Chapter 23
IV. El talento de invencion. Carrera del ingenio. 170
CAPÍTULO XIX.
EL ENTENDIMIENTO, EL CORAZON Y LA IMAGINACION.
§ I. Discrecion en el uso de las facultades del alma. La reina Dido. Alejandro. 171
II. Influencia del corazon sobre la cabeza. Causas y efectos. 175
III. Eugenio. Sus transformaciones en veinte y cuatro horas. 176
IV. Don Marcelino. Sus cambios políticos. 183
V. Anselmo. Sus variaciones sobre la pena de muerte. 187
VI. Algunas observaciones para precaverse del mal influjo del corazon. 188
VII. El amigo convertido en monstruo. 191
VIII. Cavilosas variaciones de los juicios políticos. 193
IX. Peligros de la mucha sensibilidad. Los grandes talentos. Los poetas. 195
X. El poeta y el monasterio. 197
XI. Necesidad de tener ideas fijas. 199
XII. Deberes de la oratoria, de la poesía, y de las bellas artes. 200
XIII. Ilusion causada por los pensamientos revestidos de imágenes. 202
CAPÍTULO XX.
FILOSOFÍA DE LA HISTORIA.
§ I. En qué consiste la filosofía de la historia. Dificultad de adquirirla. 203
II. Se indica un medio para adelantar en la filosofía de la historia. 205
III. Aplicacion á la historia del espíritu humano. 206
IV. Ejemplo sacado de las fisonomías, que aclara lo dicho sobre el modo de adelantar en la filosofía de la historia. 207
CAPÍTULO XXI.
RELIGION.
§ I. Insensato discurrir de los indiferentes en materias de religion. 209
II. El indiferente y el género humano. 211
III. Tránsito del indiferentismo al exámen. Existencia de Dios. 212
IV. No es posible que todas las religiones sean verdaderas. 213
V. Es imposible que todas las religiones sean igualmente agradables á Dios. 214
VI. Es imposible que todas las religiones sean una invencion humana. _Id._
VII. La revelacion es posible. 216
VIII. Solucion de una dificultad contra la revelacion. _Id._
IX. Consecuencias de los párrafos anteriores. 217
X. Existencia de la revelacion. _Id._
XI. Pruebas históricas de la existencia de la revelacion. 219
XII. Los protestantes y la Iglesia católica. 222
XIII. Errado método de algunos impugnadores de la religion. 223
XIV. La mas alta filosofía acorde con la fe. 225
XV. Quien abandona la religión católica no sabe dónde refugiarse. 226
CAPÍTULO XXII.
EL ENTENDIMIENTO PRÁCTICO.
§ I. Una clasificacion de acciones. 228
II. Dificultad de proponerse el debido fin. 229
III. Exámen del proverbio: cada cual es hijo de sus obras. 230
IV. El aborrecido. 232
V. El arruinado. _Id._
VI. El instruido quebrado y el ignorante rico. 234
VII. Observaciones. La cavilacion y el buen sentido. 238
VIII. Delicadeza de ciertos fenómenos intelectuales, en sus relaciones con la práctica. 239
IX. Los despropósitos. 240
X. Entendimientos torcidos. 241
XI. Inhabilidad de dichos hombres para los negocios. 242
XII. Este defecto intelectual suele nacer de una causa moral. 243
XIII. La humildad cristiana en sus relaciones con los negocios mundanos. 245
XIV. Daños acarreados por la vanidad y la soberbia. 246
XV. El orgullo. 248
XVI. La vanidad. 250
XVII. La influencia del orgullo es peor para los negocios que la de la vanidad. 251
XVIII. Cotejo entre el orgullo y la vanidad. 252
XIX. Cuán general es dicha pasion. 253
XX. Necesidad de una lucha continua. 255
XXI. No es solo la soberbia lo que nos induce á error al proponernos un fin. 256
XXII. Desarrollo de fuerzas latentes. 257
XXIII. Al proponernos un fin debemos guardarnos de la presuncion y de la excesiva desconfianza. 259
XXIV. La pereza. 260
XXV. Una ventaja de la pereza sobre las demas pasiones. _Id._
XXVI. Orígen de la pereza. 261
XXVII. Pereza del espíritu. 262
XXVIII. Razones que confirman lo dicho sobre el orígen de la pereza. 263
XXIX. La inconstancia. Su naturaleza y orígen. _Id._
XXX. Pruebas y aplicaciones. 264
XXXI. El justo medio entre dichos extremos. 265
XXXII. La moral es la mejor guia del entendimiento práctico. 266
XXXIII. La armonía del universo defendida con el castigo. 267
XXXIV. Observaciones sobre las ventajas y desventajas de la virtud en los negocios. 269
XXXV. Defensa de la virtud contra una inculpacion injusta. 270
XXXVI. Defensa de la sabiduría contra una inculpacion infundada. 271
XXXVII. Las pasiones son buenos instrumentos, pero malos consejeros. 273
XXXVIII. La hipocresía de las pasiones. 274
XXXIX. Ejemplo. La venganza bajo dos formas. 275
XL. Precauciones. 280
XLI. Hipocresía del hombre consigo mismo. 281
XLII. El conocimiento de sí mismo. 282
XLIII. El hombre huye de sí mismo. 283
XLIV. Buenos resultados del reflexionar sobre las pasiones. 284
XLV. Sabiduría de la religion cristiana en la direccion de la conducta. 285
XLVI. Los sentimientos morales auxilian la virtud. 287
XLVII. Una regla para los juicios prácticos. 288
XLVIII. Otra regla. 290
XLIX. El hombre riéndose de sí mismo. 292
L. Perpetua niñez del hombre. 293
LI. Mudanza de D. Nicasio en breves horas. 294
LII. Los sentimientos por sí solos, son mala regla de conducta. 297
LIII. No impresiones sensibles, sino moral y razon. 300
LIV. Un sentimiento bueno, la exageracion le hace malo. 301
LV. La ciencia es muy útil á la práctica. 305
LVI. Inconvenientes de la universalidad. 309
LVII. Fuerza de la voluntad. 312
LVIII. Firmeza de voluntad. 313
LIV. Firmeza, energía, ímpetu. 316
LX. Conclusion y resúmen. 321
FIN DEL ÍNDICE.
Besanzon, imprenta de la viuda C. Deis.