A Daughter of the Rich

Chapter 2

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- Ves tú - habla la sombra - en el valle del precipicio : La tierra con sus montañas que humean apagado, Con mares dormidos que murmullan amargamente; Duermen los pueblos, los países y sus fortalezas. Encima de ti, el vasta océano de estrellas.

La tierra se contraerá lejos en un punto, Porque los mundos de lejos cambian en puntos, Desaparecen las visiones vagas de la tierra, Nace el país limpio de las estrellas, Corre, vive el tiempo de los astros.

Una estrella es un imperio vasto y grande, Con cientos de países y con miles de seres. Las fortalezas grandes son difundidas en el sol, Palacios de plata se levantan pensadores Y los reyes son ángeles con alas de plata.

Y el alma libre su mira santificada Levanta hacia la gran y estrellada comarca : Una patria nueva, sublime, amada, Llena de canciones escapadas de los siglos - Aquí el mundo antiguo puede seguir su vida.

Ves a la estrella que echó atras sus montañas y mar Andando rectamente por su camino eterno. El espacio de los años les destina un sol : Para algunas más grande, para otras más pequeño Porque los soles escriben el tiempo en éste universo.

Pronto llegaremos a la estrella serena Que yo llamo la mía en los cielos. Está llena de sueños, de sombras, de canciones. Pronto entraremos en la nítida llanura Y atrás quedará la tierra - una estrella.

III

El mago quedado en el monte, salió al final de él, Quedándose en los valles, sobre una piedra derrumabada, Y mirando. - Los bosques acarician con viento de primavera Su frente seca, sus ojos profundos.

Sube hasta la cumbre de un monte, una estrella baja del cielo - Una estrella, águila de oro, con alas de fuego, Cabalgando sobre ella, vuela en el infinito, Estrellas brillaban santas y le dejaban espacio en su camino.

Y difundidos en el espacio ángeles llevaban Los rezos profundos y tiernos de los mundos Y estirando en el viento sus alas reales Van y las ponen sobre las peldañas azules del mundo.

Al poderoso mago saludan en su camino, Él pasa llevado por la estrella que vuela como el pensamiento Y cuando llegó, santo, grande, al valle del caos Dejó a la estrella, y se tiró en le precipicio.

Encima veía estrellas y debajo de él estrellas, Vuela sin esitar como un trueno herido; Arriba, a la derecha, a la izquierda, las llanuras de estrellas Desaparecen. - El cae, un astro tirado al profundo abismo.

Porque sobre un punto azul fijó él su mirada : A las márgenes del caos un astro tierno y ligero; Camino de miles de días él pasa en un segundo, Vuela como el pensamiento que le lleva al futuro.

Cada vez más se acerca al mundo alejado, Solo le falta un día para llegar a su luna. Ahí el respira por su camino largo - Empieza a mirar desde la cumbre de un monte.

Con ojos llenos de lágrimas mira a esa estrella Que luminaba azul siguiendo su camino : - Qué tranquila está ella, anda en paz, Oh, como amo a la estrella en donde yo nací.

Hay una estrella más de paz en el universo, Nunca inquietada por el odio, por la guerra; En toda la Creación su boca siempre calla, No tiene malos pensamientos, no padece necesitades.

Hay un hombre que vive infeliz en ella, Pero no por la estrella, sino por su propio ser, Pero cambiaré su suerte, de malo haré bien - Bajo ahora a mi astro para acariciarle también.

Desde la cumbre del monte selenario se tira al espacio, En un momento llega a las nubes de su astro natal, Les mira con amor, con una mirada larga, En lasos largos rompe el velo de las nubes.

Lo estira, lo ata, hace de el una escalera, La tira al horizonte, el viento la flutura, Después por ella baja lentamente el viejo Al mar, que mueve temblante sus miles de olas.

De las nubes densas él tomó un trozo, Para hacerse una barca que flota por las olas, Las ondas azules del mar deslizan espumantes Y lo llevan a la cuna dulce, por cantos desde las orillas.

De islas ricas con grandes jardines de laurel, Cisnes plateados estirando sus alas Venían rompiendo el agua hasta la barca de oro Y se enjaezaban y la tiraban cantando.

