El Error De Diciembre En 1994 Como Convirtieron Un Problema En

Chapter 5

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Esa campaña fue aprovechada por la nomenklatura para desacreditar el proyecto económico del que Zedillo se ostentó como heredero. Pero esta estrategia también se le revirtió al Presidente. A principio de 1999 Luis Rubio comentó:

La devaluación de 1994 fue tan traumática para la nueva administración, que no encontró mejor salida que la de culpar al gobierno anterior de la devaluación misma y de todos los males que la precedieron y que la acompañaron. En el camino no sólo desacreditó, con o sin razón y justificación, a los individuos responsables del manejo económico y político del sexenio pasado, sino que acabó con la legitimidad de toda la política económica. Es decir, en lugar de limitar sus ataques y críticas a las personas del gobierno anterior, el gobierno actual acabó por minar la credibilidad de toda la estrategia de apertura económica, de manejo austero de las finanzas públicas y de privatización y liberalización de la economía. 63

Por eso, otro comentarista concluyó:

...se emprendió la persecución contra Salinas para tapar los errores de diciembre, que fueron el inicio del desastre económico que sufrimos, no para hacer justicia. 64

Sobre este mismo tema la revista Proceso entrevistó a un cronista insospechable de animosidad contra el presidente Zedillo, quien comparó críticamente dos declaraciones presidenciales incompatibles entre sí:

Lo fácil sería endosar todo al pasado....En materia económica [el Presidente Zedillo] sí lo ha hecho. Antes de la crisis, Zedillo aceptó y avaló la conducción económica de Salinas. Pero después, en plena crisis, descubrió que se cometieron errores y dijo que había heredado una economía muy vulnerable, con lastres como el tipo de cambio sobrevaluado. En algún momento mintió el Presidente. 65

Zedillo repitió en el año 2000 lo que tanto criticó de 1994 Estas justificaciones oficiales no eran congruentes con los hechos de su gobierno. El 27 de marzo de 2000, la prensa mexicana publicó en primera plana una nota significativa. La correduría norteamericana Goldman Sachs expresó durante una reunión en la ciudad de México: "El peso mexicano está sobrevaluado en más de 25%. Es una de las monedas más sobrevaluadas de América Latina". 66 El monto de sobrevaluación atribuido al peso mexicano en 2000 era similar al que Jaime Serra había presentado a finales de 1994 y que Rudi Dornbusch, el crítico más tenaz de la política cambiarla, había argumentado en junio de 1994.

Las series del tipo de cambio real mensual preparadas por el Banco de México desde 1980 han confirmado que, contrariamente a lo que se comentó después de la crisis de 1995, el tipo de cambio real durante mi administración nunca llegó a los niveles de apreciación que existieron a principios de los ochenta. Mientras el índice llegó a 157 en enero de 1982 (recuérdese que a mayor valor del índice mayor sobrevaluación de la moneda), durante mi administración llegó a 133 en enero de 1994. Después de esa fecha, y durante los primeros seis meses de 1994, el tipo de cambio real se depreció por lo que el gobierno de Zedillo lo recibió a 121. Esto querría decir que habíamos logrado revertir una buena parte de la "sobrevaluación" que argumentaba Dornbusch. Lo más importante, las series del Banco de México confirmaron que desde mayo de 1999, al final de la administración de Zedillo, el tipo de cambio real estuvo sobrevaluado por encima del nivel en el cual mi administración lo entregó. Para febrero de 2000, el índice del tipo de cambio real estaba en 132. Es decir, 11% más sobrevaluado que el nivel en el cual Zedillo lo recibió. Esos indicadores apuntaban que éste le iba a heredar a su sucesor un tipo de cambio sobrevaluado y sensiblemente por encima del que recibió de mi administración.

Es cierto que existen varios argumentos por los cuales los niveles del tipo de cambio reales no son estrictamente comparables. Los reconozco porque son similares a los que mi administración utilizó para defender las comparaciones con 1982. En primer lugar, los incrementos en productividad entre 1988 y 1994 podrían permitir una apreciación neta real del 10%. La mayor parte de los incrementos en productividad provenían de reformas estructurales que se realizaron durante mi administración. Seguramente 10% sí, pero cualquier línea de argumentación necesitaba determinar cuál era el tipo de cambio real de equilibrio. Una tarea que ningún economista había podido realizar convincentemente. Por otro lado, de acuerdo a la argumentación pública que utilizaron inicialmente, que insistía en que toda la devaluación durante 1995 se debía a la sobrevaluación que recibieron de mi administración, se traducía en que los incrementos en productividad durante su sexenio debieron ser de 94%. Lo cual era imposible.

