# El Diablo Cojuelo

## Part 13

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No, ciertamente no eran _de a cuatro reales_ los _pasteles de a cuatro_, sino de la trigésimacuarta parte de ese valor: eran pasteles _de a cuatro maravedis._ Con dar un vistazo a los tan socorridos Libros de gobierno de la Sala de Alcaldes, que se conservan en el Archivo Histórico Nacional, habrían echado de ver los mencionados comentadores que en 1596 se mandó que no se hicieran pasteles y cubiletes _de a doce maravedís_, y sí _de a ocho y de a cuatro_; que en 1642 se trató de que no se hicieran pasteles _de a ochavo_, y que en 1644 mandaron los Alcaldes que no se impidiese la venta de cubiletes _de a cuatro cuartos_. A los que hacían pasteles de _a cuatro maravedis_, por la misma exigüidad de su precio, no se les podía exigir ninguna gollería, ni aun siquiera una mediana pulcritud; por eso dijo Quevedo en una de sus jácaras: (Musa V).

«Con las manos en la masa está Domingo Tiznado, _haciendo tumbas a moscas en los pasteles de a cuatro_.»

Y en un romance de la Musa VI hizo decir a un manto plebeyo:

«Con poco temor de Dios, pecaba en _pastel de a cuatro, pues vendí, en traje de carne, huesos, moscas, vaca y caldo_.»]

[Nota 225: Es uno de los modos de decir que quiso desterrar Quevedo en la _Premática que este año de 1600 se ordenó_...: «... _no tiene a nadie en lo que pisa_.»]

[Nota 226: Elíptico: _no sea que nos embarguen_, quiere decir.]

[Nota 227: _Los unos de los otros_, como también lo dice Correas en su _Vocabulario de refranes_..., pág. 421 b, y _no los unos y los otros,_ como malamente se suele enmendar ahora. Lope de Vega, en el acto II de _El Caballero del Sacramento_, explica bien el sentido del refrán:

«DORISTA. Leerla quiero, por ver en mi desdicha un proverbio. _(Lee:) «Todos somos locos, los unos de los otros.»_ ¡Qué discretamente dice! Unos por otros hacemos disparates y locuras; todos andamos sin seso, ya los padres por los hijos, ya los deudos por los deudos, ya las damas por sus cuyos, ya por las damas sus dueños.»]

[Nota 228: _Sobrepelliezes_, dice la edición original, sin duda por errata.]

[Nota 229: Este _donde_, equivalente a _de manera que_, quizás no se entenderá bien por quien ignore que está dicho a la andaluza, tal como alguna vez lo usó Cervantes: «Venida la noche, cenará con el Rey, Reina e Infanta, _donde_ nunca quitará los ojos della, mirándola a furto de los circunstantes....» (_Quijote_, I, 21).]

[Nota 230: _Actos positivos_ son, como dice el _Diccionario_ académico, los «hechos que califican la virtud, limpieza o nobleza de alguna persona o familia». Para las pruebas, por ejemplo, de limpieza y nobleza en lo escolar, tres _actos positivos_ hacían cosa juzgada, según la _Nueva Recopilación,_ leyes XXXV-XXXVII, tít. VII, libro I.]

[Nota 231: Según Covarrubias (art. _torçuelo_), «los que saben de cetrería dizen que comunmente la cria de los açores es de tres pollos: los dos primeros se llaman primas y son hembras, y grandes de cuerpo; y el _torçuelo_ es menor que ellas y es macho. Dixose _torçuelo_, quasi terçuelo, por ser tercero en orden....» Vélez de Guevara dice figuradamente _caballero torzuelo_, indicando su baja condición.]

[Nota 232: Páginas atrás quedó nota acerca de una frase parecida a _con los míos me haga Dios bien_.]

[Nota 233: Este verso está impreso a renglón corrido, como prosa, en la edición original.]

[Nota 234: Refiérese don Cleofás a su tocayo el Leandro amador de Hero y al soneto de Garcilaso que comienza:

«Pasando el mar _Leandro el animoso, en amoroso juego todo ardiendo_....».

soneto que, en efecto, figura en las diversas ediciones de _Las Obras de Boscan y algvnas de Garcilaso de la Vega, repartidas en qvatro libros_, fol. 121 de la de Anvers, Martín Nucio, 1556, que es la que poseo.]

[Nota 235: Elíptico: _merced de un hábito,_ quiere decir.]

[Nota 236: _Salicio y Nemoroso_, como es sabidísimo, son los interlocutores de la más famosa de las églogas de Garcilaso.]

[Nota 237: Por aquí se averigua que don Cleofás, como de él se dijo en el tranco I (15, 2)[63], era _hidalgo a cuatro vientos_, sin otro solar que el muy conocido de los versos de Salicio y Nemoroso.]

[Nota 238: _Pedir las pajaritas del aire_ es una frase de encarecimiento equivalente a _pedir gollerías._ Espinel, en su _Sátira contra las damas de Sevilla_, tratando de las doncellitas de su tiempo:

«Luego les duele el hígado y el bazo; luego _piden las paxaras del ayre_....»

Esta frase llegó a hacerse tan enfadosa, por lo repetida, que don Francisco de Quevedo la proscribió en su _Premática_ de 1600: «Quítanse por nuestra premática los modos de decir siguientes: _... las pajaritas que vuelan_....»]

[Nota 239: También solían pedir _el fénix empanado_, o cosas poco menos imposibles, bien que por broma y regodeo, los que comían en ventas y mesones. A los ejemplos que transcribe el señor Bonilla podrían añadirse otros, éste, verbigracia del _Entremés de los invencibles hechos de Don Quijote de la Mancha_, compuesta por Francisco de Ávila, publicado en 1617, y reimpreso en 1905 con prólogo y notas de don Felipe Pérez y González:

«MUJER. Estánme echando todos bernardinas, pidiéndome imposibles por momentos.

VENTERO. ¿Qué os piden, por mi vida?

MUJER. Disparates: los átomos del sol, _el ave fénix,_ y la leche de todas las cabrillas

VENTERO. ¿No veis, mujer, que aqueso es regodeo, y siempre se acostumbra por las ventas echar pullas a todos?»]

[Nota 240: _Regoldano_ se dice del fruto del castaño silvestre, a diferencia del que da el injerto, que es mejor. Vélez aplica estos adjetivos al hechicero en sus respectivas cualidades de astrólogo y nigromante.]

[Nota 241: Alude Vélez a algunos pasajes bíblicos, tales como éstos: _«Adprehendens autem David vestimenta sua scidit, omnesque viri qui erant cum eo_ (II _Reyes_, I, 11).--_Quæ cum audisset Ezechias rex, scidit vestimenta sua_....» (II _Reyes_, XIX, 1).]

[Nota 242: El _besar las manos_ era obligado principio en todo mensaje verbal. Así comienza el suyo a don Quijote, en la cueva de Montesino (II, 23), la compañera y emisaria de Dulcinea: «Mi señora Dulcinea del Toboso _besa a vuesa merced las manos_, y suplica a vuesa merced se la haga de hacerla saber cómo está....»]

[Nota 243: El señor Bonilla corrige _comission_ donde la edición príncipe dijo _comisson_, y no corrige, cuatro palabras después, _comissionario_ donde la propia edición dice _comissonario_.]

[Nota 244: _Demonios a las veinte_, como _correos a las veinte_, que eran los que habían de andar veinte leguas cada veinticuatro horas. En el pleito entre Salvador de Toro y Pedro de Isunza, proveedores de las galeras reales, hay una certificación de Diego de Ruy Saenz (Puerto de Santa María, 8 de marzo de 1593) referente a haber despachado «tres correos, los dos a la ciudad de malaga y el otro a la villa de madrid, _a las veynte leguas»._ (Archivo General de Simancas, Expedientes de Hacienda, leg. 516.)]

[Nota 245: Que _la mula de Liñán_ es el aire, no ofrece duda; pero ¿cuándo y por quién se dijo esta frase? Esto es lo que había que averiguar, y ni Durán, ni Pérez y González, ni Bonilla, ni yo, hemos tenido la fortuna de ponerlo en claro.]

[Nota 246: _Vara alta_, esto es, _derecha, vertical_, quiere decir _autoridad, poder, jurisdicción._ Allí donde los investidos de autoridad dejaban de tenerla, soltaban o _bajaban las varas_. Esto ocurrió al entrar Felipe II en Portugal, según refiere Isidro Velázquez en _La entrada qve en el reino de Portvgal hizo la S.C.R.M. de don Philippe, invictíssimo Rey de las Españas, segundo deste nombre_.... (Lisboa, Manuel de Lyra, M.D.LXXXIII), fol. 70: «Prosiguiose el camino, y a la llegada de vn río, mojonera o diuision de los terminos de los Reynos, salio orden que los ministros de justicia Castellana _baxassen las varas_, o no las traxessen....»]

