Escritos políticos, económicos y literarios

Part 6

Chapter 63,842 wordsPublic domain

Es preciso recordar tambien que la lucha de Independencia no fué una lucha _de la América contra la Europa_; del principio republicano contra el principio monárquico. No: eso no es cierto. Algunas Potencias Europeas se inclinaron alternativamente en favor ó en contra de la independencia Americana: pero lo hicieron, no por sostener ó atajar la causa de la emancipacion, sino por miras é intereses puramente europeos. El establecimiento de Repúblicas de este lado del Océano no podia inquietar ni favorecer á la Europa.--Ella en todo caso necesitaba mercados independientes; y así se vió que, siempre que las exigencias dá la política, puramente europea, no inclinaron á las grandes Potencias en favor de la España, se pronunciaron, mas ó ménos explícitamente, por la emancipacion que les abria esos mercados. Así Napoleon--el representante encarnado del principio monárquico--declaraba ante el Cuerpo Lejislativo, en 1809, _que él no se opondria jamas á la independencia de las naciones continentales de la América; que esa independencia estaba en el órden necesario de los sucesos, en la justicia y en el interés bien entendido de todas las Potencias_.[15] Así la Inglaterra reconoció, en 1823, la independencia de los Nuevos Estados, desde que intereses políticos _europeos_ no le impidieron buscar mercados independientes de este lado del Atlántico.

[15] Sesion del 12 de Diciembre de 1809; publicada en el MONITOR de 13 del mismo.

No es verdad, pues, que, ni aun durante la guerra de la Independencia Americana, haya existido una lucha de principios, de sistemas políticos, entre los dos Continentes. Sucedió con la emancipacion de la América del Sur lo que, en el siglo precedente, habia sucedido con la de la América setentrional. Monarquias europeas ayudaron con sus armas y su poder á la emancipacion de las Nuevas Repúblicas del Norte.

A nadie ha ocurrido jamas decir que _la Europa_ haya acechado, en época ninguna, la Independencia de la Union Americana, ni que esta necesite de un sistema y de un derecho público especial, opuesto al europeo.

¿Y porqué temeremos los Estados de la América Meridional lo que nunca temió la del Norte? ¿Por que necesitarémos un sistema y un derecho público, que nos diferencie de la Europa, cuando no le necesitan las Repúblicas de la otra América?

El Gobierno de Venezuela ha dicho con suma razon, que la pretension de formar un derecho público americano, diverso del de Europa, seria productiva de grandes males.

En efecto, el derecho público americano deja de ser tal, si no es la regla establecida, y admitida por la mayoria de las sociedades humanas. Naciones infinitamente mas antiguas que las nuestras, fundaron y reconocieron un derecho público: los Estados Unidos del Norte le han reconocido tambien, á su vez, como basado en las nociones de justicia universal. Que podrian hacer los Estados de Sud América solos, para cambiar, ó alterar el derecho público de la Europa y de los Estados Unidos del Norte?

No investiguemos cuales serian las diferencias entre el pretendido derecho público americano, y el europeo: cualesquiera que ellas fuesen, es claro que las naciones que se hallan en posesion del suyo no querrian reconocer las alteraciones. Y como el derecho público es la regla para los deberes y acciones recíprocas de una nacion con otra, nacerian necesariamente choques frecuentes entre el derecho público universal, y el Sud Americano.

¿Quien perderia en esa lucha?

Este pregunta merece mas atencion de la que jeneralmente se la atribuye. No disputarémos quien ganaria una batalla, diez batallas; si una espedicion europea triunfaría, ó seria vencida. No: esas cuestiones nos parecen estériles, sin resultados trascendentales ni permanentes. Somos de los que creen á la Europa _sin medios para conquistar la América_, especialmente en sus rejiones apartadas. Pero creemos tambien que nuestros paises, aun triunfando de una espedicion europea, perderian inmensamente en cualesquiera querellas con la Europa; perderian de un modo duradero, permanente; y esos son los resultados á que es preciso atender, cuando se trata de sistemas políticos ó mercantiles, cuando se deciden medidas que han de influir sobre la suerte de los Pueblos, cuya vida no se mide por la duracion de la del hombre. Estados nuevos, sin poblacion, con escasas rentas nacionales, con infinitos objetos de urgente mejora á que aplicarlas, con pocos y muy imperfectos medios de educacion pública; ninguna calamidad pueden sufrir mas grande que la de una guerra. Ella les arrebata su poblacion ya escasa, consume sus exiguos recursos, impide toda mejora, todo desarrollo mercantil é industrial; y los deja completamente exhaustos despues del triunfo, postrados sobre sus laureles, para no levantarse en media jeneracion.

Ahí está la República Arjentina. Entró en la guerra contra el Brasil próspera, rica, floreciente: ganó batallas; apresó muchos buques: obtuvo una paz de honor, embellecida por el nacimiento de un Estado Nuevo. Pero quedó sin substancia, abatida y pobre: el primer caudillo audaz que se presentó la trajo al punto en que se vé. Ese es el resultado final de su triunfo.

No quiere esto decir que los nuevos Estados deban someterse humildemente á la voluntad de naciones mas fuertes de la Europa ¡No, por Dios! La dignidad de los Estados no es una palabra vacia; su independencia no es un bien ilusorio. Defenderla hasta perecer, es el primero de los deberes. Pero el modo de conservar ésta, de no comprometer aquella, es no multiplicar las causas de desavenencia con el extranjero; no crearse dificultades nuevas; sino, por el contrario, aplicarse á ir allanando poco á poco las que existen.

Creemos que la adopcion de un código de Derecho Público distinto del de la Europa seria fecunda en los riesgos que indicamos; y que por consiguiente, muy léjos de ser ese un interés comun en los Estados Americanos, para reunirlos en un Congreso, conviene soberanamente que no piensen en semejante innovacion.

Pero si opinamos contra la reunion de una Asamblea de todas las Repúblicas del habla Española, pensamos tambien que se podrian sacar muy grandes ventajas de un Congreso á que solo concurrieran los Estados que componen una seccion determinada de la América y que están en diario é inmediato contacto.

Esto, aplicado especialmente al Rio de la Plata será objeto de otro artículo.

ROSAS Y LAS FRONTERAS DE BUENOS AIRES.

Una de las prácticas mas invariables observadas por el Dictador de Buenos Aires, que forma á la vez una parte esencial y un rasgo característico de su sistema, es el hacerse discernir un título que no merece ó atribuir un mérito cualquiera, que no ha contraido, y mandar en seguida, que se repita por todos, y en todas ocasiones, hasta que, á fuerza de repetirse, se convierte, no solo en dicho, sino en creencia popular.

Así se hizo llamar primero _Restaurador de las Leyes_, despues _Heroe del Desierto_, mas tarde _Grande Americano_; así se atribuyó la pacificacion del pais en Octubre de 1820, cuando ninguna parte notable tuvo en ese suceso: y así [para llegar de una vez á nuestro objeto] hace pregonar que su campaña al desierto exterminó á los indios, que ha asegurado, contra sus incursiones, las fronteras de la campaña de Buenos Aires, y extendido las fronteras de la Provincia.--En estos últimos tiempos especialmente, en que el poder de la verdad, ha triunfado de los embustes que su prensa propaga, se ha empeñado él en revestirse de ese mérito, y en repetir, mas que nunca, que á su gobierno vijilante y fuerte se debe la seguridad de la campaña, y la extension de sus fronteras.

Nada es, sin embargo, mas opuesto á la verdad. Sucede precisamente lo contrario. Desde que Rosas se apoderó del Gobierno, y durante su dictadura, muchas estancias valiosísimas se han despoblado, muchos cientos de miles de ganados han pasado á poder de los indios salvajes, y las fronteras de la provincia de Buenos Aires se han retirado _como cuarenta leguas mas adentro_, dejando todo ese inmenso territorio en el dominio indisputado y tranquilo de las tribus del desierto. Esta es la verdad.

Cuando Rosas se hizo discernir la dictadura, la línea de frontera de la provincia de Buenos Aires, se extendia del modo siguiente.--

Al N. O.--hasta la guardia de _Melincué_, á 75 leguas de Buenos Aires.

Al Oeste, hasta el fuerte de la _Federacion_, á mas de 60 leguas.

Al S. O., hasta el fuerte _25 de Mayo_ á 60 leguas, y fuerte de la _Laguna Blanca_, á 70 leguas de la Capital.

Al Sur, hasta _Tupalquen_, 65 leguas, y al fuerte de la _Independencia_ [Tandil] distante 75.

Se extendia, pues, _á un radio de 70 leguas de la capital_, una línea de fuertes guarnecidos, y en buen estado de defensa.

Pero las estancias--las conquistas pacíficas de los criadores de ganados--se extendian á no pocas leguas mas allá; porque las guarniciones de los Fuertes tenian en respeto á los salvajes del desierto.

Eso era cuando Rosas entró al mando. Veámos lo que es ahora.

Volviendo de su campaña al desierto, puso todavia en _la Federacion_ la chusma de indios que condujo, y á que llamaba _amigos_. Los salvajes trajeron naturalmente allí los hábitos depredadores de la Pampa, y asolaron _amistosamente_ aquella comarca. Melincué fué primero abandonado: siguió la Guardia _de Mercedes_, 10 leguas mas adentro; se conservó algun tiempo la _de Rojas_, otras 10 leguas mas hácia Buenos Aires: pero luego se dejó tambien en poder de los salvajes, que habian arrasado, hasta no dejar vestijio, las de Melincué y Mercedes.

Abandonó luego el 25 de Mayo, y puso su guardia en _la Barrancosa_, muchas leguas mas adentro; al mando del célebre Ramirez, de sobre-nombre _Macana_. Los indios le atacaron varias veces, le vencieron, le debilitaron; y la Barrancosa se abandonó, retirándose la guardia fronteriza, al _Fortin de Areco_, 40 leguas mas adentro de Melincué.

En igual proporcion se fueron sucesivamente abandonando las guardias del 25 de Mayo, Laguna Blanca Tapalquen. Esta última era el asiento del poder de Rosas en la campaña del Sur. Allí tuvo mucho tiempo al coronel D. Ramon Maza [á quien mató junto con su padre el Presidente de la Sala] y al teniente coronel Granada, con unos 900 hombres de caballeria. Retiró de allí esa fuerza, _para matar Unitarios_, y abandonó á los indios todo el terreno comprendido entre aquellas guardias y el Rio Salado:--es decir una zona de 35 á 40 leguas de ancho.

Todas las estancias--riquísimas muchas de ellas--que se hallaban en esa vasta extension de territorio, quedaron completamente despobladas. Las de Beaus, Lezica, Quiroga, Iramain, y todas las que ocupaban las inmediaciones de la Laguna del Bragado; las de los Balcarce y otros muchos, en Tapalquen; todas las del Arroyo de las Flores; y, en una palabra, cuantas existian, por aquella parte, hasta la márjen derecha del Salado, han desaparecido durante el dominio de Rosas, y los salvajes de la Pampa dominan ese terreno, ocupado antes por pingües establecimientos.

La línea de guardias, que hoy forma la frontera, está reducida á lo que era al empezar el siglo;--Fortin de Areco, Guardia de Lujan y el Monte; el primero, que es el mas remoto, á ménos de 35 leguas de Buenos Aires; y el último no dista 30.

Todo el resto de la provincia está en poder de los indios, cuyas incursiones, durante el Gobierno de Rosas, han avanzado á puntos, pocos años antes tan seguros como la misma capital.--En _Rojas_ estuvieron diez dias seguidos, en 1839 [segun creemos] sin que nadie los molestase: hoy llegan hasta las inmediaciones de Areco y Lujan; y en 1840, ó 41 vinieron hasta la estancia de D. N. Benitez, mas adentro de la guardia del _Pergamino_; y solo á _10 leguas de la márjen_ del Paraná.

Cuando Rosas subió al mando, el camino carretero, que conduce de Buenos Aires á las provincias interiores, estaba protejido por las guardias de Melincué, Mercedes, y la Esquina. Hoy no existen las dos primeras: ha sido preciso abandonar el antiguo camino, é ir á buscar la proteccion de la barrera del Carcarañal.