También al final del gobierno de Zedillo la cuenta corriente mostraba un déficit; éste ascendía a 3% del PIB que, aunque menor al de 1994, tenía una dinámica creciente, mientras que en 1994 tenía una dinámica decreciente. Las exportaciones en el último trimestre de 1994 crecían a una tasa muy superior a las importaciones, las cuales incluso mantenían su nivel. Una cuenta corriente que estaba en proceso franco de disminución era una evolución natural del alto flujo de inversión extranjera que estábamos recibiendo debido a la reciente aprobación del TLC

Por otro lado, se argumentaba que el régimen cambiarlo de 2000 permitía movimientos en el tipo de cambio pues ya no tenía bandas como al final de mi administración. El mecanismo de intervención en el mercado cambiario tenía montos topes de operación predeterminados y era una innovación que había que reconocer al Banco de México. Sin embargo, la crisis de 1995 no se debió a que se violaron las bandas cambiarias, sino a la devaluación misma que afectó los portafolios de los inversionistas y el poder adquisitivo de los mexicanos. En el mundo de los mercados de capital globales las promesas en forma de bandas era lo de menos. Si por malos manejos similares a los del "error de diciembre" ocurriera una devaluación bajo el régimen de libre flotación, las repercusiones económicas y la irritación social serían las mismas. Con o sin bandas.

Otro elemento que se repetía a finales de 2000 era el de los flujos de capitales internacionales hacia el país. Estos capitales - tan criticados durante 1995- también provenían de fondos de inversiones y otras fuentes que se movían libremente y podían ser volátiles en cualquier momento. Así lo reportó el Financial Times: “ América Latina se está convirtiendo en el destino seleccionado por los inversionistas en mercados emergentes en el año 2000". Sin embargo, agregó:

Dos preocupaciones permanecen: el alza en las tasas de interés de los Estados Unidos y el riesgo de que un peso mexicano sobrevaluado se debilite conforme las elecciones mexicanas se aproximan. 67

Lo notable fue que en 2000 el peso estaba sobrevaluado y no había un gran déficit en la balanza comercial: esto desmentía la definición oficial que Zedillo ofreció en el Anexo de su primer Informe. Si Zedillo hubiera sido congruente con sus propias reflexiones sobre la crisis, habría evitado la sobrevaluación del peso en 2000. Algunos analistas opinaron que su administración mantuvo el peso por arriba de su valor como un ancla para lograr la inflación de un dígito en ese año: esto equivalía a repetir las acciones de 1994. Tampoco dejaba de sorprender que el gobierno de Zedillo aplaudiera las entradas de capitales extranjeros, similares a las que ese mismo gobierno señaló en 1995 como una de las causas de la crisis. Todo confirmaba que esa crisis no se debió a las varias y contradictorias excusas que Zedillo ofreció durante esos años, sino a los errores que cometió.

Comentarios de analistas mexicanos sobre el “error de diciembre" Con pocas excepciones, durante 1995 y 1996 dentro el país y en el extranjero se aceptó la explicación oficial del gobierno mexicano sobre el colapso financiero. Sin embargo, poco a poco fueron apareciendo análisis y comentarios que señalaban la responsabilidad de Zedillo en la crisis económica provocada por el "error de diciembre". Un analista independiente aunque cercano en otras épocas a las posiciones de la administración de Zedillo reconoció en diciembre de 1997:

La crisis económica que hizo explosión al final de 1994 ciertamente era evitable; pero eso habría requerido una mucho mejor Comprensión de la Coyuntura económica y de la fragilidad del momento, así como una destreza excepcional para enfrentarla....Es decir, se requería de la misma - e impresionante - destreza que había caracterizado a la administración hacendaria anterior.. .Hoy sabemos que no existió ni lo uno ni lo otro. 68

A finales de 1997, un agudo comentarista financiero, Jonathan Heath, después de apuntar los problemas de abril y noviembre de 1994, señaló:

En buena parte, los famosos errores de diciembre fueron no tomar en cuenta lo que ahora como país estamos recomendando a los demás... De no haber cometido errores, el tamaño de nuestra crisis hubiera sido mucho menor y no hubiéramos tenido una recesión tan profunda... En diciembre, el nuevo secretario de Hacienda presentó unos Criterios Generales de Política Económica que dejaban mucho que desear. El primer intento del nuevo régimen fue no hacer absolutamente nada... Posteriormente, cuando el gobierno anunció la devaluación el 20 de diciembre de 1994, hubo de nuevo otra oportunidad. Casi siempre cuando un gobierno decide devaluar su moneda, lo hace acompañado de un programa económico para ayudar a acomodar el shock que representa. Sin embargo, no fue así, dado que no hubo ningún programa ni cambio anunciado en forma inmediata... De hecho, no fue hasta los primeros días de enero, ya con el cambio de secretario de Hacienda; que se anunció un nuevo programa económico. Sin embargo, de nuevo lo que se presentó fue un programa poco creíble y nada sólido.. .fue un programa que simplemente no aceptó el mercado como suficiente y la reacción fue la agudización de la crisis. No solamente se cometió el error de esperar unas semanas, sino que se esperó unos meses hasta que por fin presentó el gobierno un programa sólido y creíble. En marzo de 1995, casi tres meses después de haberse desatado la crisis, por fin el gobierno presentó las medidas necesarias para afrontar la crisis... La devaluación inicial, a fines de diciembre, llevó el tipo de cambio a 5 pesos por dólar para fines del año. Sin embargo, se esperó a que el tipo de cambio llegara casi a 8 pesos por dólar, antes de tomar las medidas necesarias. Hubo titubeos y errores graves en la instrumentación inicial, a tal grado que se agravó la crisis y se produjo una pérdida más allá de lo necesario en el poder adquisitivo de la población. Si el gobierno hubiera "mordido la bala" inmediatamente, aceptado el costo político anticipadamente y presentado un programa sólido y creíble a tiempo, seguramente nuestra crisis hubiera sido de una dimensión mucho más pequeña de lo que fue. 69

Reflexiones similares llevaron a otro comentarista financiero a concluir:

El error de diciembre no fue devaluar, sino la forma en que se hizo. De modo titubeante; sin un programa de ajuste que complementara la medida; comunicada en forma desastrosa. Y echándole la culpa a los de atrás, cuando muchos de ellos seguían en "el barco". Pareciera ocioso recordar cada aniversario del "error de diciembre", pero creo que nunca será demasiada la insistencia de cuidar no volver a resbalarse como en esos trágicos días. 70

A principios de 1998 los problemas que se acumulaban en México llevaron a un articulista a comentar:

Semana a semana se ven surgir problemas y se dejan crecer hasta convertirlos en crisis que crispan los nervios.. .Ahí está la ausencia de liderazgos dispuestos a pensar seriamente en el país que se desmadeja. Tal pareciera que éste es el sello del actual gobierno: dejar que los problemas políticos se compliquen y se acumulen hasta hacerlos irresolubles y actuar sólo si el escándalo trasciende más allá de las fronteras o si, por accidente, altera demasiado a los de casa. 71

Dentro del país, muchos ciudadanos también empezaron a reconocer el papel de Zedillo en el "error de diciembre." En enero de 2000, en la prensa mexicana se recogió la opinión de un ciudadano, vecino de la nueva casa de Zedillo en el sur de la Capital:

El presidente Zedillo fue el responsable de la devaluación del peso... 72

Lo mismo sucedió en los medios del extranjero

México ha sido motivo de preocupación internacional desde finales de 1994, cuando Zedillo devaluó el peso lanzando a México a la recesión más profunda en 60 años, lo cual provocó una ola de inestabilidad financiera y la caída de otros mercados de América Latina conocida como el "efecto tequila." 73

Los expertos internacionales confirmaron la existencia del “error de diciembre" En el resto del mundo se volvió un hecho conocido - aunque poco difundido- que unos cuantos mexicanos con información privilegiada vaciaron las reservas internacionales en diciembre de 1994. Paul Krugman, el más reputado experto en comercio internacional, confirmó que en esa fecha se cometió un error de grandes proporciones: "México escogió devaluar. Pero arruinó la decisión". 74 Según Krugman todo se hizo mal: "Lo que se supone que sucede cuando un país devalúa es que los especuladores comentan: muy bien, se acabó, y dejan de apostar por más devaluación. Eso es lo que sucedió en Gran Bretaña y en Suecia durante 1992". El objetivo de una devaluación es detener tanto la pérdida de reservas como las ofensivas de los especuladores. Sin embargo, siempre hay riesgos. Según el mismo Krugman, el peligro está en que los especuladores consideren que la primera devaluación es una señal de que vendrán otras y se lancen a especular más fuerte. Para evitarlo, se supone que un gobierno debe seguir ciertas reglas. Primero, si devalúa, esa devaluación debe ser "importante". De otra manera, sólo alimentará la especulación de que vendrán más. Segundo, inmediatamente después de la devaluación el gobierno debe ofrecer todas las señales a su alcance de que tiene todo bajo control.. .De otra manera la devaluación materializará las dudas sobre la solidez de la economía y se producirá el pánico. 75

