Comment on construit une maison
Chapter 3
ENRICO Las palabras que Dios dice por un ángel, son palabras, Paulo amigo, en que se encierran cosas que el hombre no alcanza. No dejara yo la vida que seguías, pues fue causa de que quizá te condenes el atreverte a dejarla. Desesperación ha sido lo que has hecho, y aun venganza de la palabra de Dios y una oposición tirana a su inefable poder; y al ver que no desenvaina la espada de su justicia contra el rigor de tu causa, veo que tu salvación desea; mas ¿qué no alcanza aquella piedad divina, blasón de que más se alaba? Yo soy el hombre más malo que naturaleza humana en el mundo ha producido; el que nunca habló palabra, sin juramento; el que a tantos hombres dio muertes tiranas; el que nunca confesó sus culpas, aunque son tantas; el que jamás se acordó de Dios y su Madre santa; ni aún ahora lo hiciera, con ver puestas las espadas a mi valeroso pecho; mas siempre tengo esperanza en que tengo de salvarme; puesto que no va fundada mi esperanza en obras mías, sino en saber que se humana Dios con el más pecador y con su piedad se salva. Pero ya, Paulo, que has hecho ese desatino, traza de que alegres y contentos los dos en esta montaña pasemos alegre vida, mientras la vida se acaba. Un fin ha de ser el nuestro; si fuere nuestra desgracia el carecer de la gloria que Dios al bueno señala, mal de muchos, gozo es; pero tengo confianza en su piedad, porque siempre vence a su justicia sacra.
PAULO Consolado me has un poco.
GALVÁN Cosa es por Dios que me espanta.
PAULO Vamos donde descanséis.
ENRICO (Aparte.) (¡Ay, padre de mis entrañas!) Una joya, Paulo amigo, en la ciudad olvidada se me queda, y aunque temo el rigor que me amenaza, si allá vuelvo he de ir por ella pereciendo en la demanda. Un soldado de los tuyos irá conmigo.
PAULO Pues vaya Pedrisco, que es animoso.
PEDRISCO Por Dios, que ya me espantaba que no encontraba conmigo.
PAULO Dadle la mejor espada a Enrico, y en esas yeguas que al ligero viento igualan, os pondréis allá en dos horas.
GALVÁN Yo me quedo en la montaña a hacer tu oficio. (A PEDRISCO.)
PEDRISCO (A GALVÁN.) Yo voy donde paguen mis espaldas los delitos que tú has hecho.
ENRICO ¡Adiós, amigo!
PAULO Ya basta el nombre para abrazarte.
ENRICO Aunque malo, confianza tengo en Dios.
PAULO Yo no la tengo, cuando son mis culpas tantas. Muy desconfiado soy.
ENRICO Aquesta desconfianza te tiene de condenar.
PAULO Ya lo estoy; no importa nada. ¡Ah Enrico! Nunca nacieras.
ENRICO Es verdad; mas la esperanza que tengo en Dios, ha de hacer que haya piedad de mi causa.
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El 02