El viejo, envuelto en su ropa blanca, sueña Mientras los cisnes plateados tiran la rica barca, La canción de las olas le está saludando a él - Sobre su frente arreglada hay una rama de haya.

Flotando rápidamente bajo la pálida luz De la luna, parece el dios de los mares, Cantado por las miles de olas serenas Y meceado por los cisnes en su dulce ensoñación.

La barca, un sueño de oro, la tela azul del mar La rompe - y se está acercando a la orilla, Una orilla de piedras gris, de rocas rotas y rebeldes, Que golpean con sus faldas la ola espumajeada.

Ahí, entre rocas viejas y esqueletos, Un templo en ruina, ahogado por las aguas, Por la mitad inclina sus muros y sus palos Y pronto caerá quebrantado por el tiempo.

En huecos de muro vive un pobre monje Joven, hermoso - pero delgado como una sombra. De rocas quebrantadas, de piedras y de tierra Hizo caminos hasta el fondo del templo árabe.

Ahí se queda atormentado por sueños y por pensamientos. Ni el sabe que quiere, se está atormentando en vano, Duerme en una cama de andrajos puestos sobre dos tablas. No bebe agua de manantiales, sino la ola amarga del mar.

Así quiere aplastar su vida, acortarla, ¿ Por qué ? y para quien, él mismo no sabía. Así se está atormentando, en rezos, en ascesis, En alguna pobre arpa del arco quebrantado.

Un arpa de cobre, con cuerdas oxidadas, Él toca con ella una canción desoladora. Cuerdas antes adormecidas tiemblan por sus manos... Él llama con su canción a una sombra que soñó.

Y ahora él se queda en la luna, sobre una piedra dispersada Y su canción vuela dolorosamente en la noche, Parecía que esperaba en el aire a su sombra amada Para verla, así su ojo apuntaba oscuro.

El mago bajó de la barca sobre una piedra seca. La deja que sea llevada por el camino de las olas - Sube después sobre una roca - mide al asceta Con el ojo. Se queda como el genio del aire.

El monje lo ve, deja caer su arpa, Sobre sus labios pasa una sonrisa débil y amarga de asceta. Deja su roca, se acerca lentamente al mago, Coge su mano y le pregunta con voz rara :

- ¿ Qué has hecho, padre... otra vez veniste a mi, Piensas que me podrás animar ? no, no, jamás, Sordo se queda mi alma a tus palabras suaves Como las rocas se quedan secas y frías a mi voz.

Oh, ven a los huecos para que te enseñe la ventana A la cual la dulce sombra vino ayer noche Entre los palos que se están derrumbando... por los arcos quebrantados... Esta... Por aquí, por una escalera de oro entró tiernamente.

- Por eso te retiraste tú, dijo entonces el mago, Para vivir en ascesis pensando en Dios, Bebiendo el agua amarga del mar en las tabernas negras - ¡ Para dominar en ti a la tentación, al genio malo !...

- ¿ Ella, tentación mala ? ¡ un genio malo, oh, no lo es ! Respondió triste y dulcemente el fantástico asceta. Si vendría el cielo mismo para decirme esto, Si me lo diría ella misma - yo no lo creería.

Yo antes creería que quiere engañarme, Que quiere probar mi amor profundo, pero fatal, Si te diría solo el rostro como aparece A mi mirada - no pensarías más que es un genio infernal.

Cuando como un sueño de plata flota la rubia luna A través del mar azul en los cielos, por las nubes somnolentas, Cuand la noche es una reina lunateca y negra, Cuando olas golpean a la orilla con las espumas frías,

Yo desde el palo negro cogo el arpa de cobre, El arpa con el sonido turbio, temblante, Arpa que llama los dolores de las piedras, De las rocas aplastadas, de la ola enfurecida...

Y canto... De las olas sale algun rayo quebrantado Y las piedras de la orilla parecen suspirar. Por las nubes penetra un rayo lacio y tierno, Un rayo de diamante, blanco como la nieve.

Y el rayo me ama, acaricia mi frente Con su tierna luz - una música de sueño Desde el aire, desde el mar, responde a mi canto, Canto nacido de los cielos y del cruel abismo del mar.

