Don Francisco de Quevedo: Drama en Cuatro Actos

Part 4

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¿Qué anheláis en tanto apuro? 395

MARGARITA

Ver al rey.

QUEVEDO

No encuentro modo...

MARGARITA

¡Oh!

QUEVEDO

Mas le veréis con todo; por mi salvación lo juro. (Condúcela al interior del templo)

OLIVARES

Quien no convence asesina. No quiso a Ocaña volver... 400 Hice cuanto pude hacer... lo demás lo hará Medina.

ESCENA X

OLIVARES y MEDINA, que aparece a la puerta de la casa al tiempo que aquél se dirige a paso largo a la calle del fondo

MEDINA (en voz baja)

¿Conde-duque?

OLIVARES

¡Y bien!

MEDINA

Lo siento; mas no la mato, señor.

OLIVARES

¿Pues no dijisteis, traidor?... 405

MEDINA

De lo dicho me arrepiento.

OLIVARES

¿Y qué causa?...

MEDINA

No os asombre. Cuanto hablasteis escuché, de la dama el nombre sé, y está muy alto su nombre. 410

OLIVARES

¿Qué te importa?

MEDINA

¡Friolera! Su nombre, pardiez, me espanta; no se asesina a una infanta como a una mujer cualquiera.

OLIVARES

Ya comprendo. Cosa es clara: 415 si es que ha de ser bien vendida, cuanto más valga una vida debe venderse más cara.... Golpes das a mi tesoro que han de agotarle quizás; 420 pero, en fin, pues quieres más oro... te daré más oro.

MEDINA

No, no es oro lo que quiero.

OLIVARES

De escucharte me confundo.

MEDINA

Es que... no todo en el mundo 425 se paga con el dinero.

OLIVARES

También te colmé de honores: en palacio, como iguales, te hablan damas principales y principales señores. 430 Mira bien si bien te pago: del polvo te alcé a la altura, y hoy tu condición obscura tapa esa cruz de Santiago. (Señalando la capa de MEDINA)

MEDINA

No niego vuestra largueza. 435

OLIVARES

Pues a servirme... Es tu oficio.

MEDINA

Es que exigís un servicio en que arriesgo la cabeza.

OLIVARES

¡Por mi vida!... Esa traición...

MEDINA

Os equivocáis, a fe, 440 yo a la infanta mataré... mas con una condición.

OLIVARES

¿Condición?... Nunca recibo...

MEDINA

Sin ella... ¡por Lucifer, que no mato a esa mujer, 445 aunque me desuellen vivo!

OLIVARES

(El infierno se desata contra mí esta noche.)

MEDINA

En fin...

OLIVARES

(¡Alma cobarde y ruin!) Di tu condición... y mata. 450

MEDINA

Para mi seguridad he escrito arriba un papel: falta vuestra firma en él; éste es el papel, firmad.

OLIVARES

¿Qué dice?

MEDINA (acercándose al farol)

Oíd.

OLIVARES

(¡Negra suerte!) 455 Ya la tardanza me irrita.

MEDINA (leyendo)

«A la infanta Margarita darás hoy mismo la muerte.»

OLIVARES

¡Vive Dios!

MEDINA

Firmad y mato.

OLIVARES

(¡Maldito seas, amén!) 460 ¡Nunca!... A ese precio...

MEDINA

Está bien; otro lo hará más barato.

OLIVARES

Traidor... ¿Te vas?...

MEDINA

Ya mi hazaña es inútil y me voy.

OLIVARES

(¡Oh! ¡Si ella no muere hoy 465 todo lo pierdo mañana!...)

MEDINA

Resolved.

OLIVARES

Oye, Medina. (Voy a perder el juicio.) Aunque es duro el sacrificio... (¡Fuerza es conjurar mi ruina!) 470

MEDINA

Pues firmad.

OLIVARES

Dame el papel. (Dáselo MEDINA) (¡Oh, su contacto me abrasa!)

MEDINA

Entrad, pues, en esta casa.

OLIVARES

(No hay medio... ¡Trance cruel!) (Dirigiéndose a la casa)

MEDINA

Luz os tengo en el portal 475 y recado de escribir: conque...

OLIVARES (entra)

(¡Tal mengua sufrir!)

