Part 11
[Nota 117: También por este pasaje se echa de ver que Francisco Santos, aun habiendo formado tan desfavorable juicio de la novelita de Vélez de Guevara, como recordé en el prólogo, tuvo presente en sus _Postrimerías del hombre y Tribunal espantoso_ la pintura que del Diablo Cojuelo hizo el escritor ecijano. Dice: «Este es Renfas, llamado por otro nombre el Cojuelo.... Aquí noté la figura del espíritu: era _pequeño_, y corcobado, _mala barba_, y _calvo_; descansando el cuerpo sobre dos muletas....»]
[Nota 118: Llamar _legumbre_ a los espárragos es evidente impropiedad. Ya había dicho Covarrubias en 1611, que «_legumbre_ es toda mata cuyo fruto o semilla nace en baynas, como son los garbanços, lentejas, hauas, frisoles, y otras semejantes». Aunque yo, siendo estudiante, tuve en Sevilla unos camaradas extremeños que al pescado y a cuanto no era carne llamaban despectivamente _legumbres_.]
[Nota 119: Como dice el _Diccionario_ de la Academia, _salvo el guante_ es «expresión familiar de que se usa para excusarse de no haberse quitado el guante al dar la mano a uno». Tirso de Molina, en el acto II de _Por el sótano y el torno_:
«DON DUARTE. ...Quiso el cielo, cuando el planeta mayor de púrpura entapizaba su real peregrinación, que tropezase mi dama en un hoyo, a intercesión de mis ruegos; que en Madrid todo sirve a la ocasión. Llegué diligente a darla la mano, que recibió _salvo el guante_, aunque por él rayo o nieve me abrasó....»
Otras veces se rogaba que _se perdonara el guante_. Lope de Vega, en el acto I de _El Acero de Madrid_, hace decir a Lisardo al dar la mano a Belisa, que ha tropezado y caídose en la calle:
_«Perdone vuesa merced el guante_.»
Y esto quiere decir de su metáfora Luis Vélez: _que se le perdone_.]
[Nota 120: _Tiro_, significando el cañón, y no, como hoy día, su carga ni su disparo. Rojas Zorrilla, en la jorn. I de _El Desafío de Carlos Quinto:_
«D.ª LEONOR. Ea, don Luis, vuelve en ti; tu brazo la pica empuñe; el coselete en tu pecho al Otomano deslumbre; digiere aquel hierro ardiente que _el tiro de bronce_ escupe.»]
[Nota 121: La iglesia parroquial de San Salvador, que por hallarse ruinosa fué derribada en 1842, estaba situada en la calle Mayor, frente a la plazuela de la Villa, a la cual daba nombre. Era quizá el templo madrileño más antiguo, pues como recuerda Jerónimo de Quintana en su _Historia de la antigüedad, nobleza y grandeza de la villa de Madrid_ (Madrid, Imp. del Reyno, M.DC.XXIX), ya se la nombraba en la era de 1257, reinando Don Fernando III. Véase Mesonero Romanos, _Manual de Madrid: descripción de la Corte y de la Villa_ (Madrid, 1831), pág. 137, y _El Antiguo Madrid_, edición de 1881, tomo I, página 218. En la obra últimamente citada dice Mesonero que «la torre de la misma iglesia, apellidada _la atalaya de la villa_, era bastante elevada»; y en otro lugar (pág. 288), tratando del templo de Santa Cruz: «La torre ... era llamada _la atalaya de la corte_, así como la de San Salvador, _la atalaya de la villa_». O Mesonero tomó tal denominación de la novela de Vélez de Guevara, o éste la había tomado del habla vulgar.]
[Nota 122: Llamábase _basquiña_ a lo que también se dijo _saya_ y hoy nombramos _falda_. Se ponía, según Covarrubias, «encima de los guardapieses y demás ropa».]
[Nota 123: El _verdugado_ era, como dice el _Diccionario_ de autoridades, «vestidura que las mugeres usaban debajo de las basquiñas, al modo que hoy los tontillos....»]
[Nota 124: Era el _guardainfante_--dice el _Diccionario_ de autoridades--«cierto artificio muy hueco, hecho de alambres con cintas, que se ponían las mujeres en la cintura, y sobre él se ponían la basquiña.» Muy pintorescamente lo definió Rojas Zorrilla en la jorn. III de _Los tres blasones de España:_
«REY DE CAST.ª ¿Que es _guardainfante_?
GUARDAINFANTE. Vn enredo para ajustar a las gordas; vn molde de engordar cuerpos; es una plaza redonda adonde pueden los diestros entrar a jugar las armas, por lo grande y por lo extenso; es un encubre-preñadas, estorbo de los aprietos, arillo de las barrigas, disfraz de los ornamentos; y es, en fin, el _guardainfante_ vn enjugador perpetuo, que está secando la ropa sobre el natural brasero.»
Don Juan de Zabaleta dice del _guardainfante_ en el cap. II de _El Día de fiesta por la mañana_ (apud _Obras históricas, políticas, filosóficas y morales, escritas por.... Con el Día de fiesta por Mañana, y Tarde, y los sucesos que en él passan_ Madrid, Antonio Gonçalez de Reyes, 1692): «Este es el desatino más torpe en que el ansia de parecer bien ha caido. Si vna muger tuuiesse aquella redondez de cuerpo desde la cintura abaxo, ¿huuiera quien se atreuiera a mirarla? Ponerse postizo vn defecto, ¿puedelo hazer sino quien esté sin juizio? Ponerse postizo un ojo, vaya, porque los ojos son hermosura; pero ponerse vna hinchazón contrahecha, ¿quién lo puede hazer que no esté fuera de tino?... Échase sobre el Guardainfante vna pollera con vnos ríos de oro por guarniciones.... Ponese sobre la pollera vna basquiña con tanto ruedo, que colgada podía seruir de pavellon. Ahuecasela mucho, porque haga más pompa, o porque coja mucho ayre con que hazer su vanidad mayor.»]
[Nota 125: _Pollera_ llamaban al brial o guardapiés, por su semejanza con el cesto en que se crían los pollos.]
[Nota 126: _Engestarse_, verbo no registrado en el léxico de la Academia, está usado aquí en la acepción de _volver el rostro_ hacia alguna persona o cosa; _encararse_.]
[Nota 127: Aunque de ordinario se llamó _picota_ al rollo, propiamente no es _picota_ sino la _punta_ o _pico_ en que suele terminar. Vélez usa aquella voz en sentido figurado.]
[Nota 128: Así, _malaño,_ en la edición original, como, juntas las palabras, escribimos _noramala_ y _norabuena_.]
[Nota 129: Llamaban _lo hojaldrado_ a la parte del pastel que cubre la carne o dulce en él contenido.]
[Nota 130: Nombrábase _pepitoria_ a un guisado que se hacía con los cuellos, manos y pies de las aves. Era plato propio de sábado, día en que no se podían comer de los animales terrestres sino los despojos. Todo esto se indica en los siguientes versos de Anastasio Pantaleón de Ribera _(Obras de_ ... Madrid, Francisco Martínez, 1634, fol. 55 vto.):
«Del pájaro que en Arabia cinco edades vive enteras, y naciendo de su muerte, cunas le arrullan sabeas, serán menudo jigote sus pechugas y caderas, _y en sábado, pepitoria sus alones, cuello y piernas_.»]
[Nota 131: _Haya_, diríamos hoy.]
[Nota 132: Era _hacer media noche_, según Covarrubias, «vn abuso grande de aguardar a que den las doze del Viernes en la noche para comer vna olla regalada de menudo». Tropológicamente, llamóse _media noche_ a esa misma cena. Quevedo, dirigiéndose a una niña de quien quería ser tercera una vieja (Musa VI):
«Cuando quieres persuadirme, dices que es mujer de porte: mucho tiene de estafeta; temo que de ti la cobre. De docientas leguas huele almuerzos y _medias noches_; lo que come, bien lo sé; mas no sé con lo que come.»]
[Nota 133: _No conocer_ a uno _si no para servirle_ es frase de comedimento que, por usual, no debiera faltar en el _Diccionario_ de la Academia. Vélez vuelve a emplearla en los trancos VII y X. Castillo Solórzano, en _La Garduña de Sevilla y anzuelo de las bolsas_: «¿Cómo alguacil?--replicó el mismo alguacil--. ¿Conóceme vuesa merced? Yo le dije:--_No conozco a vuesa merced si no es para servirle_.»]
