Part 3
189. Desde el principio de su formación, ¿goza el espíritu de la plenitud de sus facultades? «No; porque el espíritu, como el hombre, tiene también su infancia. En su origen, no tienen los espíritus más que una existencia instintiva, y apenas tienen conciencia de sí mismos y de sus actos. Sólo poco a poco se desarrolla la inteligencia». 190. ¿Cuál es el estado del alma en su primera encarnación? «El estado de infancia en la vida corporal, y apenas se desarrolla su inteligencia; se ensaya en la vida». 191. ¿Las almas de nuestros salvajes son almas en estado de infancia? «Infancia relativa; pero son almas desarrolladas ya, pues tienen pasiones». -¿Las pasiones son, pues, una señal de desarrollo? «De desarrollo, sí; pero no de perfección. Son una señal de actividad y de conocimiento del yo mientras que en el alma primitiva la inteligencia y la vida están en germen». La vida del espíritu recorre en conjunto las mismas fases de la vida corporal. Pasa gradualmente del estado de embrión al de infancia, para llegar por una serie de períodos al de adulto, que es el de la perfección; pero con la diferencia de que no tiene decaimiento y decrepitud como en la vida corporal; que su vida, que tiene principio, no tendrá fin; que necesita un tiempo inmenso, a nuestro modo de ver, para pasar de la infancia espiritista al desarrollo completo, y que realiza su progreso no en una sola esfera, sino pasando por diversos mundos. La vida del espíritu se compone, pues, de una serie de existencias corporales, cada una de las cuales le es ocasión de progreso, como cada existencia corporal se compone de una serie de días, en cada uno de los cuales acrecienta el hombre su experiencia e instrucción. Pero del mismo modo que en la vida del hombre hay días infructuosos, en la del espíritu hay existencias corporales que no producen resultado; porque no ha sabido aprovecharlas. 192. ¿Se puede desde esta vida, observando una conducta perfecta. franquear todos los grados y llegar a ser espíritu puro, sin pasar por otros intermediarios? «No; porque lo que el hombre cree perfecto está muy lejos de la perfección, y hay cualidades que le son desconocidas y no puede comprender. Puede ser tan perfecto como lo permita su naturaleza terrestre; pero ésta no es la perfección absoluta. Así como el niño, por mucha que sea su precocidad, ha de pasar por la juventud antes de llegar a la madurez, así también el enfermo pasa por la convalecencia antes de recobrar toda la salud. Y además, el espíritu ha de progresar en ciencia y moralidad, y si sólo en un sentido ha progresado, es preciso que progrese en el otro para llegar a lo alto de la escala. Pero mientras más adelanta el hombre en la vida presente, menos largas y penosas son las pruebas siguientes». -¿Puede el hombre, por lo menos asegurarse desde esta vida una existencia futura menos sobrecargada de amarguras? «Sin duda que Sí, pues puede abreviar la extensión y dificultades del camino. Sólo el indolente se encuentra siempre en el mismo punto». 193. En sus nuevas existencias, ¿puede el hombre descender a más baja condición de la que ocupaba? «Respecto de la posición social, sí; pero no considerado como espíritu». 194. ¿El alma de un hombre de bien puede, en una nueva encarnación, animar el cuerpo de un malvado? «No; porque no puede degenerar». -¿El alma de un perverso puede llegar a ser la de un hombre de bien? «Sí, si se arrepiente, y entonces la transformación es una recompensa». La marcha de los espíritus es progresiva y nunca retrógrada; se elevan gradualmente en la jerarquía, y no descienden de la altura a que han llegado. En sus diferentes existencias corporales pueden descender como hombres; pero no como espíritus. Así el alma de un potentado de la tierra puede más tarde animar al más humilde artesano, y viceversa; porque los rangos entre los hombres están con frecuencia en razón inversa de los sentimientos morales. Herodes era rey, y Jesús, carpintero. 195. La posibilidad de mejorarse en otra existencia, ¿no puede inducir a ciertas personas a perseverar en el mal camino, creídos de que más tarde podrán corregirse? «El que así piensa no cree en nada, y tampoco le contiene la idea de un castigo eterno, porque su razón la rechaza, y semejante idea conduce a la incredulidad sobre todas las cosas. Si sólo medios razonables se hubiesen empleado en la dirección de los hombres, no habría tantos escépticos. Un espíritu imperfecto puede, en efecto, pensar lo que tú dices durante su vida corporal; pero una vez desprendido de la materia, piensa de muy distinto modo, porque pronto comprende que ha calculado mal, y entonces es cuando trae un sentimiento contrario en una nueva existencia. Así es como se realiza el progreso, he aquí por qué tenéis en la tierra hombres más adelantados que Otros. Unos tienen aquella experiencia de que carecen otros; pero que adquirirán paulatinamente. De ellos depende precipitar su progreso o retardarlo indefinidamente». El hombre que ocupa una mala posición desea cambiarla lo más pronto posible. El que está persuadido de que las tribulaciones de esta vida son consecuencia de sus imperfecciones, procurará proporcionarse una nueva existencia menos penosa, y este pensamiento, más que el del fuego eterno, en el que no cree, le alejará del camino del mal.