[Nota 247: En los siglos XVI y XVII se solía llamar _figones_ a los que después se llamó _figoneros_, dejando aquel nombre para sus bodegones o fondines. Por un acuerdo de la Sala de Alcaldes pregonado a 18 de mayo de 1595, se mandó que se notifique «a los que guisan de comer, que llaman _figones_» que no diesen de comer a las personas que fuesen a sus casas, ni manjar blanco, ni tostadas, ni pastelillos, ni otras cosas dulces. (Archivo Histórico Nacional. Libros de gobierno de la Sala de Alcaldes, tomo II, fol. 47.)]

[Nota 248: Como advierte el señor Bonilla, «el Infante don Pedro de Portugal recorrió, no las _siete_, sino las _cuatro_ partidas del mundo. Así lo dice el mismo título de la obra famosa donde se relatan sus andanzas: _Libro del infante don Pedro de Portugal, que anduvo las quatro partidas del Mundo_ (Çaragoça, Juan Millán, 1570).» ¿Por qué, pues, dijo el vulgo ser _siete,_ y no _cuatro_, las tales _partidas?_ Probablemente, según observé en otro lugar, por contaminación de esa frase con el nombre de nuestro célebre código _de las Siete Partidas_.]

[Nota 249: Estas palabras patentizan que aún en el segundo tercio del siglo XVII perduraba con su renombre, si bien llamándose _de la Sevillana_, aquel célebre _mesón del Sevillano_ que inmortalizó Cervantes haciéndole lugar de la acción de _La Ilustre fregona_. Véanse las noticias que acerca de esta posada di ha poco en el prólogo de mi edición crítica de la mencionada novela cervantina. (Madrid, 1917.)]

[Nota 250: _Por miedo que conspiren_, diríamos hoy, omitiendo ese _no_ que en realidad redunda, pero que antaño se usaba con los verbos que significan temor, como noté en diversos lugares del _Quijote_ (II, 80, 15; III. 59, 24; 144, 12; 217, 8; IV, 50, 1; 126, 15, etc.).]

[Nota 251: El señor Bonilla puntuó así este pasaje: «... a otras diligencias, deste modo por sobornar....» En la edición príncipe no hay coma alguna después de la que sigue a la voz _esguízaros_, hasta otra que sigue a las palabras _contra mí_. Creo que el verdadero sentido requiere esa coma donde la he puesto: dice el Cojuelo que regresará por Suiza _a otras diligencias deste modo,_ o sea, parecidas a la ya indicada de hacer degollar a los hermanos del Gran Turco.]

[Nota 252: _«Mearle la pajuela_--dice Covarrubias--; género de desafío que usan los niños vnos contra otros.» Correas, en su _Vocabulario de refranes y frases proverbiales_, publicado por la Academia Española en 1905, explica la frase de esta manera (pág. 618 _b_): «Vsaban los muchachos luchar, y a las tres caídas, el vencedor _cogía una pajuela_ del suelo _y la meaba_, y con ella daba por la boca al vencido sin que lo viese, y de este modo le afrentaba, y así en otras cosas.» Pero tal frase tiene, además del significado natural, otro figurado, más usual, que definió así el _Diccionario_ de autoridades: «Aventajarse, sobresalir y exceder a otro en la ejecución de alguna cosa», y éste, como nota el señor Bonilla, «es el sentido de la frase en el pasaje del _Cojuelo»._ E igualmente en los siguientes versos de Lope (_Los novios de Hornachuelos_, acto III):

«EL REY. ¿Sois los novios mal contentos que celebra este lugar? Llegad. No, no tengáis miedo.

BERRUECO. Somos, señor; pero sepa que hay otros dos en el pueblo que _nos mean la pajuela_, pues somos los dos con ellos paloma y palomo....»]

[Nota 253: Con esto de _la jerigonza crítica_ alude Vélez al culteranismo; a la _culta latiniparla_, como llamó Quevedo al vocabulario que usaron Góngora y sus secuaces.]

[Nota 254: Aristóteles decía que la belleza es _una carta de favor_, y doña Isabel la Católica, que «el hombre de buena cara lleva consigo _carta de recomendación_ para cualquier cosa que emprendiere».]

[Nota 255: Claro que estos brindis eran _por las damas y los amigos_ de los que brindaban y no por los del Rey.]

[Nota 256: Dije en mi conferencia acerca de _El yantar de Alonso Quijano el Bueno_ (Madrid, 1916), pág. 32: «...Pero lo más usado era acabar de comer con aceitunas», de donde se dijo: _llegué_, o _llegó a las aceitunas_, para significar que se llegó tarde a algún convite o reunión. El acabar de comer con este postre se menciona con frecuencia en nuestros libros del buen tiempo: Don Antonio Hurtado de Mendoza, en el _Entremés del Examinador micer Palomo_:

«VALIENTE. Yo he tenido quinientos desafíos; he hecho sobre el duelo dos comentos; seiscientos antuviones he pegado y he reñido cien veces en ayunas.

MR. PALOMO. ¿Qué fuera _al fenecer las aceitunas_...?»

Y por lo que hace al _palillo_, dije en la citada conferencia que «entre los abuelos de nuestros tatarabuelos era el _palillo_ o mondadientes obligado postre último de toda comida; tanto, que entre gente hidalga el comer podía faltar, y aun faltaba, en efecto, muchas veces; pero el _palillo_ no».]

[Nota 257: En el _Quijote_ (II, 44), apenas se hubo partido Sancho para su ínsula, «cuando don Quijote sintió su _soledad_», y de esta _soledad_ dije en las notas de mi edición crítica de la inmortal novela de Cervantes lo que, aunque ésta peque por harto extensa, voy a transcribir: «Sintió, no la _soledad en que_ le había dejado Sancho, como entendió malamente Unamuno, sino la _soledad de él;_ la _soledad con que_ lo había dejado; que aquí _soledad_ no significa «falta de compañía», sino «pesar que se siente por la ausencia de una persona, y deseo de volverla a ver». Esta _soledad_ es, ni más ni menos, la _saudade_ portuguesa que en todo tiempo han pretendido imponernos los que ignoraban que acá la teníamos castellana, tan rancia, a lo menos, como la de nuestros vecinos. Véanse algunos ejemplos:

»De _sentir soledad_ de una persona o cosa, como en el lugar que anoto. Rivadeneyra, _Flos sanctorum_, en la Ascensión del Señor.... «Los apóstoles también sentían la huerfanidad de tal padre, _la soledad de tal maestro_, de tal pastor y de tal capitán, especialmente viéndose entre tantos y tan crueles enemigos.» Lope de Vega, en el acto I de _El Animal de Hungría:_

«TEODOSIA. Rezien casada, y venida a Ungría de Ingalaterra, _sentí soledad notable de mi tierra_ en tierra agena.»

»Lo mismo _tener soledad de_. Un cantarcillo del siglo XV:

«Aldea donde nací, _soledad tengo de_ ti.»

»En el capítulo cxxvij del libro primero de _Don Clarian de Landanis,_ fol. clxxxiiij: «_Teniendo_ [Gradamisa] gran _soledad_ de su buen amigo don clarian, dio vn sospiro y dixo consigo....» Don Felipe II, en carta escrita en Lisboa a 16 de abril de 1582 (Gachard, _Lettres de Philippe II à ses filles....):_ «Y de lo que más _soledad he tenido es del cantar de los ruiseñores,_ que ogaño no les he oydo, como esta casa es lexos del campo.»

»También se decía _hacer soledad_ una persona o cosa, en equivalencia de apesadumbrar por su ausencia o falta. Santa Teresa, en carta a fray Jerónimo Gracián (Ávila, 10 de junio de 1579): «¡Oh, qué _soledad me hace_, cada día más, para el alma estar tan lexos de vuestra paternidad...!» En carta autógrafa de _Margareta_ (doña Margarita de Austria) al rey don Felipe III (11 de octubre de 1599) decíale: «Señor, no puedo dejar describir a V. Md. para pasar con algún consuelo la _soledat q me ase_, q con aber tan pocas horas q se fui V.M. me pariçe q a mil años....»

»Muchos portugueses, y aun algunos españoles, verbigracia, don Adolfo de Castro en su _Himno a una palabra_ (apud _Estudios prácticos de buen decir y de arcanidades del habla española,_ Cádiz, 1880, pág. 293), han querido y creído que nuestra _soledad_ no signifique enteramente lo que la _saudade_ lusitana, o por lo menos, que sea mera traducción de ésta, afirmaciones contra las cuales protestó nuestro españolísimo Menéndez y Pelayo _(Orígenes de la Novela_, tomo I, pág. CCXXI) en estas palabras: _«Soledad,_ en el sentido de melancolía que se siente por la ausencia de una persona amada o por el recuerdo del bien perdido, es palabra tan legítimamente castellana como es portuguesa _saudade_; se ha usado en todos los tiempos, da nombre a un género especial de cantares andaluces, y nuestro _Diccionario_ académico consigna esta voz como de uso corriente.» Y en las _Adiciones y rectificaciones_ del mismo tomo (pág. DXXVI) insertó la notable carta, ya publicada en la _Revue Hispanique_ (1901), en que don Juan de Silva, portugués de origen, sostuvo y demostró que nuestra _soledad_ expresa tanto y aún más que la _saudade_ de nuestros vecinos.

»¿Se usa aún hoy en tal acepción la palabra _soledad_? En España no recuerdo haberla oído; pero en Colombia todavía llaman _soledades_ a los pesares amorosos causados por la ausencia. Véase una linda copla popular de Casanare, publicada por fray Pedro Fabo del Corazón de María, cultísimo agustino recoleto, en su interesante libro intitulado _Idiomas y etnografía de la región oriental de Colombia_ (Barcelona, 1911), pág. 228:

«Empréstame tus ojitos para completar dos pares; que con los míos no puedo llorar tantas _soledades_.»]

[Nota 258: Para el léxico de la Academia, _quedarse como un pajarito_ significa «morir con sosiego, sin hacer gestos ni ademanes.» Sea eso; pero sea también _quedarse muy dormido_, como en este lugar del texto, y así, dije en las _Mil trescientas comparaciones populares andaluzas_ (Sevilla, 1899), páginas 104 y 105: _«Se queó como un pajarito...: Dormido,_ y más a menudo, _muerto_; del que se duerme profundamente también se dice: _Se queó frito_ o _fritito_.»]

[Nota 259: Suplo un _las_ que falta en el texto original, por omisión mecánica de una de dos sílabas iguales e inmediatas.]

[Nota 260: Con lo de _Adanes del baratillo_ quizá se referiría Vélez a alguna tienda de baratijas en que se vendiesen figurillas de barro, y entre ellas la de nuestro primer padre.]

[Nota 261: «Alusión--como dice el señor Bonilla--a unos zapatos de cuero.» Eran famosos los cueros curtidos en Fregenal de la Sierra, por lo cual, en una jácara de Quevedo, refiriéndose a _la penca_ o azote del verdugo, dice Lampuga a la Perala:

«Más me cuestas de pregones y _suela de Fregenal_ que valen seis azotados si los llegas a tasar.»]

[Nota 262: _De grana de polvo,_ es decir, teñida con el polvo de los gusanillos que llaman _grana_. También decían, a secas, _teñido,_ o _teñida, de polvo_. Entre los regalos que los padres trinitarios de la Redención de cautivos hicieron al Rey de Argel en 1591 figuraba «una manta fraçada de la marca maior _teñida de polvo_, con su franxa de oro y seda», que había costado 19.550 maravedís. (Archivo Histórico Nacional, Libros de la Orden Trinitaria, 121 _b_, fol. 50 vto.)]

[Nota 263: _Severo_, en su acepción de _grave, serio, mesurado_.]

[Nota 264: Dice de las comedias de este loco que _se las habían apedreado como viñas,_ recordando la frecuencia con que el pedrisco daña los viñedos.]

[Nota 265: _Menalao_, por _Menelao_, no es errata; solían decirlo así, por asimilación de vocales. Francisco Santos, en _Los Gigantones en Madrid por de fuera_, apud _Obras en prosa y verso_..., tomo I, pág. 396: _«A Menalao_, por aver entrado en su casa Paris....»]

[Nota 266: La _Casa del Nuncio_ llamaban al hospital de dementes de Toledo, porque lo fundó, a fines del siglo XV, un nuncio apostólico llamado don Francisco Ortiz. También solían llamarlo _el Nuncio_, a secas, y por las celdas o jaulas en que se encerraba a los locos furiosos, _los alberguillos de Toledo_.]

