# El Diablo Cojuelo

## Part 20

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[Nota 539: Don Cristóbal de Rozas, quizás antequerano, fué autor de tres obras dramáticas citadas por Barrera en su _Catálogo bibliográfico y biográfico del Teatro antiguo español_.... De don Diego de Rosas puede presumirse que sea el don Diego de Rosas y Argomedo citado en el mismo _Catálogo_ como autor de la comedia _Donde hay valor, hay honor_, cuyo manuscrito poseyó don Agustín Durán, bien que la misma obra fué impresa con otras de diversos autores en Zaragoza, 1640, bajo el nombre de _don Diego de Rojas_.]

[Nota 540: _Dragmático_ en la edición original.]

[Nota 541: Don García de Salcedo y Coronel es escritor muy conocido en nuestra república de las letras por sus diversas colecciones de poesías, y aún más que por ellas, por sus comentos de Góngora. Tuvo estrecha amistad con Vélez, cuya muerte lamentó en dos composiciones insertas en sus _Cristales de Helicona_ (1649).]

[Nota 542: _Primero_, en la acepción de _sobresaliente_.]

[Nota 543: _Sujeto_, en su acepción, hoy poco usada, de _materia_, _tema_ o _asunto_.]

[Nota 544: Llamábase esta celebrada poetisa doña Ana Caro de Mallén, y de ella dió curiosas noticias don Manuel Serrano y Sanz en sus _Apuntes para una Biblioteca de Escritoras españolas desde el año 1401 al 1833_ (Madrid, 1903), y aun reprodujo algunos de sus trabajos.]

[Nota 545: _Décima musa andaluza_ se la llama en el epígrafe de su comedia _El Conde de Partinuplés,_ publicada en el _Laurel de Comedias de diferentes autores. Quarta parte_ (Madrid, Imprenta Real, 1653). Fué muy frecuente esta denominación de _décima musa_. Garcilaso, al principio de uno de sus sonetos:

«Ilustre honor del nombre de Cardona, _décima moradora del Parnaso_...»;

y dijo el Brocense en su comento: «Muchos han usado esta frasi, de llamar a la damas doctas _Décima Musa_ o _Quarta Gracia,_ siendo las Musas nueve y las Gracias tres....» Lope de Vega había escrito en 1604, en la _Representación moral del Viaje del alma_:

«...Doña Oliva de Nantes, _musa décima_, y doña Valentina de Pinedo, la _cuarta gracia_, o verso o prosa escriba.»

Y años después, en la silva II del _Laurel de Apolo_, dijo de Juliana Morella:

«...Porque mejor por ti, _que has hecho cuatro las Gracias, y las Musas diez_, pudiera que por Safo Antipatro decir aquella hipérbole....»]

[Nota 546: En efecto, el soneto que a continuación lee don Cleofás había sido escrito por Vélez a la máscara que indica, celebrada en la noche del domingo 15 de febrero de 1637, y lo leyó por vía de introducción a la oración que hizo en el certamen literario que presidió el viernes siguiente.]

[Nota 547: Comentó Durán y copió Bonilla, acerca de este _masebarrilete:_ «Según el sentido del período, puede entenderse que habla del Sota u oficial mayor del sastre. Acaso Barrilete sea algún personaje que haga papel de oficial de sastre en algún entremés o en alguna jácara. Si así fuere, el autor habrá usado de dicha palabra aludiendo al personaje popularizado en la escena cómica o en el romance popular.»]

[Nota 548: De las acepciones de _adolecer_ que hallo en los léxicos, la que menos desconviene a este pasaje es la de «aficionarse o apasionarse por alguna cosa o por algún sujeto», y aun ésta no satisface.]

[Nota 549: A lo que creo, _Doctor_ es errata, por _Rector_, pues sin duda se refiere a Bartolomé Leonardo de Argensola, que tuvo esa _rectoría._]

[Nota 550: Refiérese Vélez de Guevara a la renombrada _Academia de la Crusca_, fundada en Florencia en el siglo XVI.]

[Nota 551: _Templada sin sentillo_ es gentil encarecimiento, pues el oír templar un instrumento fué siempre cosa harto molesta, por lo cual don Guillén de Castro hizo decir a un rey en la jornada I de _El Amor constante_:

«Cante, pues, lo que cantare, muy melancólico sea, _y no temple, porque es cosa que nunca esperarla pude_....»

Este y otros fastidiosos preliminares del tañer y el cantar resumió Quiñones de Benavente en su _Entremés de los Mariones:_

«MARÍA. Músico, desabrigue la guitarra y haciéndola sonar como chicharra, _sin templar, sin toser, sin escombrarse, ni aguardar a la súplica o al ruego_, cante un romance, y pagaréle luego.»]

[Nota 552: Se refiere a don Antonio Hurtado de Mendoza, excelente autor dramático y lírico.]

[Nota 553: González de León, en su citada _Noticia histórica_..., página 472, dice de _la Almenilla_: «La puerta inmediata [a la de San Juan], que pertenece al mismo cuartel y parroquia de Omnium Sanctorum, se llama de la Barqueta, por estar junto a ella la barca pública que tiene la ciudad para facilitar el tránsito del río por esta parte.» Antiguamente se llamó _de la Almenilla_, por una que tenía encima. También se llamó de Vib-arragel, por el nombre de la plaza que tiene junto. Pero por extensión se nombró _la Almenilla_ a esta plaza, en la cual--dice el mismo autor--«está el sitio que llaman el Blanquillo, que es un pedazo de la muralla que da sobre el río, muy ancho, al cual se sube por dos cómodas escaleras de piedra, y su suelo está ladrillado y muy cómodo, por lo que en otro tiempo había en él muchas funciones y bailes en las noches de verano.»]

[Nota 554: El real monasterio de San Clemente, de Sevilla, en la collación de San Lorenzo, siempre se tuvo, como dice Morgado (pág. 435), «por el más antiguo y primero que de Monjas en ella fué fundado después de ganada de poder de los Moros...», y su compás, «llamado (por ser suyo) de San Clemente, que tiene poco menos de trezientos vezínos, posseen y an posseído continuamente sus Monjas, con verdadero título y real donación».]

[Nota 555: El señor Bonilla leyó _del Tejo_, como la edición príncipe; pero rectificó al pie de la página: «Por _Tajo_.» Y yo, releyendo el pasaje de Vélez y viendo asociado a lo del _Tejo_ (que me traía a la memoria aquellos versos del preclaro poeta Camoens:

_«Vejo o puro, suave e brando_ Tejo, _Com as concavas barcas, que nadando Vão pondo em doce effeito seu desejo_...,»)

lo de la _estranjera voz_ de aquel _Seraphin_ o _Seraphina_, me di a sospechar si en San Clemente habría habido, por el tiempo en que Vélez escribía su novela, o poco antes, alguna monja portuguesa, tan famosa por su buena voz como aquella otra monja de Santa Paula, también en Sevilla, de que habló Cervantes en _La Española inglesa_. Y esto pensado, acudí una vez más, como en otros casos, á la bondadosa voluntad de mi antiguo amigo y compañero de aulas don José María de Valdenebro, rogándole que hiciera en San Clemente la deseada investigación. Hecha está, y véase cuán acertada ha salido mi conjetura. En 30 de octubre de 1630, el doctor Alonso Jofre de Loaysa, visitador de monjas de aquella ciudad, estando a la reja del comulgatorio del convento de San Clemente el Real, exploró a doña Mariana, a doña Ana María _Serafina_ y doña Isabel Bravo, de diez y nueve, diez y siete y quince años respectivamente, hijas de González Gómez Bravo y de Leonor Rodríguez, _vecinos de Lisboa_, antes de darles el hábito de novicias del dicho convento. Y dado en el mismo día, las tres hermanas profesaron en 16 de abril de 1632. La que nos interesa firmó en el acta de la profesión _Ana Sarafina_. Esta monja era, pues, el _serafín_, o _Serafina_, que había sido primero dulcísimo ruiseñor _del Tejo_. Y conviene añadir que al practicarse tal búsqueda, con el inmejorable resultado que acabamos de ver, las monjas de San Clemente, enteradas del objeto de ella, han manifestado que por referencia venida de unas en otras saben que hubo en su convento una cantora tan admirable, «que se llenaba la iglesia por oírla, y a más, el compás, cundiendo por toda la ciudad sus elogios».]

[Nota 556: _Hipérbole,_ femenino hoy, fué masculino en otras calendas. Tirso de Molina, en sus _Cigarrales de Toledo_: «Buscando estoy comparaciones para las mexillas de quien ellas son _el hypérbole,_ y no las hallo....»]

[Nota 557: _Carcajadas de risa_, pleonasmo aun muy usado por el vulgo, especialmente en Andalucía. También lo tiene Espinel en sus _Relaciones de la vida del escudero Marcos de Obregón._]

[Nota 558: Como dice el léxico de la Academia, _señalado de la mano de Dios_ es frase «con que se suele zaherir al que tiene un defecto corporal».]

[Nota 559: Se dice _nacido en las malvas_ del que tuvo humilde origen, y aun añaden tal cual vez _criado en las ortigas_. Góngora, en una de sus letrillas burlescas:

«Al que pretende más salvas y ceremonias mayores que se deben por señores a los Infantados y Albas, siendo _nacido en las malvas y criado en las ortigas_, cinco higas.»]

[Nota 560: Por _limeta_ nunca se entendió _vaso_ sino genéricamente; es y fué siempre _botella, redoma_. Oudin, en su _Tresor des devx langues...: «Limeta, vne espece de phiole de verre comme ce que l'on appelle á Paris un bocal_.» Y Franciosini, en su _Vocabolario_, la da por equivalente de _guastada_ o _caraffa_.]

[Nota 561: Entre los vinos andaluces eran muy celebrados los de _Alanís_ y _Cazalla_. Cervantes, en el _El Licenciado Vidriera: «_... ofreció a Esquivias, _a Alanís, a Cazalla_, Guadalcanal y la Membrilla....» Sería bien fácil citar veinte o más autores que celebran estos vinos.]

[Nota 562: Como si dijera: _de moho que tiraba a cecina_. Quevedo, en la _Visita de los chistes_: «Y diles a todos los _dones_ a teja vana, caballeros chirles, _hacia hidalgos_ y casi dones, que hagan bien por mi....» _Hacia_, así antepuesto, es menos que _semi_ y mucho menos que casi, porque no denota sino tendencia ó dirección.]

[Nota 563: Llaman figuradamente _sacar la sardina con la mano del gato_ a servirse de otro para que se arriesgue, o haga la costa, en costa de nuestra utilidad.]

[Nota 564: De la proverbial valentía--o, mejor, _valentonería_--sevillana dije en el discurso preliminar de mi edición crítica de _Rinconete y Cortadillo_ (pág. 71): «Mas ¡también singular cosa! con esa propensión al ocio coexistían, en los hombres de todas las clases sociales, una altivez y un como orgullo, provenientes en mucha parte de ser hijos de la magnífica ciudad, y aun de solo residir en ella, que solían traducirse, cuando no en actos de ostensible valor, en contiendas verbales llenas de interjecciones, pésetes, mentises e hiperbólicas amenazas, en que ponía lo menos el propósito de hacer daño a nadie, y ponían lo más la exuberancia de fantasía y la facundia retórica que da pródigamente a sus naturales aquella noble y privilegiada tierra.» Y añadí poco después: «Quien lo hereda, no lo hurta, y como de herencia tenían los sevillanos aquel decoro, y aquella noble arrogancia. «Todos, hasta los niños--escribía el bachiller Luis de Peraza, cabalmente hacia el año referido (1540)--, presumen de hombres, y andan con sus «espadicas» a los lados, y aun se las pegan a las veces con «el diablo». Con razón, pues, decía Castillo Solórzano en _La Garduña de Sevilla y anzuelo de las bolsas_, capítulo III: «... demás desto era un poco dado a la valentía, cosa en que pecan todos los más hijos de Sevilla que se crían libres como este que decimos». No había, pues, de ser una excepción de la regla la pobrería hispalense.]

[Nota 565: Aquí parece aludir el Cojuelo a las seguidillas y villancicos en que los ciegos solían burlarse de él, como dije en nota del tranco VI (158, 4)[383].]

[Nota 566: _Hasta a los lirones_, quiere decir.]

[Nota 567: _Carril_ o _carrillo_ llaman en Andalucía a la garrucha por donde pasa la soga con que se saca el agua del pozo; y para que el eje, que es de hierro, no se entorpezca con las lluvias, suelen cobijar la tal polea con una esportilla de palma o un sombrerillo viejo. Uno de ese jaez era el que lucía el Duque.]

[Nota 568: No he logrado hallar explicación a esto de llamar el Sargento a un mendigo «porque tenía un brazo menos». Creo que ha de referirse alguna insignia (lazo, capona, o cosa semejante) que los sargentos llevarían en un solo brazo. Con todo, a más señores.]

[Nota 569: El andar arrastrando, por solo ello, no explica el por qué del mote de este marqués. Le llamaban Marqués de los Chapines porque para andar se ayudaba de las manos, calzados en ellas unos chapines viejos. Así dice Vélez poco después (265, 12). «Entonces el Conde [es errata, por _Marqués_], metiendo las manos en los chapines....»]

[Nota 570: _Vusía,_ contracto de _vuestra señoría._ Falta en el _Diccionario_ de la Academia, que registra, entre otros, _vueseñoría, useñoría y usiría._]

[Nota 571: Recuérdese lo dicho en nota del tranco IV a propósito de la frase _demonios a las veinte_ (89, 18)[244].]

[Nota 572: Pérez y González recuerda que estos dos ríos eran famosos por lo sucios y mal olientes, tanto, que Salas Barbadillo, en una jácara inserta en su novelita picaresca titulada _La Ingeniosa Elena, hija de Celestina_, pone asimismo juntos sus nombres, «como en competencia de suciedad»;

«A Valladolid la rica, con quien el sol suele hacer tal divorcio, que el invierno de sus ojos no le ve, donde _el espeso Esguevilla, émulo de Zapardiel, portador de malas nuevas para las narices es_....»

Y pregunta Pérez y González: «Al decir Vélez de Guevara que la Berlinga había sido _senda de Esgueva a Zapardiel_, ¿quería referirse a la distancia que media entre ambos ríos, o quería indicar que aquella pobre mendiga era sucia en extremo, como si hubiera reunido la suciedad de Zapardiel y de Esgueva?» A mi parecer, con todo ello quiso decir de esta pordiosera que era tan sucia como larga, aun llamándose la Berlinga.]

[Nota 573: _Paulina_, como dice el _Diccionario_ de autoridades, es «la carta o edicto de excomunión que se expide en el Tribunal de la Nunciatura, u otro Pontificio. Llamóse assi porque en tiempo del papa Paulo III tomó fuerza la costumbre de estos edictos. Por extensión se dice por el conjunto de palabras injuriosas con que uno zahiere a otro».]

[Nota 574: _Palabra preñada_, según el _Diccionario_ de autoridades, es «el dicho que incluye en si más sentido del que manifiesta, y se dexa al discurso del que lo oye».]

[Nota 575: Hoy lo diríamos con más clara sintaxis: «hubiera entre pobres y pobras un paloteado de los diablos». Esta pobrería lisiada y mendigante, por serlo, nunca podría menos de parecerse mucho a la que esbozó Quevedo en su _Boda de pordioseros_ (Musa V):

«...Quando por una calle el Manquillo de Ronda entró, dando chillidos, recogiendo la mosca:

«Denme, nobles cristianos, por tan alta señora, ansí nunca se vean, su bendita limosna.»

Columpiado en muletas y devanado en sogas, Juanazo se venía profesando de horca.

En un carretoncillo, y al cuello unas alforjas, Pallares, con casquete y torcida la boca,

y el Ronquillo a su lado, fingiendo la temblona, cada cual por su acera desataron la prosa,

y levantando el grito, dijeron con voz hosca lo del aire corruto y aquello de la hora.

Con sus llagas postizas, Arenas el de Soria pide para una bula, que eternamente compra.

Romero el estudiante, con sotanilla corta, y con el _quidam pauper_, los bodegones ronda.

Con niños alquilados, que de continuo lloran a poder de pellizcos, por lastimar las bolsas,

la taimada Gallega, más bellaca que tonta, entró de casa en casa, bribando la gallofa....»]

[Nota 576: Como dice el _Diccionario_ de autoridades, se llamaba _particular_ «la comedia que se representa por los farsantes fuera del theatro público». Agustín de Rojas decía en _El Viaje entretenido:_ «Hacen _particulares_ a gallina asada, liebre cocida, cuatro reales en la bolsa, dos azumbres de vino en casa, y a doce reales una fiesta con otra». Y Quiñones de Benavente, en el _Baile de los Zarrapastrones_:

«BRAS. Prega a Dios que no seais Menga con quien los poetas anden de día con las comedias, de noche en _particulares_.»]

[Nota 577: _Para pagarlo de bonete_, esto es, de la limosna que para ello se recogiera entre la pobrería; _echando_, como dicen, _un guante._]

[Nota 578: Entre personas principales era cosa muy frecuente el jurar por la vida del cónyuge--así, verbigracia, la Duquesa en el _Quijote_ (II, 31)--, y Vélez, donosamente, pone tal juramento en boca de este Duque de los Andrajos.]

[Nota 579: En la pretina o cinto solían llevar la vara los alguaciles, para tener desembarazadas y libres entrambas manos. Lo mismo hacen los arrieros, como dice esta copla popular:

«Echemos la despedida, la que echan los harrieros: _con la vara en la cintura_, «¡Harre, borrico platero!»]

[Nota 580: _Por iglesia_, en una de sus acepciones, se entiende el refugio, favor e inmunidad que da a quien se vale de su sagrado. Dijeron, pues, _pedir iglesia_ a alegar esa inmunidad, bien por estar acogido a lugar que tenía ese privilegio, o bien por haber sido sacado de él por fuerza. Pero como a todo criminal a quien detenía la justicia importaba mucho hacer entender que tenía ganado el derecho de asilo, por estar, o haber estado, acogido, era frecuente el _llamarse Iglesia,_ es decir, el empeñarse en no responder otra palabra que _Iglesia_ a cuanto le preguntaban. Quevedo, en una de sus jácaras:

«Tienen gran tirria conmigo los confesores de historias; mas sólo _iglesia me llamo_ pueden hacer que responda.»

Y Lope de Vega, en el acto III de _El Alcalde mayor_, donde Rosarda hace llamar a Dinardo, que está preso en la cárcel, y cuando le traen con grillos, dicen:

«ROSARDA. ¿Conocías a Camilo?

DINARDO. _Iglesia_.

ROSARDA. (Pluguiera a Dios que nos viésemos los dos a su puerta.) ¡Lindo estilo de delincuentes! El día que al campo salió contigo, ¿no llevabas otro amigo?

DINARDO. _Iglesia_.

BERNARDO. Verdad sería.»]

[Nota 581: Como nota el señor Bonilla, _el Conde_, ahora, y _la Condesa_ cinco líneas después, que así se lee en la edición príncipe, son manifiestas erratas, por _el Marqués_ y _la Marquesa_.]

[Nota 582: Nuevo juramento aristocrático, como atrás el del Duque.]

[Nota 583: Dar _culebra_--dice el _Diccionario_ de autoridades--«es dar algún chasco pesado, que suele ser con golpes».]

[Nota 584: Eran y son las famosísimas _Gradas_, según a fines del siglo XVI las describió Mateo Alemán _(Guzmán de Alfarache_, parte I, libro I, cap. II), «un andén o paseo hecho a la redonda della [de la Iglesia Mayor o Catedral] por la parte de afuera, tan alto como a los pechos, considerado desde lo llano de la calle, todo cercado de gruesos mármoles y fuertes cadenas». Durante el siglo XVI y casi todo el siguiente--advertí en mi edición crítica de _Rinconete y Cortadillo_, pág. 383--«_las Gradas_ fueron el sitio más concurrido de Sevilla: tienda donde se vendía y se compraba de todo lo que no eran cosas de comer; almoneda de cuanto la muerte y la pobreza hacían salir de las casas; mentidero de toda la ciudad; lugar en que los ciegos rezaban o mascullaban sus oraciones; punto de cita para todo sevillano, y plaza de curiosidad para todo forastero.»]

[Nota 585: Hoy no sería de buen pasar decirlo así: diríamos _don Cleofás y su camarada_.]

[Nota 586: _La calle de Bayona_--dice González de León, _Noticia histórica del origen de los nombres de las calles de Sevilla,_ pág. 204--«es otra de las calles que tomaron el nombre después de la conquista, de la nación o provincia que pasó a habitarlas.... No es muy ancha; sus casas son cómodas y grandes, y pasa, tomando una vuelta, de las Gradas de Poniente de la catedral, pasada la callejuela de la Mosca, a la puerta del Arenal». En esta calle tuvo su casa de posadas el ex farandulero y notable amigo de Cervantes Tomás Gutiérrez, de quien hemos sacado a luz curiosas noticias mi querido amigo don Adolfo Rodríguez Jurado y yo en diversos trabajos cervantinos. Recientemente han mudado el nombre de esta calle, llamándola de _Federico Sánchez Bedoya_.]

[Nota 587: La antigua calle _de la Pajería,_ también nombrada en otro tiempo _del Mesón de los Caballeros_, se llama desde años ha _de Zaragoza_, en conmemoración del bizarrísimo comportamiento de los zaragozanos durante nuestra gloriosa guerra de la Independencia.]

[Nota 588: Era grande agravio cortar la cara a una mujer, porque esto, sobre menoscabar su hermosura, hacía pública para siempre la afrenta, por ir indeleblemente marcada en el sitio más visible; pero a las malas mujeres se las solía amenazar además con _cortarles las piernas_, dando a entender con ello que por su torpe oficio las tenían poco menos a la vista que el rostro.]

[Nota 589: Así lo dijo Andrés de Claramonte, en la jorn. III de _De lo vivo a lo pintado_:

«LISBELLA. Cuando yo no os conocía, viles y bárbaros celos, como engañáis, como cielos, por deidades os tenía; mas después que he conocido vuestros rigores eternos, _veo que sois los infiernos_, en que padece el sentido.»]

[Nota 590: _Otro día,_ en equivalencia de _al día siguiente_, como en muchos lugares del _Quijote_ (II, 331, 4; III, 30, 15; IV, 91, 6; VI, 26, 1, etc.).]

[Nota 591: La calle de _la Morería,_ que va desde la de San Pedro a la plaza de los Descalzos, perteneció al barrio que se llamó _del Adarvejo_ y habitaron los moros hasta que en 1503 se les expulsó por mandado de los Reyes Católicos.]

[Nota 592: Refiriéndose Vélez a los _antojos_ o _anteojos_ con que el Cojuelo y don Cleofás concurrieron a la academia anterior, juega de aquel vocablo en sus dos acepciones.]

[Nota 593: Con el _dixi_, en efecto, del cual nos queda el _he dicho_ de hoy, solían terminarse las oraciones académicas. En el _Quijote_ (II, 36), Trifaldín el de la Barba Blanca no acaba el discurso que hace en casa de los Duques sin el _Dije_ de rúbrica.]

[Nota 594: Claro es que se refiere a Orfeo y a su mujer Eurídice. Quizá Vélez le llamó _el Músico de Tracia_ recordando aquellos versos de Lope, en _La Gatomaquia_, silva I:

«...Cantó un soneto en voz medio formada en la arteria bocal, con tanta gracia como pudiera _el músico de Tracia_....»

Pero antes que Lope, le había llamado así Camoens en una de sus elegías:

«E o musico de Thracia, _ja seguro De perder sua Eurydice tangendo, M'ajudara ferindo o ar escuro_.»]

[Nota 595: Reminiscencia de una de las epístolas de Horacio, citada por el señor Bonilla.]

[Nota 596: Nuevamente se lee _dragmáticos_ en la edición original, como _dragmático_ en el tranco anterior (245, 2)[540].]

[Nota 597: Llamaban _bailinistas_ a los que escribían la letra para los bailes. A continuación de las _Pregmáticas y Ordenanzas_ de la academia que se celebró en el Buen Retiro en 1637, presidida por Luis Vélez de Guevara, que no son sino estas mismas, con ligeras variantes (Biblioteca Nacional, Ms. 10293), hay algunas _cédulas_, una de las cuales comienza así: «A un poeta _bailinista_ nuevo se le han perdido dos seguidillas y unas mudanças de cruzado....»]

[Nota 598: Dice festivamente _villancieres_, por _poetas de villancicos_, como se decía, al uso de Borgoña, _panetier_, _salsier_, _grefier_, etc. Tirso de Molina, en el acto II de _Privar contra su gusto_:

