Part 18
Desde Pittsburg hasta Nueva Orleáns habíamos atravesado diez estados de los que no entraron en la primitiva federación. La ciudad de Nueva Orleáns es la capital de la Luisiana, originariamente francesa y cuya promiscua población se compone hoy de criollos americanos, españoles y franceses. La apariencia de la ciudad desde el puerto es magnífica, y los vapores sólo, que están de continuo en sus ancladeros por centenares, bastan para revelar la actividad comercial de sus habitantes. Puede decirse que el vapor se inventó para el Mississipí. Antes de su aplicación a la navegación fluvial, echaban meses y meses las raras barcas que remontaban los ríos, como sucede hoy en el Paraná y Uruguay; los buques de alta mar cruzaban muchos días en el golfo de Méjico acechando la ocasión favorable de tomar la difícil entrada del caudaloso río que a muchas leguas de la costa lleva aún su cauce en el fondo del mar flanqueado de bancos peligrosísimos. Inventóse, empero, el vapor, y bandadas de remolques remolinean en la embocadura para lanzarse en el golfo, apenas divisan en el lejano horizonte una vela. Millares de vapores recorren el río arriba, dispersándose hacia todos los rumbos de horizonte, siguiendo las vías acuáticas en que por centenares se subdivide el canal principal a medida que se le incorporan ríos tributarios; y cuando el valle del Mississipí esté ocupado por el hombre, espantará, sin duda, la masa de productos que vendrá a acumularse en Nueva Orleáns, quedando estrecho el canal anchuroso que desde aquella ciudad conduce al golfo para la no interrumpida procesión de buques que han de ir a desparramarse como puñados de granos en la inmensidad del océano, porque el Mississipí es la única salida que ofrece un mundo entero.
Desgraciadamente, Nueva Orleáns está incurablemente enferma; la fiebre amarilla aparece periódicamente en su recinto todos los años desde tal día del año, hasta tal otro, mata a los que no huyen del seno de la ciudad, y vuelve a convalecer y restablecer su salud hasta la misma época del año siguiente. A una legua de la ciudad la salubridad es completa, y ni por contagio alcanza aquel azote periódico. Tenía en 1840 ciento dos mil habitantes, número que no aumenta en grandes proporciones, no obstante ser el desembarcadero de la emigración francesa.
Residimos en Nueva Orleáns diez días hasta contratar pasaje para la Habana en un malísimo y pestilente buquecillo de vela, que como la falúa del Mediterráneo que me condujo de Mallorca a Argel, llevaba su carga de cerdos, con el aditamento de tres o cuatro tísicos moribundos, que partían con nosotros camarotes estrechísimos, calientes y llenos de telarañas. El mundo norteamericano concluía, y principiábamos a sentir con anticipación las colonias españolas adonde nos dirigíamos.
[11] Ha pasado al verificarlo de ventitrés.--_El autor._
[12] _Letters on the Paraguay._
INDICE
_Pág._
Domingo F. Sarmiento 4
Estados Unidos 7
Avaricia y mala fe 74
Geografía moral 80
Elecciones 98
Nueva York 118
Canadá 134
Boston 144
Baltimore, Filadelfia 151
Wáshington 156
El Arte Americano 169
Cincinnati 190
Notas
Se corrigieron errores obvios de puntuación e la ortografia. Se mantuvieron algunas palabras con o sin acentos como en el texto original cuando no se redujo la comprensión.(Obvious errors in punctuation and spelling were fixed. Some improperly accented words were left as in the original text when it did not impact comprehension.)
Existieron alguna inconsistencia en la ortografía de los nombres de lugares o palabras donde parece que el autor tenia la intención de usar el nombre en inglés. En estes casos, se corrigió la ortografía a usar la correcta en inglés. (There was some inconsistency in the spelling of the names of places or words where it seems that the author intended to use the name in English. In these cases, the spelling was corrected to use the correct one in English.)