Hacia el medio del aire, en la esfera de luz, De mi frente se retira el rayo cristalino, Ella toma un rostro, una forma, forma diáfana, Ángel con alas blancas, blanco pálido como el mármol.

Y baja pálidamente por el camino de su rayo Y baja lentamente, invocada por mi canto Y ropas plateadas cubren sus miembros, en su pelo Lleva flores azules, en su frente una estrella de fuego.

Yo me quedo asombrado y pálido... mi mano sin querer Mueve temblando sobre las cuerdas de hierro, Que busca mi alma en esa santa hora, En vano pregunto a mi cerebro turbio.

¿ Quién será esa sombra de plata Que viene a mi canto escuchando mi ruego, Cuando provocadas por mi arpa responden miles de olas, En noches cuando entiendo la escritura de las estrellas de fuego ?

Cantando a mi arpa salvaje y vibrante, Puse en ella una parte de mi alma. Es la mejor parte, la más pura, la más santa Que en una noche blanca, sobre un rayo temblando Dejó la madera podrida para volar hacia Dios.

Cuando la noche es cálida, lacia y negra, Entonces la llamo del mar, la llamo de la luna A esa parte amada de mi alma, Y ella, viniendo por la noche como un rayo de sol Baja sobre mi frente loca, soñadora, Hasta convertirse en el rostro que siempre había soñado.

No es una fantasma loca y desierta, Es un ser real, con pensamiento de mi pensamiento, Desde un abismo de rayos yo le di cuerpo Y mi corazón la llama, mi pensamiento la acaricia Y el alma que tengo es también su alma.

Todo lo joven de mi pensamiento, todo lo dulce que canté, Todo lo puro y lo infantil de mi canto Se juntó en el mar del aire estéril Con los rayos de la luna que se ponía a dormir, Formando un ángel hermoso, juvenil.

Estás loco o lunático - murmura el viejo... Es el sueño de la juventud, es sed por el amor. Tu ángel es un rayo y su cuerpo una nube... A tu canto responde un éco llorando Y tu pueblas el mar con almas de rayos Y llenas soñando de canto a las estrellas.

Toma una por una los palidos iconos, Toma una por una olas, estrellas de fuego Y todas son nada... cuando todas juntas Pueden excitar en ti el sueño y el canto, Tu mente puede estropear el tierno juego de los rayos, Que se juntan en el aire, se quebrantan en las nubes, Se reflejan en las olas espumantes, gemidoras.

- ¿ Y si sería así, qué me importa ? Incluso la locura Es posible que metió sus ojos tremendos En mi frente cansada, en el cerebro perdido Y alrededor de mis ojos escribió como una fantasma, Profundos y terribles, anchos círculos de plomo - Sea así - yo no digo... Y sin embargo, la locura, Como es, con el rostro dulce que me atrapó Me gusta - como me gusta el sueño nevado por los rayos, Como me gusta una sombra con reflejos de plata. Tú piensas. El pensamiento con fríos rayos entra, Golpea al rostro dulce creado por la fantasía Y el rostro se vuelve pálido como una fantasma Y en seguida al mirarlo, empieza confundirse Con el lugar de donde viene, con las nubes o las ondas. Pero yo... no soy así... A mi me gusta soñar. Aunque sea solo un cuento, quiero que sea hermoso, Ángel con ojos azules grandes, con el rostro luminoso... Y perdono que desaparece al encender una vela. Porque no la enciendo... al contrario... Como uno encantado por un sueño Incluso despertado por el frío mantiene los ojos cerrados, Para poder soñar adelante el sueño hermoso, De la misma manera me olvido del mundo... estoy alegre De poder prolongar todavía mi sueño radioso. Si no correría el infiel... Oh, si se quedaría siempre Para que yo refleje en él profundamente mi alma, Para que acaricie sus sentidos con mi sueño feliz Y en los ojos grandes y enfermos perder mi ser... ¡Si no escaparía!... pero corre... Corre como la luna llena Intenta dificilmente inclinarse detrás de los árboles Y corre y sube nuevamente sobre un rayo, Perdiéndose en la ruina del castillo quebrantado... Es mi alma palida, es mi alma llevado Que deja al mundo, seducido por el cielo.

