Educación común en el Estado de Buenos-Aires

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NOTA DE TRANSCRIPCIÓN

* Las cursivas se muestran entre _subrayados_, las negritas entre =iguales= y las versalitas se han convertido a MAYÚSCULAS.

* Los errores de imprenta han sido corregidos sin avisar.

* Se ha respetado la ortografía del original impreso, normalizándola a la grafía de mayor frecuencia.

* Las notas a pie de página se han renumerado y colocado al final del libro.

EDUCACION COMUN

EN EL ESTADO

DE BUENOS-AIRES.

Las cuestiones de moralidad como las cuestiones de trabajo; las cuestiones de criminalidad como las cuestiones de ejercicio de los derechos políticos, todos estos problemas cuya solucion conmueve las profundidades del órden social, todos parten de la _instruccion primaria_ i todos vuelven a ella.

RENDU. _De la instruccion primaria en Lóndres en sus relaciones con el estado social, 1852._

SANTIAGO. — IMPRENTA DE JULIO BELIN I CA. — — 1855. —

Aspecto físico.

Presenta Buenos-Aires al observador, esento de las preocupaciones locales o de la indiferencia que el hábito enjendra, fenómenos dignos de profundo estudio. Desde alguno de los miradores que se desprenden de los edificios, vénse a la vez, hácia el rio las naves i los pueblos de Europa cambiando sus variados artefactos; a los pies una ciudad dada a todas las ajitaciones de la vida culta, i hácia la Pampa, la naturaleza en su estado primitivo, i aun todavía desnuda la tierra, como en las épocas rudimentales de las islas de nueva creacion.

Este contraste trae a la mente la sucesion de desenvolvimientos porque han pasado los pueblos, desde su oríjen, haciendo nacer en el espíritu el deseo de buscar en aquella sociedad en jérmen i en su entero desarrollo a la vez, los elementos que ha de necesitar luego. Rebaños apacentados en estado semi-salvaje proveen a la subsistencia de la horda, en los pueblos primitivos de todos los tiempos i países, hasta que naciendo la agricultura, la familia se fija al suelo, i a la tienda movible se sucede la casa que requiere materiales de construccion. Entónces el hombre se acuerda de haber visto en las vecinas montañas, piedras que, regularizadas toscamente en sus formas, sirvan de murallas, i en los bosques maderos que con facilidad puede transformar en pilares, techumbre, etc. La columna que adorna los diversos órdenes de arquitectura es el recuerdo embellecido de la primitiva i natural construccion. Nacen las artes, i al trabajo individual que produce caro i poco, se sucede la industria, en que el injenio humano, con la asociacion de capital i de máquinas, solo necesita un ajente motor para reemplazar con usura la fuerza individual. Las _caídas de agua_ son lo primero que se ofrece a sus ojos, dotado de fuerza impulsiva por el empuje de la corriente o el peso de su mole, i por la baratura de su accion, pues basta poseerla i hacerla deslizarse sobre planos inclinados. La cascada de Niágara, convertida en fuerza motriz, contiene poderes mayores para la produccion industrial que las fuerzas de todos los habitantes de los Estados-Unidos juntos. La lei de tierras públicas de la Union manda al jeógrafo injeniero, al hacer la mensura de ellas, mascar con cuidado las fuentes saladas, las salinas, las minas, i los heridos de molino, por reputar estos valores naturales, capitales que no han de darse con la sola posesion de la tierra vendida.

La necesidad de motores, donde no habia aguas corrientes con rápido descenso, hizo buscar un nuevo elemento de fuerza para la primera impulsion de los aparatos mecánicos, el cuál fué suministrado luego por la accion del fuego sobre el agua convertida en vapores. El jenerador del vapor es, pues, la leña, o el carbon de piedra que es leña de bosques antediluvianos sepultados en los cataclismos porque ha pasado la tierra. Los países que, como Inglaterra, Francia, Estados-Unidos, Chile poseen minas de carbon de piedra, cuentan con elementos de poder mayor, que el que les dieran los placeres de California, o las minas de Méjico, porque la base de la riqueza de las naciones densamente pobladas está en las fuerzas naturales o artificiales que aplican a la produccion. El mundo moderno está basado, en la produccion; la produccion en la industria; la industria en las máquinas que centuplican las fuerzas; i las máquinas son movidas orijinalmente por ajentes naturales, el agua, o el fuego, cuyo poder, reemplazando la fuerza de caballos, se mide por esta unidad de poder. La agricultura misma no está esenta de estas leyes, pues todos sus productos requieren para la barata produccion i la definitiva preparacion, hasta presentarse en los mercados, la accion de procederes que ahorren tiempo i salarios. El censo de los Estados-Unidos de 1851 ha dado la enorme suma "de ciento cincuenta millones de pesos invertidos en útiles i máquinas, para ayudar i abreviar la obra de mano en el cultivo de la tierra i preparacion de los productos para el consumo."

Al aplicar estas conocidas verdades al desenvolvimiento de la sociedad que ocupa la vasta estension del Estado de Buenos-Aires, veráse que entre las diversas combinaciones que la naturaleza ha hecho de sus elementos en varios puntos del globo, pocas hai ménos adecuadas para el desarrollo, riqueza i civilizacion de un pueblo, que la que presenta aquel país, si la lei i la accion intelijente del hombre no se consagran a remediar males orgánicos.

Estiéndese el Estado de Buenos-Aires de Sur a Norte centenares de leguas, i hácia el Sur i hácia el Oeste, nadie podria decir con derecho, mas acá o mas allá deben fijarse sus límites. En tan vasta estension de superficie, no obstante la proximidad de caudalosos rios, en parte alguna se encuentran caídas de agua que den impulso a la industria que la aglomeracion de habitantes haya de hacer nacer un dia. Las aguas del Plata i las del Paraná, rios que corren en los límites del Estado, se deslizan mansamente, a confundirse con el océano, refluyendo mas bien del mar hácia arriba por centenares de leguas, como lo ha observado Azara, que corriendo en planos sensiblemente inclinados. La superficie de la Pampa[1] está a cuarenta pies sobre el nivel en que corren los rios, no hallándose sino islas periódicamente inundables, bajo la influencia de la fertilizante humedad de sus aguas. Para la industria i para la agricultura el majestuoso Plata, el profundo Paraná son del todo improductivos; i como en la Pampa escasean los raudales, i los pocos que existen se hallan en iguales condiciones, no hai que contar con utilizar las aguas como ajente motor, ni ver un dia las maravillas industriales de Escocia, Inglaterra, Lowel i Richmond i tantos otros puntos privilejiados de los Estados-Unidos, ni la irrigacion de Chile, San-Juan o Mendoza. Los diarios han anunciado haberse utilizado en el Azul un herido de molino, instintivamente aplaudiendo lo que, con efecto, en penuria tan grande de motores naturales, era un grande acontecimiento. ¡Un molino movido por el agua!

Antes de la jeneralizacion del vapor como ajente, habia en Francia sesenta i seis mil molinos de agua, los cuales representaban para la molienda de los granos la fuerza de un millon trescientos seis mil seiscientos sesenta i seis hombres; i se calculaba entónces (1828), que las fuerzas inanimadas que la Inglaterra aplicaba a la industria, excedian a la fuerza de veinte millones de hombres.

Los prodijios debidos al vapor que han transformado las sociedades modernas, no se reproducirán en las comarcas del interior del Estado de Buenos-Aires. Las entrañas de la tierra no esconden el carbon de piedra que alimenta el fuego de los calderos, e introduciéndolo a largas distancias de las costas perderia con su excesivo peso, el mérito de su baratura. La leña que pudiera suplir su falta es punto ménos que por simil conocida, faltando en estension tan dilatada los bosques naturales que de ordinario embarazan en otros puntos del globo el cultivo i aprovechamiento de la tierra[2]. Ni colinas, ni montañas, interrumpen la monotonia del paisaje, i por tanto la piedra de construccion, el hierro u otros metales, la cal, el yeso, i tantas otras materias de que el hombre sabe aprovecharse, i hasta guijarros i pedruscos son artículos de importacion por los puertos, lo mismo que los elaborados artefactos de la industria europea. Así pues, país mas estenso que el de muchas naciones de Europa, i que varios de los grandes Estados de la Union Americana, carece de leña para alimentar el fuego, de madera, piedras, cal, yeso, etc., para la construccion civil, de _caídas de agua_ o de carbon de piedra para dar movimiento a las máquinas. Avara en demasia se ha mostrado la naturaleza con este punto del globo. La morada que el hombre construya habrá de ser de barro delesnable, i la escasez de maderas pondrá embarazos insuperables a las comodidades infinitas que embellecen la vida i desenvuelven las artes. Si no es a orillas de los grandes rios, las poblaciones no pasarán de aldeas miserables, limitándose las artes a reducidas manipulaciones, pues no han de traerse de la distancia maderas en bruto, con subido flete, para dar materia primera a la carpintería ni ebanistería, ni hierro, para darle formas donde el carbon escasea, ni habrán de curtirse cueros donde falta la corteza. Las vías de comunicacion serán difíciles, empapada la tierra en agua durante el invierno, reseca i volatilizable en verano, i desprovisto el país todo de cuarzo, guijarros, i otras piedras para madacamizar los caminos reales, o endurecer el lecho de los ferrocarriles. La falta de declive del suelo estorbará el desagüe de las zanjas laterales que las preservan de humedad, quedando por temporadas las comunicaciones interrumpidas.

La falta de bosques que entretengan la humedad de la superficie i condensen los vapores traerá de tiempo en tiempo secas horribles, en que, perdiendo las moléculas de la tierra toda adhesion, será ésta sublevada por los vientos, i flotará, elevándose a grandes alturas, en tormentas polvorosas, mezclada con el viento para hacer mas puzante la sed de las criaturas animadas.

La educacion de los hombres que habitan este país no ha de encaminarse a la industria fabril, pues, para la que no ha sido preparado, sino a aprovechar de las ventajas que resultan de sus propios defectos.

Pastoreo.

Las vastas campañas de Buenos-Aires se estienden a la vista en lotananzas que se deslien entre las confusas ilusiones del miraje. Sin montañas i sin árboles, casi por todas partes sin arroyos ni vertientes, fueran un desierto como el Sahará, si el proceso de la creacion no hubiese dado un paso mas, cubriendo la superficie de la tierra de plantas gramineas que la dan en la primavera el aspecto de un onduloso mar de verdura, i en verano el de eriazos áridos, cubiertos de cardales desecados. El misterioso sistema de compensaciones, con que la naturaleza remedia o atenúa sus propios errores, ha hecho un paraiso terrenal, para la creacion bruta, de estos campos tan inhospedables para las artes de la civilizacion. Con mas o ménos profusion, son todos ellos un banquete permanente tendido a los rebaños de vacas, ovejas o caballos. Hemos atravesado las _sabanas_ o praderías que en los Estados-Unidos servian no ha mucho de morada predilecta a las recuas de búfalos salvajes, i recorrido las faldas del Atlas donde el aduar árabe planta sus tiendas, miéntras sus ganados se derraman por sus alrededores, en busca de matorrales espinosos para su sustento, i en ninguno de aquellos parajes se presenta el fenómeno que en las campañas de Santa-Fé i Buenos-Aires, a saber: la tierra cubierta, tapizada esclusivamente de pastos esquisitos, mezcladas sus variedades cual grajeas, sin mezcla de malezas inútiles, pudiendo en algunas partes cegarse a guadaña, con la misma regularidad que mieses cultivadas. La agricultura en esos parajes privilejiados no alcanzaria a producir, a fuerza de sudor i de cuidados, mayor cantidad de forrajes por hectárea, ni el heno, ni el trebol rosado introducirian allí mejora notable. Estas manchas de vejetacion que abrazan muchas leguas son verdaderas viñas del Señor, de que el hombre recoje el fruto; son capitales invertidos por la naturaleza que dan un rédito cierto i permanente.

Desgraciadamente la carencia de aquellos elementos auxiliares de la civilizacion que hemos hecho notar ántes esteriliza a el aprovechamiento de la mitad de estos dones. Si Dios hubiese creado las Pampas de Buenos-Aires para el solaz de toros i caballos, sin duda que todo estaba preparado para su regalo. Alimento abundante para su sustento, lagunas con profusion desparramadas para apagar la sed, estensiones infinitas para correr i holgar. Otras condiciones empero se requieren para hacer de esta fiesta animal una industria en beneficio del hombre. Las divisiones que la propiedad individual requiere no ponen límites al vagar incesante de los brutos, i por tanto hombres han de servir, custodiándolos, de cercas animadas, para mantenerlos bajo el dominio, i en los límites de la propiedad de sus amos. Por falta de algunos matorrales de cierta consistencia, i algunos maderos, en tan vasta estension de país, no hai apriscos para el ganado, i un millon i medio de cabezas de todas marcas, andan mezcladas en las haciendas ajenas, i los que se mantienen en sus propios límites están de catorce años atras alzados. Culpase a la tiranía de Rosas haber causado este daño. Sin negarlo, ocurrenos la fácil esplicacion que de la enfermedad de un hijo, de la pérdida de un caballo se dan los araucanos. El _hualiche_: esto es el daño que alguien les ha deseado, i entónces el _maqui_ o conjurador es llamado a fin de que descubra al que hizo el maleficio para matarlo. ¿Si hubiera habido árboles, bosques en la campaña de Buenos-Aires, i por tanto cercas, corrales, establos, se habria alzado el ganado? Rosas tomó los hombres que hacen oficio de cercas i corrales, i el ganado se alzó. El mal está solo en que la naturaleza salvaje, animal o vejetal, es incompatible con las exijencias de la propiedad, de la lei i de la civilizacion.

Como el ganado vive de la espontánea produccion de la naturaleza, necesitando una vaca del producto de una hectárea de terreno cultivado[3], cada animal necesita para vivir un año, en el estado de naturaleza, dos, tres, o diez hectáreas de superficie, segun que el espacio de terreno de su estancia esté mas o ménos cubierto de pastos. Resulta de aquí que a poderse fijar con precision el número de hectáreas que en término medio necesita un animal para su mantencion, podria decirse cuántos animales necesita el Estado de Buenos-Aires para estar todo ocupado. En todo caso, de esta difusion del ganado sobre el terreno inculto resulta una estension desmesurada de los campos ocupados por aquella propiedad se-moviente, e incapaz por su naturaleza de defenderse a sí misma, por lo que se necesita sostener un ejército que guarde la orilla de esta pradería, cuya semi-circunferencia tiene mas de seiscientas leguas.

Por consecuencia de la falta de bosque i por tanto de delimitacion de la propiedad, rediles, corrales i establos, es que se mantienen en el estado salvaje los rebaños, no pudiendo esplotarse uno de sus mas valiosos productos, cuales son los variados que da la leche de las vacas.

Si este producto pudiera aprovecharse en las haciendas, a mas de la mayor ganancia del propietario se obtendria la mansedumbre de los rebaños, i con ella la seguridad de los alzados i de los perdidos.

Hemos tenido en el Africa francesa, al pié del Atlas, ocasion de asistir a la hierra del ganado árabe, que debiamos suponer tan arisco como el nuestro, a juzgar por el grado de civilizacion de los amos. Cuál fué nuestra sorpresa al ver el ato de ganado rodeando el hogar donde se calentaban las marcas, i a un árabe tener del hasta asido un novillo miéntras le aplicaba otro de los circunstantes el hierro caliente, al mismo tiempo que otros árabes a pié, i como si se tratase de la trasquila de ovejas, atajaban a los animales que se movian, o fumaban tranquilamente sentados en el suelo sus pipas.

Pero como lo hemos hecho notar ántes, la barbárie de los medios actuales de pastoreo proviene necesariamente de la destitucion natural de bosque, que preste auxilio poco costoso a la industria para las construcciones que han de servir a la sujecion del ganado. Ya se ha visto como de esta limitacion de recursos de la naturaleza resulta el estacionamiento de las poblaciones de campaña lejanas de la costa, careciendo de materias adaptables a la industria. Sucede otro tanto con las campañas, que, consagradas esclusivamente a la crianza del ganado, escluyen de su superficie toda poblacion que no esté afecta al cuidado del ganado, o incluida en los límites de la propiedad de un amo. Este es el fenómeno social mas notable que presenta este sistema. Si todas las estancias tienen, en proporcion del número de sus rebaños, la correspondiente dotacion de peones i mayordomos; si las villas formadas aquí i allí no pueden mantener industrias productivas, para darles medios de vivir, independientes de la posesion de la tierra; i si la campaña no deja lugar a la morada de los hombres por estar consagrada al ganado, resulta que léjos de absorver inmigracion en proporcion de su territorio, llegará un momento en que de la campaña emigren a las costas unas familias, buscando trabajo honrado, i otras espulsadas por las autoridades como holgazanes i cuatreras. Sobre la existencia ya de este mal, vemos en los diarios de Buenos-Aires denuncios i quejas repetidas, pidiendo que se persigan a esos vecinos que, poseyendo solo un rancho, i sin vérseles trabajar, están provistos siempre de carne muerta, de oríjen sospechoso sino del todo criminal.

En las campañas de Córdova, San-Luis i Entre-Rios, es antigua i frecuente atribucion del gobierno i de las justicias espatriar de un punto a otro del territorio las familias pobres que nada poseen, para evitar el robo de ganado. Muchas de las nuevas poblaciones, i aun ciudades, suelen ser verdaderas colonias de mendigos.

El Estado de Buenos-Aires no está pues destinado por la cria del ganado a poblarse de hombres, sino en cierta medida i en cuanto baste a las necesidades de la crianza. Esta industria ganadera, proseguida como hoi se practica, sería por siempre el invencible obstáculo para el engrandecimiento i poblacion indefinida del Estado, que solo en las costas, i para las multíplices ocupaciones del comercio admitiria, poblacion.

Agricultura.

¿Puede desenvolverse en toda la estension del Estado de Buenos-Aires la agricultura? Ya hemos mostrado como la condicion primitiva de la tierra hace preferible el pastoreo a toda otra industria. La agricultura puede sin embargo prestarle poderoso ausilio. La semilla de durasno o de paraiso que cae a la tierra, da nacimiento a plantas que se desenvuelven rápidamente, las mieses se producen como el pasto, sin otra labor que derramar la semilla sobre la tierra lijeramente surcada por el arado; la alfalfa se mantiene sin riego en todo su verdor i lozanía hasta que cegada, vuelve a retoñar con prontitud; i como se ha propagado el cardo desde las costas a muchas leguas hácia el interior, podrian propagarse plantas mas útiles al hombre, si alguna direccion intelijente se quisiere dar a las fuerzas de reproduccion de la naturaleza. El clima, cálido en verano con chubascos frecuentes, frio en invierno con lluvias intensas, duraderas i repetidas, hace que casi todo el territorio del Estado tenga temperamento mas favorable para la agricultura sin riego artificial que Chile, la España, la Italia i Arjel, e igual al de Francia, Alemania i los Estados-Unidos del Norte.

La agricultura pues, introducida al lado del pastoreo, puede subministrar a éste los auxilios que lo harian mas perfecto. Produciendo cercas, maderas, leña, etc., habria granjas, establos, apriscos, rediles o corrales en abundancia; i por estos medios de sujecion i limitacion de los movimientos se acabaria de domesticar el ganado, se utilizaria la leche i sería ménos costosa la produccion i mayor.

Si es que no ha de consagrarse indefinidamente el territorio de un Estado entero al solaz de las bestias, la agricultura proporcionaria ocupacion, morada i subsistencia a millares de seres humanos en reducido espacio; proveyendo ademas de materias primeras para la industria i construccion civil. Prueba relevante de estos asertos subministran los datos estadísticos del Departamento de Mercedes (Guardia de Lujan) reunidos por la laboriosidad de don Faustino Magallanes, los que muestran la espontaneidad de aquella tierra dócil, que no pide, tanto ella, como el campecino que la habita, sino que la eduquen i que la intelijencia dirija sus actos. I a propósito del oficioso colector de aquellos datos, es fortuna que sea un maestro de escuela, para anticipar ya la influencia benéfica que este funcionario ejercerá por todas partes, en beneficio del progreso de las campañas. Segun la noticia estadística, en el Departamento de Mercedes existen hoi 661,837 árboles de durazno, 279,471 álamos, 22,055 paraisos, 18,011 sauces, 32,452 acacias, diez i seis i media cuadras de hortalizas sembradas, i diez i ocho de alfalfa, i se habian recojido, de 159 fanegas de trigo de sembradura, 2533, i de 38 de maíz, 628, dando éste veinte por uno, i el trigo quince.

A nuestro objeto, basta poner de manifiesto la idoneidad de la tierra para producir árboles de bosque i frutales, cereales, hortalizas i pastos artificiales, representados en aquel censo por algunas muestras felices. La presencia de álamos i sauces sin riego, muestra la naturaleza húmeda de la tierra. El precioso trabajo señala la existencia de cuarenta corrales de ñandubai (mimosa, algarrobo) i 122 de palo blanco, ámbas maderas importadas de fuera por agua, e introducidas en carretas a treinta leguas que la Guardia de Lujan dista de la costa. No hai vejetacion mayor natural en las campañas de Buenos-Aires, simplemente porque aun no habia llegado, despues de levantarse el suelo del fondo de las aguas, la época de propagarse las semillas desde los puntos mas antiguos de los territorios del norte.

Tenemos pues, por tarea, continuar la obra de la Creacion, cubriendo "de árboles i de toda simiente" ese pedazo de tierra que quedó a medio hacer. Ni seremos nosotros los primeros que tal osan emprender. Entre Bayona i Burdeos yace el lecho de un golfo o mar abandonado por las aguas de siglos atras. La industria del hombre ha emprendido i logrado cubrir de bosques de pinos las arenas movedizas de las Landas de Francia, i hoi viven trescientos mil habitantes alimentados por una tierra que Dios no crió. Las montañas de los Ardennes han sido revestidas de vejetacion, llevando de nuevo, para cubrir la desnudez de las rocas, la tierra que los siglos habian arrastrado a los valles. Los alrededores de Leon han sido poblados de bosques por procederes sencillísimos; i la destruccion de los que existieron en Arjel, en tiempo de los romanos, en Roma mismo i en la España, son causa reconocida de la esterilidad de la tierra actual, célebre ántes por su feracidad. El culto de los Druidas, que tenia por templos las selvas sombrias, ha legado a la Francia sus bosques seculares, sin que por eso la industria descuide esplotar, sembrando árboles _forestiers_, la rica produccion de la leña. De los cincuenta millones de hectáreas que mide la superficie de la Francia, uno de los mas populosos países de Europa, siete están cubiertos de bosques, lo que hace un séptimo del territorio reservado a la vejetacion silvestre. En Alemania se conservan del mismo modo selvas, i la ciencia moderna ha revelado la relacion íntima que existe entre la temperatura i las plantas, i los cambios operados por los desmontes.