Escritos políticos, económicos y literarios
Part 2
El año siguiente volvió Varela al seno de su familia. Su viaje á Europa, habia completado su educacion, sazonado su juicio y abierto á su inteligencia un campo mas estenso. Al mismo tiempo su carácter moral se habia perfeccionado. Las costumbres inglesas, que habia podido apreciar en el seno de algunas familias que habia tratado con cierta intimidad, lo habian cautivado; desde entonces parecia que el tipo ingles era el modelo de su conducta personal. A su afabilidad congenial que nunca lo abandonaba, se agregó por imitacion cierta gravedad llena de nobleza, particularmente en su trato con estraños. El sentimiento religioso se hizo tambien mas visible en él desde que tuvo ocasion de observar la saludable influencia que el culto externo ejerce sobre las costumbres públicas y privadas en Inglaterra. Cuando volvió á Montevideo empezó á habituarse á la práctica de la santificacion del domingo, asistiendo al templo con su familia al servicio divino. Desde entonces, en fin, pudo presentarse en el trato social como un modelo del hombre culto y del cumplido caballero.
Continuó influyendo directamente en la política del Rio de la Plata, por la amistad que lo ligaba al Sr. Vasquez, el cual volvió como antes á valerse de su consejo y cooperacion en el ministerio de Relaciones Exteriores.
Es de esa época, y pertenece á su inspiracion y á su pluma, el _memorandum_ pasado por el gobierno oriental á su representante en el Brasil el Sr. Magariños, para entablar negociaciones sobre la base de un arreglo definitivo de límites. Pero su obra mas importante fué el _Comercio del Plata_, diario fundado por él en 1845, con tres objetos: combatir la tirania de Rosas, apoyar la intervencion europea que venia á facilitar con su ausilio los medios de destruirla, y abrir para la prensa del Rio de la Plata una nueva era de cultura en las formas, de moderacion en el debate y de utilidad y enseñamiento fecundo para el pueblo.
Varela se propuso realizar una completa reforma en la prensa periódica; y si no lo consiguió del todo, dió por lo ménos en su diario el ejemplo mas acabado de la posibilidad de realizarla.
Él se propuso hacer desaparecer del diarismo la personalidad y el insulto que, á falta de razon ó de saber, servia á los escritores del dia de cómodo recurso para satisfacer una curiosidad pueril, y dar pávulo á las discordias interiores. Estableció la discusion sobre las bases del razonamiento y de la historia; juzgó los hechos con sano criterio; esplicó con claridad el pasado y formuló con acierto las aspiraciones del porvenir.
Dió siempre mayor importancia á las cosas que á los hombres; puso la sinceridad del hombre honrado al servicio de su causa, y no manchó jamas con la mentira las columnas de su diario consagrado al esclarecimiento y á la defensa de la verdad. Ilustró en él todas las cuestiones de actualidad, y particularmente las que versaban sobre política internacional, que tanto abundaron en aquella época en que un campesino de Buenos Aires, supo á fuerza de astucia y mala fé, poner á prueba la perspicacia de los gabinetes y la habilidad de muchos diplomáticos. Conservó siempre una digna reserva en los negocios privativos del pais en donde escribia; porque profesaba el principio, de que la voz del extranjero en las cuestiones internas de un pais conmovido por la discordia, solo puede tener autoridad cuando se alza desligada del alarido de las pasiones ajitadas; cuando pugna por aplacarlas y no por enardecerlas. Estimaba á tal punto el decoro de su diario y de los principios á que estaba consagrado, que cuando ocurria un hecho, por notable que fuera, capaz de empañarlo, le negaba totalmente el derecho de circulacion por su conducto, como sucedió en la revuelta de Abril de 1846, de la cual no se encuentra el menor rastro en las columnas del _Comercio del Plata_.
Las relevantes prendas del escritor, el atractivo de su estilo, la fuerza irresistible de su lógica, la amenidad del diario que procuraba ser perfecto en todas las materias que abrazaba, diéronle una importancia suprema en todo el Rio de la Plata, y una grande estimacion en el exterior. _El Comercio del Plata_ se hizo una potencia en las cuestiones de la época; su opinion era siempre deseada, y su consejo seguido. Todos querian conservar su coleccion, y hubo quien ofreció una onza de oro por el primer número sin poder obtenerlo. Como era natural, el publicista que con tanto éxito sostenia la propaganda civilizadora, que llenaba su ministerio con tanta conciencia y dedicacion, debia ser, y era en efecto, objeto de la estimacion y el respeto general, y así Varela llegó á tener en aquella época una importancia personal tan grande, como la que gozaba el papel que dirijia.
El Dr. Varela aprovechó el ajente de publicidad de que disponia, para dar á conocer muchos escritos interesantes y documentos relativos á la historia del pais, entre los cuales citaremos la _Coleccion de Constituciones_ de las repúblicas americanas, y de los _Tratados_ de los Estados del Plata, y una série de papeles de sumo interés sobre las _cuestiones de límites_ entre las posesiones Españolas y las Portuguesas en América, todos raros, y algunos inéditos.
En las columnas editoriales dilucidó algunas cuestiones históricas, y sostuvo la gran tesis de la libertad de los rios interiores, que la revolucion contra Rosas puso en práctica apénas obtuvo el triunfo.
Dos años y medio habia sostenido el Dr. Varela la abrumadora tarea del diarismo, conquistándose la simpatía de los buenos y el odio de los malos, cuando el 20 de Marzo de 1848, á las 8 de la noche, fué alevosamente asesinado, recibiendo una puñalada por la espalda en el momento de llegar á la puerta de su casa. El asesino, Andres Cabrera, consiguió evadirse sin ser visto, y regresó al campo del ejército sitiador, de donde habia sido mandado, segun lo ha declarado él mismo, en la causa criminal que se le siguió en 1852.
Los detalles de este crímen atroz, están consignados en la Biografia de Varela que escribí para la _Galeria de Celebridades Arjentinas_, de donde he arrancado estos fragmentos. Allí remito al lector interesado en conocerlos, porque el Editor de la _Biblioteca_ no me concede ya espacio sino para concluir.
Pocos hombres habrá que gocen como el Dr. Varela de un aprecio mas universal. Su carácter afable, su talento, su vida inmaculada, su honradez á toda prueba, su desprendimiento generoso, su sencillo género de vida, todo contribuia á captarle la amistad de cuantos le conocian. En todas partes del mundo donde estuvo, supo adquirir amistades calorosas y profundas. Y si en vida recibió los testimonios mas inequívocos de aprecio, despues de su muerte su familia tuvo la confirmacion mas solemne de ese sentimiento general.
Varela dejaba al morir diez hijos y una viuda en cinta, sin otro patrimonio que el corto capital invertido en la imprenta y su biblioteca. En el acto se abrieron suscripciones en favor de esa familia huérfana, y se reunieron mas de quince mil pesos plata en pocos dias. En ella tomaron parte sus amigos de todas las nacionalidades; y es digno de mencionarse, que Sir Charles Hotham, el gefe de la escuadrilla inglesa que combatió en Obligado, se asoció á esta manifestacion de simpatía, enviando desde Inglaterra donde se hallaba, algunas libras esterlinas.
La prensa de todo el mundo resonó en elogio del valiente escritor que habia concitado contra sí el furor de los tiranos, y un diario ingles propuso la ereccion de una estatua, costeada por los escritores públicos, en honor de su memoria.
Poco despues de derrocada la tirania de Rosas, que él combatió hasta el último instante de su vida, sus restos fueron trasladados á Buenos Aires por su familia, y depositados en esta tierra que tanto habia amado. El sencillo sepulcro en que duerme el eterno sueño, costeado por nueve de sus amigos ó admiradores, es un testimonio del aprecio que despertaron sus virtudes y su amor á la libertad.