¿Qué pasó entonces en diciembre de 1994? Krugman responde: "México rompió ambas reglas". El primer error, según él, se originó en el hecho de que "la devaluación inicial fue muy reducida". El segundo error resultó el más dramático:. ..pronto se supo que algunos empresarios mexicanos habían sido consultados anticipadamente sobre la devaluación, lo que les permitió obtener información privilegiada y confidencial.. .La fuga masiva de capitales se volvió inevitable y el gobierno mexicano tuvo que abandonar todo intento de fijar el tipo de cambio. 76

En un país en desarrollo, cuando se devaluaba con un programa consistente podía evitarse un descalabro cambiario. Cuando en enero de 1999 Brasil enfrentó inestabilidad cambiaría, promovida por la especulación y su elevado déficit fiscal, intentó abrir la banda de flotación. La medida no respondió y Brasil optó por la flotación libre; pero durante la operación no se colapsaron sus reservas internacionales (30,000 millones de dólares): tuvieron que pasar quince días para que salieran 5,500 mmd.77 En México, el "error de diciembre" produjo una crisis que pudo haberse evitado.

Entre otros analistas internacionales, para marzo de 1995 ya se apuntaban los orígenes de la caída de diciembre de 1994. Jeffrey Sachs, de la Universidad de Harvard, junto con Aarón Tornell y Andrés Velasco examinaron las causas que llevaron al pánico económico de 1995: un nuevo gobierno "actuando en desorden y que exacerbaba la percepción de insolvencia", el cobro anticipado (maduraciones) de Tesobonos y la rápida disminución en la clasificación de la deuda mexicana que hicieron las agencias internacionales a principio de 1995.

Sachs, Tornell y Velasco señalaron el que, a su juicio, resultó el factor más importante en la crisis: "el gobierno se quedó sin reservas internacionales a finales de diciembre". Y más adelante escribieron:

Las menciones que el gobierno hizo [durante diciembre] de su intención de devaluar condujeron al colapso final de las reservas del Banco Central. En otras palabras, el paso final en el abatimiento de las reservas internacionales fue el ataque especulativo inducido en gran parte por el propio gobierno....el aspecto central en el caso mexicano es que la devaluación se efectuó después de que las reservas se habían agotado. 78

Los autores hicieron ver que “'la devaluación vino primero y contribuyó” crear el pánico financiero... La devaluación contribuyó al cambio en las expectativas y por lo tanto generó el pánico que quería evitar en el mercado de bonos gubernamentales. 79

Enseguida argumentaron:

...es cierto que el peso estaba algo sobrevaluado y que el déficit en cuenta corriente era demasiado grande para estar cómodo. Pero estos dos indicadores no eran razón para una crisis, lo cual se notaba en el sano estado de las finanzas públicas, la relativamente baja relación de deuda al PIB y el proceso de entrada de capitales al país. 80

Por último concluyeron con énfasis:

Ni la sobrevaluación ni el déficit en cuenta comente eran tan excesivos como para provocar la severa crisis que ocurrió en diciembre de 1994. En contra de la creencia generalizada, el déficit externo no reflejaba un manejo fiscal irresponsable... Había un superávit fiscal desde 1990. y es que el deterioro de la cuenta comente reflejaba un exceso de inversión privada sobre ahorro privado. Por ello la visión de que México se dirigía inevitablemente al desastre no se sostiene... Si bien una realineación del tipo de cambio era necesaria en 1994, no tenía que ser tan grande ni traumática ni repentina. 81

Las devaluaciones, por lo general, se llevan a cabo para proteger las reservas internacionales. Por eso para estos autores y para muchos otros resulta sorprendente que en México la devaluación haya ocurrido hasta que el país había agotado, en unas horas, casi ocho mil millones de dólares de sus reservas en divisas - aunque el gobierno continuó emitiendo Tesobonos aun el mismo día de la devaluación de diciembre de 1994. 82

Hay analistas que a pesar de sumarse al rechazo de la emisión de Tesobonos (sin considerar el monto que en realidad se había expedido hasta noviembre de 1994) sostuvieron:

Un manejo monetario hábil y el arreglo previo de apoyo financiero internacional podían haber permitido que el peso no se devaluara más de 20%. Ni siquiera el más entusiasta "devaluacionista" propuso devaluar el peso en 50%. No había nada inevitable, y sin duda nada deseable, en la devaluación masiva que se produjo a partir del 20 de diciembre de 1994... La incompetencia política y la culpabilidad directa en el desastre económico [del gobierno de Zedillo] han creado un consenso nacional para cambiar. 83

En 1995, Stanley Fisher, del FMI, llevó a cabo una serie de presentaciones en el MIT. Según recuerdan sus alumnos, Fisher insistía en señalar tres elementos sustantivos que deben tomarse en cuenta si se quiere que una devaluación sea útil:

• Nunca se devalúa sin un programa macroeconómico sólido y sin apoyos financieros internacionales.

• Nunca se devalúa en el mes de diciembre, pues es cuando la liquidez monetaria resulta mayor y los riesgos de corridas cambiarias crecen de manera notable.

• Nunca se devalúa entre semana, pues los acontecimientos se precipitan en horas.

El nuevo gobierno ignoró cada uno de estos elementos en la devaluación de 1994: devaluó entre el lunes 19 y el miércoles 21 de diciembre; lo hizo sin contar con un programa; no instrumentó los apoyos financieros internacionales en el momento de la devaluación; y, por último, no presentó el programa sino hasta marzo de 1995. 84

Robert Barro, un prestigiado economista, se refirió a una serie de errores cometidos en la política económica durante 1994. En particular, señaló la falta de una acción monetaria más restrictiva por parte del Banco de México. Sin embargo, Barro comentó:

Se volvió una moda en 1995 culpar a la administración saliente en México, de manera señalada al presidente Salinas y al secretario de Hacienda Pedro Aspe, de la crisis financiera. El gobierno saliente cometió algunos errores...: aumento de la expansión del crédito...; deuda gubernamental de corto plazo...; insuficiente contracción monetaria.. .Pero a pesar de estos errores, la administración saliente había construido una sólida reputación en los mercados financieros, en particular en la relativo a la estabilidad del peso. Por eso, es razonable la opinión de que la especulación contra el peso mexicano al final de 1994 no habría ocurrido si al menos Aspe se hubiera quedado en el gabinete... Más aún, la administración anterior probablemente hubiera persuadido al banco central "independiente" a responder en diciembre de 1994 de una manera más contraccionista.. .El nuevo gobierno y el banco central no querían una contracción porque no querían una recesión, pero...al redescubrir el nuevo gobierno los atractivos superficiales de la devaluación... su decisión de devaluar y el apoyo financiero del exterior no evitaron la recesión.85

Barro añadió importantes elementos explicativos del “'error de diciembre”.

Más significativo fue el anuncio, el 30 de noviembre, del nuevo gabinete, con la ausencia notable de Pedro Aspe, el principal economista del gobierno saliente... Este desafortunado cambio de equipo fue seguido por las vacilaciones y dudas del nuevo gobierno sobre la conveniencia de devaluar, (lo que contribuyó a la) corrida en contra de las reservas internacionales. 86

Barro concluyó:

Pedro Aspe trabajó muy duro como secretario de Hacienda para construir la credibilidad financiera en México, pero todo esto se perdió en diciembre de 1994. 87

Por otra parte se ha señalado que "el asesinato de Luis Donaldo Colosio fue el evento que sin duda desató la reversión de la suerte económica de México durante el resto de 1994, aunque no puede haber duda que la continuación de la situación en Chiapas también jugó un papel significativo". 88 Entre abril y octubre las reservas internacionales prácticamente permanecieron constantes. El mismo autor señaló, luego de analizar la situación de los Tesobonos y las enormes entradas de capital provenientes de fondos financieros y de pensiones:

La emisión masiva de Tesobonos representa una respuesta apropiada a un mercado nervioso, particularmente si el nerviosismo está concentrado sólo en una parte de ese mercado.

La conclusión fue precisa

Hay un error sobre el que no puede haber duda: el intento de enfrentar la crisis de diciembre con una mera apertura de 15% de la banda... Todos sabemos que no funcionó. Sólo sirvió para provocar una fuga masiva de divisas en el Banco de México, forzándolo a dejar flotar libremente el peso unos días después...El único gran error de decisión política en 1994 fue flotar el peso inmediatamente, el 19 de diciembre de 1994, una vez que era evidente la necesidad de modificar el régimen de tipo de cambio... Es sabido que la decisión de ampliar la banda de flotación el 19 de diciembre de 1994, en lugar de permitir flotar libremente, fue tomada en el último minuto...pero eso no exculpa al gobierno de lo que finalmente resultó una decisión costosa y, en muchos aspectos, injusta. 89