Le printemps tourmenté

Chapter 1

Chapter 14,316 wordsPublic domain

PRIMER CONQVISTA DESTE REINO: CONquista que se hizo deste rreyno y descubrimiento y primer español de Castilla:

De Jerusalén descubrió el apóstol de Jesucristo; el señor San Bartolomé salió a este tierra y se bolbió en tienpo que rreynaua el Ynga Cinche Roca sólo el Cuzco y parte del Collau.

Y después, ciendo papa Bonefacio nono, niapolitano pontífise, y después se descubrió el camino de la mar en el año de 1493 años. Ciendo papa Alexandro sexto, español, enperador de Roma Maximiliano, rreyna de España doña Juana, se supo la Mar de Sur setecientas leguas a Paraguay a las Yndias. Y auido nueua en toda Castilla y Roma de cómo se auía hallado el Mundo Nuebo, que ací lo llamaron los hombres antigos de Castilla.

Estaua esta tierra en más alto grado, ací lo llamaron Yndias. Quiere dezir tierra en el día, como le pucieron el nombre tierra en el día, yndias, no porque se llamase los naturales yndios de yndias rrodearon yndios el qual esta tierra está en más alto que todo Castilla y las demás tierras del mundo. El primer bocablo fue el Mundo Nuebo; este título y uerdadero nombre tiene y se llama naturales. Y ací los chapetones les llama yndios y se llama hasta oy y hierran. Como a los españoles le llama en común españoles uira cocha, tanbién en común dirán uira cocha ací yndios, cada parcialidad se tiene sus nombres, Castilla, Roma.

De cómo lo descubrió dos hombres, el conpañero de Culúm y Candía:

El conpañero de Culúm se murió y dexó los papeles a su conpañero, al dicho Culúm. Y Candía dio noticia en Castilla que auía saltado en tierra en Santa. Por señas que dixeron que los primeros hombres saltaron y trayýa muy largas barbas y que estaua amortajado como defunto. Esta dicha nueua le dieron al dicho Guayna Capac Ynga en el Cuzco. Luego lo hizo lleuar en un guando [andas] por chasque [mensajero] para que lo biese el Ynga chapetón y el español chapetón, que por señas hablaron. Y preguntó al español qué es lo que comía; rresponde en lengua de español y por señas que le apuntaua que comía oro y plata. Y acinab dio mucho oro en polbo y plata y baxillas de oro. Con todo ello le mandó tornar otra ues con el chasque al puerto de Sancta. Quando llegó, dizen que el conpañero se abía muerto y ancí se fue este dicho Candía a España con su oro y plata y rrequiesas.

De cómo llegó este dicho Candía con la rriquiesa a España con todo lo que llebó y publicó de la tierra y rriquiesas. Y dixo que la gente se bestía y calsaua de todo oro y plata y que pisaua el suelo de oro y plata y que en la cauesa y en las manos trayýa oro y plata. Esto dezía del bestido que se bisten para dansar y baylar taquies que hazen los yndios con bestidos de plata, oro, culque curi cusma , cacro, chipana, canipo, culqui uayta, topos [ornamentos], todo de oro y plata. Y dezía que abía camellos chiquitos de los carneros de la tierra.

Con esta nueua y cudicia y publicamiento de oro y plata se hizieron gente. Éstos lleuaron hurtado a un yndio Guanca Bilca, después se llamó Phelipe, y trageron por su lengua a la conquista deste rreyno. Y los capitanes y los soldados benieron muy contentos; no tenía ora que deseauan llegar de la codicia de oro y plata.

Don Francisco Pizarro y don Diego de Almagro, dos capitanes generales, y los demás se ajuntaron, trecientos y cinqüenta soldados. Todo Castilla ubo grandes alborotos; era de día y de noche entre sueños. Todo decía: “Yndias, yndias, oro, plata, oro, plata del Pirú.” Hasta los múcicos cantauan el rromanse “Yndias, oro, plata.” Y se ajuntaron estos dichos soldados y mensage del rrey nuestro señor católico de España y del santo padre papa.

De mil quini[en]tos doze años papa Julio dos de su pontificado ciete, enperador Maximiliano dos de su enperio dies y ciete, rreyna de España doña Juana de su rreynado cinco, Uasco [Nu]ñes de Ualboa tubo noticia de la Mar de Sur. Con esta nueua más se alborotaron la tierra. Que ci la rreyna le dejara uenir, me parese que todo Castilla se beniera con tan rrica nueua deseada oro y plata, que la gente andaua bestido todo de oro y plata, y todo el suelo lo que pizauan era todo oro y plata macizo, que como piedra amontonauan oro y plata. Aún hasta agora dura aquel deseo de oro y plata y se matan los españoles y desuella a los pobres de los yndios. Y por el oro y plata quedan ya despoblado parte deste rre[y]no los pueblos de los pobres yndios, por oro y plata.

