Le printemps tourmenté

Chapter 3

Chapter 33,525 wordsPublic domain

Con tanto, beso los rreales pies y manos su umilde bazallo, Gonzalo Pizarro (rúbrica)

Del Pirú. Beso los rreales pies y manos de Vuestra S[acra] M[agestad] su umilde bazallo,Gonzalo Pizaro. ENPERADOR DON CARLOS ENBÍA SV CARTA I PERDÓN A GONZAlo Pizarro y a los demás conquistadores y lo lleua la carta el dotor Pedro de la Casca. Carta y perdón que enbió a Gonzalo Pizarro y a los demás conquistadores, año de mil y quinientos y cincuenta y quatro, papa Paulo tres de su pontificado treze, enperador don Carlos cinco de su enperio ueynte y ocho y de su rreynado ueynte y nueue:

Pedro de la Gasca, nombrado pricidente de su Magestad, y lleue cartas de su Magestad y enbía con ellas su carta. Y lo llebó Pedro Fernandes Panyagua. Dize desta manera la carta de su Magestad:

Carlos, por la gracia de Dios, enperador de rromanos, rrey de las Espanias, de Germania :

Gonzalo Pizarro: Por buestra letra y abisos de deuersas tenemos entendido los rrumores y leuantamientos en esas prouincias del Pirú sucididas después auer llegado Blasco Nuñes Uela, nuestro uirrey, en esas partes y los oydores de la rreal audiencia que con él fueron por rrazón de querer poner en xecución la nueua ley y hordenansas por nos hechas. No queríades azeptallo y de ello auíades leuantado bos y los demás. Y de ello os perdonamos. Y que lo dexes y cumpláys y xecutéys cin delación bos y los demás.

Carlos (rúbrica)

El Dotor Gasca entró a gouernar por pricidente de la rreal audiencia en el año de mill y quinientos cinqüenta [y cin]co. Defendió la corona rreal y seruió a su Magestad y hizo jus[ticia] a los traydores y entabló la tierra como fiel y cauallero des[te rreyno de su Magestad.]

EL RECIBEMIENTO SOLENE QVE HIZO GONZALO PIZARO al capitán Caruajal en la ciudad de los rreys de Lima con los demás prencipales de la dicha ciudad.

Capitán Caruajal fue rreciuida en el año de mil y quinientos y quareynta y ciete, papa Paulo tres de su pontificado catorse, enperador don Carlos cinco y de su enperio dies y nueue y de su rreynado treynta, suseso del dotor Pedro de la Casca:

Pedro Fernandes Paniagua, a quien el dotor de la Casca enbió el año pasado con cartas a Gonzalo Pizarro con quexas que tenía del Caruajal.

Escriuió a su gouernador a Quito a sus capitanes.

En este tienpo llegó de Charcas el capitán Caruajal con mil y quinientos soldados, trecientos arcabuseros y quatrocientos mil escudos. Fue rrecibido en la ciudad de los rrey con mucha solenidad. Sale a rrecibir Gonzalo Pizarro con toda la gente prencipal de la dicha ciudad.

Luego llegó nueua del Puerto Uiejo cómo se auía uisto quatro nauíos, cómo uiendo la tierra, bolbió y pasó adelante. Y dixo que era mala señal.

Y saltó a Trugillo dotor Caruajal, Cepeda, capitán de arcabusero Juan de Acosta, Juan Ueles de Gueuara, Juan de la Torre, capitanes de la enfantería de piqueros hizo Hernando Bachicau, Martín de Robles, Martín de Almendras. Y confirmó en el oficio de maystre de canpo de todo exército a Francisco de Caruajal con cien arcabuseros que abía traýdo de Charca. A los capitanes de a cauallo, a cada uno cinqüenta mil ducados, a los de enfantería, un ueynte y cinco mil. Fue criado por arfeles general de estandarte Antonio Altamirano, ciudadano y rregidor del Cuzco, con ochenta caualleros.

Y sacaron en canpañas sus uanderas; dotor Sepeda en su uandera puso una ymagen de Nuestra Señora, el dotor Caruajal, una ymagen del señor Sanctiago, el capitán Caruajal, la misma que auía lleuado contra el uirrey Blasco Nuñes Uela, el capitán Gueuara figoró unos corasones con unos montes y unas letras que decía “Pizarro”, el capitán Bachicau, una G rrebuelta en una pe, P, que desía “Gonzalo Pizarro”, con una corona de rrey arriba. El estandarte rreal serbía las armas rreales enpereales.

Gonzalo Pizarro entendía en dar socorro a los soldados que no estauan asentado de la enfantería, mil hombres armados.

Al capitán Lorenso de Aldana en su nombre de todo el rreyno a enformar al enperador se auía uenido con el pricidente contra ellos.

[A] el dotor de la Casca sentencia Gonsalo Pizarro que le corte la cauesa, y [que] a Lorenso de Aldana y a Hinojosa con los demás capitanes fueesen [sic] desquartesados. Queriendo [Gonzalo] que firmasen los abogados, aconsexaron no pronunciase tal sentencia. Luego le dixeron que el pricidente era saserdote, como tal, ecento de su juridición. Con estas rrasones se suspendió.

Capitán Aldana salió los nauíos de la costa. Salió Juan del [sic] Acosta, corrió con cien arcabuseros de a cauallo.

En lugar del dotor [Carvajal], al capitán Juan de Acosta con docientos y ochenta llegó a la barranca de Trugillo. Dotor Caruajal con trecientos arcabuseros y llebó el capitán Juan del [sic] Acosta.

Capitán Sayauedra, tiniente de Guanoco, tubo cartas de Lorenso de Aldana que le persuadía se rredugese al seruicio enpereal. Salió en busca de Gonzalo Pizarro, que tanbién lo abía llamado. Desto salió secretamente, se fueron [a] Gonzalo Pizarro tres capitanes.

Sayauedra enbió un capitán en su alcanse [hacia] Gonzalo Pizarro, con trecientos hombres [para que] quemase todo Guanoco a los yndios. Y los yndios estauan de armas. Y señoreaua en seruicio del enperador el capitán Sayauedra y de la uanda de los yndios, el capitán general, segunda persona del Ynga, capac apo [poderoso señor] don Martín Guaman Malque de Ayala, Allauca Uanoco, Yaro Bilca, el excelentícimo señor destos rreynos, y otros capitanes yndios defendió la ciudad de Guanoco.

Y dallí se fueron [Saavedra] con quatro caualleros; se juntó en la ciudad de Caxamarca con Mora.

Después de Ynajosa, fue Antonio de Robles al Cuzco y hizo mucha gente. Alonso Peres de Ysquiuel, Luys de Herrera [Rivera], Francisco Negal [Negral], Diego Áluares, Pedro Ortís de Sárati [Zárate] en esta horden caminó hasta llegar al Cuzco.

El ardil [ardid] de Diego Senteno [Centeno] de quitar cillas y freno de los cauallos de los contrarios y comensó a echar fuera de la ciudad con yndios, enbinción del baleroso.

Hizo cortar la cauesa a Gerónimo Mexía, yerno del Conde La Gomera.

En los Reys pareciendo que Gonzalo Pizarro que Antonio Altamirano, su alferes general, andaua con treuesa en su [n]egocio y de su sospecha le hizo dar garrote una noche y otro día lo mandó ahorcar públicamente. Y dio el estandarte a don Antonio de Reuera [Rivera].

Y juntó todos los ciudadanos y hombres prencipales, a quien le agradició que se auían puesto en tanta guerra y peligro sólo por defendella del marqués don Francisco Pizarro, su ermano, la honrra y trauajo de la conquista deste rreyno.

Y ancí Gonzalo Pizarro ordenó el capitán Juan de Acosta se partiese la buelta del Cuzco por el camino de la cierra con trecientos hombres, maystre de canpo Páez de Sotomayor, y por capi[tá]n de a cauallos Martín de Olmos y de arcabuseros y piqueros, don Gomeel [Diego de Gumiel] y Martín de Almendras. Dio el estandarte enpereal y Martín de Alarcón contra Diego Senteno al Cuzco.

La armada de Lorenso de Aldana pareció dos leguas del puerto.

Ausentáronse Gabriel Uerdumes [Bermúdez] y Gomes de Roxas, su sobrino, y otros hombres prencipales. Y en otra parte se huyeron y picaron la espuela, yua deziendo: “Biba, biba, enperador”, y “Muera y muera el tirano de Gonzalo Pizarro”.

Perdón se publicó del enperador y se alsó el estandarte rreal de su Magestad. [A] Mendosa y Seluera, acimismo a fray Pedro de la Merced y Gonzalo Núñez [Muñoz] dixo. “Demos”, rresponde Pizarro; dixo ci se biniese a juntar trecientos hombres.

Bays [Páez] de Sotomayor, Martín de Olmos y Martín de Alarcón, alferes general, y Hernando de Aluarado, Alonso Regil [Rengel], Antonio de Áuila.

Marcha al Cuzco Juan de Acosta; llegó a Ariquipa con cien hombres a Gonzalo Pizarro. Trecientos y cinqüenta de Diego Senteno estaua en el Collao.

Y capitán Mendoza alsa estandarte y Diego Senteno en seruicio del enperador.

[El presidente] desenbarcó en el puerto de Tumbes y dejó un nauío en ella, por capitán don Pedro de Reuera. Y Alonso de Ynojosa marcha hasta ajuntarse con otra armada [en Cajamarca]. [Centeno] se junta [con Mendoza y la gente] de Charcas y Cuzco, Ariquipa. Y traýa un clérigo de misa.

Diego Senteno tenía mil hombres y docientos de a cauallo y ciento y cinqüenta arcabuseros, por maystre de canpo Luys de Reuera, alferes general Diego Áluares, sargento mayor Luys García. Del egército de Gonzalo Pizarro, maystre de canpo Francisco de Caruajal, trecientos arcabuseros, ochenta caualleros, quinientos piqueros.

De la primera artellería ciento y cinqüeenta [sic] hombres, dos capitanes de fuerte, de la segunda artellería rrompió del todo. Comensaron a huyr; Gonzalo Pizarro cayó en tierra.

De la parte de Diego Senteno, cien hombres con treynta que hizo justicia; un frayle de la Merced de misa. Murió el mayse [sic] de canpo Luys de Reuera, Diego Lopes de Súñiga, Pantoxa, Sanogal.

De la parte de Gonzalo Pizarro murió ciento y ueynte. Y Caruajal, con algunos de a cauallo, se fueron y escaparon en la gran batalla que fue mayor en este rreyno entre cristianos, que no con los yndios.

De Diego Senteno en seruicio de su Magestad y de Gonzalo Pizarro deí traydor contra la corona rreal fue esta batalla de la prouincia del Collao, por donde fue desbaratado y se huyó Gonzalo Pizarro con los demás capitanes y soldados y Caruajal se fueron.

REHVIMIENTO DE GONZALO PIZARO I LE CIGVIó el dotor Pedro de la Casca contra ellos como pricidente.

El pricidente dotor Pedro de la Casca le hizo huyr a Gonzalo Pizarro.

Y [Gonzalo Pizarro] tornó al Cuzco con quatrocientos soldados. Yua haziendo más gente y maltratando a los yndios.

Y ancí este dicho dotor de la Casca, pricidente, exército que hizo. Y tornó otra armada al pricidente. El mariscal Aluarado fue declarado por maystre de canpo, el dotor [Benito] Caruajal alferes general, don Pedro de Uillauisencio sargento mayor, capitanes de a cauallo el capitán Luys de Áualos de Ayala, don Pedro de Cabrera, Gomes de Aluarado, Juan de Sayauedra, Diego de Mora, Alonso de Mendoza y otros capitanes de enfantería don Baltazar de Castilla, Fernán Megía de Gusmán, Francisco Mosquera, Gomes de Solís y otros capitanes de la artellería Gabriel de Roxas.