Esos son los hechos: esa la seguridad que Rosas ha procurado á las propiedades rurales, y esa la extension que ha dado á las fronteras--

Recomendamos á los lectores extranjeros, que deseen comprender bien este artículo, que consulten, al leerle, alguna buena carta de Buenos Aires.--La del Sr. W. Parish es excelente.

_Octubre 10 de 1845._

PRODUCTOS Y COMERCIO DEL RIO DE LA PLATA.

GANADOS--SEBOS.

"Si el Jeneral Rosas, como lo creo, comprende todo lo que se puede hacer en Buenos Aires para dar impulso á los productos de su pais, podrá llegar á ver pasar á su mercado la esportacion de los valiosos artículos que la Inglaterra consume de la Rusia, y acrecer rápidamente la riqueza territorial."--

Estas palabras que el Sr. Ouseley dijo al Sr. Guido en el Rio de Janeiro, segun aparece de la nota de este, que hemos publicado con el número 3, nos han movido á escribir algunas líneas sobre ciertos productos de nuestro Rio de la Plata, comunes á la Rusia; y sobre el comercio que de ellos hacemos, especialmente con la Inglaterra.

Los que habitamos las dilatadas llanuras de ambas márjenes de nuestro Rio, cubiertas de incontable número de ganados; los que vemos extraer por nuestros puertos _millones de cueros_ para el extranjero, estamos envanecidos de las riquezas que nuestros campos encierran; y con dificultad creemos que la industria de otros paises pueda emplear anualmente en sus fábricas mas productos que los que dán nuestros ganados.

No es esta vanidad destituida de fundamento; por que, en efecto, nuestros cueros representan en los mercados Europeos una parte muy considerable de la introduccion total de ese artículo; y por supuesto, que el Rio de la Plata es, á ese respecto, el mas importante de los mercados americanos.

Pero hay otros en que queda muy atrás el dia de hoy, aunque debemos esperar que adelante mucho desde que la paz permita contraerse á mejorar las fuentes de nuestra riqueza nacional. Este artículo, probará esa verdad, respecto de la cria de ganados, y de los sebos que producen.

Poco dispuesta estaria, sin duda, á creernos la jeneralidad de los estancieros de ambos lados del Rio de la Plata, si les dijésemos que en Inglaterra, en una Isla pequeña, donde la tierra es carísima, donde la poblacion no cabe, donde el ganado se alimenta de nabos, de zanahorias y de paja, se cria un número tan crecido de animales vacunos y lanares, que no solo proveen á la subsistencia de muchos millones de habitantes, sino que dán á las fábricas inglesas cantidad mayor de algunos productos que la que nosotros les enviamos. Eso, que á muchos parecerá una fábula, es, sin embargo, una realidad que hemos visto, y examinado muy cuidadosamente por nosotros mismos, anotando todos los hechos de que ahora nos servimos.

Segun los mejores datos estadísticos, el consumo de carne en el Reino Unido--Inglaterra, Escocia é Irlanda--es de _un millón doscientos cincuenta mil, á un millón doscientos setenta y cinco mil por año_: todo él criado en el Reino.

Ese ganado se engorda á un punto de que poca idea tenemos hoy en nuestros paises, aunque nuestros mayores la tenian, antes de la revolucion de 1810, en algunas de las Provincias Arjentinas; donde se acostumbraba tener _potreros_ para engordar bueyes y novillos cuya grasa y carne daban pingües beneficios.

En Inglaterra, suelen llevar el engorde de algunos animales á tal grado, que hemos visto, en Diciembre de 1843, bueyes que pesaban 1,800 y 2,000 libras; y uno que llegaba á _dos mil y quinientas libras de peso_. Eso, por supuesto, es estraordinario: pero el peso medio de todo el ganado que se consume en Lóndres es de _800 libras_ cada animal vacuno, y 85 cada carnero.

Comparado ese peso con el de nuestros novillos de consumo en el Rio de la Plata, se vé que estos no llegan á la mitad de aquellos. De ahí, la inmensa cantidad de sebo que el ganado del consumo produce en Inglaterra. Ella varia de 85 libras lo ménos, á 180 libras lo mas, por animal; mientras que en nuestros ganados el primer término puede estimarse en 15 libras, y el segundo en 75.

