El desgraciado (Cortés)

Part 4

Chapter 4486 wordsPublic domain (Wikisource)

Al fin, estuvieron en los calaboços algunos días, donde, si el alcayde baxava, era acompañado de su muger, y de la misma suerte dél quando baxava ella. Y como amenazas ni dádivas no pudiessen contrastar sus voluntades, dixo él que mejor estavan libres donde sirviessen la casa y acudiessen a su quotidiano menester, por lo menos don Fadrique. Y esto dezía porque, como estuviesse ocupado con los hermanos, tuviesse lugar de verse con doña Ángela.

Ansí lo pensó, mas, por presto que quiso acudir a ello, vio que su hijo abría el calaboço, con una llave que para esse efecto hizo; a cuyo tiempo ya su muger avía cogido a don Fadrique para que la diesse lición. Preguntóle el padre qué era lo que allí hazía. Díxole que cómo la enseñança engendre amor, se le tenía tal a la christiana, que avía baxado a consolalla y dezilla que procurarla con él la sacasse de prisión.

-Está bien esso, pero esta llave ¿quién te la dio?

No pudo negar que la avía hecho hazer. Alçó el padre el bastón que en la mano tenía para darle con él, y, retirándose, entró en el calaboço adonde don Fadrique estuvo, y su padre le hechó la llave, subiéndose arriba más celoso que con cuydado de enmendar a su hijo: donde halló a su muger con don Fadrique. Entonces acabó de concebirlos de todo punto.

Ansí que tenía el señor alcayde mucho amor a doña Ángela, celos del hijo y, apretadamente, de su muger. ¡Aý darás rayo! Esclavos tan costosos no se los dé a nadie ni la fortuna ni el tiempo, que parece dádiva de necios, que a un mismo tiempo ofende y regala. Los esclavos tenían protectores, porque si se enojava él, lo era suyo y ella al contrario; y los padres llevaron no buen despacho, que, aunque eran más poderosos, no negociavan con la fuerça que sus hijos, pues, a trueco de verse casados con los christianos, dixeron que querían serlo, para lo qual robarían en casa gran cantidad de riquezas. Y todos juntos se metieron en un baxel con intento de venirse a España y, baptizados, casarse: en lo qual vinieron por verse en la tan desseada libertad.

Y como llegassen ya al puerto, tuvieron fin las desdichas de don Fadrique, porque a su vista pereció el navío y todos los que venían en él. En cuya pérdida huvo una conocida ganancia, que fue hallarse los que tratavan de ser christianos en el cielo por medio del baptismo, haziendo entonces esta obra don Fadrique, que también se hallaría con ellos, pues con tanta paciencia sufrió tantos trabajos, no haziendo por donde le viniessen. Y si doña Ángela y los demás no tomaron mejor puerto que el que a la vista tenían, fueron muy necios, pues antes que se ahogassen tuvieron lugar para conocerlo.

Categoría:ES-E Categoría:El Lazarillo de Manzanares con otras cinco novelas Categoría:P1620