Para estar serca de la persona del pricidente, nombraron al arzoobispo de la ciudad de los rreys y al obispo del Cuzco y de Quito y a fray Tomás de San Martín, probincial de Sancto Domingo, y [al provincial] de la horde[n] de Nuestra Señora de las Mercedes y guardián de San Francisco, y otros muchos rreligiosos.

Luego el pricidente mandó hazer última rreciña donde halló setecientos arcabuseros, quinientos piqueros y quatrocientos de a cauallo, que en el ualle en la qüenta que se hizo de los capitanes y soldados llegaron en Xauxa mil y quinientos hombres.

Y ancí a los dichos sus contrarios enemigos Gonzalo Pizarro le seguieron.

RESPONDE EL DOTOR P[EDR]O DE LA CASCA AL ENBAjador de Gonzalo Pizarro que uino un clérigo de misa.

El dotor Pedro de la Casca, pricidente, en el año de mil y quinientos y quarenta y ocho, papa Paulo tres de su pontificado quinze, enperador don Carlos cinco de su enperio treynta y de su rreynado treynta y uno:

El dotor de la Casca tornó a la dicha armada, encuentró en el ualle de Xacxauana, adonde enbió un clérigo de misa de la parte de Gonzalo Pizarro que deshiciese la batalla. Y rresponde el pricidente que no a lugar.

El dicho pricidente está con nouecientos hombres de a pie, quinientos de a cauallo y otros quinientos arcabuseros y seys piesas de artellería. Se armaron en Xacxauana Pampa, says leguas del Cuzco.

“Con buen ánimo”, dixo Gonzalo Pizarro, “que todos se uan, que tanbién me yré. Quizá me perdonará.” El capitán Acosta dixo: “Deemos en ellos y moramos como buenos soldados.” [Dize Gonzalo:] “Quiere Dios que moramos como cristianos que como paganos.”

Rendió al sargento mayor y dio un estoque a don Pedro de Uillauisencio y préndele a Gonzalo Pizarro y a los demás capitanes. Y [le] tubo preso [a Gonzale Pizarro] Diego de Senteno. El Caruajal escapó [a]donde le prendieron de dentro de canauerales. En el Cuzco prenden al capitán Acosta.

Saquearon y hallaron mucho oro y plata y cauallos.

El día seguiente sentenció a cortar la cauesa al dotor Ciancas, Aluarado y a Gonzalo Pizarro. Y lleuaron la cauesa a Los Reys de Lima y lo pucieron en una xaula de hierro en unas uentanas. Guartezado Caruajal, ahorcado nueue de sus capitanes, acauando, se bolbieron todos a sus ciudades.

FRAN[CIS]CO HERNANDES Girón se alsó contra la corona rreal y mató al capitán Alonso Palomino y a Morales en el Cuzco.

Francisco Hernandes Girón se alsó en el año de mil quinientos y cinqüenta y tres años, papa Julio tres de su pontificado quatro, enperador don Carlos cinco y de su enperio treynta y cinco y de su rreynado treynta y seys, leuantamiento contra la corona rreal en este rreyno.

Se levantó Francisco Hernandes Girón con setenta soldados. Entró en la ciudad del Cuzco a la casa del corregidor deziendo: “¡Biba el rrey, libertad, libertad!” Diziendo estas palabras, dixo que no se leuantase de la mesa, so pena de la muerte: “Aquí sólo buscamos al corregidor.” Mató al capitán Juan Alonso Palomino y a Morales, uecino de la dicha ciudad. El dicho corregidor tubo lugar de meterse a otra sala, adonda auía unas señoras desposadas y hizo gente.

Y porque tenía noticia de dos becinos grandes seruidores de su Magestad, luego mandó cortar la cauesa a don Baltazar de Castilla, hijo del Conde de Gemera, y al adelantado Juan de Cáseres con suspecha de la uanda del enperador y rrey nuestro señor.

En Pucara, Hatun Colla fue la batalla y encuentro de Francisco Hernandes Girón con los señores oydores de su Magestad. Y hizo destruyción los señores y Francisco Hernandes se huyó y rretiró hacia Yana Uara por la cierra. Y llegó junto al Cuzco trecientos soldados y benía haciendo grandes destruciones y rrobo a los yndios. Y bino haziendo más soldados; unos entrauan y otros se huyan a la uanda de su Magestad.

Francisco Hernandes Girón enuentó en el ualle de Pachacama para dar una batalla famosa de noche, y quiso saltealle a la uanda de los señores oydores de su Magestad. Desta manera mandó lleuar boys [bueyes] mansos una manada y atalle en los cuernos dos candelas a cada uno de ellos y estubiese el estandarte y el pífano trompeta con ellos. Y pensando que eran el contrario, auían de acudir a matalle y ellos por detrás le auía de dalle. Y ací fue Dios seruido que dos soldados se echó a huyr a la uanda de su Magestad, y a[c]í se dejó esta batalla y se bolbió a Chuquinca otra ues.

FRAN[CIS]CO HERNANDES Girón dio la batalla de Chuquinga contra mariscal. Fue uencido mariscal con mil soldados de su Magestad, Francisco Hernandes con trecientos soldados.

Francisco Hernandes Girón entró al pueblo de Chaluanca y dallí auajó al pueblo de Chuquinca y comensó a entablarse en una fortalesa de los yndios antigos de Auca Runa que tenía una puerta prencipal y detrás su puerta falsa.

Y allí se ensayó y alsó su estandarte rreal en la prouincia de los yndios Aymarays y Quichiuas. Y tenía trecientos soldados y tres uanderas y cien arcabuseros, el qual uino contra Francisco Hernandes. El mariscal don Alonso de Aluarado, de la parte del enperador mil soldados, quatrocientos de a cauallo, trecientos arcabuseros y trecientos piqueros, y los quales comensó a dar la batalla, mariscal contra Francisco Hernandes. Se rretiraua y huyýa a la fortalesa; le engañaua. Arremetieron todos a ellos pensando que era poca gente.

Estando en esto, sale por la puerta falsa cien arcabuseros; por detrás le dieron a los soldados del enperador.

Dizen que un solo arcabusero mató cien hombres. Y murió mucha gente de la parte del enperador, y de la parte de Francisco Hernandes murió cinqüenta. Y echó a huyr el mariscal y los demás capitanes y soldados hacia los llanos y fue en ciguimiento Francisco Hernandes.

De camino hizo muy mucho daño a los ganados.

De los dichos prencipales yndios capitanes, el excelentícimo señor capac apo don Martín de Ayala, segunda persona del Ynga, bizorrey destos rreynos Allauca Guanoco, nieto de capac apo Guaman Chaua, Yaro Uilca, el qual está en la prouincia de los Andamarcas, Lucanas y Soras y apo Guasco, Hanan Changa, y don Juan Guaman Uachaca, Lurin Changa, señor y principal, dieron la batalla a Francisco Hernandes en el citio de Uachi Uapiti, Uana Cocha.

BATALLA Q[VE] HIZO EN seruicio de su Magestad el excelentícimo señor capac apo don Martín de Ayala, padre del autor, Chinchaysuyo, y apo Uasco, apo Guaman Uachaca, Hanan, Lurin Chanca, con cien soldados y Francisco Hernandes, trecientos soldados. Fue uencido y se huyó.

Don Martín Guaman Malque de Ayala, capac apo, segunda persona del Ynga y su bizorrey destos rreynos, el excelentícimo señor, duque deste rreyno, y don León Apo Uasco, Hanan Changa, y don Juan Guaman Uachaca, Lurin Changa del pueblo de Andaguaylas y de su prouincia, dieron la batalla con sus personas en seruicio de su Magestad con Francisco Hernandes Girón, traydor.

Y de la uanda de los señores prencipales tenía cien soldados yndios y de la uanda de Francisco Hernandes, quatrocientos, trecientos españoles y cien yanaconas [criados] mestisos y molatos. Dieron la batalla junto a Uata Cocha, Ura Yauma, Uanca Cocha, en el alto de Uacha Uapite.

Y murió de los traydores los soldados ducientos hombres y los demás echaron a huyr cada uno por su camino.

El dicho Francisco Hernandes se fue cin armas muy pobre con seys capitanes y no llebó más gente y fue por el camino rreal del Ynga. Fue a Quilcata, Ura Pampa, Yauar Pampa, Caracha, Chocllo Cocha, Asto Puti. Y llegó a Uanca Bilca y dallí se fue a Bilcabamba, dallí a la estancia de los Chongos, da donde le prendieron muy pobrécimo, desnudo, cin armas.

Y por testigo de la batalla de los prencipales en seruicio de su Magestad, hasta agora está sus señales y güesos de los dichos cauallos. Y fue huyendo y diciendo que los dichos principales y a sus yndios le a de matalle y en sus pueblos auían de senbrar sal y criarse uenados y sorras y leones para memoria que no auía tenido guerra ni batalla, cino con el rrey enperador por los yndios y tributo. Y ací se fue por Uata Cocha y llegó a Xauxa cin pólbora ni pelota.

Y ací le prendió como a muger los yndios Guancas.

APO ALANIA, CHVQ[VE] LLANqui , Hanan Uanca, Guacra Guaman, Lurin Guanca, Cucichac, Xauxa, prendió a Francisco Hernandes con sus seys soldados capitanes que halló cin arma y muy pobre.

FIN DE LA CONQVISTA: Apo Alanya, Chuqui Llanqui, Hanan Guanca, Apa Guaccra Paucar, Lurin Guanca, Cucichac, Xauxa, prendió a Francisco Hernandes Girón con los dichos sus seys capitanes que le halló muy pobre cin armas ni pólbora ni peloto, questauan en una chosa, chuclla, de llama miche [pastor de llamas]. Y le prendió como a muger. Se entregó a las manos de los yndios Guancas del ualle de Xauxa. Y dallí les lleuaron a la ciudad de los Reys de Lima. Llegado, fue sentenciado a cortar la cauesa de Francisco Hernandes y a los demás, ahorcados y quartezados. Y se hizo justicia en ellos y lo pucieron las dichas cauesas con los demás traydores y se executó en ellos.

Y ancí se acabó la rrebelación contra la corona rreal.

Desde el encuentro de los dos ermanos Uascar y Ataguarpa treynta y dos años, y luego desde la conquista deste rreyno y todo el alsamiento contra la corona rreal de los traydores don Francisco Pizarro, don Diego Almagro el biejo como el moso, y Gonzalo Pizarro, Caruajal y Francisco Hernandes Girón y los demás con ellos, y conquistarse entre ellos y entablar y hasta auer buena justicia, auía durado ueynte y quatro años este dessociego y pistelencia y alboroto. De querer de pobre hazerse señor no quizo Dios. Y desde el descubrimiento a ciento y cinqüenta años y desde la conquesta a ciento y doze años desde que se cuenta desde 1613 del nacimiento del Señor.

Que toda las cosas son de Dios y del rrey nuestro señor, que Dios le guarde, y los dichos tienpos y años lo sabe Dios, aunque se dize la astrología como los astrólogos lo escriuieron, como lo escriuió los apóstoles de Jesucristo, como el apóstol primer dotor Deudorito, muy antigo dotor de la yglecia, obispo, y otros hombres sabios que fueron alumbrados con la gracia del Espíritu Sancto, para que Dios nos muestre sus secretos que hizo en el cielo, en la tierra, en el ynfierno, lo del cielo para poblarnos, lo del mundo para alaualle y dalle gracias por ellas, lo del ynfierno para castigar a los malos y le temamos del castigo y mala tierra que crió Dios.

Categoría:Nueva corónica y buen gobierno