Del año de mil quinientos treze, papa Julio dos y de su pontificado ciete, enperador Maximiliano dos de su enperio dies y ciete, rreyna de España doña Juana y de su rreynado cinco, descubrimiento del Río de la Plata. Juan Díaz de Solís, uezino de la uilla de Librexa, piloto, cetecientas leguas a Paraguay al rrío grande se descubrió. Comensaron los capitanes a aliñarse sus uiajes y matalotaxes, mucha comida y arma, todo biscocho y tocino, secina. Y procuraron traer otros rregalos y rropa blanca pero de hazienda pobre. No quicieron traer nada, cino armas y escopetas con la codicia de oro, plata, oro y plata yndias, a las Yndias, Pirú.

Año de mil y quinientos y ueynte y cinco, papa Clemente ciete de su pontificado tres, enperador don Carlos cinco de su enperio ciete y de su rreynado cinco, don Francisco Pizarro y don Diego de Almagro, dos capitanes generales en el descubrimiento deste rreyno del Pirú, y Hernando de Luque, maystre escuela, saltaron en esta tierra. Luego comensaron a tener deferencias del dicho descub[r]imiento deste Mundo Nuebo de las Yndias deste rreyno. Y con la cudicia de oro y plata que ya en su corasó trayýa, “matarte he o matarme has”, y unos y otros se mordía y los dichos soldados andauan espantados.

Año de mil y quinientos ueynte y seys, papa Clemente de su pontificado cinco, enperador don Carlos cinco y de su enperio nueue, de su rreynado dies, nacimiento del rrey don Felipe segundo deste nombre, ubo muy grandes fiestas en España y en toda Castilla y Roma.

Año de mil y quinientos y treynta y dos, papa Clemente ciete y de su pontificado dies, enperador Carlos cinco y de su enperio catorze y de su rreynado quinze, don Francisco Pizarro, don Diego de Almagro tubieron el primer enbajador del lixítimo y rrey capac apo Ynga Tupa Cuci Gualpa Uascar, ynga, rrey y señor deste rreyno. Le enbió a dar pas al puerto de Tunbes al enbaxador del enperador y rrey de Castilla. Le enbió a su segunda persona, uirrey deste rreyno, capac apo, excelentícimo señor, don Martín Guaman Malque de Ayala; fue el enbaxador de la gran ciudad del Cuzco, cauesera deste rreyno.

Y los españoles don Francisco Pizarro y don Diego Almagro y don Martín de Ayala se hincaron de rrodillas y se abrasaron y se dieron pas, amistad con el enperador. Y le honrró y comió en su mesa y hablaron y conuersaron y le dio presentes a los cristianos. Acimismo le dio al señor don Mar[tín] de Ayala que fue primer enbaxador que de Atagualpa Ynga en el puerto de Tunbes, adonde saltó primero.

Al defunto Guayna Capac Ynga lo lleuan a la ciudad del Cuzco adonde es cauesera deste rreyno a enterrallo. Lo traxeron desde la prouincia de Quito. En este tienpo que tubieron grandes dares y tomares los dos Yngas, el lexítimo Uascar Ynga y el uastardo Atagualpa Ynga desde Quito, y porfía de capitanes y se hicieron el rreyno dos partes. Desde Xauxa hasta Quito y Nobo Reyno fue lo de Atagualpa, y desde Xauxa hasta Chile, lo de Uascar. Y con ellos ubo grandes contradiciones y batalla y muerte de los capitanes y de yndios deste rreyno. Entonses fue lleuado el cuerpo de Guayna Capac Ynga a la gran ciudad del Cuzco. Le llamaua al defunto yllapa [el rayo] del dicho Ynga Guayna Capac. Pensaron los yndios de Quito que uino bibo el Ynga y ací no se alsaron ni ubo alboroto del rreyno de la muerte del Ynga. Y lo lleuaron a su bóbeda rreal enbalsamado.

De manera desde Xauxa se supo questaua muerto y en la ciudad del Cuzco hizieron grandes llantos y lloros de la muerte de Guayna Capac Ynga. Y la promesa y lo que le denunciaron los demonios al Ynga desde sus antepasados Yngas fue declarado: Que abía de salir unos hombres llamado uira cocha . Como dicho fue; en este tienpo salieron los hombres uira cochas cristianos en esta rrebuelta deste rreyno. Y fue bentura y primición de Dios que, en tanta batalla y derramaniento de sangre y pérdida de la gente deste rreyno, saliese los cristianos. Fue Dios seruido y la Uirgen María adorado y todos los sanctos y santas ángeles llamado de que fuese la conquista en tanta rrebuelta de Uascar, Atagualpa, Yngas.

El segundo enbajador de Atagualpa Ynga, ermano uastardo de Uascar Ynga, enbió a su capitán general llamado Rumi Naui al puerto de Tunbes al enbajador del enperador, don Francisco Pizarro y don Diego de Almagro, y tubieron muy grandes rrespuestas y cumplimiento. Le enbió suplicando que se bolbiesen los cristianos a sus tierras y le dixo que le daría mucho oro y plata para que se bolbiesen. Y no prouechó y dio la rrespuesta, deziendo que quería uer y bezar las manos al rrey Ynga, después se bolberían, y que uenía por enbaxador de su rrey enperador. Y ancí uino adelante.

Atagualpa Ynga como le mandó dar yndios mitayos [que cumple su turno] a don Francisco Pizarro y a don Diego de Almagro y al fator Gelín [Illán Suárez de Carvajal]. Le dieron camaricos y rregalos y mugeres a ellos y a todo sus cauallos porque decían que era persona los dichos cauallos, que comían maýs. Como no sauía ni auía uisto en su uida, y ací lo mandó dar rrecaudo.

Año de mil y quinientos y treynta y tres, papa Clemente ciete de su pontificado onze, enperador don Carlos cinco y de su enperio quinze y de su rreynado dies y seys, marcha don Francisco Pizarro y don Diego de Almagro a la ciudad de Caxamarca contra Atagualpa Ynga con ciento y sesenta soldados contra cien mil yndios. Hernando de Soto, Sebastián de Balcásar [Benalcázar] y Hernando Pizarro con ueynte caualleros y Felipe, Guanca Bilca, yndio lengua, que trajo para la conquista. Entraron a Caxamarca y no [e]staua en la ciudad el dicho Ynga Atagualpa. Estaua en los baños y de los baños enbía Atagualpa su enbaxador a la dicha ciudad con el capitán Rumi Naui, deciendo que se bolbiesen.

los cristianos españoles a su tierra. Don Francisco Pizarro y don Diego de Almagro rresponde que no ay lugar de bolberse.

De cómo los españoles llegaron a la ciudad de Caxamarca y no se aposentaron en la dicha ciudad en ausencia del dicho Ynga Atagualpa. Y fuera se armaron sus toldos y se ordenaron como brabos animosos para lo enbestir. Y en aquel tienpo no trayýan cuellos, cino trayýan el cuello como padre. Todos trayýan bonetes colorados y calsones chupados, jubón estofados y manga larga y un capotillo con su manga larga, como caci a la biscaynada.

Cómo tubo noticia Atagulpa Ynga y los señores prencipales y capitanes y los demás yndios de la uida de los españoles, se espantaron de que los cristianos no dormiese. Es que decía por que uelauan y que comía plata y oro, ellos como sus caballos. Y que trayýa ojotas [sandalias] de plata, decía de los frenos y herraduras y de las armas de hierro y de bonetes colorados. Y que de día y de noche hablauan cada uno con sus papeles, quilca . Y que todos eran amortajados, toda la cara cubierta de lana, y que se le parecía sólo los ojos. Y en la cauesa trayýa unas ollitas colorado, ari manca , y suri uayta [adorno de pluma de avestruz]. Y que trayýan las pixas colgadas atrás larguícimos, decían de las espadas, y que estauan bestidos todo de plata fina. Y que no tenía señor mayor, que todos parecían ermanos en el trage y hablar y conuersar, comer y bestir. Y una cara sólo le pareció que tenía, un señor mayor de una cara prieta y dientes y ojo blanco, que éste solo hablaua mucho con todos.

Oýda esta dicha nueua, se espantó el dicho Ynga y le dixo: “¡Qué nueua me traes, mal mensage!” Y ancí quedaron espantados con la nueua nunca oýda y ací mandó Atagualpa Ynga que le diesen serbicios de mugeres a ellos y a sus caballos. Porque se rreýron de la pixa de los cristianos, de la espada, mandó matar Atagualpa Ynga a las yndias que se rrieron. Y tornó a dar otras yndias de nuebo y serbicios. Con todo esto rriplicó muy mucho de que se fueran y tornaran. Y no ubo rremedio, que enportunó los cristianos uerse con la magestad del Ynga.

Don Francisco Pizarro y don Diego de Almagro y fray Uisente de la horden del señor San Francisco, cómo Ataguálpa Ynga desde los baños se fue a la ciudad y corte de Caxamarca.

Y llegado con su magestad y sercado de sus capitanes con mucho más gente doblado de cien mil yndios en la ciudad de Caxamarca, en la plasa pública en el medio en su trono y aciento, gradas que tiene, se llama usno, se asentó Ataguálpa Ynga.

Y luego comensó don Francisco Pizarro y don Diego de Almagro a dezille, con la lengua Felipe yndio Guanca Bilca, le dixo que era mensage y enbajador de un gran señor y que fuese su amigo que sólo a eso benía. Respondió muy atentamente lo que dezía don Francisco Pizarro y lo dize la lengua Felipe yndio. Responde el Ynga con una magestad y dixo que será la uerdad que tan lexo tierra uenían por mensage que lo creyýa que será gran señor, pero no tenía que hazer amistad, que tanbién que era él gran señor en su rreyno.

Después desta rrespuesta entra con la suya fray Uiciente, lleuando en la mano derecha una crus y en la esquierda el bribario. Y le dize al dicho Atagualpa Ynga que tanbién es enbajador y mensage de otro señor, muy grande, amigo de Dios, y que fuese su amigo y que adorase la crus y creýse el euangelio de Dios y que no adorase en nada, que todo lo demás era cosa de burla. Responde Atagualpa Ynga y dize que no tiene que adorar a nadie cino al sol, que nunca muere ni sus guacas y dioses, tanbién tienen en su ley, aquello guardaua.

Y preguntó el dicho Ynga a fray Uisente quién se lo auía dicho. Responde fray Uisente que le auía dicho euangelio, el libro. Y dixo Atagualpa: “Dámelo a mí el libro para que me lo diga.” Y ancí se la dio y lo tomó en las manos, comensó a oxear las ojas del dicho libro. Y dize el dicho Ynga: “¿Qué, cómo no me lo dize? ¡Ni me habla a mí el dicho libro!” Hablando con grande magestad, asentado en su trono, y lo echó el dicho libro de las manos el dicho Ynga Ataguálpa.

Cómo fray Uisente dio boses y dixo: “¡Aquí, caualleros, con estos yndios gentiles son contra nuestra fe!” Y don Francisco Pizarro y don Diego de Almagro de la suya dieron boses y dixo: “¡Salgan, caualleros, contra estos ynfieles que son contra nuestra cristiandad y de nuestro enperador y rrey demos en ellos!”

Y ací luego comensaron los caualleros y despararon sus alcabuses y dieron la escaramusa y los dichos soldados a matar yndios como hormiga. Y de espanto de arcabuses y rruydo de cascabeles y de las armas y de uer primer hombre jamás uisto, de estar llieno de yndios la plasa de Caxamarca, se derribó las paredes del serco de la plasa de Caxamarca y se mataron entre ellos. De apretarse y pizalle y tronpesalle los cauallos, murieron mucha gente de yndios que no se puede contar.

De la uanda de los españoles murió cinco personas de su boluntad, por ningún yndio se atreuió de espanto asonbrado. Dizen que tanbién estaua dentro de los yndios muerto los dichos cinco españoles; deue de andar tonteando como yndio, deue de tronpizalle los dichos caualleros.

Y ací cí le prendió don Francisco Pizarro y don Diego de Almagro al dicho Atagualpa Ynga. De su trono le le [sic] llebó cin hirille y estaua preso con preciones y guarda de españoles junto del capitán don Francisco Pizarro. Quedó muy triste y desconsolado y desposeýdo de su magestad, asentado en el suelo, quitado su trono y rreyno.

De cómo ubo alboroto en eseste [sic] rreyno entre ermanos, el rrey capac apo Guascar Ynga lexítimo y su ermano príncipe, auqui, Ataguarpa Ynga. Después de la muerte de su padre Guayna Capac Ynga, este dicho alboroto y guerra duró treynta y seys años.

Desde niño el dicho Uascar fue muy soberbioso y mísero y mal ynclinado en daca las paxas. Mandaua matar a los dichos capitanes y ancí huýan dél. Después nunca les quizo faboreser ningún capitán ni soldado.

Ues aquí cómo pierde con la soberuia todo su rreyno. Cienpre que sea rrey o capitán, ci es soberbioso, auariento, perderá su rreyno y la uida como Uascar Ynga.

Y fue Dios seruido que en este tienpo enbiase su enbaxador y mensage el rrey enperador a don Francisco Pizarro y a don Diego de Almagro, capitanes. Tubo batalla el lexítimo de la parte del Cuzco, el uastardo de la parte de Quito. En esta batalla murieron muchos capitanes y soldados y se perdió muy mucha hazienda de los Yngas y de los tenplos que hasta oy quedaron escondidos en todo este rreyno. Y ancí fue conquistado y no se defendió.

Atagualpa Ynga dixo a don Francisco Pizarro que leyese un escrito. Dixo que no sauía y dixo que leýse un soldado y leyó. Dijo Atagualpa [...].

Cómo le prendieron y estado preso Atagualpa Ynga; estando preso, le rrobaron toda su hazienda don Francissco [sic] Pizarro y don Diego de Almagro y todo los demás soldados y españoles.

Y lo tomaron toda la rriquesa del templo del sol y de Curi Cancha y de Uana Cauri muchos millones de oro y plata que no se puede contar, porque sólo Curi Cancha toda las paredes y la qubirtura y suelo y las uentanas quajado de oro. Dizen que la persona que entra dentro con el rrayo de oro parese defunto en el color del oro. Y del Ynga Atagualpa y de todo sus capitanes y de señores prencipales deste rreyno y las dichas andas de oro y plata que pesaua más de ueynte mil marcos de oro fino el tablón de las dichas andas y ueynte mil marcos de plata fina, un millón y trecientos y ueynte y seys mil escudos de oro finícimo.

Acimismo les quitó sus serbicios hasta quitalle su muger lexítima, la coya [reina].

Y cómo se uido tan mal tratamiento y daño y rrobo tubo muy gran pena y tristeza en su corazón y lloró y no comió. Como uido llorar a la señora coya, lloró y de su parte ubo grandes llantos en la ciudad. De los yndios cantaua desta suerte:

Aray araui! Aray araui!Sapra aucacho, Coya atiuanchic, llazauanchic?Ma, Coya. Suclla uanoson.Amatac acuyraque cacachuncho!Paracinam uequi payllamanta urman.Cam, Coya, hinataccha.

[¡Aray arauil ¡Aray araui! ¿Podrá este enemigo malvado, reina, derrotarnos, darnos pesadumbre? ¡No, reina! Vamos a morir todas a una. ¡Que no nos alcance la desgracia! Las lágrimas caen como lluvia por sí solas. ¿Podrías tú, reina, ser tal?]

De cómo estando preso conuersaua Atagualpa Ynga con don Francisco Pizarro y don Diego de Almagro y con los demás españoles y jugaua con ellos en el juego de axedrés que ellos les llaman taptana . Y era muy pacible príncipe y ací se contentaua con los cristianos. Y daua su hazienda y no sauía con qué contentalles y rregalalles.

De cómo estando preso Atagualpa Ynga, todo sus bazallos y yndios y capitanes y señores grandes de su rreyno le desanpararon y no le serbieron.

De cómo procuró de rrescatar su uida Atagualpa Ynga con todo sus capitanes y dio a don Francisco Pizarro y a don Diego de Almagro y a todos los soldados mucho oro, que una casa señaló. Con su propia espada, le medió don Francisco Pizarro media pared que era de largo ocho brasas y de ancho quatro brasas. Hinchió de oro y lo tomó don Francisco Pizarro y don Diego de Almagro. Con todo lo demás españoles lo partieron toda la rriquiesa. Despachó al enperador todos de España cada uno a sus deudos y parientes y amigos.

Cómo el Ynga Atagualpa estando preso enbió a sus enbajadores y capitanes, a los dichos capitanes mayores Challco Chima, Quis Quis yngas y otros capitanes, para que diese guerra y batalla a su ermano lexítimo Guascar Ynga.

Y ací le uenció y le prendió al cuerpo de Uascar Ynga. Y luego les maltrató y le dio a comer maýs, chuno [conserva de papas] podrido. Y por coca le dio hojas de chilca y por lipta le dio suciedad de los hombres y estiércol de carnero maxado y por chicha, orines de carnero y por fresada, estera y por muger, una piedra larga bestida como muger. En el citio llamado Andamarca le mataron los Cañaris, Chachapoyas, cantando “Poluya poloya, uuiya, uuiya.” Y mataron todos los auquiconas [príncipes] y nustas [princesas], yndias preñadas le abrían la barriga. Todo se hizo por consumir y acauar al dicho Uascar Ynga con toda su generación para que no ubiese lexítimo Yngas, porque auía preguntado los cristianos del lexítimo rrey Ynga y ací lo mandó matar.

De cómo en tienpo de contradición entre dos ermanos Uascar Ynga, Atagualpa Ynga y de salir nuebo hombres nunca vista que fueron españoles se perdió muy mucha hazienda del sol y de la luna y de las estrellas y de los dioses, guaca bilcas, templos de Curi Cancha del Ynga y de los uírgenes, acllas, y de los pontífises y de los señores grandes y de los capitanes generales y de los yndios comunes, porque cada cosa estauan señalado en todo el rreyno, que no se puede contar tanta.

De cómo los yndios andauan perdidos de sus dioses y uacas y de sus rreys y de sus señores grandes y capitanes. En este tienpo de la conquista ni auía Dios de los cristianos ni rrey de España ni auía justicia. Ací dieron a hurtar y rrobar los españoles como Challco Chima, Quis Quis, Aua Panti, Rumi Naui y otros muchos capitanes y los yndios Cañaris y Chachapoyas, Uancas andauan rrobando y salteando y perdidos, hechos yanaconas.

Desde allí comensaron los yanaconas ser uellacos y ladrones.

Y ancí ubo muy mucha hambre y alboroto y se murió mucha gente y rrebuelta en todo el rreyno, daca oro y toma oro.

Murió Atagualpa en la ciudad de Caxamarca. De cómo auía pronunciado un auto y sentencia don Francisco Pizarro a cortalle la cauesa a Atagualpa Ynga. No quizo firmar don Diego de Almagro ni los demás la dicha sentencia porque le daua toda la rriquiesa de oro y plata y lo sentenció. Todos dixeron que lo despachase al enperador preso para que allá rrestituyese toda la rriquiesa deste rreyno.

Atagualpa Ynga fue degollad[o] y sentenciado y le mandó cortar la cauesa don Francisco Pizarro. Y le notifica con una lengua yndio Felipe, natural de Guanca Bilca. Este dicho lengua le enformó mal a don Francisco Pizarro y los demás. No le gustó la dicha sentencia, y no le dio a entender la justicia que pedía y merced Atagualpa Ynga, por tener ennamorado de la coya [reina], muger lexítima.

Y ací fue causa que le matasen y le cortasen la cauesa a Atagualpa Ynga y murió mártir cristianícimamente; en la ciudad de Caxamarca acabó su uida.

Cómo uino por mandado de don Francisco Pizarro y don Diego de Almagro y de sus generales dos españoles a prender los cuerpos de los dichos capitanes Chalco Chima, Quis Quis y lo prendió y hizo justicia en Xauxa. Les colgó de unos palos y murió Chalco Chima y los demás capitanes se huyeron: Quis Quis, Quizo Yupanqui y Rumi Naui, Aua Panti, Uanca Auqui, Colla Tupa.

De cómo toda las rriquiesas que tenía escondido lo descubrió, oro y plata, joyas y piedras preciosas, le enbió al enperador y rrey católico de España. Le enbió don Francisco Pizarro y don Diego de Almagro y los demás soldados toda la rriquesa y uaca y del sol todo quanto pudieron coxer. Y enbiaron cada uno de ellos a sus casas y a sus mugeres y hijos y parientes deste rreyno y de Castilla. Con la cudicia se enbarcaron muy muchos saserdotes y españoles y señoras, mercaderes para el Pirú. Todo fue Pirú y más Pirú, Yndias y más Yndias, oro y plata, oro, plata, deste rreyno.

De cómo por la rriguiesa [sic] enbió el enperador gouernadores y oydores, pricidentes y obispos y saserdotes y flayres y españoles y señoras: Toda era dezir Pirú y más Pirú. De los ciento y sesenta españoles y un negro congo, aumentó mucha gente de españoles y mercaderes y rrescatadores y mercachifles y muchos morenos. Agora multiplica, mucho más que yndio, mestizos, hijo de saserdotes. Oro y plata en el Pirú.

Ues aquí cómo le echa a perder al enperador con la soberbia, cómo pudo sentenciar un cauallero a su rrey. Y ci no le matara, toda la rriquiesa fuera del enperador, y si descubriera toda las minas.