[Nota 134: Llamóse _llave capona_ o _capona_ a secas, la que honoríficamente se concede a ciertos gentilhombres de la cámara real, sin ejercicio ni servidumbre, porque tal llave no tiene sino apariencia de tal, pues con ella no se abre ni se cierra puerta alguna. Moreto, en la jorn. III de _Antíoco y Seleuco_:
«REINA. Y cuando sea mi esposo, como es cierto, ¿te parece que a mí ese amor me entristece?
FLORETA. Pues, señora, ¿no es forzoso?
REINA. ¿Por qué?
FLORETA. ¿No es claro el indicio? Porque hasta aquí tu persona es, como _llave capona_, esposa sin ejercicio.»]
[Nota 135: A propósito de esta frase, Pérez y González recordó (pág. 75 de su mencionada obra) que se llamaba _proa_ a la parte delantera del coche; que los asientos de éste se decían _de proa, de popa_ y _de estribos_, y que «el _de proa_ era el más humilde, destinado al modesto acompañante, ya servidor, ya devoto del personaje dueño del vehículo». Pero si en esto de _la proa_ rectificó el erudito sevillano al señor Bonilla, que en su edición de Vigo (1902) había sospechado que se hubiese dicho en contraposición a la frase _jayanes de la popa_, no creo que estuviese igualmente acertado al presumir «que _culto_ es una errata, y debe leerse _cultor_». A mi entender, con lo de _culto vergonzante_ se quiso aludir a que los de escasa calidad que acompañaban a los magnates ocupando los asientos _de proa_ de sus coches solían profesar de _cultos_, más o menos declaradamente, poniendo en tortura el magín para hacer frases adulatorias y de ingenio que agradaran a sus patronos.]
[Nota 136: Tanto era la barba cosa indispensable para los letrados, que dijo Quevedo en una de las letrillas de su Musa V:
«Deseado he desde niño, y antes, si puede ser antes, ver un médico sin guantes _y un abogado lampiño.»_
Y que solían llevar la barba en forma de cola de delfín lo había dicho el mismo autor en un romance de la Musa VI:
«Era Alejandro un mocito a manera de la hampa, muy menudo de faiciones y muy gótico de espaldas. _Barba de cola de pez_, _en alcance de garnacha_....»]
[Nota 137: _Doña Fáfula,_ como si dijera _doña Fulana_, o _doña Fabulana_, nombre este último que aun suele oírse en Andalucía, y con el cual parece tener estrecho parentesco el que ha originado esta nota. Véase antepuesto al apellido, como se anteponen estos otros nombres. Espinel, _Sátira contra las damas de Sevilla (Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos_; mayo-junio de 1904):
«No había entonces doña Berenjena, _doña Fáfula_ Ortiz ni doña Paula, sino Francisca, Paula, Minga, Elena.»]
[Nota 138: La _bigotera_ está definida en el _Diccionario_ académico; y que los presumidos solían ponérsela para dormir, para no descomponer sus bigotes, cuidadosamente peinados y levantados, dícenlo acá y allá nuestros escritores de antaño. Don Guillén de Castro, _El Narciso en su opinión_, jorn. I:
«D. GUTIERRE. ¿Bueno está el bigote?
TADEO. Bueno. Pero sobrado le cuesta al que, como tú, se acuesta como braquillo, con freno.»
Y Lope de Vega, en el acto II de _El Cuerdo en su casa_:
«GILOTE. ...Hay mil tontos marquesotes con cuidados de mujer, que nacieron para ser mártires de sus bigotes; mil que a bestias los condeno, porque ellas a dormir van sin freno, y ellos están toda la noche con freno.»]
