Estudio descriptivo de los monumentos árabes de Granada, Sevilla y Córdoba ó sea La Alhambra, el Alcázar y la Gran Mezquita de Occidente

Part 22

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LOS ALIXARES.--No queremos dejar de referir aquí lo que se ha escrito sobre el _Palacio de los Alixares_. Mármol, Pedraza, Navajero, Marineo Sículo, Martínez de la Rosa, Alcántara, etc., dan por seguro que había un palacio de este nombre en la cumbre del cerro. Si así fué ó no, este palacio lo han confundido con la fortaleza que hay hoy arruinada, y que se demolió para quitar este albergue á nuevos y por entonces temidos levantamientos de moriscos. Si nos viésemos obligados á situarlo, lo haríamos á la falda del Sur, cerca del cementerio, donde hay estanques que no se sabe si eran los de la fortaleza citada, ó los del alcázar muy afamado en aquellos tiempos, de los Alixares, que daba vista al Genil y al Darro, á la Alhambra y Generalife á un mismo tiempo.

De cualquier modo, aquellos historiadores se referían á lo que había existido, no á lo que ellos vieron. Los romanceros posteriores escriben que Don Juan de Castilla preguntaba en la Vega á un cautivo:

--¿Qué castillos son aquellos Altos son y relucían? --El Alhambra era, Señor, y la otra la Mezquita; los otros los _alixares_, labrados á maravilla.

Navajero y Mármol dicen: que á la espalda de este cerro del Sol y á la derecha de la Alhambra, se miraban sobre otra altura los Alixares[172], dando vista á las frondosas riberas del Genil y á la amenísima vega. Esta descripción es defectuosa, porque la derecha de la Alhambra no es lo mismo que la espalda del cerro del Sol, pero ambos historiadores ofrecen la seguridad de aproximada exactitud en lo que refieren, y nosotros, acompañados por una comisión de la de Monumentos de la provincia, pasamos á buscar los restos de que tanto se ha hablado. Seguimos la dirección de la cumbre de la montaña hacia el Aljibe de la Lluvia, y por lo que descubrimos, sostendriamos que este era el sitio de los palacios de Dar-Alarusa ó Darlarosa, y que los Alixares debían hallarse en otro lugar. Con efecto, descendimos otra vez hacia donde hoy se halla el cementerio, y á su derecha, vueltos hacia la Sierra Nevada, subimos á una pequeña altura ó punto avanzado sobre el valle del Genil, desde donde se descubren hermosas vistas del lado también de Sierra Elvira, lo cual concuerda con el texto de la historia de las guerras granadinas, y con el pasaje referente á la belleza de las cúpulas de los Alixares, que se descubrían desde la citada Sierra.

Al construir el cementerio se deshizo un acueducto de atanores de piedra, que hemos visto, y que á manera de sifón conducía el agua desde una grande alberca que hay en el cerro opuesto, hasta el estanque de los Alixares cuyos restos se ven todavía. Nosotros hemos hallado pedazos de mosáicos y de mármoles.

Se ven muy bien montones irregulares de tierra de los hundimientos de los muros, cimientos y piedras colosales para sostener el terreno por el lado de la vertiente del río, cuyas piedras allí llevadas desde mucha antigüedad, habrán dado origen al nombre de Alhichar que tenía el palacio. Hemos visto también en un manuscrito, á propósito del reparto de los capitanes que se alojaban en las torres y castillos de la Alhambra, y con motivo de acuartelamientos, que un tal Don Álvaro López vivía en los Alixares con diez guardias lanceros, de los doscientos que en muchas ocasiones se asignaron á la defensa del real sitio.

Sabemos también que toda la falda del cerro donde se encuentran estas ruínas, extendiéndose hasta la cerca de Casa Gallinas[173], se titula en las escrituras de las fincas rurales la Dehesa de los Alixares, que es un testimonio más de la existencia de monumento tan notable, que un romance morisco describe así:

En los castillos dorados de los ricos Alixares, crecerán las yerbecillas, y se anidarán las aves en las pintadas labores de sus paredes de encaje.

Una tradición nos cuenta que por todos estos cerros se ocupaban más de cuatrocientos esclavos, la mayor parte cautivos, en lavar las arenas de sus arroyos, para buscar el oro que se halla en diminutos granos esparcido por la tierra. Estos esclavos del monarca producían cada uno el valor de cinco reales diarios, y se dice que los adornos dorados de los palacios, son todavía aquel purísimo oro que se extraía del río, y el cual va al lecho arrastrado por los aluviones que vienen de las montañas.

CAMPO DE LOS MÁRTIRES.--PUERTA DEL SOL.--ABULNEST.--El campo de los Mártires es uno de los sitios mas pintorescos de esta ciudad. En tiempo de los árabes esta cumbre se llamaba Campo de Abahul, en el que había grandes subterráneos, especie de silos, donde según la usanza africana y de muchos pueblos orientales, se encerraban los granos excedentes del consumo, en los años de grandes cosechas. En nuestro tiempo hemos visto llenar de escombros estos anchurosos silos.

Aben Comixa, alcaide de la Alhambra, entregó en este campo la llave de la puerta de los Siete Suelos, que era entonces la principal de este real sitio, á los primeros caballeros que vinieron á tremolar el estandarte cristiano en las torres de la Alcazaba. Aquí, pues, terminaba el camino que los condujo desde la ermita de San Sebastián hasta la Alhambra, donde penetraron sin que se apercibieran los habitantes de la ciudad; pero falta saber si fué por la cuesta llamada de Peña Partida por donde pasaba el camino, pues hemos visto en un legajo del archivo de la Casa Real un acta formada con motivo de haberse mandado derribar la Gran Mezquita de los Reyes, que dice vinieron los conquistadores hasta la Puerta de los Siete Suelos por un camino que pasaba cerca del lugar donde se construyó el convento de Carmelitas, y hoy se encuentra la casa de Don Carlos Calderón.

La barriada que hay por bajo de este campo se hallaba en tiempo de los árabes habitada por los judíos y los cristianos. La iglesia de San Cecilio que hay en ella fué conservada durante la dominación mahometana y se reedificó después. La plaza, delante de esta iglesia, se llama Campo del Príncipe, por la muerte del infante Don Juan á consecuencia de una caída de caballo que sufrió en este sitio. Lleva hoy una gran parte de este barrio el nombre de Antequeruela, porque á él se vinieron á morar los vencidos de Antequera en 1410.

LA PUERTA DEL SOL.--Se hallaba al extremo de la calle de los alamillos, cerca de las Torres Bermejas, y abierta en la muralla ó recinto que descendía hasta cerca de la Casa de los Tiros. Hoy no tiene este sitio importancia alguna monumental ni histórica, más que como límite entre la población árabe y judía. La Comisión de monumentos conserva un dibujo de lo que fué.

En el Campo del Príncipe, y en el lugar que hoy ocupa el Hospital de Santa Ana, había una casa árabe muy grande llamada de _Abulnest_, que se derrumbó, y que era una de las fortalezas principales.

CASA DE LOS TIROS.--Esta era una de las fincas solariegas de arquitectura mudéjar, con el aspecto propio de las casas feudales, con abolengo del tiempo de los árabes y mero y mixto imperio, _horca y cuchillo_. La construcción está basada en un alcázar árabe cuya torre principal ha sido transformada completamente. En su interior hallamos techos formados de alfaques y casetones, en los cuales hay pintados retratos, y en otros, como sucede en el zaguán ancho y espacioso de la entrada, animales y figuras de fantasia al estilo gótico, raro en Granada. En el interior se encuentran capiteles mozárabes, cartelas ó zapatas bajo aleros agramilados del buen género arábigo, y aun bajo los enlucidos de yeso en las paredes no es raro encontrar estucadas comarraxias y azulejos de suma delicadeza.

Otras casas inmediatas participan mucho del mismo carácter, y aunque menos encastilladas, son dignas de estudiarse porque en ellas se ve la modificación del gusto artístico bajo la influencia del renacimiento, y con cuanta razón hemos dicho en otra parte que el arte mudéjar en Granada tuvo un carácter más próximo del greco-romano, que del gótico hallado en otros pueblos de España.

CUARTO REAL.--Dijimos en otro lugar que desde el Castillo de Bibataubín partía un lienzo de muralla que llegaba hasta una torre cuadrada y alta, llamada desde el siglo XVI _Cuarto Real_, y más antiguamente de _Nonsará_. Esta debía ser parte de un palacio, porque hemos observado que todos los edificios más ó menos importantes, estaban construídos sobre las murallas ó fortificaciones, y pertenecían á las familias de los monarcas. Así, pues, era un aposento no destinado, como han dicho algunos respetables anticuarios, á la oración, sino habitado por ilustres familias, toda vez que las inscripciones hasta aquí halladas no contienen el nombre de ningún rey moro; de donde se deduce que el _Cuarto Real_ era una casa-palacio de segundo orden, de la cual no se conserva hoy más que un pórtico de ingreso, una sala cuadrada grande como las mayores de la Alhambra, y dos alhamíes, por haberse destruído antes de 1556 la casa que falta, según lo demuestran las inscripciones que había en ella, publicadas por Iranzo. Las que se conservan en el recinto de esta torre son todas leyendas del Korán, suras 112, 48, 11, 2, vers. 1.º, 2.º, 3.º, 90, 10, 257 á 259, alternando, según el capricho del decorador, los caracteres cúficos y africanos.

Nada más bello en su género que los mosáicos de esta torre, y es lástima que no se hayan conservado íntegras como el resto del ornato, las repisas, cenefas y pavimentos. A juzgar por el carácter de la construcción, creemos que pertenezca al final del siglo XIII, pues que la forma del arco y de los almizates, al par que la confección de los mismos azulejos, corresponde al primer siglo de la época floreciente del arte musulmán, poco antes que alcanzara el esplendor y caprichosa desenvoltura del último siglo.

Los mirtos, laureles y antiguos embovedados de los jardines parecen del tiempo de los árabes, y dan una idea de su antigüedad contemplando los robustos troncos y la forma arabesca que se ha trasmitido en Granada, para la distribución de estos singulares sitios de recreo. En los alrededores de este monumento había muchas construcciones moriscas, que se destruyeron para hacer el Convento de Santo Domingo y su huerta.

ALCÁZAR DE SAID.--Navajero dice: «que de la parte por donde viene el Genil, ya casi en la llanura... hay asimismo palacios y jardines medio arruinados que eran de dichos reyes moros, y aunque es poco lo que de ellos queda, el sitio es muy delicioso y también se ven allí todavía mirtos y naranjos... Más abajo, en lo llano, pasado el Puente de Genil y mucho más á la izquierda que los otros palacios, existe uno conservado en parte, con muy bella huerta y estanque que se llamaba el Jardín de la Reina, etc.»

Hemos estudiado con detención los restos de este alcázar de Said, como lo han titulado los modernos arabistas, y hecho lo posible por conservar los arabescos con el color y carácter que ha impreso un período de siete siglos sobre sus delicados detalles[174]; el pavimento es una de esas solerías que llaman los árabes _almorrefas_, y el espacio liso, hasta la primera faja de inscripción, estaba destinado para tapizados de tela ó cueros semejantes á los que ponían en la Alhambra, donde hemos hallado muy recientemente hierros en forma de alcayatas para sujetarlos.

En tiempo de Mohamad I sirvió para alojar una larga temporada al infante Don Felipe, cuando huyendo de los sinsabores de la corte de Alfonso X, vino con otros caballeros á disfrutar las delicias de este pintoresco país, y la galante oferta del rey moro. La arquitectura parece más antigua que la de la Sala de Comareh, y pudiéramos asegurar que es del tiempo de los Almohades, aunque hoy contemplamos una parte muy pequeña de lo que existió.

A algunos pasos de distancia y frente á la puerta, se halla el muro de un hermoso estanque, citado en los romances moriscos por ser este el que podía remedarse á un mar artificial cubierto de embarcaciones donde en más de una ocasión hubo juegos navales, figurando el incendio de los galeones cristianos[175]. No hay vestigios en Granada de un lago artificial más extenso.

En una casita de labranza que se ve á la cabecera de estos gruesos muros, hay bóvedas subterráneas y fundamentos de construcciones árabes, y según los títulos de posesión de toda la finca, pertenecía á la sultana Aixa, madre de Boabdil, y fué vendida á un rico judío de Granada pocos días antes de la rendición de la ciudad, cuyo judío la vendió á los antecesores de los actuales dueños.

Las inscripciones son cúficas y africanas y no ofrecen interés ninguno, excepto la que guarnece los nichos de la puerta, donde se cita confusamente á un monarca y la fecha de 1204.

Conserva esta sala hoy su carácter antiguo; los apilastrados de las veinte ventanas caladas están compuestos de finos y primorosos detalles; encima una ancha cornisa de boveditas sostiene el artesonado, compuesto de ensambladuras de madera; el cuerpo de la sala lo decora un ancho friso de dobles florones geométricos, y el bajo ostenta tres decoraciones de arcos, con fondo cubierto en dos de ellos, y ajimeces de paso para las alcobas.

El ilustrado dueño de esta finca ha querido que las casas para el labrador que hay al lado del cuarto árabe, tengan el carácter de la misma arquitectura, á lo menos en su exterior, y presentar así un conjunto simétrico de agradable perspectiva.

La cruz de hierro sobre una columna árabe que hay cerca del estanque, no tiene otro significado, que el haber querido conservar la que servía de veleta en la torre desde el tiempo de la conquista.

PUENTE DE GENIL.--Cuentan algunas tradiciones que este río había que vadearlo para entrar por este lado en la ciudad, y que el puente se hizo pocos años después de la conquista. Por la configuración y fábrica de los malecones, creemos que había un puente árabe en el mismo sitio donde se construyó el actual con los muchos restos de aquél. La forma romana de los arcos está hecha con materiales usados exclusivamente por los moros, y pudiera muy bien sospecharse que los fundamentos fueron de época más antigua, ó que los árabes imitaron perfectamente aquí las construcciones de aquellos remotos tiempos.

PUERTA DE LAS OREJAS.--PLAZA DE BIBARRAMBLA.--Hoy ha quedado en uno de los ángulos de la plaza del mismo nombre, y se descubren en ella dos hermosas cartelas, sobre las que se arranca un elegante arco de herradura de grandes dimensiones. Tomó el nombre de _Puerta de las Orejas_, porque en 1621 se celebraban fiestas en honor de Felipe IV en Bibarrambla, y había un tablado orilla de dicha puerta árabe, el cual se hundió por el peso de la gente que lo ocupaba; en la confusión que produjo, robaron los rateros los ricos zarcillos de las damas que había en él, á tirones ó cortándoles las orejas.

La plaza que lleva este nombre, estaba en tiempo de los árabes más regularizada que hoy, pues contra la costumbre de aquellos pueblos, se hallaban decorados los cuatro frentes con armoniosas líneas de simétricos ajimeces sobre columnitas de mármol, y los claros que hoy se ven todavía, cerrados con grandes y bordadas celosías.

En 1501 dispuso la reina Isabel se derribaran todos los ajimeces que había en las casas granadinas, con el intento de quitar las celosías á las mujeres que se ocultaban tras de ellas.

La puerta citada fué medio destruída en 1873, más por instigación de algunos interesados, que por otras causas á que se atribuyen siempre estos hechos.

PUERTA DEL CARBÓN.--Detrás de la casa actual del Ayuntamiento, y dando frente á la calle y puerta de la Alcaicería, se halla un edificio bastante extenso, de planta cuadrada, con una puerta que lleva este nombre, por haber sido después de la conquista el sitio destinado para la venta del carbón, y antes casa de comedias, á cuyo uso se consagró durante dos. siglos.

En el claro de entrada y en el zaguán que hay después del ingreso, quedan unos restos preciosos tallados en madera y yeso de la mejor época del arte; y penetrando en el patio, no vuelve ya á encontrarse más que la distribución en tres cuerpos de éste, con pilastras y cartelas como fuertes sostenes de la galería.

Ha habido dudas sobre el objeto que tuvo en su origen este edificio, y no creemos fundada la opinión de que se hiciera para casa de peregrinos, caravanserallo, caserna, etc., porque su construcción, más indica un lugar muy frecuentado por el público, que alojamiento de especial destino, como hospital, caballerizas, oficinas, etc., que escritores de nota han supuesto, sin fundamento plausible, hasta que se ha visto[176] que fué hecha para alhóndiga, y que como tal se llamaba Alhóndiga Gidida, es decir _nueva_, poco antes de la conquista, y después siguió en el mismo uso, según una real cédula de 14 de Octubre de 1494. Se sabe también que el puente que había frente de ella se llamaba Alcántara Gidida, y que hasta 1531 no principiaron á conocerse estos edificios con el nombre de Casa y Puente del Carbón.

No tienen interés histórico las inscripciones que hay en esta portada, ni las que se hallan en el pasadizo de entrada á uno y otro lado sobre elegantes arcos, ni tampoco entre las que han desaparecido se encuentra la que pudiera indicarnos la época de su construcción[177] limitándonos á decir que toda la obra de ornamentación es del último período granadino, aunque no exactamente igual, como supone un erudito escritor, á la de la casa de los Oidores. La puerta exterior es un hermoso arco de herradura, y el cuerpo de obra que hay encima no tiene toda la esbeltez que en otros sitios hemos podido admirar.

ALMADRIZA.--ALCAICERÍA Y CONTORNOS.--Almadriza era el edificio destinado por los árabes á Universidad, y ocupaba la casa que hay frente de la puerta de la Capilla Real, la cual ha servido para Municipio desde el año 1500 hasta el 1861.

Sabíamos por Pedraza y otros, que la puerta árabe era de mármol blanco, adovelada y con inscripciones interesantes; pero todo había desaparecido, hasta que por efecto de un reciente incendio se levantaron las losas del pavimento del patio y se encontró que muchas de ellas correspondían á la citada puerta principal, descrita exactamente por nuestros antepasados. Estas losas de mármol blanco fueron adquiridas por el Sr. Riaño, el que las conservó en su poder hasta que pasaron al de la Comisión de Monumentos.

Servía, pues, esta construcción para Academia Alkoránica, instituída por Abdallah Solimán Alcasem, donde se educaron muchos sabios, y entre ellos el Gasanida, que escribió el _Collar de Perlas_, según Cassiri.

Penetrando en esta casa, hoy convertida en fábrica de tejidos, se ven todavía hermosos artesonados moriscos de la primera época del arte granadino, tirantes caladas delicadamente dispuestas, almizates de raras combinaciones, y aunque no ocupara este monumento un local excesivamente grande, no dejaba de ser un palacio hecho con lujo é importancia, relativamente al escaso impulso que se daba en aquella época al estudio de las ciencias.

Son muchas las inscripciones que tenía y las que infaliblemente se descubrirán cuando se arruinen ó se levanten las gruesas capas de yeso que en sus paredes ocultan los arabescos y labrados moriscos.

Mármol cita esta inscripción de un escudo:

«Si tienes la dicha de mirar en lo interior de esta casa, labrada para habitación de las ciencias, para firmeza de la grandeza, y para lustre de los venideros siglos, verás que está fundada en dos prerogativas, que son la firmeza en la justicia, y la piedad; prerogativas que lograron los que se emplearon en ella, para la gloria de Dios. Si en tu espíritu hace asiento el deseo del estudio y de huir de las sombras de la ignorancia, hallarás en ella el hermoso árbol del honor. Hace el estudio brillar como estrellas á los grandes, y á los que no lo son los eleva con igual lucimiento. Con él puedes conseguir el camino de la luz cuando desengañado resuelvas huir de la oscuridad del mal. Si buscas la estrella de la razón, verás su claridad sin engaño, aun por entre las nubes de la duda. Pero reducido á la ciencia, para aprovechar en ella has de volver tu cara al bien obrar, y has de desechar toda inclinación al mal. No es el camino de la sabiduría para el que lo anda cargado de malvada codicia. Sigue, pues, este consejo, así hallarás el provecho cuando anciano, cuando mozo serás estimado y te buscarán las dignidades. Vuelve los ojos al cielo del pueblo y verás cuántas estrellas que tenían muy escasa luz, se hallan por este camino llenas de infinitos resplandores. Y si bien reparas, verás que unas de ellas hacen la corona y otras son las columnas de la casa del saber. Ellas alumbran los corazones, ellas guían al bien y nos son verdaderos amigos que nos aconsejan. Acepte Dios tanto bien instituído por Yusuf, estrella del más alto grado, brillante en la ciencia y en la ley».

No sabemos que pueda escribirse cosa más útil en los tiempos de civilización que alcanzamos, pues bien: ¡hemos llamado bárbara á la raza que trazó estas líneas hace seis ó siete siglos!

Como descriptiva del edificio principia otra leyenda.

«Advierte esta maravillosa entrada..... sus bruñidas piedras..... y su artificio singular..... etc.»

Y con efecto, todos los mármoles que hemos hallado están labrados primorosamente.

Se explicaba aquí Teología, Matemáticas, Retórica y Poética, Medicina, Jurisprudencia, Historia y Arte Militar.

PIEDRA ROMANA.--Hay una que se encontraba frente de esta casa y hoy está en el Museo Provincial, con una inscripción que dice en latín:

«_El aficionado Cabildo del florido Municipio iliberitano puso á costa pública esta Memoria á la Majestad de Furia Sabina Tranquilina Augusta, mujer del emperador César Marco Antonio Gordiano Pío Félix Augusto._»

Fué hallada esta piedra á fines del siglo XVI, abriendo unos cimientos de una casa cerca del Aljibe del Rey, inmediato al convento de Santa Isabel la Real, que es el barrio considerado más antiguo de esta población; y la piedra corresponde á las canteras de la Sierra Elvira.

No lejos se encuentra un bazar de forma y aspecto árabe, cuya decoracion fué hecha en 1844 con motivo de un incendio ocurrido en el año anterior. La Alcaicería, dícese que significa _casa del César_, y según Mármol, es el sitio donde se almacenan las mercancías de la hacienda pública y de los particulares, según costumbre de los pueblos de Oriente y de los romanos en Africa; pero aquí era recinto cerrado para comerciantes ricos, como se ve en Fez, Marruecos y otras poblaciones musulmanas. Antes del citado incendio, esta Alcaicería conservaba todo su carácter antiguo, pues era un espacio más estrecho todavía que lo es hoy, con tiendas tan pequeñas que algunas no tenían hueco para el vendedor, el cual se situaba sobre el mostrador ó fuera de él. Hoy la decoracion árabe es demasiado simétrica para caracterizar este especial recinto.

El Zacatín ó calle de comerciantes, según Alcántara, participa en parte de ese aspecto de las ciudades africanas. La calle de Abenamar conduce á una plaza pequeña donde estaba el palacio de Aben-Hamar, caudillo de los moros del último siglo; desde ella se encuentra la calle de la Cárcel baja y convento del Angel, á cuyo frente hay una gran casa solariega perteneciente hoy á los poseedores de Generalife, y en la cual pueden hallarse curiosos fragmentos moriscos.

Para el aficionado á los recuerdos de la época árabe conviene citar antes de dejar estos sitios, el lugar donde estaba construída la Gran Mezquita ó Metropolitana de la corte mora, dícese de ella: