Part 10
[Nota 50: _Despensas_, más bien que _gastos o costas_, significa en este lugar _necesidades_.]
[Nota 51: Llamábase _autores de comedias por su Majestad_ a los empresarios teatrales que tenían licencia real para formar compañía.]
[Nota 52: Porque algunos cojos andan a _trancos_ se les suele llamar festivamente _cojitrancos_.]
[Nota 53: _Leyenda_, en su antigua acepción de _lectura. Leenda_ dice todavía el vulgo andaluz.]
[Nota 54: _Y yo menos que agradecerte_, quiere decir.]
[Nota 55: _Por no ser para más_ era expresión usual en la respuesta de las cartas y billetes de antaño. Véase, por ejemplo, el borrador de una escrita al Secretario de la Universidad de Alcalá de Henares por un su dependiente. Está al fin del libro de matrículas de 1566: «Los días pasados me hicieron merced de responderme con aquellos caballeros, los quales vinieron de su tierra de V.m.; y _por no ser para más_ la carta que V.m. me ynbió no escribo más a V.m. el secretario mi señor. Oi lunes a catorze de mayo.» (Archivo Histórico Nacional.) Por donaire, pasó tal expresión a la plática verbal; así, verbigracia, en el _Quijote_ (II, 34), por boca de un supuesto demonio: «Y _por no ser para más_ mi venida, no ha de ser más mi estada.» Y Pérez de Montalván, en la jornada I de _La Doncella de labor_:
«D.ª ISABEL. ...Y lo demás, finalmente, es que ya las doce son, y que ha venido la silla, y por ser tarde me voy, de vos muy enamorada, _(A D. Diego_.) y muy celosa de vos; _(A D.ª Elvira_.) y _por no ser para más,_ a buenas noches, adiós.»]
[Nota 56: _A los que fueren entonces_, es decir, _a los días del mes que fueren_ entonces, cuando el libro salga a luz.]
[Nota 57: Don Juan Vélez de Guevara nació en Madrid y fué bautizado en la iglesia parroquial de San Andrés, a 9 de febrero de 1611. Publicó su partida bautismal mi inolvidable amigo don Felipe Pérez y González, en su excelente libro intitulado _El Diablo Cojuelo: notas y comentarios_ (Madrid, 1903), página 193.]
[Nota 58: De llamar los hechiceros _hora menguada_ a la que ya estaba acabándose, por suponer que el resto de ella era ocasionado a malos sucesos, se pasó a dar ese nombre al «tiempo fatal o desgraciado en que se sucede un daño o no se logra lo que se desea». Y Vélez llama a la de las once de la noche _hora menguada para las calles_, porque en ella, al tiempo en que supone la acción de su relato, se vertían, por las puertas de las casas, las aguas inmundas. Así se mandó y pregonó en la coronada villa a 23 de septiembre de 1639, por acuerdo de los alcaldes de casa y corte (Archivo Histórico Nacional, Libros de gobierno de la Sala de Alcaldes, fol. 221 del dicho año): «... que ninguna persona bacie por las ventanas y canelones agua ni ynmundicias ni otras cosas, sino por las puertas de las calles; _en berano las puedan baciar a las once dadas de la noche_, y en ybierno dadas las diez della, pena de quatro años de destierro y veinte ducados a los amos que lo consintieren, y de zien azotes y seis años de destierro a los criados y criadas que lo hecharen, y de pagar los daños que hicieren....» Por esta hora del «¡agua va!» Ruiz de Alarcón hizo decir a Hernando, de noche y en la calle, en el acto III de _Los Favores del mundo_:
«¡Poh! ¡Mal hubiesen los gatos que dan algalia a estos botes! Ya empiezan las cosas malas _de entre las once y las doce_.»]
[Nota 59: Con esto de _boqueaba coches_ se quiere decir que daba las boqueadas el pasear por el Prado, del cual salían ya los pocos coches que quedaban en él.]
[Nota 60: Porque el agua del Manzanares no cubría las desnudeces de los que se bañaban en él, dijo Celia en _La Dorotea_, de Lope de Vega, acto II, escena II: «... ¿cómo puedes negar la culpa que tiene [el río] en que, siendo los veranos tan humilde, se deja entrar de mil géneros de hombres y mujeres, hecho un valle de Josafat?»]
[Nota 61: Con los donaires que se han escrito a costa del ruin caudal del Manzanares se podrían llenar muchas páginas. Véanse siquiera dos muestras. Tirso de Molina, en un romance que insertó en sus _Cigarrales de Toledo_:
«Según arenas criáis y estáis ya caduco y viejo, moriréis de mal de orina, como no os remedie el cielo. Como Alcalá y Salamanca, tenéis, y no sois colegio, vacaciones en verano y curso sólo en invierno.»
Y Castillo Solórzano, _Tiempo de Regozijo, y Carnestolendas de Madrid_ (Madrid, Luis Sánchez, 1627), fol. 114 vuelto:
«...Este, pues, charco ambulante, olla de tantos mondongos, pelador de pies de puerco, si no de panças de tomo, reseruó entre dos alisos, tres álamos y dos pobos, para retirados baños, cierto cristal, aunque poco.»]
[Nota 62: _Ite, rio est_, dicho macarrónicamente, a imitación del _Ite, missa est_, como si dijeran: «¡Ea, se acabó el río!», porque la poca agua que de él quedaba se la habían llevado los Adanes y las Evas en las sábanas con que se habían enjugado. El señor Bonilla dice en las notas de su edición de 1910--pocas veces aludiré a la de Vigo (1902)--que Vélez, con las palabras _Ite, rio est_, «evidentemente se refiere al canon de la misa». Si él está en lo cierto, no lo está el _Diccionario_ de la Academia Española, según el cual _canon_ es aquella parte de la misa que comienza en el _Te igitur_ y acaba con el _Pater noster_.]
[Nota 63: A diferencia del señor Bonilla, paréceme que con la frase _hidalgo a cuatro vientos_ no quiso decir nuestro autor que _don Cleofás_, yendo por el tejado, «se hallaba expuesto a todos los aires», sino que era un hacia hidalgo, sin casa solariega, y, por tanto, a la intemperie o a _los cuatro vientos_. Él mismo dice más adelante que por lo de llamarse Leandro, como el infortunado amador de Hero, tenía su ejecutoria en las obras de Boscán y Garcilaso.]
[Nota 64: Para ser encrucijada _de apellidos_ le faltaban dos, pues no tenía más de otros tantos. Vélez contó con ellos los dos nombres de pila.]
[Nota 65: Hoy diríamos _que le iba a los alcances_.]
[Nota 66: Decir, por metátesis, _estrupo_ fué cosa corriente en los siglos XV, XVI y XVII. Véase algún ejemplo. Fernán Pérez de Guzmán, en su _Confesión rimada_:
«De aqueste mal cuerpo otro nombre es que se llama _estrupo_, e su propia maldad es en desflorar la virginidad....»]
[Nota 67: Refiérese a la expresión vulgar figurada _sin comerlo ni beberlo_.]
[Nota 68: _Veintidoseno_, dicho en buen romance, y no _vigésimo segundo_, que sería decirlo a la latina.]
[Nota 69: Por estas _multiestupradas_ de fines del siglo XVI y todo el XVII decía Mateo Alemán en su _Guzmán de Alfarache_, parte I, libro III, cap. II: «... nunca quien lo come lo paga, o por grandísima desgracia. Siempre suele salir horro el dañador, y después lo echan a la buena barba; siempre suele recambiar en un desdichado.» Y, más tarde, Moreto, en la jorn. II de _Todo es enredos amor_:
«D. FÉLIX. ...Porque hay mujeres en esta ciudad, de corta fortuna, que al cebo de su belleza suelen traer muchos peces, y al ignorante que pesca el anzuelo de su cara le echan la justicia a cuestas y la cruz del matrimonio.»]
[Nota 70: A las palabras _para en uno son_ pone el señor Bonilla por comentario: «Frase del ceremonial religioso del matrimonio». Ignoro de dónde pudo sacar esta peregrina especie. _En uno_ significa _juntamente_, como se echa de ver en muchas cédulas reales de Don Alfonso el Sabio, dadas _en uno_ con la reina Yolant su mujer, y en otras de Don Fernando IV: «E nos el sobredicho rey, regnante _en uno_ con la reina doña Constanza mi mujer....» Y _para en uno son_ díjose de los novios, desposados o por desposar, en el sentido de que están destinados para vivir _en uno_ o _juntamente_. Así lo demuestran los siguientes pasajes de Lope de Vega. En el acto I de _Peribáñez y el Comendador de Ocaña_ cantan los músicos:
«Y a los nuevos desposados eche Dios la bendición; parabién les den los prados, pues hoy _para en uno son_.»
Y en el acto I de _Fuente Ovejuna_:
«LAURENCIA. ...En todo el lugar hay moza, o mozo en el prado o soto, que no se afirme diciendo que ya _para en uno somos_.»]
[Nota 71: Llama a la muerte _el vicario Responso_, porque, como el vicario o juez eclesiástico, tiene poder para separar a los casados.]
[Nota 72: El léxico de la Academia registra las formas _boarda_ y _buharda_, y no la que ocurre en este lugar del texto.]
[Nota 73: Añade _y la boca_ aludiendo a la costumbre de besar la tierra los que llegaban a ella después de haber corrido grande peligro en el mar. Así dice el Cautivo en el _Quijote_ (I, 41): «Embestimos en la arena, salimos a tierra, _besamos el suelo_, y con lágrimas de muy alegrísimo contento dimos todos gracias a Dios....»]
[Nota 74: Llama _ministros del agarro_ a los que antes (7, 4)[45] había llamado _corchetes_.]
[Nota 75: Así en la edición original, que páginas adelante estampa _Bitigudino_. Es apellido tomado del nombre _Vitigudino_, villa de la provincia de Salamanca.]
[Nota 76: _Moneda chanflona_ es la toscamente falsificada, difícil de pasar sino cuando hay poca luz. Nuestros diccionarios registran el aumentativo _chanflón,_ y no el positivo _chanfla_, muy corriente en Andalucía con idéntico significado. Y aun de _chanfla_ dicen _¡Chanfle!_ al acabar de contar alguna cosa poco creíble, como si dijeran: _¡Pase, como moneda chanflona_!]
[Nota 77: _A gatas_, porque andaban a cuatro pies por los tejados en busca de don Cleofás; y _jinetes que corrían sus costas_, por alusión a la que se llamó y llama Cervantes (_Quijote_, I, 41) _caballería de la costa_, de la cual trató largamente Pérez y González en _El Diablo Cojuelo: notas y comentarios_, páginas 13-17.]
[Nota 78: Toda esta alegoría es alusión a los frecuentes desembarcos que hacían en nuestras costas los corsarios moros, y a la presa que de ellas solían arrebatar, no obstante el cuidado de los _atajadores_ o _jinetes de la costa_.]
[Nota 79: _Mohatrera de doncellazgos_, porque, como el mohatrero, volvía a quedarse con lo mismo que vendía; en este caso, con la propia fingida doncellez, vendida ya a tantos galanes. «_Mohatra_--dice Covarrubias--es la compra fingida que se haze vendiendo el mercader a más precio del justo y teniendo otro de manga que lo buelva a comprar con dinero contante a menos precio.»]
[Nota 80: _Chapetón,_ significando _inocente_ o _boquirrubio_. Llamaban _chapetón_ en Indias a los que, por recién llegados, ignoraban las costumbres y trato de aquella tierra. El adjetivo _doncellil_ falta en el _Diccionario_ de la Academia.]
[Nota 81: Contra lo que pudiera sospecharse, _suceso_, en equivalencia de _éxito_ o _resultado_, no tiene nada de galicismo.]
[Nota 82: El señor Bonilla, anotando este lugar, habla de la _silla_ llamada _cadera, cadiera o cadira_, y de unas _mesas de cadera_ o _de cadiera_; pero no de la _mesa de cadena_. Por si, como creo, puede aprovechar a algún investigador más afortunado que nosotros, diré que en la almoneda de los bienes que quedaron por muerte del maestro Juan de Mallara se lee: «yten _vna mesa vieja de cadena_ con su banco....» (Archivo de Protocolos de Sevilla, Gaspar Romano, libro 2.º de 1571, fol. 1991.) Y en el inventario de los bienes de don Carlos de Álava: «yten otra mesa de nogal de gonzes _con el banco de cadena_». (Archivo de Protocolos de Valladolid. Juan Ramos, 1604, folio 133 vto.)]
[Nota 83: Claro es que se refiere a lo que el léxico de la Academia llama _efemérides astronómicas._]
[Nota 84: La _magia_ o _mágica negra_ a diferencia de la blanca, que es lo que podríamos llamar mera prestidigitación y _física recreativa_, fué siempre arte reprobado, porque nada se hace en él sin pacto expreso o tácito con el demonio.]
[Nota 85: Era cosa general creer que los hechiceros solían tener un demonio familiar metido en una redoma. Rojas Zorrilla en la jorn. II de _Lo que quería ver el Marqués de Villena_:
«ZAMBAPALO. Señor, he de hablar de veras: yo tengo miedo.
MARQUÉS. ¿Por qué?
ZAMBAPALO. Porque deste hombre me cuentan que tiene en una redoma un demonio.»]
[Nota 86: _Respondieron_, plural impersonal muy frecuente en nuestros buenos escritores de antaño, y aún hoy en el habla de nuestro vulgo. Véase en mi edición del _Quijote_, publicada en esta colección de _Clásicos Castellanos_, cómo lo usaba Cervantes (VI, 53, 14, 125, 3, 137, 8; VII, 14, 5, etc.).]
[Nota 87: En la superstición peninsular--como en otro lugar indiqué--los cuatro diablos mayores del infierno son _Lucifer, Belcebú, Satanás y Barrabás._ Así lo decía en 1512, en una de sus confesiones, Juan de Chaves (Archivo Histórico Nacional, Inquisición de Valencia, legajo 24 de causas, núm. 8): «... e yo lamé e cridé a satanás, y a Amanecidos, y a la rreyna Siuilla, y algunas vezes a los quatro mayores del Infierno, es a saber, a Lucifer, belzebuc, satanás y barrabas....»]
[Nota 88: _Chisme_ era femenino en los siglos XVI y XVII. Juan de Castellanos, _Elegías de varones ilustres de Indias_, parte I, elegía VI, canto I:
«Huye _la chisme_, cesa la conseja, crece contento, nace regocijo....»
Covarrubias, en este artículo: «... assi el chismoso dize a hurtadillas _la chisme_ a la oreja, que parece llegó tan solo a soplalla....»]
[Nota 89: Recónditas son las más de estas cosas que el diablillo enredomado dice haber traído al mundo: sería preciso ser punto menos diablo que él mismo para averiguar noticias de algunas de ellas; pero de otras puede decirse algo, y aun de tal cual se ha dicho no poco en libros antiguos y modernos. De la _zarabanda_ traté con bastante espacio en mi _Loaysa de «El Celoso Extremeño»_ (Sevilla, 1901), páginas 257-287, y para su estudio aporta el señor Bonilla otros datos estimables.]
[Nota 90: Del _déligo_ llamándole _deligo,_ sólo dice Bonilla: «Baile de la época», y el señor Puyol y Alonso, en su edición de _La Pícara Justina_ (Madrid, 1912), tomo III, página 155, a las palabras «en el ayre repiqué mis castañetas de repica punto, _a lo deligo_, y di dos vueltas a buen son», comenta: «Era un género de baile», y cita el pasaje de _El Diablo Cojuelo_. Algo podré añadir yo. En primer lugar, este baile se llamaba _déligo,_ y no _deligo;_ lo demuestra Lope de Vega en el siguiente pasaje del acto II de _Los Locos de Valencia_.
«FEDRA. Bailemos, que estamos tristes.
GERARDO. Creciendo va su porfía.
_(Bailen.)_
LAIDA. _Déligo, déligo, déligo_....
GERARDO. ¿Qué es esto, sobrina mía?
FLORA. _Que déligo del andéligo._»
Haciendo breve a _déligo_ y _andéligo_ no constarían los versos en que están estos nombres. _Andéligo_ llamaban también a este baile, como se echa de ver en el ejemplo que antecede y en un pasaje del _Romancero general_, folio 425 vto. de la edición de 1604, por la cual cito siempre:
«No viue ufana Seuilla con tantas damas de precio que les tiene puesto el vso, aunque valen mucho menos, ni tiene tantos deuotos aquel donayre inquieto de _andéligo_ y zarabanda de Guadalquiuir a Ebro....»]
[Nota 91: Del baile de la _chacona_ traté en mi citado estudio sobre _El Loaysa_, pág. 282. Véase además la nota 124 de Amezúa en su excelente edición crítica de _El Casamiento engañoso y el Coloquio de los perros_. De _la zarabanda_ y _la chacona_ tomaron nombre ciertas ropas mujeriles (_Romancero general_, fol. 387 vto.):
«...Ni que traygan verdugados, alzacuellos y gorgeras, vrracos, bobos, _chaconas, çarabandas_ ni arandelas.»]
[Nota 92: Al _bullicuzcuz_ se refiere, como presume el señor Bonilla, esta letra que trae Quevedo en _El entremetido y la Dueña y el Soplón_, y claro es que, según por ella se infiere, el _bullicuzcuz_ era un baile, y no un juego:
«Zarabullí, Ay, bullí, bullí, de zambullí, _bullí, cuz, cuz_, de la Vera-Cruz, yo me bullo y me meneo, me bailo, me zangoteo, me refocilo y recreo por medio maravedí. Zarabullí.»]
[Nota 93: _La capona_ era un baile andaluz, propio de gente apicarada, a juzgar por lo que dice Quevedo en su romance intitulado _Cortes de dos bailes_ (Musa V):
«Muy lampiña _la Capona_ y con ademanes brujos, _por Córdoba y por el Potro_ viene calzada de triunfos.»
_La capona_ no fué sino _la chacona_ remozada, según se colige por estos versos de Salas Barbadillo en su _Entremés del Prado en Madrid y Baile de la Capona_:
«D.ª JULIA. ¿Puede haber cosa buena si es _capona_?
ROBLEDO. Sólo una que llaman _la chacona_.
D.ª TOMASA. _La chacona_ ¿no es baile muy antiguo?
ROBLEDO. Remozóla un capón con gran donaire.
ROSALES. Son los capones gente de buen aire.»]
[Nota 94: De algunos de estotros bailes populares, como de tal cual de los antes nombrados, trata don Emilio Cotarelo en su introducción a la _Colección de entremeses, loas...,_ publicada en la _Nueva Biblioteca de Autores Españoles._]
[Nota 95: Según Covarrubias, «_pandorga_ es vna consonancia alocada y de mucho ruido, que resulta de variedad de instrumentos.» Gómez de Tejada, en un pasaje (que cita el _Diccionario_ de autoridades) de su _León prodigioso_, contrapone _pandorga_ a _música._]
[Nota 96: Don Juan de Caramuel, en su _Rhytmica_ (apud _Sanctum Angelum della Fratta; ex Typographia Episcopalis Satrianensi, M.DC.LXV_), al tratar (pág. 135) _De versibus quos_ xacara _appellat Hispanus_, quiere que este vocablo venga de la raíz hebrea _zacar = meminisse_, de donde _zácara = memoria, commemoratio, narratio_. No hay tal cosa, sino que al _rufián_ llamaron _jácaro_ o _jaque_ en el habla germanesca, y _jacarandina_ a esta habla, y _jácara_ al cantar de los _jaques o jácaros_.]
[Nota 97: El señor Bonilla asegura que _las papalatas_ son un «género de juego popular», y no habría holgado añadir de dónde tomó esta noticia. De mí confieso que no he hallado esa palabra más que en el texto de Vélez.]
[Nota 98: Estos _comos_ no son ni parientes lejanos de otros _comos_ griegos que registra en su _Vniuersal vocabulario_ Alonso de Palencia, y recuerda el señor Bonilla antes de venir a parar al significado que tienen en la enumeración de Vélez de Guevara. _Como_, en esta acepción, significa _burla, chasco_, y así lo dice en su _Diccionario_ la Academia, si bien da por anticuada tal voz. Si no es anticuado lo que se ha dicho con alguna frecuencia desde el tiempo de los Reyes Católicos acá (y ésta es la norma que sigue la Academia), _como_ no es voz anticuada, porque la han usado Tirso de Molina, Quevedo, Cubillo de Aragón, Salas Barbadillo, Belmonte, Quiñones de Benavente y muchos otros.]
[Nota 99: Sospecho que esta _mortecina_, que no hallo en nuestros vocabularios, es lo que por otro nombre se llamó _culebra_, pesadísima broma, especialmente carcelaria, de que traté en _El Loaysa de «El Celoso Extremeño»_, pág. 175, nota, y que define el _Diccionario_ académico en la cuarta acepción de la voz _culebra_.]
[Nota 100: _Títeres,_ dicho por las figurillas que los titereros, como el maese Pedro del _Quijote_, mostraban en sus retablos. De los antiguos _títeres_, además de la frase figurada _No quedó títere con cabeza_, perdura en el habla vulgar otra, que falta en el léxico de la Academia: _Dársela a uno por boca de títere._]
[Nota 101: Hoy llamamos _volatines_ a los ejercicios del _volatín_ de años atrás, y a éste, _funámbulo_.]
