Discurso Pronunciado En La Universidad Central Marta Abreu De S
Chapter 2
Ahora aparecen los teóricos de la reacción, y los verán ustedes escribiendo; ya verán algunos teóricos cómo escriben contra las revoluciones, como empiezan a inyectar la confusión. Pero, ¡qué graciosos son! Tienen todas las libertades, pueden escribir todo lo que quieran; hay libertad absoluta para todo el mundo; la persona humana se respeta como cosa sagrada; jamás había existido un gobierno que fuese tan respetuoso de las personas, del ser humano, que nadie le da un golpe a nadie, una revolución que ha abolido el plan de machete, la fusta, el abuso (APLAUSOS).
Antes, cuando el pueblo vivía bajo el yugo, cuando el campesino vivía bajo el plan de machete, cuando el campesino vivía bajo la fusta, en los tiempos aquellos en que a planazos botaban a los campesinos de la tierra, esos teóricos no escribían una palabra, no pronunciaban una sola sílaba, no decían una sola idea. Ahora están asustados. ¿Por qué? Porque les estamos dando duro y a la cabeza, porque estamos haciendo Revolución de verdad. Y ya esta mañana uno de esos teóricos trataba de escribir algunas ideas para confundir hablando y diciendo que si “revolución extrema”, que si “totalitarismo”, etcétera, etcétera, y resulta que ya empiezan a estar haciendo sus tareas traidoras de saboteadores y de mercenarios traidores. Pero que se preparen, que se preparen, no porque les vayamos a hacer nada, no porque los vayamos a maltratar de obra, no porque los vayamos a encarcelar, no porque los vayamos a perseguir, no porque los vayamos a clausurar, no. Esos derechos que hemos conquistado con nuestra sangre se los ofrecemos generosamente: que hablen, que escriban, que se reúnan, eso no importa. Pero que se preparen, porque los vamos a desenmascarar y los vamos a mostrar tal cual son (APLAUSOS).
Que no confundan esta Revolución con ninguna otra en el mundo, porque esta Revolución es única, esta Revolución es genuinamente cubana, surge de nuestras necesidades, surge de nuestras ansias; que no empiecen a confundir, que no empiecen a hacerle imputaciones mal intencionadas a la Revolución Cubana, que no empiecen a esgrimir fantasmas aquí; esta es una Revolución Cubana que de verdad va a acabar con el privilegio; que ya, asustados como están los teóricos de los intereses creados, están escribiendo y ya están anunciando que van a escribir sus teorías revolucionarias.
Pues bien, lo que yo les digo es que sus teorías revolucionarias, ¿por qué no las publicaron antes?; sus teorías revolucionarias, ¿por qué no las escribieron antes, descarados, que no dijeron una palabra cuando todo era explotación y todo era miseria en el pueblo? No pronunciaron una sola sílaba a favor del campesino, a favor del pobre, a favor del trabajador, a favor del inquilino; y, sin embargo, ahora se presentan como maestros, como teóricos, como guías, como los que van a venir a decirnos a nosotros lo que hay que hacer. Y nuestra respuesta es esta: lo que hay que hacer lo sabemos muy bien, y lo sabemos tan bien como ellos saben lo que no quieren ellos que se haga (APLAUSOS).
Y vamos a hacer todo lo contrario de lo que ellos quieren que hagamos, vamos a hacer todo lo contrario de lo que ellos desean, porque vamos a hacer lo que el pueblo quiere, vamos a hacer lo que al pueblo conviene, no a los privilegiados, no a los cínicos y egoístas que han estado siempre defendiendo lo indefendible y que ahora preparan ya campañas pagadas por los geófagos, por los latifundistas y por los grandes intereses creados, campañas que cuestan millones de pesos, pero campañas que serán inútiles, porque una palabra honrada vale más que un millón de palabras falsas, porque una línea honrada vale más que un millón de líneas falsas, porque una idea sincera y una idea justa pueden más que todas las hipocresías y las falsedades del mundo.
