡Cuidado! ¡Tente, hombre! que te has de ver 35 En el vergonzoso estado De la mula de alquiler."

FÁBULA XIX

_La Cabra y el Caballo_

(_Hay malos escritores que se lisonjean fácilmente de lograr fama póstuma cuando no han podido merecerla en vida._)

Estábase una Cabra muy atenta Largo rato escuchando De un acorde violín el eco blando. Los pies se la bailaban de contenta, Y a cierto Jaco, que también suspenso 5 Casi olvidaba el pienso, Dirigió de esta suerte la palabra: "¿No oyes de aquellas cuerdas la armonía? Pues sabe que son tripas de una Cabra Que fué en un tiempo compañera mía. 10 Confío (¡dicha grande!) que algún día No menos dulces trinos Formarán mis sonoros intestinos." Volvióse el buen Rocín y respondióla: "A fe que no resuenan esas cuerdas 15 Sino porque las hieren con las cerdas Que sufrí me arrancasen de la cola. Mi dolor me costó, pasé mi susto; Pero, al fin, tengo el gusto De ver qué lucimiento 20 Debe a mi auxilio el músico instrumento. Tú, que satisfacción igual esperas, ¿Cuándo la gozarás? Después que mueras." Así, ni más ni menos, porque en vida No ha conseguido ver su obra aplaudida 25 Algún mal escritor, al juicio apela De la posteridad, y se consuela.

FÁBULA XX

_La Abeja y el Cuclillo_

(_La variedad es requisito indispensable en las obras de gusto._)

Saliendo del colmenar, Dijo al Cuclillo la Abeja: "Calla, porque no me deja Tu ingrata voz trabajar. "No hay ave tan fastidiosa 5 En el cantar como tú: Cucú, cucú, y más cucú, Y siempre una misma cosa." --"¿Te cansa mi canto igual? (El Cuclillo respondió): 10 Pues a fe que no hallo yo Variedad en tu panal. "Y pues que del propio modo Fabricas uno que ciento, Si yo nada nuevo invento, 15 En ti es viejísimo todo." A esto la Abeja replica: "En obra de utilidad, La falta de variedad No es lo que más perjudica; 20 "Pero en obra destinada Sólo al gusto y diversión, Si no es varia la invención, Todo lo demás es nada."

FÁBULA XXI

_El Ratón y el Gato_

(_Alguno que ha alabado una obra ignorando quién es su autor, suele vituperarla después que lo sabe._)

Tuvo Esopo famosas ocurrencias, ¡Qué invención tan sencilla! ¡qué sentencias!... He de poner, pues que la tengo a mano, Una fábula suya en castellano. "Cierto (dijo un Ratón en su agujero), 5 No hay prenda más amable y estupenda Que la fidelidad; por eso quiero Tan de veras al perro perdiguero." Un Gato replicó: "Pues esa prenda Yo la tengo también..." Aquí se asusta 10 Mi buen Ratón, se esconde, Y, torciendo el hocico, le responde: "¡Cómo! ¿la tienes tú?... Ya no me gusta." La alabanza que muchos creen justa, Injusta les parece 15 Si ven que su contrario la merece. ¿Qué tal, señor lector? La fabulilla Puede ser que le agrade, y que le instruya. --"Es una maravilla; Dijo Esopo una cosa como suya." 20 --"Pues mire usted: Esopo no la ha escrito; Salió de mi cabeza."--"¿Conque es tuya?" --"Sí, señor erudito: Ya que antes tan feliz le parecía, Critíquemela ahora porque es mía." 25

FÁBULA XXII

_La Lechuza_

Y

FÁBULA XXIII

_Los Perros y el Trapero_

(_Atreverse a los autores muertos, y no a los vivos, no sólo es cobardía, sino traición._)

Cobardes son y traidores Ciertos críticos, que esperan, Para impugnar, a que mueran Los infelices autores, Porque vivos respondieran. 5 Un breve caso a este intento Contaba una abuela mía. Diz que un día en un convento Entró una Lechuza... miento, Que no debió ser un día; 10 Fué, sin duda, estando el sol Ya muy lejos del ocaso... Ella, en fin, encontró al paso Una lámpara o farol (Que es lo mismo para el caso). 15 Y volviendo la trasera, Exclamó de esta manera: "Lámpara, ¡con qué deleite Te chupara yo el aceite, Si tu luz no me ofendiera! 20 "Mas ya que ahora no puedo, Porque estás bien atizada, Si otra vez te hallo apagada, Sabré, perdiéndote el miedo, Darme una buena panzada." 25

Aunque renieguen de mí Los críticos de que trato, Para darles un mal rato, En otra fábula aquí Tengo de hacer su retrato. 30 Estando pues un Trapero Revolviendo un basurero, Ladrábanle (como suelen Cuando a tales hombres huelen) Dos parientes del Cerbero. 35 Y díjoles un lebrel: "Dejad a ese perillán Que sabe quitar la piel Cuando encuentra muerto un can, Y cuando vivo, huye de él." 40

FÁBULA XXIV

_El Papagayo, el Tordo y la Marica_

(_Conviene estudiar los autores originales, y no los copiantes y malos traductores._)

Oyendo un Tordo hablar a un Papagayo, Quiso que él, y no el hombre, le enseñara; Y con solo un ensayo Creyó tener pronunciación tan clara, Que en ciertas ocasiones 5 A una Marica daba ya lecciones. Así salió tan diestra la Marica Como aquel que al estudio se dedica Por copias y por malas traducciones.

FÁBULA XXV

_El Lobo y el Pastor_

(_El libro que de suyo es malo, no deja de serlo porque tenga tal cual cosa buena._)

Cierto Lobo, hablando con cierto Pastor, "Amigo (le dijo), yo no sé por qué Me has mirado siempre con odio y horror. Tiénesme por malo; no lo soy a fe. "Mi piel, en invierno, ¡qué abrigo no da! 5 Achaques humanos cura más de mil; Y otra cosa tiene, que seguro está Que la piquen pulgas ni otro insecto vil. "Mis uñas no trueco por las del tejón, Que contra el mal de ojo tienen gran virtud. 10 Mis dientes, ya sabes cuan útiles son, Y a cuántos con mi unto he dado salud." El Pastor responde: "¡Perverso animal! Maldígate el Cielo, maldígate, amén; Después que estás harto de hacer tanto mal, 15 ¿Qué importa que puedas hacer algún bien?" Al diablo los doy Tantos libros Lobos como corren hoy.

FÁBULA XXVI

_El León y el Águila_

(_Los que quieren hacer a dos partidos, suelen conseguir el desprecio de ambos._)

El Águila y el León Gran conferencia tuvieron Para arreglar entre sí Ciertos puntos de gobierno. Dió el Águila muchas quejas 5 Del murciélago, diciendo: "¿Hasta cuándo este avechucho Nos ha de traer revueltos? Con mis pájaros se mezcla, Dándose por uno de ellos; 10 Y alega varias razones, Sobre todo la del vuelo. Mas, si se le antoja, dice: Hocico, y no pico, tengo. ¿Cómo ave queréis tratarme? 15 Pues cuadrúpedo me vuelvo. Con mis vasallos murmura De los brutos de tu imperio; Y cuando con éstos vive, Murmura también de aquéllos." 20 "--Está bien, dijo el León: Yo te juro que en mis reinos No entre más."--"Pues en los míos, Respondió el Águila, menos." Desde entonces solitario 25 Salir de noche le vemos; Pues ni alados, ni patudos, Quieren ya tal compañero. Murciélagos literarios, Que hacéis a pluma y a pelo, 30 Si queréis vivir con todos, Miraos en este espejo.

FÁBULA XXVII

_La Mona_

(_Hay trajes propios de algunas profesiones literarias, con los cuales aparentan muchos el talento que no tienen._)

Aunque se vista de seda La Mona, Mona se queda. El refrán lo dice así; Yo también lo diré aquí, Y con eso lo verán 5 En fábula y en refrán. Un traje de colorines, Como el de los matachines, Cierta Mona se vistió; Aunque más bien creo yo 10 Que su amo la vestiría, Porque difícil sería Que tela y sastre encontrase. El refrán lo dice: pase. Viéndose ya tan galana, 15 Saltó por una ventana Al tejado de un vecino, Y de allí tomó el camino Para volverse a Tetuán. Esto no dice el refrán, 20 Pero lo dice una historia De que apenas hay memoria, Por ser el autor muy raro (Y poner el hecho en claro No le habrá costado poco). 25 Él no supo, ni tampoco He podido saber yo, Si la Mona se embarcó, O si rodeó tal vez Por el istmo de Suez: 30 Lo que averiguado está Es que por fin llegó allá. Vióse la señora mía En la amable compañía De tanta mona desnuda; 35 Y cada cual la saluda Como a un alto personaje, Admirándose del traje, Y suponiendo sería Mucha la sabiduría, 40 Ingenio y tino mental Del petimetre animal. Opinan luego al instante, Y _nemine discrepante_, Que a la nueva compañera 45 La dirección se confiera De cierta gran correría, Con que buscar se debía En aquel país tan vasto La provisión para el gasto 50 De toda la mona tropa. (¡Lo que es tener buena ropa!) La directora, marchando Con las huestes de su mando, Perdió, no sólo el camino, 55 Sino, lo que es más, el tino; Y sus necias compañeras Atravesaron laderas, Bosques, valles, cerros, llanos, Desiertos, ríos, pantanos; 60 Y al cabo de la jornada Ninguna dió palotada; Y eso que en toda su vida Hicieron otra salida En que fuese el capitán 65 Más tieso ni más galán. Por poco no queda mona A vida con la intentona; Y vieron por experiencia Que la ropa no da ciencia. 70 Pero, sin ir a Tetuán, También acá se hallarán Monos que, aunque se vistan de estudiantes, Se han de quedar lo mismo que eran antes.

FÁBULA XXVIII

_El Asno y su Amo_

(_Quien escribe para el público, y no escribe bien, no debe fundar su disculpa en el mal gusto del vulgo._)

"Siempre acostumbra hacer el vulgo necio De lo bueno y lo malo igual aprecio: Yo le doy lo peor, que es lo que alaba." De este modo sus yerros disculpaba Un escritor de farsas indecentes; 5 Y un taimado poeta que lo oía, Le respondió en los términos siguientes: "Al humilde Jumento Su dueño daba paja, y le decía: Toma, pues que con eso estás contento. 10 Díjolo tantas veces, que ya un día Se enfadó el Asno, y replicó: Yo tomo Lo que me quieres dar; pero, hombre injusto, ¿Piensas que sólo de la paja gusto? Dame grano, y verás si me lo como." 15 Sepa quien para el público trabaja, Que tal vez a la plebe culpa en vano; Pues si en dándole paja, come paja, Siempre que la dan grano, come grano.

FÁBULA XXIX

_El Gozque y el Macho de noria_

(_Nadie emprenda obra superior a sus fuerzas._)

Bien habrá visto el lector, En hostería o convento, Un artificioso invento Para andar el asador. Rueda de madera es 5 Con escalones, y un Perro, Metido en aquel encierro, Le da vueltas con los pies. Parece que cierto Can, Que la máquina movía, 10 Empezó a decir un día: "Bien trabajo; y ¿qué me dan? "¡Cómo sudo, ay infeliz! Y al cabo, por grande exceso, Me arrojarán algún hueso 15 Que sobre de esa perdiz. "Con mucha incomodidad Aquí la vida se pasa: Me iré, no sólo de casa, Mas también de la ciudad." 20 Apenas le dieron suelta, Huyendo con disimulo, Llegó al campo, en donde un Mulo A una noria daba vuelta. Y no le hubo visto bien, 25 Cuando dijo: "¿Quién va allá? Parece que por acá Asamos carne también." --"No aso carne, que agua saco" (El Macho le respondió). 30 --"Eso también lo haré yo (Saltó el Can), aunque estoy flaco. "Como esa rueda es mayor, Algo más trabajaré. ¿Tanto pesa?... Pues ¿y qué? 35 ¿No ando la de mi asador? "Me habrán de dar, sobre todo, Más ración, tendré más gloria..." Entonces el de la noria Le interrumpió de este modo: 40 "Que se vuelva le aconsejo A voltear su asador, Que esta empresa es superior A las fuerzas de un Gozquejo." ¡Miren el Mulo bellaco, 45 Y qué bien le replicó! Lo mismo he leído yo En un tal Horacio Flacco, Que a un autor da por gran yerro Cargar con lo que después 50 No podrá llevar: esto es, Que no ande la noria el Perro.

FÁBULA XXX

_El Erudito y el Ratón_

(_Hay casos en que es necesaria la crítica severa._)

En el cuarto de un célebre Erudito Se hospedaba un Ratón, ¡ratón maldito! Que no se alimentaba de otra cosa Que de roerle siempre verso y prosa. Ni de un gatazo el vigilante celo 5 Pudo llegarle al pelo, Ni extrañas invenciones De varias e ingeniosas ratoneras, O el rejalgar en dulces confecciones, Curar lograron su incesante anhelo 10 De registrar las doctas papeleras, Y acribillar las páginas enteras. Quiso luego la trampa Que el perseguido autor diese a la estampa Sus obras de elocuencia y poesía; 15 Y aquel bicho travieso, Si antes lo manuscrito le roía, Mucho mejor roía ya lo impreso. "¡Qué desgracia la mía! (El literato exclama): ya estoy harto 20 De escribir para gente roedora; Y por no verme en esto, desde ahora Papel blanco no más habrá en mi cuarto. Yo haré que este desorden se corrija..." Pero sí; la traidora Sabandija, 25 Tan hecha a malas mañas, igualmente En el blanco papel hincaba el diente. El Autor, aburrido, Echa en la tinta dósis competente De solimán molido: 30 Escribe (yo no sé si en prosa o verso): Devora, pues, el animal perverso, Y revienta por fin... "¡Feliz receta! (Dijo entonces el crítico poeta): Quien tanto roe, mire no le escriba 35 Con un poco de tinta corrosiva." Bien hace quien su crítica modera; Pero usarla conviene más severa Contra censura injusta y ofensiva, Cuando no hablar con sincero denuedo 40 Poca razón arguye, o mucho miedo.

FÁBULA XXXI

_La Ardilla y el Caballo_

(_Algunos emplean en obras frívolas tanto afán otros en las importantes._)

Mirando estaba una Ardilla A un generoso Alazán, Que dócil a espuela y rienda, Se adestraba en galopar. Viéndole hacer movimientos 5 Tan veloces y a compás, De aquesta suerte le dijo Con muy poca cortedad: "Señor mío, De ese brío, 10 Ligereza Y destreza No me espanto, Que otro tanto Suelo hacer, y acaso más. 15 Yo soy viva, Soy activa, Me meneo, Me paseo, Yo trabajo, 20 Subo y bajo, No me estoy quieta jamás." El paso detiene entonces El buen Potro, y muy formal, En los términos siguientes 25 Respuesta a la Ardilla da: "Tantas idas Y venidas, Tantas vueltas Y revueltas 30 (Quiero, amiga, Que me diga), ¿Son de alguna utilidad? Yo me afano; Mas no en vano. 35 Sé mi oficio, Y en servicio De mi dueño Tengo empeño De lucir mi habilidad." 40 Conque algunos escritores Ardillas también serán Si en obras frívolas gastan Todo el calor natural.

FÁBULA XXXII

_El Galán y la Dama_

(_Cuando un autor ha llegado a ser famoso, todo se le aplaude._)

Cierto Galán a quien París aclama Petimetre del gusto más extraño, Que cuarenta vestidos muda al año, Y el oro y plata sin temor derrama, Celebrando los días de su dama, 5 Unas hebillas estrenó de estaño, Sólo para probar con este engaño Lo seguro que estaba de su fama. "¡Bella plata! ¡qué brillo tan hermoso! (Dijo la dama): ¡viva el gusto y numen 10 Del Petimetre, en todo primoroso!" Y ahora digo yo: llene un volumen De disparates un autor famoso, Y si no le alabaren, que me emplumen.

FÁBULA XXXIII

_El Avestruz, el Dromedario y la Zorra_

(_También en la literatura suele dominar el espíritu de paisanaje._)

Para pasar el tiempo congregada Una tertulia de animales varios (Que también entre brutos hay tertulias), Mil especies en ella se tocaron. Hablóse allí de las diversas prendas 5 De que cada animal está dotado: Éste a la hormiga alaba, aquél al perro; Quién a la Abeja, quién al Papagayo. "No (dijo el Avestruz): en mi dictamen No hay más bello animal que el Dromedario." 10 El Dromedario dijo: "Yo confieso Que solo el Avestruz es de mi agrado." Ninguno adivinó por qué motivo Tan raro gusto acreditaban ambos. ¿Será porque los dos abultan mucho? 15 ¿O por tener los dos los cuellos largos? ¿O porque el Avestruz es algo simple, Y no muy advertido el Dromedario? ¿O bien porque son feos uno y otro? ¿O porque tienen en el pecho un callo? 20 O puede ser también... "No es nada de eso (La Zorra interrumpió); ya di en el caso. ¿Sabéis por qué motivo el uno al otro Tanto se alaban? Porque son paisanos."[3] En efecto, ambos eran berberiscos; 25 Y no fué juicio, no, tan temerario El de la Zorra, que no pueda hacerse Tal vez igual de algunos literatos.

[Nota 3: _Amor patriæ [ratione] valentior omni._ (Ovid., _Ex Ponto_, epist. iii, lib. i.)]

FÁBULA XXXIV

_El Cuervo y el Pavo_

(_Cuando se trata de notar los defectos de una obra, no deben censurarse los personales de su autor._)

Pues, como digo, es el caso (Y vaya de cuento) Que a volar se desafiaron Un Pavo y un Cuervo. Al término señalado 5 Cuál llegó primero, Considérelo quien de ambos Haya visto el vuelo. "Aguárdate (dijo el Pavo Al cuervo de lejos): 10 ¿Sabes lo que estoy pensando? Que eres negro y feo. "Escucha: también reparo (Le gritó más recio) En que eres un pajarraco 15 De muy mal agüero. "Quita allá, que me das asco, Grandísimo puerco; Sí, que tienes por regalo Comer cuerpos muertos." 20 --"Todo eso no viene al caso (Le responde el Cuervo), Porque aquí sólo tratamos De ver qué tal vuelo." Cuando en las obras del sabio 25 No encuentra defectos, Contra la persona cargos Suele hacer el necio.

FÁBULA XXXV

_La Oruga y la Zorra_

(_La literatura es la profesión en que más se verifica el proverbio_: ¿Quién es tu enemigo? El de tu oficio.)