Part 9
Era un gusto el oír, era un encanto, Á un tordo gran flautista, pero tanto, Que en la gaita gallega, Ó la pasión me ciega, Ó á Misón le llevaba mil ventajas. Cuando todas las aves se hacen rajas[452] Saludando á la aurora, Y la turba confusa charladora[453] La[454] canta sin compás y con destreza Todo cuanto la viene á la cabeza, El flautista empezó: cesó el concierto. Los pájaros con tanto pico abierto Oyeron en un tono soberano Las folías[455] la gaita y el villano[456]. Al escuchar las aves tales cosas, Quedaron admiradas y envidiosas; Los jilgueros preciados de cantores, Los vanos ruiseñores, Unos y otros corridos, Callan entre las hojas escondidos. Ufano el Tordo grita:--Camaradas, Ni saben, ni sabrán estas tonadas Los pájaros ociosos, Sino los retirados estudiosos. Sabed, que con un hábil zapatero Estudié un año entero: Él dale que le das á sus zapatos, Y alternando, silbábamos á ratos. En fin, viéndome diestro, --Vuela al campo, me dice mi maestro, Y harás ver á las aves de mi parte _Lo que gana el ingenio con el arte_.
FÁBULA XV
El Raposo y el Lobo.
Un triste Raposo Por medio del llano Marchaba sin piernas, Cual otro soldado, Que perdió las suyas Allá en Campo Santo. Un Lobo le dijo: --Hola, buen hermano, Diga, ¿en qué refriega Quedó tan lisiado? --¡Ay de mí! responde; Un maldito rastro Me llevó á una trampa, Donde por milagro, Dejando una pierna, Salí con trabajo. Después de algún tiempo Iba yo cazando[457], Y en la trampa misma Dejé pierna y rabo.-- El Lobo le dice[457] --Creíble es el caso: Yo estoy tuerto, cojo Y desorejado Por ciertos mastines, Guardas de un rebaño. Soy de estas montañas El Lobo decano, Y como conozco Las mañas de entrambos, Temo que acabemos, No digo enmendados, Sino tú en la trampa, Y yo en el rebaño. _Que el ciego apetito_ _Pueda arrastrar tanto_ _Á los brutos, pase,_ _¡Pero á los humanos!_
FÁBULA XVI
[imagen]
El Ciudadano Pastor.
Cierto joven leía En versos excelentes Las dulces pastorelas[458] Con el mayor deleite. Tenía la cabeza Llena de prados, fuentes, Pastores y zagalas, Zampoñas y rabeles. Al fin, cierta mañana Prorrumpe de esta suerte: --¡Yo he de estar prisionero Cercado de paredes, Esclavo de los hombres, Y sujeto á las leyes, Pudiendo, entre pastores, Grata y sencillamente Disfrutar desde ahora La libertad campestre! De la ciudad al bosque Me marcho para siempre: Allí naturaleza Me brinda con sus bienes; Los árboles y ríos Con frutas y con peces; Los ganados y abejas Con la miel y la leche; Hasta las duras rocas Habitación me ofrecen En grutas coronadas De pámpanos silvestres. Desde tan bella estancia, ¡Cuántas y cuántas veces, Al son de dulces flautas, Y sonoros rabeles, Oiré á los pastores, Que discretos contienden, Publicando en sus versos Amores inocentes! Como que ya diviso Entre el ramaje verde Á la pastora Nise[459], Que al lado de una fuente, Sentada al pie de un olmo, Una guirnalda teje. ¿Si será para Mopso[460]?...-- Tanto el joven enciende Su loca fantasía, Que ya en fin se resuelve, Y en zagal disfrazado, En los bosques se mete. Á un rabadán[461] encuentra, Y le pregunta alegre: --_Díme, ¿es de Melibeo_ _Ese ganado[462]?_--Miente, Que es mío; y sobre todo, Sea de quien se fuere. --No respondió el buen hombre Muy poéticamente. El Joven temeroso De que tal vez le diese Con el fiero garrote Que por cayado tiene, Sin chistar más palabra[463], Huyó bonitamente. Marchaba pensativo, Cuando quiso la suerte Que cogiendo bellotas Á la pastora viese. --¡Oh Nise fementida! Exclama: ¡cuántas veces, Siendo niña, querías Que yo te recogiese La fruta con rocío De mis manzanos verdes!-- Diciendo así, se acerca: La moza se revuelve, Y dándole un bufido En las breñas se mete. Sorprendido el Mancebo, Dice: «¿Qué me sucede? ¿Son éstos los pastores Discretos, inocentes, Que pintan los poetas Tan delicadamente? Á nuevos desengaños Ya no quiero exponerme.» Rendido, caviloso Á la ciudad se vuelve. _Yo siento á par del alma Que no se detuviese Á disfrutar un poco De la vida campestre. Por mi fe que las migas, El pastoril albergue, El rigor del verano, Los hielos y las nieves, Le hubieran persuadido Mucho más vivamente, Que es un solemne loco[464] Todo aquel que creyere Hallar en la experiencia Cuanto el hombre nos pinta por deleite_.
FÁBULA XVII
[imagen]
El Ladrón.
Por catar[465] una colmena Cierto goloso Ladrón, Del venenoso aguijón[466] Tuvo que sufrir la pena.
«--La miel, dice, está muy buena, Es un bocado exquisito: Por el aguijón maldito No volveré al colmenar.-- _¡Lo que tiene el encontrar La pena tras el delito!_
FÁBULA XVIII
El Joven filósofo y sus Compañeros.
Un joven educado Con el mayor cuidado Por un viejo filósofo profundo, Salió por fin á visitar el mundo. Concurrió cierto día Entro civil[467] y alegre compañía, Á una mesa abundante y primorosa. «¡Espectáculo horrendo! ¡fiera cosa! ¡La mesa de cadáveres cubierta Á la vista del hombre!... ¡Y éste acierta Á comer los despojos de la muerte!» El Joven declamaba de esta suerte. Al son de filosóficas razones, Devorando perdices y pichones, Le responden algunos concurrentes: --Si usted ha de vivir entre las gentes[468], Deberá hacerse á todo.-- Con un gracioso modo, Alabando el bocado de exquisito, Le presentan un gordo pajarito. --Cuanto usted ha exclamado, será cierto Mas en fin, le decían, ya está muerto: Pruébelo por su vida... Considere Que otro le comerá, si no le quiere.-- La ocasión, las palabras, el ejemplo, Y según yo contemplo, Yo no sé qué olorcillo, Que exhalaba el caliente pajarillo, Al Joven persuadieron de manera, Que al fin se le comió[469]. ¡Quién lo dijera! --¡Haber yo devorado un inocente!-- Así clamaba, pero fríamente. Lo cierto es, que llevado de aquel cebo, Con más facilidad cayó de nuevo. La ocasión se repite De uno en otro convite Y de una codorniz á una becada, Llegó el Joven al fin de la jornada, Olvidando sus máximas primeras, Á ser devorador como las fieras. _De esta suerte los vicios se insinúan,_ _Crecen, se perpetúan_ _Dentro del corazón de los humanos,_ _Hasta ser sus señores y tiranos._ _Pues ¿qué remedio?... Incautos jovencitos,_ _¡Cuenta con los primeros pajaritos!_
FÁBULA XIX
[imagen]
El Elefante, el Toro, el Asno y los demás animales.
Los mansos y los fieros animales, Á que se remediasen ciertos males, Desde los bosques llegan, Y en la rasa campaña[470] se congregan. Desde la más pelada y alta roca Un Asno trompetero los convoca. El concurso ya junto, Instruído también en el asunto, (Pues á todos por Júpiter previno Con cédula _ante diem_[471] el Pollino) Imponiendo silencio el Elefante, Así dijo:--Señores, es constante En todo el vasto mundo Que yo soy en lo fuerte sin segundo: Los árboles arranco con la mano[472], Venzo al León, y es llano Que un golpe de mi cuerpo en la muralla Abre sin duda brecha. Á la batalla Llevo todo un castillo guarnecido[473]; En la paz y en la guerra soy tenido Por un bruto invencible, No sólo[474] por mi fuerza irresistible, Por mi gordo coleto[475] y grave masa, Que hace temblar la tierra donde pasa. Mas, señores, con todo lo que cuento, Sólo de vegetales me alimento; Y como á nadie daño, soy querido, Mucho más respetado que temido. Aprended pues de mí, crueles fieras, Las que hacéis profesión de carniceras, Y no hagáis, por comer, atroces muertes, Puesto que no seréis ni menos fuertes, Ni menos respetadas, Sino muy estimadas De grandes y pequeños animales, Viviendo como yo de vegetales.-- Gran pensamiento, dicen, gran discurso; Y nadie se le opone del concurso. Habló después un Toro de Jarama: Escarba el polvo, cabecea, brama. --Vengan, dice, los Lobos y los Osos, Si son tan poderosos, Y en el circo verán con qué donaire Les haré que volteen por el aire[476]. ¡Qué! ¿son menos gallardos y valientes Mis cuernos que sus garras y sus dientes? Pues ¿por qué los villanos carniceros Han de comer mis Vacas y Terneros? Y si no se contentan Con las hojas y hierbas[477] que alimentan En los bosques y prados Á los más generosos y esforzados, Que muerdan de mis cuernos al instante, Ó si no de la trompa al Elefante.-- La asamblea aprobó cuanto decía El Toro con razón y valentía. Seguíase á los dos en el asiento, Por falta de buen orden, el Jumento, Y con rubor expuso sus razones. --Los Milanos, prorrumpe, y los Halcones[478] (No ofendo á los presentes, ni quisiera), Sin esperar tampoco á que me muera, Hallan para sus uñas y su pico Estuche[479] entre los lomos del Borrico. Ellos querrán ahora, como bobos, Comer la hierba los señores Lobos. Nada menos: aprendan los malditos De las Chochaperdices ó Chorlitos, Que, sin hacer á los Jumentos guerra, Envainan sus picotes[480] en la tierra: Y viva todo el mundo santamente, Sin picar ni morder en lo viviente.-- --¡Necedad, disparate, impertinencia! Gritaba aquí y allí la concurrencia: ¡Haya silencio, claman, haya modo! Alborótase todo: Crece la confusión, la grita crece; Por más que el Elefante se enfurece, Se deshizo en desorden la asamblea. Á Dios, gran pensamiento: á Dios[481] idea. --Señores animales, yo pregunto, ¿Habló el asno tan mal en el asunto? ¿Discurrieron tal vez con más acierto El Elefante y Toro? No por cierto. ¿Pues por qué solamente al buen Pollino Le gritan:--Disparate, desatino?-- Porque nadie en razones se paraba[482], Sino en la calidad de quien hablaba[483]. --Pues, amigo Elefante, no te asombres: _Por la misma razón entre los hombres_ _Se desprecia una idea ventajosa._ _¡Qué preocupación tan peligrosa!_
[imagen]
APÉNDICE
Hemos creído oportuno agregar, por vía de apéndice, algunas fábulas que hemos encontrado en varios de nuestros clásicos, como Alarcón, Tirso de Molina y Lope de Vega, y que son precisamente versiones más ó menos ingeniosas de algunas fábulas esópicas, que han sido igualmente versificadas por Samaniego.
El León y la Zorra.
Fábula XIV.--Libro I (pág. 29).
Hame dado una lección La fábula del león; Ya tú, señor, la sabrás. Estaba viejo una vez Y tullido; que no es nuevo Quien anda mucho mancebo Estar cojo á la vejez. Como no podía cazar, Y andaba solo y hambriento, Remitió al entendimiento Los pies que solían volar; Y llamando á cortes reales, Mandó por edicto y ley Que, atendiendo que era rey De todos los animales, Acudiesen á su cueva. Fueron todos, y asentados Dijo:--¡Vasallos honrados, Á mí me han dado nueva Extraña, y que me provoca Á pesadumbre y pasión, Y es que dicen que al león Le huele muy mal la boca: No es bien que un supuesto real De tantos brutos señor, En vez de dar buen olor, Á todos huela tan mal; Y así, buscando el remedio, Hallo que á todos os toca Que, llegándoos á mi boca, Veáis si al principio ó medio Alguna muela podrida Huele mal, porque se saque, Y de esta suerte se aplaque Afrenta tan conocida.-- Metióse con esto adentro, Y entrando de uno en uno, No vieron salir ninguno. La raposa, que es el centro De malicias, olió el poste, Y convidándole á entrar Para ver y visitar Al león, respondió:--Oste. Y asomando la cabeza Dijo:--Por no ser tenida Por tosca y descomedida No entro á ver á vuestra alteza; Que, como paso trabajos, Unos ajos he almorzado, Y para un rey no hay enfado Como el olor de los ajos; Por aquesta cerbatana Vuestra alteza eche el aliento, Que si yo por ella siento El mal olor, cosa es llana Que hay muela con agujero, Y el sacalla está á otra cuenta, Que yo estoy sin herramienta Y en mi vida fui barbero. (TIRSO DE MOLINA, _El Pretendiente al revés_).