Al pueblo no lo van a tupir, al pueblo no lo van a engañar, porque al pueblo no lo engañaron los Otto Meruelo, los Díaz Balart y toda aquella caterva de pícaros que lo único que sabían era mentir, pero a pesar de ser los únicos que hablaban no engañaban a nadie.
(Alguien levanta un cartel). ¡Bajen ese cartel que a mí no me van a confundir como a los políticos viejos, que tenían que estar diciendo las cosas que más agradaban, nosotros atendemos a todas las demandas justas! Se puede quitar el “torniquete”, pero no abaratar el pasaje, porque cuando hay una gran escasez de trabajo hay que evitar el desplazamiento de obreros. Hay dos intereses en conflicto: el interés de los que están sin trabajo y el interés del pueblo en los pasajes baratos, pero una de las causas por la que no podemos abaratar el pasaje es porque al abaratar el pasaje habría que suprimir empleos, y estamos en un momento en que no se puede suprimir empleos, estamos en un momento que cuando lanzamos a 100 ó 200 trabajadores a la calle estamos perjudicando a la economía del país, y nuestra política no es dejar a nadie en la calle, sino mejorar las condiciones de vida del pueblo y dar trabajo a todos los que están sin trabajo; y cuando haya trabajo abundante podremos modificar los sistemas de transporte y hasta abaratarlos, en el futuro, dentro de algunos años, porque ahora todos los transportes están arruinados y lo primero que hay que hacer es salvarlos. Por lo tanto, yo creo que si no se ha establecido en otros lugares, no debe estar establecido en Las Villas. Ahora bien, al suprimirlo, que el pasaje no se ponga más caro, que el pasaje no se vaya a poner más caro cuando se suprima. Y otra cosa, muy importante: necesitamos el máximo de honradez de todos los trabajadores en todas las líneas de transportes; suprimimos el “torniquete”, pero que los conductores sean todo lo honrados que debe ser un obrero revolucionario y un obrero honesto, y que no se pierda un centavo.
Así que esa es una cuestión que, al lado de las grandes cuestiones que tiene el país, carece de importancia. Eso lo puede resolver el Ministro del Trabajo, o el Ministro de Transportes, y estoy seguro de que lo resolverá atendiendo a los intereses de los trabajadores y atendiendo a los intereses del pueblo. Así hemos concluido con la interrupción, y la próxima vez me ponen la tribuna que no dé la espalda a tanto pueblo.
El pueblo tiene que estar preparado para la oposición que van a hacer los enemigos de la Revolución, dentro de Cuba y fuera de Cuba; tratarán de confundir al pueblo escribiendo, pero yo decía cómo, si Otto Meruelo y comparsa no pudieron engañar a nadie, a pesar de que los únicos que hablaban eran ellos, menos van a engañar ahora, cuando los únicos que van a hablar no son los reaccionarios, y cada vez que salgan les saldremos al paso. Ellos harán una tarea de confusión, pero les saldremos al paso para combatirlos.
Y voy a hacer una pregunta: ¿Quién les va a hacer caso a los que han estado aquí escribiendo siempre a favor de los intereses creados? Lo que el pueblo les va a hacer a esos señores es que, cuando los empiecen a leer, no los terminarán de leer; y que, cuando hablen por radio y vean a un reaccionario de esos hablando contra la Revolución, cerrarán el radio y no lo irán. Nosotros no los vamos a clausurar, los va a clausurar el pueblo no haciéndoles caso, porque es que el pueblo ha aprendido mucho, el pueblo cada día sabe más, cada día está más despabilado.
Así que pueden escribir todo lo que quieran, pero que se preparen, porque les vamos a contestar. Y no se hagan ilusiones, porque no van a engañar a nadie; así que a mí me tienen sin cuidado, pero siempre estaremos advirtiendo y alertando al pueblo, porque aquí había mucha gente que en los primeros días escribía a favor de la Revolución, tratando de conquistarla; estaban haciéndole gracias a la Revolución, pero cuando han visto que la Revolución va en serio, y es de verdad, como han visto que aquí vamos a transformar a Cuba, ya están empezando a enseñar las uñas, ya están empezando a enseñar sus uñas de gavilanes, sus uñas de buitres, sus uñas de enemigos del pueblo.
Pero nos tienen sin cuidado, y nos tienen sin cuidado porque el pueblo está preparado; el pueblo está preparado no solamente para la lucha de palabras, y de argumentos, y de razones, sino para cualquier lucha. Mientras la reacción y la contrarrevolución sea de palabra y de razones, no habrá inconveniente ninguno: lucharemos de palabra y de razones. Si se hacen todavía más ilusiones y creen que pueden derrotar a la Revolución por medio de las armas, entonces que se preparen, porque, sencillamente, si tienen dos dedos de frente empezarán por comprender que la Revolución no va a derrotarla nadie por las armas, que la Revolución no la puede derrotar nadie por las armas aquí, cuando todo el pueblo está vigilando, cuando cada ciudadano es un soldado de la Revolución.
Yo voy a ver qué pueden hacer contra la Revolución, aunque organicen expediciones de fuera, porque para derrotar a la Revolución tendrían que matar a todo el pueblo, y yo no veo qué esperanzas les puede quedar, porque si cuando tenían todos los tanques, y todos los aviones, y todos los cañones, y decenas de miles de fusiles, y el pueblo estaba desarmado, salieron corriendo y dejaron cañones, aviones, tanques y armas, lo dejaron todo, ¿cómo se las van a arreglar ahora, si todos esos cañones, aviones y tanques los tiene el pueblo? ¿Con qué van a venir aquí a derrotar la Revolución?
Es que la situación de los enemigos de la Revolución es trágica, porque políticamente están derrotados; en el campo de las ideas, en el campo de las razones, están derrotados; en el campo de la opinión pública, están derrotados; y en el campo militar, están derrotados. Están derrotados en todos los órdenes los reaccionarios, los amigos de Batista, los que fueron a visitar al tirano después del ataque el 13 de marzo... (APLAUSOS), esos amigos del dictador, porque los amigos del dictador no eran solamente los esbirros, no eran solamente los criminales de guerra. Había muchos apapipios, había muchos guatacas, había muchos que halagaban al dictador, había muchos que le hacían la propaganda, que le hacían la campaña, había muchos que le hacían el juego, y todo el mundo recordará lo que pasó el día subsiguiente del 13 de marzo, después del asesinato de Echeverría, de Pelayo Cuervo y de la muerte de tantos valerosos combatientes, cómo se presentaron en Palacio, uno por uno, los representantes de los grandes intereses, los representantes de los poderosos, que fueron allí a rendirle pleitesía al tirano. Entonces, ¿con qué moral vienen a combatir las leyes revolucionarias, con qué moral vienen ahora a tratar de frenar la Revolución?
Bueno es advertir que cuando una revolución como esta, con tanto pueblo y tantos ideales, marcha hacia adelante, lo mejor es apartarse del camino, lo mejor es no hacerle resistencia, porque cuanta más resistencia se le haga, más impulso llevará la Revolución, mientras más traten de frenarla, más rápido marchará la Revolución; cuanto más la combatan, más fuerte será la Revolución. Que nos combatan por todos los medios y con todas las armas que quieran, no nos importa. El pueblo de Cuba es un pueblo de pelea, es un pueblo de lucha; el pueblo de Cuba sabe que el camino no es fácil, que hay muchos intereses por el medio, pero el pueblo de Cuba no tiene miedo, el pueblo de Cuba seguirá adelante, por la ruta victoriosa, por la ruta gloriosa que se ha trazado y la Revolución será realidad, cueste lo que cueste, ¡caiga quien caiga en esta lucha!
Las otras revoluciones, la del 68, la del 95 y la del 33, nos las frenaron, pero esta sí que no nos la frena nadie, esta sí que no la desvía nadie, esta Revolución será ya la Revolución que realice los grandes sueños de nuestra patria.
Podríamos decir aquello de que a la tercera va la vencida, pero como esta no es la tercera, sino la cuarta, pues decimos que a la cuarta va la vencida.
Esta vez le tocó ganar al pueblo, antes nunca ganó el pueblo, antes siempre triunfaron los enemigos del pueblo, en la del 68, en la del 95 y en la del 33. En la primera, porque se perdió la guerra, después de 10 años; en la segunda, porque vino la intervención y nos lo dejaron todo como está aquí y establecieron una sombra sobre nuestra soberanía y sobre nuestra república; y en la del 33, porque vino la traición del criminal dictador que tuvimos que padecer 11 años primero y siete años luego. Pero esta vez le tocó ganar al pueblo, esta vez le tocó triunfar al pueblo, y si el pueblo ha tenido que soportar durante siglos todas las injusticias, todos los abusos, todas las inmoralidades, las arbitrariedades y la explotación de los malos gobiernos y de los intereses creados, ahora le toca al pueblo establecer sus derechos, establecer su justicia, y que se resignen los enemigos del pueblo (APLAUSOS). Después de todo el daño que le han hecho a Cuba, después de todo el daño que le han hecho al pueblo y que le han hecho a la nación, ¡no persistan en seguirla perjudicando, no sueñen con poder volver a tener privilegios, no sueñen con volver a conquistar su poder, porque el pueblo, porque esta Revolución, no les dará nada, porque esta vez le correspondió al pueblo! Y esa verdad y esa realidad tienen que metérsela en la cabeza; esa verdad tienen que acabarla de comprender, porque si durante años, durante siglos, imperó el crimen, imperó el robo, imperó la injusticia, imperó la explotación, en lo adelante imperará la justicia, imperará la felicidad, imperará la libertad, imperarán los derechos del hombre; no solamente el derecho a hablar y a escribir libremente, a reunirse o trasladarse libremente, sino también la libertad de trabajar y de ganarse la vida con el sudor de su frente, y a recibir el fruto de su trabajo, y a recibir los frutos a que tiene derecho el cubano, que nació en una tierra rica, y en una tierra hermosa, pero en una tierra que ha sido hasta hoy desgraciada, que ha sido hasta hoy infeliz, ¡pero que será desde ahora en adelante una tierra feliz!
Este pueblo, que ha sufrido tanto, se ha decidido a seguir el camino que hace mucho tiempo está soñando. Y de que tenemos la razón la prueba es el pueblo, porque tenemos las mayorías, porque las mayorías han sido las que han tenido que sufrir todo, porque las mayorías han sido víctimas de los malos cubanos y de los intereses creados, y esa es la prueba más grande de que tenemos la razón; y no la pueden tener los de ayer, no la pueden tener los intereses creados, porque si la razón la tuvieran ellos, el pueblo estaría con ellos; como la razón no la tienen ellos, el pueblo está con la Revolución (APLAUSOS).
Son tan ingenuos que creen que van a engañar al pueblo; son tan ingenuos que hay quien escribe y hala, y yo pregunto: ¿A quién van a convencer, al pueblo? Pues, ¡no pierdan el tiempo, que tiempo tuvieron para convencerlo y para demostrarle que eran buenos y lo que hicieron fue hundirlo en la miseria y en la ruina!; y los que hicieron eso, ¡ahora que se callen, ahora que guarden silencio, y que no estorben, y que nos dejen a nosotros salvar al pueblo de la miseria, de la ruina en la que lo han sumido durante tantos años!
Categoría:Discursos de Fidel Castro