El Payador, Vol. I Hijo de la Pampa
Part 12
La voz _canoa_, procede, en tanto, del vocablo latino _canna_, barquilla formada de cañas, cuyo nombre formóse por antonomasia, como el de las esteras del mismo material. Así pasó al alemán _Kahn_, esquife, y a la lengua de _oïl_ bajo las formas _canart_ y _cane_, embarcación. En italiano, _canoa_ es la forma anticuada de _canotto_, barquilla. Por la misma razón del trenzado de cañas, la damajuana fué también _cane_ en lengua de _oïl_; a lo cual concurrió la acepción generalizada de _canal_, para significar con la misma voz _cane_, cántaro y medida de líquidos. _Canaliculus_ es embudo en latín. En castellano, la artesa llamada camellón recibe también el nombre de canal; y al mismo tiempo, artesa es sinónimo de piragua. Según la descripción y lámina que en la _Historia_ de Oviedo[47] corresponden a las canoas, éstas resultaban verdaderas artesas; y con tales vasijas las compara, precisamente, el autor. La voz _canart_ de la lengua de _oïl_ más arriba citada, tiene por antecesor al vocablo bajo-latino _canardus_, nombre que en el siglo XII recibían las naves inglesas y noruegas. Pero, el origen inmediato de nuestra voz _canoa_, es la del bajo latín _canona_ con que se designaba las barcas de pescador, y que proviene del latino clásico _canna_ como toda la familia citada[48]. Así todavía, otra vasija, el _canasto_, cuya forma anticuada _canastro_ explica su formación idéntica a la de _camastro_, _padrastro_. A mayor abundamiento, en Chile llaman _canoa_ a la batea o artesa que sirve de toma en los canales; y en Centro-América al pesebre o gamella: voces que resultan, como se vé, perfectamente castizas. _Caña_ es en castellano un vaso para vino que deriva de la voz bajo-latina _canna_ cuya doble ene explica la eñe en el vocablo actual. Llamamos, asimismo, "media caña" a la teja gotera que en francés recibe el nombre de _noue_, aplicado también a la vejiga natatoria del bacalao, y en el cual coinciden, aclarando todavía las cosas, nuestra voz _nao_, nave (del griego _naús_) y el bajo-latino _noa_, yerbajo flotante donde se ocultan los peces. Quedando todavía, para fantasear, el arca de _Noé_, voz hebrea que significa flotar en equilibrio...
Explícase, pues, que en esta materia sobrevenga la perplejidad, no bien faltan pruebas incontrovertibles. Así, sobre todo, en lo referente a la lengua quichua cuyo contacto con la española fué tan íntimo y prolongado.
Como el idioma indígena era inferior en riqueza léxica, o sea en el elemento que con mayor facilidad aceptan las lenguas, y como pertenecía, además, a la raza dominada que tan fácilmente se sometió, infiérese sin esfuerzo la penetración castellana en él. Debemos suponer que ésta empezó muy luego de la conquista; y con ello, las perplejidades comienzan también desde los primeros léxicos quichuas compuestos por los españoles peninsulares y americanos; pues como no eran trabajos filológicos, sino vocabularios para uso de misioneros, allá iba todo lo usual, sin crítica alguna.
Es, precisamente, lo que manifiesta el P. Domingo de Santo Thomas en su _Lexicon o Vocabulario de la lengua general del Perú_, impreso en Valladolid el año 1560: lo cual hace de dicha obra el diccionario más antiguo de la lengua quichua. Hay, dice, en la tierra peruana, "muchas lenguas particulares"; "de las cuales, añade más abajo, también pongo yo algunos términos, porque así se usan comunmente". Antes expresa que la lengua quichua "aunque es usada y general en toda la tierra (del Perú) no es natural en toda"; hallándose "mezclados con los términos de ella, muchos de provincias particulares". Como el citado vocabulario será mi principal fuente, hago notar lo transcripto, con el mayor interés, porque demuestra que el idioma quichua estaba en descomposición; lo cual facilitó, sin duda, la penetración del castellano en lapso tan breve. El vocabulario quichua del P. Diego González Holguín (año 1607) será mi otro texto preferido[49].
Muchas son las voces castellanas que es posible precisar en la lengua quichua. Así _casarana_, casarse; _tusana_, rapar; _lanzana_ y _agitana_, vomitar; _asutina_, azotar; _punta_, primero: de punta abajo sus acepciones principio, comienzo; _juria_, premura, de furia: como en la locución "furia del caballo", por su rapidez. Otras de aquellas voces provienen de términos anticuados, lo cual dificulta todavía el estudio. _Cumba_, techo, proviene de cumbre, que ha engendrado la voz criolla _cumbrera_, caballete del techo, y que es, en gallego, _cume_. _Dibi_, _deuda_, recuerda el gallego _dívedo_ y el portugués _dívida_ de igual acepción, y salió del castellano débito, sincopado en tal forma, porque la acentuación esdrújula es intolerable en la lengua quichua. La forma lusitana patentiza la tendencia en cuya virtud transformóse _débito_ en _dibi_. _Angara_, vasija de calabaza, procede del bajo latín _angaria_, vasija ancha, que es el origen del castellano _angarillas_ y que tiene esta filiación: _aquaria_, _ancaria_, _angaria_. _Albis_, arveja, es el castellano anticuado _alubia_, forma arabizada a su vez del griego _lobos_, judía. Para mayor enredo, la voz incorporada al quichua, pasó luego al araucano...
Citaré entre las voces dudosas _huaira_ que significa aire; _rurana_, faena de campo o _rural_: _toglla_ (la _ll_ quichua es sumamente líquida) lazo o _dogal_: _llutana_, embarrar, pegar con lodo. Las dos primeras, _huaira_ y _rurana_, no están en el Vocabulario de Santo Thomas, que es el más antiguo como ya dije. Las otras dos sí, de modo que pueden ser coincidencias eufónicas. _Llutana_, sin embargo, recuerda demasiado a _enlutar_, _enlodar_, o sea pegar con lodo, y sería su exacta adaptación quichua. Todavía en el siglo XVIII, _enlutar_ significaba en castellano tapar con lodo.
He aquí dos ejemplos más interesantes, que servirán, cuando menos, para enseñar la cautela nunca excesiva en estas cosas.
_Tambu_ es posada, mesón, en los diccionarios quichuas. El antiguo portugués ofrece, bajo las acepciones de alcoba, lecho nupcial y mesita de comedor, las formas _tamo_ y _tambo_, derivadas de _thalamus_, tálamo. La tercera de dichas acepciones, nos da la etimología de nuestro _tambo_: casa de vacas donde se toma leche recién ordeñada. En patuá de Nîmes, la voz _tambouïo_ significa provisiones, víveres. Y todas estas formas proceden del griego _thálamos_, que, además de alcoba, es también madriguera, colmena y cavidad corporal donde se alojan ciertas órganos.
Desde el P. Santo Thomas hasta Tschudi, _pullu_ significa velludo, lanoso, y también borla en quichua. En el caló jergal de España, constituído por una mezcla de germanía con gitanismos, la manta o colcha recibe el nombre de _pullosa_, que en germanía es _pelosa_: regreso al _pilus_ latino, por el conocido intercambio de la _i_ en _u_, y recíprocamente. En bajo latín denominábase _pannus_ _pullus_ al paño negro; y precisamente, con esa significación adjetiva es como se usa en nuestra región central la voz quichua: "poncho pullo". La voz existía, pues, antes del descubrimiento de América. Tanto la circunstancia de ser negro el paño llamado _pullus_, como la de estar formado el poncho _pullo_ por un tejido basto y velludo, dan singular interés al hecho de que la voz quichua _puyu_ (Tschudi escribe _puhuyu_) signifique nube, nublado. Al norte de Quito pronuncian _fuyu_, trocando la _p_ en _f_ lo que es peculiar de esa región quichua[50]. Ahora bien: en latín clásico, _fuligo_ es hollín[51] y _fullonia_ es batán; de donde provino el citado _pannus pullus_, _pullatus_, que significa originalmente abatanado. Pero, veamos algo más curioso aún.