Tales son los rasgos principales de la vida de este arjentino ilustre. Como hombre privado, fué un verdadero tipo de virtudes domésticas, Padre de una familia numerosa, tenia por su anciana madre una veneracion tan cariñosa como espresiva; era para él, segun sus propias palabras, un objeto de culto sobre la tierra. Jamas la nube mas lijera alteró la serenidad de su amor lleno de fidelidad y de confianza para la compañera de su vida. Su trato era festivo, fácil é insinuante. Se ganaba instantáneamente el corazon de cuantos le trataban. Poseia en el mas alto grado el dominio de sí mismo. Vivia siempre ocupado; y cuando no trabajaba mentalmente; tenia el antiguo hábito de recitar los innumerables versos latinos, franceses é italianos, ingleses y españoles que conservaba en su memoria privilejiada. No amaba la música; pero en compensacion, era apasionado por la pintura y el arte plástico. No conocia otros pasatiempos que los que le proporcionaban sus libros y sus estudios.
Como hombre público, brillaba por su talento, por su erudicion poco comun, por su carácter recto y leal. Partidario ardiente de la libertad, del órden y de la ley, consagró sus facultades eminentes en todo su vigor á la defensa de la verdad, sublevando la opinion pública contra el despotismo sangriento y bárbaro que habia sojuzgado á su patria. Reformó la prensa del Rio de la Plata, proscribiendo de ella la procacidad del lenguaje, la personalidad y el insulto, y haciéndola una cátedra de crítica decorosa, de enseñamiento moral y de discusion templada y racional. Sus armas fueron la verdad,--la verdad ante todo!--el exámen concienzudo de los hechos, y una aspiracion constante al progreso y al bien. Tolerante, conciliador y humano, aceptó todo concurso que tendiera á la paz y á la felicidad de su patria; no reconoció mas que dos enemigos dignos de su odio:--Rosas y Oribe; y muy pocos dignos de su desprecio--los que por interés ó vileza seguian sus banderas sangrientas. Mantuvo firme la suya que era de honor y de justicia;--al pié de ella fué sacrificado á la iracunda impotencia del vencido.
LUIS L. DOMINGUEZ.
NOTA:--El escrito que antecede no es mas que una série de fragmentos tomados testualmente, con escepcion de pocos renglones, de la Biografia del Dr. Varela escrita para la _Galeria de Celebridades Arjentinas_.
_L. D._
OBSERVACIONES CONTRA EL PROYECTO DE LEY
_Presentado por el Gobierno á las Cámaras, sobre la moneda de cobre._
MONTEVIDEO--1830.
Si es del mayor interés, en los paises republicanos que todos los ciudadanos tomen parte en la discusion de los negocios que dicen relacion á la gloria, la prosperidad, y el bien estar de la Nacion; si es cierto que todos deben contribuir, en cuanto esté de su parte, á que se adopte una innovacion, cuyos resultados pueden ser favorables; ó á que se rechace otra, que indudablemente produciria efectos perniciosos; nunca es mayor aquel interés, nunca mas rigoroso este deber, que cuando se trata de examinar y discutir una medida, que afecta directamente á todos los individuos de la asociacion, de cualquier clase y condicion que sean; que lo mismo ha de ser sentida por el capitalista, que por el proletario, y que ha de decidir de la fortuna de aquel, como de la subsistencia de este. Entonces puede ser criminal la indolencia de los ciudadanos, si no procuran contribuir á ilustrar la materia; y merecerian sufrir los males que resultasen de la adopcion de una medida, á cuya discusion habian renunciado.
El deseo de cumplir con este deber, del modo que nos sea posible nos ha impulsado á tomar parte en el exámen de una cuestion de cuya resolucion están hoy pendientes los ánimos de todos.
Mucho tiempo hace que el descrédito progresivo de nuestra moneda de cobre ha llamado la atencion de las autoridades, y de los ciudadanos; unas y otros se ocupan, de algunos meses á esta parte, en meditar los medios mas á propósito para arrancar de la circulacion un agente, cuya accion amaga constantemente la prosperidad nacional, minándola en sus cimientos, y cegando las fuentes de la riqueza pública. La naturaleza del mal exijia medidas enérgicas y urgentes; y los ciudadanos esperaban con ansia que las autoridades se pronunciasen, de un modo decisivo, sobre asunto tan importante.
En esta espectativa, apareció en todos los diarios el proyecto de ley, presentado por el Ejecutivo á las Cámaras, el 22 del corriente, y su aparicion ha dado lugar á nuevas, y mas agitadas discusiones; le miran unos como un medio de salvar al pais de la crísis que le amenaza, mientras otros le consideran como el mas eficaz para acelerarla, y hacerla mas ruinosa; y todos se esfuerzan en demostrar su utilidad ó sus desventajas: nosotros (lo decimos desde ahora) pertenecemos al número de los que creen que el proyecto está muy léjos de producir los efectos que se deseaban; algo mas, de los que le miran como una fuente de males para el pais, en caso que llegue á convertirse en una ley. En el curso de este escrito, vamos á desenvolver las razones en que fundamos nuestra opinion. Procuraremos hacerlo de modo que todos nos entiendan; huirémos de las teorías, para fijarnos en consideraciones prácticas, que dén mayor fuerza á nuestros raciocinios. Si alguna vez es preciso, los apoyarémos en las doctrinas de hombres versados en estas materias, siempre que pueda hacerse una aplicacion exacta de ellas. Como nuestro único objeto es convencer, no usaremos otro lenguaje que el de la razon y la lógica; nos esforzaremos en hacer palpables los resultados de la medida que se propone; y habremos conseguido cuanto deseabamos, si una sola de nuestras ideas puede contribuir á producir un bien, ó á desterrar un mal.
Llamamos, sobre todo, la atencion del gobierno, y de ambas Cámaras, á las razones que vamos á desenvolver; les suplicamos que las pesen detenidamente, antes de ocuparse en la discusion del proyecto: porque, aunque no tenemos la pretension de enseñar, sabemos que es muy fácil que escapen á la imaginacion de unos, las ideas que se presentan á la de otros. Ya el Ejecutivo, en la nota con que acompaña su proyecto, ha manifestado que no es indiferente á los clamores de la opinion pública: allí ha dicho, que _ha tenido muy presentes las observaciones que de algun tiempo acá, se manifiestan por la prensa_; y nosotros tenemos derecho á esperar que se tomen en consideracion las nuestras: porque estamos persuadidos á que "se hace á los gobiernos un servicio útil, cuando se les indican recursos realmente fecundos é inagotables, ó se les aleja de los facticios y funesto."[3] Si conseguimos lo segundo, procuraremos indicar lo primero, proponiendo algunas bases que sostituyan con ventaja las del proyecto en cuestion. Esto produce necesariamente una division de nuestro trabajo en dos partes. 1.ª Observaciones sobre el proyecto del Ejecutivo: 2.ª Bases que pudieran sostituirse á las que en él se proponen. Entraremos ya en materia, sin mas explicaciones. ¡Ojalá nuestra tarea pueda ser de alguna utilidad!
[3] J. B. Say, _Trat. de Econ. Polit._, lib. 1, cap. 21, § 5.
PRIMERA PARTE.
OBSERVACIONES SOBRE EL PROYECTO DE LEY.
Desde que la inquietud producida por el descrédito de la moneda de cobre empezó á causar trastornos perjudiciales en el comercio, era indispensable la adopcion de una medida que remediase este mal, á cuya trascendencia no puede fijarse límites.
La base de esta medida, cualquiera que se adoptase, no podia ser otra, que la completa extincion de aquella moneda; base en que todos están conformes porque no hay uno que no conozca los peligros con que nos amenaza este medio circulante. Una moneda, que, por una multitud de circunstancias combinadas, ha dejado de ser _un signo representativo de los metales preciosos_, único destino que debia tener,[4] y ha venido á hacer el mismo servicio que ellos, sin poseer ninguna de sus cualidades; una moneda, que, ocupando el mismo lugar que el oro y la plata, no está garantida por nadie, que haya prometido cambiarla á la vista como deberia ser[5], ni ofrece en su peso un valor real proporcionado á su valor escrito; esta moneda, decimos, no puede ménos de ser una causa constante de ruina; y es preciso desterrarla á todo trance. Bien conoció el Ejecutivo que esta debia ser la base de cualquiera operacion que propusiese á las Cámaras; ó, mas bien, que este era el objeto principal que debia tener en mira: y así es que á esto se dirije su proyecto segun se vé en el artículo 11, que dispone que, al cabo de tal tiempo, _no circulará, como moneda, en el Estado, el cobre del Brasil_.
[4] Las piezas de cobre no son propiamente moneda;.... son una especie de cédula de crédito, ó de signo, que representa una porcion de plata, demasiado pequeña para acuñarla--(_Say, Trat. de Econ. Polit. lib. 1.° cap. 21. §10._)
[5] Como cédulas de crédito que son las monedas de cobre, deberia el gobierno que las pone en circulacion, cambiarlas por plata, en el acto que se le presentasen, siempre que se las llevasen en número suficiente para igualar una pieza de plata; único medio de asegurarse de que no quedan en manos del público, sino las que son necesarias para los cambios--(_Id. id._)
Convenimos, pues, con el gobierno y con todos, en esta base principal. Pero ¿los medios que el proyecto propone son á propósito para conseguir el objeto que se desea? ¿Sancionado él, desterrará de la circulacion el cobre del Brasil? Y si le destierra ¿no será causando á la riqueza nacional perjuicios enormes, que no podrá ella soportar sin aniquilarse? ¿Los medios que el gobierno propone son de tal modo esclusivos, que sea preciso adoptarlos, á pesar de todos sus inconvenientes, porque no haya otros de que echar mano? Esto es lo que vamos á examinar, resolviendo negativamente estas cuestiones; y nos lisonjeamos de que nuestra opinion será la de la mayoria de los ciudadanos.
A pesar del poco enlace que guardan entre sí los artículos del proyecto, los analizaremos uno á uno, del modo mas completo que nos sea posible. El primero dispone que--
_Por el término de seis meses, cuando ménos, ó de nueve; cuando mas, á contar desde el dia en que se publique esta ley, se admitirá en las oficinas de recaudacion, por pago de derechos de introducciones, la mitad en moneda de cobre, y la otra mitad en plata ú oro, por el valor de sus sellos._
El primer vicio que se presenta en este artículo, vicio que es comun á todo el proyecto, es la incertidumbre del periodo en que él ha de empezar á tener efecto. En las operaciones de hacienda, de cualquier naturaleza que sean, es indispensable que todo sea fijo y determinado; y mucho mas, cuando ellas importan una innovacion, que necesariamente obliga al comercio á arreglar sus pagos bajo un nuevo sistema, como sucede en el caso presente. En esta clase de operaciones no puede haber mas ni ménos; todo lo que no sea determinado é invariable, es muy espuesto á producir todos los males que resultan al comercio de no tener datos seguros para sus cálculos; de no poder arreglar los negocios, con la confianza de que, en tal periodo precisamente, ha de empezar á cumplirse una nueva ley, que le impone nuevos deberes. Nos esplicarémos.
Hoy está el comerciante obligado á pagar sus derechos de introduccion en moneda de plata, por el valor de sus sellos; y los acreedores del Estado son pagados todos del mismo modo; entrando solamente el cobre por el valor de un dos por ciento, y en las transaciones menores[6]. Mas el proyecto propone que se paguen estos derechos la mitad en plata y la mitad en cobre; y fija para esto _seis ó nueve_ meses. Sancionado que sea él, ¿como sabrá el comerciante y el acreedor del Estado cual de los dos periodos elejirá el gobierno para empezar á cumplir la nueva ley? ¿Como tomará sus medidas el primero para proveerse con tiempo del cobre necesario para pagar los derechos; y el segundo las suyas para dar destino á la moneda desacreditada que reciba en pago; si ni el uno ni el otro saben con certeza el dia para que deben arreglar sus cálculos? Necesariamente esta incertidumbre ha de ponerlos en una gran confusion, ha de introducir una gran desconfianza en las operaciones mercantiles; ha de exponer á todos á mil engaños perjudiciales; porque mediando un periodo de tres meses, nada ménos, entre los dos plazos fatales, ninguno podrá entrar con seguridad en una especulacion extranjera como que no puede saber, si, en llegando sus mercancias á puerto, habrá de pagar los derechos en plata, ó por mitad en cobre. Todo esto es de una evidencia palpable; y cualquiera que tenga las primeras nociones del comercio, sabe bien que nada puede emprenderse, sin peligro, cuando no hay datos fijos para calcular.
[6] Ley de la Asamblea de 11 de julio de 1829.
Mucho podriamos extendernos en demostrar los perjuicios que esta incertidumbre en las operaciones mercantiles acarrearia á todos los consumidores de géneros de importacion; pero nos contentamos con apuntar la idea porque es muy fácil concebirla en toda su extension; y seguiremos examinando el artículo primero del proyecto.
Del mismo modo que no atinamos con las razones que hayan decidido al gobierno á fijar dos plazos para empezar á cumplirse la ley que propone, tampoco podemos concebir cuales son los resultados útiles que espera de la medida que encierra este artículo. La hemos meditado detenidamente, y solo hallamos que ella es diametralmente contraria al objeto que se procura. No nos olvidemos de que este es la extincion de la moneda de cobre. Bien, pues; el artículo primero, ni por sí solo, ni combinado con los demas, puede propender á extinguirla; porque las cantidades de cobre que, en fuerza de él, reciba el gobierno, en pago de derechos, saldrán de sus arcas, para volver á la circulacion, en virtud del artículo 13, que dispone que el gobierno hará sus pagos en la idéntica proporcion que cobra los derechos. En consecuencia, sancionado este artículo, permaneceria en circulacion cuando ménos, la misma cantidad de cobre; y decimos cuando ménos, porque aun nos falta que demostrar que circulará mucho mas.
Pero, si el artículo es inútil bajo este punto de vista, no lo es ménos si se crée favorecer con él al comercio. En efecto, al comerciante importa casi lo mismo pagar los derechos en plata que en cobre, (se entiende cuando sabe con seguridad que ha de pagarlos en tal especie determinada); porque, si los paga en plata, sus efectos se aforan en esta moneda; y si en plata y cobre por mitad, el aforo se hace guardando la proporcion del valor de ambas monedas, de modo que el resultado siempre es igual para el introductor.
Es visto, pues, que el artículo primero ningun resultado útil puede producir, ni en beneficio del comercio, ni para estinguir la moneda aborrecida. Pero léjos de estinguirla, favorece poderosamente su aumento; y en este concepto, el artículo es perniciosísimo. Vamos á probarlo á la evidencia.
Nadie negará, al ménos con razon, que la moneda es una mercancia, como todas las demas, sujeta á las mismas leyes, "y cuyo valor se determina tambien por la proporcion que se encuentra entre su cantidad ofrecida y su cantidad demandada"[7]; ó, lo que es lo mismo, que "su valor se aumenta en razon de la necesidad que hay de ella, combinada con su abundancia."[8] Tampoco podrá negarse que toda mercancia, inclusa la moneda, acude mas á aquel mercado donde mas se necesita; y que todo jénero es mas necesario, cuanto son mas multiplicados los usos que de él se hacen. De estos principios invariables, y que son un axioma para todos, resulta necesariamente este otro: que en el momento que se destina un jénero cualquiera á un uso que antes no tenia, ese jénero es mas solicitado, y por consiguiente acude mas al mercado donde se necesita. Hagamos ahora la aplicacion de estos principios.
[7] Storch, _Curso de Econ. Polit._ lib. 5, cap. 6.
[8] Say. Lib. I. cap. 21, § 3.