[Nota 102: _Saltabanco_ llama preferentemente la Academia, aunque registra además las formas _saltabancos, saltaembanco_ y _saltaembancos_, a los charlatanes de plazuela que, sobre un banco o mesilla, con aprensión escasa y cháchara abundante, engañan a la gente popular vendiéndole fingidos medicamentos, o embaucándola con cualesquier otras socaliñas. Como suelen ser o suponerse extranjeros, el vulgo, a lo menos en Andalucía, extranjeriza el nombre y los llama _saltimbanquis_.]
[Nota 103: _Maese Coral_ nombraban al que hacía juegos de manos, o de pasa, pasa, porque, según Covarrubias, art. _coral_, «los charlatanes y embusteros que traen estos juegos se desnudan de capa y sayo, y quedan en vnas jaquetas o almillas coloradas, que parecen troncos de coral». También se llamó a los ejercicios de prestidigitación _juego de Maese Escolar o de Maese Gicomar_.]
[Nota 104: De la personalidad demoniaca llamada _el Diablo Cojuelo_ he tratado con alguna extensión en el prólogo.]
[Nota 105: _Rebelión_ era antaño del género masculino, y así Mármol Carvajal tituló uno de sus libros _Historia_ del rebelión _y castigo de los moriscos del reino de Granada_. Francisco Santos, que tomó algo de la novela de Vélez de Guevara para sus _Postrimerías del hombre y Tribunal espantoso_ (apud _Obras en prosa y verso_..., Madrid, 1723, tomo I, pág. 332), hace decir al Diablo Cojuelo: «Yo soy aquel que, aunque estropeado el cuerpo desde aquella batalla _del rebelión celestial_....»]
[Nota 106: _Y todo_, significando _también,_ como en diversos lugares del _Quijote_ (I, 176, 9; IV, 259, 11; VI, 34, 15; VII, 85, 7, etc.)]
[Nota 107: Es refrán contrahecho, parodia de aquel que dice: _Camino de Santiago, tanto anda el cojo como el sano_. También don Jerónimo Cáncer parodió este refrán, en un vejamen que dió siendo secretario de cierta Academia (_Obras poéticas de_..., pág. 107 de la edición de Madrid, Manuel Martín, 1761): «... porque _camino del Parnaso, tanto anda el cojo como el corcovado_.»]
[Nota 108: Como dice el _Diccionario_ de autoridades, _trato_, «figuradamente se toma por traición oculta e infidelidad con que, faltando a la fe debida, se ofrece entregar alguna plaza, ciudad o fortaleza al enemigo». Aquí se refiere a persona, pero con ese mismo significado.]
[Nota 109: Si Vélez no confundió en este lugar lo que es refrán con lo que es modismo, parece que debe de haber, según esto, un refrán que diga: _El Diablo Cojuelo trae a los demás al retortero_, o cosa análoga.]
[Nota 110: La frase _con sus tachas buenas y malas_, que aquí se aplica a sí propio el Cojuelo, es, como demostré en otra ocasión, un tópico de las antiguas escrituras de venta de caballerías. En el Archivo de Protocolos de Illescas, escribanía de Esquivias, encontré, al buscar documentos cervantinos, la escritura referente a una yegua (2 de noviembre de 1591) «que de vos compré e rezebi _con sus tachas buenas y malas_, encubiertas o descubiertas, a vso de feria....»]
[Nota 111: _Cortesía_, en su acepción, hoy poco usada, de _tratamiento_.]
[Nota 112: _Príncipes de la Guinea infernal_, aludiendo a ser el infierno, como la Guinea, patria de negros habitantes.]
[Nota 113: De llamar _jigote_ a la carne asada y picada menudamente se pasó a decir _hacer jigote_ una cosa, o de una cosa, significando hacerla pedazos muy pequeños. Y aún, para más exagerar, como buen andaluz, escribió don Francisco de Leiva en la jorn. II de _El Socorro de los mantos_:
«D. FERN.º Por Dios que la bellaca me ha picado.
MOSTACHÓN. _Hecho veinte jigotes_ te ha dejado.»]
[Nota 114: En la edición príncipe, por yerro, _mulatas_.]
[Nota 115: Díjose _mayores de marca_, o _de más de la marca_, por traslación de lo que se decía de las espadas, de los cuellos y de otras cosas que, como éstas, no debían exceder de la longitud o anchura que se les fijaba en pragmáticas u ordenanzas.]
[Nota 116: _Barbado en Hircania_, es decir, con los pelos de las barbas tan recios como tienen los tigres los de sus bigotes. Sabidísimo es que, especialmente en verso, pocas veces se nombra al tigre sin llamarle _hircano_.]