El Asno vestido de León.
Fábula V.--Libro V (pág. 108).
--Nunca aspira á ser león El cordero. --¡Qué discreto! --El bruto que con su piel Una vez se disfrazó, Causa de su afrenta dió Á los que burlaron de él. La ocasión de estar perdido El mundo, es porque cualquiera, No contento con su esfera, Se eleva desvanecido. Viste seda el oficial Porque anhela á ciudadano: Y éste con la hacienda vano, Ser quiere al hidalgo igual; El hidalgo, caballero, Y el caballero, marqués; Éste príncipe, y después El príncipe, rey severo: El rey, hasta emperador No para siempre anhelando, Y así se van despeñando, Desde el esclavo al señor. Si el hijo del jornalero En la hacienda se ocupara, El oficial trabajara, Y, contento el caballero Con lo que el cielo le ha dado, No saliera de compás Pretendiendo valer más, Todo anduviera ordenado. Yo, en fin, que en mi esfera estoy, Ansí mi oficio entretuve, Padre que fué sastre tuve, Sastre nací, y sastre soy. (TIRSO DE MOLINA, _Santo y Sastre_).
El Asno cargado de reliquias.
Fábula VIII.--Libro IV (pág. 85).
En un librillo he leído Que en un jumento llevaban Una diosa que adoraban Con el respeto debido, Los que la oían pasar, Hincándose de rodillas; Cuyas altas maravillas Pudo el jumento pensar (Como en fin era jumento) Que eran por él, y paróse. Viéndolo el dueño, enfadóse Del soberbio pensamiento, Y pegándole muy bien, Le dijo con voz furiosa: --No es á ti, sino á la diosa. (LOPE DE VEGA, _Los Tellos de Meneses_).
La Gata mujer.
Fábula XVI.--Libro V (pág. 118).
Conocí un hombre en Atenas Que pidió á Venus le hiciese Mujer, con ruegos y ofrendas, Una gata dominica, Quiero decir, blanca y negra. Estando en su estrado un día, Con moño y naguas de tela, Vió pasar un animal De aquestos, como poetas, Que andan royendo papeles; Y dando un salto ligera De la tarima al ratón Mostró que, en naturaleza, La que es gata será gata, La que es perra será perra. (LOPE DE VEGA, _El Castigo sin venganza_).
Congreso de los Ratones.
Fábula VIII.--Libro III (pág. 69).
Juntáronse los ratones Para librarse del gato Y, después de un largo rato De disputas y opiniones, Dijeron que acertarían En ponerle un cascabel; Que andando el gato con él Guardarse mejor podían. Salió un ratón barbicano, Colilargo, hociquirromo, Y encrespando el grueso lomo, Dijo al senado romano, Después de hablar culto un rato: --¿Quién de todos ha de ser El que se atreva á poner Ese cascabel al gato? (LOPE DE VEGA, _La Esclava de su Galán_).
La Corneja y el Águila.
Es variante de la Fábula, _El Grajo vano_ (pág. 94).
Asistir quiso á la boda Del águila, mas se halló La corneja tan sin galas, Que adornó el cuerpo y las alas De varias plumas que hurtó Á otras aves; de manera Que apenas llegó á las bodas, Cuando conocieron todas Sus plumas, y la primera El águila la embistió Á cobrarlas con tal furia, Que para la misma injuria Ejemplo á las otras dió. --Detente: ¿qué rabia es ésta?
* * * * *
(Dijo la corneja) advierte Que sólo por complacerte Y por venir á la fiesta Más brillante, las hurté. Y el águila respondió: --Necia, ¿por ventura yo Pudiera culpar tu fe, Siendo tu fortuna escasa? Cuando galas no trujeras, Ó con las tuyas vinieras Ó estuviéraste en tu casa. (ALARCÓN, _No hay mal que por bien no venga_).
[imagen]
LÉXICO
=Abril= (Pedro Simón). Notable humanista español que publicó, entre otras obras, las fábulas llamadas de Esopo (1575-1647).
=África.= Una de las cinco partes del mundo. Tiene 29 millones de kil. cuadrados y 20 millones de habitantes.
=Alcázar= (Baltasar de). Célebre poeta, natural de Sevilla (1530-1606).
=Amiclas.= Pescador obscuro que se hizo célebre por haber transportado á César en su barca.
=Aníbal.= Ilustre general cartaginés, que destruyó á Sagunto y tuvo en jaque, durante largo tiempo, á los romanos. Fué vencido por Escipión, y se envenenó para no caer en manos de sus mortales enemigos, los romanos (247-183 antes de J.C.).
=Apolo= Hijo de Jupiter y Latona y hermano de Diana. Es el dios de los oráculos, de la medicina, de la poesía, de las artes, del sol y de los ganados. Como personificación del sol, se llama Febo. Tenía su principal santuario en Delfos. Como dios de la poesía é inspirador de los poetas, se le representa con una lira.
=Araucana= (=La=). Célebre poema de D. Alonso de Ercilla; tiene por objeto cantar la conquista de Arauco en Chile.
=Arcipreste de Hita.= V. Ruiz.
=Arconte.= Magistrado supremo en Atenas, después de abolida la monarquía.
=Arte Cisoria.= Obra famosa del Marqués de Villena, impresa por vez primera en Madrid, en 1671.
=Asia.= Una de las cinco partes del mundo. Se considera como el origen y cuna de la humanidad y de la civilización. Tiene 44 millones de kil. cuad. y 800 millones de habitantes.
=Astrea.= Hija de Júpiter y de Temis, diosa de la justicia. Su reino en la tierra coincide con la llamada _edad de oro_.
=Atenas.= Capital y ciudad principal de la antigua Grecia. Era emporio de las artes, de las ciencias y de la civilización griega.
=Baco.= Dios del vino; hijo de Júpiter y de Semele. En griego se llamaba Dionisio.
=Bidpai= ó =Pilpai=. Personaje novelesco, que interviene en la narración oriental _Calila y Dimna_. Hasta hoy los tratados de literatura y los diccionarios biográficos le han tomado erróneamente como autor del citado libro de apólogos.
=Bretón de los Herreros= (Manuel). Célebre escritor y poeta dramático y satírico (1796-1873).
=Buffón.= Célebre naturalista francés, autor de la _Historia natural de los cuadrúpedos_ (1707-1788).
=Calabria.= País del sudoeste de Italia--dividido en tres provincias. En 1783 hubo un terremoto que destruyó 300 poblaciones y quitó la vida á 40 000 personas.
=Calderón de la Barca= (D. Pedro). Inmortal dramaturgo español (1601-1681).
=Calila y Dimna.= V. PANTCHA-TANTRA.
=Campoamor= (D. Ramón). Célebre poeta español contemporáneo, autor de las _Doloras y Pequeños Poemas_ (1817-1901).
=Campo Santo.= Lugar de Italia á unos 22 kilóm. de Módena. Allí dieron los españoles una batalla célebre en 1743.
=Campos Elíseos.= V. ELÍSEOS.
=Celestina.= Nombre genérico que se da á las brujas y á las que hacen oficio de zurcir voluntades, pretendiendo valerse de filtros, polvos y hechizos. Debe venir este nombre de la famosa _Celestina_, personaje importante de la comedia así llamada, atribuída á Fernando de Rojas.
=Ceo ó Ceos= (hoy Zea). Una de las islas Cícladas en el mar Egeo, y patria del poeta Simónides.
=Ceres.= Hija de Saturno y de Cibeles, diosa de la agricultura. Ha dado su nombre á los _cereales_, tan útiles al hombre. La palabra _Ceres_, según la moderna filología, tiene el mismo origen y raíz que la palabra _creador_.
=Cervantes Saavedra= (Miguel de). Insigne escritor español, autor de la inimitable é inmortal obra _Don Quijote de la Mancha_. Es llamado _el Manco de Lepanto_, porque fué herido en dicha célebre batalla (1547-1613).
=Cicerón= (Marco Tulio). Famoso orador y filósofo romano. Entre sus mejores obras figuran las _Catilinarias_ y _las Filípicas_. Fué asesinado por los esbirros de Antonio (106-43 ant. de J. C.)
=Cid= (en árabe _señor_). Es el nombre que daban los moros á Don Rodrigo Díaz de Vivar, célebre por sus hazañas. También se llama _Cid Campeador_ (1049-1099).
=Clazomenia.= Geogr. V. CLEZÉMONE.
=Clezémone.= Ciudad de la Jonia en el Asia Menor. Hoy se llama _Vurla_. Hay autores que escriben _Clazomenia_.
=Cupido.= Dios del amor, hijo de Marte y de Venus. Lo representan como un niño alado, con flechas y un arco. En griego se llama _Eros_.
=Demetrio Falerio= ó =el Faleriano=. Célebre orador y político griego. Desempeñó el mando supremo durante 10 años. Escribió unas cincuenta obras sobre diversas materias y, entre ellas, una colección de _Fábulas Esópicas_, de que se sirvió más tarde el monje Planudio (345-283 ant. de J. C.).
=Diana.= Hija de Júpiter y Latona y hermana de Apolo. Era la diosa de los cazadores. Tiene diversos nombres: _Diana_ en los bosques; _Hécate_ en el Infierno y _Luna_ en el cielo.
=Disciplina Clericalis.= Notable obra del judío español Pedro Alfonso de Huesca. Está sacada en gran parte de la obra _Calila y Dimna_, y fué traducida varias veces en francés.
=El Conde Lucanor.= Colección de cuarenta y nueve cuentos, anécdotas y apólogos, compuesta por el Infante D. Juan Manuel. Parece sacado de _Disciplina Clericalis_.
=Elíseos= (=Campos=). Mansión de las almas virtuosas; eran el Paraíso de los griegos y romanos. Virgilio hace de ellos una descripción magnífica en el libro VI de la _Eneida_.
=Eneida.= Célebre poema de Virgilio en doce cantos. Tiene por objeto cantar el origen de la nación romana como descendiente del troyano Eneas.
=Ercilla y Zúñiga= (D. Alonso de). Ilustre capitán y poeta español, autor del poema la _Araucana_ (1533-1596).
=Eros.= V. CUPIDO.
=Escipión Africano= (Publio Cornelio). Célebre general romano, vencedor de Aníbal en la batalla de Zama, que puso fin á la segunda guerra púnica (234-183 ant. de J. C.).
=Esopetes.= Nombre dado en la Edad Media á ciertas colecciones de las fábulas esópicas en lengua vulgar. De ellas se valieron el Arcipreste de Hita y otros escritores.
=Esopo.= Supuesto fabulista griego del siglo VI. Le representan jorobado y contrahecho. Fué esclavo del famoso Creso. Las fábulas que se le atribuyen fueron escritas mucho tiempo después de su muerte. V. DEMETRIO FALERIANO.--Las fábulas llamadas de Esopo fueron traducidas y publicadas en castellano por el humanista Pedro Simón Abril.
=Estigia= (=Laguna=). Laguna y según otros, río del infierno. Tenía la propiedad de hacer invulnerable al que se bañaba en ella.
=Eurípides.= Ilustre poeta trágico de Grecia (480-406). Entre sus tragedias figura como una de las más notables _Hécuba_.
=Farinelo= y mejor =Farinelli= (Carlos Boschi). Célebre cantante italiano, natural de Nápoles y que vivió largo tiempo en Madrid (1705-1782).
=Fedro.= Famoso fabulista latino de la época de Augusto. Nació 30 años antes de J. C. y murió 10 después de J. C. Sus obras se perdieron por completo y sólo se publicaron en Europa en 1596, gracias al descubrimiento de un manuscrito del siglo X. El español Sebastián Mey publicó en 1614 un _Fabulario_, en que se hallan traducidas casi todas las Fábulas de Fedro.
=Fénix.= Ave fabulosa que los poetas suponían que no tenía igual y renacía de sus cenizas.
=Fígaro.= V. LARRA.
=Fortuna.= Divinidad alegórica del politeísmo grecoromano, ciega y caprichosa dispensadora de sus dones. Aun en nuestros tiempos no falta quien crea en ella. Á este propósito dice Ercilla, en su _Araucana_: