El Judas Tragico en la Union

Chapter 2

Chapter 24,003 wordsPublic domain (Wikisource)

Lo que ocurría-y desde luego había impuesto total silencio a “EL CONSERVADOR” y una vaguedad extraña y equivalente a “EL COMERCIO DEL PLATA” –era que , ( casualmente) , CASUALMENTE, el mismo día de haber comenzado a divulgarse en Montevideo ( 9 de Marzo) la noticia del estruendoso episodio de la calle “ANCHA” el “BATALLON DE CAZADORES BASCOS” : puntal de la defensa, integrado en gran número por “VIZCAINOS” , SE ALZÓ ABIERTAMENTE , culminando con esa actitud de rebeldía un largo mes de manifestaciones de grupo –aisladas pero alarmantes-de malestar , desavenencia, desagrado…

¿Qué era eso? ¿Simple coincidencia acaso? ¿No existiría –no podía existir-entonces un motivo particular y común a los “VIZCAINOS” de ambos campos para exteriorizar –cada uno a su modo y de acuerdo con su circunstancia-los sentimientos concordantes y brotados-por fuerza-de una causa que estaba por encima o por afuera de la lucha que los distanciaba?

No me cabe duda-a su tiempo me justificaré- que tal posibilidad es quien explica satisfactoriamente la antes anotada omisión de “EL CONSERVADOR” y la reserva-velada de amargura- de “EL COMERCIO DEL PLATA”.

¡No convenía referirse expresamente- “con pelos y señales”-a los “VIZCAINOS” agrupados en el “BATALLON DE VOLUNTARIOS DE ORIBE”! Podría ser una gran imprudencia acusarlos si se consideraba-y era lógico-que sus coterráneos de la Plaza desde principios de febrero habían venido jugando-aunque tímidamente- el peligroso papel de “ENEMIGOS INTERNOS” .

Documentaré enseguida lo que expreso.

Con fecha 8 del aludido mes de febrero el señor Juan A. Maciel, amigo y corresponsal de D. Gabriel Antonio Pereira, mientras éste residía en Río de Janeiro, le escribía dándole noticias de la situación en Montevideo y entre otras cosas registró lo siguiente:

“Dos días hace (6 de febrero) que el señor Ministro de la Guerra (lo era entonces el Coronel Lorenzo Batlle) FUE INSULTADO FUERTEMENTE AFUERA DEL MERCADO POR LOS VASCOS A PUNTO QUE TUVO QUE REFUJIARSE EN LO DE BRIE, EN UN CONVENTILLO, el resultado fue que creyéndose en mala posición tuvo que darles más que de prisa la espalda y todo por la falta de cumplimiento de la paga. Sin duda la habrán efectuado ya cuando nada se habla más”. (ARCH. PEREIRA V.III P.103).

Treinta días más tarde, en carta particular de D. Manuel Herrera y Obes a D. Andrés Lamas fechada el 11 de marzo aquel-después de referirse a las dificultades que cada día tenía que salvar el Gobierno que venía integrando y expresar su fe optimista en el triunfo final-decíale a éste:

“Si le llevan a V. rumores y cuentos desmiéntalos. LOS CONFLICTOS QUE SON CONSIGUIENTES A NUESTRA SITUACION NO PASAN DE MOMENTO Y DESAPARECEN POR SI MISMOS. El temor y el interés es común, y al menor amago, la concentración de los esfuerzos y de los espíritus es instantánea y opera prodigios. EN ESTOS DÍAS V.GR. LA LEGIÓN FRANCESA Y LOS VASCOS QUISIERON HACER DE LAS SUYAS POR QUE EN VEZ DE DINERO SE LE DIERON RACIONES. Eh, bien, al momento, ellos mismos, la población, el comercio, las clases todas de la ciudad se pusieron de parte del gobierno. Y LA CRISIS PASÓ EN 24 HORAS. Reciben raciones y tenemos así más medios de existencia como V. lo comprende”. (CORRESP. V.1º P. 64 y 65).

Pero no se crea enteramente al Dr. Herrera y Obes. Lamas que lo conocía bien de cerca y por lo tanto estaba al tanto de su modo de ser ligero debió poner-el primero-en buena cuarentena, su versión, anteriormente transcripta del diferendo recién mantenido y fácilmente solucionado-según él-con franceses y vascos defensistas.

La cosa no fue tan clara ni el triunfo del gobierno tan rotundo como lo cuenta el Dr. Herrera y Obes. Puedo afirmar categóricamente, al menos en lo que respecta a los “VASCOS” –y ese extremo es el que aquí interesa de modo particular- que su protesta de entonces ASUMIO LOS CARACTERES DE UN AUTENTICO ALZAMIENTO y que, por otra parte, la solución pacificadora que se halló no significó un retorno a la situación que había sido volcada por los rebeldes.

Tengo en mi archivo particular, en copia –y ahora mismo a la vista- a la parte correspondiente al período 1º de enero -31 de marzo de 1848 de los “DIARIOS DE LOS MOBIMIENTOS DE LA LINEA Y DE LOS QUE HACEN LOS ENEMIGOS CITIADORES LLEBADOS POR EL TTE. CORONL. DON RAMON DE LISTA” (Jefe del puesto de Vigías instalado en la Matriz) que se custodia en Buenos Aires en el rico Archivo de la Nación.

Pues bien; en las anotaciones consignadas el día 9 de marzo de aquel año sobre “LOS MOBIMIENTOS DE LA LÍNEA” etc., etc., pieza documental que reputo valiosa por ser minuciosa y objetiva, se lee lo siguiente que-como se advertirá-respalda con holgura las afirmaciones que antes formulé:

“Hoy le correspondía al “Regimiento Cazadores Vascos” dar el serv.o de Gran Guardia mas como solo saliesen 100 de ellos por haber el resto del Regimiento reusado salir de serv.o si no se les pagaba fue necesario disponer que los Batallones 2º y 3º de Cazadores 1º de G.N.y Regimiento Sosa cubriesen los puestos Habansados”.

A la constancia precedente, en la que como se acaba de ver no aparecen para nada los franceses del Dr. Herrera y Obes, siguen en las anotaciones del Coronel Lista correspondientes al 9 de marzo algunas otras sin interés para el caso y finalmente –cerrando el pliego del día-se transcribe allí esta “ADICIÓN” a la Orden General de la fecha:

“Por disposición superior se restablece el serv.o de la línea exterior en el orden en que estaba antes que los Cuerpos Auxiliares (vale decir los extranjeros no alistados en los Batallones de la Guardia Nacional) lo hicieran por 24 horas. En consecuencia DESDE ESTA NOCHE SERVIRÁN LAS ESCUCHAS LOS CUERPOS DEL PAÍS Y MAÑANA POR EL DÍA CUBRIRÁ LA LINEA HABANSADA LA 2ª LEGIÓN DE G.N.” (franceses).

Cabe agregar ahora que desde el día 10 de marzo y en adelante –de conformidad a lo dispuesto en esa “ORDEN GENERAL” los “AUXILIARES” ya no volvieron más a servir “LAS ESCUCHAS” en el turno de la noche.

Desde entonces-son monotonía desesperante-diariamente se repite en las apuntaciones del Coronel Lista:

“En el serv.o de la Gran Guardia no ocurrió más novedad y al oscurecer se retiró el cuerpo de Serv.o QUEDANDO CUBIERTA LA LINEA DE ESCUCHAS POR LOS CUERPOS DEL PAÍS”.

Antes de esa fecha, en cambio, puede verificarse por el documento en referencia que indistintamente todos los Batallones de la Guarnición –y desde luego el de los “VASCOS” con gran frecuencia – eran encargados de dicha tarea sin duda la más dura pero también la de mayor responsabilidad y confianza.

¿Qué puede; qué debe deducirse como derivación lógica y estricta de estas comprobaciones que dejo correlacionadas?

La causa ocasional o pretexto o excusa para el ALZAMIENTO DE LOS “VASCOS” DEL 9 DE MARZO exactamente- como ya antes se dijo-el día que comenzó a circular en la Plaza la noticia de la ejecución pública de los muñecos representativos del Dr. Varela, el Coronel Thiebaut y su Ayudante por los “VOLUNTARIOS DE ORIBE”, fue sin duda alguna la demora en el pago de sus respectivos haberes.

La provocación –casi agresión material-de que a principios de febrero hicieron objeto algunos de ellos al Ministro de la Guerra podría explicarse con aquel solo motivo. Pero para el alzamiento del 9 de marzo eso solo no basta porque, aparte de que n su comunicación a Lamas el Dr. Herrera y Obes le aclara que el reclamo de paga en el día se solucionó a satisfacción de ambas partes mediante el sistema de raciones “en vez de dinero”, se acusó entonces el hecho –de mucho mayor trascendencia por supuesto-de haber sospechado el Alto Comando Militar que si los “Vascos” continuaban realizando las guardias nocturnas se expondría la seguridad de Montevideo, sea porque se admitía la posibilidad de que aquellos dejaran sorprender dormida a la guarnición, o sea porque se temió que guardasen el secreto propósito de “PASARSE” a las filas del Cerrito.

¡Parece evidente! Tal medida de orden militar precaucional nunca mentada hasta esta fecha, es-en mi convicción al menos-prueba palmaria de que las autoridades de entonces entendían que zanjado satisfactoriamente como había quedado el conflicto relativo al no pago de haberes atrasados, no por eso podía volverse a confiar-al igual que antes-en los fuertes “CAZADORES BASCOS” en gran número “VIZCAINOS”.

Esta-como se verá de inmediato-era una duda infundada y solo explicable por las circunstancias. Lejos de su pensamiento estaba el propósito de cambiarse de campo o de cometer la felonía de abrir los portones de la ciudad a una avalancha de sitiadores. Individualmente, o en parejas o pequeños grupos, sí, los “VIZCAINOS”, del “BATALLON DE CAZADORES”, de Brie, seguirían “PASANDOSE” al Cerrito ahora como antes, desde el tiempo en que los sitiados-y en especial los extranjeros-pudieron comprobar prácticamente que en el Cerrito se vivía con igual o mayor seguridad que en Montevideo y que allí no se sacrificaba “porque sí” a los enemigos que arriesgaban a presentarse ni tampoco se degollaba a los que caían prisioneros “por solo darle gusto al dedo”.

Debo y quiero agregar-para que la verdad que enuncio sea completa-que también del Cerrito desertaban muchos para venir a presentarse –con o sin armas-a la Plaza. De las anotaciones diarias registradas por el Coronel Lista en su ya citada documentación resulta que desde agosto de 1844 a octubre de 1851 entraron en la ciudad 825 desertores de Oribe (“EPISODIOS DEL SITIO DE MONTEVIDEO” P. 121-FELIX SAN MARTIN). Y en este número que-dicho sea de pasada –fue cuadruplicado por el de “pasados” de la Plaza al Cerrito según comprueban las listas primero publicadas en el “BOLETÍN DEL EJÉRCITO” y después en el “DEFENSOR”-se contaron decenas de “VIZCAINOS”.

Por vía de ejemplo comprobatorio de este aserto –y para terminar-véase una nómina de “VOLUNTARIOS DE ORIBE”-de clara cepa Vasca en su gran mayoría-que según “EL COMERCIO DEL PLATA” ( Edic. del 5 de enero de 1846) se habían pasado a las filas de los Sitiados en el transcurso del mes anterior:

José ARTÍA, José Miguel ARBIETA, Juan Gregorio ARBÍA, José María OTERBIN, José ZUBIRIA, Antonio SINIEMEGUI, José María UGARTE, Antonio INSABURU, Jaime MATEIZ, José BLANGUET, Prudencio SASA, Juan Ignacio OLACHE, Francisco ARECHA, Domingo DORIA, Nicolás de DETEVIDE, José VERACIERTO, Francisco URRESTARAN, Juan CANOSA Y LEMA, Juan Manuel PEÑA, Melchor ARGAIN, Francisco URRETA VIZCAYA, Francisco ESQUIAGA y Ramón OSTALOZA.

CUARTA PARTE: Continúa Exposición del Dr. Felipe Ferreiro

No hay duda-no puede caber ninguna después de haberse divulgado la anotación registrada por el Dr. Antuña en su “Diario Íntimo” –que la ejecución realizada en la calle Ancha de la Restauración el 7 de Marzo (martes de Carnaval) de los muñecos físicamente representativos del Dr. Varela, el Coronel Thiebaut y su Ayudante, fue idea y obra de los Vascos “VOLUNTARIOS DE ORIBE”.

Ahora bien; como se ha visto anteriormente el Dr. Varela se guardó-con todo cuidado-de precisar tal hecho que mal podía ignorar, cuando-entre zumbón y melancólico-se refirió a este simulacro en los “sueltos de 10 y 17 de marzo de “EL COMERCIO DEL PLATA” que ya transcribí. Tampoco después, cuando la elaboración del “PROCESO CRIMINAL DE ANDRES CABRERA” se hizo-o por lo menos se quiso de hacer luz-sobre el mismo como si el mantenimiento de la sombra en vez de la claridad conviniese a la justicia…

Ni los jueces ni los abogados allí actuantes, ni las Autoridades Militares y Policiales, nadie se percató que tal averiguación-no era difícil por cierto-abría una pista, acaso la más segura pista, para llegar hasta la precisa identificación de los orígenes, que todos ellos se contentaron con imaginar-cada uno a su modo-del bárbaro asesinato que victimó al Dr. Varela.

Una sola vez a lo largo de ese largo “PROCESO” que por la forma como se desarrolló significa-en mi concepto de profesional-un baldón para la Justicia Uruguaya, se aludió, bien que confusamente, al episodio de la calle Ancha, especificándose que los “VOLUNTARIOS DE ORIBE” habían sido sus promotores y actores principales.

Fue el Dr. Jacinto Susviela, Defensor-nombrado de Oficio-a Andrés Cabrera, quien “tiró de la manta” –aunque con timidez-en la “Expresión de Agravios” que presentó al Tribunal en los últimos días de marzo de 1854. El Dr. Susviela en ese escrito aspiraba a demostrar que el crimen de su patrocinado debía ser calificado de crimen político y en uno de los giros de su argumentación dijo así:

“Recuérdese, en apoyo de lo que he expuesto, que días antes de la muerte del doctor Varela, hubo en el campo sitiador una pueblada de vascos y canarios que conducían entre la crápula y el escarnio un busto que representaba al desgraciado fundador del “Comercio del Plata” y cuya efigie acabaron por despedazar como por vía de ejemplo de lo que deseaban hacer con la persona misma de Varela” (PACIFICO RODRÍGUEZ VILLAR p. 280 TEXTO DEL PROCESO).

Es obvio que después de efectuada esta especificación que importaba una novedad dentro del Exp. en Trámite, el Dr. Susviela debió o debía haber pedido el diligenciamiento de las pruebas que lo justificaran en sus dichos. No lo hizo sin embargo y tampoco suplió su omisión el Fiscal Dr. Regunega; letrado cuyo mérito reconocido o ponderado era el de ser “Inválido de la Defensa”. Este con la mayor tranquilidad-y desde luego podía tenerla porque muy pocos o nadie de afuera de oficinas se iba a enterar del contenido de los autos-aprovechándose de la falta ya irremediable del Dr. Susviela se limitó a negar la veracidad de su especificación, expresando:

“Como una prueba de que fue Cabrera el único autor del crimen acusado, refiere (el Dr. Susviela) que en el campo sitiador hubo una pueblada de vascos y canarios que conducían el busto del Dr. Varela, el cual despedazaron para mostrar el anhelo que tenían de hacer lo mismo con su persona. A nadie se había oído hasta ahora (de escuchar a este Fiscal se habría dicho para sí el Dr. Antuña: ¡Qué aplomo!) que los que causaron esa pueblada fueron vascos y canarios y tan es así que el Defensor (ya sin tiempo para ello) jamás podría probar esa circunstancia pues lo que es hasta ahora notorio es que esa pueblada la produjeron los enemigos de Montevideo”. (P. RODRÍGUEZ VILLAR p. 280 TEXTO DEL PROCESO). De hecho, pues-como se ve-concordaron en el empeño de no identificar a los Vascos autores y actores del episodio de la calle “ANCHA” el mismo Dr. Varela, en sus “sueltos” ya antes transcriptos y estudiados del 10 y 17 de marzo y-salvo la imprudente, confusa, y pronto desbordada noticia del Defensor de Cabrera- y las actuaciones del Proceso Criminal incoado a éste.

Pero si de hecho existió esta concordancia que señalo, véase y téngase bien presente que no fueron iguales las causas que dieron lugar a la misma.

El Director de “EL COMERCIO DEL PLATA” se cuidó de no saber quiénes precisamente habían ideado y realizado el simulacro de su fusilamiento en plena vía pública de la Restauración porque estaba en su propio y particular interés silenciarlo.

¡Esto es claro como la luz! El tenía entonces en efecto-ya se verá a su tiempo-una fuerte cuenta personal pendiente con los vascos españoles no sólo del Cerrito sino también de Montevideo y bajo la amenaza-que ya había llegado-de un cobro de la misma “a la tremenda” no era prudente ni oportuno sindicarlos removiendo las cenizas de un fuego que acaso ya venía apagándose…De ahí-y nada más que de ahí en mi concepto-la extraña imprecisión observable en los dos “sueltos” de “EL COMERCIO DEL PLATA”.

Otro-muy otro por cierto-fue el motivo ocasional de la ausencia de toda alusión o referencia a los Vascos españoles de Montevideo y la Restauración en general y particularmente a quienes idearon y en plena vía pública habían llevado a cabo el simulacro de fusilamiento del Dr. Varela pocos días antes del alevoso y lamentable asesinato del mismo, en las actuaciones del “PROCESO DE ANDRÉS CABRERA”

Desaparecido el ilustre periodista y-por otra parte-ya identificado el autor material de su muerte y también sabido que aunque se buscase no se le encontraría en la ciudad, ni a los amigos y correligionarios de aquel, ni a la justicia ni a la Policía interesó más-sinceramente-la averiguación de los antecedentes y circunstancias que habían conducido hasta el irremediable y trágico desemboque. Por igual para todos los aludidos, la verdad sobre dichos particulares-la deseable o preferida-ya estaba a la vista. El brazo potente y traidor de Andrés Cabrera había sido armado por el General Oribe. Era inútil y acaso también imprudente rastrear otras pistas, investigar más allá…

El 23 de marzo (el Dr. Varela había sido asesinado al anochecer del 20) la tal conclusión-con visos de consigna-ya quedaba registrada en lo fundamental, en las fojas del sumario y nada menos que por boca de D. Juan N. Madero, cuñado y socio del Dr. Varela en su Imprenta y Papelería.

En su “Declaración” de dicha fecha-única prestada en todo el voluminoso Expediente-el Sr. Madero-en efecto-después de formular el consabido juramento solemne de decir la verdad de lo que supiera, al evacuar la pregunta: “¿Si tenía costumbre de salir por la noche el Dr. Varela y si tiene antecedentes que de(n) motivo de sospecha acerca del autor de la muerte?

RESPONDIÓ: “que no tenía costumbre de salir de noche y que a pesar de que había recibido varias veces avisos de sus amigos de Buenos Ayres para que anduviese con cuidado, ASÍ COMO UNA CARTA ANÓNIMA que le enviaron desde la línea y encontrada en las abanzadas en la que LE PREVENÍAN QUE SI NO SE DESDECÍA DE LO QUE HABÍA PUBLICADO CONTRA EL PRESIDENTE ORIBE DOS DÍAS ANTES LO HABÍAN DE MATAR ANTES DE OCHO DÍAS” ( P. RODRÍGUEZ VILLAR p. 54 “PROCESO”etc.)

Y bien; para que se compruebe la certeza de lo que afirmé anteriormente-y nada menos que en el caso extremo de un declarante que por el mismo hecho de ser deudo y amigo íntimo del victimado estaba en la obligación, en homenaje a su memoria de contribuir fielmente al esclarecimiento del crimen, y no a aprovecharlo tergiversando al efecto la verdad que bien conocía-voy a hacer en seguida –por vía de ejemplo-un sencillo cotejo crítico entre uno de los dichos certeros de su relato y el hecho real que él no ocultó pero falseó canallescamente.

D. Juan N. Madero –como acaba de verse-luego de manifestar que el Dr. Varela “no tenía costumbre de salir de noche” , refiriéndose a los posibles antecedentes que dieran motivo a sospecha acerca del autor de la muerte y después de aludir con calculada vaguedad a indeterminados “avisos” que amigos de Buenos Aires habían hecho llegar ( ¿cuándo?) a su cuñado “para que anduviese con cuidado” (tímidamente se quiere desplazar hacia Rosas la culpa del crimen) expresó ( aquí fue concreto) “así como una carta anónima que le enviaron desde la línea y encontrada en las abanzadas ( vale decir: procedente del campo enemigo) en la que se le prevenía que si no se desdecía de lo que había publicado contra el Presidente Oribe dos días antes ( se entiende dos días antes de la fecha establecida en la carta) lo habían de matar antes de ocho días”.

Pues bien; en 1920, esto es, transcurridos ya setenta y dos años de lo expresado por D. Juan N. Madero bajo juramento de decir la verdad, el Investigador porteño D. Gregorio F. Rodríguez, encontró, sin haberla buscado, dentro de un legajo “de papeles de escasa importancia” del Archivo Varela que se custodia en el “GENERAL DE LA NACIÓN ARGENTINA” el original de la carta anónima aludida por aquél y no presentada a la justicia cual correspondía, ni requerida por ésta como , dada la omisión, legal y moralmente era de su deber…

¿Y qué puede comprobarse? ¿Concuerda su texto con los extractos y el sentido que del mismo documento expuso D. Juan N. Madero?

Véalo el lector. Lo tengo ahora a la vista en foto-copia y voy a transcribirlo letra a letra subrayando las partes que estime de especial interés:

“Dr. Florencio Varela. Línea de Fortificación, 13 de enero de 1848. Te prevengo miserable que un Vizcaíno que es quien ésta te escribe, agravdo (agraviado) del insulto que haces a mis compatriotas que defienden al Gral. Oribe con las armas en las manos; ofendido de que trates a mis conciudadanos de SALVAJES, elogiando a los mercenarios franceses e italianos, la hez de estas dos naciones, que tú no ignoras, y en fin menospreciando a los que descienden de Mendibure, Menchaca y Allende, que te arrepientas de lo que has puesto en tu Comercio y que salga a la luz tu arrepentimiento dándote de plazo 8 días a contar desde la fecha”.

“Una satisfacción clara es la que quiero yo, con ella te desdirás de lo que has dicho con respecto a los Vascos españoles pues a ellos es el agravio y esta satisfacción la imprimirás en el Plata en el término arriba fijado. ¡Si así no lo hicieres la Muerte cortará el hilo de tus deprabaciones! Sí, al día siguiente pasado el término, ¡una mano desconocida sabrá hundir el puñal en el pecho de un perberso! Yo también te juro vajo palabra de Ibero que si das la satisfacción que pido podrás andar libremente y sin temor”. UN VIZCAÍNO

(P.D) “Si te place pon ésta en el Diario para que no tengas remordimientos en publicar la satisfacción que demando. El público juzgará, pero por mi parte hallo la justicia. Ya ves que doy ventajas.”

¿Preciso destacar las diferencias y semejanzas entre este original y los extractos contenidos en la Declaración antes reproducida del cuñado del Dr. Varela?

¡Gran bellaco! Por algo no presentó a la justicia-en prueba confirmatoria de sus dichos-la carta que dejo reproducida y ¡que escapó quién sabe cómo a ser quemada entonces mismo!

Por algo les bastó a los jueces, Fiscales y Abogados que actuaron paralela o sucesivamente en el “Proceso de Andrés Cabrera” la sola palabra autorizada (¿autorizada?) de este declarante perjuro y nada fiel a la memoria del ilustre victimado por aquel para imputar al General Oribe –sin más vuelta que darle-la culpa directa o indirecta del crimen.

En noviembre 1º de 1853 decía –en efecto-el Dr. Acosta-Defensor de Cabrera-

“Don Juan N. Madero, hermano político del Dr. Varela mostró al juzgado (éste y otros subrayados me pertenecen) el rastro que debía seguir en su investigación declarando que “a pesar” de que el Dr. Varela había recibido varias veces avisos de sus amigos en Buenos Aires, para que anduviese con cuidado, así como una que le enviaron de la línea y encontrada en las avanzadas, en que le prevenían que si no se desdecía de lo que había publicado contra el Presidente Oribe dos días antes, lo habían de matar antes de ocho días, pero que lo primero lo consideró el Dr. Madero (¿el Dr. Varela?) como un deseo de sus amigos para que se resguardase y de lo segundo no hizo caso alguno”. El Juzgado del Crimen y la Policía suspendieron su indagación porque se convencieron que las 38 fojas de la primera pieza no les habían servido más que para mostrarles que no se hallaba en Montevideo, NI EL VERDADERO AUTOR, ni el ejecutor del crimen, cualesquiera que ellos fuesen” (P. RODRÍGUEZ VILLAR, p.184 “PROCESO”)

QUINTA PARTE: Continúa Exposición del Dr. Felipe Ferreiro

Anteriormente-en el segundo Capítulo de esta exposición me referí-confirmando con la exhibición de pruebas documentales lo allí expresado-a la inquietud y malestar que comenzó a acusarse entre los “Cazadores Vascos” de Brie a mediados de febrero de 1848 y que culminó el 9 de marzo con su alarmante alzamiento.

Ahora llega el momento de volver sobre aquel tema y preguntar:¿esta alteración de los “Cazadores Vascos” no tuvo nada que ver con la carta “ultimátum” de “Un Vizcaíno” al Dr. Varela? ¿No deben y pueden relacionarse como producidos por la misma causa este acto y aquel hecho inmediatamente posterior?

Afirmo que sí, y voy a demostrarlo empezando por quitar del medio el único escollo-aparentemente impresionante-que obstaculiza el camino que he de andar.