[Nota 267: _Cual tenga la salud_, es decir, _mal_. Era corriente esta comparación imprecatoria. Véase algún ejemplo. Lope de Vega, en el acto II de _El Caballero de Illescas_:

«ROBERTO. ...Y tengo gracia en hacer versos, que canto a un laúd.

JUAN. _Cual tengáis vos la salud_ todo eso debe ser.»]

[Nota 268: Parece que debiera decir: _fué tal_....]

[Nota 269: En mis notas al _Quijote_ (VIII, 56, 10) expliqué por qué debe escribirse _¡Cierra, España!_, y no _¡Cierra España!_, como generalmente se estampa y se dice. _España_ en esta locución es un vocativo, y exclamar _¡Cierra, España!_ equivale a exclamar: _¡España, cierra_, o _faja, con los enemigos_!]

[Nota 270: Exaltarse los poetas hasta el punto de tomar sus imaginaciones por realidades y parecer locos, nunca fué cosa harto rara: ya decía de Horacio su siervo: _«Aut insanit homo, aut versas facit_.» Ni fué raro tampoco el exagerarlo festivamente nuestros escritores. Pérez de Montalván, en la jorn. I de _No hay vida como la honra_.

«TRISTÁN. Señor, mi amo es poeta y los tales, cuando escriben, mudan más de cuatrocientas caras en una hora sola; porque, si es de cosa tierna, se retozan ellos mismos, se miman y se gorjean; si de guerras se ensayonan, se encolerizan y emperran de manera, que tal vez, llevados de aquella idea, encasquetando el sombrero, al primero con que encuentran, como si fuera de Holanda, de Francia o Inglaterra, diciendo: «¡Santiago, a ellos! »¡Cierra, España! ¡Todos mueran!», le dan dos o tres puñadas, o le quiebran la cabeza.»]

[Nota 271: _El basilisco de Malta_ debió de ser, como conjetura el señor Bonilla, nombre vulgar de una pieza de artillería que tuviese la Orden de San Juan en la isla de Malta.]

[Nota 272: _Alojaron_, refiriéndose a _compañía,_ que, como _gente, manada_, y los demás nombres colectivos, puede concertar, por silepsis, con un adjetivo o verbo en plural, cuando concurren los dos requisitos que menciona Bello en el §818 de su _Gramática,_ anotada por Cuervo (pág. 215 de la edición de 1908).]

[Nota 273: Por _legumbre_ ha de entenderse aquí, aunque impropiamente, cosas arrojadizas de huerta, como tronchos, pepinos, nabos, etc. Las comedias de Cervantes--él lo dice--«se recitaron sin que se les ofreciese ofrenda de pepinos ni de otra cosa arrojadiza». Y con lo de _edificio_ alude Vélez, como supone el señor Bonilla, a _cascote_ o _escombros_.]

[Nota 274: _A pleito de tenuta_, o sea a pieza de autos judiciales tan abultada como solían ser las en que se trataba de la tenuta o posesión provisional de las rentas y frutos de un mayorazgo en litigio.]

[Nota 275: Puigblanch, en sus _Opúsculos gramático-satíricos_ (tomo 1, pág. 30), sostiene fundadamente que, contra lo que creyeron muchos autores, el _Paladión_ no fué el caballo de Troya, sino una pequeña imagen de la diosa Palas.]

[Nota 276: «_Armado de punta en blanco_ quiere decir armado de pies a cabeza, con todas las piezas de un arnés, y las demás armas defensivas y ofensivas, desnudas, a punto y guisa de acometer y pelear.» (Correas, _Vocabulario de refranes_..., página 31 _a_).]

[Nota 277: El socorrido expediente de hacer de pasta las dueñas que faltaran para completar el número de once mil parece reminiscencia de lo que cuenta Cervantes (_Quijote,_ II, 48) de aquella señora «de quien se dice que tenía dos dueñas de bulto con sus antojos y almohadillas al cabo de su estrado, como que estaban labrando, y tanto le servían para la autoridad de la sala aquellas estatuas como las dueñas verdaderas».]

[Nota 278: También Quevedo llamó _sabandijas_ a las dueñas, pues hizo decir a una del gremio (Musa VI):

«Fué Dios servido después de que yo me convirtiese en _sabandija_ tocada, en un lechuzo de _réquiem.»_