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Oh, si moriría de una vez... Con mi cuerpo de plomo Sentirme sucumbir frente a la muerte áspera, Y el alma... una parte que quedó en mi Que vuele hacia donde lo espera el amor en extasis, Que vuele donde su parte joven, dulce, pálida Flota entre las estrellas... y las estrellas emanan Un cuerpo de rayos rubios... Porque flotaríamos juntos Por las nubes lunáticas, por las estrellas sonantes, Y nos deseríamos como el rayo desea a otro rayo, Y brazo a brazo crean una luz hermosa. Pero no es posible todavía... porque mi cuerpo de lodo, Un esclavo pesado y frío - es pesado - pero astuto.

Me mantiene en el pecho enfermo... en el brazo todavía fuerte, Cuando mi alma libre quiere arrojarse al mar Para escapar de una vez de él... En momentos como esos me doy miedo a mi mismo. Oh, si sería una muerte, sin que yo me muera, Yo la cogería entre mis brazos y la apretaría con anhelo.

El mago piensa profundamente y desarrolla en su mente El destino del hombre que tenía delante. Pobre, humilde había sido hace mucho en el mundo, Pero su pensamiento poderoso apretaba su vida.

Esta cabeza triste y pálida quiere llevar una corona Y hoy lleva encima un negro comanác. Estos hombros quisieron llevar el destino del mundo Y hoy son cubridos por andrajos y la rasa de shiac Y esta cabeza que en almohadas hubiera dictado la muerte.

Hoy duerme en cama de andrajos, como almohada un saco, Los pies heridos en las sandallas añoran Salas de mármol, alfombra del trono. Descalzo andaba en el pueblo, su mente llena de sueños Y en sus largas miserias, sumergido como en el mar, Soñaba que el mundo entero vendrá a él, Que será coronado por el mundo entero. Él reparte la corona entre reyes. - Y frente a reinas, Amandoles, se arrodilla. Palacios levantó A las mujeres que dedican su vida a los placeres, Que bañan su cuerpo de nieve en su pelo negro.

Pero la hoja tornó... Con asco, náusea Le pareció que el mundo es un juego de cartas. Se retiró entonces en muros de monasterio Sumergiendo su cabeza en el mundo de los libros santos. En los muros una vela con llama delgada Da luz a su celda oscurecida. Y por partes Desconocidas al mundo su pensamiento errante Recorre con alas orgullosas el sinfin entero.

En vano pone sobre el alma las pesadas cadenas De pensamientos gigantescos, de altísimos rezos. En vano cerró detrás de él la puerta del mundo, Con sus sueños turbios, sus grandes vanidades; Sobre el fuego del pensamiento virtió ceniza, Pero bajo ella siguen ardiendo los carbonos que consumen. Se borrará el sueño de la grandeza en su pensamiento Solamente cuando sobre la piedra gris se vertirá tierra.

Entonces se aleja del claustro - y en orillas estériles de mar Va para encontrar al silencio perdido, Pero, ¡ ay ! ahí también le siguen los sueños amargos, Porque el mundo con sus sueños sometieron su pensamiento. Pero aquí la ensoñación es profunda y letal, Porque aparece arriba en el aire con forma de mujer. Pensamientos mundanos llenaban de otra manera su alma. Él piensa en cualquier cosa, pero no en Dios.

Sobre la noche de su alma, secreta, fría, apagada, Cayó lluvia de rayos con cielo sereno y blanco Y su alma se llenó de nuevo de iconos encendidos, Una aurora lo llena con su aire rosáceo. Y se convierte en ángel, llorando por amor, blanco, Del cielo cae lentamente una dulce estrella desprendida Y en su corazón puede oír una dulce voz de plata Como el sonido de una campana en medio de la noche.

El mago cambia el destino del monje ! "Es verdadero ese ser, tus sueños no te mienten, Pero no es de este mundo... Es el alma de una muerta, Que sin embargo yo puedo resuscitar. Puedo derritarla en una forma de lodo, El ideal etérico lo puedo coger en lodo, Pero no está aquí. - Aquí no puede vivir; Iremos al mundo donde ella sigue viviendo."

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