Cóndor es el quichua _cúndur_ o _cúntur_ (_Sarcorhamphus griphus_ de los naturalistas). En dialecto rumano-megleno _condúr_ significa águila. Los meglenos hállanse muy próximos a Salónica, ciudad donde, como es sabido, hablan castellano antiguo dos tercios de la población, por ser descendientes de los judíos expulsados de España. No ensayaré ninguna conjetura al respecto. Haré notar solamente, limitándome a una estricta exposición de hechos, que la voz _condúr_ no tiene etimología conocida en rumano. Por lo que respecta a su acentuación, sábese que en España pronuncian generalmente _condór_; y en quichua como en latín, no existen sustantivos de acentuación aguda.
Para desvanecer toda idea de fantasía pintoresca o coincidencia esporádica, citaré otros dos ejemplos. En Santiago y Tucumán, llaman _pachkil_ al rollo de trapo (generalmente un repasador o toalla vieja) que las mujeres ponen de asiento al cántaro cuando lo cargan en la cabeza. En castellano de Salónica, _pechkire_ y _pesquir_, significan servilleta, y proceden del persa que los moros introducirían en la España anterior al siglo XV, o los turcos, posteriormente, en los Balkanes. _Paxio_ es un término de la baja latinidad, que significaba a su vez paño de envolver, y sudario.
El pueblo de aquellas provincias argentinas, usa la locución _caerse antarca_ por caerse de espaldas. En castellano de Salónica, _arca_ significa espinazo. Nuestro castellano conserva, bien que casi obsoleto, el mismo término con la acepción de vacío lumbar; y en la baja latinidad, era tórax, en el sentido que nosotros damos al tronco cuando le llamamos "caja del cuerpo". _Ártico_, significa, a su vez, derecho; y _antártico_ lo contrario...
Abundan en el castellano de los judíos balkánicos y en el de nuestros gauchos, las mismas palabras; lo cual revela que dicho idioma común, es realmente aquella lengua antigua y popular, todavía indemne del jalbegue humanista. Así, unos y otros dicen _dormite_, por duérmete; _soñar un sueño_ por soñar: "Un sueño soñé mis dueñas", canta un romance de Salónica; y una copla gaucha: "antenoche soñé un sueño"[52]. El artículo se elide lo mismo: "a lado de", por _al lado_ (en Santiago del Estero y la Rioja); o adopta igual forma pleonástica: "no tiene o no sabe _lo_ qué hacer"; por _qué hacer_ (en Buenos Aires). Son también comunes las formas _quen_ por _quien_; _ande_ por _donde_; _ajuera_ por _afuera_; _cuantimás_ por _cuanto más_; _saltar_, por prorrumpir; _subir_ por montar; y esta última de estrecha analogía: _espasiar_ (en Salónica) divertirse es en la región serrana del centro argentino, _pasiar_ o pasear por antonomasia. _Paseandero_ es un eufemismo de calavera.
Mencionaré también _ansí_ por así; _apreto_ por conflicto; _armar_ por preparar; buraco por agujero; _caja_ por ataúd; _caldudo_ por caldoso: _cayer_ por caer y _gaína_ por gallina. Estas formas existen, más o menos, en toda América.
He aquí, por último, una adivinanza albanesa que significa la carta:
"Semillas negras en campo blanco. Las siembras con la mano y las recoges con la boca".
Los gauchos dicen:
_Pampa blanca_, (el papel) _Semillas negras_, (las letras) _Cinco vacas_, (los dedos) _Y una ternera_, (la pluma).
La mayor parte de nuestros pretendidos barbarismos, es, pues, castellana o castiza; y fuera de la sumisión al idioma académico, que generalmente no la merece, falta del todo razón para proscribirlos. Existe un castellano de América; y no quiero cerrar estas consideraciones, sin la mención de otra que aún más lo prueba: las peculiaridades de pronunciación y el valor distinto de ciertas voces, que son comunes a todo el continente.
Así, la substitución de los sonidos _c_, _y_, _z_ por _s_, tal como sucedió en el castellano peninsular hasta fines del siglo XVI: lo cual explica su persistencia entre nosotros. La confusión de los sonidos _ll_, _y_. La acentuación diversa de ciertos tiempos de verbo: _sabés_, _presumás_, _tenís_, _querís_, _andá_, _vení_. La substitución de _tú_ por _vos_ y de _vosotros_ por _ustedes_. La contracción de _de_ en _e_, como p. ej.: _sombrero e paja_. La pronunciación de _tr_ como en inglés: _cuasro_ por cuatro.
En el segundo tomo de esta obra, dedicado exclusivamente al léxico gaucho, hallará el lector las referencias pertinentes a los otros idiomas indígenas, y a los africanos que también influyeron para formar la lengua de los payadores; pues lo dicho más arriba tiene por único objeto la descripción del proceso mencionado: con que puede apreciarse su importancia trascendental.
NOTAS:
[41] Valga este detalle como prueba entre mil. Las primeras cañas de azúcar introdújolas Colón a las Antillas en pequeña cantidad cuando su segundo viaje. Cincuenta años después, la producción y exportación de azúcar eran tan importantes, que su diezmo ocasionaba pleitos ante el Consejo de Indias, apelaciones al soberano y bulas pontificias. Sólo en la isla de Santo Domingo funcionaban cincuenta ingenios, tan prósperos, que el año 1552 proyectóse obligarlos a construir sus edificios en mampostería. El desarrollo industrial excedía considerablemente al de Canarias, no obstante la mayor proximidad de estas islas a los mercados europeos y el ser más bajos los salarios en ellas.
[42] La divisa de Satanás es _non serviam_; y su primera tentación fué enseñar al hombre el discernimiento del bien y del mal. Los teólogos sostienen que la obediencia es la primera de las virtudes, declarándola sinónima de la caridad, para conformar las cosas al famoso dicho de San Pablo: _major est charitas_, de acuerdo, dicen, con estas palabras del Evangelio: "el que guarda mis mandamientos, es el que en verdad me ama".
[43] Reflejos, quizá, de dos formas coexistentes de vida: la gregaria de los poliperos y colmenas, ante la individual de otros seres. La determinación histórica de estas tendencias constituye la filosofía de la historia. Así, todo pueblo que, perteneciendo a una de las dos, no se constituya de acuerdo con ella, entra voluntariamente en la vía de perdición.
[44] Sabido es que fué autor de la primera gramática castellana, compuesta con arreglo a la analogía y sintaxis de la latina: disposición artificiosa que aun conservan los textos. Su diccionario latino-castellano y castellano-latino, sirvió también de modelo a todos los del género hasta los primeros años del siglo XIX.
[45] Véase la mejor prueba en el diario del primer viaje de Colón, especialmente el 25 de Diciembre. Aunque dicho documento no nos ha llegado original, sino compendiado por el P. Las Casas, vale lo mismo, y acaso más en la ocasión, pues se trata de un contemporáneo que, a su condición de español, reunía la de letrado: ambas extrañas al Almirante.
[46] Loc. cit. anotación del 25 de diciembre. En la _Historia_ atribuída a Hernando Colón, otro documento contemporáneo, muy bien informado, ciertamente, la vez está usada con abundancia y sin nota explicativa alguna. Así el último corto párrafo del capítulo XXI, la contiene repetida.
[47] Historia Natural y General de las Indias, lib. VI cap. IV.
[48] Recuérdese los textos de Plinio más arriba mencionados.
[49] Cuervo tuvo las mismas fuentes para sus admirables _Apuntaciones_.
[50] Propiamente hablando, hay dos lenguas quichuas, correspondientes a las antiguas regiones de Quito y del Cuzco. El signo más característico de la lengua quiteña es que carece completamente de la _e_; mientras dicha vocal figura una que otra vez en los vocablos cuzqueños.
[51] Advierto que las dos primeras vocales de la palabra latina son largas; pues en latín, como en griego, tiene a veces dos acentos la misma voz. Así la _h_ castellana, sustituta de la _f_ latina, conserva cierta actividad, como sucede en las voces _huevo_ y _hastial_; pues aquel vocablo era en latín _fúlígo_. Como pasa de ordinario, preponderó el segundo acento.
[52] Otra analogía del mismo género: Un romance de Salónica dice:
"_Ocho y ocho dieciseis_" "_Veinticuatro son cuarenta._"
Y una copla gaucha:
"_Cuatro y cuatro son ocho_" "_Y ocho dieciseis..._"
VII
=Martín Fierro es un poema épico=
Los hombres de la ciudad, no vieron sino gracejo inherente en aquella parla indócil y pintoresca. Ignoraron enteramente su evolución profunda, su valor expresivo de la índole nacional. La risa superficial del urbano, ante los tropezones de la gente campesina extraviada por las aceras, inspiró, exclusiva, aquel profuso coplerío con que empezó a explotarse el género desde los comienzos de la Revolución.
Aunque parece que D. Juan Gualberto Godoy, antecedido todavía por algún otro, fué el primer autor en la materia, aplicada al panfleto político[53] su verdadera difusión corresponde al barbero Hidalgo, quien hubo de imprimirle, como es natural, la descosida verba del oficio. Mísero comienzo, que recuerda la iniciativa semejante del "colega" Jazmín, precursor de los _felibres_. Así como de esto provino al fin _Mireille_, la vasta égloga provenzal, aquello iba a engendrar a poco uno de los más grandes poemas nacionales.
Entretanto, y para no citar sino los precursores más renombrados, Ascasubi hizo poesía política con el mismo instrumento. Su verso áspero, su rima pobrísima, su absoluta falta de comprensión del tipo en quien encarnaba las pasiones del localismo porteño, hostil a la Confederación, no tenía de gaucho sino el vocabulario, con frecuencia absurdo. Aquello fué más bien una poesía (si tal nombre merece) aldeana o arrabalera; y su éxito no consistió sino en un pasajero aplauso político. Su gaucho resultó, así, corrompido, vil, y sobre todo, ridículo: es decir, enteramente distinto del tipo verdadero. Las salidas oportunas que le atribuyó, fueron remoques de comadre bachillera. Las descripciones que le puso en boca, ineptas mimesis, en las cuales no escasea la literatura presuntuosa cuyo anacronismo caracteriza la impotencia. El gaucho es, así, un pobre diablo, mezcla de filosofastro y de zumbón, como en las caricaturas del rapabarbas modelo. Mas este último, tenía, al menos, la facilidad de su verso flojo. La estrofa de Ascasubi es indócil y torpe. Revela con afligente pertinacia su adaptación al precepto; y en su afán operoso de expresar lo que no puede, causa una impresión de grima y de fastidio.
Véase, por ejemplo, cómo describen la mañana campestre, el poeta verdadero y el falso. Hernández lo hará fácilmente en media estrofa de las suyas: treinta y dos sílabas por todo:
_Apenas la madrugada Empezaba a coloriar, Los pájaros a cantar Y las gallinas a apiarse..._
Los dos verbos metafóricos, _coloriar_, que es propiamente, enrojecer como la sangre, y _apiarse_, condensan toda la impresión buscada. Ascasubi divaga en términos triviales para expresar lo primero:
_Venía clariando el cielo La luz de la madrugada,_
dice; y allá donde el otro empleó cuatro palabras, él necesita tres versos, un ripio y un pleonasmo:
_Y las gallinas, "al vuelo", Se dejaban cair al suelo "De encima" de la ramada._
Facilidad, y hasta algún colorido superficial, tenía Del Campo: otro ensayista infortunado que, desde luego, insistió en el mismo género. Su conocida composición es una parodia, género de suyo pasajero y vil. Lo que se propuso, fué reirse y hacer reir a costa de cierto gaucho imposible, que comenta una ópera trascendental cuyo argumento es un poema filosófico. Nada más disparatado, efectivamente, como invención. Ni el gaucho habría entendido una palabra, ni habría aguantado sin dormirse o sin salir, aquella música para él atroz; ni siquiera es concebible que se le antojara a un gaucho meterse por su cuenta a un teatro lírico. El pobre Hidalgo, más lógico, porque estaba más cerca del pueblo, da por guía a sus protagonistas, tal cual amigo de la ciudad.
Por lo demás, todas esas cosas ofrecen un cariz aldeano bien perceptible en su manera burlesca. Fueron, por decirlo así, jácaras familiares, análogas a las coplas de los juegos de prendas; y es insigne fruslería empeñarse en darles importancia clásica como literatura nacional. El pasquín en verso y los romances de circunstancias, fueron en todo tiempo el regocijo de las tertulias lugareñas; pero su importancia no pasó de aquí.
Ahora, por lo que respecta a la poesía misma, ella es trivial. Limítase a versificar los lugares comunes de la literatura al menudeo.
Las descripciones más celebradas, como aquella del río, pertenecen a este género y son inadecuadas en boca de gaucho. El barquichuelo a vela, resulta "una paloma blanca". La espuma refleja "los colores de la aurora". El mar "duerme" en "ancha cama de arena". El rocío es "un bautismo del cielo". Los gauchos no hablan con esa literatura.
Después, si el vocabulario del famoso _Fausto_, está formado regularmente por palabras gauchas, no lo son sus conceptos. Así puede observarse desde el primer verso. Ningún criollo jinete y rumboso como el protagonista, monta en caballo overo rosado: animal siempre despreciable cuyo destino es tirar el balde en las estancias, o servir de cabalgadura a los muchachos mandaderos; ni menos lo hará en bestia destinada a silla de mujer, como está dicho en la segunda décima por alabanza absurda, al enumerarse entre las excelencias del overo, la de que podía "ser del recao de alguna moza,--y, para peor,--pueblera". Además, en la misma estrofa habíalo declarado "medio bagual"; lo cual no obsta para que inmediatamente pueda creerlo _arrocinado_, es decir, manso y pasivo. Por último, para no salir de las dos primeras décimas, que ciertamente caracterizan toda la composición, ningún gaucho sujeta su caballo sofrenándolo, aunque lo lleve hasta la luna. Ésta es una criollada falsa de gringo fanfarrón, que anda jineteando la yegua de su jardinera.
Ya veremos cómo expresa la poesía de la pampa el gaucho _Martín Fierro_, pues no tengo la intención de comparar. Lo que quiero decir es que el poema no tuvo esa procedencia. Precisamente, cada vez que Hernández quiere hacer literatura, empequeñece su mérito. Así, cuando en la payada con el protagonista, el negro canta:
_Bajo la frente más negra Hay pensamiento y hay vida. La gente escuche tranquila No me haga ningún reproche, También es negra la noche Y tiene estrellas que brillan._
El primer concepto, no es gaucho. El tercero y cuarto versos, son ripios para acomodar el consonante en _oche_. Los dos siguientes, expresan una vulgaridad literaria.
O cuando dice de las mujeres:
_Alabo al Eterno Padre, No porque las hizo bellas, Sino porque a todas ellas Les dió corazón de madre._
Rima y concepto son de la mayor pobreza, como el sentimentalismo cursi que lo inspira.
_Quandoque bonus, dormitat Homerus..._
Las tentativas de índole más literaria, como el _Lázaro_ de Ricardo Gutiérrez y la _Cautiva_ de Esteban Echeverría, pecan por el lado de su tendencia romántica. Son meros ensayos de "color local", en los cuales brilla por su ausencia el alma gaucha. El primero adoptó para expresarse la octava real, enteramente inadecuada, al ser una artificiosa y pesada combinación de gabinete; el segundo, una décima de su invención, tan destartalada como ingrata al oído. Recuérdese la primera, verdadero párrafo de prosa forzada a amoldarse en forma octosílaba, sin contar la violenta inversión de sus tres primeros versos[54]. El asunto de ambos poemas, es, asimismo, falso. Los dos expresan pasiones de hombres urbanos emigrados a la campaña. Hasta los nombres de sus respectivos protagonistas, _Lázaro_ y _Brián_, pertenecen al romanticismo...
Como todo poema épico, el nuestro expresa la vida heroica de la raza: su lucha por la libertad, contra las adversidades y la injusticia.
Martín Fierro es un campeón del derecho que le han arrebatado: el _campeador_ del ciclo heroico que las leyendas españolas inmortalizaron siete u ocho siglos antes: un paladín al cual no falta ni el bello episodio de la mujer afligida cuya salvación efectúa peleando con el indio bravo y haciendo gala del más noble desinterés. Su emigración a las tierras del enemigo, cuando en la suya le persiguen, es otro rasgo fundamental. Y esto, no por imitación, siquiera lejana; sino porque así sucedía en efecto, siendo muchos los gauchos que iban a buscar el amparo de las tribus, contra la iniquidad de las autoridades campesinas.