MEDINA (después de una pausa)

No va el asunto muy mal. Conde-duque, ello por ello; ya somos quién para quién. 480 (OLIVARES sale y alarga el papel a MEDINA) (Acercándose al farol y leyendo) «Olivares»; está bien. (Tiene su firma y su sello.)

OLIVARES

Cuida bien que no se borre.

MEDINA

Pues ya que os hice firmar...

OLIVARES

Falta sólo...

MEDINA

Pues matar; 485 y eso de mi cuenta corre.

OLIVARES

¡En parte segura!

MEDINA

¡Oh, sí!

OLIVARES

¡Todo el puñal!

MEDINA

Eso es.

OLIVARES

¡Líbrame de ella! (Marchándose)

(Después... yo me libraré de ti.) 490

(Vase por la calle del fondo)

ESCENA XI

MEDINA; después QUEVEDO

MEDINA

Ya te tengo bien seguro: partes el crimen conmigo... Partiré el poder contigo, por mi puñal te lo juro. Nuestra horrible comunión 495 hoy con sangre he de sellar... Quiero mi ambición saciar, y alas diste a mi ambición. Pues bien... Allí se ve un bulto. (Mirando al templo) Ya sin duda en San Martín 500 dieron las tinieblas fin. Debo mantenerme oculto. (Se oculta en la izquierda)

QUEVEDO (baja las gradas con preocupación)

En palacio a la duquesa por mi fe de caballero prometí poner... Bien; pero 505 ¿cómo cumplir mi promesa? Con audacia... ¡Desatino! Por ardid... Ese Guzmán es tan cauteloso y tan... Dios me enseñará el camino. 510 Con fuertes contrarios lucho...

Pueden y... ¡También yo puedo! ¿Quién me auxilia? ¿Quién? ¡Quevedo! (Tocándose la frente y el pecho) Sí... sí. Los dos podéis mucho: grande el pensamiento aquí, 515 y aquí grande el corazón; armas de victoria son, venzo de seguro... sí. Tal vez no... ¡Sí! ¡No!... Comienzo a dudar... ¡No! venceré. 520 ¿Cómo?... ¿Cómo?... No lo sé; pero... de seguro venzo. (Pausa) La duquesa en su posada me citó para las diez... Ya encontraremos tal vez 525 puertas que la den entrada. ¡Por Dios!... De cualquier modo, la ha de ver su majestad... pero antes debo... Es verdad; debe calcularse todo. 530 (Vase por el fondo después de dirigir una mirada a las puertas del templo)

MEDINA (observándole)

Él es, y se aleja; bien. Gente sale. (Vuelve a esconderse)

ESCENA XII

MEDINA, oculto; MENDAÑA, CASTILLA y GRANA saliendo del templo

MENDAÑA

Pues, señor, si a palacio vais, mejor: yo a palacio voy también.

GRANA

¿Y Quevedo?... En algún lance... 535

MENDAÑA

Como esta también abierta, sin duda por la otra puerta fuése, detrás de un romance.

GRANA

Por allí las damas van.

MENDAÑA

Mejor, si se fué tras ellas. 540

GRANA

Húbolas, a fe, muy bellas.

MENDAÑA

Mejor sin el manto están.

GRANA (a CASTILLA)

Triste andáis vos.

CASTILLA

Sí, un acceso.

MENDAÑA

Nunca os encontré tan lacio.

CASTILLA (de mal humor)

En fin, ¿vamos a palacio? 545

MENDAÑA

Lo mejor, sin duda, es eso. (Vanse los tres por la derecha)

MEDINA

¿Qué escuché?... Por la otra puerta salen las damas... Quizás ella también... ¡Satanás túvola esta noche abierta! 550 (Con furor) Marchóse por ella... ¡Oh, sí! Todo se ha perdido... (MARGARITA aparece a las puertas del templo) ¡Ah!... ¡No!

(MEDINA se oculta, MARGARITA baja lentamente las gradas y después se dirige, como hablando consigo misma, a la calle de la derecha)

MARGARITA Sólo en él confío... Yo nada puedo hacer por mí.

MEDINA

(Llegó su vez al puñal.) 555

MARGARITA No debo tener recelos... Hoy velan por mí los cielos y Dios me libra de mal. (Dirígese a la derecha) Ni se ve ni se oye nada. ¡Qué soledad!... Tengo miedo.... 560 (Al volver MARGARITA la esquina MEDINA se lanza detrás cautelosamente) Es tarde.... Tal vez Quevedo se impacienta en mi posada. Voy al punto... ¿Qué rumor?... (Volviéndose a MEDINA, que estará a dos pasos) ¡Un hombre!... ¡Atrás! ¿Qué queréis?

MEDINA (haciendo un movimiento bajo la capa) Vengo de paz...

MARGARITA

No os lleguéis... 565

MEDINA (lanzándose sobre ella puñal en mano)

A mataros.

MARGARITA

¡Ah!

ESCENA XIII

Dichos y QUEVEDO, que, saliendo de la calle de la derecha, sujeta por detrás el brazo de MEDINA que va a herir

QUEVEDO

¡Traidor! (Sujetándole el brazo con una mano)

MEDINA (soltando el puñal)

¡Jesucristo!

QUEVEDO

Por allí... (Señalando a la duquesa la calle de la izquierda y sacando a MEDINA la espada) Al punto os sigo... Alejaos. (Volviéndose a MEDINA que va a escapar y sujetándole por su capa) ¡Vos, no os alejéis... quedaos! (QUEVEDO dirige otra vez los ojos a la calle por donde ha desaparecido MARGARITA, y en tanto MEDINA suelta la capa en sus manos)

MEDINA

¡Oh! ¡Me salvé! (Huyendo)

QUEVEDO

(Con voz de trueno y levantando la espada de MEDINA, que se queda inmóvil) ¡Quieto ahí! 570 (QUEVEDO tira al suelo la capa de MEDINA y dice, arrojándole su espada) Ahora hierro contra hierro, nueva lid.

MEDINA

Mas vuestro nombre...

QUEVEDO (desenvainando)

Si no lidiáis como un hombre, vais a morir como un perro.

MEDINA

Ved... que... el duelo... no es igual. 575

QUEVEDO

La espada tenéis desnuda.

MEDINA

Cierto...

QUEVEDO

Yo también.

MEDINA

Sin duda.

QUEVEDO

No hay ventaja pues.

MEDINA

Sí tal. (¿Qué diré?...) Por de contado... yo estoy... sin capa...

QUEVEDO

Es muy cierto. 580

MEDINA

Conocéisme descubierto; yo no os conozco embozado.

QUEVEDO

Ya que tanto alambicáis, pronto una capa se quita.

(QUEVEDO se desembaraza de la capa, y, al arrojarla, MEDINA saca una pistola, dispara y se afogona el tiro)

MEDINA

¡Ay de vos!... (Arrojando la pistola) ¡Suerte maldita! 585

QUEVEDO (Con frescura, poniéndose en guardia en tanto que MEDINA recobra su acero y se defiende en retirada)

Mala pólvora gastáis.

MEDINA

¡Que el cielo os maldiga a vos!

QUEVEDO

¡Tiemblas!...

MEDINA

¡De rabia!

QUEVEDO

¡De miedo!

MEDINA (con espanto y retrocediendo)

¡Oh, perdonadme!

QUEVEDO

No puedo.

MEDINA (con voz ahogada y cayendo dentro de la calle de la derecha)

¡Ay!

QUEVEDO

Que te perdone Dios. 590 (Pausa) He matado a un hombre. Fué con razón... Sí... pero pesa el crimen... ¡Ah! la duquesa... por aquí la alcanzaré.

(Toma la capa de MEDINA que está a sus pies y vase por el fondo. La escena queda un momento sola. Después aparece MARGARITA por la misma calle que tomó al marcharse)

ESCENA ÚLTIMA

MARGARITA, luego OLIVARES y ronda

MARGARITA

Nada se oye.... Tras de mí 595 dijo que iría.... Un momento le aguardé junto al convento... ¡Muerta vengo!

VOZ (dentro)

Por aquí....

MARGARITA

¡Oh, la ronda!... (Quiere huir y vacila)

ALCALDE (dentro)

Ved si acaso... Mas un hombre en esta esquina 600 yace tendido. (La calle de la izquierda aparece iluminada por la luz de una linterna)

OLIVARES (dentro)

¡Es Medina!

MARGARITA

(¡Oh, no puedo dar un paso!)

OLIVARES (saliendo)

¡Por Jesucristo en la cruz!

ALCALDE (saliendo seguido de corchetes)

Muerto.... Registradle.

OLIVARES (deteniéndoles)

No. 604 Debo registrarle yo. (Tropieza en la capa de QUEVEDO) Mas ¿qué es esto? ¡Aquí una luz! (Recoje la capa) Pronto, la luz necesito.

ALCALDE (a los alguaciles y acercándose a OLIVARES)

Ved que el matador se escapa. (Los corchetes desaparecen por la derecha)

OLIVARES

De Quevedo es esta capa.

MARGARITA

¡Muerto!... ¡Gran Dios! (Cae dentro)

OLIVARES

Ese grito... 610

ALCALDE (dentro)

Una dama hay en el suelo.

OLIVARES

¿Muerta?

ALCALDE

Desmayada...

OLIVARES

A ver... (¡Oh, la infanta!) A esa mujer nadie la levante el velo.

ALCALDE

Bien, señor.

OLIVARES

Una litera. 615

ALCALDE (a los corchetes que vuelven por la derecha)

Id por ella y no tardéis... (Vanse)

OLIVARES

Dentro a la dama pondréis... mas sin mirarla siquiera.

ALCALDE

¿Después?

OLIVARES

(Mi triunfo es completo.) Conducidla en breve espacio... 620

ALCALDE

¿Dónde?

OLIVARES

A palacio.

ALCALDE

¿A palacio?

OLIVARES

Por el caracol secreto.

ALCALDE

¿Quién la escolta?

OLIVARES

Sólo vos.

ALCALDE

Mas vuecencia...

OLIVARES

Iré detrás. (Vase el alcalde por la izquierda) Duquesa, a palacio vas... 625 desde allí... ¡sábelo Dios!

(Dirígese con precipitación hacia la calle donde cayó MEDINA, y cae el telón)

ACTO SEGUNDO

Salón en el palacio del Buen Retiro. Puerta en el fondo que por la derecha conduce a las habitaciones de OLIVARES, y por la izquierda, a la capilla. A la derecha, en primer término, puerta que conduce a la escalera y corredores de palacio; a la izquierda, en primer término, la cámara de la reina; en segundo, la del rey. Es de noche. La escena está iluminada por un candelabro de cinco ramales colocado sobre un mueble de la época.

ESCENA PRIMERA

LA REINA, DOÑA INÉS

REINA

Doña Inés, todo es inútil: no hay en el mundo consuelo para mí; padezco mucho, porque inocente padezco. 630 ¡Infeliz! Otras que sufren, en su desventura, al menos, viven ¡ay! con esperanzas... Yo sin esperanzas muero.

INÉS

Mas...

REINA

Con esperanzas locas, 635 es verdad, soñé algún tiempo; se han desvanecido todas por mi mal, y ya no sueño. El dolor vela... ¡Mis horas son tan largas!... Yo las cuento 640 por los ahogados latidos de este corazón enfermo.

INÉS

No os aflijáis...

REINA

¡Tantos días, tantas noches de tormento, siempre lo mismo!...

INÉS

Señora... 645

REINA

Ni un instante de sosiego. Viene el día y no reposo, viene la noche y no duermo... Si he de descansar... ¡Dios mío, dame tu descanso eterno! 650

INÉS

¡Cómo! ¿Lloráis?

REINA

No, no lloro...

INÉS

No me lo neguéis... No... Veo húmedos ya vuestros ojos...

REINA

Pronto los verás bien secos.

INÉS

¡Oh, qué horror!

REINA

Padezco mucho, 655 porque inocente padezco.

INÉS

Inocente... ¿Y quién lo duda?...

REINA

Felipe... mi esposo... miento: ya no es mi esposo... el rey... ¡Rey para mí bien severo! 660

INÉS

Si él vuestro amor comprendiera...

REINA

Nunca podrá comprenderlo. Negras sospechas le turban; y aunque es generoso y bueno, para mí tan solo tiene 665 rencor y amargo desprecio. Y es que ve sobre mi frente ese imaginario sello del crimen...

INÉS

¿No ve ese llanto?

REINA

Sus dudas le tienen ciego. 670

INÉS

Pues bien, habladle.

REINA

Es inútil: sordo le tienen sus celos.

INÉS

Tal vez sus negras sospechas se disipen con el tiempo.

REINA

Imposible: cada día 675 toman, Doña Inés, más cuerpo; y es natural: Olivares, por odios que no comprendo, le habla siempre de ese crimen.

INÉS

Pura invención del infierno. 680 Vos sois la virtud, señora.

REINA

Mi virtud... es un misterio; tú solamente lo sabes.

INÉS

No, también lo sabe el cielo; esperad en él.

REINA

Es tarde: 685 para mi mal no hay remedio.

INÉS

Si al rey llegara ese escrito...

REINA

¿Cuál?

INÉS

El del conde.

REINA

¡Silencio! No pronuncies ese nombre... ¡Villamediana!... Su espectro 690 me persigue noche y día, cual tenaz remordimiento.

INÉS

Sois inocente.

REINA

Inocente... mas di causa, sin saberlo, a que el buen Villamediana 695 fuese a puñaladas muerto.

INÉS

Celos del rey le mataron.

REINA

¿Quién dió pábulo a esos celos?

INÉS

Dicen que el conde os amaba...

REINA

Pues calló prudente y cuerdo; 700 y si ese amor desdichado fué, como suponen, cierto, jamás la reina lo supo, y en la tumba está el secreto.

INÉS

No, que el conde moribundo 705 se arrancó el puñal del pecho...

REINA

¡Calla!

INÉS

Y con su propia sangre pudo escribir...

REINA

¡Tal recuerdo!...

INÉS

Puede salvaros... El conde dicen que escribió un momento 710 con su sangre, y ese escrito se encontró sobre su cuerpo.

REINA

¡Desdichado!

INÉS

Vos, señora, sois pura, y lo sabe el cielo.

REINA

¿Cómo hacer que el rey lo sepa? 715

INÉS

Con ese escrito sangriento.

REINA

¡Ay! En manos de Olivares cayó, según dicen... Cierto... ese papel ya no existe... le habrá consumido el fuego. 720

INÉS

¿Eso teméis?

REINA

Olivares goza en mis padecimientos... ¿Por qué me aborrece ese hombre?

INÉS (mirando al fondo)

Viene por aquí.

REINA

Retirémonos.

ESCENA II

DICHAS y OLIVARES, que entra por el fondo

OLIVARES

Si mi presencia importuna... 725

REINA

No, Conde-duque... (Con violencia)

OLIVARES

Sospecho que Su Majestad se aleja sólo porque yo me acerco.

REINA

Yo...

INÉS

La reina está indispuesta.

OLIVARES

Sabe Dios cuánto lo siento. 730

REINA

Gracias.

OLIVARES

(¿Sabrá la venida de la duquesa? Indaguemos.)

REINA

¿Cómo está el rey?

OLIVARES

Siempre triste.

REINA

¡No le he visto en tanto tiempo!

OLIVARES (mirando fijamente a LA REINA)

La duquesa Margarita... 735

REINA

¡Aun sola en Ocaña!

OLIVARES

Cierto.

REINA

Haced que vuelva a la corte; dadme ese dulce consuelo: que vuelva... ¡Me quiere tanto!... ¡Tanto como yo la quiero! 740 Prima del alma... ¡Es tan buena!... Sí, sí, que vuelva al momento.... ¡Oh! ¿Lo haréis?

OLIVARES

Si no os enoja, de conversación mudemos. (Pausa)

REINA

Yo de otra os hablara... 745 ¿Me comprendéis?

OLIVARES

Os comprendo.

REINA

Pues ese sangriento escrito...

OLIVARES

Sangriento, es verdad, sangriento.

REINA

¿Conque existe pues?

OLIVARES

Existe.

REINA

¿Lo tenéis vos?

OLIVARES

Yo lo tengo; 750 ya os lo repetí mil veces.

REINA

Entregádmelo.

OLIVARES

No puedo.

REINA

Prueba la inocencia mía....

OLIVARES

No del todo, según pienso.

REINA (con altivez)

¡Conde-duque!

OLIVARES (con hipocresía)

Para mí 755 sois de virtudes modelo; mas el rey...

REINA

Dadle ese escrito.

OLIVARES

Ya se lo daré a su tiempo. Para darle la triaca, dejad que apure el veneno: 760 hoy las sospechas le acosan... ya se irán desvaneciendo, y entonces verá ese escrito ya sin prevención, y espero...

REINA

Es que van ya muchos años 765 desde que vivo muriendo despreciada de mi esposo, que escucha vuestros consejos; y en palacio, viuda y sola, sufro su amargo desprecio, 770 porque aduladores viles le han trastornado el cerebro.

OLIVARES

¡Qué exaltación!... Ved, señora, que está débil en extremo vuestra salud...

REINA

Conde-duque, 775 no insultéis mi sufrimiento.

OLIVARES

Vamos a otra cosa: el príncipe niño, sucesor del reino, por su edad...

REINA

¡Hijo del alma!

OLIVARES

Ya del regazo materno 780 debe separarse.

REINA

¡Oh, nunca!

OLIVARES

Es el príncipe heredero, y ha resuelto el rey, su padre... ¿lo oís?... el rey lo ha resuelto, darle servidumbre propia, 785 libros, armas y maestros, y, por fin, cámara digna de su carácter excelso.

REINA

¡Me arrancáis el hijo mio!

OLIVARES

Elegid el aposento 790 que más le cuadre en palacio.

REINA

¡Gran Dios!

OLIVARES

Yo os iré diciendo: el del jardín... el de Osorio... el de Ripalda... el de Lemus... el de Borja... el de la infanta... 795 Elegid...

REINA

Elijo... ¡el vuestro!

OLIVARES

¡Cómo!

REINA

Ocupáis en palacio el más ostentoso y regio; y entre príncipe y vasallo lo primero es lo primero. 800

(LA REINA se retira por la puerta de su cámara; DOÑA INÉS la sigue después)

INÉS

¡Oh, respetadla!

OLIVARES

¡Me arroja de aquí!... ¡Por Dios la prometo!...

INÉS

¡No!... ¿Qué intentáis?

OLIVARES (reprimiéndose)

Nada, nada... buscar otro alojamiento.

ESCENA III

OLIVARES

«Entre príncipe y vasallo 805 lo primero es lo primero», me dijo, y callé... Sí; pero yo para obrar siempre callo. ¡Vasallo quien da la ley!... Reina, me hiciste un ultraje; 810 que no rinde vasallaje quien hizo vasallo al rey. ¿Qué genio malo te acosa? ¿Cómo no te dice el alma que quien destruyó tu calma 815 aun puede hacerte dichosa? Débil, incauta mujer... en tu desamparo triste nunca tan altiva fuiste... ni lo volverás a ser. 820 Yo tu dicha tengo aquí: sí, se encierra en esta carta sangrienta que no se aparta un solo instante de mí. (Pausa) El rey te abrirá sus brazos 825 si a ver llega tal escrito; mas primero el favorito se lo comerá en pedazos.

Te amaba el rey con pasión; mas roto el lazo nupcial 830 por mi astucia, sin rival reino yo en su corazón. Nadie mi secreto sabe: muerto Medina, segura guardará en la sepultura 835 de este secreto la llave. ¡Medina!... ¡Fatal recuerdo!... El papel que me arrancó ¿dónde ese hombre lo guardó? Sí alguien da con él, me pierdo. 840 La incertidumbre me abrasa.... No; lo que pensé es verdad: para más seguridad lo guardó en aquella casa.... Sí; mi presunción es cierta: 845 el papel oculto está dentro de la casa... y ya sellé yo mismo la puerta. Y no sé por qué me apuro.... Mañana busco el papel 850 en la casa, y doy con él.... Sí, doy con él, de seguro. Todo va bien: la duquesa se halla, pues, a buen recaudo, y yo por el fin me aplaudo 855 de tan arriesgada empresa.

(Mirando a la derecha)

Pero allí viene Mendaña con el marqués y don Juan de Castilla; siempre van juntos en buena compaña. 860

Y por Dios que el tal Castilla tiene lengua de escorpión, y hacia mí poca afición, según cuentos de la villa.

ESCENA IV

OLIVARES, MENDAÑA y CASTILLA por la derecha. Al entrar, MENDAÑA se dirige a OLIVARES con solicitud exagerada; GRANA le saluda afectuoso, y CASTILLA hace una leve inclinación y se queda algo separado del grupo

OLIVARES

Buenas noches, caballeros. 865