[Nota 139: El uso masculino de los _copetes_ y _guedejas_, por denotador de vil afeminamiento, fué prohibido en 1617; pero de tal manera continuó y aun se extendió años después, que a 13 de abril de 1639 se dió en Madrid el _Pregon en qve sv Magestad manda qve por qvanto el abvso de las gvedejas y copetes con que andan algunos hombres, y los rizos con que componen el cabello, ha llegado a hazer escandalo en estos Reynos, ningun hombre pueda traer guedejas ni copete_. (Escudo real.) (En Madrid. En la imprenta de Francisco Martínez. Año M.DC.XXXIX) Se mandaba: «que ningún hombre pueda traer copete, o jaulilla, ni guedejas con crespo o otro rizo en el cabello, el qual no pueda passar de la oreja; y los barberos que hizieren qualquiera de las cosas susodichas, por la primera vez caygan e incurran en pena de veinte mil maravedis y diez días de carcel, y por la segunda la dicha pena doblada y quatro años de destierro desta Corte, o del lugar donde viuiere, y por la tercera sea lleuado por quatro años a vn presidio para que en ellos siruan. Y a las personas que traxeren copete o guedejas y rizos en la forma dicha no se les dé entrada en la Real presencia de su Magestad, ni en los Consejos, y los porteros se lo prohiban, y los Ministros no les puedan dar audiencia, ni oygan sobre sus pretensiones, reseruando a los señores del Consejo poder hazer la demostracion y castigo que conuenga....»]
[Nota 140: Mujeres y lindos cuidaban mucho de sus manos y de sus rostros, y para adobar éstos y aquéllas hacían mil extravagancias, y hasta verdaderas porquerías. En un libro inédito de recetas de afeites (Biblioteca Nacional, Manuscrito 2019) hallas con epígrafes como éstos: «Memoria de la manteca que doña María de Mendoza traía en las manos...» (fol. 13). «Recepta para hazer seuo para las manos, que se ha de traer nueve días» (fol. 52 vto.). ¡Véase qué «recepta para las manos»! (fol. 16): «Tómese suziedad de perros de la blanca y muelanla y despues echenla con miel y con hueuo y ponganla en las manos, y no en las palmas, y tenganlo una noche y un día....» Y ¡véase qué «recepta para el rostro»! (fol. 66): «Tomareis tocino tanto como vn hueuo, que sea todo gruesso, e poneldo con vinagre fuerte que esté nueue días; tomareis sahin de culebra....»]
[Nota 141: _Descabezados_, para poder usar de las yemas de los dedos y valerse de las manos aun teniéndolas untadas con los sebillos. Porque es de notar que el hacer sudar las manos, enguantándolas, solía ser obligado complemento del untarlas. Terminantemente lo declara una receta para _muda de manos,_ que hay hacia el fin de cierto libro de cocina y repostería (Biblioteca Nacional, Ms. 6058, fol. 167 vuelto): «Tomarás media libra de trementina labada nuebe vezes y quatro hiemas de huebos frescos y el agrio de dos limones redondos y seis dineros de cardenillo, todo mezclado; vntarás las manos antes de acostarte y _sudaráslas con guantes, y fiat confetio» (sic)_.]
[Nota 142: De estas _pasas_ hablaba Areusa en el acto IX de _La Celestina_, levantando, por ruin envidia, mal testimonio a Melibea: «Todo el año se está encerrada con mudas de mil suciedades, por una vez que haya de salir donde pueda ser vista; enviste su cara con hiel y miel, con _uvas tostadas_ y _higos pasados_, y con otras cosas....»]
[Nota 143: La colación de los ayunadores solía consistir en un poco de pan y dos o tres docenas de pasas.]
[Nota 144: _Una doncella sobre su palabra_, es decir, una que sólo tenía de doncella el hacerse pasar por tal.]
[Nota 145: Vélez de Guevara juega del vocablo _curso_ en dos de sus acepciones. También en esto le había precedido Quevedo, al relatar en un desenfadado romance (Musa IV) el _Ridículo suceso del trueco de dos medicinas_, haciendo decir a la triste desposada:
«Tu cuerpo, que no me goza, a lo menos, me gradúa, si los _cursos_ a las novias valen como a los que estudian.»]
[Nota 146: _Hacer_, en su frecuente acepción de _representar_.]
[Nota 147: Quizá se refiere a _Il Dvello del Mutio Iustinopolitano_, libro del cual se hicieron varias ediciones, muy difundidas en España, por nuestra constante comunicación con Italia.]
[Nota 148: Antes y más propiamente que el _Diccionario_ de autoridades definió el _patacón_ César Oudin, en su _Tresor des devx langves_...: «Patacón, _monnoye de cuiure en Portugali, qui vaut enuiron deux liards, c'est aussi la grande reale d'argent de Castille de huict, c'est à dire de quarante sols_....»]
[Nota 149: Con sus propias palabras se llama ladrón al que iba a ser robado. La frase _acá estamos todos_ tuvo origen, según el vulgo, en un cuentecillo relatado mil veces por las abuelas a sus nietezuelos: «Un duende hacía tantas diabluras en una casa, escondiendo mil cosillas, y rompiendo otras mil, que el inquilino, por huir de él, se resolvió a mudarse a otro barrio. Pero cuando, al llevar la última carrada de muebles, preguntó a su mujer: «--¿Falta algo?», se oyó la vocecilla del duende, que, escondido en un palanganero, decía: «_--¡Acá estamos todos!_» Es frase popular en Andalucía, y suele decirla el que llega a una reunión donde no se contaba con él: _¡Aquí estamos todos!, dijo el duende._ Ayala y Guzmán versificó este cuento, con poca fidelidad y menos gracia, en su comedia intitulada _Las Travesuras de don Luis Coello, primera parte_.]
[Nota 150: «Alude--dice el señor Bonilla--a los autos o misterios populares de la Resurrección de Cristo, en que al descender el ángel del cielo y revolver la piedra del sepulcro, se asombran los guardas y caen a un lado y a otro como muertos (Cf. _San Mateo_, XXVIII, 1-4.»)]
[Nota 151: Algo que dije de Sevilla en el discurso preliminar de mi edición crítica de _Rinconete y Cortadillo_ (Sevilla, 1905), página 13, es aplicable a toda la España de los siglos XVI y XVII: «Al olor, y, sobre todo, al sabor de estas cuantiosísimas riquezas [las que traían á la metrópoli las flotas de Indias] vivían en la magnífica ciudad del Guadalquivir una muchedumbre crecidísima de extranjeros, en especial, de italianos, flamencos y franceses, cada cual en busca de su avío y en solicitud de su medra; cada cual discurriendo medios e inventando artes, artimañas o artificios para apropiarse, industriosa y más o menos limpiamente, alguna mielecilla de las óptimas colmenas indianas, consolándose así de no haber sido ellos ni sus naciones los que tuvieron la dicha de descubrir y conquistar el Nuevo Mundo.»]
[Nota 152: _Abada_, o _bada_, que equivale a _rinoceronte_.]
[Nota 153: _La Bermuda_, como explicó Pérez y González (pág. 80 de _El Diablo Cojuelo: notas y comentarios_), «era la isla principal del grupo descubierto en América por el navegante español Juan Bermúdez.... Lugar peligroso para la navegación, por los frecuentes temporales y terribles accidentes del mar y por los atrevimientos de los piratas extranjeros, allí corrían gravísimo riesgo los barcos que a España traían los tesoros americanos....»]
[Nota 154: En el texto original falta la palabra _bebe_, que suplo, como el señor Bonilla.]
[Nota 155: De la renombrada _cuba de Sahagún_ dijo Covarrubias en su _Tesoro_, compuesto en los primeros años del siglo XVII, que «cabía _tantas_ mil cántaras, y dizen que oy sirve de echar trigo en ella, porque devia ser costosa y peligrosa de reparar y conservar».]
[Nota 156: _A dar_, como si dijera _en dar_, que equivale a _dando_, porque es sabido que el infinitivo con _en_ antepuesto equivale al gerundio. Véanse algunos ejemplos análogos al pasaje del texto. Guevara, _Menosprecio de corte y alabanza de aldea_, capítulo VIII: «... y a las vezes gana en la corte mejor de comer vn malsin _a malsinar_ que no vn theologo _a predicar_». Cervantes, _Quijote_, II, 38: «... y sabía hacer una jaula de pájaros, que solamente _a hacerlas_ pudiera ganar la vida....»]
[Nota 157: Como nota el señor Bonilla, Vélez de Guevara se refiere «a los huéspedes que como aves de paso paran en la posada, y reparan poco, porque no han de consumirlos por mucho tiempo, en los manjares que les sirven».]
