Chapter 22
--Vive tranquilo. Si he hecho tanto para que vuelvas a mí, ¿qué no seré capaz de hacer por merecerte y conservarte?
Callaron, cambiando dos miradas que hacían inútil toda protesta de sinceridad. En la imaginación de ambos surgió la misma idea, formulada en sentido contrario. Él pensó: «Será mi mujer»; y ella se dijo: «Si me caso le pierdo».
Juan abrió los brazos, y Cristeta, limpia de pensamiento impuro, pero llorosa de felicidad, se arrojó en ellos. Oprimiola él cariñosamente contra sí, y mientras sentía sobre el pecho su dulce sollozar, hundió los labios entre sus rizos de oro y los cubrió de besos.
Madrid, 1891.
End of Project Gutenberg's Dulce y sabrosa, by Jacinto Octavio Picón