Discursos sobre el arte del dançado y sus exelencias y primer origen, reprobando las acciones deshonestas

Part 5

Chapter 54,221 wordsPublic domain

No puedo dexar de hazer notorio a todos los que no lo saben, las partes y propriedades de mi Maestro Antonio de Almenda: que no sserìa razon dexarlas en silencio, por ser dignas de eterna memoria, y que los que no lo an conocido y tienen noticia de su gran destreza, la tengã de todo lo demas: pues quiso Dios, juntar en el todas las menesterosas a vn gran Maestro para conseruacion de su Escuela. Y es muy cierto, que a todoslos demas Maestros que tienẽ sus Escuelas viuas, no les faltara ninguna de estas calidades, porque sin qualquiera de ellas no fuera possible preualecer: mas no puedo yo saberlas tã de raiz de los demas Maestros, como del mio, por la mucha comunicacion que con èl tuue, y con Francisco Ramos; a los quales ningun Maestro pudo auentajar. Y los que a estos dos han llegado, podian dezir, que subieron todo lo que de potencia pudieron. Es pues mi Maestro Antonio de Almenda, entendido, apacible, seuero, limpio, asseado, galan, de buenos respetos, y sobre todo muy cortes: y porque no me falte la explicacion de todo lo dicho, dando a entender de que siruen todas estas propriedades, cada vna de por si a vn Maestro de dançar, mas que a otra persona alguna, lo dire: con que califico la razon en que afirmo, que a todos los Maestros que oy tiene Escuelas, no es possible les falte ninguna dellas. Lo entendido sirue de saberse estimar, y no errar en las ocasiones lo que en ellas se puede ofrecer, de modo que no se pierdan el respeto: por que no ay cosa que mas se desestime, que la ignorancia, mayormente entre hõbres de buen entendimiento, como los con quien los Maestros de dançar tratan, que es muy cierto lo son los mas. Lo apacible, para darse a querer bien a todos los que frequentan la Escuela: que no es razon enfadarlos con desabrimientos, y hazen su negocio en conseruarlos; mezclando lo apacible con lo seuero, para que lo vno tenga estimacion, y lo otro aficion; sin q̃ ninguna destas dos cosas passen a estremo, de modo que ni la mucha seueridad cause enfado, ni la demasiada llaneza menosprecio Lo limpio y asseado, de mas de parecer en vn hombre biẽ la limpieza, por ser vna de las mayores gracias de los hõbres y mugeres, porque a mi ver, todas sin esta no luzẽ, Sirue de no hazcerse molesto a los ojos, y de combidar con su asseo a que todos desseen dar tal Maestro a sus hijos: porque siẽdo desaliñado y asqueroso, no aura quien guste de lleuarle a su casa, ni darle sus hijos para que se los enseñe, porque de camino no se abiliten de desaliñados; que es vna enfermedad muy pegajosa. Tampoco a semejantes Maestros los quèrra nadie lleuar a festejos, ni saraos, en que suelen hallarse los Maestros curiosos y limpios. Ni menos se estimará nadie de traerlos a su lado, porque no querran lleuar consigo a quien desluzga su persona con su mal traxe, demas de que desluzen lo que obran. Y no tan solamente esta limpieza y asseo se entiende en el traxe, sino en comer y beuer: que debe vn hombre qualquiera (quãto mas vn Maestro, que a todas horas ha de estar en vn ser) medirse en la veuida y comida, de modo que no les haga daño; ni tampoco entrar a lo dicho en partes ilicitas, como los maestros que antes he dicho, que andan con la guitarrilla debaxo de la capa. Los buenos respetos lo abraçã todo, porque cõ ellos cumplen con todas sus obligaciones y palabras, que dan de puntuales, y se les pueden fiar las discipulas; lo que no se puede hazer con Maestros de malos respetos, por que corrẽ riesgo de vn atreuimiento de vno destos Maestros; delito digno de gran castigo: porque demas de que el Maestro está en lugar de padre, no merece la confiança que del se haze semejante traycion. Lo galan, sirue de parecer mejor dançando, que otro Maestro que no lo sea, aunque sea tã diestro como el; porque el que dança bien y es galã, es como tener pujança y destreza en las armas: y causa mas aficion al que mira vn Maestro galan y bien parecido con el instrumento en las manos executando lo que enseña. Esto no lo digo porque el Maestro ha de dançar de ordinario, ni es razon que dance con sus discipulos, porque es desautorizarse, como tambien lo es, quitarse el ferreruelo para dançar en casa de los discipulos quando da licion. Y si tal vez por algun accidente se ofrece dançar, ha de ser Con el instrumento, y no en otra manera, o antes, y despues de sus discipulos, escusando siempre este lance con mucha cortesia, la qual debe tener en todo, y especialmente en reprehender las ignorancias y descuidos que suele auer en las Escuelas: porque la reprehension con soberuia, ocasiona a disgustos. Estos son estilos, que demas de verlos guardar a mi Maestro, sè que se guardan y executan en todas las Escuelas de la Corte, ansi esto, como todo lo demas cõtenido en este Tratado. Deben los Maestros saber todos los tañidos y danças antiguas, aunque aora no se pratiquen, como son, Españoleta, el Bran de Inglaterra, el Turdion, la Hacha, el Cauallero, la Dama, y otros semejãtes, que siruen en los saraos y mascaras que se hazen a su Magestad, y à otros Principes: y sobre todo tener buena inuentiua para ordenar vn laço de importancia: porque no consiste solamente el ser Maestro en enseñar lo ordinario, sino en tener buena disposicion, ciencia y inuentiua para qualquier cosa destas que è dicho, y saber acomodar los mouimiẽtos a estos tañidos extraordinarios. Esta particularidad, sobre las demas q̃ tiene mi Maestro, fue vna de las que mas le ayudaron para serlo de su Magestad: porque está en todos los tañidos que ay, sin perder punto, y ay Maestros que no los saben: y es desdoro de vn Maestro ignorar lo que debe saber: y a mi me ha sucedido (no en Madrid, ni en Seuilla, sino en otras partes que no digo, porque no se sepa que Maestro es) auer pedido el Alta, Rey Don Alonso, y la Baxa, y no saber tocar ninguna de estas pieças: esto teniendo Escuela publica. Y ansi digo, que el Maestro que ignora estas cosas, està sujeto a que otro que las sabe, si se las pregunta, le coxa en falta. Y tambien digo, que para en quãto a ganar de comer, no mirando a ser en todo eminente, con saber bien lo que se pratica en Escuelas, tiene lo que basta vn Maestro: esto sabiendo enseñar mugeres, a que es muy importante y dificil, que aunque dançan con el mesmo compas y compostura son las mudanças muy diferentes, atendiendo siempre a suplir con el instrumento los defectos o yerros de el que dança, parte que excelentemente executa sin ser Maestro deste Arte, mas que aficionado Felipe de Casaverde, natural de Seuilla, en cuya alabãça se hizieron estos versos, por la mucha Velocidad de sus manos.

_Por Antonio Ortiz Melgarejo del Abito de San Iuan, a Felipe de Casaverde._

Admiracion del suelo, y confusion del Arte, es Felipe gentil, la menor parte del acordado acento, que dà tu mano al musico instrumento; quando mas licenciosa, libre, discurrirosa, y en numero copioso dilatadas se ven las vozes siete, con altas diferencias variadas.

Tan dulces que dessea el mas noble sentido vsurpar el oficio del oido: y por Lince que sea la aguda vista y pura, la desmiente la mano, al veloz mouimiento soberano, con que el concento redoblar procura, que como el desseo quiere en las cinco sombras lineas hiere.

Sin que del son suaue se confunda la voz aguda, o graue; antes al alma embia si mas apresurada, mas distinta armonia, con que tiene el imperio en sus afectos, que al arbitrio del toque poderoso se ven altos efetos, o alterar el reposo del sossegado animo pretenda, o a sossegarlo de alterado atienda. Vnica fuerça de tu industria rara, en quien toda alabança será auara.

Viua inmortal tu celebre instrumento, y si el que en dulce acento tẽplò el tormẽto, a el Reyno del tormẽto, lisongera la Fama Voladora dixo que està en el cielo, diga agora que en el tuyo està el cielo.

_Versos del Autor a la Bandurria de Felipe de Casaverde._

Sonora oi la voz de vn instrumento, tan suspenso y atento, que el alma presumia que en la esfera celeste se tañia; el engañarme dudo, pues fue Felipe quien tocarle pudo.

La vista aplico a la ligera mano, con que tocaua vfano vna Bandurria breue, que con tres lenguas siete vozes mueue, con mas dulçura y gracia, que la Lyra que puso el cerco en Tracia.

Gloriosamente tuve diuertidos a vn tiempo dos sentidos, sin penetrar qual fuera quien mayor suspension al alma diera el que oyò suauidades, o el que en sus dedos vio velozidades.

Si el diestro Apolo huuiera merecido que llegasse a su oido lo canoro y suaue deste instrumento, dulcemente graue, tanta su inuidia fuera, que en Bandurria la Lyra conuirtiera.

Tus verdes años (Casauerde ilustre) jamas el tiempo frustre, porque al mundo no falte quien valor dè a la Musica, y la exalte, y quien a los sentidos eleuados los tenga, y suspendidos.

CAPITVLO VII.

De los Retos, y Hayas.

Pica tanto el dançado a los que tratan del, que ninguno quisiera que nadie lo murmurasse; y sobre estas murmuraciones, de que vnos saben mas y parecen mejor que otros, se pierden muchas amistades, y se han echado en Escuelas muchos Retos, que suelen venir a parar en cuchilladas; y como he dicho en el capitulo antecedente, por este daño no se debe dar lugar a murmuraciones en la Escuela. Y porque los Retos suelen parar en disgustos, y por otros que se pueden originar, deben los Maestros tener junto a si sus armas, sin que jamas le falten del lado. Echãse estos Retos en esta forma: El que està ofendido, va a la Escuela de donde emanô el enfado; y quando la vee mas plena, pide el Alta, y en dançandola, dize desta manera (puesto su sombrero, capa, y espada:) Reto y desafio a fulano, discípulo de fulano, a dançar y baylar quatro mudanças de Pauana, seis Passeos de Gallarda, dos mudanças de Folias, dos de Rey, dos de Villano, Chacona, Canario y Rastro a mas hazer, y a mejor parecer, debaxo de buẽ tañido; y deposito tãta cantidad en el señor Maestro, cuya Escuela elijo, para que se execute; y señalo tal dia: El dinero la mitad para quien tocáre, y la mitad para quien ganáre: y nõbro por mis padrinos, a Fulano y fulano. Este mismo Reto se à de echar luego en todas las Escuelas; porq̃ de otra suerte no es Reto, ni tampoco lo es, no depositando, ni señalando dia, ni nombrando Padrinos. Ay opiniones que dizen, se ha de retar a cierto y galano. Contradigolo, porque es incompatible lo vno con lo otro, y todo se incluye con dezir a mas hazer, y mejor parecer. Y esta es opinion de Iuan de Pastrana y Alberto de la Cuesta, y me arrimo a ella, porque no ignoran estos lances. El que aceta el Reto, ha de pedir el Alta en la Escuela donde primero le retaron; y en dançandola, dirà estas razones: A mi noticia a venido, que fulano, discipulo del señor Maestro Fulano, me ha retado a dançar y baylar (todo esto con el sombrero en la mano). Y en acabandolo de dezir, ponersele cõ toda la arrogancia que pudiere, y proseguir diziendo: Acepto el Reto, segun y en la forma que le pronuncio, y deposito la mesma cantidad que depositò, y nombro a fulano y fulano por mis Padrinos. Ha de depositar el dinero, y hazer la mesma aceptacion en las demas Escuelas, diziendo en todas, que lo acepta, y sale a el. Llegado el plaço y ora, dancara primero el que retò, empeçando de Escuela, y iran dançando vno en pos de otro hasta acabar el reto. Y luego el Maestro va tomando los votos, y el que tuuiere mas, este gana. Lo que ordinariamente se haze quando la diferencia es poca, es darlos, à ambos por buenos; porque entre los Padrinos y apassionados no aya discordia sobrc si està mal, o bien votado: porque de esto se suelẽ recrecer algunas pesadumbres. Mas tambien se ha visto auer tãto interes en esto, que auiendo dos que dançan retadose, dançaron tã igual, que de justicia no se pudo dar a ninguno la ganancia; y vno de los Padrinos dixo, que su ahijado auia ganado; porque su cõpetidor lleuaua vna cinta de los calcones de las que èl no pudo ver, por no éstar delante, y al passo que dançaua, iua la cinta dando saltos y baybenes: y recibiose a votos, si era fealdad, o no; y todos concordaron, en que no era bien parecido, con que perdio el reto, por no andar bien atado. Y lo que se hizo fue, que pagasse èl solo la parte de el Maestro, por el descuido, porque para salir a vn reto, ha de ir vn hombre muy atildado en todo. Ay tambiẽ Retos particulares, en que no se reta mas de a Cabriolas, o Giradas, o a otra pieça, la que mas bien le parece al que reta. Ay Retos generales, en que se reta por presuaciõ a qualquiera que dixo, o murmuró. Y si la murmuracion es de el Maestro de el que reta, estando ausente, q̃ no lo puede hazer èl; puede el discipulo retar, diziendo estas razones: A qualquiera q̃ dixere mal de la dotrina de mi Maestro fulano, ora sea discipulo, o Maestro el que lo dixo, por estar el mio ausente, lo reto y desafio a tal y tal cosa. Y en otra ocasion serà mal parecido retar vn discipulo a vn Maestro, aunque es cosa que lo he visto en Madrid. Y assi yo, el año de treinta y siete, recien venido de la Corte a esta Ciudad, auiendo dos Escuelas no mas, vna de Luis de Carauallo, y otra de Melchor de Gueuara, auiendo yo dançado en la Escuela de Luis de Carauallo, con mucho auditorio, en que se hallò vn cierto Maestro, despues de auer salido yo de la Escuela, diziendo vnos dicipulos suyos, que les auia parecido bien lo dançado, les respondio por complacerlos, que la dotrina no era buena Esto llegó a mis oidos, y como no lo dixo en mi presencia, no le quise retar a el solo en nombre de mi Maestro, sino echè vn Reto general, a qualquiera que de la dotrina de mi Maestro dixesse mal, ora fuesse Maestro, o discipulo. Esto fue en la mesma Escuela que el tal Maestro hablô, y estando èl presente; que no digo su nombre, porque es de los antiguos, y que tuuo Escuela en Seuilla y otras partes, aunque entonces no la tenia. Llegò el plaço del Reto, a que concurrió mucha gente, despues de auer estado el Reto ocho dias fijado en la Escuela, firmado de mi nombre, y no huuo quien saliesse a el. Lo que no sucediera oy; porque si yo por mi echasse vn Reto, se han criado desde entonces muchos, que puedẽ salir y ganar qualquiera Reto. Mas entonces, ni aora es euidente, que si de mi se cẽsurasse, y se me dixessen en mi rostro todos mis defetos de dançar, ni aunque efectiuamente me retassen, aunque supiera ganar, ni saliera al Reto, ni le echara. Y si de mi Maestro oyera oy, o en qualquier tiempo, dezir cosa que no me sonara biẽ, siendo assi que soy el discipulo que menos sabe de los que tiene, retára a qualquiera por diestro que fuesse. Y esto deben hazer todos los discipulos por sus Maestros; porque el Maestro, como digo en otro capitulo, es segundo padre, y se ha de boluer por él a capa y espada. La noche pues que, como digo, cumplio el plaço del Reto, presentes muchas personas, que a la voz del, acudieron; lleguè a la Escuela con toda la preuencion que a semejante cosa se ha de ir, y despues de auer estado largo rato, como los circunstantes se cansauan de aguardar, se leuantó el Maestro Luis Carauallo, y dixo: Caualleros, aqui està el señor Iuan de Esquiuel; a cumplir con su obligacion, nadie ha acerado el Reto, aunq̃ lo han leido muchos, no me parece que se ha de executar: si ay quien salga a el, ya es ora. Nadie respondio palabra, sino el tal Maestro, que murmuró, y dixo estas razones: Señores mios, de la dotrina de Antonio de Almenda ninguno con razon puede hablar mal. Y lo que el señor Iuã de Esquiuel obra, no à de auer en Seuilla quien diga mal de ello: porque es discipulo de vn gran Maestro, y su dotrina es la que todos seguimos; porque es la misma de Quintana el viejo, Maestro de todos. Entõces respondi yo: Pues señor Maestro, holguemonos nos vn poco esta noche, porque eftos caualleros no se vayã sin ver algo; y le supliquè dançasse el Alta. Y la dançó (que era raçõ, por ser Maestro,) y salieron otros dos amigos, y dançamos de amistad, y con tanto cuydado, como si fuesse en prosecuciõ de el Reto. Y el tal Maestro dãçò aquella noche, al fin como Maestro, y de los que han hecho ruido, y sacado muy excelentes discipulos. Las Hayas suelen echarse las Pasquas, y dias muy festiuos, despues de auer dançado antes que se vaya la gente. Y el que la ha de echar (que siẽpre à de ser vno de los mas diestros) dança el Alta, y ofrece lo que le parece y saca a dançar a otro, el qual haze lo proprio, y ofrece en el sombrero de el que echò el Haya, y este saca a otro, y assi sucessiuamente hasta que no ay a quien sacar. Y si alguno sacandole no quisiere salir, pidiendoselo dos ò tres vezes, no ay que apretar mas la dificultad, sino passar adelante sacando a otro, por euitar algũ disgusto. Hizose el Alta para tres ocasiones, para hazer Escuela lo principal, para Retos, y para Hayas.

Todos los Maestros aborrecen a los de las danças de cascabel, y con mucha razõ, porque es mui distinta a la de quenta, y de muy inferior lugar, y ansi ningun Maestro de reputacion, y coa Escuela abierta se ha hallado jamas en semejantes chapadãças, y si alguno lo ha hecho, no aurà sido teniẽdo Escuela, ni llegado a noticia de sus discipulos; porque el que lo supiere, rehusará serlo de alli adelante: porque la dança de cascabel, es para gẽte que puede salir a dãçar por las calles; y a estas danças llama por gracejo Francisco Ramos la Tararia del día de Dios: y el dançado de cuenta es para Principes, y gente de reputacion, como lo tengo dicho, y probado en este Tratado. Y si mi Maestro perdiera el buen juizio que Dios le dio, y ensayára semejãtes danças, o se hallára en ellas (que es biẽ impossible) no me intitulàra su discipulo, con quererle y estimarle tanto. Y con esto doy fin a mi discurso, por no tener mas molesto al letor, aunque pudiera dezir mas en alabança del dançado de quenta.

No ay Arte, ni oficio, ni abilidad de q̃ se ayan impresso libros, ni tratados, que con ellos, sin voz viua, se pueda aprender todo lo necessario: porque todo esto sin Maestro, no seruirà sino de alumbrar algunas cosas. Y si con algun libro se puede hazer capaz qualquiera de lo mas necessario del arte, es en este, porque en el saber executar vn mouimiento, consiste el dançar bien: y si yò sè dançar vna mudança, dos o mas, y los mouimiẽtos dellos no los hago con todas sus calidades, harè la mudança, pero obrarèla mal; con que me valierà mas no hazerla: y executando la Floreta, Campanela, ò otro mouimiento, como lo tengo explicado, por pocas mudãças que sepa, seràn bien dançadas: y por poco discurso que tenga el que dessea saber, hallarà muy claro el modo, y le seruirà el libro, de acendrar, purificar y perficionar lo q̃ se le ha enseñado, y gastar menos tiempo en ello. Y assi mesmo sabrà por este Tratado, la cortesía, el modo y estilo que debe tener en Escuelas, y lo que en ellas debe hazer, y las excelencias y origen de el dançado.

Grandes señores, diestros en dançar.

Los que yo he visto dançar grandes Caualleros, que no sè quien los enseñò, fueron, el señor Duque de Lerma, Dõ Francisco de Rojas y Sandoual, El señor Conde Delda, El señor Cõde de Sastago, El señor Conde de la Fuenclara su hermano, El señor Conde de Saldaña, El señor Don Iuan y Don Christoual de Gauiria, pages de su Magestad, El señor D. Alonso Ortiz Ponce de Leon y Sandoual, primogenito de el señor Marques de Valencina, El señor Conde de Arenales, Don Pedro Niño, y Dõ Gaspar de Tebes. Y aunque ay otros muchos muy diestros, no los pongo en este tratado, porque no he tenido dicha de verlos dançar. Y tambien me consta, que no ay titulo, ni señor que no sepa poco, o mucho: mas los referidos, son muy diestros, y por esso los menciono.

Maestros de Dançar, que à auido desde cien años a esta parte.

El Gran Maestro de Maestros Quintana el viejo, que fue 70. años Maestro: Damian Dança, que tuuo Escuela mas de treinta años: Marcos Perez, gran Maestro, q̃ tuuo Escuela quarenta año, y fue Maestro de mi Maestro Antonio de Almenda, y de Francisco Ramos: Iulian, que tuuo Escuela treynta años Marcos Fernandez de Escalante, fue Maestro de su Magestad quarenta años: Luis Fernandez de Escalante su hijo, que le sucedio, y lo exercio quinze años hasta que murio. Todos los quales son ya difuntos.

Maestros que oy ay en Madrid.

Antonio de Almenda, Maestro de su Magestad el Rey D. Felipe Quarto el Grande, nuestro scñor, que el cielo guarde. Francisco Ramos, que por su gran destreza pudiera serlo tambien: Frãcisco Magre, discipulo de Antonio de Almendá: Juã de Castro, Francisco de Ayala: Iuan Baptista: Alonso de Balbuena. Todos los quales son dicipulos de Antonio de Almenda y Frãcisco Ramos, porquc aunque Castro vino de Murcia, y otros de Italia y Venecia, con algunas curiosidades de muy buẽ gusto, para poner sus Escuelas fue fuerça arrimarse a la dotrina destos dos insignes Maestros.

Mas Maestros de Madrid.

Ivan Gutierrez en Alcala de Henares. Iuan Baptista en Madrid. Luis de Faria ayuda de Maestro de su Magestad. Cerdan en Toledo. Pedro Fernandez en Malaga. Alonso de Valbuena en Madrid. Castaño en Toledo. Micael Angel en Cadiz.

Maestros de Seuilla.

Hieronimo de Torres. Pedro Hernandez, Diego Hernandez: Melchor de Gueuara, difuntos. Luis de Carauallo. Ioseph Rodriguez Tirado discipulo de Francisco Ramos, y de Antonio de Almenda. Y Marcos Gomez que oy tienen sus Escuelas abiertas, porque de los que no tienen ni an tenido Escuelas, no ay que hazer menciõ, porque no son Maestros.

Discipulos de mi Maestro Antonio de Almenda.

Manuel de Morales, Iuan de Pastrana. Alberto de la Cuesta. Paladinas. Martin Magno. Iuseph de Pastrana. Domíngo Gonçalez. Pedro de Saauedra. Dõ Ioseph Carrillo. Augustin Deza, Iuan De za hermanos. Los Romanes. Diego Luis, Pedro de Valberde. Francisco Enriquez escriuano de Camara. Iuan de Carrion. Iuan Ramirez. Dõ Andres de Bogona oficiales de Estado. Iuan Ros de Issaba. Laçaro de Salamanca. Ambrosio Franco. Iuan Sangal y su hermano. Todos ellos conoci por muy diestros, los demas que no conoci, no tiene numero.

Discipulos de Francisco Ramos.

Christoual Sanchez. Alonso Franco. Melchior de Arnedo. Bernardo Garcia. Nicolas el Cordonero. Don Damian de Monterroso. Francisco el Guantero. Aũque Francisco Ramos tiene muchos mas discipulos; no los conoci, por no ser tan cotidiano en su Escuela, como en la de mi Maestro. Conoci en Madrid por muy diestros, a Pedro, y à Augustin Bergel hermanos, Alguaziles de Corte, y a Cepeda Escriuano del Crimen, y no se cuyos discipulos son.

Discipulos de Ioseph Rodriguez Tirado.

Antonio de Burgos, hijo de Miguel de Burgos Escriuano publico. Iuan Clauijo hijo de Geronimo Clauijo, mercader. Clemente de Vera. Don Iuan de çurbaran, hijo de Francisco çurbaran el gran pintor. Don Iuan y Don Gaspar Catano, Iurados de Seuilla. Iuan Baptista el Flameco. Gregorio de Mercado. Francisco Arias el Pintor. Iuan de Morales Maestro en Antequera. Claudio de Leon.

Discipulos de Luis de Carauallo.

Francisco de Yllanes hijo de Pedro de Yllanes. Fernando y Pedro Romay, hijo de Pedro Romay.

Don Ioseph Monte. Y aunque tiene muchos mas discipulos, estos reconozco por los mas diestros.

Discipulos de Marcos Gomez.

Ivan Antonio de Quesada hijo de Iuan Esteuan de Quesada, platero de oro. Iuan de Mesa, hijo de Iuan de Mesa Platero.

Don Diego de Cordoua, hijo de Don Iuan de Cordoua, Cauallero de la Orden de Sãtiago. Don Miguel de Tapia. Don Miguel de Almonacir. Iuan Francisco, Maestro de dançar en Caçãlla.

Y es de notar, que Ioseph Rodriguez en dos años de Escuelas, a conseguido tener vn discipulo, Maestro en vna Ciudad como Antequera. Y Marcos Gomez en vn año otro Maestro, con Escuela abierta en Caçalla.