[Nota 158: La _puerta de Guadalajara_, que era una de las más famosas de Madrid, estaba situada en la calle Mayor, enfrente de la entrada o embocadura de la calle de los Milaneses y de Santiago. Aunque se quemó por septiembre de 1582, quedó su antiguo nombre al sitio en que tal puerta estuvo, como pasa hoy todavía con la llamada _puerta del Sol_. En aquel lugar tenían sus tiendas ricos mercaderes, a quienes muchas personas solían entregar sus ahorros para que se los invirtieran y manejaran.]
[Nota 159: Es reminiscencia del refrán que dice: _Cobra buena fama, y échate a dormir_.]
[Nota 160: _Hábito,_ en su antigua acepción de insignia con que se distinguen las órdenes militares. «_Cauallero de abito_--dice Covarrubias--, el que trae en el pecho la insignia de alguna orden de Cauallería, que comunmente llaman abitos.»]
[Nota 161: La _ropilla_, como dice el _Diccionario_ de autoridades, era «vestidura corta con mangas y brahones, de quienes penden regularmente otras mangas sueltas o perdidas, y se viste ajustadamente al medio cuerpo, sobre el jubón».]
[Nota 162: _Diluvio en pena_, como _alma en pena_.]
[Nota 163: _Antes de mil años_, es decir, _antes que pase mucho tiempo_. Es hipérbole andaluza: bien se echa de ver quién habla por boca del Cojuelo.]
[Nota 164: Como el jugar cañas era propio de caballeros, con estas palabras indica el Diablillo que pronto había de subir de categoría el tabernero bautizante, mudanza de que hubo, hay y habrá siempre grande copia de ejemplos.]
[Nota 165: _Hablar en_ un asunto o negocio, que hoy decimos _hablar de_. Era régimen usualísimo en los siglos XVI y XVII (_Quijote_, I, 193, 10; III, 17, 4; 311, 22; etc.)]
[Nota 166: También aquí sigue Vélez los pasos de Quevedo, que dijo en su _Sátira a los coches_ (Musa VII):
«Tras aquéllos llegó al puesto vn coche verde, que ha sido el sujeto a quien más debe cierta mujer y marido. Desde el alba hasta la noche les sirve de albergue y nido, y aunque duermen dentro dél, ha dicho un contemplativo: «Aqueste es coche imprestable, porque ambos han prometido no desamparar su popa por cosa de aqueste siglo.»»
A lo que parece, no había grande exageración en estas referencias. De una tal doña Juana decía otra dama en la jorn. I de _El socorro de los mantos_, comedia de don Francisco de Leiva y Ramírez de Arellane:
«Yo donde vive os diré: y es, porque busquéis el fin de ese fuego que os abrasa, la calle Mayor su casa y un coche su camarín. En él de día y de noche a sus gustos se dedica, y aun harto se mortifica en no dormir en el coche.»
Y Calderón, en la jorn. II de _Nadie fíe su secreto_:
«LÁZARO. Laura vive aquí, que dijo: «Con lo que la casa cuesta de alquiler, he de hacer coche.» Y respondiéndole a ella dónde había de vivir, dijo: «Cuando coche tenga, en el coche todo el día, y la noche en la cochera.»]
[Nota 167: Para el señor Bonilla, _terceruela_ «puede ser la tercera menor o semitono». Y yo, que _tampoco_ sé lo que es _terceruela_--digo, a qué _terceruelas_ se refiere Vélez de Guevara--y, a mayor abundamiento, no he logrado entender que _tercera menor_ equivalga a _semitono_, recuerdo lo que un su interlocutor dijo a cierto poeta culto que intentaba comentar a otro, sin dejarse entender;
«--Comentador, comentaos.»]
[Nota 168: Todos estos son remedios populares para el mal de madre, muy usados cuando escribía Vélez y cuando, siglo y medio antes, compuso Rojas _La Celestina_, en cuyo acto VIII, como recuerda Bonilla, enumera la vieja protagonista las cosas con que se curaba ese mal: «Todo olor fuerte es bueno, así como de poleo, _ruda_, axienjos, humo de plumas de perdiz, de romero, de moxquete, de encienso, recebido con mucha diligencia, aprovecha e afloxa el dolor, e buelve poco a poco la madre a su lugar.» Especialmente, acudían a _la ruda_. Tirso de Molina en el acto I de _El Celoso prudente_: