El Error De Diciembre En 1994 Como Convirtieron Un Problema En

Chapter 4

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Por el "error de diciembre" se perdieron los efectos positivos de los años de crecimiento más elevados y sostenidos de la economía norteamericana. Por el contrario, se necesitaron cinco años para que el país volviera a registrar los resultados alentadores de 1994. Todo un desastre nacional.

Fue una devaluación premeditada

Casi al final de mi administración, en la prensa internacional se publicó que, dentro de la Secretaría de Hacienda, había un debate sobre el nivel apropiado del tipo de cambio. En el acuerdo que tuve con Aspe en septiembre, me entregó una copia de un artículo del Financial Times donde se señalaba que mientras Aspe proponía la estabilidad del peso, su subsecretario Guillermo Ortiz promovía la devaluación. Ortiz era un miembro de mi gobierno que tenía relaciones estrechas con el presidente electo Zedillo, y desde entonces se manifestaba a favor de una devaluación. Después supe que Ortiz le comunicó directamente a Zedillo su opinión sobre la conveniencia de modificar el tipo de cambió. Más tarde, la prensa confirmó que en octubre de ese año Ortiz efectivamente le hizo llegar al presidente electo un documento en el que le proponía que al inicio de su gobierno se devaluara el peso. En el equipo de Zedillo, dentro del grupo de trabajo que encabezaba Luis Téllez, también se hacían estudios sobre un deseable o necesario ajuste del peso. La intencionada filtración de esas posiciones generó expectativas en ese sentido y afectó las reservas internacionales El 20 de noviembre de 1994, en la junta celebrada en la biblioteca de mi casa, Zedillo se mostró de manera evidente a favor de una devaluación.

Sin duda había necesidad de revisar la política cambiaría El desliz ordenado de la banda de flotación del peso durante mi gobierno se utilizó para estabilizar la economía y era el momento de determinar el grado de sobrevaluación de nuestra moneda Eso era cierto Pero este examen del régimen cambiario no podía hacerlo mi gobierno, ni después de la elección ni después de la reunión del 20 de noviembre, ya que sólo faltaban unos días para que mi administración concluyera Sin embargo, al inicio del gobierno de Zedillo la transición a un régimen de tipo de cambio diferente pudo haberse hecho de manera ordenada y armónica, tomando en cuenta el horizonte de tiempo del que disponía su administración, la cual contaba, además, con las ventajas que le aportaban las reformas introducidas durante mi sexenio

Pero Zedillo y su equipo llegaron al gobierno decididos a devaluar - desde el principio -. Aquel grupo de economistas conocía muy bien los mercados y la situación financiera nacional e internacional y sustentaba la idea de que era necesaria una paridad más atractiva. Mas si era su propósito realinear la moneda, al asumir la presidencia Ernesto Zedillo debió preparar un programa bien estructurado. No fue así.

En su discurso de toma de posesión Zedillo no hizo ningún anuncio importante en materia económica. En cambio, se dedicó a destacar los avances logrados durante mi gobierno y la necesidad de continuarlos. De manera particular, en los primeros días de diciembre de 1994, al enviar a la Cámara de Diputados el programa económico de 1995, el Presidente ratificó la estrategia cambiarla en curso. ¿Por qué entonces el 19 de diciembre se determinó de manera intempestiva cambiar de ruta, sin programa ni apoyos internacionales? Usaron de pretexto el movimiento del EZLN en diciembre para hacer lo que realmente querían hacer - devaluar -. Pero no lo prepararon y después el pánico los llevó al fatídico "error de diciembre".

Si su pretensión era modificar el régimen cambiario o si era más modesta y sólo pretendían abrir la banda de flotación del peso, Zedillo y su equipo debieron haber procedido de manera diferente: primero, en su discurso de toma de posesión y en sus iniciativas ante el Congreso, Zedillo debió haber sido veraz sobre el nuevo rumbo que pretendía tomar; segundo, debió consolidar el consenso de su gabinete económico mediante la elaboración - de manera cuidadosa y precisa- del programa económico que acompañaría la medida; tercero, debió confirmar los apoyos internacionales que sostuvieran esa propuesta; cuarto, debió haber alcanzado un acuerdo claro y preciso en el seno del Pacto. Y debió hacerlo durante un fin de semana, tal vez los primeros días de diciembre, aunque lo más conveniente hubiera sido los primeros días de enero de 1995 para evitar las concentraciones de liquidez que normalmente ocurrían al final del año.

Si Zedillo hubiera actuado con serenidad en las horas terribles del 19 al21 de diciembre de 1994, y en las semanas siguientes, si hubiera conservado los cuadros principales del sector financiero y preparado con anticipación un programa integral y si hubiera actuado con oportunidad, México no hubiera padecido los estragos terribles del "error de diciembre".

Lejos de instrumentar en forma cuidados la modificación del régimen cambiario, Zedillo cometió dos errores fundamentales. El primer error tuvo lugar en diciembre, al proporcionar a unos cuantos empresarios mexicanos información privilegiada sobre la inminente devaluación, lo que les permitió cambiar sus pesos a dólares y vaciar las reservas internacionales. EL segundo error se cometió al integrar el paquete económico, indispensable para estabilizar el peso después de la devaluación de diciembre, pues pasaron tres meses antes de que se anunciara; en ese lapso, transcurrido entre finales de diciembre y principios de marzo, se desató el aumento de las tasas de interés y ocurrieron otras tres devaluaciones. Cuando finalmente se anunció el paquete, las tasas de interés ya superaban el 100% y el peso se cotizaba a más de 7 por dólar. Es un hecho que en diciembre de 1994, durante el peor momento económico para México, algunos puestos públicos de importancia estratégica no estaban ocupados por las personas adecuadas. Fue así como Zedillo y su gobierno convirtieron un problema en una crisis.

A finales de 1993 Jaime Serra se opuso a una devaluación brusca, en tanto que Mancera se negó a abrir la banda en noviembre de 1994. Ya en el gobierno de Zedillo, tanto Serra como Mancera participaron en la mencionada reunión del 19 de diciembre de 1994. Si ambos se habían resistido a ejercer una medida así en el pasado, ¿por qué aceptaron operar esa desafortunada determinación en diciembre? Mancera era Gobernador del Banco Central, un organismo autónomo, por lo que nadie pudo ordenarle que abriera la banda; de hecho, hacerlo no era su responsabilidad, pues la Comisión de Cambios dependía en forma directa de la Secretaría de Hacienda. Ni Serra ni Mancera son los responsables de la debacle.

En realidad, en el caso de Jaime Serra, a lo largo de los años que laboró en mi gobierno desarrollé un gran respeto por él como servidor público, economista y por su calidad personal. Uno de los logros más importantes de mi administración - el TLC - se debió en mucho a su dedicada e inteligente labor. Creo que en diciembre de 1994 la manera precipitada como Zedillo despidió al eficaz equipo de Hacienda y la forma tan irregular e incompetente como decidió modificar el régimen cambiario y dar instrucciones a sus colaboradores para transmitirlas al Pacto no permitieron siquiera que una persona con el talento de Serra pudiera evitar los hechos que condujeron al desastroso "error de diciembre".

De acuerdo con la línea de mando determinada por la Constitución General de la República, el único que podía darle órdenes al secretario de Hacienda era el presidente de la República. La responsabilidad del "error de diciembre" le corresponde a Ernesto Zedillo Ponce de León.

Funcionarios de Zedillo bautizaron al “error de diciembre

La expresión "error de diciembre" ya se usa comúnmente en México para referirse a los acontecimientos de finales de 1994, mismos que llevaron al país a la peor crisis económica de los últimos 50 años. ¿De dónde surgió el término?

