Don Francisco de Quevedo: Drama en Cuatro Actos
Part 3
Further historical material for the play Sanz took from two arraignments of the administration of Olivares published by Valladares. The use of these sources by Sanz will be pointed out as briefly as possible. The circumstances of the imprisonment of Doña Margarita in Ocaña, her flight to Madrid, and her subsequent treatment at the hands of Olivares are presented in detail in the "Caída de su Privanza y Muerte del Conde-Duque de Olivares, Gran Privado del Señor Rey Don Felipe IV, el Grande, con los motivos y no imaginada disposición de dicha Caída,"[14] and in the "Memorial de Don Francisco de Quevedo contra el Conde-Duque de Olivares. Dado al Rey Don Felipe Quarto."[15] According to the account in the latter she had received no reply to her complaints against the evil conduct of Vasconcellos and the suicidal policy of Olivares toward the Duke of Braganza.[16]
[Footnote 14: _Sem. Erud._, III, pp. 1-62.]
[Footnote 15: Ibid., XV, pp. 215-245.]
[Footnote 16: It should be noted here that Quevedo's journey to Lisbon to bring back the proofs of Margarita's story is an ingenious fiction concocted by Sanz. In reality Quevedo was a prisoner in San Marcos de León.]
The interview between Olivares and the queen about the establishment of the young Prince of the Asturias in separate apartments with an independent household (Act II, scene ii) was evidently taken from the "Memorial" (p. 214) and from the "Caída" (p. 49). Says Philip, "And why, Conde-Duque, would he not be better off in the apartment that you yourself occupy? It is especially for the firstborn of the king, and is the one in which my father and myself were when we were princes." There also is mentioned the removal of the Count of Lemos, the Marquis of Castel Rodrigo, and Don Fernando de Borja from the palace.
In Act III, scene ii, Margarita laments the loss of Spanish possessions through the ineptitude of Olivares:
por él perdimos a Esthin, Wiranzan y Dola, y a más las Islas Terceras, y el Ducado de Borgoña y el Brasil y el Rosellón, y Ormuz, Pernambuco y Hoa; y no ha mucho Portugal...
The same catalogue of losses, even to the peculiar spelling of Hesdin and Bisanzón (Besançon), appears in the "Caída."
The intensely dramatic episode of the presentation of the golden cup to Olivares as a memorial from Philip is founded upon fact. Pellicer's _Avisos_ contain even the detail of the note.[17] There too is the account of the ceremonial at the first presentation.
[Footnote 17: V de Junio de 1639; _Sem. Erud._, XXXI, p. 25.]
VERSIFICATION
The meters used by Sanz in Don Francisco de Quevedo are the following:
_Redondilla_, strophe of four eight-syllable or seven-syllable verses, riming _abba_.
_Romance_, eight-syllable or seven-syllable verses, indefinite in number, with even lines in assonance.
_Romance Heroico_ or _Real_, romance of eleven-syllable verses.
_Quintilla_, strophe of five eight-syllable verses with but two rimes. Of the possible combinations we have only _abaab_.
_Cuarteto_, strophe of four eleven-syllable verses rimed _abba_.
_Cuarteta_, strophe of four eight-syllable verses rimed _abab_.
_Silva_, eleven-syllable and seven-syllable verses, mixed with wide liberty. There is wide liberty in the use of rime as well.
SCHEME OF METERS
Verses 1-124 Redondillas Verses 125-226 Romance Verses 227-246 Quintillas Verses 247-626 Redondillas Verses 627-804 Romance Verses 805-1276 Redondillas Verses 1277-1292 Cuartetos Verses 1293-1352 Romance Verses 1353-1368 Redondillas Verses 1369-1644 Romance Verses 1645-1768 Redondillas Verses 1769-1838 Quintillas Verses 1839-1866 Romance Verses 1867-1876 Quintillas Verses 1877-1912 Romance Verses 1913-2079 Silva Verses 2080-2323 Redondillas Verses 2324-2423 Romance Verses 2424-2643 Redondillas Verses 2644-2728 Quintillas Verses 2729-2806 Romance Real Verses 2807-2876 Quintillas Verses 2877-2880 Cuarteta Verses 2881-2910 Redondillas Verses 2911-2914 Cuarteta Verses 2915-2950 Redondillas Verses 2951-3020 Quintillas Verses 3021-3060 Redondillas
* * * * *
DON FRANCISCO DE QUEVEDO
DRAMA EN CUATRO ACTOS
PERSONAJES
DON FRANCISCO DE QUEVEDO MARGARITA DE SABOYA LA REINA EL CONDE-DUQUE DE OLIVARES DOÑA INÉS DON JUAN DE CASTILLA DON PABLO MENDAÑA MEDINA EL MARQUÉS DE LA GRANA UN CAPITÁN UN ALCALDE DE CASA Y CORTE UN UJIER
Ronda de capa, guardias, damas, meninas, caballeros, pajes, etc.
La escena en Madrid, año de 1643
ACTO I
Noche.--Una plazuela que se supone ser la de San Martín, conforme estaba en la época del drama. A la izquierda, en primer término, la fachada y gradería del templo; en segundo, una calle, y otra en el fondo, que parte casi en la misma dirección. A la derecha, en segundo término, otra calle que cae en frente de la de la izquierda; en primero, una casa con puerta y balcón practicables, y delante de la casa una imagen en su nicho sobre la pared, alumbrada por un farolillo, única luz que hay en la escena.
ESCENA PRIMERA
MENDAÑA, CASTILLA, GRANA, que al levantarse el telón aparecen mirando con curiosidad a varias damas, que a su espalda se dirigen hacia el templo, todas con el velo levantado. Con las damas se verán también algunos caballeros
CASTILLA
¡Todas sin manto!
MENDAÑA
Mejor.
CASTILLA
No digáis eso, Mendaña; siempre el manto fué en España...
MENDAÑA
Tapa-enredijos de amor.
GRANA
Si antes fueron permitidos 5 los velos...
CASTILLA
Sigan como antes para bien de los amantes...
MENDAÑA
Para mal de los maridos.
GRANA
Vos, por lo visto, don Pablo, dado sois al matrimonio. 10
MENDAÑA
No diré que no.
CASTILLA
¡Demonio!
MENDAÑA
Ni diré que sí.
CASTILLA
¡Pues diablo!... Diréis... ¡qué sé yo!
MENDAÑA
Quien forme otros juicios mucho yerra; que al fin y al cabo, en la tierra 15 todo es... según y conforme.
GRANA
¡Ah! ya...
CASTILLA
No os entiendo aún.
MENDAÑA
Todo en el mundo es mejor.
GRANA
¿Todo, decís?
MENDAÑA
Sí, señor; todo, conforme y según. 20
GRANA
De lo que decís infiero...
MENDAÑA
Que es mejor vivir casado.
CASTILLA
Mas yo en limpio habré sacado...
MENDAÑA
Que es mejor vivir soltero.
GRANA
¡Gran sentencia!
CASTILLA
¡Gran sandez! 25
GRANA
Tal razón me deja mudo. Siendo viudo...
MENDAÑA
¡Ah! para el viudo lo mejor es la viudez.
GRANA (riéndose)
¡Profunda filosofía!...
MENDAÑA
Por profunda y verdadera 30 es mejor que otra cualquiera.
CASTILLA
Si la cede en mejoría.
MENDAÑA
¡Es verdad!
CASTILLA
Tenéis razón. ¡Voto a veinticinco santos!... Pero volviendo a los mantos, 35 que es aquí nuestra cuestión...
GRANA
Nadie a comprenderlo acierta. Cual si fuesen a sus bodas, andan hoy las damas todas con la cara descubierta. 40
MENDAÑA
Es que el rey lo manda así.
CASTILLA
Mas ¿por qué lo manda el rey?
MENDAÑA
Yo no interpreto su ley.
CASTILLA
Corren voces por ahí... Lo diré pronto y clarito: 45 esa injusta ley...
MENDAÑA
¡Prudencia! Su majestad...
CASTILLA
Su excelencia...
MENDAÑA
Dióla el rey...
CASTILLA
No; el favorito.
MENDAÑA
Es lo propio, según creo.
CASTILLA
Sí... Olivares...
MENDAÑA
¡Gran señor! 50
CASTILLA
Pues, os protege...
MENDAÑA
Mejor.
CASTILLA
Eso sí que es mejoreo. Pero, volviendo a Olivares, él, que al soberano engaña, le arrancó ley tan extraña 55 por fines particulares.
MENDAÑA
Es un falso testimonio.
CASTILLA
No; tan ridícula ley...
MENDAÑA
Dióla en servicio del rey.
CASTILLA
O en servicio del demonio. 60 No conspiran las tapadas; y es esa ley singular.
MENDAÑA (con calor)
La mejor... para evitar enredos y cuchilladas.
CASTILLA (colérico)
¡Vive Dios!...
ESCENA II
Dichos, QUEVEDO
QUEVEDO (entrando por la derecha)
Paz, caballeros; 65 no haya duelo ni quebranto, ni en noche de Jueves Santo se ensangrienten los aceros.
GRANA
¡Noble cisne de Madrid!
QUEVEDO
¡Cisne pues!... El de Guzmán 70 dice que soy alcotán.
GRANA
¡Oh, venid acá, venid! ¿Qué hay de nuevo por la corte?
QUEVEDO
¿Por Madrid?
GRANA
No; por palacio.
QUEVEDO
No sé nada.
GRANA
¡Qué rehacio! 75
QUEVEDO
Nada que a nadie le importe; pero cuando aquí llegué, percibí en frases cortadas no sé qué de cuchilladas...
CASTILLA
¿Conque oísteis?...
QUEVEDO
No sé qué. 80
GRANA
Eran Castilla y Mendaña disputando con calor que esa ley...
MENDAÑA
Es la mejor.
CASTILLA
La peor que hubo en España.
QUEVEDO
¡Cómo! ¿Habláis sobre los mantos? 85 Eso es andar por las ramas.
CASTILLA
Tal rigor contra las damas...
QUEVEDO
Nos descubre sus encantos. No os paréis en frioleras. Tal negocio no es de rey 90 ni de ministro... Esa ley es cuestión de costureras. Leyes de tan ruin valía no son de gobierno, a fe; son leyes no más...
CASTILLA
¿De qué? 95
QUEVEDO
Leyes... de guardarropía.
GRANA
¡Bien dicho, bien!... Pero ya ruido en el templo se siente. Las tinieblas...
MENDAÑA
Ciertamente. Vamos, señores, allá. 100
QUEVEDO
Vamos, pues.
CASTILLA (aparte)
Quevedo, oíd.
ESCENA III
QUEVEDO y CASTILLA, que le detiene cuando se dirigía al templo
QUEVEDO
¿Qué es lo que tanto os agita?
CASTILLA
¡Oh! La infanta Margarita vino ayer tarde a Madrid.
QUEVEDO
Pero entonces ¿dónde está? 105 En palacio no.
CASTILLA
Lo sé. Donde Olivares esté nunca la infanta cabrá.
QUEVEDO
Mas ¿quién vino en su compaña?
CASTILLA
Sola de Ocaña se huyó; 110 ¿y sabéis por qué?... Por no morirse de hambre en Ocaña.
QUEVEDO
Es imposible.
CASTILLA
Por Cristo yo os juro que vino ayer, y que entró al anochecer, 115 y que mis ojos la han visto.
QUEVEDO
Equivocación, don Juan.
CASTILLA
Yo sé bien que se halla aquí; pero tengo para mí que otros también lo sabrán. 120 Olivares vive alerta; teme que aborten sus tramas... Tal vez... ¿Quién sabe?... Hoy las damas van con la faz descubierta. (Entra en el templo)
ESCENA IV
QUEVEDO
Ella es, sin duda... Castilla 125 dice que se huyó de Ocaña... Cierto: ayer entró en la corte, y hoy me dirige esta carta. Diómela con tal misterio aquel hombre de la capa... 130 Ni se descubrió el embozo ni me dijo una palabra. De ella es, sin duda... Imposible... No; la duquesa de Mantua, del gran Felipe Segundo 135 nieta, del rey prima hermana, la que en Portugal virreina fué también; la ilustre infanta Margarita de Saboya... No, no puede ser la dama 140 que me escribe... Sin embargo, ella es hoy bien desgraciada... Y aun así yo... ¿qué podría para endulzar su desgracia? El pensarlo fué quimera... 145 Mas ¿de quién es esta carta? ¿De quién?... Cuanto más la leo menos mi mente lo alcanza. (Leyendo a la luz del farol)
«Una dama ilustre a quien vos conocéis y que os estima en mucho, ha menester hablaros esta misma noche. Estad en San Martín y la veréis al fin de las tinieblas. A pesar de la prohibición de los velos irá rebozada y encubierta, porque le importa no ser de nadie conocida; y porque vos la conozcáis su nombre os dirá ella misma. Adiós.»
(Durante la lectura de la carta MEDINA se asoma al balcón, y después de observar a QUEVEDO, desaparece)
Su nombre... su nombre... Cierto... Margarita... Sí, la infanta... 150 ¡Ella en Madrid! ¡Oh! Castilla dice que se huyó de Ocaña... Sí... ya sabrá el conde-duque su venida... y para hallarla mandó que desde hoy sin velo 155 anden por Madrid las damas. ¡Cuánto la aborrece ese hombre!... (Mira la carta)
ESCENA V
QUEVEDO y MENDAÑA, que sale del templo
MENDAÑA
Quevedo... Mas ¡calla, calla! ¿Componéis versos? ¡Por vida!... Vamos, ya entiendo... ¡Una sátira! 160 ¡Ah mejor, mejor!
QUEVEDO
(¡Imbécil!)
MENDAÑA
Llenos estarán de gracia picante... Vamos, leedme.
QUEVEDO
¿No me buscabais, Mendaña?
MENDAÑA
Ciertamente; las tinieblas 165 dieron principio, y La Grana, Castilla y demás amigos, notando vuestra tardanza...
QUEVEDO
Vamos, pues.
MENDAÑA
Sí; mas primero leedme...
QUEVEDO
Ved que me aguardan. 170
MENDAÑA
Bien; pero después...
QUEVEDO
Después... (Dirigiéndose al templo y con convicción) (Es la duquesa de Mantua.)
ESCENA VI
OLIVARES, que ha estado en la esquina de la derecha y con el embozo a la cara durante la escena anterior; después MEDINA
OLIVARES
Gracias a Dios que me dejan libre un momento la plaza. (Llamando a la casa de la derecha) ¡Medina!
MEDINA (saliendo)
¿Señor?
OLIVARES
La hora 175 llega.
MEDINA
La espero con ansia.
OLIVARES
¿Los has conocido?
MEDINA
A todos.
OLIVARES
¿Qué hablaron?
MEDINA
Con la distancia no he conseguido cazarles ni siquiera una palabra. 180
OLIVARES
Bien, poco importa. Quevedo...
MEDINA
Leyendo estuvo la carta.
OLIVARES
¿Será la misma?
MEDINA
Sin duda. No habrá conocido nada. Luego que vos la leísteis, 185 volví de nuevo a cerrarla, y al punto se la entregaron como si estuviese intacta. ¡Oh! Con tan buenos espías... no hay que interceptar las cartas, 190 cuando él mismo que las lleva se encarga de interceptarlas.
OLIVARES
Está bien. Cuando del templo la dama del manto salga... ya lo sabes.
MEDINA
Ciertamente. 195 Mas si alguno la acompaña...
OLIVARES
La sigues y...
MEDINA
Ya, ya entiendo: en cualquier calle excusada...
OLIVARES
Discreción y mano firme.
MEDINA
Podéis rezar por su alma. 200
OLIVARES
Golpe seguro.
MEDINA
Seguro lo llevó Villamediana.
OLIVARES
Pero aun pudo en su agonía escribir cuatro palabras con su propia sangre, y pudo 205 perdernos.
MEDINA
Pero a Dios gracias, el escrito a vuestras manos fué derecho y...
OLIVARES
No fué mala suerte el que yo aquella noche como un alcalde rondara 210 cuando se halló su cadáver tendido junto a las tapias, cerrando el papel sangriento entre sus manos crispadas.
MEDINA
Pero nunca me habéis dicho 215 lo que en él Villamediana escribió al morir.
OLIVARES
Medina, eso ya no importa nada; lo que importa es que esta noche no escriba también la dama... 220
MEDINA
No dirá: ¡Jesús!
OLIVARES
Confío...
MEDINA
Podéis tener confianza.
OLIVARES
Pues a palacio en seguida; mira que aguardo con ansia.
MEDINA
Grande es, sin duda, el servicio... 225
OLIVARES
No será menor la paga. (MEDINA a una seña de OLIVARES saluda y entra en la casa)
ESCENA VII
OLIVARES
¡Dura pensión del poder!... ¡Oh! luchar... ¡siempre luchar! ¡Enemigos por doquier!... Mas no es fácil sorprender 230 a quien se empeña en velar. Tú, con tu ardid, estás hoy, noble duquesa, en Madrid; pero yo también estoy, y han de luchar, por quien soy, 235 el ardid contra el ardid. Quisiste, al dejar a Ocaña, decir al rey, por mi mal: «Miente Olivares, te engaña: por su culpa el rey de España 240 no es ya rey de Portugal.» ¡Débil, incauta mujer!... Vanos tus intentos son, y muy pronto hemos de ver si me arrancas el poder 245 o te arranco el corazón. (Se dirige al fondo)
ESCENA VIII
OLIVARES, MARGARITA por el fondo con el velo echado
MARGARITA
¡Ah!
OLIVARES
Señora, perdonad. (Dejándola paso) (¿Con velo?... Es ella.)
MARGARITA
Id con Dios.
OLIVARES
Yo me holgara de ir con vos.
MARGARITA
Pláceme la soledad. 250
OLIVARES
Débeos ser muy halagüeña esa soledad, señora, cuando por aquí a tal hora vais sin rodrigón ni dueña. Mas, ya entiendo: alguna cita... 255
MARGARITA
Adiós, que se me hace tarde.
OLIVARES
Un momento.
MARGARITA
Dios os guarde. (Se dirige al templo)
OLIVARES (después de un momento)
(¡Oh, qué idea!) ¡Margarita! (MARGARITA que empieza a subir las gradas, vuelve al punto la cabeza) Bien; acerté vuestro nombre.
MARGARITA
(¡Gran Dios!)
OLIVARES
¿Vais a San Martín? 260 Ya dan las tinieblas fin. No vayáis.
MARGARITA
(¿Quién es este hombre?)
OLIVARES
¿Os habéis quedado muda?
MARGARITA
¿Quién sois vos?
OLIVARES
Nada os importe: soy... un cualquiera de la corte. 265
MARGARITA
¿Conocéis?...
OLIVARES
Sí, a cierta viuda, conocida en toda España, que en secreto...
MARGARITA
Proseguid.
OLIVARES
Vino ayer tarde a Madrid.
MARGARITA
¿Desde dónde?
OLIVARES
Desde Ocaña. 270
MARGARITA
(¡Gran Dios! ¡Soy perdida!)
OLIVARES
(¡Oh, cuánto, cuánto con su angustia gozo!)
MARGARITA
Echad abajo el embozo.
OLIVARES
Cuando echéis atrás el manto.
MARGARITA
¿Y os atrevéis?
OLIVARES
Damas mil 275 van hoy sin velo; es de ley: ved que lo ha mandado el rey.
MARGARITA
¿Sois, por ventura, alguacil?
OLIVARES
Soy, señora, un poco más: un hombre que ve y observa, 280 que siente crecer la hierba; soy...
MARGARITA
¡El mismo Satanás!
OLIVARES (riéndose)
Bien decís.
MARGARITA
(Él es... ¡Ay Dios! ¡Quién otro pudiera... quién!) Hidalgo, os conozco bien. 285
OLIVARES
Bien os conozco yo a vos.
MARGARITA
Causa sois de mis pesares.
OLIVARES
Mi nombre...
MARGARITA
¡Nombre maldito! Os llamáis... el favorito. (Con desprecio)
OLIVARES (desembarazándose)
Conde-duque de Olivares. 290
MARGARITA
(¡No me engañé!... ¡Siempre ese hombre!)
OLIVARES
Algo suspensa os dejó mi nombre...
MARGARITA
(Me insulta. ¡Oh!...) Yo desprecio vuestro nombre.
OLIVARES
Nadie le humilló en el mundo; 295 nombre es que España respeta... ¿Quién no teme?...
MARGARITA (descubriéndose con arrogancia)
Yo... la nieta del gran Felipe Segundo.
OLIVARES (saludándola con ironía)
Dama de la sangre real que altas prendas atesora; 300 por el rey gobernadora del reino de Portugal.
MARGARITA
Algún día... Ya hace meses (Con amargura) que el rey, mi primo y señor, no tiene gobernador 305 en dominios portugueses. Allí fuimos soberanos; mas gracias a vos, después ese reino portugués se nos fué de entre las manos. 310 ¡Y por eso Margarita sufre tantas penas hoy!...
OLIVARES (como esquivando la conversación)
¿Vais al templo?
MARGARITA
Al templo voy... Tengo en el templo una cita.
OLIVARES
¿En el mismo templo?... A fe... 315
MARGARITA
Fuera de casa o del templo mal segura me contemplo, y adivinad vos por qué.
OLIVARES
(Si yo pudiese obligarla a volverse desde aquí 320 a Ocaña otra vez... Sí, sí... ¿Qué interés tengo en matarla?)
MARGARITA
(¿Qué estará tramando ahora?)
OLIVARES
(Así triunfo y no asesino.) Habéis hecho un desatino; 325 volved a Ocaña, señora.
MARGARITA
Conde-duque, deliráis.
OLIVARES
Yo por vuestro bien lo anhelo.
MARGARITA
¡Por mi bien! ¿No hay en el cielo rayos de Dios?
OLIVARES
¿Qué intentáis? 330
MARGARITA
Ver al rey de cualquier modo.
OLIVARES
No lo lograréis acaso.
MARGARITA
¿Quién ha de cerrarme el paso?
OLIVARES
Yo, que aquí lo puedo todo.
MARGARITA
¡Todo!... Por eso, por eso 335 tanto en Ocaña he sufrido, que soportar no he podido de mi desventura el peso. Ved estos párpados rojos de llorar... ¿Os dan espanto?... 340 Es que han vertido por llanto gotas de sangre mis ojos. Sola en Ocaña, ¡ay de mí! faltóme en tan negro afán hasta un pedazo de pan... 345 ¡Oh! ¡tuve hambre!
OLIVARES
¡Vos!
MARGARITA
Sí, sí, hombre sin Dios y sin ley, ¡fuí de convento en convento mendigando mi sustento!...
OLIVARES
¡Vos!
MARGARITA
¡Yo!... La prima del rey. 350
OLIVARES
Yo ignoraba... De hoy en más os juro... Tomad un coche... Idos a Ocaña esta noche...
MARGARITA
A palacio iré quizás.
OLIVARES
Duquesa, volved a Ocaña; 355 ya entraréis, cuando haya espacio, como entrar debe en palacio toda una infanta de España.
MARGARITA
Si no me abandona Dios, entraré mañana... ¡Oh! sí... 360 Pronto el rey sabrá por mí...
OLIVARES
Nada el rey sabrá por vos.
MARGARITA
Sabrá por culpa de quién ya no es suyo el Portugal.
OLIVARES
Vos... le gobernasteis mal... 365
MARGARITA
Y vos... le perdisteis bien.
OLIVARES
Pero...
MARGARITA
Basta ya. Cobarde sois, aunque diestro adalid. Hoy comienza nuestra lid... ¡Nunca para el bien fué tarde! 370
OLIVARES
Soy poderoso enemigo...
MARGARITA
No siempre triunfó el poder.
OLIVARES
Sois una débil mujer.
MARGARITA
¡Dios combatirá conmigo!
OLIVARES
Es muy desigual el duelo. 375
MARGARITA (con orgullo)
¿Desigual?
OLIVARES
Yo en esta guerra soy el poder de la tierra.
MARGARITA
Yo la venganza del cielo. (Con solemnidad y dirigiéndose al templo)
OLIVARES
Pues que nadie os acompaña, mi mano aceptad ahora. 380
MARGARITA
Sois... muy galán.
OLIVARES
Soy, señora, español.
MARGARITA
Judás de España. (Subiendo)
OLIVARES (queriendo asirla de la mano)
Si no lo habéis por enojo, mi mano hasta arriba...
MARGARITA (desviando la mano con altivez y desprecio)
¡Ah, no!
OLIVARES
¿Quién ha de serviros?
ESCENA IX
MARGARITA, OLIVARES, QUEVEDO
QUEVEDO (apareciendo entre las columnas y dando la mano a MARGARITA)
Yo. 385
MARGARITA
Gracias.
OLIVARES
(Él es... ¡Qué sonrojo!) Con gusto la mano os dan, don Francisco de Quevedo. (MARGARITA sube las gradas. El conde-duque permanece abajo)
QUEVEDO
Decir lo propio no puedo yo a don Gaspar de Guzmán. 390
OLIVARES
Jamás competí con vos: vuestro ingenio y vuestra fama...
QUEVEDO
Ved que me espera esta dama.
OLIVARES
No os detengo.
QUEVEDO
Adiós.
OLIVARES
Adiós.
QUEVEDO (en el atrio)