El tratado de la pintura

Part 14

Chapter 144,034 wordsPublic domain

Hizo el diseño de la Iglesia de San Francisco para Segismundo Pandolfo Malatesta, Señor de Rímino, la que se empezó año 1447, y fue uno de los mas suntuosos edificios de Italia. Se concluyó en 1550: y ya que el Vasari es tan prolixo en cosas de mucha menor importancia que ésta, y en la descripcion de éste magnífico Templo fue escaseando las palabras, no obstante que pudo muy bien haber observado en el tiempo que estuvo en Rímino todas las partes de la fábrica, quando pintó el San Francisco para el Altar mayor; nosotros para suplir en parte ésta negligencia, y para honrar en lo posible la memoria del Arquitecto, harémos aqui una sucinta relacion de todo lo que nos pareció digno de notarse quando vimos éste edificio. Empezando, pues, por la fachada, hay en ella un bellísimo embasamento de marmol de Istria, el qual corre rodeando toda la fábrica, y por coronacion tiene un hermoso adorno de follages con las armas de los Pandolfos, agrupado todo con excelente invencion. Sobre éste embasamento se elevan quatro columnas istriadas ó medias cañas de órden compuesto. Los tres intesticios los ocupan tres nichos, siendo mayor el de enmedio que es la puerta, y se interna un poco con adornos de follages muy buenos. Sigue despues el arquitrave, friso y cornisa, sobre la qual habia dos pilastras, y un nicho enmedio correspondiente á la puerta, todo del mismo órden, lo qual si se hubiera hecho, serviría para dar luz á la nave de enmedio, y para colocar la estatua del Señor de Rímino. A un lado del Templo se ven siete arcos con noble y grandiosa invencion, y debaxo de ellos otros tantos sepulcros de los Señores ilustres de Rímino. La parte inferior del edificio no es en nada inferior á la de afuera, ni en la grandiosidad del diseño, ni en el primor de los ornatos, los que, aunque participan algo del gusto Gótico, considerando la rudeza de aquel siglo, merecen siempre alabanza. Los mármoles de diversas especies se emplearon con profusion tanto en lo interior, como en lo exterior de éste Templo; y se lee en la vida de Segismundo, que pasando con su gente por junto á Rabena, despojó las antiquísimas Iglesias de San Severo y de Clasi de todas las alhajas y demas particularidades preciosas que habia en ellas, para llevar á Rímino todo lo que le parecia á propósito para perfeccionar y enriquecer la obra que hacia, con tal exceso, que Pio II vituperó mucho su accion, llamándole con sobrado fundamento sacrílego.

En una de las seis Capillas del Templo están los ricos y suntuosos sepulcros de Segismundo y de Isota su esposa, y encima de uno de ellos se ve el retrato de dicho Señor (como escribe Vasari), y en otra parte el de Leon Bautista.

En el año 1551 Ludovico Gonzaga, Marques de Mantua, que era muy devoto de nuestra Señora de la Anunciacion de Florencia, por voto que hizo en ocasion de un parto muy feliz de su esposa, mandó fabricar con diseños de Leon Bautista el Coro que al presente se ve en la referida Iglesia, con las armas de los Gonzagas; cuya obra, asi como es un claro testimonio de la magnificencia de aquellos Señores, es tambien una prueba de la habilidad del Arquitecto que supo construirlo tan caprichosamente, que parece un Templo circular con nueve Capillas al rededor. Y porque en él se advierten algunas cosas que no causan tan buen efecto á la vista como se requiere, como son los arcos de las Capillas que parece se caen ácia atras por la figura circular del recinto principal quando se miran de perfil, remitimos para esto al Lector al Vasari.

El mismo Marques queriendo reedificar desde los cimientos la Iglesia de San Andres, célebre por la sangre de Jesu-Christo que alli se conserva, mandó llamar á Alberti el año 1472, y declarándole el pensamiento que tenia de enoblecer á Mantua con un suntuoso y magnífico edificio, le hizo formar el modelo del Templo que se ve hoy; el qual es de barro cocido en figura de cruz, con una sola bóbeda que forma la parte inferior de ella puesta sobre el cuerpo principal de la Iglesia, cuya longitud es de ciento y quatro brazas, y la latitud de quarenta, sin que haya ninguna cadena de hierro, ni de madera que la sostenga, y toda la obra es de órden compuesto con tres Capillas grandes, y tres pequeñas en cada parte. En los brazos de la cruz hay dos Capillas á cada lado opuestas. El quadro en donde se ha de levantar la cúpula mayor tendrá quarenta brazas de lado. Ademas hay el Coro de figura oval de cincuenta y dos brazas de largo, y la anchura como la de la Iglesia, y ambas obras se acabaron el año 1600 hasta la cornisa conforme al modelo antiguo de Alberti. La fachada está dividida en tres puertas, y la mayor de ellas, que es la del medio, está adornada de mármoles blancos con varios follages muy buenos y trabajados con suma diligencia, y las de los lados son de marmol pardo tambien con sus labores. El que quiera ver una descripcion circunstanciada y extensa de todo esto, lea el libro 6.º de Donesmondi de la Historia Eclesiástica de Mantua, de donde he sacado todas estas noticias. Mario Equícola en su Historia de Mantua dice que Alberti emprendió la obra de la Iglesia de San Sebastian en la misma Ciudad, en donde tuvo por ayudante y exâcto observador de sus diseños un tal Lucas Florentino, el qual habia ya trabajado por él en Florencia en el Coro de la Anunciata.

Pero si Roma, Rímino y Mantua deben estar obligadas á la habilidad de Alberti, no menos lo debe estar su patria por haber contribuido tanto al ornato de ella. La fachada de la Iglesia de Santa Maria la nueva en Florencia se hizo con diseño suyo, en donde mezcló con mucha gracia los mármoles blancos y negros, correspondiendo en todo su artificio á la grandiosidad de la fábrica del Templo. Hizo tambien el diseño del Palacio que construyó Cosme Rucellai en la calle que llaman la _Viña_; y en la Iglesia de San Brancacio hay tambien una Capilla de su invencion, y otras muchas cosas que se omiten por no ser prolixos. Las obras de Pintura que dexó son poquísimas. Pablo Giovio que compuso el elogio de Alberti, y le pone en el número de los mas ilustres literatos, alaba mucho el retrato que hizo de sí mismo, el qual se hallaba en tiempo del Vasari en casa de Palla Rucellai con otras varias pinturas del mismo Bautista.

En todo quanto se ha dicho acerca de la literatura de Alberti y de su conocimiento del dibuxo, se ve que se le puede poner con mucha razon entre los hombres famosos de una y otra profesion; y aun él para unirlas mas estrechamente quiso que los discursos de la una sirviesen para ilustrar las operaciones de la otra, haciendo hablar á aquellas artes que en tiempos pasados habian estado casi mudas, y dexando escritos con limado estilo muchos preceptos de ellas en lengua Latina. Lo primero que escribió fue de la Escultura, y compuso un libro pequeño en Latin que intituló _de la Estatua_[B]; y luego en el mismo idioma escribió otros tres de la Pintura muy alabados de los inteligentes, tanto por la belleza de la diccion, como por la importancia de los preceptos. En el primero se explican los principios del arte con el auxîlio de la Geometría; el segundo contiene las verdaderas reglas de que nunca debe apartarse el Pintor, asi en la composicion, como en el dibuxo y colorido, que son las tres cosas á que se reducen todas las consideraciones que se pueden hacer sobre la Pintura. En el tercero se habla del oficio del Pintor, y del fin que se debe proponer quando pinta.

La última obra de Leon Bautista es la mas excelente de todas; porque fue la que con mas estudio y cuidado trabajó, y es un Tratado de la Arquitectura en donde con un órden exquisito y suma facilidad se demuestran todos los secretos del arte, segun se hallaban en los obscuros escritos de Vitruvio. Esta obra no se publicó hasta despues de la muerte de Alberti, que lo hizo su hermano Bernardo, y la dedicó á Lorenzo de Médicis, segun habia determinado en vida su autor. Tradúxose en lengua Italiana, y se adornó con varios diseños por Cosme Bartoli año 1550, y la dedicó á Cosme de Médicis. Tambien traduxo el mismo Bartoli los libros de la Pintura y Escultura, y los imprimió año 1568 con otras obras de Alberti. Pero el año 1547 se dió á la prensa otra traduccion de estos libros hecha por Doménichi.

Concluido ya éste discurso en donde hemos publicado el talento de Leon Bautista, y admirado las producciones de su fecundo ingenio, solo nos falta el desear que lleguen á recogerse un dia, tanto por la fama de un hombre como éste, como por el adelantamiento y utilidad del público y gloria de la literatura, todas las obras que exîstan suyas; por lo qual pondrémos aqui el catálogo de todas ellas. Alberti murió en Florencia su patria, y fue sepultado en la Iglesia de Santa Cruz.

_OBRAS DE ALBERTI IMPRESAS._

„ MOMUS. Romae ex aedibus Jacobi Mazochii 1520 en 4.º; y en folio el mismo año con éste título: Leo Baptista de Albertis Florentinus de Principe. Romae apud Stephanum Guileretum.

„ TRIVIA, sive de causis Senatoriis in Ciceronis locum lib. 2 de oficiis, brevis et accurata interpretatio ad Laurentium Medicem. Basileae 1538, 4.º cum Petri Joannis Olivaris Scholiis in somnium Ciceronis.

„ DE PICTURA praestantissima et numquam satis laudata arte libri tres absolutissimi. Basileae 1540, 8.º Ultimamente se reimprimió en Leyden año 1649 con el Vitruvio.

LEONIS Baptistae Alberti viri doctissimi de equo animante ad Leonellum Ferrariensem Principem libellus, Michaëlis Martini Stellae cura ac studio inventus, et nunc demum in lucem editus. Basileae 1556, 8.º

„ LEONIS Baptistae Alberti Florentini viri clarissimi libri de re aedificatoria. Parisiis 1512; _y en otras partes_.

LEPIDI Comici veteris Philodoxios fabula ex antiquitate eruta ab Aldo Manucio. Lucae 1588, 8.º

BAPTISTAE de Albertis Poëtae laureati de amore liber optimus 1471, 4.º

BAPTISTAE de Albertis Poëtae laureati opus praeclarum in amoris remedio 1471, 4.º

„ DIALOGO di Meser Leon Baptista Alberti Fiorentino, de Republica, de vita civili, de vita rusticana, de fortuna. Venecia. 1543, 8.º

„ LIBELLUS statua dictus.

_INÉDITAS._

„ DE JURE tractatus.

„ DE COMMODIS et incommodis literarum ad Carolum fratrem.

VITA S. Potiti martiris.

„ TRACTATUS Cifera inscriptus.

„ TRACTATUS Mathematica appellatus.

DE MUSCA.

ORATIO funebris pro cane suo.

LIBELLUS apologorum. (Los traduxo é imprimió Bartoli.)

CHOROGRAFIA Urbis Romae antiquae.

LIBER Navis inscriptus.

TRES libros de economía.

_Las que llevan esta señal „ las traduxo Bartoli, y se reimprimieron en Venecia._

NOTAS.

[A] Es preciso que haya error en la cronología que sigue aqui Du-Fresne, pues segun parece hace contemporáneos á Alberti y Aldo Manucio, el qual murió en 1597, y despues dice que Leon Bautista hizo el diseño de la Iglesia de San Francisco de Rímino año 1447. Mas adelante dice tambien que Ludovico Gonzaga fabricó el Coro del Templo de la Anunciata en Florencia, año 1551 con diseños de Alberti, de modo que parece que vivió éste Profesor al pie de ciento y treinta años, supuesto que ya exercía la Arquitectura en el de 1447.

[B] El Libro de la estatua no contiene documento particular para la Escultura, segun como está hoy dia éste arte; por lo que no se publíca, aunque está inserto en la edicion del Vinci hecha en París año 1651.

LOS TRES LIBROS DE LA PINTURA POR LEON BAUTISTA ALBERTI.

LIBRO I.

Habiendo de escribir acerca de la Pintura en estos breves comentarios, tomaré de los Matemáticos, para hacerme entender con mas claridad, todo aquello que conduzca á mi asunto. Entendido esto, explicaré lo mejor que pueda qué cosa sea la Pintura, siguiendo los mismos principios de la naturaleza. Pero en mi discurso doy por advertencia que hablaré no como Matemático, sino como Pintor; pues los Matemáticos consideran con solo el entendimiento la especie y la forma de las cosas, separadas de toda materia. Mas como mi intento es que el asunto quede claro y palmario, usaré en mi escrito de un método y estilo adequado á todos; y me daré á la verdad por muy satisfecho, si llegan á entender los Pintores, leyéndole, una materia tan dificil como ésta, de la que hasta ahora nadie, que yo sepa, ha tratado por escrito. Por tanto suplico que no interpreten ésta obra como hecha por un Matemático, sino como de un Pintor.

En primer lugar es preciso saber que el punto es una señal (digámoslo asi) que no se puede dividir en partes. Aqui llamo yo señal á qualquiera cosa que se halle en una superficie, de modo que la pueda percibir la vista: pues todo lo que la vista no pueda alcanzar, nadie afirmará que tenga conexîon alguna con el Pintor, pues el fin de éste es imitar todo lo que se distingue con el auxîlio de la luz.

Estos puntos si se fueran poniendo uno despues de otro formarían una linea, la qual para nosotros será cierta señal capaz de dividirse en partes á lo largo; pero al mismo paso tan sutil, que de ningun modo se podrá hender[A].

La linea puede ser recta, y puede ser curva. Linea recta es una señal que se dirige en derechura desde un punto á otro á lo largo. Linea curva es la que se tira de un punto á otro, no por derecho, sino haciendo arco. Uniendo muchas lineas como se unen los hilos en una tela, se formará una superficie, que es el término ó extremo de un cuerpo, que se considera con longitud y latitud que son qualidades suyas, pero sin profundidad. Estas qualidades están algunas de ellas tan inherentes en la misma superficie, que no se pueden remover de ella, á menos que del todo no se altere. Otras hay de tal modo, que subsistiendo siempre la misma superficie, hieren á la vista de manera, que al parecer queda aquella variada para el que la mira. Las qualidades perpetuas de la superficie son dos; la una es la que presenta á la vista el circuito ó término en que se incluye, al qual llaman algunos orizonte; pero nosotros, si acaso nos es lícito, en virtud de cierta semejanza, lo llamarémos, valiéndonos del Latin, _area_, ó sea dintorno, el qual podrá terminarse por una sola linea, ó por varias; por una, como la linea circular; por varias, como una recta y una curva, ó por muchas rectas ó por muchas curvas. Linea circular es la que abraza y contiene en sí todo el espacio del círculo. Este es una superficie circundada de una linea como corona. Si en medio de ésta superficie se hace un punto, todos los rayos que en linea recta vayan desde éste punto á la corona ó circunferencia serán iguales entre sí. Este punto se llama _centro_ del círculo, y la recta que divida en dos partes á éste y pase por aquel, se llama entre los Matemáticos _diámetro_. A ésta recta la llamarémos nosotros céntrica; y quede aqui sentado lo que dicen los Matemáticos que ninguna linea que corte á la circunferencia, puede formar en ella ángulos iguales, sino la que pasa por el centro.

Pero volvamos á la superficie: de todo lo que he dicho arriba se entiende facilmente cómo puede una superficie, variando la direccion de sus últimas lineas, ó mas bien su dintorno, perder la figura y nombre que antes tenia, llamándose ahora _triangular_ la que antes era _quadrangular_ ó de mas ángulos. Dícese mudado el dintorno siempre que se aumenten las lineas y los ángulos, ó se alarguen ó acorten aquellos, y estos se hagan mas obtusos ó mas agudos. Aqui parece del caso decir algo acerca de los ángulos. Angulo es el que forman dos lineas que se cortan en la extremidad de una superficie; es de tres especies, _esquadra_, _menor que esquadra_, y _mayor que esquadra_. La esquadra ó ángulo recto es uno de aquellos quatro ángulos que forman dos lineas rectas que mutuamente se cortan, de modo que cada ángulo es igual á cada uno de los otros tres; por lo que es sentado que todos los ángulos rectos son iguales entre sí. El ángulo menor que esquadra, ó agudo es aquel que es menor que el recto; esto es, que está menos abierto. Angulo mayor que esquadra ú obtuso, es el que está mas abierto que la esquadra.

Volvamos otra vez á la superficie. Ya hemos dicho de qué modo se la da una qualidad por medio del dintorno; ahora resta que hablar de la otra qualidad que tiene la superficie, la qual (digámoslo asi) es como una piel extendida sobre la cara de la superficie. Esta se divide en tres, plana ó uniforme, esférica ó abultada, cóncava ó ahondada. A estas se añade la otra superficie que se compone de las dichas, de la qual tratarémos luego; pero ahora hablarémos de las primeras.

Superficie plana es aquella, sobre la qual si se pone una regla, tocará igualmente en todas sus partes; como la superficie del agua que esté muy limpia y tranquila. La superficie esférica imita al dintorno de una esfera, y ésta es un cuerpo redondo que puede dar vueltas por qualquier lado, y en su centro hay un punto del qual distan igualmente todas las partes de la esfera. Superficie cóncava es aquella que interiormente está como el revés de la esfera; como la superficie de un huevo mirado por adentro. Superficie compuesta es la que tiene una parte plana, y la otra cóncava ó redonda, como la superficie de una caña, ó la superficie exterior de una columna ó pirámide cónica.

A B C ángulo recto. D E F obtuso. F E G agudo. H superficie plana. M esférica. N cóncava. O compuesta. _Lámina I._

[Ilustración: Lam. 1.]

Aqui se ve como las qualidades que se hallan, ó en el circuito ó en la cara de la superficie, la han dado diversos nombres. Las otras qualidades que sin alterar la superficie varían su figura, son tambien dos; pues mudando la luz ó el sitio en que está, parece diferente la superficie á quien la mira. Hablaremos primero del sitio, y luego de la luz; porque á la verdad es preciso considerar de qué modo se mudan al parecer las qualidades de una superficie, solo porque se mueve de un sitio á otro. Todo esto concierne á la fuerza y virtud de los ojos; porque es forzoso que los dintornos se representen á la vista, ó mayores ó menores, ó del todo diferentes de lo que antes eran, por causa de la separacion ó mudanza del sitio; ó tambien que la misma superficie parezca que ha aumentado ó disminuido su color. Todas estas cosas las medimos y discurrimos con la esquadra; y el modo de hacer la operacion con ella lo explicarémos ahora. Es sentencia de los Filósofos que las superficies se han de exâminar por medio de ciertos rayos, ministros de la vista, á quienes se llama visuales: esto es, que estos rayos llevan la imagen del obgeto á la fantasía. Estos mismos rayos que van desde la superficie á la vista con una prontitud y sutileza admirable que por naturaleza tienen, se propagan con mucha claridad, guiados de la luz y penetrando el ayre y demas cuerpos rarefactos y diáfanos, hasta que encuentran con algun cuerpo denso y no muy obscuro, en donde hieren y se detienen. Entre los antiguos se disputó mucho si estos rayos salian de los ojos ó de la superficie que se miraba; pero ésta contienda tan escabrosa, como no necesaria para nosotros, la omitirémos. Y asi imaginarémos á estos rayos como unos hilos sutilísimos, que afirmados por el un cabo en el obgeto van en derechura al ojo, en cuyo centro se forma la vision. Aqui están amontonados, y propagándose luego á larga distancia siempre en linea recta, se dirigen á la superficie que se les pone delante. Entre estos rayos hay alguna diferencia, que es forzoso saber, porque son diversos en la fuerza y en el oficio: unos hiriendo el dintorno de la superficie, comprehenden toda su qualidad; y como van volando de modo que apenas tocan las partes extremas de la superficie, los llamarémos rayos extremos. Vease la _Lámina II_, y adviértase que ésta superficie se demuestra de cara para que se puedan ver los quatro rayos extremos que se dirigen á los quatro puntos principales y últimos de ella.

Otros rayos, ó recibidos ó procedentes de toda la cara de la superficie, hacen su oficio dentro de aquella pirámide de que hablarémos mas abaxo: estos reciben en sí los mismos colores y luces que tiene la superficie, y por esto los llamamos rayos intermedios. _Lámina II._ Todo el quadro es una sola superficie; pero estando dentro inscripto un octágono, se figuran los rayos intermedios, que van desde el ojo á los puntos de los ángulos de la figura.

Entre los rayos hay tambien uno que siendo en todo semejante á la linea que llamamos céntrica, se puede igualmente llamar céntrico ó del centro; porque insiste en la superficie de modo que por todas partes engendra en torno de él ángulos iguales.

Esto supuesto, tenemos ya rayos de tres especies, extremos, intermedios y céntricos. Ahora averiguarémos el efecto que hace en la vista qualquiera de ellos, tratando primero de los extremos, luego de los intermedios, y por último de los céntricos. Los rayos extremos comprehenden la quantidad. Quantidad es el espacio que se halla entre dos puntos separados del dintorno que hay en la superficie, cuyo espacio lo comprehende la vista con estos rayos extremos, como si fueran un compas; y en una superficie hay tantas quantidades, quantos son los puntos separados en un dintorno, uno enfrente del otro. Nosotros con el auxîlio de nuestra vista conocemos la longitud, mediante su altura ó su profundidad; la anchura mediante los lados; el grueso mediante la parte cercana ó la remota; y en fin todas las demas dimensiones, sean las que sean, las comprehendemos con estos rayos extremos. Por esto se suele decir que la vision se hace por medio de un triángulo, cuya base es la quantidad que se ve, y los lados son los mismos rayos que salen de los puntos de la dicha quantidad y van derechos al ojo. Esto es evidente, pues ninguna quantidad se puede ver sino con éste triángulo. Los lados de éste triángulo visual son manifiestos, y los ángulos dos, que son aquellos que insisten en los dos puntos de la quantidad. El tercer ángulo es el que se forma en el ojo enfrente de la base. _Lámina III._ A B C se puede llamar la pirámide.

[Ilustración: Lam. 2.]

Aqui no ventilarémos si ésta vision se forma en el nervio óptico, ó si se representa la imagen en la superficie del ojo, como si fuera un espejo animado; pues en éste Tratado no se han de explicar todos los oficios de los ojos para la accion de ver; sino que solo expondrémos aquellas cosas que parezcan mas necesarias. Estando, pues, el principal ángulo de la vista en el ojo, ha dado fundamento á la regla siguiente; y es, que quanto mas agudo sea éste ángulo, parecerá menor la quantidad que se ve. Por donde se manifiesta claramente la razon de disminuirse un obgeto al parecer visto desde larga distancia hasta que casi queda reducido á un punto. Pero con todo esto muchas veces sucede que quanto mas próxîma se pone á la vista una superficie, tanto menor parece; y quanto mas se aparta, se va haciendo mayor; lo qual se advierte distintamente en las superficies esféricas. Queda, pues, sentado que las quantidades, segun el intervalo interpuesto, parecen á la vista mayores ó menores: de cuya razon el que esté bien hecho cargo, no dudará que muchas veces acaece convertirse los rayos intermedios en extremos, y estos en aquellos, mudándose el intervalo. Para lo qual se ha de saber que quando los rayos intermedios se conviertan en extremos, parecerá menor la quantidad mirada; y al contrario, quando los extremos se vuelvan intermedios, recogiéndose al dintorno, quanto mas disten de éste, tanto mayor parecerá la quantidad. Sobre éste punto suelo yo dar una regla; y es, que quantos mas rayos abrazemos con la vista, tanto mayor debemos pensar que sea el obgeto ó quantidad que vemos; y quanto menos rayos, mas pequeño será el obgeto. Ultimamente como los rayos extremos abrazan por todas partes el dintorno de una superficie, la rodean toda como si fuesen un foso. Y asi decimos que la vision se forma mediante una pirámide de rayos.