Debo insistir: cuando ocurrió el "error de diciembre" yo ya no era presidente de la República. Sin embargo, la propaganda oficial logró que a ese desafortunado momento se le asociara con mi administración.

El concepto "error de diciembre" apareció por primera vez en un periódico extranjero, en boca de un funcionario de la administración del presidente Zedillo. En febrero de 1995 el New York Times comenzó a difundir declaraciones atribuidas a funcionarios mexicanos que pedían no ser identificados. Fueron ellos quienes acuñaron la frase. Así, el 16 de febrero, el New York Times publicó una nota en la que se hacían comentarios sobre la devaluación de diciembre:

Después de controlar el territorio en manos de los rebeldes y, de repente, dar macha atrás y ofrecer amnistía y nuevas pláticas de paz, el señor Zedillo ha hecho muy poco para quitarse la imagen de debilidad política e ineptitud que ha marcado a su administración durante los dos primeros meses "Ha sido un impresionante zigzag", declaró Carlos Fuentes.- Unos días después de insistir en que México no devaluaría el peso a pesar de que las reservas internacionales estaban disminuyendo y requerían que se les protegiera, el secretario Jaime Serra anunció la primera devaluación de 15% el 20 de diciembre- Los errores, reconocen funcionarios mayores del gobierno, fueron mucho más allá"

Aquí apareció por primera vez el reconocimiento de "errores cometidos en diciembre". Pocos días después, en el gobierno de Zedillo ya se hablaba abiertamente del "error de diciembre". Así lo reportó el mismo New York Times:

Funcionarios superiores del propio gobierno del señor Zedillo han dicho en privado que el manejo de la devaluación fue, en palabras de unos de ellos, "el peor error que ha cometido el gobierno en años".

Fue en esas fechas cuando demandé que los funcionarios del gabinete zedillista dijeran en México lo mismo que aceptaban ante medios extranjeros: que ellos habían cometido "el error de diciembre". Así que el término "error de diciembre" fue acuñado por un miembro del gobierno de Zedillo que se ocultó en el anonimato. Desde ahí empezó el engaño.

El 21 de marzo de 1995, en una entrevista al diario español El País, el nuevo secretario de Hacienda, Guillermo Ortiz, también culpó al gobierno de Zedillo del "error de diciembre":

Hay un consenso en que la instrumentación de la devaluación de diciembre, al no haberse arropado con un programa económico creíble y con un paquete financiero, y al haberse hecho en dos pasos - ampliar la banda primero, y al día siguiente dejar flotar el tipo de cambio- ciertamente no ayudó a que la reacción posterior fuese menos violenta. Los mercados prácticamente desaparecieron.

La prensa internacional atribuía abiertamente el desastre al manejo de la nueva administración y ésta asumía la imposibilidad de ocultarlo a ese escrutinio, aunque sus voceros se escudaran bajo una conocida fórmula: "fuentes que pidieron no ser identificadas". Al mismo tiempo, funcionarios del nuevo gobierno maniobraban en el frente doméstico para culpar a mi administración de la catástrofe.

Perturbadores efectos internacionales del “efecto tequila". Un engaño de Zedillo, acusan en el mundo. Después, el error se le atribuyó al sexenio anterior

La inestabilidad económica que provocó en México el "error de diciembre" generó serias turbulencias financieras en varios países de América Latina, en particular en Argentina y Brasil. El problema amenazó con extenderse y afectar a los centros financieros internacionales. El desastre mexicano fue considerado como la primera crisis financiera del siglo XXI, pues ocurrió después de la Guerra Fría. Por eso fue necesario integrar un amplio paquete de apoyo para nuestro país.

A la inestabilidad financiera internacional que la situación mexicana generó durante 1995 se le conoció como el "efecto tequila". Sin embargo, dicho efecto pasó rápidamente, gracias a la celeridad con que nuestra economía empezó a recuperarse. Esta recuperación acelerada y la inestabilidad económica que tuvo lugar dos años después en Rusia y en el sureste asiático, permitieron que la crisis mexicana dejara de ser noticia. No obstante, entre las familias y las empresas mexicanas el "efecto tequila" dejó una resaca perdurable.

La polémica sobre las causas de la crisis mexicana en 1995 tuvo una evolución peculiar. Entre los ahorradores mexicanos y los inversionistas extranjeros (administradores de fondos de pensiones, miembros del Banco Mundial y del FMI) hubo una queja generalizada: el 22 de diciembre, afirmaban, fueron engañados. Fue grande el enojo de los inversionistas institucionales de México y del exterior, quienes por razones regulatorias debían presentar su corte y valuación de posiciones precisamente el día 31 de diciembre de cada año; las dos devaluaciones, por lo tanto, los obligaron a castigar sin remedio sus portafolios (lo cual también castigó los bonos de actuación de los traders).

Tenían razón en considerarse engañados, pues el gobierno de Zedillo anunció un programa los primeros días del mes pero puso en marcha otro muy distinto. También los mexicanos fueron víctimas del engaño, pues la política económica que les anunció Zedillo en la toma de posesión (la misma que envió al Congreso) nada tuvo que ver con las medidas adoptadas en los fatídicos días finales de diciembre de 1994.

A nivel internacional, decía, hubo un reclamo generalizado. Peor aún: algunos comentarios vertidos en el extranjero señalaron que el manejo de la devaluación por el gobierno de Zedillo había sido inepto, clumsy, botched, se escribió en la prensa internacional.

Al principio se destacó la responsabilidad de Zedillo en la crisis por los errores en el manejo de la devaluación; además, se le criticó su pretensión de soslayar su responsabilidad y adjudicársela a otros actores. Así, el periódico inglés The Guardian señaló en su editorial del 12 de enero de 1995:

Los colaboradores de Zedillo afirman que el causante de la crisis fue la reaparición inesperada de los rebeldes en Chiapas. El presidente Zedillo ha responsabilizado a la herencia económica del ex presidente Salinas... La búsqueda de excusas no va a ayudar a: los mexicanos ni al peso. El nuevo presidente Zedillo es señalado por los mercados financieros por la manera tan inepta [clumsy] con que manejó la de valuación después de prometer una nueva era de prosperidad.

Dos días después, el 14 de enero, la revista The Economist inició su sección financiera con la siguiente información

Tal como en 1985, cuando un terremoto real sacudió a México, el sismo financiero derivado de la devaluación del peso en diciembre ha lanzado a la economía al desorden. El gobierno del presidente Ernesto Zedillo ha sido incapaz de borrar la imagen, ampliamente difundida, de que manejó el problema de manera inepta.

El gobierno de Zedillo incurrió en un engaño. Al principio se destacó que su administración había transmitido información privilegiada a inversionistas mexicanos en las horas previas a la devaluación, como efectivamente sucedió. Entonces ocurrió un fenómeno peculiar, en el manejo informativo del gobierno mexicano: se dejó de hablar del "error de diciembre". No fueron extranjeros sino unos cuantos mexicanos los que vaciaron las reservas internacionales El 21 de diciembre, en pocas horas, el país perdió la mitad de sus reservas internacionales. Sin reservas no era posible mantener el tipo de cambio ni enfrentar las obligaciones adquiridas, entre ellas los Tesobonos. El desplome de las reservas internacionales en los días de diciembre de 1994 fue provocado por mexicanos que tuvieron información anticipada sobre la devaluación y se lanzaron a comprar divisas. Esto está confirmado con datos que presentó el FMI en un documento oficial. 54 Con cifras claras, el Fondo probó que durante el mes de diciembre de 1994, los inversionistas extranjeros trajeron divisas al país por un monto neto superior a 370 millones de dólares:

Los inversionistas extranjeros no empezaron a vender sus depósitos en valores mexicanos sino hasta febrero de 1995 .55

El FMI agregó en su documento una afirmación reveladora: La información disponible muestra que las presiones sobre las reservas internacionales de México durante 1994, y en particular justo antes de la devaluación, no provinieron de salidas de inversionistas extranjeros o de posiciones especuladoras tomadas por esos inversionistas, sino de mexicanos...

Durante todo el mes de diciembre de 1994, los inversionistas extranjeros introdujeron divisas al país por alrededor de 370 millones de dólares... Además, durante las dos semanas previas a la devaluación mexicana de diciembre de 1994, prácticamente no hubo ninguna toma de posiciones especulativa en el mercado de futuros del peso. 56 Esto echó por tierra la versión de que la crisis mexicana de 1995 fue provocada por los "capitales volátiles" que caracterizaron al sistema financiero en los noventa. 57 Como lo demostró el documento del FMI, esos capitales empezaron a salir casi dos meses después de la devaluación de diciembre. Lo que siguió fue la pérdida de la confianza, el pánico de los inversionistas, la devaluación y el alza desmedida de las tasas de interés. El FMI agregó:

La decisión de abandonar el compromiso de un régimen de manejo administrado de la tasa de cambio, a pesar de constantes afirmaciones de lo contrario, tuvo un terrible efecto adverso sobre las expectativas de los mercados financieros. En gran parte, este cambio en la actitud de los mercados explica el tamaño y la rapidez de la inestabilidad financiera y la drástica devaluación del peso al inicio de 1995. 58

Este testimonio confirmó que si bien existían problemas el primero de diciembre de 1994, fueron las equivocaciones posteriores cometidas por la nueva administración las que provocaron la crisis - una crisis de cuyos efectos aún no se recuperaba el país ya entrado el sexto año de gobierno de Zedillo.

Reitero: al término de mi gobierno existían problemas. Sabíamos cuáles eran y estábamos trabajando en su solución. El equipo del nuevo gobierno los conocía. Cada uno representaba un reto pero ninguno de esos problemas significaba una amenaza de crisis. El tema de los Tesobonos, el de los bancos, el de la banda de flotación cambiaria o el del ahorro nacional significaban dificultades. Pero ese tipo de dificultades y aún problemas tan graves como los sufridos a lo largo de 1994, los afrontamos en todo el sexenio sin provocar desastres. Muchas de estas dificultades eran, por lo demás, problemas que otras naciones también enfrentaban en esa época. Por eso se ha dicho con razón: "El que la economía mexicana haya experimentado el grave colapso del 95 no es atribuible al modelo económico". 59

¿Por qué durante mi gobierno los problemas no se convirtieron en crisis? ¿Por qué esos problemas tampoco desembocaron en crisis en otros países? Un conflicto de esas dimensiones sólo ocurrió en el México posterior a noviembre de 1994; sólo en nuestro país esos apuros se convirtieron en detonantes de una calamidad. ¿Por qué? Con la descalificación y el silencio se pretendió achacarle a mi gobierno la responsabilidad de hechos que tuvieron lugar cuando mi mandato había terminado. Los informes de instituciones públicas y comentaristas profesionales que he presentado nos permiten ver cuáles fueron los errores que permitieron que los problemas se agudizaran hasta desembocar en un desastre bajo el gobierno de Zedillo.

Para tratar de evadir su responsabilidad en el" error de diciembre", Zedillo ofreció más de seis motivos diferentes de la crisis de 1995

Durante los primeros 19 días de diciembre de 1994, Zedillo y su equipo elogiaron la estrategia económica de mi gobierno. Sin embargo, a partir de la devaluación aprovecharon la mudanza en el ambiente internacional y se dedicaron a tratar de atribuir el desastre a causas ajenas a su propia responsabilidad. En realidad ofrecieron más de seis explicaciones distintas.

Conviene precisarlas. Como antes se dijo, la primera explicación se dio el 20 de diciembre de 1994, al atribuir la devaluación del peso a los desplazamientos de las guerrillas ocurrido en Chiapas. Al poco tiempo vino la segunda explicación: la causa, se afirmó, estaba en el elevado déficit en la cuenta corriente y la sobrevaluación del peso. La tercera surgió a partir del l0 de enero de 1995, cuando el gobierno de Zedillo intentó hacer otra colocación de Tesobonos (la anterior la llevó a cabo el día de la devaluación). Los inversionistas la rechazaron y entonces el gobierno acusó a los Tesobonos de ser la causa de la devaluación.

A partir de ese momento arreciaron las filtraciones originadas en las oficinas del gobierno de Zedillo. Esas filtraciones culpaban a mi gobierno por no haber querido devaluar en noviembre de 1994. Ésta fue la cuarta explicación de la debacle. En septiembre de 1995, Zedillo presentó una quinta, la cual alegaba un conjunto de causas, como el déficit en cuenta corriente, el financiamiento de proyectos con recursos de corto plazo, la sobrevaluación del tipo de cambio, reacciones tardías a cambios en las condiciones financieras y, nuevamente, los Tesobonos. Sin embargo, después de insistir que el asunto no se debía a un solo factor, Zedillo se desdijo: afirmó que era un solo factor, la falta de ahorro interno, lo que explicaba el problema.

Las aclaraciones también dieron tumbos en documentos oficiales: en el Anexo de su Primer Informe de Gobierno, Zedillo presentó un apartado con el título: "Las causas de la devaluación del peso". En él regresó a la tesis del déficit de la cuenta corriente y la sobrevaluación del peso.

La devaluación tuvo sus orígenes en diversos y complejos factores que se exacerbaron en 1994. El de mayor peso fue el aumento sin precedente del déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, que se agravó por la sobrevaluación del tipo de cambio real del peso y la alta dependencia de la economía a la inversión financiera extema. 60

Poco después surgió la sexta explicación: "Fue un accidente", afirmó Zedillo. Para agosto de 1996, el Presidente acusó en forma directa a mi gobierno, con lo que multiplicó las supuestas causas de la crisis: "Desperdició alrededor de 100,000 millones de dólares de inversión extranjera que no se fue a actividades productivas", declaró. En una entrevista de televisión celebrada ese mismo mes rechazó la existencia del "error de diciembre"; el problema principal, dijo entonces, derivó de que durante los primeros cinco años del gobierno de Salinas los flujos de inversión extranjera se fueron al consumo y no a la producción y al ahorro. Esta afirmación contradecía el Informe del Banco de México, el cual daba cuenta de que la inversión fue a dar a la formación de capital. Zedillo concluyó: "De repente, la crisis hizo erupción". Pero no reconoció que ese "de repente" fue provocado por un solo factor: el "error de diciembre". 61

Tampoco expuso Zedillo la razón por la cual el peso continuó devaluándose bajo el nuevo régimen cambiario de flotación libre a lo largo de 1995 y de 1996 (solo en octubre de 1995 registró la caída más severa de ese año, 25%), cuando ya no existían los problemas a los que él mismo atribuyó la crisis.

A pesar del conocimiento público que se tuvo durante 1994 sobre los Tesobonos, todavía a finales de 1999, en las entrevistas de televisión con difusión nacional, no faltaba el patiño que le hacía preguntas a modo al doctor Zedillo sobre la supuesta información "escondida". De esa manera, Zedillo podía insistir en el argumento de que tampoco supo de su existencia. 62 Grave, si esto fuera cierto, pues Zedillo provenía del Banco de México y no hay economista serio, sobre todo en las altas responsabilidades en que yo había colocado a Zedillo, que desconociera los lndicadores Económicos del Banco de México; ahí se publicaba esta información a detalle. Grave, si esto no era cierto y sólo repetía esta versión con el propósito intencionadamente engañoso de evadir su responsabilidad y continuar la campaña de inducción del ánimo social en mi contra.