Chapter 3
(Va a apartar los ramos y aparece PAULO rodeado de llamas.)
Mas, ¡qué visión descubro de tanto espanto!
PAULO Si a Paulo buscando vais, bien podéis ya ver a Paulo, ceñido el cuerpo de fuego y de culebras cercado. No doy la culpa a ninguno de los tormentos que paso: sólo a mí me doy la culpa, pues fui causa de mi daño. Pedí a Dios que me dijese el fin que tendría, en llegando de mi vida el postrer día: ofendile, caso es llano; y como la ofensa vio de las almas el contrario, incitome con querer perseguirme con engaños. Forma de un ángel tomó y engañome; que a ser sabio, con su engaño me salvara; pero fui desconfiado de la gran piedad de Dios, que hoy a su juicio llegando, me dijo: «Baja, maldito de mi Padre, al centro airado de los oscuros abismos, adonde has de restar penando.» ¡Malditos mis padres sean mil veces, pues me engendraron! ¡Y yo también sea maldito, pues que fui desconfiado!
(Húndese y sale fuego de la tierra.)
JUEZ Misterios son del Señor.
GALVÁN ¡Pobre y desdichado Paulo!
PEDRISCO ¡Y venturoso de Enrico que de Dios está gozando!
JUEZ Porque toméis escarmiento, no pretendo castigaros; libertad doy a los dos.
PEDRISCO Vivas infinitos años. Hermano Galván, pues ya de ésta nos hemos librado, ¿qué piensas hacer desde hoy?
GALVÁN Desde hoy pienso ser un santo.
PEDRISCO Mirando estoy con los ojos que no haréis muchos milagros.
GALVÁN Esperanza en Dios.
PEDRISCO Amigo, quien fuere desconfiado, mire el ejemplo presente.
JUEZ No más: a Nápoles vamos a contar este suceso.
PEDRISCO Y porque es éste tan arduo y difícil de creer, siendo verdadero el caso, vaya el que fuere curioso (porque sin ser escribano dé fe de ello) a Belarmino, y sino más dilatado, en la «Vida de los Padres» podrá fácilmente hallarlo. Y con aquesto da fin «El Mayor desconfiado y pena y gloria trocadas». El cielo os guarde mil años.
Portada | Jornada I | Jornada II | Jornada III
El 03