Así que, la cantidad de sebo que el Rio de la Plata esporta para Inglaterra es comparativamente muy pequeña, al lado de la que produce el ganado de consumo del Reino; y queda muy distante de las esportaciones de la Rusia.

La siguiente tabla comparativa, muestra las cantidades enviadas al solo mercado de Lóndres (que es el mas importante para este artículo) en una série de cinco años

RIO DE LA PLATA. | RUSIA. | 1839 3,015 pipas. | 92,625 pipas. 1840 4,353 -- | 86,538 -- 1841 16,400 -- | 82,300 -- 1842 10,600 -- | 66,500 -- 1843 9,465 -- | 36,100 --

Por muy crecidas que parezcan las introducciones de la Rusia, ellas no compusieron, en los últimos años, _un quinto_ del producto del ganado que se consume en el Reino.

Los sebos de Rusia nos aventajan, no solo en cantidad, sino en calidad, y por consiguiente en precio. La calidad depende, en parte, del mejor engorde y cuidado de los animales; y en parte, del modo mas perfecto de beneficiar el sebo.

Estas desventajas no deben, á juicio nuestro, desanimar á los estancieros y saladores del Rio de la Plata, sino, al contrario, estimularlos á mejorar sus ganados, y á perfeccionar el beneficio de sus sebos.

_Octubre 18 de 1845._

EL CORONEL OLAVARRIA.

"Queriendo el Gobierno manifestar de algun modo el alto aprecio que le merecen los servicios que este guerrero distinguido ha prestado al pais, tanto en su gloriosa independencia, cuanto en las diversas ocasiones que ha necesitado de ellos"..&a.&a.,

DECRETO DEL GOBIERNO _de 24 de Octubre, publicado en este número_.

Pocos nombres mas familiares en el Rio de la Plata que el del noble guerrero á quien consagramos estas líneas. En las campañas de Chile como en las del Perú; en las de Bolivia como en la del Brasil; en Buenos Aires como en el Estado Oriental, ese nombre se encuentra siempre asociado á brillantes hazañas personales, á victorias gloriosas, á desastres tan gloriosos como la victoria; y representando siempre, á la par del valor individual, las ideas de perfecta organizacion y diciplina militar, especialmente en la arma á que Olavarria se habia contraido en la última mitad de su carrera.

Pero sus hechos, como los de todos los personajes de una epopeya todavia por escribirse, se conservan solamente en las tradiciones populares, en documentos desparramados, ó en la memoria de sus compañeros de armas. De fuentes tan diversas, apénas hemos podido recojer uno que otro hecho, en las breves horas que nos quedaban, desde que nos llegó el decreto del gobierno de la República, que dá á los servicios del Coronel Olavarria una recompensa tan honrosa como delicada.

Renunciando pues á toda pretension de biógrafos, haremos una sencilla narracion de la carrera de aquel gefe, para confirmar, en cierto modo, la justicia de esa noble resolucion del Gobierno Oriental, y para cumplir un grato deber de la amistad que nos ligaba con el malogrado guerrero.

Olavarria fué militar, literalmente, desde su primera infancia. Su padre, Coronel de Blandenguez en Buenos Aires, en tiempo del gobierno colonial, gozaba de merecida estimacion con los Virreyes, y en la Corte de Madrid. La juventud americana no tenia entonces otra carrera delante de sí, que la Iglesia, el Foro y la Milicia. El padre de Olavarria, deseoso de dar al hijo la suya propia, solicitó, y obtuvo por gracia especial de la Corte, á principios de 1810, un despacho de cadete del mismo cuerpo Blandenguez, cuando el niño tenia apénas de 8 á 9 años. Por estraño que esto nos parezca el dia de hoy, nada era mas comun en aquellos tiempos, y aun en los primeros años de la revolucion, que el destinar á la milicia los niños de esa edad, con el título de _cadetes_, verdaderos _estudiantes_, que se reunian en académias bajo la direccion de algun táctico viejo que les enseñaba á dar batallas sobre las mesas, con muñequillos de carton.

Aquella edad y aquel título tenia Olavarria, cuando se abrió, en 1810, el grande drama en que debia, mas tarde, representar un papel distinguido. Entonces no solo se obraba con el dia: se pensaba tambien para el siguiente. Los que dirijian el movimiento procuraron formar militares científicos, que pudieran hacer frente á las dificultades que se preveian. Continuaron las académias de cadetes, especialmente para el estudio importante de la artilleria. A esta arma se decidió el niño Olavarria, y despues de tres años de estudio, empezó á servir activamente en ella en 1813, teniendo él, 13 años de edad.

La reconquista de Chile por los españoles en 1814 hizo pensar seriamente al gobierno de Buenos Aires en la necesidad de llevar la guerra á aquel hermoso pais; y en el año siguiente se empezó la formacion del Ejército de los Andes. Olavarria fué uno de los primeros fundadores de ese Ejército--la gran escuela militar de nuestros paises--y á él pasó, en clase de Alferez, en 1815.

Dos años despues, San Martin le transportaba al otro lado de los Andes, descendia al suelo chileno, y encontraba al enemigo en la cuesta de Chacabuco. Fué el primer encuentro en que se hallaba el Alferez Olavarria; y ya en él se condujo de manera y demostró calidades tales, que San Martin, cuya penetracion para conocer al soldado era proverbial, miró en el jóven Alferez un hombre de esperanzas, y á fines de ese mismo año le dió el grado de teniente.

Esa primera victoria de los republicanos, despertó al Virrey de Lima, que miró amenazado el Perú, si Chile conservaba la independencia que acababa de proclamar, en Febrero de 1818. Pezuela se apresuró por eso, á mandar al jeneral Osorio, que con 5,000 hombres de tropas regladas, desembarco en Talcahuano, en los primeros meses de aquel año; y marchó sobre el ejército republicano, que se dirijia hácia Talca. Muy cerca ya de esa ciudad, tuvo lugar la sorpresa y completísima dispersión del Ejército de San Martin, en Cancha-Rayada, la noche del 19 de Marzo. Olavarria, despertó, como todos, cercado de enemigos: sin desmayar por eso, acudió á salvar su bateria, con una serenidad y un valor que asombraron á los veteranos: sacó las piezas del campo de la sorpresa, y se retiró muy largo trecho con ellas; hasta que, al dia siguiente, oprimido por el número del victorioso enemigo, exhaustas sus fuerzas y las de sus pocos artilleros, tuvo que abandonar los cañones, salvándose con dificultad.

Apénas habian corrido 27 dias, despues de ese desastre, cuando San Martin hizo frente á los realistas, en la llanura de Maipo, nombre cuya significacion nadie ignora en Sud-América; nombre que desde entonces

........................became a magic word; Which utter'd, to the hearer's eye appear The camp, the host, the fight, the conqueror's career,

La artilleria trabajó mucho en esa batalla; y nuestro amigo, simple teniente, se distinguió tanto, por actos de intelijencia y de valor, que fué hecho capitan en el campo de la jornada.

Continuó despues toda la campaña de Chile, hasta la completa espulsion de los enemigos, de ese territorio; y no hubo encuentro notable en que no tuviese parte. Los combates de Chillan, de Biobio, y otros muchos, le encontraron entre los vencedores.

El ejército Libertador de Chile se reorganizó despues para la atrevidísima campaña del Perú. Olavarria marchó tambien en esa expedicion; y al arribo al puerto de Pisco en 1820, se le confió el mando de la artilleria de mar, á bordo del bergantin chileno _Araucano_, destinado á cruzar entre aquel puerto y el Callao. Tambien le esperaban combates en el mar; y se condujo con singular bizarria en el que sostuvo el _Araucano_ con la fragata española _Cleopatra_.

Desde entonces, dejó el capitan Olavarria la arma en que habia servido; y pasó á la caballeria, en que tantos conocimientos teóricos y prácticos desplegó despues. Su primer servicio, en esa arma, fué en el afamado regimiento de granaderos á caballo, que tanto nombre dió á Necochea,