Don Francisco de Quevedo: Drama en Cuatro Actos

Part 6

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(QUEVEDO se acerca a la luz al lado de OLIVARES; los demás permanecen a cierta distancia. QUEVEDO leerá con lentitud y voz sonora los ocho versos del conocido soneto _A Una Nariz_, que están subrayados, diciendo a OLIVARES aparte y con el tono conveniente los intercalados en los dos cuartetos. Los otros, y en particular MENDAÑA, escuchan la lectura con gran contentamiento)

_Érase un hombre a una nariz pegado_; Como al rey el privado que aquí priva. _Érase una nariz superlativa_; Como la audacia loca del privado. 1280 _Érase una nariz sayón y escriba_; Estáis verde... amarillo... jaspeado. _Érase un peje-espada muy barbado_; Os veis como un ratón en una criba. _Era un reloj de sol mal encarado_; 1285 Como vos al tragar tanta saliva. _Érase una alquitara pensativa_; De ver a un favorito... alquitarado. _Érase un elefante boca arriba_; Como están hoy las cosas del estado. 1290 _Era Ovidio Nasón más narizado_.

(En tono amenazante)

(¡Rogad al cielo que la infanta viva!)

OLIVARES

(¡Vive!)

QUEVEDO

(Si ha muerto, ¡ay de vos!)

MENDAÑA

Proseguid...

QUEVEDO (volviéndose a los demás de improviso)

Torpe y confusa mi cabeza, estoy sin musa. 1295

(En actitud y tono militar)

¡Capitán, en marcha!... ¡Adiós!

(A los demás con majestad grotesca al retirarse. Vase por la derecha con la guardia)

ESCENA XII

OLIVARES, MENDAÑA, CASTILLA y GRANA

MENDAÑA

Siempre alegre don Francisco.

OLIVARES

(¡Maldito de Dios su nombre!)

MENDAÑA

Y al fin no acabó el soneto... voto a Polimnia y Caliope... 1300

GRANA (mirando a la derecha)

Ya atraviesa con su guardia los últimos corredores.

MENDAÑA

¡Dejarnos así... por vida!... Si es un torbellino ese hombre.

OLIVARES

(No me burlará mañana 1305 como me burló esta noche.)

GRANA

Sólo ocho versos nos dijo.

MENDAÑA

Y un soneto... da catorce.

GRANA (a CASTILLA)

Vos... ¿nada habláis?

CASTILLA

Nada, nada. No quiero que me la corten. 1310 (Señalando la lengua)

GRANA

Callad... prudencia.

MENDAÑA

A Olivares quizás la musa le sople también, y... mejor; miradle, por su actitud se conoce: quiere dar fin al soneto, 1315 y discurre el estrambote.

OLIVARES

(¡Mañana será otro día!)

MENDAÑA

Silencio, atención, señores.

GRANA

Hacia aquí la reina sale.

OLIVARES

(Largas son sus oraciones.) 1320

ESCENA XIII

Dichos y LA REINA, que sale de la capilla apoyándose en DOÑA INÉS

REINA

Es verdad, me siento débil, débil, cual nunca, esta noche. (Reparando en ellos) ¿Aun estáis aquí?

OLIVARES

Señora, nuestro deber nos lo impone. Antes con luces servimos 1325 a la reina, y como entonces, bien que sin luces, estamos prontos a cumplir sus órdenes. (Todos se inclinan. LA REINA escucha con distracción) Como veis, solo, señora, de entre tantos servidores 1330 falta vuestro caballero... y, por Dios, que anduvo torpe, que el honor de dar la mano a una reina hermosa y joven ni un galán lo cede nunca, 1335 ni jamás lo olvida un noble.

REINA

Basta ya... basta, Olivares.

INÉS

Es hora de que repose vuesa Majestad.

OLIVARES

Pues disteis fin a vuestras devociones 1340 debéis descansar....

REINA

Es cierto.

OLIVARES

¡Tristes serán vuestras noches!

REINA (sin oírle)

(¡Oh, la infanta Margarita dicen que vino a la corte!...) (Dirigiéndose a su cámara)

OLIVARES

Permitidnos...

REINA

No, quedaos. 1345 (Todos se inclinan. MENDAÑA, CASTILLA y GRANA hablan para sí; OLIVARES contempla con una sonrisa a LA REINA, que se encamina lentamente a su cámara) (¿Quién la detiene y en dónde? ¡Cuánto consuelo hallarían juntos nuestros corazones!... Margarita... ¡alma sublime!... ¡Cuál mis acerbos dolores 1350 calmaría! Él nos separa... ¡Dios su maldad le perdone!)

ESCENA ÚLTIMA

Dichos y QUEVEDO; después MARGARITA y guardia

QUEVEDO

Hoy de vuesa Majestad una audiencia solicita...

REINA

¿Quién?

QUEVEDO

La infanta Margarita. 1355 (Introduciéndola de la mano seguida de la guardia)

REINA

¡Gran Dios! (Precipitándose en sus brazos)

MARGARITA (id.)

¡Qué felicidad!

OLIVARES

(¡Ella!... ¡Aun estaba en palacio!)

REINA

¡Soy feliz!

MARGARITA

¡Te he vuelto a ver!...

REINA

Pero ¿cómo, cómo?

MARGARITA

Ayer... (Reparando en OLIVARES) Todo lo sabrás despacio. 1360 (LA REINA conducida por MARGARITA se dirige a su cámara por entre los guardias, que les abren paso, y seguidas de MENDAÑA, CASTILLA y GRANA, que las acompañan hasta la puerta)

QUEVEDO (a OLIVARES con sarcasmo)

Prevenidla con afán flores, festejos y galas...

OLIVARES

(Yo le cortaré las alas.) (¡Oh, su prisión!...) ¡Capitán!

QUEVEDO

Pajes prevenidla y coches. 1365

OLIVARES (al CAPITÁN)

¡Llevad!...

QUEVEDO

Soneto. (Desdoblando un papel y con el aire más natural)

OLIVARES

(¡Oh, me espanta!)

QUEVEDO (al CAPITÁN)

Guardia de honor a la infanta. Conde-duque, buenas noches.

Fin del Acto Segundo

ACTO TERCERO

La decoración del anterior

ESCENA PRIMERA

MARGARITA

¡Un mes ya!... Tan largo plazo para jornada tan corta... 1370 La tardanza de Quevedo me desconcierta y me asombra. ¿Qué podría ser? El camino desde Madrid a Lisboa no es hoy seguro, y acaso... 1375 Vagas sospechas me acosan: vengativo el conde-duque, nunca olvida ni perdona; y si a su fin le conducen, poco los medios le importan. 1380 En el mundo hay asesinos que con el oro se compran... Olivares es malvado... Tal vez Quevedo a estas horas... ¡Oh, Dios mío!... Dios lo sabe. 1385 Nunca fuí supersticiosa; pero esta idea terrible es un dogal que me ahoga. Varonil y fuerte, nunca temblé de terror... y ahora 1390 al pensar en él ¡ay! tiemblo como en el árbol la hoja... ¿Qué pasa por mí?... ¡Quevedo... siempre fijo en mi memoria! ¡Oh, la gratitud... sin duda!... 1395 No puede ser otra cosa... ¡Cierto! La altiva duquesa Margarita de Saboya que no conoció en su vida más voluntad que la propia; 1400 la que nunca dominada siempre fué dominadora, con su voluntad de hierro y su corazón de roca; esa mujer... soberana, 1405 con su altivez por corona, siempre es la misma, la misma... No... delante de él es otra... otra, sí.... Nadie en el mundo logró lo que ese hombre logra.... 1410 Quevedo ¡ay, Dios! me fascina.... Jamás... ¿Qué digo? ¡Estoy loca! No, delante de Quevedo mis mejillas se coloran y mis ojos se humedecen 1415 y mi mente se trastorna... ¡Sí... siempre al sentir sus pasos temblé!... como tiemblo ahora sin sentirlos... sin sentirlos... No... los siento en mi memoria. 1420

ESCENA II

MARGARITA y LA REINA, que sale de su cámara

REINA

Margarita...

MARGARITA

¡Oh! ¿Me buscabas?

REINA

Sí, y el hallarte tan sola me sorprende. ¡Tú llorando!

MARGARITA

¡Cómo!

REINA

¡Tú que nunca lloras!

MARGARITA

¡Qué ilusión!... Tú lo dijiste: 1425 nunca del llanto las gotas por mis mejillas corrieron.

REINA

¡Plegue a Dios que nunca corran!

MARGARITA

Yo así lo espero... las lágrimas siempre son infructuosas. 1430

REINA

El llanto calma las penas.

MARGARITA

El valor triunfa de todas. En eso mismo pensaba cuando llegaste. La hora de vencer a la desgracia 1435 se acerca para nosotras.

REINA

Loca esperanza.

MARGARITA

¿Qué dices? Si hoy mismo Quevedo torna, para triunfar de Olivares, armas traerá de Lisboa. 1440

REINA

Esas armas...

MARGARITA

Son seguras, y han de darnos la victoria, descubriendo del ministro las maquinaciones sordas. Bien lo sabes: Portugal, 1445 antes provincia española, se hizo reino independiente, siendo yo gobernadora; que no fué por culpa mía bien en mis despachos consta. 1450 Con tiempo avisé el peligro y pedí dinero y tropas; pero sordo el conde-duque a mis peticiones todas, juzgó sueños mis temores, 1455 me creyó débil o loca. Pues bien, ya que la experiencia, aunque por mi mal, me abona, por las cartas de Olivares, llenas para el rey de mofa, 1460 sabrá el rey que ese ministro con escándalo de Europa, necio o traidor, ha vendido un joyel de su corona. Quevedo hallará esas cartas 1465 que ocultas dejé en Lisboa. ¡Una sola puede darnos venganza terrible y pronta!

REINA

Me haces temblar.

MARGARITA

El malvado, por dar fin a sus zozobras, 1470 quiso asesinarme...

REINA

¡Cielos!... no recuerdes esa historia.

MARGARITA

Sí, y a no ser por Quevedo, que brotó de entre la sombra, el sicario de Olivares... 1475

REINA ¿Y a qué recordarlo ahora? Vives y estás a mi lado... Ya Olivares no lo estorba... ¡Oh! tal vez arrepentido ya de su acción se sonroja... 1480

MARGARITA

Le conoces mal.

REINA

Con todo, de ello responden sus obras. El es el rey... y en palacio desde aquella noche moras, y hace un mes que el de Olivares 1485 te consagra sus lisonjas, te distingue...

MARGARITA

Y, sin embargo, en su corazón me odia.

REINA

¿Y cómo explicar?...

MARGARITA

Quevedo, al partir para Lisboa, 1490 enseñándole un papel, le dijo con risa irónica: «Pues con vos queda la infanta Margarita de Saboya, conmigo va este soneto 1495 para que de ella responda.»

REINA

No comprendo...

MARGARITA

De mi vida él responde con la propia; tiene las manos atadas, y si, al fin, Quevedo torna, 1500 la ruina del favorito será inevitable y pronta.

REINA

¿Qué intentas?

MARGARITA

Salvar a España de un yugo que la deshonra, comprar también el castigo 1505 del tirano...

REINA

Si es a costa de mi eterna desventura, caro su castigo compras.

MARGARITA

¡Oh! ¿Qué dices?

REINA

La esperanza jamás al triste abandona, 1510 y yo en mi delirio a veces aun espero ser dichosa. Solo hay un medio: Olivares con intención cautelosa guarda ese escrito sangriento 1515 en que mi inocencia consta... Y en mí tomará venganza si tú su rencor provocas, aniquilando ese escrito, que es ¡ay! mi esperanza sola. 1520

MARGARITA

¡Calla, calla!

REINA

Margarita, tú, tan buena y generosa, no harás uso de tus armas si han de volverse en mi contra.

MARGARITA

¿Qué dices? España sufre... 1525 Dios en mis manos coloca su remedio... Antes que todo es esta nación heroica.

REINA

¿Y tu amor?

MARGARITA

El mismo siempre.

REINA

¡Salva mi vida y mi honra! 1530

MARGARITA

Después...

REINA

¡Ay, será muy tarde!

MARGARITA

(¡Gran Dios, mis fuerzas se agotan! ¡No puedo más!)

REINA

Margarita, tú serás mi salvadora. El castigo de Olivares 1535 puede aplazarse y...

MARGARITA

¿Qué importa si en tanto ese hombre...? ...¡Imposible! La corte y España toda sufren su tirano yugo y sus desafueros lloran. 1540

REINA

¡Hombre fatal!

MARGARITA

Por su causa la España, terror de Europa y del mundo en otro tiempo, duerme en el olvido ahora. Por él lloramos perdidas 1545 tantas conquistas gloriosas, unas al hierro entregadas, y al oro vendidas otras. Más de trescientos navíos tragaron del mar las olas 1550 por él, y por él perdimos a Esthin, Wiranzan y Dola, y a más las Islas Terceras, y el Ducado de Borgoña y el Brasil y el Rosellón, 1555 y Ormuz, Pernambuco y Hoa!... Y no ha mucho Portugal, siendo yo gobernadora, por su rey al de Braganza coronó en Villaviciosa... 1560

REINA

¡Calla! (Mirando hacia la derecha)

ESCENA III

Dichas y OLIVARES, MENDAÑA, GRANA y CASTILLA, que entran muy engolfados en su conversación por la derecha. Al verlos LA REINA se va retirando hacia su cámara acompañada de MARGARITA

OLIVARES

Sabré quién ha sido.

MENDAÑA

¡Mejor, morirá en la horca!

REINA

(Piénsalo bien.)

MARGARITA

Hasta luego. (LA REINA entra en su cámara; MARGARITA la contempla con expresión de ternura)

OLIVARES

Fué sólo un susto.

GRANA

No importa.

MENDAÑA

Mejor, mejor.

OLIVARES

Mas la infanta... 1565

MENDAÑA

¿La infanta?... Mejor. (Todos saludan a MARGARITA, que va acercándose hacia ellos)

OLIVARES

Señora...

MARGARITA

Pálido estáis, Conde-duque.

MENDAÑA

No es para menos la cosa.

MARGARITA

Pues ¿qué ha habido?

OLIVARES

Nada, nada.

MENDAÑA

¡Un disparo a quemarropa! 1570

OLIVARES

Bien, no me ha herido.

MENDAÑA

Mejor.

MARGARITA

Conde-duque, estoy absorta.

OLIVARES

No nos ocupemos de ello. (A los tres) Sobre asuntos de más monta tengo que hablar a su alteza; 1575 conque... dejadnos a solas.... Hasta después. (Saludándolos) (Los tres se inclinan y vanse por la derecha)

MENDAÑA (marchándose)

Despacito voy a examinar ahora el estrago que las balas hicieron en su carroza. 1580

ESCENA IV

MARGARITA, OLIVARES

MARGARITA

Conde-duque, mal os quieren.

OLIVARES

Vos interpretáis las cosas de una manera... Ese tiro fué casualidad, señora.

MARGARITA

¿Eso pensáis?

OLIVARES

¿Quién lo duda? 1585 En honor a mi persona, como siempre, en las Salinas hizo una salva la tropa...

MARGARITA

Si hay plomo en los arcabuces, las salvas son peligrosas. 1590

OLIVARES

Nada temáis.

MARGARITA

No os conviene gastar en salvas la pólvora.

OLIVARES

La torpeza de un bisoño no nos debe causar zozobra.

MARGARITA

No; mas tened vos en cuenta 1595 que hay mucha gente bisoña.

OLIVARES

Vivid tranquila: las balas no han de quemarme la ropa. Para tiros más seguros pienso prevenir mi cota. 1600

MARGARITA

¿Otros teméis, Conde-duque?

OLIVARES

Certeros y de arma sorda: son los tiros de la infanta Margarita de Saboya...

MARGARITA

¡Oh! Pues diz que ella dispara 1605 siempre al corazón.

OLIVARES

Hay otras opiniones.... Diz que apunta, y al tirar... tiembla o perdona.

MARGARITA

Mal la conocéis.

OLIVARES

Con todo, un mes hace por ahora 1610 que a mi privanza la guerra declaró en debida forma, y hasta el presente no he visto las hostilidades rotas... y es que en ausencia de Marte 1615 duerme, sin duda, Belona.