196. No pudiendo los espíritus mejorarse más que sufriendo las tribulaciones de la vida corporal, ¿se deduce que la vida material es una especie de tamiz o depuratorio, por el que deben pasar los seres del mundo espiritista para llegar a la perfección?. «Sí; exactamente, es así. Se mejoran en esas pruebas evitando el mal y practicando el bien. Pero sólo después de muchas encarnaciones o purificaciones sucesivas, alcanzan el objeto hacia el cual se dirigen en un tiempo más o menos largo, según sus esfuerzos». -¿Es el cuerpo el que influye en el espíritu para mejorarle, o el espíritu en el cuerpo? «Tu espíritu lo es todo; el cuerpo es una vestidura que se pudre; todo se reduce a esto». El jugo de la vid nos ofrece una comparación material de los diferentes grados de la purificación del alma. Contiene el licor llamado espíritu de vino o alcohol, pero debilitado por una multitud de materias extrañas que alteran su esencia, y no se obtiene su pureza absoluta sino después de muchas estilaciones en cada una de las cuales se desprende de alguna impureza. El alambique es el cuerpo en que ha de entrar para purificarse, y las materias extrañas vienen a ser como el periespíritu, el cual se purifica a medida que el espíritu se aproxima a la perfección. SUERTE DE LOS NIÑOS DESPUÉS DE LA MUERTE 197. ¿El espíritu de un niño, muerto en edad temprana, está tan adelantado como el de un adulto? «A veces mucho más, porque puede haber vivido mucho más y tener más experiencia sobre todo si ha progresado». -¿El espíritu de un niño puede, pues, estar más adelantado que el de su padre? «Este es un caso muy frecuente, ¿por ventura no lo veis a menudo en la tierra?» 198. El espíritu del niño, que por haber muerto en edad temprana, no pudo hacer mal, ¿pertenece a los grados superiores? «Si no ha hecho mal, tampoco ha hecho bien, y Dios no le libra de las pruebas que ha de sufrir. Si es puro, no depende de que fuera niño, sino de que estaba más adelantado». 199. ¿Por qué se interrumpe a menudo la vida de la infancia? «La duración de la vida del niño para el espíritu que en él está encarnado, puede ser complemento de una existencia interrumpida antes del término deseado, y su muerte es con frecuencia una prueba o una expiación para sus padres». -¿Qué hace el espíritu de un niño que muere en edad temprana? «Vuelve a empezar una nueva existencia». Si sólo una existencia tuviese el hombre, y si después de ella quedase decidida para siempre su suerte futura, ¿cuál sería el mérito de la mitad de la especie humana, que muere en edad tierna, para disfrutar, sin haber luchado, de la dicha eterna, y con qué derecho sería eximida de las condiciones, tan duras a veces, impuestas a la otra mitad? Semejante orden de cosas no podría estar conforme con la justicia de Dios, Dada la reencarnación, todos son iguales, a todos pertenece el porvenir sin excepción y sin favoritismo, y los últimos que llegan sólo a si mismos pueden culparse. El hombre debe tener el mérito de sus actos, como tiene la responsabilidad de ellos. Por otra parte, no es racional considerar la infancia como un estado normal de inocencia. ¿No vemos niños dotados de los peores instintos en edad en que no ha podido la educación ejercer aún su influencia? ¿No los vemos que parecen haber traído, al nacer, la astucia, la falsedad, Ja perfidia y hasta los instintos del robo y del asesinato, no obstante los buenos ejemplos que les rodean? La ley civil absuelve sus crímenes; porque, según dice obran sin discernimiento, y tienen razón, porque, en efecto, obran más por instinto que deliberadamente. Pero, ¿de dónde pueden provenir esos tan diferentes instintos en niños de una misma edad, educados con las mismas condiciones y sometidos a las mismas influencias? ¿De dónde, si no de la inferioridad del espíritu, procede esa perversidad precoz, puesto que ninguna parte toma en ella la educación? Los que son viciosos, lo son porque sus espíritus han progresado menos, y sufren entonces las consecuencias, no de sus actos de niño, sino de los de sus existencias anteriores, y así una misma es la ley para todos y a todos alcanza la justicia de Dios. SEXOS EN LOS ESPÍRITUS 200. ¿Tienen sexos los espíritus? «Como lo comprendéis vosotros, no; porque los sexos dependen del organismo. Existe entre ellos amor y simpatía; pero fundados en la semejanza de sentimientos». 201. El espíritu que animó el cuerpo de un hombre, ¿puede en una nueva existencia, animar el de una mujer, y viceversa? «Sí; unos mismos espíritus animan a los hombres y a las mujeres». 202. Cuando somos espíritus, ¿preferimos encarnarnos en el cuerpo de un hombre o de una mujer? «Poco le importa al espíritu; porque depende de las pruebas que ha de sufrir».
Los espíritus renacen hombres o mujeres; porque carecen de sexo. Como deben progresar en todo, cada sexo, lo mismo que cada posición social, les ofrece pruebas y deberes especiales y ocasión de adquirir experiencia. El que fuese siempre hombre, no sabría más que lo que saben los hombres. PARENTESCO, FILIACIÓN 203. ¿Los padres transmiten a sus hijos una parte de su alma, o se limitan a darles la vida animal, a ra cual viene después una nueva alma a añadir la vida moral? «Solamente la vida animal, porque el alma es indivisible. Un padre estúpido puede tener hijos de talento y viceversa». 204. Puesto que tenemos muchas existencias, ¿el parentesco se remonta a otras distintas de la actual? «No puede suceder de otro modo. La sucesión de las existencias corporales establece entre los espíritus lazos que se remontan a vuestras anteriores existencias, y de aquí proceden con frecuencia las causas de simpatía entre vosotros y ciertos espíritus que os parecen extraños». 205. ¿Según ciertas personas, parece que la doctrina de la reencarnación destruye los lazos de familia, haciéndolos remontar a otras existencias además de la actual? «Los extiende; pero no los destruye. Estando fundado el parentesco en afectos anteriores, los lazos que unen a los miembros de una misma familia son menos precarios. La reencarnación aumenta los deberes de fraternidad; porque en vuestro vecino o criado puede vivir un espíritu que ha estado ligado a vosotros por los lazos de la sangre». -¿Disminuye, sin embargo, la importancia que algunos dan a su filiación, puesto que puede haberse tenido por padre a un espíritu que perteneció a otra raza, o que vivió en muy distinta condición? «Es verdad; pero esa importancia se funda en el orgullo, pues lo que la mayor parte honra en sus antepasados son los títulos, la jerarquía y la fortuna. Tal hay que se avergonzaría de descender de una zapatero honrado y que se vanagloria de derivar de un gentilhombre calavera. Pero por más que digan o hagan, no evitarán que las cosas sean lo que son; porque Dios no ha dispuesto las leyes de la naturaleza con arreglo a su vanidad». 206. ¿Es ridículo el culto de los antepasados, porque no existe filiación entre los espíritus de los descendientes de una misma familia? «Ciertamente que no; porque debemos considerarnos felices de pertenecer a una familia en la que se han encarnado espíritus elevados. Aunque éstos no procedan unos de otros, no profesan, sin embargo, menos afecto a los que con ellos están unidos por lazos de familia; porque semejantes espíritus se inclinan a menudo a tal o cual familia por simpatía o por lazos anteriores. Pero estad persuadidos de que ninguna honra reciben los espíritus de vuestros antepasados del culto, que por orgullo les tributáis; su mérito sólo se refleja en vosotros, a medida que os esforzáis en seguir los buenos ejemplos que os dieron, y entonces únicamente puede vuestro recuerdo serles no sólo agradable, sino que también útil». SEMEJANZAS FÍSICAS Y MORALES 207. Con frecuencia los padres transmiten a los hijos la semejanza física. ¿Les transmiten también la moral? «No; porque tienen almas o espíritus diferentes. El cuerpo procede del cuerpo, pero el espíritu no procede del espíritu. Entre los descendientes de raza no existe más que consanguinidad». -¿De dónde proceden las semejanzas morales que existen a veces entre padres e hijos? «Son espíritus simpáticos atraídos por la semejanza de inclinaciones». 208. ¿No tiene influencia el espíritu de los padres en el del hijo, después de haber nacido éste? «La tiene, y muy grande, pues, como dejamos dicho, los espíritus deben contribuir a su progreso recíproco. Pues bien: el espíritu de los padres tiene la misión de desarrollar, por medio de la educación, el de sus hijos, lo que les impone una tarea. Si falta en ella, se hace culpable». 209. ¿Por qué los padres buenos y virtuosos tienen hijos de naturaleza perversa? O, de otro modo, ¿por qué las buenas cualidades de los padres no atraen siempre en virtud de la simpatía, a un buen espíritu que anime al hijo? «Un espíritu malo puede pedir buenos padres con la esperanza de que sus consejos le llevarán por mejor camino, y a menudo Dios se lo concede». 210. ¿Pueden los padres con sus pensamientos y súplicas atraer al cuerpo del hijo un espíritu bueno con preferencia a un espíritu malo? «No; pero pueden mejorar el espíritu del hijo que han engendrado y que les ha sido confiado, y este es su deber. Los hijos malos son una prueba para los padres». 211. ¿De dónde procede la semejanza de carácter que existe con frecuencia entre los hermanos, sobre todo si son gemelos? «Son espíritus simpáticos que se atraen por la semejanza de sus sentimientos y que son felices estando juntos». 212. ¿Hay dos espíritus, o dicho de otro modo, dos almas en los niños cuyos cuerpos están unidos y que tienen ciertos órganos comunes? «Sí; pero a menudo su semejanza hace que no os parezcan más que uno».
213. Puesto que los espíritus se encarnan por simpatía en los gemelos, ¿de dónde procede la aversión que a veces se nota entre éstos? «No es regla invariable la de que los gemelos tienen espíritus simpáticos, pues también los espíritus malos pueden querer luchar juntos en el teatro de la vida». 214. ¿Qué debe pensarse de lo que se cuenta de ciertos niños que luchan en el seno materno? «¡Alegoría! Para demostrar que su odio era inveterado. se le hace datar de época anterior al nacimiento. Generalmente no distinguís bastante las figuras poéticas». 215. ¿De dónde procede el carácter distintivo que en cada pueblo se observa? «Los espíritus forman también familias por la semejanza de sus tendencias, más o menos puras, según su elevación. Pues bien, un pueblo es una gran familia donde se reúnen espíritus simpáticos. La tendencia a unirse que tienen los miembros de esas familias es el origen de la semejanza. que existe en el carácter distintivo de cada pueblo. ¿Crees tú que los espíritus buenos y humanitarios acudirán a un pueblo duro y grosero? No, los espíritus simpatizan con las masas, como con los individuos, y aquéllas les proporcionan la esfera que desean». 216. ¿Conserva el hombre en sus nuevas existencias vestigios del carácter moral de sus anteriores existencias? «Sí, puede suceder así: pero mejorándose cambia. Puede también no ser la misma su posición social, y si de amo pasa a ser esclavo, sus gustos serán muy diferentes y trabajo tendríais en reconocerlo. Siendo el mismo el espíritu en las diversas encarnaciones, sus manifestaciones pueden tener de la una a la otra, ciertas analogías modificadas, empero, por las costumbres de su nueva posición, hasta que un perfeccionamiento notable cambia completamente su carácter: porque de orgulloso y malvado, puede, si se arrepiente, trocarse en humilde y humano». 217. En sus diferentes encarnaciones, ¿conserva el hombre vestigios del carácter físico de las existencias anteriores? «El cuerpo se destruye, y el nuevo ninguna relación tiene con el anterior. El espíritu se refleja, no obstante, en el cuerpo: y aunque es cierto que sólo materia es el cuerpo, éste, sin embargo, está modelado con arreglo a la capacidad del espíritu, que le imprime cierto carácter, especialmente en la cara, por lo que se dice con exactitud que los ojos son el espejo del alma. Quiere esto decir, que la cara particularmente refleja el alma: porque una persona excesivamente fea tiene empero, algo que gusta, cuando sirve de envoltura a un espíritu bueno, prudente y humano, al paso que hay caras muy bonitas que nada dicen, y que hasta inspiran repulsión. Podrías creer que sólo los cuerpos perfectos sirven de envoltura a espíritus perfectos, siendo así que cada día encuentras hombres de bien a pesar de su exterior deforme. Sin tener, pues. una semejanza pronunciada, la de gustos e inclinaciones puede dar lo que se llama aire de familia». No teniendo ninguna relación necesaria el cuerpo que reviste el alma en una nueva encarnación con el que ha abandonado, puesto que puede derivar de muy distinto origen, seria absurdo deducir una sucesión de existencias de un parecido que no pasa de ser fortuito. Las cualidades del espíritu modifican, sin embargo, con frecuencia los órganos de sus manifestaciones, e imprimen a la caro, y hasta al conjunto de los gestos, un sello distintivo. Así bajo la más humilde envoltura puede descubrirse la expresión de grandeza y de dignidad, al paso que bajo el traje del caballero encopetado se descubre a veces la de bajeza e ignominia. Ciertas personas procedentes de la más ínfima posición, adquieren sin dificultad las costumbres y modales de la alta sociedad, y parece que en ella vuelven a encontrar su elemento, mientras otras, a pesar de su nacimiento y educación, están siempre en ella como fuera de su centro. ¿Cómo explicar este hecho sino considerándolo como reflejo de lo que ha sido el espíritu? IDEAS INNATAS 218. ¿El espíritu encarnado no conserva ningún vestigio de las percepciones que tuvo y de los conocimientos que adquirió en sus existencias anteriores? «Le queda un vago recuerdo, que le da lo que se llama ideas innatas». -¿La teoría de las ideas innatas no es, pues, una quimera? «No, puesto que los conocimientos adquiridos en cada existencia no se pierden. El espíritu, desprendido de la materia, los recuerda siempre. Durante la encarnación, puede olvidarlos parcial y momentáneamente; pero la intuición que de ellos conserva, le ayuda en su progreso, sin lo cual tendría que volver a empezar siempre. En cada nueva existencia, el espíritu toma por punto de partida aquel a que había llegado en la existencia precedente». -¿Debe, pues, haber gran conexión entre dos existencias sucesivas? «No siempre tan grande como podrías creer; porque a menudo las posiciones son muy diferentes, y porque en el intervalo el espíritu ha podido progresar» (216). 219. ¿Cuál es el origen de las facultades extraordinarias de los individuos que, sin estudio anterior, parecen tener intuición de ciertos conocimientos, como los idiomas, el cálculo, etcétera?
«Recuerdo del pasado y progreso anterior del alma, del cual ni ellos mismos tienen conciencia. ¿De dónde quieres que procedan? El cuerpo cambia; pero no el espíritu, aun que cambia de vestido». 220. Cambiando de cuerpo, ¿pueden perderse ciertas facultades intelectuales, por ejemplo, la afición a las artes? «Si, si se ha manchado esa inteligencia, o se ha usado mal de ella. Por otra parte, una facultad puede dormitar durante una existencia; porque el espíritu quiera ejercitar otra con la cual no se relacione aquella. Entonces permanece en estado latente para reaparecer más tarde». 221. ¿Debe el hombre, hasta en estado de salvaje, a un recuerdo retrospectivo, el sentimiento instintivo de la existencia de Dios y el presentimiento de la vida futura? «Es un recuerdo que conserva de lo que sabia como espíritu, antes de encarnarse; pero a menudo el orgullo ahoga ese sentimiento». -¿Débense a ese mismo recuerdo ciertas creencias relativas a la doctrina espiritista que en todos los pueblos observamos? «Esta doctrina es tan antigua como el mundo: hállasela por esto en todas partes, lo cual prueba que es verdadera. Conservando la intuición del estado de espíritu , el espíritu encarnado tiene conciencia instintiva del mundo invisible; pero falseado con frecuencia por las preocupaciones, a las cuales la ignorancia añade la superstición».
CAPÍTULO V: CONSIDERACIONES SOBRE LA PLULARIDAD DE EXISTENCIAS
CAPÍTULO VI: VIDA ESPIRITISTA
CAPÍTULO VII: REGRESO A LA VIDA CORPORAL
CAPÍTULO VIII: EMANCIPACIÓN DEL ALMA
CAPÍTULO IX: INTERVENCIÓN DE LOS ESPÍRITUS EN EL MUNDO CORPORAL
CAPÍTULO X: OCUPACIONES Y MISIONES DE LOS ESPÍRITUS
CAPÍTULO XI: LOS TRES REINOS
LIBRO TERCERO: LEYES MORALES
LIBRO CUARTO: ESPERANZAS Y CONSUELOS
Referencias