Escritos políticos, económicos y literarios
Part 19
Es cuanto podemos hacer por ahora; y ojalá nos fuera dado poder ser útiles de este modo, tanto á los que nos han tendido generosamente su mano amiga, como á los que en vez de ayudarnos, como dignos compañeros de una misma causa, se complacen en crearnos nuevos obstáculos y enemistades.
He aquí el artículo de que hablamos mas arriba, y que pertenece á la conocida y simpática pluma del autor del _Tempe Arjentino_.
BIBLIOGRAFIA.
"La civilizacion es la economía de la fuerza; la ciencia nos dá á conocer los medios mas sencillos para conseguir con la menor fuerza posible el mayor efecto, y utilizar los medios para obtener un máximum de fuerza. Toda manifestacion y disipacion inútiles de fuerzas, ora en la agricultura, ora en la industria, ora en la ciencia, ora por fin en el estado, es un rasgo característico del estado salvaje y de la falta de civilizacion."
LIEBIG.
No hay mas remedio: LA CIENCIA; _y la educacion para los niños y la instrucion para los adultos_, con medios de adquirirla, sino queremos ver, en breves años, nuestra nacionalidad perdida, nuestras industrias absorbidas, nuestra raza anonadada, por esa actividad, por esa superioridad industrial y cientifica que se desenvuelve en el mundo, que penetra entre nosotros y todo lo invade sin que se aperciba de ello nuestra confiada ignorancia, y que concluirá por ofrecer, mas tarde ó mas temprano, _á nuestra vista_ (segun la sublime imágen de Tocqueville) _á los estraños sentados, en lugar de nuestros hijos, sobre la herencia de nuestros padres_: imágen de lo que es ya una realidad en el Canadá y la Luisiana con la raza francesa, en el Nuevo Méjico con la española, y que se ha realizado ó realizará donde quiera que militen iguales circunstancias; donde quiera que con los prodigiosos medios de producir que dá la ciencia, se ponga en contacto un pueblo con otro que los desconoce ó los desdeña. ¿Quien de nosotros por orgulloso que sea, sino lo ciega la ignorancia, negará que nos hallamos en un grado muy inferior de cultura, de industria y de ciencia, al de otros pueblos de Europa y América?
En los dos primeros elementos del bienestar y la vida nacional--la EDUCACION y la AGRICULTURA, los pueblos sud-americanos se hallan en las condiciones, sino del estado enteramente salvaje, del _de falta de civilizacion_, segun el aforismo de Liebig, que es de una verdad palmaria, y de una aplicacion aterrante para estos paises. ¿Qué mayor disipacion de fuerzas, por ejemplo, que los caudales que se invierten en el Estado de Buenos Aires para la enseñanza de la niñez con los resultados tan mezquinos y deficientes constatados por los documentos oficiales? ¿Qué mayor disipacion de fuerzas que los sacrificios que hace el pueblo entero comiendo el pan á doble precio de su valor para protejer una labranza que no merece el nombre de tal, y á unos labradores á quienes la ignorancia tiene sumidos en la miseria sin esperanzas? Los premios y las protecciones aduaneras jamas han producido ni producirán otro efecto que sacrificar con contribuciones mas ó ménos indirectas á la gran mayoria de la poblacion para que el resto vejete en el atraso y la miseria, sino se asienta la base de la instruccion de la enseñanza agricola. En vano un ilustre educacionista apelará á los esfuerzos individuales del vecindario para llenar el desconsolante vacio de la educacion popular, esa espantosa sima hácia donde va deslizándose visiblemente nuestra raza; en vano, porque la misma falta de ilustracion general hace que ese pueblo á quien apostrofa no vea el precipicio ni crea en él; hace que carezca del espíritu de asociacion de sociabilidad, de mancomunidad, que caracteriza al pueblo de los Estados-Unidos, cuyas instituciones se quieren remedar. Buscar el apoyo directo de la ignorancia para producir la ciencia, es caer en un círculo vicioso; es reproducir los inútiles esfuerzos de Sisifo para subir la piedra á la montaña. Una exitacion facticia, momentánea, debida á la persuasiva del Sr. Sarmiento, la hará trepar hasta cierta altura; mas, pronto verá con dolor que vuelve á rodar hasta la falda de donde partió: le falta el punto de apoyo de la ilustracion.
Ademas de qué, es un absurdo pretender fomentar una agricultura sin agricultores, y plantear la educacion popular sin maestros: es edificar sin cimiento, ó mas bien en el aire. La agricultura es una ciencia, cada uno de sus numerosos ramos es un arte mas ó ménos complicado, fundado en los principios de la ciencia, luego no puede crearse ni progresar sino por medio de la instruccion cientifica. La educacion pública tambien es una ciencia, es una profesion cientifica que no puede ser desempeñada sino por maestros preparados, con estudios especiales. Estas son verdades evidentes que solo en estos paises parecen que se ignoran, pues no _hay nacion ninguna_ de las que se llaman civilizadas (con escepcion de los Estados Sud-Americanos) en que no se hayan establecido escuelas públicas de Agricultura y de Pedagogia, estas últimas con el nombre de Escuelas Normales ó de Metodo.
¡Singular anomalia, incoherencia y confusion de ideas, que patentizan como todavia marchamos á ciegas en la carrera de la civilizacion! Todas nuestras repúblicas tienen universidades y cátedras para formar profesores de Medicina y Jurisprudencia, y no tienen (con escepcion de Chile) una escuela para formar profesores de enseñanza primaria, ni de agricultura, ni aun una simple escuela elemental para esta industria, principal fuente de produccion y moralidad en estos paises. Puede suplir la falta de esa enseñanza, y aun deberia siempre acompañarla la publicacion de los libros que difundiesen no solo las nociones indispensables, sino todos los descubrimientos y progresos que dia por dia perfeccionan las artes, los métodos y los procedimientos especiales para conseguir _con la menor fuerza posible el mayor efecto_.
Pero ¿con que proteccion cuentan los autores ó traductores que se propongan hacernos ese gran beneficio? Si se ocupan de la Pedagogia, (ciencia desconocida entre nosotros) de los métodos de enseñanza, de los sistemas de educacion mas adaptables á nuestro modo de ser, ¿contarán con la proteccion de los maestros ó directores de enseñanza primaria, que ni idea tienen de la delicada y árdua profesion que ejercen, ni creen que sea necesario consultar libros para dirigir una escuela? Si tratan de agricultura ¿lo comprarán nuestros pobres labradores que ni aun sospechan que pueda haber cosa mejor que el arado primitivo y el azada tradicional para obtener buenas cosechas?
Siempre la ignorancia. He aquí el escollo en que viene á fracasar todo esfuerzo, toda tentativa de mejora siempre que busque la cooperacion directa ó inmediata del pueblo sin ilustracion. He aquí el escollo en que habrán de perderse dos publicaciones de la mayor importancia para nuestra naciente Agricultura que han empezado á ver la luz, una en Montevideo, y otra en Buenos Aires, si los gobiernos no ocurren como deben á prestarles su apoyo generoso. _Generoso_ es decir, munifico para que sus autores, ambos hijos del pais, ambos instruidos y prácticos en las materias de que tratan, reciban el galardon debido á su trabajo, y para que haciéndose ediciones numerosas de sus obras, puedan obtenerse á ínfimo precio y propagarse su importante doctrina por toda la estension de estas Repúblicas.
MANUAL PRÁCTICO DEL AGRICULTOR AMERICANO, POR D. ANTONIO T. CARAVIA, se intitula la primera.
TRATADO DEL GANADO LANAR POR D. DANIEL PEREZ MENDOZA, es el título de la segunda.
Ambas se están publicando por entregas, aunque con la lentitud proveniente de las causas que acabamos de indicar; pero han salido ya suficiente número de páginas para juzgar del mérito é importancia de las producciones con que se han presentado los señores Mendoza y Caravia á enriquecer nuestra literatura y dar un poderoso impulso á las industrias, que á la vez de ser las mas proficuas y necesarias en estos paises, son las mas atrasadas.
Bien quisiéramos entrar en el análisis de las dos obras que recomendamos al público, y sobre todo, á los Gobiernos que son los que mas pronto y eficazmente pueden popularizarlas; empero los límites de esta seccion de la _Biblioteca Americana_ nos obligan á ceñirnos á la espresion de nuestro humilde voto de aprobacion y aplauso. Ocho años de dedicacion en nuestros campos á la cria de ovejas y refinamiento de sus lanas con la observacion y el estudio necesario para obtener como lo logramos, los mejores resultados; la publicacion de uno de los mejores tratados de Alemania sobre el ramo; y nuestra predileccion por la agricultura en general que ha hecho de esta importante y deliciosa ciencia el estudio de toda nuestra vida, y la consiguiente lectura de los agrónomos mas acreditados, como creemos haberlo demostrado en alguna de nuestras publicaciones; esperamos darán algun peso al juicio que formamos de los útiles trabajos de los Señores Caravia y Mendoza. En lo que ha salido ya á luz se deja ver que los autores, ademas de su propia esperiencia, han bebido en las mejores fuentes, aprovechandose de las mejores doctrinas, y de los progresos mas recientes de la ciencia. Nos permitimos únicamente recomendarles porque todavia es tiempo, que no desdeñen la pureza y correccion del lenguaje. Las faltas de propiedad en el uso de las voces y en la construccion de las frases que se notan de vez en cuando, no solo podrian privar á sus libros de la importante aceptacion de los hombres de letras, sino que perjudicarian notablemente á la claridad, que es uno de los dotes mas necesarios en las obras didácticas ó de enseñanza popular.
Apesar de esos pequeños lunares (que confiamos desaparecerán en las siguientes entregas, si sus autores quieren tomarse la molestia de revisar con detenimiento los manuscritos y las pruebas) el _Manual práctico del agricultor americano_, y el _Tratado del ganado lanar_, serán unos guias tan seguros como indispensables para nuestros agricultores y criadores de ovejas.
MARCOS SASTRE.
RECTIFICACIONES,
O VARIACIONES SOBRE UN TEMA DADO.[24]
Al son que te toquen, baila--_Requiescat._
Un nuevo campeon ha salido á la palestra, dejando muy atrás (en pretensiones _y vis comica_) á sus predecesores. No le nombraremos á él ni á su periódico.... de puro miedo. El adalid es terrible, y tememos, si provocamos sus iras, que se desplome el cielo y nos aplaste.
[24] Vease en el número 10 del _Museo Literario_ un artículo de D. Cárlos Paz, titulado "Biblioteca Americana."
Cuantas risueñas ideas nos rebullen y brincan en la cabeza! pero resistiremos á la tentacion.... en todo el año de gracia de 1859.
En este picaro mundo dado á la risa y á la burla mas de lo que seria conviniente; en este valle de lágrimas y carcajadas en que todo se vuelve antinomias y sarcasmos como diria Proudhon, misterios y contrasentidos inesplicables, al estremo que algunos han creido que no es obra de Dios sino del diablo;[25] nada divierte tanto á los que han encanecido sobre los libros como la facilidad con que resuelven de una plumada las mas árduas cuestiones los que recien empiezan á deletrear las primeras páginas.
[25] Para que ciertos lectores no se asusten, les advertiremos que varios filósofos con no escaso talento y erudicion han sostenido la tesis de la imposibilidad absoluta de que el ser que existe por si mismo y comprende y abarca todas las perfecciones, sea el creador de la materia &a.
Así se esplica como y porqué un sábio de diez y ocho años que quiere echarla de dómine, por mas felices que sean las disposiciones con que le haya dotado la naturaleza, provoca generalmente la hilaridad lo mismo de sus iguales que de los que le aventajan en edad y ciencia.
Esta regla general no sufre escepciones ni aun cuando se trata de genios, que solo despues de demostrar su superioridad obligan á todos, de grado ó por fuerza, á inclinar la cerviz ante su poderosa inteligencia.
Media un abismo entre la maledicencia y la crítica, y si el que pretende ejercer esta última, cambia los frenos por incapacidad ó inocencia, si grita mas fuerte á medida que se le llama al órden, empeñándose en justificar la alta idea que se ha formado de si mismo; si prevenido á tiempo, no se detiene en esa pendiente fatal que arrastra á los que se dejan dominar por una vanidad desmedida á rebelarse contra todo lo que los molesta, á saltar por encima de las conveniencias sociales, á mirar con menosprecio y odio á sus semejantes, á no retroceder por vengarse ni ante la difamacion ni la calumnia, hay mil probabilidades contra una para asegurar que la enfermedad es gravisima, que necesita remedios heroicos, y que si la providencia no realiza algun milagro en favor del que la padece, se malogrará irremisiblemente.
El ensimismamiento, aunque esté fundado en grandes cualidades personales, ocasiona un vértigo que si no es la demencia, se le parece mucho; y una triste esperiencia ha enseñado á los médicos mas humanos, que no es con razones ni con blandas palabras como se logrará convencer de su pequeñez y desvario al mono-maniaco que se crée superior á cuanto le rodea.
Arrastrados por el encadenamiento de las ideas, olvidamos que en justa espiacion de nuestros pecados literarios, nos hemos impuesto el duro sacrificio por ahora y _en mucho tiempo_, de limitarnos á rectificar las falsedades que se lanzan á la circulacion en letras de molde con el único objeto de desacreditar nuestra publicacion.
Sentimos de véras que este nuevo y sapientisimo crítico, que nada encuentra bueno, sin duda por las grandes cosas que él ha hecho, no nos haya dirijido antes la palabra. Así nos habria proporcionado _en tiempo hábil_ el doble placer de patentizarle, reconociendo humildemente nuestras faltas, todo lo que hay de jocoso en sus ataques, aun admitiendolos como hijos de la mejor buena fé, cosa imposible, por que están revelando al ménos avisado los móviles poco generosos que guian la pluma del autor. Conocemos el jueguito _óte-toi que je m'y mette_ de los que quieren heredar en vida á los que no han muerto aun, y no nos alucinan las protestas á lo Tartufo.
Desgraciadamente ya pasó el carnaval, y ahora ni aun con huevos de cera seria permitido divertirse, cuanto mas con vejiga y bombas; pero paciencia que hay mas dias que longanizas, y arrieros somos y en el mundo andamos.
Ahora rectifiquemos solamente; no para él de cuyas sátiras ó elogios
"_Ni el dulce llena ni el veneno mata_:"
sino para algunos de nuestros lectores que podrian dejarse embaucar por el tono dogmático y majistral, la altisonante fraseologia y las erradas aseveraciones, forjadas á sabiendas con el poco cristiano intento de hacernos todo el mal posible.
No se comprende, en efecto, como todo un crítico ignora que una biblioteca no es ni puede ser un repertorio de obras maestras. La etimologia se lo está diciendo: biblioteca, se compone de dos palabras griegas _biblion_, libro, y _theke_, depósito ó coleccion. Segun las reglas que asienta el moderno Aristóteles, el millón y medio de libros, manuscritos y folletos que encierra la Biblioteca Nacional de Paris serian todos obras de primer órden. Vaya el erudito de nuevo cuño á la de Buenos Aires no mas, lea media hora el catálogo, pregunte á los que allí están y que saben mas que él,[26] y se convencerá que por cada libro _que cumple con las buenas exijencias literarias_, hay centenares que no pasan de muy medianos, y que sin embargo son utilisimos por que han servido, sirven y servirán de materiales para componer otros mejores En todas las artes y ciencias los individuos y pueblos no avanzan un paso sin utilizar el legado de las generaciones que les han precedido.
[26] Se me olvidaba que en una ocasion me dijo muy formalmente, entre otros despropósitos que Mármol no era poeta, sino un versificador afluente (_ú onamatopeyo_ que viene á ser lo mismo en la endiablada logomaquia de nuestro profesor,) pero aun recusado el Sr. Mármol, encontrará allí á D. Dardo Rocha que puede darle torre, caballo, arfil y reina, y ganarle la partida muy descansado.
Las obras maestras del ingenio humano desde los tiempos mas remotos, dice Broughan, son tan escasas que podrian á lo sumo colocarse todas en un armario de dos varas de alto y una de ancho.
Queda, pues, demostrado que el erudito á la violeta, no sabe lo que dice desde que se abroga el alto majisterio de la crítica sin conocer siquiera la etimologia de las palabras.
Deducese igualmente que en vez de herirnos como pretende, nos pone una corona, cuando asegura dogmáticamente que de las seis obras publicadas en la Biblioteca Americana, _solo dos cumplen con las buenas exijencias literarias_. Y todavia le parece poco! Pues á nosotros nos parece tanto, que por este solo rasgo colegimos que el profundo Aristarco está aun por comprender todo el alcance de este su fallo soberano, y deducimos logicamente (como demostraremos algun dia _usque ad satietatem_) que aunque presuma de erudito y cite á rozo y bellozo el primer libraco ó manual de literatura que le caiga á la mano, no solo ignora el valor de las palabras, sino hasta los principios elementales del arte y las reglas mas triviales de la crítica.
Ay! es nada lo del ojo! que mas quisiera el que traza estas líneas, como todo editor, que en cada seis libros que publicára, hubiese dos _que llenasen las buenas exijencias literarias_!
Llamamos á nuestra publicacion _coleccion escojida_, por qué en la imposibilidad de publicar todo lo que ha escrito cada autor, dejamos á su albedrio escojer lo que cada uno considere mas digno de ofrecerse al público _como muestra_ de su capacidad; y nos reservamos el derecho de _entresacar_ oportunamente de las obras y documentos antiguos, los que juzguemos de mas interés é importancia. Se comprende que para llenar medianamente esta segunda parte de nuestro compromiso, necesitamos publicar volúmenes de otro tamaño y con otro tipo &a.
Si calificamos de _mas notables_ á los escritores cuyos nombres en su generalidad ocupan el primer rango entre nosotros, es por la sencillisima razon de que relativamente á nuestro estado social, valen y representan aquí lo que otros de igual nombradia en sus respectivos paises. En efecto, si D. Florencio Varela, D. Adolfo Berro, Echeverria, Sarmiento, Figueroa, Rivera Indarte, Frias, Dominguez, Mármol, Gomez, Mitre, D. Vicente, F. Lopez, D. Juan Maria Gutierrez, Cané, Sastre, Zuviria, Lamas &a. no son los mas notables escritores que tenemos en el Rio de la Plata (cuya série estamos coleccionado[27]) rogamos al severo crítico nos diga quienes son, para solicitar su cooperacion, seguro de que no los desacreditaremos despues de haberles andado rogando con el sombrero en la mano nos prestasen el apoyo de su nombre y de su talento, para fundar una publicacion, que si algo vale, lo debe y lo deberá principalmente á ellos.
[27] Nos parece inútil advertir que hemos contado siempre con la colaboracion de los jóvenes mas intelijentes de las dos riberas del Plata. Muy pronto publicaremos un tomo con producciones _escojidas_ de los Señores D. Ricardo Gutierrez, D. Ramon de Santiago, el Dr. D. Gregorio Perez y algun otro, si faltasen algunas pájinas para completar el tomo.
Nos discutiremos lo que valgan nuestras propias obras; mas todavia, daremos de barato al concienzudo crítico que sean iguales á las suyas (que es cuanto puede concederse) pero ni él ni nadie nos negará el derecho de creer, contra la opinion del vulgo, que siendo generalmente el público propenso á desalentarse en las publicaciones largas, las esperiencia aconseja empezar por las obras ménos importantes, á fin de aumentar el interés é ir gradualmente satisfaciendo las justas exigencias de los lectores. Niegue el profundo censor, si le parece, que la Biblioteca ha seguido una escala ascendente; demuestre que ha decaido, en vez de mejorar, en cada tomo, y podrá dar un colorido de verdad á sus mal fundadas imputaciones.
Dejamos en el tintero para otra ocasion el análisis de la buena intencion que revela su gacetilla respecto de Cané, Gutierrez, y otros á cuyos escritos únicamente debe que su semanario no haya pasado ya á mejor vida. El que sabe agradecer tales favores, si nada bueno tiene que decir de sus Mecenas, se calla la boca, por que solo en las Navas ó en Asnopolis, (que en esto no están muy conformes los viajeros), se acostumbra pedir y recibir la ofrenda con una mano y devolver con la otra un bofeton. Recomendamos la receta á los deudores insolventes, ora dimane su deuda del bolsillo, ora de la gratitud.
¡Buenas caricaturas vamos viendo! ¡Escelentes contornos viendo vamos! Andando vamos, vamos anduviendo, Entre los _escribientes_ que encontramos De polainas los mas y de chancleta!....
(Villergas)
Sigamos rectificando.
No es exacto que el _Tempe Arjentino_ se haya publicado íntegro en el Nacional. No pasan de cuarenta las páginas que han visto la luz en dicho periódico: lo demas es inedito. Respecto del tomo de Cané, la _Esther_ (mas de la mitad del volúmen) es completamente inedita; y en cuanto á la _Familia Sconner_, léjos de amenguarse su mérito por haber visto la luz antes en la _Tribuna_ ¿no sabe el eminente crítico que cuanto mas circulacion alcanza un diario, tanto mas éco tiene lo que en él se pública y ofrece mas probabilidades, si es bueno, de satisfacer á todos hasta á los que ya lo han leido, porqué les agrada darle cabida en sus estantes bajo la forma de libro, como á un buen amigo que se recibe siempre con placer? No sabe que así se facilita la venta y acuden nuevos suscriptores, que no lo son al periódico? No sabe que en Europa novelistas como Dumas, Sué, Sand, Balzac han impreso é imprimen primero sus novelas en los folletines de los principales periódicos, como para tantear al público y vender luego á los editores á doble ó triple precio el derecho de hacer ediciones mas ó ménos considerables, segun el efecto que produce la publicacion en los diarios?
Lo _original_ de este cargo es que el que lo hace, usa _y aun abusa_ de las reproducciones, aun que las dá muy fresco por ineditas sin la menor aprehension. Ya hablaremos.
Lo de los seis pliegos _defraudados_ en cada tomo, es decir cerca de cien páginas, no tiene mas fundamento ni veracidad que el ciego encono del que se vé obligado á apelar al tristisimo recurso de la mentira para herir cobardemente á quien no puede ofender ni ofenderá jamas con armas de buena ley.
Solo hemos ofrecido á nuestros suscriptores trescientas páginas, y el tomo primero tiene CUATROCIENTAS CATORCE; el 2.° trescientas VEINTE, el 3.° trescientas OCHO el 5.° igual número; el 6.° trescientas VEINTE contando las ocho páginas primeras en números romanos; y este, trescientas TREINTA Y DOS, de manera que hemos dado á nuestros suscriptores doscientas pájinas mas de lo que reza nuestro programa.
El rival de Sterne, Casti, Courrier y Larra es muy dueño de creer que los artículos y cartas de Lopez, Bilbao, Sarmiento, Gomez, Gutierrez, Cané, Acha &a. que hemos reproducido bajo el rubro "_opiniones de la prensa_" no valen la pena de leerse; pero entonces para que llena su semanario con producciones que pertenecen á algunos de estos escritores. Lógica al ménos, colega!
La verdad es que solo en el tomo sesto por dar una broma de carnaval, en lo que confesamos cometimos un disparate, nos vimos forzados, no sin sentimiento, á invertir tres pliegos, cuyo original (que juzgamos mas breve) podria así mismo haber tenido cabida en un pliego y medio, si se hubiera empleado la letra de breviario como en el segundo tomo; lo que no se hizo por apresurar la impresion, como le consta perfectamente á nuestro generoso censor, cuyo periódico se pública por la misma imprenta.