MARGARITA

Los plazos al fin se cumplen; las deudas al fin se cobran.

OLIVARES

Yo, a la verdad, no comprendo cómo os estáis tan ociosa. 1620

MARGARITA

Vos lo habéis dicho: le aguardo.

OLIVARES

Ya... no os atrevéis vos sola...

MARGARITA

¡A todo!

OLIVARES

¿Pues qué os detiene?

MARGARITA

Tenéis preguntas muy hondas.

OLIVARES

¿Conque le aguardáis?

MARGARITA

Le aguardo 1625 como el labrador la aurora.

OLIVARES

¿Y si acaso no volviese?

MARGARITA

(¡Gran Dios!)

OLIVARES

La fortuna es loca, y a veces por sus caprichos el plan más hábil aborta, 1630 y se pierden como el humo las más diestras maniobras.

MARGARITA

¡La justicia triunfa siempre!

OLIVARES

Cuando el ardid no lo estorba; bien lo sabéis.

MARGARITA

Conde-duque, 1635 sé que hay puñales.

OLIVARES

(!Oh, llora!)

MARGARITA

Pero sé también, y acaso lo debo a vuestra persona, que una espada de buen temple para cien puñales sobra. 1640

OLIVARES

¡Pues no aguardéis a Quevedo!

MARGARITA

(¡Oh, Virgen... misericordia!)

ESCENA V

Dichos y QUEVEDO por la derecha y en traje de camino

QUEVEDO

Aquí estoy porque he venido.

OLIVARES

(!Oh, furor!)

MARGARITA (mirando al cielo y con las manos juntas)

!Gracias, Señora!

OLIVARES

Vos, don Francisco...

QUEVEDO

Acabad; 1645 Quevedo y Villegas....

OLIVARES

Pues caballero santiagués... gracias...

QUEVEDO

Al diablo.

OLIVARES

Es verdad.

QUEVEDO

Y a la cruz, y a todos pago: que si de Santiago soy 1650 caballero, gracias doy...

OLIVARES

Sí, a Medina.

QUEVEDO

No, a Santiago. Al tornar de mi viaje, por veniros pronto a ver, no me quise detener 1655 ni aun para cambiar de traje.

OLIVARES

Mucho estimo tal fineza.

QUEVEDO

Señora... (Reparando en MARGARITA) (A OLIVARES) ¡Pálida está!... Si un ultraje...

OLIVARES

Ella os dirá.

MARGARITA

Adiós.

QUEVEDO

Serviré a su Alteza. 1660 (Acompáñala hasta la puerta)

MARGARITA (aparte a QUEVEDO)

¿Y bien?

QUEVEDO

Nuestra es la jornada.

MARGARITA

¿Vienen los papeles?

QUEVEDO

Sí; mas no vienen sobre mí por temor de una emboscada.

MARGARITA

Bien... La reina está mortal... 1665 Teme...

QUEVEDO

Con razón, a fe.

MARGARITA

!Salvadla!

QUEVEDO

La salvaré.

MARGARITA (después de despedirse)

(Tiene un alma celestial.)

ESCENA VI

QUEVEDO, OLIVARES

QUEVEDO (contemplándola al partir)

(¿Es mujer o es ilusión? ¡Oh, por ella, con fe pía 1670 gota a gota vertería la sangre del corazón!)

OLIVARES

(¡Vive Dios que está despacio!) (Pónele la mano sobre el hombro)

QUEVEDO

¿Quién?...

OLIVARES

Tan ceñudo y suspenso ¿qué es lo que pensáis?

QUEVEDO

No pienso; 1675 nunca se piensa... en palacio.

OLIVARES

Pues ¿qué hacíais de ese modo?

QUEVEDO

Repasaba mi memoria cierta peregrina historia.

OLIVARES

¿De amores?

QUEVEDO

Tiene de todo. 1680

OLIVARES

¿Será entretenida?

QUEVEDO

¡Oh, mucho! ¿Queréis la historia saber?

OLIVARES

Me será de gran placer.

QUEVEDO

Pues escuchadme.

OLIVARES

Os escucho.

QUEVEDO

Éranse un rey muy celoso 1685 y una reina muy hermosa; la reina del rey esposa, y el rey... de la reina esposo. Y así unidos ante Dios, como a un árbol dos raíces, 1690 eran los dos muy felices, porque se amaban los dos.

Pero un hombre... un favorito... que en la dicha y el poder solo ambicionaba ser... (Movimiento de OLIVARES) Oíd: ese hombre maldito, por influir sin rival del rey en el corazón, alzó de infamia un padrón entre la pareja real: 1700 con habilidad cruel... le hizo muy hábil su estrella... mintiendo culpas en ella, encendió celos en él. Y el rey maldijo en sus celos 1705 a la reina por impura, y la reina era tan pura como un ángel de los cielos. Y desde entonces los dos no se han vuelto a unir jamás, 1710 y él vive... triste quizás, y ella... dudando de Dios.

OLIVARES

Permitidme que os ataje; porque o miente mi memoria o vos, al contar la historia, 1715 olvidáis un personaje. Y esa historia me contó no sé quién, cómo ni dónde, y anda en ella cierto conde... el amante.

QUEVEDO

¡No!

OLIVARES

¡Sí!

QUEVEDO

¡No! 1720

OLIVARES

De ese buen conde afirmaron que con la reina le vieron amante feliz...

QUEVEDO

Mintieron.

OLIVARES

Pues así me lo contaron.

QUEVEDO

Yo os lo contaré mejor. 1725

OLIVARES

El conde a la reina amaba.

QUEVEDO

Pero la reina ignoraba su desatinado amor.

OLIVARES

¿Y quién lo podrá probar?...

QUEVEDO

Hay una prueba sangrienta... 1730

OLIVARES

Como nadie la presenta...

QUEVEDO

No la quieren presentar. Escuchadme: el favorito que a la reina calumnió, tal delito coronó 1735 con otro nuevo delito. Sabedor de la verdad el conde, sólo podía poner en claro algún día tan cobarde iniquidad. 1740 Era un testigo harto fiel.... Pero ya resuelto a todo, halló el favorito modo para deshacerse de él. Y al pie del alcázar real 1745 diz que una noche a traición pasó al conde el corazón...

OLIVARES

Sí, una espada.

QUEVEDO

¡No, un puñal! ¿Lo oís?... Para hazañas tales no presta el valor espadas... 1750

OLIVARES

Mas...

QUEVEDO

Para muertes compradas la traición vende puñales.

OLIVARES

Basta.

QUEVEDO

Oíd: al expirar el conde escribió un papel con sangre... Vengo por él. 1755

OLIVARES

¡Cómo!

QUEVEDO

Y me le vais a dar.

OLIVARES

¡Nunca!

QUEVEDO

Sí, sí, por quien soy... (Saca un papel) de ella esta firma responde...

OLIVARES

Pero...

QUEVEDO

¡El escrito del conde!

OLIVARES (Después de un momento y señalando con timidez el papel de QUEVEDO)

Dadme ése en cambio.

QUEVEDO (Después de un movimiento de extrañeza y con tono despreciativo)

Os le doy. 1760

OLIVARES

¿Me le dais?

QUEVEDO

Lo dije ya.

OLIVARES (dirigiéndose a la izquierda)

Vuelvo...

QUEVEDO

Sin éste... lo sé... ya sin armas quedaré; mas ¿qué importa?

OLIVARES

Bien está. (Vase)

QUEVEDO

Entre hacer el bien del bueno 1765 y el mal del malo, dudara sólo un hombre que abrigara ese corazón de cieno.

ESCENA VII

QUEVEDO; después MENDAÑA, CASTILLA y GRANA, que entran por la derecha y vuelven a salir por el fondo, izquierda

QUEVEDO

¡Bravo, corazón, muy bien! Estoy contento de ti. 1770 (Mirando a la derecha) Mas... ¡que a punto siempre estén los necios!... Si ahora me ven no podré echarlos de mí. (Se oculta)

MENDAÑA (entrando con los otros dos)

Conde-duque... Pues no está.

GRANA

Sin duda en aquellas salas.... 1775

MENDAÑA

Vamos a buscarle allá.

CASTILLA

Pues con eso nos dirá cómo le suenan las balas. (Vanse)

QUEVEDO